Labor Parlamentaria
Diario de sesiones
- Alto contraste
Disponemos de documentos desde el año 1965 a la fecha
Índice
- DOCUMENTO
- PORTADA
- III ACTAS DE LAS SESIONES ANTERIORES
- IV.- DOCUMENTOS DE LA CUENTA
- V.- TEXTO DEL DEBATE
- APERTURA DE LA SESIÓN
- DEBATE
- ORDEN DEL DIA
- 1.- ACUSACION CONSTITUCIONAL AL SEÑOR MINISTRO DE MINERIA, DON EDUARDOSIMIAN GALLET.
- INTERVENCIÓN : Orlando Octavio Poblete Gonzalez
- INTERVENCIÓN : Orlando Octavio Poblete Gonzalez
- INTERVENCIÓN : Manuel Rioseco Vasquez
- INTERVENCIÓN : Duberildo Jaque Araneda
- INTERVENCIÓN : Andres Aylwin Azocar
- INTERVENCIÓN : Andres Aylwin Azocar
- INTERVENCIÓN : Luis Maira Aguirre
- INTERVENCIÓN : Luis Maira Aguirre
- 1.- ACUSACION CONSTITUCIONAL AL SEÑOR MINISTRO DE MINERIA, DON EDUARDOSIMIAN GALLET.
- CIERRE DE LA SESIÓN
Notas aclaratorias
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REPUBLICA DE CHILE
CAMARA DE DIPUTADOS
LEGISLATURA EXTRAORDINARIA
Sesión 61ª, en miércoles 9 de febrero de 1966
(Ordinaria: de 16.15 a 19.15 horas)
PRESIDENCIA DE LOS SEÑORES BALLESTEROS E ISLA
SECRETARIO, EL SEÑOR CAÑAS IBAÑEZ
PROSECRETARIO, EL SEÑOR KAEMPFE
INDICE GENERAL DE LA SESION
I.- SUMARIO DEL DEBATE
II.- SUMARIO DE DOCUMENTOS
No hubo Cuenta.
IIIACTAS DE LAS SESIONES ANTERIORES
No se adoptó acuerdo al respecto.
IV.-DOCUMENTOS DE LA CUENTA
No hubo Cuenta.
V.-TEXTO DEL DEBATE
-Se abrió la sesión a las 16 horas 15 minutos.
El señor BALLESTEROS (Presidente).-
En el nombre de Dios, se abre la sesión.
No hubo Cuenta.
ORDEN DEL DIA
1.-ACUSACION CONSTITUCIONAL AL SEÑOR MINISTRO DE MINERIA, DON EDUARDOSIMIAN GALLET.
El señor BALLESTEROS (Presidente).-
Continúa el debate de la acusación constitucional en contra del señor Ministro de Minería, don Eduardo Simián Gallet.
Estaba con la palabra el Honorable señor Poblete.
Puede continuar Su Señoría.
El señor POBLETE.-
Señor Presidente, basta la sola sospecha de configuración de un delito de lesa patria para que los parlamentarios se levanten como severos e implacables jueces, en el afán de cumplir con la más alta función que les ha entregado la voluntad del pueblo soberano.
Por lo tanto, ha llegado el momento en que cada cual debe medir su responsabilidad, para enfrentarnos a la honra de! pasado, al deber del presente y al juicio del porvenir. Los Diputados radicales medimos la nuestra, al levantar los índices condenatorios frente a la resolución del Ministro de Minería de que conoce la Honorable Cámara, para advertir que ninguna lesión al interés nacional queda impune cuando rigen los principios de convivencia democrática que nos ubican en destacado sitial de la consideración internacional.
Procede, por lo mismo, que expongamos ante el país las razones que justifican nuestra severa actitud.
Hay un hondo dramatismo en la vida social y económica de los países proveedores de materias primas: impotencia que se soporta con resignación airada, y justicia que se busca con voluntad de esperanza.
El crecimiento económico importa un aprovechamiento integral de los recursos potenciales de una Nación. Si las exportaciones están representadas por un valor parcial de dichos recursos, es incuestionable que se retarda y frena su progreso, con estancamiento evidente de las condiciones de vida de sus habitantes. Obligadas a exportar productos baratos, mal pueden pretender importar o internar medios y elementos de producción de valores alzados, como consecuencia de la incorporación de trabajo industrial y manufacturero a esa misma exportación depreciada.
Tan graves son las repercusiones económicas que genera este estado de cosas, que los organismos internacionales encargados de buscar la paz social de los pueblos, han sugerido diversas fórmulas compensatorias que atenúen tan desastrosos efectos en la capacidad importadora de los países tributarios de materias primas. Está fuera de toda discusión que cualquiera caída del precio del cobre primario representa para Chile, perturbaciones graves en los siguientes principales renglones: ingresos fiscales, balanza de pagos, desarrollo industrial, fuentes de trabajo especializado.
Esta situación ha sido reconocida y estudiada, en un plano mundial, entre otros, por: a) Organismos de las Naciones Unidas, que han recomendado "estudiar más detalladamente los sistemas de financia-miento compensatorio para mitigar los efectos de las fluctuaciones a corto plazo en los ingresos de exportación y, al mismo tiempo, intensificar el examen de las medidas necesarias para remediar la inconveniente tendencia a largo plazo en los ingresos de exportación de los países exportadores de productos primarios, y el empeoramiento de sus relaciones de intercambio".
Pero hay más todavía: esta misma organización mundial, a través de su Comisión de Comercio Internacional de Productos Básicos, dependiente de su Consejo Económico Social, ha fijado, como principales objetivos, "examinar y recomendar medidas destinadas a evitar fluctuaciones excesivas tanto en los precios como en el volumen de productos primarios, incluyendo medidas destinadas a la mantención de una relación justa y equitativa entre los precios de los productos primarios y los precios de los bienes manufacturados".
Alianza para el Progreso, que en informes especiales declara que "... deben analizarse las causas que originan inestabilidad en los mercados de exportación de productos latinoamericanos y la importancia que tienen los problemas que esto provoca en los países de América Latina para aplicar como solución un programa tendiente a paliar los efectos que las fluctuaciones de los mercados de materias primas tienen sobre los ingresos provenientes de exportaciones.
La Carta de Punta del Este, volviendo a insistir sobre esta materia, fue terminante en sostener que "... debe considerarse que es una responsabilidad conjunta de los países productores y consumidores tomar medidas en el plano nacional e internacional para reducir la inestabilidad de los mercados".
En general, todos los organismos internacionales han evidenciado su preocupación por resolver el deterioro de la balanza de pagos de los países exportadores de materias primas, coincidiendo en que es necesario estabilizar precios deducidos de la relación de valores de la materia prima con los de sus productos manufacturados, y compensar mediante créditos especiales la reducción de la capacidad de importación de dichos países.
Si la reducción del valor exportable de las materias primas ha preocupado y preocupa la atención y la conciencia de todos los organismos internacionales, ¿por qué el Parlamento de Chile habría de permanecer indiferente ante un problema de esta magnitud?
¿Es o no es inquietante el flujo y reflujo del precio de nuestro cobre?
De aquí la obligación patriótica y el deber moral de repudiar resoluciones inconsultas que reducen el precio del cobre primario de Chile.
A pocos días de anunciarse la determinación chilena de fijar en 42 centavos de dólar la libra de cobre fino para las exportaciones de la gran minería, el país fue sorprendido con la resolución de vender parte de esa producción al precio congelado que mantiene el poderoso país ubicado al norte del Río Grande. La primera medida era fruto de un promedio ponderado del precio de la totalidad de las exportaciones de cobre chileno, entre el precio de 38 centavos que regía hasta ese instante para el 75% de la producción y el precio de la Bolsa de Londres para el 25% restante, que corresponde exclusivamente a la producción chilena.
Al calificar de producción estrictamente chilena la proveniente de la pequeña y mediana minería, tenemos en cuenta que, para los efectos comerciales, nuestra producción de cobre se clasifica en dos grandes categorías, a saber:
1.- Producción de la gran minería, sujeta al precio de grandes productores;
2.- Producción de la pequeña y mediana minerías, incorporada al precio fijado por la cotización de la Bolsa de Londres.
Este esquema, que se consideraba aceptable dentro de las actuales condiciones de nuestra producción de cobre, ha sido modificado substancialmente con la introducción de un nuevo usuario: el Gobierno de los Estados Unidos de NorteAmérica. En efecto, de aquí para adelante, la comercialización de nuestro cobre se traslada a un sistema tridimensional, complicando la amenaza siempre latente de sorpresivas y fatales reducciones o caídas de su valor de exportación.
Veamos cómo se ha llegado a esta situación desconcertante.
Durante el período de preguerra, el mercado norteamericano operó con entera libertad empresarial.
La guerra da pretexto para una abierta intervención del Gobierno norteamericano en el precio del cobre.
La postguerra, con todos sus afanes rehabilitadores, hace que el precio del cobre escape del control del gobierno norteamericano.
Se suceden reiteradas tentativas de los Estados Unidos de Norte América para recuperar su dominio sobre el precio del metal, recurriendo incluso hasta la destinación de importantes volúmenes de su reserva estratégica, acumulada a bajos precios, para deformar el equilibrio de la oferta y la demanda mundial. Se hacen esfuerzos desesperados para impedir o quebrar la concertación de acuerdos entre países subdesarrollados exportadores de materias primas.
La grieta abierta por la última resolución de un organismo subalterno del Ministerio de Minería de Chile, es producto de la conmoción provocada por los acuerdos entre Chile y Zambia.
Resulta evidente, pues, a todas luces, que, de hoy en adelante, el precio del cobre chileno de su gran minería habrá de ponderarse, conjugando los valores de grandes productores y los del Gobierno de Estados Unidos.
Planteado el problema en estos términos, es inminente la fijación de un precio único para la totalidad del cobre de la gran minería, que estará determinado por la influencia del 25% al precio oficial de Estados Unidos para su producción doméstica, y la del 75% al precio de grandes productores. En otras palabras, estamos dando los argumentos necesarios y suficientes para que, muy luego, se intente un precio único de 40 centavos libra o menos. Llegado a este punto del proceso, será fácil para el Gobierno de Estados Unidos de Norteamérica recuperar su dominio sobre el precio del cobre, sometiéndonos a su precio oficial estabilizado.
¿Tenemos o no razón para adoptar una actitud de celosa vigilancia?
Si el camino emprendido en la comercialización del cobre chileno es de por sí ya peligroso para sus derechos económicos, resulta también muy grave otro aspecto técnico de la operación que repudiamos: el de consolidar la exportación de cobre blíster. Durante la discusión del proyecto de facultades especiales solicitadas por el actual Gobierno para resolver sobre nuestra política cuprera, se hizo ostentoso alarde de impulsar la refinación de toda la producción chilena. Quienes impugnamos el proyecto del Gobierno, teníamos la convicción más absoluta de que tal afirmación constituía una falacia demagógica, puesto que, al lado de las espectaculares declaraciones de buen propósito, estaban los preceptos de los convenios que autorizaban a las empresas para exportar determinados porcentajes en forma de cobre "blíster". Todavía más, en el tristemente célebre "Convenio Andina", se reservaba al empresario norteamericano el derecho de exportar, en forma de concentrados de cobre, gran parte de la producción programada.
De nada valieron nuestras argumentaciones. El afán político pudo más que el afán patriótico.
Pero si los preceptos en referencia no tuvieron la fuerza necesaria para hacer meditar a la mayoría parlamentaria del Gobierno en esta Honorable Cámara, tampoco la tuvieron las cifras oficiales que el propio Gobierno utilizó en sus argumentos persuasivos. En efecto, ya en el año 1954, la Braden Copper Company empezaba a desplazar el 30% de su producción refinada a fuego, a producción de cobre "blíster", bajo el pretexto de una mejor expedición comercial. El hecho verdadero es que esta política de desplazamiento continuó su curso progresivo, hasta llegar a las siguientes cifras para el año 1964:
Producción de Braden en forma refinada a fuego 78.933 toneladas.
Producción de Braden en forma de cobre "blíster 84.128 toneladas.
Total de la producción
Braden durante 1964 163.061 toneladas.
Como los personeros de esta empresa lo manifestaron en el seno de la Comisión Especial Informante de la Acusación Constitucional, la totalidad de esta producción se vende en el mercado europeo a precio de grandes productores, es decir, a 42 centavos la libra. Si se tiene presente que el cobre "blíster" de las tres grandes empresas fue de 271.338 para el año 1964, de un total de 528.106 toneladas, se concluye que el 51% de esta producción adoptó la forma de cobre "blíster".
Si a esta producción aplicamos el criterio comercial del señor Ministro acusado, arribamos a la triste y dolorosa conclusión siguiente: el 37% de esta producción se comercia a 36 centavos la libra; el 31% se cotiza a precio de productores de 42 centavos la libra; el 32% restante o se destina a usos especiales o a refinar-se en el extranjero.
¡Cuánta razón teníamos al sostener la implantación de un impuesto que compensara a Chile de esta exportación depreciada!
Aparte de la peligrosa pendiente porque se conduce la comercialización del cobre, bastan simples cálculos elementales para medir el daño inferido al interés nacional. Ahí está la defensa del señor Ministro de Minería quien ha sostenido:
Que la pérdida de ingresos tributarios para Chile se repone, con exceso, mediante un préstamo de 10 millones de dólares a largo plazo, adicionado con una compensación especial de las empresas de Anaconda, equivalente a 1,7 centavos de libra, es decir, del impuesto norteamericano a la internación de cobre extranjero.
Que la determinación chilena obedece a la necesidad de preservar, para su producción, el estable mercado de los Estados Unidos de Norteamérica.
Aun cuando tales interpretaciones corresponden a un infantilismo ingenuo, por el hecho de ser reiteradas en cada actitud defensiva del Ministro, asesores y parlamentarios de Gobierno, merecen un somero análisis para testimonio histórico.
En primer lugar, se ha logrado imponer, como principio comercial, el vender el cobre chileno en moneda dura, mejor dicho, en dólares de Estados Unidos de Norteamérica. En la práctica, esto significa restringir nuestras colocaciones al área occidental, puesto que impide la concertación de trueque honesto o de operaciones multilaterales con regiones que tienen interés en adquirir cobre chileno.
Como el préstamo de 10 millones de dólares a que se ha hecho mención ha de invertirse íntegramente en la adquisición de maquinaria y equipo para la pequeña y mediana minerías chilena en el propio país prestamista, es simple deducir que, con ello, estamos fortaleciendo una economía ajena a nuestros intereses, interceptando el camino a mejores operaciones de intercambio.
El Diputado que habla representa, en esta Honorable Cámara, a una esforzada zona minera del país. Como tal, sabe que, en muchos renglones de sus medios de producción, los mineros prefieren maquinaria y equipo mineros de otros países, con los cuales Chile mantiene cordiales relaciones diplomáticas y comerciales y a los que le liga una causa común de defensa democrática. ¡Y esto no sólo por la eficacia de su producción fabril, sino también por sus menores precios, que recorren el camino competitivo del comercio internacional!
Si a esto agregamos que los medios de producción que deberán adquirirse obligatoriamente, con el préstamo, en los propios Estados Unidos de Norteamérica, tienen precios que aseguran una utilidad excesiva a sus fabricantes, tendremos que convenir en que, por esta otra vía, también estamos favoreciendo el potencial industrial norteamericano en desmedro de nuestra economía.
¡Triste privilegio el de un país pobre, que se preste a fortalecer la economía extraña que le domina!
De otra parte, como siempre se ha argumentado que el mercado europeo absorbe el 90% de la producción chilena, ¿es posible creer que el daño que se infiere a la economía nacional guarda relación alguna con el volumen comercial que se pretende preservar?
¿Desde cuándo es más conveniente rebajar el precio de un producto, para resguardar el 10% de sus colocaciones?
Sin embargo, todavía no está completa la configuración plena de la lesión. Como sería humillante aparecer ante la opinión pública en actitud de servilismo para con la potencia rectora, se pretende hacer creer que la fijación del precio interna de Estados Unidos para apreciable porcentaje de nuestra producción ha sido estudiada y determinada por expresa voluntad de los organismos chilenos.
Pero, ¿quién no sabe que el comercio del cobre de la gran minería se hace a través de Anaconda Sales y de Kennecott Sales?
¿Quién ignora que no hay relación lógica entre el precio de nuestro cobre primario y el precio de los artículos manufacturados a que se destina ese mismo cobre?
¿Quién se atrevería a desmentir que toda la ostentación de independencia que, en materia del comercio del cobre, se arroga la Corporación chilena del metal, no es más que la fachada que oculta una dependencia lesiva?
¿Acaso los convenios que conoció la Honorable Cámara no repetían en cada apartado que debíamos someternos a las prácticas habituales del comercio del cobre, establecidas por Anaconda Sales y Kennecott Sales?
¡Penosa generosidad la de un Gobierno que despilfarra sus materias primas en actitud complaciente!
Así, no se ha hecho ni se hará jamás una patria digna.
Costos chilenos de producción.- La gran minería del cobre de Chile pertenece a la más alta sistemática mundial: el volumen de su producción, sus procesos tecnológicos, sus costos de producción y su productividad le permiten intervenir en la fisonomía productora del metal rojo con definida personalidad.
Como la mano de obra, sobradamente conocida y calificada de nuestros obreros; la capacidad y esfuerzo de los empleados chilenos; la competencia e imaginación creadora de nuestros técnicos; todo esto que conforma el patrimonio del pueblo, está bajamente remunerada en comparación con iguales funciones en Estados Unidos; la incidencia en los costos de producción está reducida también a términos que dejan amplio margen para la obtención de cuantiosas utilidades.
No es mero capricho u obstinación arbitraria lo que guía a los ejecutivos extranjeros de estas empresas a oponerse a toda alza del precio del metal: es la seguridad absoluta de una ganancia muchas veces garantizada para el servicio del capital, aun con precios inferiores al fijado por el Gobierno norteamericano. A estas empresas, que pertenecen a la amplia red internacional usuaria del cobre, poco puede importarles una mayor tributación para Chile o un mejoramiento de las condiciones económicas y sociales de nuestros trabajadores, que son resultantes obligadas del mejor precio del metal.
Imagínese la Honorable Cámara los mayores beneficios que pudieran reclamarse del precio real de 51 centavos de dólar por libra, que correspondería fijar al cobre chileno de acuerdo con las actuales cotizaciones mundiales.
De una parte, los trabajadores alcanzarían el bienestar que vienen reclamando a través de la acción de sus organizaciones sindicales, y la previsión que merecen por su dura faena en ambientes nocivos para la salud. Los afectados de silicosis tendrían una retribución legítima, ganada después de una vida entera dedicada al trabajo esforzado de las minas.
De otra parte, el Estado chileno incrementaría su participación tributaria, la cual, con atinada destinación, promovería el desarrollo industrial, diversificaría su producción e iría creando las fuentes de reemplazo inherentes a una explotación de término o límite.
Todo esto, que la previsión aconseja a un país en crecimiento, se disloca con la arbitraria y caprichosa imposición de precios inconvenientes para las materias primas.
Con lo dicho, deseamos dejar bien establecido que los actuales bajos costos de la producción chilena de la gran minería, que están al mismo nivel de algunas empresas de nuestra mediana minería, influyen de manera determinante en la conducta empresarial de no interesarse por un mayor precio del metal, puesto que la inversión extranjera en tal caso alcanzaría beneficios que serían de expectación mundial.
Además, como nuestro cobre se incorpora en gran parte a filiales o firmas asociadas de las mismas empresas productoras, es obvio y sencillo que las utilidades que se desechan en las fases iniciales de la producción se recuperan con creces en las fases finales de elaboración y manufactura, procesos que se efectúan en latitudes alejadas de Chile.
¿Es posible que razonamientos tan simples no hayan golpeado la conciencia del señor Ministro de Minería cuando autorizó la rebaja del precio del cobre?
¿Cómo entender esta indolencia para con el superior interés de la Nación?
Señor Presidente, débil, muy débil, ha sido la defensa jurídica del señor Ministro para graves, muy graves cargos jurídicos. Lesiva, muy lesiva para los intereses del país ha sido la resolución de rebajar el precio de nuestra principal materia prima de exportación, e indignas, muy indignas las compensaciones que la encubren. Pero, por sobre todo, indiferente, muy indiferente ha sido la conducta de quienes tienen la responsabilidad de conducir al país hacia sus altos destinos.
A falta de argumentaciones valederas, se han puesto en juego recursos comparativos con lejanas determinaciones de administraciones radicales, como si, en el supuesto de que ello fuere procedente, un error o una falta pudieran justificar errores o faltas más graves.
Así, por ejemplo, se ha hecho mucho caudal de la estabilización de precios que rigió para el cobre chileno durante la última conflagración mundial. Deliberadamente se olvidan que todo juicio certero requiere de términos compatibles dentro del plano comparativo.
Todos saben qué durante esa guerra los precios del cobre fueron controlados por el Consejo Combinado de Materias Primas, desde Washington. Todos saben que el comercio con Europa fue bloqueado por actuaciones bélicas. Esto no ha pesado en el ánimo de los personeros de Gobierno para comprender el estado de cosas de aquel tiempo.
Todavía más; esto no interesa fundamentalmente para rebatir el infantilismo defensivo de que se ha hecho gala. Bastará recordar la aproximación que ha existido entre los precios de la Bolsa de Londres, el de los grandes productores y el de venta del cobre chileno para demostrar la ineficacia de la defensa que se ha estado haciendo y que se hace todavía.
Resulta, pues, evidente, que el desnivel actual entre los precios de la Bolsa de Londres y el de los grandes productores se debe a una creciente demanda mundial y a la pérdida de la facultad controlado-ra del Gobierno de Estados Unidos, que éste trata de recuperar mediante acuerdos con Chile y destinación de sus reservas estratégicas al mercado civil.
Cabe todavía otra confusión en la rebaja del precio del cobre chileno. Como efectivamente se ha sometido parte de la producción al precio oficial del Gobierno de Estados Unidos, y éste se ha fijado en 36 centavos por libra, la compensación especial de "Anaconda" no es otra cosa que la sustitución del impuesto que ese país aplica a la internación de cobre extranjero. Habría sido ya demasiado fuerte decirle al país que la inconveniente operación que estamos condenando corresponde a un precio útil para Chile, de 34,3 centavos la libra.
El señor ARAVENA (don Jorge).-
¿Me permite una interrupción, Honorable colega?
El señor ISLA (Vicepresidente).-
Honorable señor Poblete, el Honorable señor Aravena, don Jorge, le solicita una interrupción.
El señor POBLETE.-
Voy a terminar pronto mis observaciones, señor Presidente; por lo demás, la interrupción tendría que ser solicitada al Honorable señor Jaque.
El señor JAQUE.-
El Honorable señor Aravena, don Jorge, tiene tiempo para hablar, pues su Comité dispondrá de una hora.
El señor ISLA (Vicepresidente).-
Puede continuar el Honorable señor Poblete.
El señor POBLETE.-
Señor Presidente, el Partido Radical jamás hizo alarde de posición absoluta de la razón pura. Gran parte de sus sinsabores se debe a esta lealtad democrática.
El Ministro acusado y sus asesores tendrán que reconocer, desde el fondo de sus conciencias, la recta ejecutoria de bien público que presidió la conducta gubernativa del radicalismo en Chile.
Tenemos, pues, repito, autoridad moral indiscutida para acusar a quienes olvidan sus deberes para con la Patria.
La negociación es perjudicial para el país. Las compensaciones obtenidas son indignas. La brecha abierta es peligrosa.
Por estas y muchas otras razones que expondrán otros parlamentarios de estos bancos, la acusación debe ser acogida por esta Honorable Cámara.
-Hablan varios señores Diputados a la vez.
El señor ISLA (Vicepresidente).-
Puede continuar el Honorable señor Jaque.
El señor JAQUE.-
Señor Presidente, he concedido una interrupción al Honorable señor Rioseco.
El señor ISLA (Vicepresidente).-
Con la venia de Su Señoría, tiene la palabra el Honorable señor Rioseco.
El señor RIOSECO.-
Señor Presidente, un periodista preguntaba el otro día por qué el Partido Radical había presentado esta acusación constitucional, a sabiendas de que la mayoría de la Honorable Cámara, integrada por el partido de Gobierno, la iba a rechazar por razones políticas.
Sin embargo, desde nuestro punto de vista, es ineludible el deber constitucional de usar de los recursos que franquea el artículo 39 de la Constitución Política del Estado cuando se considera que se han atropellado las leyes y se ha incurrido en cualesquiera otras causales señaladas en esa disposición. Cuando presentamos la acusación, expresamos que se trataba de un juicio político y que la responsabilidad del señor Eduardo Simián, Ministro de Minería, era política y que no alcanzaba a su persona, por cuanto estimamos que su responsabilidad deriva de lo dispuesto en el artículo 28 de la ley actual, que modificó el artículo 14 de la ley Nº 11.828, el cual expresa, más o menos a la letra, que las relaciones entre el Gobierno y el Departamento del Cobre, hoy día Corporación del Cobre, se efectuarán a través del Ministerio de Minería.
Además, el señor Ministro ha sido inducido a errores por sus asesores. En su propia defensa se escapan errores que, indudablemente, han sido cometidos por sus asesores, los cuales serían los responsables directos de este grave atentado en contra de la economía nacional.
Y quiero expresar que el señor Ministro al hacer sus descargos, tanto en la Comisión como en la Cámara, ha omitido la lectura total de los artículos que nosotros consideramos atropellados. Esto en materia de juicios civiles, de juicios ante la jurisdicción ordinaria importa, indudable-mente un grave desacato hacia el tribunal.
En muchas ocasiones, los Tribunales de Justicia...
El señor IRURETA.-
Lo que importa son los hechos.
-Hablan varios señores Diputados a la vez.
El señor RIOSECO.-
... han desechado de plano los recursos, cuando el abogado recurrente ha omitido expresamente o leído en forma incompleta los artículos que se consideran vulnerados.
El señor IRURETA.-
Vuelva a la Escuela de Medicina a estudiar leyes, Honorable colega.
El señor ISLA (Vicepresidente).-
Honorable señor Irureta, ruego a Su Señoría se sirva aguardar silencio.
El señor RIOSECO.-
Así, los asesores han hecho incurrir en errores de importancia al señor Ministro. En el caso específico del convenio con Zambia hay cosas increíbles, las que oportunamente señalaré.
En cuanto a los hechos que motivan la serie de fenómenos que han concluido en esta negociación o que nosotros estimamos atentatorio para la seguridad y el honor de la nación, y cuya concertación ha vulnerado diversas disposiciones legales, debemos remontarnos más o menos al mes de octubre del año recién pasado, cuando Chile, libre y soberanamente, elevó el precio del cobre de 36 a 38 centavos de dólar por libra.
Sobre el particular, voy a remitirme a lo expresado por el señor Ministro de Minería, don Eduardo Simián, en el sentido de que el Departamento del Cobre estaba siguiendo la política independiente que le habían trazado gobiernos anteriores. Pero en noviembre vino a Chile el representante personal del Presidente de los Estados Unidos, señor Averell Harriman, acompañado del señor Solomon, funcionario del Departamento de Estado de ese país. Aquí conversaron con funcionarios chilenos acerca de varias materias, relacionadas, indudablemente, con la conferencia de Río de Janeiro, pero también sobre el cobre.
El "Washington Post" informó que se había hablado de los precios del cobre y de la posibilidad de que Chile rebajara los precios de este metal. Esta aseveración fue desmentida, según lo expresado en la Comisión, en forma libre y espontánea y sin que el Gobierno de Chile lo solicitara, por el mismo señor Harriman. Pues bien, en el texto del desmentido, el señor Harriman dice que él fue instruido por su Gobierno para conversar en Chile sobre el problema del Cobre. Pero ocurre que tanto el señor Lagarrigue como el Ministro de Relaciones Exteriores, señor Gabriel Valdés, manifestaron en la Comisión que el señor Harriman no había cumplido en nuestro país con el cometido que su Gobierno le había encomendado, porque no conversó con nadie al respecto. El señor Valdés negó haber conversado con él, y el señor Lagarrigue dijo que sólo había conversado con el señor Salomón en relación con la entrega al mercado de 200.000 toneladas de cobre del "Stock" estratégico del Gobierno de los Estados Unidos.
Lo curioso es que el señor Harriman no haya cumplido con el mandato de su Gobierno. Posiblemente, dado el alto cargo que inviste, de enviado del Presidente de los Estados Unidos, haya conversado sobre esta materia con Su Excelencia el Presidente de la República, señor Eduardo Freí.
La verdad es que en ese momento se notificó a Chile que se lanzarían al mercado 200.000 toneladas del "stock" estratégico de los Estados Unidos.
Si examinamos la economía norteamericana, debemos convenir en que Estados Unidos está altamente preocupado en este momento por detener su inflación, por impedir la fuga de divisas. Sin duda alguna, este planteamiento está confirmado por el discurso del PresidenteJohnson, de 26 de enero del año en curso, quien señaló la seriedad y gravedad de ese problema, al decir que el auge económico de los Estados Unidos, producido a pesar de la guerra del Vietnam y, tal vez, los efectos de esta misma guerra, pueden provocar la inflación. Y, en virtud de la ley Shermann, en Estados Unidos no hay posibilidades de controlar los precios. ¿Qué hace entonces el Gobierno norteamericano para controlarlos? En el caso del cobre, recurre al "dumping" y lanza 200 mil toneladas al mercado, y conversa con las compañías productoras internas de Estados Unidos para que rebajen sus precios de 38 a 36 centavos. Todas las compañías productoras de cobre de Estados Unidos, con excepción de la Kenne-cot, habían subido su precio de 36 a 38 centavos. ¿Qué opinión le merecen al señor Vicepresidente de la Corporación de Fomento estas conversaciones, del Gobierno de Estados Unidos con las compañías?
Dice a la letra y está en las Actas de la Comisión: "... obtuvo el Gobierno de Estados Unidos un convenio con las compañías, para que rebajaran…"; pero califica este convenio y agrega: "Es un convenio con sonrisas, es un convenio en el cual no le queda a las compañías sino rebajar sus precios y sonreírse ante la petición del Gobierno norteamericano y obedecerle". Además, según lo expresado por el señor Lagarrigue y por el señor Sáez, se pretende realizar una acción de "dumping" en el Metal Exchange, de Nueva York, aquel pequeño mercado del cobre, donde se vende chatarra y en el cual los precios oscilaron entre 50 y 60 centavos de dólar por libra del equivalente de cobre electrolítico y chatarra, y también se desea obtener de este mercado el mismo tipo de "convenio con sonrisa", según las palabras del señor Sáez.
Y, esta acción de "dumping" del Gobierno de Estados Unidos ¿tiene éxito? ¿Logra bajar el precio del cobre en el mundo? No, señor Presidente; este procedimiento no tiene éxito en el mundo occidental, pero sí tiene un éxito muy claro en el mercado interno de Estados Unidos. Para comprobarlo, basta que me remita a las palabras del señor Lagarrigue, quien informó sobre la materia, a la opinión pública de Chile, a través de una entrevista publicada en el diario "La Nación".
El periodista le preguntó: "-¿Perjudicarían la estabilidad de esta alza del cobre las 200.000 toneladas que e! Gobierno norteamericano anunció "lanzar al mercado"
El señor Lagarrigue responde: "El Gobierno norteamericano ya ha entregado al mercado algo de esa cifra y no ha tenido repercusión alguna en el mercado europeo; sólo ha influenciado al mercado norteamericano.
¿Qué significa esta declaración del señor Lagarrigue? Que indudablemente este "dumping" realizado por el Gobierno de los Estados Unidos había logrado rebajar el precio de este metal en su mercado interno, pero que no había influenciado en el del resto del mundo.
De ahí que nosotros tengamos que quejarnos de estas medidas, especialmente después de lo que ha expresado nuestro Honorable colega señor Poblete, con abundantes datos y antecedentes, en el sentido de que existe un movimiento mundial, en las Naciones Unidas, en la Organización de Estados Americanos, en la Organización de la Alianza para el Progreso, en orden a no permitir rebajas de precios de las materias primas en los países subdesarrollados, como la única manera de lograr el desarrollo armónico de la humanidad. Sin embargo, el PresidenteJohnson y el Gobierno de Estados Unidos, a través de este "dumping",han pretendido perjudicar a los pequeños países productores de este metal.
¿Dónde repercute, fuera de Estados Unidos, esta acción unilateral del Gobierno norteamericano? Repercute en todos aquellos países en que los grandes consorcios de ese país, tienen intereses: en Méjico, donde el precio del cobre ha bajado de 38 centavos a 36 centavos de dólar la libra; en Perú, que tiene que mantener su precio en 36 centavos; y ahora repercutirá también en Chile, que tiene que rebajar el precio del cobre de 38 a 36 centavos. De manera que, clásicamente, se ha efectuado, por el Gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica una acción de "dumping", con grave daño para la economía chilena.
En diciembre del año pasado, el señor Lagarrigue viajó nuevamente al extranjero, para ponerse de acuerdo con los grandes productores de cobre del mundo, en un nuevo sistema de comercialización de este metal.
Ha quedado establecido en las Actas de la Comisión Especial de Acusación de esta Honorable Cámara, como asimismo en las de la Comisión de Minería del Senado, que Chile estaba a punto de adoptar una política realmente independiente en materia de comercialización del cobre, concordante con la que se había seguido durante Gobiernos anteriores, como lo ha dicho el señor Ministro de Minería, don Eduardo Simián.
Por su parte, los señores Sáez y Lagarrigle han expresado, y de ello hay constancia en las mismas Actas de la sesión del 4 de enero de 1966 de la Corporación del Cobre, se estudiaba el ingreso de Chile a la Bolsa de Metales de Londres, al "London Metal Exchange", que, evidentemente, es un mercado marginal, reducido, que, con un ingreso de 450 mil toneladas de cobre proporcionadas por Chile, iba a perder seguramente, su carácter de marginalidad.
Indudablemente, esa fue una actitud viril del Gobierno de Chile, la que fue estudiada en el Departamento del Cobre. El hecho está ratificado, no sólo en las Actas de este organismo, sino también por las pala-labras del señor Vicepresidente de la Corporación de Fomento de la Producción, del representante del Banco Central, señor Marshall, y del propio señor Lagarrigue. ¿Por qué ahora extrañamos tanto este hecho, y por qué, en la defensa del señor Ministro se ha argumentado que era dañoso para Chile entrar a este mercado? ¿Poiqué iba a ser dañoso, si se estima que es posible?
En esa ocasión, no se ingresó por razones circunstanciales y transitorias relacionadas con las conversaciones que se sostuvieron en Londres, precisamente, con el Gobierno de Zambia y con los grandes productores de otros países que participan del mercado de productores.
Esa fue la razón por la que no se ingresó a la Bolsa de Metales de Londres. Sin embargo -repito- ha quedado establecido en las Actas de la Comisión que, naturalmente, Chile podía y puede ingresar a ese mercado sin correr grandes riesgos, porque la argumentación dada a última hora en el sentido de que ese mercado podría ser accionado por el Gobierno inglés, pierde su valor, puesto que nada ni nadie obliga a Chile, a permanecer en el mercado controlado y, al mismo tiempo, abasteciendo a los consumidores a través de él.
Es indudable, que, según lo expresado por los técnicos en la Comisión, existe un déficit mundial de cobre que excede las 200.000 toneladas anuales y que dicha situación no puede solucionarse sino en los próximos años, cuando entren a funcionar los programas de desarrollo existentes en Canadá, Sudáfrica, el propio Estados Unidos y, posteriormente, en Chile.
En consecuencia, el Gobierno de nuestro país, a través de la Corporación del Cobre, podría haber ingresado a la Bolsa de Metales de Londres, de acuerdo con las propias expresiones vertidas por los altos funcionarios en referencia, con grandes beneficios para la economía nacional.
Las conversaciones sostenidas por el señor Lagarrigue en el extranjero tenían la finalidad mencionada, y a su vuelta al país, Chile acordó subir el precio del cobre, de treinta y ocho a cuarenta y dos centavos de dólar la libra, según acuerdo del Consejo de la Corporación del Cobre, de fecha 4 de enero. En la misma Acta en que aparece este acuerdo, se expresa que queda latente la posibilidad de que Chile ingrese a la Bolsa de Metales de Londres.
A nuestro juicio, es indudable, que, hasta ese momento, se estaba siguiendo la tradicional política de defensa de los altos intereses de Chile. Pero, ¿qué sucedió entretanto? Que en ese momento, la prensa norteamericana estaba diciendo angustiadamente que en Chile podían suceder hechos graves. Diarios y revistas, como "Washington Post" y "The Metal and Mineral Markets", por ejemplo, afirmaban que era posible llegar a un convenio con nuestro país. ¿Qué decía "The Metal and Mineral Markets? Expresaba: "Rumores vienen de Chile". Uno de ellos era que nuestro país estaba preparándose para salirse del sistema de precios de productores y volver a la Bolsa de Metales de Londres. Otro rumor decía: "El Gobierno norteamericano está ofreciendo ayudar y subsidiar indirectamente a Chile a través de una mayor ayuda de la AID., si el Presidente Frei mantiene el precio del cobre donde está." "Son sólo rumores..." -dice el diario-, pero un experto ha dicho: "Con Chile, todo es posible".
No creo que este diario haya querido ofender a nuestro país con esta frase. Es indudable que, como se trata del cobre, está refiriéndose a los personeros que manejan el comercio de este metal, en Chile. Ahora bien, desde la creación del Departamento del Cobre, realizada, en tiempos del PresidenteIbáñez, este comercio lo ha hecho la actual Corporación del Cobre, y "con ellos todo es posible" -según dicho diario-. Ocurre también que el señor Lagarrigue, no sólo ahora, sino desde la época de la Administración Ibáñez, ha estado a cargo de los asuntos del cobre. Entonces, me parece que lo que pretende decir ese periódico norteamericano es que con el señor Lagarrigue "todo es posible".
-Hablan varios señores Diputados a la vez.
El señor RIOSECO.-
Por eso, señor Presidente, nos extrañó extraordinariamente, cuando supimos, en la Comisión de Minería e Industrias del Senado y en la Comisión Especial de Acusación de la Cámara de Diputados, que el Gobierno de Chile, libre y espontáneamente, había decidido negociar con Estados Unidos una venta de cobre, a un precio distinto del que había fijado el día anterior.
Es sumamente difícil entender esta posición, porque la prensa norteamericana ya estaba diciendo que se buscaría un sistema de compensación para que Chile, primero, no entrara al Mercado de Metales de Londres y, segundo, para que mantuviera el precio del cobre, que era de treinta y ocho centavos de dólar la libra.
Pero parece que los funcionarios de la Corporación del Cobre y el Gobierno chileno empezaron a preocuparse extraordinariamente del grave daño que estaba sufriendo la economía norteamericana y de la posible inflación que se produciría en ella. Entonces, primó más el interés por solucionar los problemas de aquel país y se olvidó de buscar solución a los problemas internos chilenos.
Resulta, entonces, incomprensible que, habiendo expresado lo contrario la prensa norteamericana, se nos venga a decir ahora que este convenio ha sido celebrado libre y espontáneamente y que no se ha recibido insinuación de nadie.
Pienso que el país no creerá nunca que al Gobierno de Chile se le haya ocurrido plantearle por primera vez al Gobierno de Estados Unidos este convenio, cuando en la prensa norteamericana ya se estaba insinuando esta idea.
Esto nos hace temer que el Gobierno de Chile haya recibido -aunque no lo confirmó la Comisión de Acusación- esta petición previa de parte del Gobierno norteamericano, lo cual, indudablemente, puede constituir un acto de intervención de un país en otro.
En la práctica, Chile se preocupa de solucionar el problema norteamericano y para ello, baja el precio del cobre en los Estados Unidos. Por lo tanto, en Chile, como también había sucedido en Perú y Méjico, ha repercutido el "dumping" norteamericano.
Pero, ¿qué pasó con otros países? Canadá sigue vendiendo normalmente su misma cuota de 60.000 toneladas anuales; y Zambia, 15.000 toneladas, en el mercado norteamericano, al precio de 42 centavos de dólar la libra, más el sobreprecio que ellos recargan al comprador norteamericano; por lo que resulta, entonces, un precio de 43,7 centavos de dólar por libra.
Mientras Chile se preocupa por mantener su mercado estable, Canadá sigue vendiendo su cobre a ese mismo precio, aumentando con ello su producción, haciendo nuevas instalaciones y está cierto de que seguirá vendiendo a estos mismos precios a los consumidores norteamericanos.
Por esta razón, es incomprensible que el Gobierno chileno haya tenido que rebajar el precio de su cobre, cuando países que se encuentran en iguales condiciones de producción que el nuestro no han sido obligados a ello. En consecuencia, para nosotros, es gravísimo el problema, en la forma en que ha sido planteado. ¿Pero qué diferencia hay entre las compañías productoras de cobre de Zambia y Canadá y las de Chile? Mientras en Chile, como en Méjico y Perú, el capital norteamericano es predominante, en Canadá y Zambia no lo es. De manera, entonces, que la influencia del Gobierno de los Estados Unidos sobre el de Chile se ejerce a través de las compañías del cobre, porque ha quedado demostrado que a éstas les conviene un precio bajo, pues venden su producción a sus propias filiales en el país del norte.
El señor ROSALES.-
¡Así es!
El señor RIOSECO.-
El caso típico es el de la "Anaconda". En este caso las 90 mil toneladas serán vendidas total o casi totalmente a sus filiales en Estados Unidos.
A igualdad de mercados en los Estados Unidos y considerando que el cobre que viene de Zambia y Canadá se vende a 42 centavos, la rebaja de precio significa para las compañías filiales no pagar el impuesto chileno. Este es un problema grave. En Canadá y Zambia, el "dumping" impuesto por el Gobierno norteamericano no surtió efecto. Tampoco las compañías se preocuparon de que en esos países se rebajara el precio.
El señor HAMUY.-
¿Me permite, Honorable colega?
El señor RIOSECO.-
No deseo ser interrumpido.
El señor HAMUY.-
Muchas gracias...
El señor RIOSECO.-
Además, se ha hecho caudal de la grave preocupación por el problema de la sustitución del cobre. En la Comisión de Acusación quedó claramente demostrado por el Vicepresidente de la Corporación de Fomento de la Producción que el problema de la sustitución no es una cuestión de precios, sino -son sus palabras-, es un problema de avance tecnológico que es imposible detener, porque el mundo en este momento está buscando más y nuevos elementos para solucionar el "hambre" que hay en materias primas y que hace especulativo el problema de la escasez. Los aumentos de producción no serán obstáculo para la sustitución, pues, lo fundamental es el problema del avance tecnológico. De ahí nuestra sorpresa cuando se publica en la prensa, oficialmente, un convenio que se relaciona con el problema que estamos analizando y cuyos aspectos jurídicos han sido comentados por nuestros Honorables colegas.
El Gobierno declaró en la Comisión de Minería del Senado e inicialmente en la Comisión Especial de Acusación de la Cámara, que este acuerdo o convenio es de gobierno a gobierno; y así también se expresó a la prensa. Sin embargo, después resulta que este convenio no obliga, que es
"ad referéndum". No se decía lo mismo en los informes oficiales que el Gobierno enviaba a la prensa.
Al entrar en el análisis directo del convenio en relación con la acusación, quiero expresar, en primer lugar, que en materia de precios se ha infringido el artículo 18, letra c) de la ley Nº 16.425, que el Ministro, por desgracia, en su intervención no leyó completamente, omitiendo expresamente la parte que motiva la acusación: haber atropellado, haber vulnerado la ley. ¿Qué dice el artículo 18 en su letra c)? "Verificar que ellas -las ventas- se realicen a los precios del mercado respectivo y en las mejores condiciones posibles."
Desgraciadamente, el señor Ministro omitió expresamente la frase: "mejores condiciones posibles". ¿Qué importancia tiene esto? ¿Cuál es el precio en los mercados norteamericanos? Hemos dicho que hay precios de 36 ó 38 centavos, por lo menos ofrecidos por la American Smelting Refining Company, y de 42 centavos, en Zambia y Canadá; de 50 a 60, en chatarra, y en otras refinerías, el precio excede de los 38 centavos. Por lo tanto, "las mejores condiciones posibles" no pudieron haber sido de 36 centavos, sino de un precio superior a éste. O sea, la venta ha sido hecha en las peores condiciones posibles del mercado.
Desgraciadamente, el señor Ministro, en su defensa, inducido a error indudablemente por sus asesores, ha olvidado leer totalmente el artículo. También el artículo 15, Nº 1, de la misma ley fue incompletamente citado por él, pues, además, de lo aquí se leyera, hay una frase muy clara y precisa, que tiene relación expresa con esta acusación constitucional. Ella dice: "Debe intervenir para evitar o contrarrestar cualquiera acción que tienda a controlar o restringir unilateralmente", refiriéndose al mercado.
¿Y cuál fue la acción de los Estados Unidos? Una acción unilateral que pretendía controlar o restringir el mercado. ¿Y contra qué debió haberse actuado? Se iba a actuar, se iba a ir a Londres y se elevó el precio el 4 de enero pasado. ¿Por qué, entonces, después pierde su virilidad el Gobierno de la República de Chile y entra en esta negociación que es altamente perjudicial para los intereses del país?
Por eso, reclamamos y acusamos constitucionalmente al señor Ministro de Minería, porque estas dos disposiciones legales han sido vulneradas. Desgraciadamente, el señor Simián ha sido inducido a error al no citarlas íntegramente en su defensa.
Es más. Se fija el precio del cobre por un año antero pero se olvida que en todos los contratos que Chile ha firmado, los precios varían de acuerdo con las fluctuaciones del mercado. Se acepta, sin embargo, de parte de las compañías -lo que es gravísimo- que se considere la tributación como si fuera del 60%; es decir, la que resultaría después del 1° de julio -hecho futuro-. No se considera que la tributación actual, según lo expresado por Impuestos Internos, será del 62,5%. De manera que para los efectos de calcular la tributación futura se adopta el criterio de favorecer a los Estados Unidos. Para los efectos de calcular el precio se deja fijo hoy día a 36 centavos de dólar la libra. Esto, indudablemente -hasta "El Mercurio" de hoy día lo dice- debe ser solucionado de alguna manera.
Ahora bien, se quiere considerar como aporte de la "Anaconda" la suspensión de la Comisión de dos décimas de dólar americano por libra de cobre vendido, como si se tratara de una autocompra o de una autoventa, en circunstancias que, según lo entendido en la Comisión, la Kennecott Sales cobra dos centésimas de comisión.
Como lo analizara el Honorable señor Naudon, se causa otro grave daño al país: la pérdida de la conciencia tributaria, que sólo ahora se está formando como un proceso moral de extraordinaria importancia. De ahí la gravedad del aporte de la "Anaconda" que pretendía ser introducido como tributación a través de alteraciones de la contabilidad.
En consecuencia, estos hechos considerados, en su contexto, indican que hay un grave daño para la economía nacional.
Respecto de este préstamo se ha dicho que se trata de un crédito compensatorio. No lo es ni puede serlo, toda vez que no mejora la situación del mercado de divisas chileno, porque es un crédito en moneda de cuenta y, según lo expresado por los representantes del Instituto de Minas del Estado y de la Empresa Nacional de Minería, en materia de minas, la mercadería norteamericana es 15% más cara que la alemana o europea. Ello significa, de partida, una disminución de entradas de un millón 500 mil dólares. Si consideramos, por otro lado, que el país está perdiendo 4 millones de dólares, no 3 millones 600 mil, como dice el Gobierno, por concepto del cálculo de la tributación, ya que según el Director de Impuestos Internos debe calcularse en 62,5%, resulta que de este crédito de 10 millones de dólares, Chile está perdiendo 5 millones 500 mil. Pagaremos intereses sobre 10 millones de dólares, en circunstancias que, en la práctica, recibiremos solo 4 millones 500 mil dólares, sin considerar el hecho de que también se está perjudicando al mercado de divisas.
Ahora voy a analizar el Convenio desde el punto de vista norteamericano. Para ellos es conveniente, puesto que les significa economía de divisas, y todo sabemos la preocupación que existe en el Departamento del Tesoro de Estados Unidos por la salida de éstas. Sabemos también que están empeñados en reducir la inflación, propósito al cual contribuye este Convenio. ¿Pero, es posible que un país pequeño como el nuestro esté ayudando a solucionar los problemas de la economía de Estados Unidos cuando de acuerdo con los principios de la Alianza para el Progreso debe ser todo lo contrario? ¿Para qué sirve entonces la Agencia Internacional de Desarrollo, cuya sigla significa ayuda? ¿De qué manera ayuda a un país pequeño como el nuestro si lo está enfrentando a un Convenio que no sólo es contrario a los intereses nacionales, sino que, indudablemente, contrario a la política declamada y declarada por la Democracia Cristiana?
Por eso, en materia de contradicciones, es indudable que estamos yendo muy lejos, puesto que permanentemente la Democracia Cristiana cae en ello por su verbalismo oratorio. Y aquí hay un ejemplo muy claro: obtuvo la primera magistratura de la Nación el 4 de septiembre de 1964, porque durante la campaña presidencial ofreció una política antiimperialista y antinflacionista. Pero a un año de su gobierno se entrega al imperialismo norteamericano. ¡Qué diferencia hay del dicho al hecho! Esta grave contradicción que el pueblo está empezando a notar y que es un engaño que la Democracia Cristiana hizo al país, es indudablemente una muestra más de la eterna contradicción entre la palabra y la acción.
-Hablan varios señores Diputados a la vez.
El señor RIOSECO.-
Se ha impugnado el convenio que Chile celebró durante la última guerra, pero olvidan los señores Diputados democratacristianos, como también la prensa de Gobierno, que los 11 centavos equivalían a 18 centavos de dólar del año 1946.
El precio que tenía el cobre, cuando el mercado se estabilizó, era de 20 centavos la libra, y nada más, en moneda de aquel tiempo. De manera que la pérdida de Chile debe evaluarse en moneda comparable.
¿Podía nuestro país, en aquella época, llegar a otros mercados que no fueran las potencias occidentales, cuando estábamos en plena guerra mundial? Si hubiéramos vendido a Alemania, indudablemente se nos habría declarado la guerra por parte de las potencias aliadas que actuaban en defensa de la libertad y de la paz del mundo, y, en todo caso, nuestro cobre no habría llegado a Europa porque los barcos habrían sido hundidos.
De manera que, desde el punto de vista comercial, una acción distinta del Gobierno de Chile había revelado muy mal sentido político. ¿Acaso esa actitud no fue llamada "la contribución de Chile a la defensa del mundo libre"? ¿Acaso no fue una participación de Chile a la paz del mundo? Sólo los nacis de entonces y los de ahora impugnan aquella viril y libre acción del Gobierno de Chile.
-Hablan varios señores Diputados a la vez.
El señor ISLA (Vicepresidente).-
Ruego a los señores Diputados no interrumpir.
El señor RIOSECO.-
También se ha querido criticar la acción de independencia del Gobierno de Chile, cuando estando el cobre a 24 y medio centavos de dólar la libra -en tiempo de la guerra de Corea- elevó unilateralmente el precio a 27,5 centavos, y congeló -como impuesto fiscal- la diferencia que iba a 24,5 a 27,5 centavos, dejando para Chile, en forma permanente, el ciento por ciento del comercio del cobre.
¿Qué ocurriría si el Gobierno hubiera adoptado esta misma política que está en las Acta del Departamento del Cobre?
Alemania compra el 50% del cobre que consume al precio del mercado de Londres, o sea, a 82 centavos la libra, y el otro 50% a 42 centavos, precio de productor, o sea, en promedio, a 62 centavos de dólar la libra.
Alemania es el tercer país consumidor de este metal. Compró más de 620.000 toneladas cortas de cobre en el año 1964 y sobre 600.000 toneladas métricas en 1965.
Si vendiéramos en el mercado europeo en estas condiciones y congeláramos esta utilidad, esta diferencia de precio entre 36 centavos que las compañías consideran aceptable y bueno y que inclusive lo rebajan, porque al desprenderse voluntaria y graciosamente de tres millones y tantos de dólares, el precio resulta para ellas inferior a 34 ó 33 centavos la libra; si congeláramos en esta oportunidad la diferencia de precio entre lo que las compañías aceptan, respetan y reciben, como lo ha demostrado este convenio y el precio del mercado de Londres, tendríamos suficiente moneda extranjera. Porque el cobre, en todo el mundo, se paga en moneda dura, en divisas, y no con créditos. Dispondríamos de una suma superior a los 300.000.000 de dólares. Esta cantidad es muy superior al total de las inversiones proyectadas en el cobre. Chile podría hacerlo libre y soberanamente y en beneficio exclusivo de la Nación.
El señor IRURETA.-
¿Olvidó lo que dijo en la Comisión el señor Picó Cañas?
El señor RIOSECO.-
Nosotros sabemos que el cobre es un mercado en expansión y no restringido, y que la tecnología, así como crea sustitutos, está determinando, también nuevos usos del cobre. Es indudable que se necesitará más y más cobre, aún sin guerra, para elevar el "standard" de vida de todos los pueblos. Por eso, creemos que ésta es la oportunidad para que el país se beneficie con la venta de este metal en las mejores condiciones.
La carencia de cobre en los años 1966 y 1967, pronosticada por el Departamento del Cobre y los principales organismos internacionales, no por mí, permitiría a Chile percibir anualmente una mayor utilidad de más de 300.000.000 de dólares, si se aplicaran los procedimientos que el Gobierno radical puso en práctica durante la guerra de Corea.
-Hablan varios señores Diputados a la vez.
El señor RIOSECO.-
Espero que esta acusación constitucional sirva para que nuestro país retorne a la línea que tenía el Gobierno hasta el 4 de enero de 1966 según las Actas del Departamento del Cobre; con la suma indicada Chile sería capaz de retomar ese camino y, con los mayores ingresos así obtenidos, aumentar la producción del cobre a fin de colocarlo en este mundo en expansión...
-Hablan varios señores Diputados a la vez.
El señor RIOSECO.-
El Gobierno ha argumentado que este tipo de convenios no lo obliga jurídica ni legalmente. Pues bien, en conformidad con la propia tesis del Gobierno, nosotros esperamos que no aplique este convenio, tratado, convención o como quiera llamársele, y que asuma virilmente la actitud que, según todos los chilenos, debe tomar. En ese caso, podemos asegurarle que tendría el respaldo total de la nacionalidad, puesto que Chile demostraría que es libre para adoptar la posición más conveniente para su desarrollo…
Varios señores DIPUTADOS.-
¡Por primera vez!
El señor RIOSECO.-
Si el Gobierno cambia su política y aplica, en materia de cobre, aquélla que ya fue ejecutada por los Gobiernos radicales, le hará un gran servicio al país.
Esta es la oportunidad para que nos liberemos y demostremos real independencia. Esta es la oportunidad para que nos liberemos del subdesarrollo, a fin de que nuestro país pueda entrar por las grandes puertas de la libertad y de la independencia económica...
Un señor DIPUTADO.-
¡Linda la poesía!
El señor RIOSECO.-
Estamos ciertos de que la ley ha sido atropellada; ha sido dejada sin ejecución y que el cumplimiento de este convenio significa, indudablemente, comprometer gravemente la seguridad de la nación. Y estamos ciertos también que compromete el honor de la nación, porque no se han cumplido las compromisos con Zambia, por cuanto el propio señor Ministro de Minería ha dicho que se comunicó al Alto Comisionado de Zambia en Londres, en diciembre, la actitud que el Gobierno iba a adoptar. En cambio, el señor Lagarrigue y el señor Ministro de Relaciones Exteriores expresaron en la Comisión que en esa fecha el Gobierno de Chile no había pensado tomar esta medida. De manera que los asesores del señor Ministro de Minería lo han inducido a error, a que diga en la Honorable Cámara algo que no es efectivo, porque es incompatible lo que manifestaron el Ministro señor Gabriel Valdés y el señor Lagarrigue, con lo expresado por el señor Ministro acusado esta tarde, de que el Gobierno de Chile habría notificado a Zambia en el sentido de que concertaría el convenio en diciembre de 1965. En efecto, según el señor Lagarrigue, sólo se pensó esta negociación después del 4, 5 ó 6 de enero del presente año.
Varios señores DIPUTADOS.-
¡Eso no es verdad!
El señor RIOSECO.-
He terminado, señor Presidente.
-Hablan varios señores Diputados a la vez.
El señor ISLA (Vicepresidente).-
Resta un minuto y medio al Comité Radical.
Puede continuar el Honorable señor Jaque.
El señor JAQUE.-
He concedido una interrupción al Honorable señor Morales, don Carlos.
El señor MORALES (don Carlos).-
Es muy poco tiempo, Honorable colega.
El señor JAQUE.-
Señor Presidente, nos queda en la práctica un minuto, y, dentro de ese brevísimo tiempo, naturalmente, no podremos seguir argumentando sobre esta materia de tanta trascendencia.
El señor ESCORZA.-
En un minuto pueden anunciar el retiro de la acusación, por carecer de fundamentos.
El señor ISLA (Vicepresidente).-
Honorable señor Escorza, ruego a Su Señoría se sirva guardar silencio.
El señor JAQUE.-
En todo caso, sabemos que esta acusación será rechazada por la mayoría abrumadora de Gobierno que existe en la Honorable Cámara. Pero no entendemos que toda esta fuerza política, que en la última elección parlamentaria avanzó a lo largo de Chile enarbolando banderas redentoras, tocando el alma y el corazón de los chilenos y prometiendo sacar a este país del subdesarrollo, haya incurrido en tan flagrante contradicción, y que, en la práctica, su Gobierno haya desarrollado una política demagógica en todo sentido.
Señor Presidente, en cierta ocasión mencioné, en la Honorable Cámara, un libro escrito por Robinson Rojas: "Estos mataron a Kennedy", que está prologado...
El señor ISLA (Vicepresidente).-
¿Me permite, señor Diputado?
Ha terminado el tiempo del Comité Radical.
El señor JAQUE.-
... por los Honorables señor Hurtado, don Patricio, y Jerez, don Alberto.
El señor ISLA (Vicepresidente).-
Ofrezco la palabra a un señor Diputado que impugne la acusación constitucional.
El señor HURTADO (don Patricio).-
Solicito que al final de la sesión se me concedan cinco minutos por haber sido aludido, señor Presidente.
El señor ARAVENA (don Jorge).-
Es mejor inmediatamente.
El señor AYLWIN (don Andrés).-
Pido la palabra.
El señor ISLA (Vicepresidente).-
Tiene la palabra Su Señoría.
El señor AYLWIN (don Andrés).-
Señor Presidente, las facultades de fiscalización de esta Honorable Cámara son particularmente amplias y se encuentran expresamente consagradas en el Nº 2 del artículo 39 de la Constitución Política del Estado.
Al margen de estas facultades fiscalizadoras, la Cámara de Diputados tiene también otra atribución, de carácter francamente excepcional. Es el juicio político, establecido en el Nº 1 del artículo 39.
Dentro de las facultades fiscalizadoras generales, la Cámara de Diputados puede entrar al análisis, examen y control de todo tipo de actuaciones u omisiones de los personeros del Gobierno o de la Administración Pública. En cambio, tratándose del juicio político, esta Corporación sólo puede entrar al juzgamiento de determinados personeros del Gobierno por hechos de particular gravedad, todos ellos delictuales o francamente ilícitos, como son la traición, la malversación de fondos públicos, la infracción de la Constitución, el atropellamiento de las leyes o el haberlas dejado sin ejecución o el haber comprometido gravemente la seguridad o el honor de la Nación.
Cuando esta Honorable Cámara ejerce su facultad de fiscalizar establecida en el Nº 2 del artículo 39 de la Constitución, lo hace por medio de oficios, petición de informes, citación de Ministros de Estado, discursos, acuerdos, observaciones o nombramientos de Comisiones Investigadoras. En cambio, cuando ejercita el juicio político lo hace por medio del procedimiento excepcional establecido en el Nº lº del artículo 39 de la Constitución Política del Estado y en el Reglamento de esta Corporación. Dicho procedimiento consiste, en síntesis, en el nombramiento de una Comisión por sorteo; el estudio e informe por ella del caso; la resolución de la Cámara y, por último, si la acusación se acoge, la formulación de ella ante el Senado para los efectos del juzgamiento definitivo.
Hay otra diferencia fundamental entre las atribuciones fiscalizadoras generales de la Cámara de Diputados y su facultad, repito, excepcional, de conocer del juicio político. Los acuerdos que tome la Cámara en el ejercicio de sus facultades fiscalizadoras no afectarán en ningún caso la responsabilidad política de los Ministros de Estado. En cambio, un fallo adverso en el juicio político significa la destitución del funcionario acusado, sanción que parece lógica dado que es comprensible que los traidores, los que atropellan las leyes, los que malversan fondos públicos y los que atentan contra el honor y la seguridad de la Nación no puedan seguir desempeñando cargos de primera jerarquía y responsabilidad dentro de nuestro ordenamiento institucional.
Esta última circunstancia es necesario señalarla con firmeza. Los actos de fiscalización de esta Honorable Cámara no pueden comprometer la responsabilidad política de los Ministros de Estado y, por consiguiente, la estabilidad de un Ministerio. Precisamente, el gran avance que significó la Constitución de 1925 sobre la anterior, de 1833, fue dejar claramente establecido que el régimen político chileno era presidencialista, matando, en esta forma, los intentos de parlamentarismo que tan grave crisis provocaron en la democracia chilena. Por eso, todo intento de confundir ambas atribuciones de la Cámara de Diputados, las de los Nºs. 1 y 2 del artículo 39 de nuestra Constitución, y, concretamente, de convertir el procedimiento excepcional destinado a juzgar a los gobernantes ineptos, inmorales o indignos, en un camino para juzgar orientaciones o criterios políticos, nos parece francamente repudiable.
Señor Presidente, hemos querido dejar perfectamente establecidas las diferencias fundamentales que existen entre el juicio político, atribución excepcional de esta Honorable Cámara, y las amplísimas facultades de fiscalización que ella tiene. Y lo hemos hecho porque es deber nuestro velar por que se respete el espíritu mismo de la Constitución Política.
Pero deseamos ser aún más precisos al señalar estas diferencias. Creemos que todas ellas pueden sintetizarse en una sola. Cuando esta Corporación ejercita sus amplias facultades de fiscalización, juzga y analiza hechos, orientaciones y criterios. En cambio, cuando ejercita el juicio político hace algo más grave que eso: juzga a "personas", juzga a "individuos", juzga a "hombres". Más que eso: juzga a personas, individuos u hombres supuestamente descalificados para ocupar un cargo. En otras palabras, cuando esta Honorable Cámara fiscaliza los actos de un Gobierno, actúa como Cámara política; en cambio, cuando conoce de un juicio político actúa como un verdadero tribunal, que pone en movimiento un procedimiento jurisdiccional.
Nosotros reconocemos que éste es un juicio político; pero el hecho de que sea político no le quita el carácter de juicio, es decir, juzgamiento de un hombre.
La circunstancia de que el juicio político signifique un juzgamiento de personas nos aboca, antes que nada, a la necesidad de preguntarnos quién es el hombre al que pretendemos juzgar en esta sesión: quién es el Ministro señor Eduardo Simián. No soy yo el más indicado para decirlo; pero alguien tiene que hacerlo.
Eduardo Simián es -perdonen que lo diga estando él presente- un profesional de virtudes excepcionales, un hombre inteligente, honesto, justo, ecuánime. Además, es un hombre sencillo y modesto. Yo diría que tiene la sencilla modestia de los demócratas de excepción.
Frente a esta verdad, nosotros tenemos derecho a preguntarnos: ¿por qué se ha iniciado este juicio político en contra suya? ¿Es que alguien puede pensar, a conciencia, que un hombre de sus cualidades y de sus virtudes ha atentado contra el "honor" de la patria? ¿Es que alguien puede pensar, honestamente, que ha atentado contra la "seguridad" interior o exterior de nuestro país? ¿Es que alguien puede pensar que ha atropellado las leyes en la forma que la Constitución establece que tiene que hacerse este atropellamiento para que constituya causal de cesación en el cargo? ¿Es que alguien puede pensar que hay un reparo serio contra la honorabilidad de este Ministro? Evidentemente, no. Entonces, tenemos derecho a preguntarnos: ¿por qué se ha interpuesto esta acusación? ¿O acaso por este procedimiento se ha querido analizar y juzgar la política del cobre del Gobierno de Chile?
Todos los Diputados democratacristianos estamos interesados en todo lo que contribuya a hacer luz sobre el problema del cobre. Pero, ¿era ésta la vía, era éste el procedimiento para realizar un estudio serio de tal problema? Indudablemente,
no. Y el camino elegido nos obliga a llegar a la conclusión triste, pero real, de que no se ha dudado en tirar barro sobre un hombre honrado, a fin de tratar de dañar el prestigio del Gobierno. No se ha dudado en tirar barro sobre un hombre de grandes virtudes, a fin de tratar de conseguir que un partido que ha llegado a ocupar un papel subalterno en nuestra realidad política, vuelva al lugar que en otros tiempos tuvo. Este procedimiento lo rechazamos, porque siempre, en nuestra vida política, los democratacristianos hemos rechazado aquella máxima de que "el fin justifica los medios", y lo rechazamos mucho más aún en este caso concreto, en que la víctima de tal procedimiento es un hombre de las calidades y de las virtudes del Ministro señor Eduardo Simián.
¿Qué hay detrás de todo este escándalo ? Quisiera tener la virtud de explicar, en términos sencillos, este problema tan técnico y tan complejo, que la opinión pública, naturalmente, no puede entender con facilidad. El gran problema es, precisamente, informar a la opinión pública en términos sencillos sobre una negociación conveniente, pero compleja. Esto permite que se haga cuestión de uno u otro detalle, y que sea fácil crear una imagen falsa. ¿Qué hay en el fondo de este asunto?
Los negocios se complican día a día. Como lo explicó con tanta claridad Luis Maira en la Comisión, hoy no sólo existen contratos o convenciones bilaterales, de estructura sencilla o simple. Existen también los contratos y negocios múltiples, con participación de muchas personas, de muchas partes de múltiples instituciones públicas o privadas, negocios complejos e íntimamente relacionados entre sí, que, naturalmente, no se pueden analizar los unos separados de los otros.
En el caso concreto de esta negociación, comprendemos perfectamente que si un socio de la "Anaconda" se preguntara por qué esa compañía va a entregar al Gobierno chileno la cantidad de 3 millones 520 mil dólares y viera sólo esa parte del negocio, podría decir: "Mi compañía está haciendo una donación al Gobierno chileno".
Por su parte, un "ejecutivo" de la Agencia Internacional de Desarrollo podría preguntarse: "¿Por qué se está otorgando un préstamo adicional y de excepción al Gobierno chileno? ¿Por qué a Chile y no a otro?". Podría hacerlo, insisto, si mirara sólo ese préstamo, sin ver el negocio en su totalidad.
Asimismo, un chileno puede preguntarse: "¿Por qué se vende el cobre a 36 centavos de dólar por libra a Estados Unidos, país grande y poderoso, y no a 42 centavos, cuando éste es el precio del mercado de productores?"
La respuesta es una sola: este negocio hay que verlo como una unidad, relacionando la venta con la compensación y con el préstamo. Así, analizando globalmente la negociación, cualquier chileno deberá reconocer que no es efectivo que Chile reciba sólo 36 centavos de dólar por libra. Recibe, sí, 36 centavos: pero, además, recibe, 3 millones 520 mil dólares, como también los beneficios directos e indirectos de un préstamo que, según diferentes personas que concurrieron a la Comisión, es excepcionalmente beneficioso para Chile, y otras granjerías e indemnizaciones, a las cuales no me referiré, porque ya las explicó el señor Diputado informante.
Igualmente, si se analiza la operación global, el socio de la "Anaconda" no tendrá por qué decir que su compañía hará una donación de 3 millones 520 mil dólares al. Fisco chileno, porque, al estudiar el negocio en su integridad, deberá concluir, necesariamente, que esta cantidad viene a compensar otros beneficios directos e indirectos de la negociación.
Esta es la única forma seria, honrada y justa de analizar el negocio de cobre cuestionado.
Sin embargo, al leer el libelo acusatorio, me encuentro con que, en la página tres, se dice: "El hecho claro e irrefutable es que el país, a causa de esa desgraciada negociación, deja de percibir la suma de 7 millones 200 mil dólares..." ¡Protesto contra esta afirmación! ¡Nadie, honestamente, puede sostener eso! ¡Eso es falso! ¡Perdóneseme que, tal vez contra el Reglamento, diga que es una abierta falsedad! ¡Aún más, una afirmación de este tipo es una falta de respeto para esta Cámara y para el país!
Señor Presidente: Esta es la síntesis, esto es lo fundamental. Con esta negociación, Chile recibe 36 centavos por libra, más 3 millones 520 mil dólares, y más un préstamo excepcional.
Se ha cuestionado el título a que se ingresarán en las arcas fiscales los 3 millones 520 mil dólares que pagará la "Anaconda" y también la forma práctica de contabilizar esta cantidad. Lo cierto, lo único que nos importa, es que esta cantidad ingresará efectivamente. Frente a este hecho, carecen de toda relevancia los problemas de mera contabilidad, que, por lo demás, está estudiando la Dirección General de Impuestos Internos, a fin de hacer posible que esta compensación ingrese en la misma forma que los tributos generales del cobre, en beneficio directo de las provincias favorecidas por las leyes en actual vigencia. Tampoco es efectivo que esto sea una ficción, porque esta cantidad ingresará a título de tributación. Es una compensación, es decir, una suma equivalente a otra, también tributaria, que no ingresará.
Señor Presidente: en el libelo acusatorio, los Diputados radicales pretenden convertirse en los campeones de la defensa del honor, de la seguridad y también -son sus palabras- de la virilidad de la nación. No los critico.
Pero hay otro hecho particularmente curioso: ellos también pretenden convertirse en los líderes de las aspiraciones y reivindicaciones de la pequeña y joven república de Zambia, a la cual nosotros tanto respetamos, entre otras razones, porque es una nación africana.
¿Cómo explicamos esto? Tal vez pudiéramos encontrar una explicación en aquel dicho tan antiguo de que "nadie es profeta en su tierra". Seguramente, los Diputados radicales quieren encontrar en las poblaciones, en los campos y en las plazas de Zambia esa simpatía que ya no hallan en las fábricas, en los campos, ni entre las juventudes de Chile.
Lo cierto es que, por las declaraciones del señor Lagarrigue y del propio señor Ministro, ha quedado acreditado que ese país fue oportunamente informado y que, frente a esa información, no hizo objeción de ninguna especie. No podían los gobernantes de Zambia reparar esta negociación porque ellos son personas inteligentes y saben perfectamente que 36 más 6 son 42 y que es lo mismo decir 42 centavos de precio que decir 36 centavos de precio más 6 de compensación. No nos extraña que los gobernantes de Zambia hayan comprendido inmediatamente el sentido exacto de esta operación comercial, pues así debe entenderla cualquiera que la juzgue sin pasión política ni resentimiento.
Y me pregunto: ¿Por qué iban a tener resentimiento los habitantes de Zambia contra el Gobierno del Presidente Frei, cuando no fueron ellos los desplazados por éste? ¿Por qué iban a tener resentimiento, cuando tampoco son ellos los que antes ocupaban casi 50 asientos en este hemiciclo y hoy son apenas una veintena?
-Hablan varios señores Diputados a la vez.
El señor AYLWIN (don Andrés). -
Lo cierto es que la joven república de Zambia no ha sido perjudicada por esta operación, por dos razones. En primer lugar, lógicamente sus gobernantes consideran el precio real y no el de apariencia: el precio de 36 centavos más la compensación, y no sólo el de 36 centavos.
En seguida, Chile no ha atentado contra los intereses de Zambia, porque no ha invadido ninguno de sus mercados, ni ha desplazado a ese país de ningún mercado que él pudiera conquistar. A través de esta operación, Chile sólo mantiene un mercado que posee en Estados Unidos, desde hace largos años, para la venta de su cobre.
A este respecto, es interesante ver el propio informe de la Comisión. En su página 5, se establece que, en 1964, Chile envió 80.048 toneladas de cobre a Estados Unidos; y en 1965, 94.069 toneladas.
Esto prueba, insisto, que Chile no ha hecho otra cosa que mantener su mercado de cobre en Estados Unidos. El año anterior colocó 94.000 toneladas; este año, 90.000 toneladas.
Señor Presidente: entre las causales que se señalan en el fundamento de la acusación se expresa que el señor Ministro habría atropellado las leyes y las habría dejado sin ejecución.
Conviene hacer presente que el hecho de que nuestra Constitución Política emplee, en el artículo 39 Nº 1 la palabra "atropellamiento" -nótese que no dice "infracción"- y que, además, junto a esta expresión "atropellamiento de las leyes" consigue términos tan graves como "traición", "concusión" y "malversación de fondos públicos", es una prueba evidente de que, según el espíritu de nuestra Carta Fundamental, la única infracción legal que pueda dar origen a una acusación es, precisamente, aquélla abierta, grave y grosera. Nadie puede sostener que en este caso existe este tipo de infracción ni ninguna otra.
Señor Presidente, no deseamos analizar con mayor profundidad y extensión los aspectos legales de la acusación, pues a ellos se referirá también el Honorable colega señor Maira y ya han sido examinados con bastante claridad por el señor
Ministro y por el señor Diputado informante. Permítasenos agregar sólo algunas breves consideraciones:
a) No nos parece serio que se diga en el libelo acusatorio que se ha infringido el artículo 15, Nº 1 de la ley Nº 16.425, pues, si se analiza bien este precepto, se verá que el mandato expreso que hace a la Corporación del Cobre es el de mantener los mercados del cobre. ¿Y qué ha hecho Chile en este caso? Justamente eso, ha mantenido un mercado que tiene desde hace muchos años, el de Estados Unidos.
b) Resulta absurdo pretender y sostener que Chile se ha doblegado frente a un supuesto "dumping" de los Estados Unidos destinado a bajar el precio internacional del cobre, cuando es un hecho público que nuestro Gobierno, con el voto en contra de las compañías del cobre que operan en el país, el 4 de enero del presente año, acordó subir el precio del metal de 38 a 42 centavos de dólar. ¿Es esto doblegarse frente al Gobierno norteamericano o frente a las compañías del cobre? Señor Presidente, es conveniente que se diga y se sepa que algunas compañías votaron en contra del alza. Sin embargo, el Gobierno de Chile fue inflexible y la decretó.
El señor ROSALES.-
Pero no la mantuvo.
El señor AYLWIN (don Andrés).-
No, señor, la mantuvo; y si se trata de la negociación con Estados Unidos, el precio más bajo es sólo aparente, porque lo real es que a los 36 centavos hay que agregar los beneficios del préstamo y la compensación tantas veces señalada. Eso lo entienden incluso los niños de preparatorias.
c) Es absurdo sostener…
-Hablan varios señores Diputados a la vez.
El señor ISLA (Vicepresidente).-
Honorable señor Rodríguez Nadruz, llamo al orden a Su Señoría.
El señor AYLWIN (don Andrés).-
… que se pueda haber infringido el artículo 15, letra a) de la ley Nº 16.425, que habla de la posibilidad del estanco del cobre, pues esta ley fue dictada recién ahora el 25 de enero del presente año.
ch) Es poco serio y se violenta abiertamente el espíritu de la Constitución cuando se pretende dar a la palabra "seguridad", citada en el artículo 39, Nº 1 de nuestra Carta Fundamental, un sentido absolutamente diferente del natural y obvio que se desprende del propio texto de la Constitución. A este respecto debemos señalar que hemos visto esta tarde a algunos señores Diputados radicales hacer verdaderos malabarismos para explicar las palabras empleadas en el libelo acusatorio.
La verdad es que, en cuanto a la interpretación de las leyes, existen disposiciones muy claras en nuestro Código Civil, entre ellas, la del artículo 20, que expresa que las palabras de la ley se entenderán en su sentido natural y obvio. Este es el sentido que, naturalmente, hay que darle a las palabras "traición", "seguridad", "honor", etcétera. Las palabras las define el diccionario y las interpreta el propio legislador según las normas que para estos efectos se establecen.
Frente a estas normas legales, poco interesa lo que pueda expresar en esta sesión el Honorable señor Rioseco, después de haber estampado en la acusación frases tan injuriosas como las que ella contiene.
Tratándose de interpretación del verdadero alcance y sentido de las palabras empleadas por el legislador, es conveniente señalar también el artículo 21 del Código Civil, según el cual las palabras técnicas de toda ciencia o arte deben tomarse en el sentido que les dan los que profesan la misma ciencia o arte. Son ellos quienes las definen. Esto significa que las palabras jurídicas las definen los abogados, los jueces y los legisladores, y no los médicos.
Señor Presidente: pensamos que el debate habido en la Comisión ha sido positivo en dos aspectos. En primer término, porque ha dejado muy claramente establecido que no es posible analizar las operaciones comerciales del cobre en forma aislada; que lo que hay que hacer es analizar la política del cobre, durante un lapso de tiempo. En este sentido, no necesito referirme a lo expresado por los señores Sáez y Lagarrigue. Me basta, simplemente, remitirme a lo que expresó en la Comisión un ex Ministro del Partido Radical, el señor Germán Picó Cañas, a ella citado justamente a insinuación del Honorable señor Manuel Rioseco.
-Hablan varios señores Diputados a la vez.
El señor ISLA (Vicepresidente).-
Honorable señor Rodríguez Nadruz, nuevamente llamo al orden a Su Señoría.
El señor ARAVENA (don Jorge).-
¿Para qué lo llama al orden, señor Presidente? Está acostumbrado a gritar.
-Hablan varios señores Diputados a la vez.
El señor RODRIGUEZ (don Juan).-
También vamos a hablar de los chasis, de las micros; de todo lo ocurrido en años anteriores.
El señor ISLA (Vicepresidente).-
Honorable señor Rodríguez Nadruz, la Mesa se ve en la obligación de llamar nuevamente al orden a Su Señoría.
Puede continuar el Honorable señor Aylwin.
El señor AYLWIN (don Andrés).-
Señor Presidente, también quedó perfectamente establecido en la Comisión de Acusación Constitucional el hecho de que, en este verdadero laberinto de los problemas del cobre, es imposible actuar con simplezas. Esta conclusión podríamos resumirla en términos un poco vulgares y expresar que, en materia de comercio del cobre, nadie puede "descubrir la pólvora" a estas alturas. A este respecto, es comprensible, por ejemplo, que un hombre común se pregunte por qué Chile no vende todo su cobre en el mercado de Londres, que paga 82 centavos de dólar por libra. Sin embargo, la interrogante se despeja cuando se sale y se considera que el mercado de Londres es chico y marginado, que Chile vende un 20% de su producción en el porcentaje que está en relación con lo que venden los demás grandes países productores y cuando se considera también que este 20% proviene justamente de la pequeña y mediana minerías: es decir que se trata del mineral que le conviene vender a Chile en buenas condiciones, porque es el que tiene un mayor retorno de divisas y porque, además, pertenece a compañías y personas chilenas…
-Hablan varios señores Diputados a lo vez.
El señor ISLA (Vicepresidente).-
¡Honorable señor Rodríguez Nadruz!
El señor AYLWIN (don Andrés).-
Señor Presidente, los democratacristianos no vamos a negar la triste realidad del mundo frío de los negocios, la situación de los países subdesarrollados ni menos el hecho tangible del imperialismo. Todas estas son verdades, realidades, que, sin embargo, no hemos creado los chilenos. Pero hay que tener presente, si de imperialismo se trata, que no sólo existe el imperialismo norteamericano, porque si así fuera todo sería muy fácil. Existen, además, los de Europa y los de Asia.
Algunas personas han tratado de negar este hecho, entre ellos Fidel Castro, jefe de gobierno de un país americano, quien, explicando a su pueblo, hace muy pocos días, las razones por las cuales su país se ha quedado sin arroz, dijo en un artículo publicado por el periódico comunista "Gramma", difundido por radio La Habana: "La responsabilidad frente a la falta de arroz la tienen, en primer lugar, los imperialistas yanquis que nos implantaron el bloqueo económico; en segundo lugar, el gobierno chino por haberse sumado al bloqueo económico yanqui; y, en tercer lugar -escuchen bien, Honorables Diputados- nosotros mismos por haber creído en la buena fe del gobierno chino".
No quisiera, y creo que ningún chileno tampoco lo querría que nos lanzáramos en una aventura en materia de ventas de nuestro cobre y que después el Gobierno tratara de darnos una explicación y nos dijera: "Hemos ido al desastre, primero, por culpa del imperialismo yanqui; segundo, por culpa del imperialismo chino o de otro país y, por último, por el hecho de haber confiado en la buena fe de terceros o por haber sido tan estúpidos de creer que en el mundo hay un solo imperialismo.".
Pensamos, en síntesis, que el trabajo de la Comisión, ha demostrado en forma bien clara y definida que esta operación es conveniente para el Estado de Chile y que, por consiguiente, la acusación presentada por once señores Diputados radicales es infundada, carece en absoluto de fundamentos jurídicos o de hecho, y, además, se ha basado en apariencias y no en realidades.
Señor Presidente, queremos terminar preguntándonos: ¿Por qué, entonces, siendo una acusación tan infundada fue interpuesta por algunos colegas del Partido Radical? Pensando en una explicación para esta pregunta, he recordado lo que me expresaba hace algún tiempo, un distinguido Diputado de ese partido cuando yo lo interrogué acerca de las razones por las cuales los Diputados radicales nos hacían una oposición tan despiadada. Me contestó casi textualmente : "Es la misma oposición que nos hicieron ustedes cuando éramos Gobierno. Usted, en ese tiempo, no era Diputado". Y me agregó: "La misma que los ha llevado al éxito. Ustedes son nuestros maestros".
No voy a negar, esta tarde, que nuestra gente, nuestras bases y nuestros dirigentes han sido de por sí rebeldes. Creo que en cada democratacristiano, hay un hombre, un joven, una mujer prestos a salir a gritar por las calles, a gritar por las plazas, a gritar por las ciudades y a gritar por los campos. ¡Nuestro partido siempre ha gritado su rebeldía!
Pero no se vaya a creer que este partido, que se formó con tanto sacrificio, a lo largo de tantos años, llegó al éxito por gritos más o por gritos menos; por protestas más, o por protestas menos; por críticas más o por críticas menos. ¡No señor Presidente! Nuestro partido triunfó, en primer término, porque se inspira en una idea que interpreta al hombre no sólo en sus aspiraciones sociales y en sus ideas de cambios profundos, sino también en sus inquietudes espirituales y personales. Nuestro partido triunfó porque siempre tuvo la entereza moral de proclamar que no habría ninguna tarea fácil, y que esta patria nuestra sólo se podría levantar sobre la base del sacrificio. Triunfó, insisto, no por palabras más, o por palabras menos, sino porque fue insobornable en la defensa de la libertad y de los intereses populares.
Un señor DIPUTADO.-
¿Y el reajuste?
El señor AYLWIN (don Andrés).-
¡No se equivoquen, sus señorías! Nuestro partido, triunfó por otra razón fundamental: porque supo atraer a la juventud. Nótese la importancia de esto. Atrajo a la juventud y, durante años y años, hemos sido mayoritarios en los grandes centros universitarios.
-Hablan varios señores Diputados a la vez.
El señor AYLWIN (don Andrés).-
Este partido también triunfó por otra causa: porque creó un contacto fraterno entre el profesional y el obrero, entre el joven estudiante universitario y el joven proletario.
Este partido triunfó porque fue a las poblaciones, porque fue a los campos, porque llegó hasta el trabajador y porque supo crear un contacto humano con todos los que sufren, sin que jamás considerara al poblador, al obrero o al campesino como parte de una masa sino siempre como "hombre", como "individuos", como "personas". ¡Aquí está la fuerza nuestra, que nunca podrán entender los que nada comprenden de la profundidad de nuestro contacto con el pueblo!
-Hablan varios señores Diputados a la vez.
El señor AYLWIN (don Andrés).-
Nuestro partido triunfó también por otras razones fundamentales. Triunfó porque siempre proclamó con firmeza -y así lo hizo en la práctica- que había que hacer una separación absoluta entre el mundo de los negocios y el mundo de la política. Y en tal sentido, yo digo, con orgullo, que, después de seis días de trabajo en la Comisión, nadie ha insinuado que haya habido un militante democratacristiano que pudiera haber actuado en la venta del cobre impugnada como gestor de la "Anaconda" o de la Braden. ¿Habría podido otro partido decir esto mismo?
Nuestro partido triunfó también, señor Presidente, porque tuvo líderes excepcionales, personas que renunciaron a sus bienes y supieron vivir en forma modesta, convirtiéndose en ejemplo vivo de sus ideales, personas a las cuales -no nosotros, sino otros- han denominado con el término de "hermanos".
También triunfó por otras razones...
-Hablan varios señores Diputados a la vez.
El señor MORALES ABARZUA (don Carlos).-
¿No hubo un cónsul…?
El señor ALYWIN (don Andrés).-
...porque supimos…
El señor MORALES (don Carlos).-
…que contrabandeó en Europa, y ahora lo tienen en marco de oro?
-Hablan varios señores Diputados a la vez.
El señor ISLA (Vicepresidente).-
¡Honorable señor Morales!
-Hablan varios señores Diputados a la vez.
El señor ISLA (Vicepresidente).-
¡Honorable señor Morales!
El señor AYLWIN (don Andrés).-
Nuestro partido triunfó por otras razones que quiero explicar, en términos muy breves…
-Hablan varios señores Diputados a la vez.
El señor ISLA (Vicepresidente).-
¡Honorable señor Morales, don Carlos, llamo al orden a Su Señoría!
El señor CORVALAN.-
¡Vayan a Antofagasta a decir eso! ¡Recorran el país!
El señor AYLWIN (don Andrés).-
Finalmente, señor Presidente. . .
El señor MORALES (don Carlos).-
¡Y Sus Señorías vayan al Caupolicán, donde "se les dio vuelta la tortilla"!
El señor ISLA (Vicepresidente).-
¡Honorable señor Morales, nuevamente llamo al orden a Su Señoría!
El señor MORALES (don Carlos).-
¡Llame al orden al Honorable señor Aylwin, señor Presidente, que dice falsedades!
-Hablan varios señores Diputados a la vez.
El señor ISLA (Vicepresidente).-
Puede continuar Su Señoría.
El señor AYLWIN (don Andrés).-
Finalmente, creo que nuestro partido triunfó por una razón muy simple y muy sencilla. . .
El señor LAEMMERMANN.-
¡Con la plata del extranjero!
El señor ISLA (Vicepresidente).-
Honorable señor Laemrnermann, ruego a Su Señoría no interrumpir.
El señor AYLWIN (don Andrés).-
Recuerdo que siendo universitario, por primera vez asistí a una reunión de la Falange Nacional sin pertenecer a ella. En esa reunión habló como verdadero maestro, un hombre, que siempre decía: "Ustedes deben dedicarse seriamente a servir a los pobres y a luchar por la causa de los humildes. Está bien su vocación política; está bien que protesten; está bien que reclamen; está bien que vayan a concentraciones; está bien que salgan en la noche a pegar carteles". Pero también decía algo más: "Ustedes, no obstante eso, tienen dos obligaciones elementales como universitarios: la primera, ser los mejores compañeros en su curso; y la segunda, ser siempre buenos alumnos".
Se comprenderá perfectamente que un maestro de esa talla haya sabido interpretar las inquietudes profundas de la juventud. Y se comprenderá también que tantos y tantos que lo escucharon, o que conocieron su pensamiento por hechos, actitudes, libros o palabras, pasado el tiempo, lo hayan convertido en maestro de una nación entera.
Nuestro partido triunfó también por otra razón...
Un señor DIPUTADO.-
¡Por el Cónsul!
El señor AYLWIN (don Andrés).-
Porque no sólo entraron en él personas que tenían un sentido social y que procuraban ser buenos compañeros y en lo posible, buenos estudiantes, profesionales o trabajadores. Empezaron a plegarse también otras personas. Y, entre ellas vino un hombre que, además, fue un gran deportista: un hombre que desapareció de Santiago durante varios años y cuyo nombre volvió a sonar cuando descubrió el petróleo ; un hombre que después, en 1957, en circunstancias particularmente difíciles, nos acompañó sin reservas; un hombre que hoy día sigue con nosotros en la parte más ingrata de las duras tareas del Gobierno. Yo comprendo que es difícil la tarea de un Trivelli, un Moreno o de un Cholchol como pioneros en la realización de la Reforma Agraria; pero, al mismo tiempo, comprendo la satisfacción profunda que tienen que sentir ellos al estar trabajando directamente en la tarea de incorporación del campesinado chileno a los frutos de la civilización. En cambio, Eduardo Simian está allí en lo más difícil, en lo más duro, en lo más ingrato, proyectando una política del cobre no siempre la más popular, pero siempre la más conveniente, la única que hace posible, justamente, que se financie hoy, y no en 20 años más, la Reforma Agraria.
Señor Presidente, esto es lo que quería contestarle al Honorable Diputado radical. Si alguien desea seguir la lección que nuestro partido ha dado en la historia de Chile, que la siga; pero que no lo haga sólo en las exterioridades, sino que sepa captar el mensaje profundo de la idea Demócrata Cristiana. Y es indudable que si alguien cree ver en esta acusación algo remotamente parecido a lo que nos condujo a la victoria, quiere decir que nada ha entendido del mensaje que la Democracia Cristiana ha traído a la política chilena.
Nada más, señor Presidente.
-Hablan varios señores Diputados a la vez.
El señor ISLA (Presidente).-
Con la venia del Honorable señor Aylwin, tiene la palabra el Honorable señor Maira.
El señor RODRIGUEZ (don Juan).-
El Honorable señor Aylwin dijo que había terminado, señor Presidente.
-Hablan varios señores Diputados a la vez.
El señor ISLA (Vicepresidente).-
La Mesa estaba debidamente advertida, señor Diputado, de que se había concedido la interrupción.
Tiene la palabra Su Señoría.
Un señor DIPUTADO.-
Casi se quedó con su discurso.
El señor MAIRA.-
Señor Presidente, nosotros quisiéramos complementar algunas de las observaciones que nuestro colega, Honorable señor Aylwin, ha expresado, para demostrar cuán absurda y cuán infundada es esta acusación constitucional que nos encontramos debatiendo, y decir, de partida, que nadie, quizás, quiere más que nosotros, los parlamentarios de estos bancos, con más fuerza y con más convicción, que se esclarezca y se haga luz sobre este presunto problema.
Por esa razón, no está de más recalcar que los parlamentarios democratacristianos hemos renunciado, libre y voluntariamente, a oponer lo que, en términos procesales, se podría denominar "una excepción dilatoria", a pesar de que hemos comprobado, de manera irrefutable, que no existe negociación concluida, que no hay documento alguno firmado y que, simplemente, hoy día, el país asiste a un debate sobre bases de acuerdo que deben ser ratificadas legal y convenientemente. No lo hacemos, porque obramos con la convicción profunda de estar actuando con la verdad, y, a la vez sirviendo con esta operación a Chile. Y estamos absolutamente ciertos de que han sido su honradez, su alta moral y su noble decisión las que han llevado al señor Ministro y a sus colaboradores del Departamento del Cobre, hoy Corporación del Cobre, a finalizar, con todo éxito, las bases de acuerdo de esta negociación.
Por esas razones, queremos expresar también desde la partida, nuestra protesta ante el procedimiento o mecanismo usado por los parlamentarios radicales, para tratar de hacer claridad en esta cuestión.
Porque nosotros entendemos que ha quedado comprobado, en el debate de la Comisión y en el de la Sala, que aquí no están en claro ni los hechos, ni los fundamentos jurídicos, ni las conclusiones, para fundar una acusación constitucional. En cambio, si en verdad el ánimo era el de aclarar, tanto cuanto fuera posible, los puntos y los supuestos de las negociaciones efectuadas con compañías norteamericanas, bien pudo haberse requerido el apoyo de los Diputados de la Democracia Cristiana para esta iniciativa. Porque hemos estado aquí durante más de ocho meses, haciendo esfuerzos serios por dignificar la función parlamentaria y para fortalecer, como nunca antes, en el pasado, la función fiscalizadora de la Cámara. Así, como el país lo sabe, lo reconoce y lo agradece, nunca antes las Comisiones Investigadoras habían procedido con tanta acuciosidad, tanta independencia y tanta prontitud. Por consiguiente, lamentamos que se haya usado este procedimiento; porque, quizás, de haberse recurrido al expediente de la Comisión Investigadora, se hubiera podido ampliar el margen de la competencia del debate que tuvimos en la Comisión durante el estudio de la acusación constitucional. En ese caso, podría haberse contado con el respaldo y la sabiduría de algunos parlamentarios socialistas, que habrían tenido interés en esclarecer esta cuestión; como también con la presencia de los parlamentarios comunistas, tan enérgicos como son en la fiscalización. Y, entonces, nos habríamos evitado contemplar el espectáculo de unos cuantos parlamentarios radicales tratando de sostener y defender esta arbitraria e infundada acusación constitucional.
Por esas razones, nosotros creemos que hay que hacer luz en este asunto hoy día. Y no queremos hablar tanto para la Cámara, como para el país y hacer de esta tribuna, libre y honesta, de la Cámara de Diputados una caja de resonancia a fin de que la opinión pública sepa hasta dónde se ha faltado a elementales principios de lealtad humana al presentar esta acusación en contra del compañero Eduardo Simián, usando como pretexto un problema esencialmente técnico, intrincado y complejo, que, incluso quienes llevamos algunos años preocupándonos de él y siguiendo los estudios e informes internacionales y para tratar de comprenderlos y captarlos a fondo, no conocemos en su integridad, porque sabemos que implica miles de complejos detalles técnicos, de circunstancias de mercado mundial y de comercialización, que no logramos dominar. En consecuencia, no nos reputamos estar en condiciones adecuadas para emitir, sin tener todos los antecedentes previos, un juicio fundado sobre el particular. De suerte, entonces, que se está discutiendo, ante el país, un problema que, por su complejidad y tecnicismo, no puede ser llevado a un completo esclarecimiento ante la opinión pública. Y quizás si por eso mismo sea más repudiable esta acusación, porque en la maraña de las cifras, guarismos y afirmaciones incompletas e infundadas, muchas veces se confunde a quienes no pueden ver más allá del tenor concreto de las palabras.
Lamentamos, por eso, el procedimiento que se ha empleado. Y elevamos nuestra voz de protesta por esta injusta acusación. Creemos que, de este debate, se deducirá una lección, para que no vuelvan a repetirse en esta Cámara denuncias y acusaciones tan infundadas como ésta.
Por esa razón, no haremos consideración alguna de naturaleza compleja, sino que tomaremos ciertos hechos fundamentales para ir hilvanándolos en la cadena de la verdad. Nos referiremos a las afirmaciones no discutidas, a los hechos simples, a fin de que quienes no crean que el Ministro de Minería señor Eduardo Simián pueda haber comprometido el honor o la seguridad de Chile se convenzan fundadamente de que, cuando intuían eso, estaban efectivamente en la razón.
Nos parece que el primer pensamiento, el primer concepto elemental que conviene dejar en claro, el cimiento sobre el cual debe descansar nuestra argumentación, deriva de una simple y sencilla discreción sobre lo que constituyen el grado y las características de las responsabilidades de los funcionarios públicos o de las personas que ejercen la competencia que la Constitución Política del Estado fija a los diversos órganos de nuestro país.
E inspirándonos en este concepto primario de la responsabilidad a que están afectos los hombres que realizan una gestión pública en Chile, siguiendo el pensamiento uniforme de la doctrina constitucional moderna y de las más fecundas y claras tesis de la actual enseñanza de ciencia política, manteniendo esa línea de continuidad que marcan los más célebres tratadistas, como Hermann Heller, en su "Teoría del Estado"; Georg Fishbach, en sus "Nociones de Derecho Político"; Hans Helsen, en su "Teoría pura del Derecho", Carré de Malberg, en su "Teoría general del Estado"; debemos concluir que son cuatro las formas de responsabilidad a que pueden quedar expuestos los agentes públicos.
La primera es la responsabilidad administrativa o funcionaría; la segunda es la civil o pecuniaria; la tercera es la política; y la cuarta, la penal.
¿En qué consiste, simplemente, cada una de ellas y a través de qué órganos se hacen efectivas?
La responsabilidad administrativa o funcionaría, como su propio nombre lo indica, es la que se vincula al cumplimiento de los deberes que incumben a quienes están trabajando en la Administración Civil del Estado; y, en consecuencia, el órgano normal de expresión da esa responsabilidad es el cumplimiento de las leyes generales de carácter administrativo, la observancia de la ley orgánica de cada servicio, y se hace efectiva por el conducto de jefe a subordinado.
El Ministro de Estado no tiene este tipo de responsabilidad, por cuanto todos sabemos que, conforme a lo dispuesto expresamente en la Constitución Política del Estado, es un funcionario de la confianza exclusiva del Presidente de la República y no forma parte, en consecuencia, de la estructura piramidal y jerárquica de la Administración Civil del Estado, entendida en este concepto restrictivo.
La segunda responsabilidad -la civil o pecuniaria- sí que afecta a los Ministros. Es la obligación o el deber de indemnizar los perjuicios que en actos de su gestión pública pudieren causar a particulares o a terceros. Y bien saben los parlamentarios del Partido Radical, que han presentado esta acusación, que conforme a lo dispuesto en el artículo 42, Nº 2º de la Constitución Política, es el Senado chileno el que califica la autorización para que cualquier individuo presente particularmente acusación en contra de un Ministro, Con motivo del perjuicio que pueda haber sufrido injustamente por actos de él.
Los Honorables colegas también saben que la tercera responsabilidad, -la política- no existe en nuestra Constitución. En efecto, la responsabilidad política es característica de un régimen parlamentario, y se hace efectiva, conforme a tradicionales definiciones, por dos mecanismo : la interpelación y la censura, que permita la destitución del funcionario, porque la mayoría del Parlamento no está de acuerdo con sus juicios, con sus gestiones o con las ideas o proyectos que ha desarrollado.
No existe tal responsabilidad en el texto fundamental chileno; y los parlamentarios radicales la califican por su propia voluntad cuando presentan una confusa argumentación, tratando de mezclar y de confundir la responsabilidad política con la penal, que sí consagra nuestra Constitución.
De este elemental análisis, surge prístino e indiscutible el hecho de que la única responsabilidad a que están afectos los Ministros de Estado en Chile, aparte de la civil, es a la llamada por los tratadistas "la responsabilidad penal, de índole constitucional".
En consecuencia, cuando nuestra Carta Fundamental en su artículo 39 Nº 1), letra b) se refiere a las causales por las cuales los Ministros de Estado pueden ser sometidos a una acusación constitucional, empieza diciendo: "por los delitos de traición, concusión, malversación de fondos públicos, soborno, infracción a la Constitución, atropellamiento de las leyes, por haberlas dejado sin ejecución y por haber comprometido gravemente la seguridad o el honor de la Nación". Todas estas formas "tipificadas" en la letra b) del Nº 1) del artículo 39, son diferentes formas de delitos constitucionales a las que quedan afectos los Ministros de Estado en el ejercicio de su gestión pública.
Aun cuando este juicio pudiera causar sorpresa al Honorable colega radical Jaque y resultarle novedoso, nosotros, del mismo modo como el Honorable señor Naudon argumentaba con las ideas del Presidente del Colegio de Abogados, el constitucionalista señor Silva Bascuñan, de filiación democratacristiana, queremos contestarle con las palabras de quien fue, por lo menos en su juventud, distinguido representante del Partido Radical, de quien tuvimos el honor de ser sus alumnos en la Cátedra de Derecho Constitucional de la Universidad de Chile y por cuya memoria guardamos hoy profundo respeto y veneración. Nos referimos al señor Mario Bernaschina. En la página 271 del tomo I de su Manual de Derecho Constitucional, expresa: "La responsabilidad penal de los Ministros se determina en el juicio político. La Cámara acusa al Ministro ante el Senado o ante un tribunal especial; en España era el Tribunal de Garantías constitucionales.
"En caso de aprobarse la acusación, el Ministro queda destituido y sujeto a los tribunales comunes para la aplicación de la pena por el delito cometido".
Por si esto aún resultare poco para el Honorable señor Jaque, quisiera remitirlo a quien fuera en el pasado uno de los más ilustres tratadistas constitucionales que el país ha tenido: el profesor Alcibíades Roldán, catedrático de la Universidad de Chile. En su obra "Elementos del Derecho Constitucional de Chile", impresa en 1924, concretamente expresa en la página 317 de su obra:
"Atribuciones Judiciales del Congreso. Juicio Político.
"La denominación políticos proviene de que en ellos se trata de delitos que afectan al Estado, sea en su seguridad, sea en su honor, sea en sus instituciones fundamentales".
Esto es tan claro, que el profesor Roldán usa en su ejemplo las mismas causales que han utilizado en su acusación los parlamentarios radicales.
A continuación, dice: "El carácter especial que revisten estos juicios, la gravedad de los hechos que en ellos se procura investigar y castigar y la situación que ocupan esas personas, los diferencian sensiblemente de aquellos otros en que se persigue la represión de delitos comunes o la responsabilidad que en general afecta a todo empleado público por los abusos que comete en el desempeño de su cargo".
Es decir, la argumentación fluye clara para concluir, sin que haya ningún tipo de evasivas, que cuando la Constitución determina un procedimiento del juicio político respecto de los Ministros, los establece para penar los delitos en que pueden haber incurrido en el ejercicio de sus cargos.
Y a mayor abundamiento, por si esto aún no los mueve a convencimiento, tendríamos que citarles la obra del profesor Carlos Estévez. En la página 199 de ella, con gran sagacidad, que los parlamentarios radicales no han tenido en esta ocasión, se dice: "El delito de atropellamiento de las leyes está justamente castigado especialmente en los artículos 221, 228, 236 y 239 del Código Penal".
¡Curiosos juristas éstos del Partido Radica], que ignoran de manera tan flagrante la Constitución y las leyes del Estado chileno!
Deseamos, inmediatamente, tomando como base esta primera afirmación central, esta aclaración de los hechos, este intento de disolver la mendacidad, la distorsión, el manejo erróneo de los textos constitucionales, acompañarla con algunas reflexiones que a mí, modestamente, se me ocurren en torno de las palabras tan extrañas que pronunciara el señor Jaque, al tratar de fundar constitucionalmente su juicio, hace unos momentos.
El Honorable señor Jaque hacía algunas aseveraciones inadmisibles dentro del campo del Derecho Público; más aún, no sólo tratándose de una disposición de Derecho Público, sino de una norma incriminatoria que tiene, en consecuencia, una doble razón de reflexión. En primer lugar, por el origen de la norma, es una disposición constitucional, de Derecho Público; en segundo término, es una norma incriminatoria y punitiva, que no queda igualmente sujeto a principios tan elementales del Derecho Penal, como el que afirma que no hay interpretación del ti-por por analogía.
Sin embargo, el Honorable colega, con soltura de cuerpo, aprovechando el desconocimiento de la opinión pública sobre esta materia técnica, nos viene a decir que existe una diferenciación en el artículo 39 de la Carta Fundamental. Ignoramos de dónde viene, nadie sabe en qué parte está su fundamento jurídico, y, por ello, algunos de los casos señalados en él serían delitos y otros infracciones. En materia de Derecho Público -y en esto hay que restaurar categóricamente el principio- cuando la ley no distingue, el intérprete no tiene facultades para hacerlo. Y si, claramente, como lo ha expresado y fundado nuestro Honorable colega señor Aylwin, la Constitución Política del Estado encabeza la letra b) del artículo 39 con la denominación de los tipos de actos que configura como delitos, tenemos que entender -a menos que se nos pruebe lo contrario en las Actas y en el espíritu del constituyente, lo que aquí no ha sido hecho- que lo que aquí se está calificando es, en todo caso, delito, cualquiera sea su justificación.
Por eso, en el marco estricto de la Constitución, con la ley en la mano, colocando la debida correlación entre las diversas partes de ella, que aconsejaba don Andrés Bello, podemos concluir con honestidad y categóricamente que la acusación no cumple con las exigencias de la Carta Fundamental y parte de una base errónea, -la cual ya haría a los parlamentarios radicales acreedores de la desautorización- por haber presentado un libelo a través del que quieren sancionar a un Ministro por infracciones y no por delitos, como dejó estampado expresamente el constituyente.
Sin embargo, esto no es todo cuanto queremos expresar esta tarde. También deseamos entrar en algunas otras materias que es importante aclarar. Porque no es exclusivamente con argumentos de carácter legal, basados en filigranas de tipo jurídico, ni recurriendo a una interpretación barroca de la Constitución y de la ley, como queremos disolver los cargos formulados en contra del señor Ministro, también lo deseamos hacer con consideraciones económicas en el campo del comercio del cobre, en el terreno de las atribuciones legales que nuestro ordenamiento jurídico confiere al Departamento del Cobre, llamado Corporación del Cobre desde la aprobación de la ley Nº 16.425, de 25 de enero de 1966.
En estos terrenos queremos contestar. Sabemos que nuestros argumentos tienen fuerza; y a cualquiera persona honesta, formada dentro de una convicción de respeto al Derecho y a la Constitución le bastarían las pruebas que hemos dado.
Pero deseamos también demostrar que comercialmente, económicamente, financieramente, el Estado chileno ha realizado una operación de la que debe sentirse satisfecho, dentro de las circunstancias y condiciones del mercado mundial, como pasamos a demostrarlo de inmediato.
Y, en este aspecto, no queremos perdernos, ni dejarnos llevar por este remolino de cifras, de afirmaciones, de contradicciones y de respuestas truncas. Queremos ir estableciendo una concatenación causal entre aquello que constituye la concepción elemental en el manejo del mercado del cobre y la participación de Chile, porque estamos aquí para restaurar la verdad.
En primer término, no son completos ni veraces los hechos en que la acusación descansa, porque los presupuestos económicos y financieros que hay que tener a la vista son otros muy distintos de los que han señalado los Honorables parlamentarios acusadores del Partido Radical. La primera idea fundamental, planteando las cosas y los hechos básicos de la política del cobre es que, en distintos volúmenes, por distintas cantidades y respecto de distintos compradores, existen hoy día en el mundo tres mercados importantes para la colocación de cobre.
El primer mercado importante es el de Londres, o London Metal Exchange. Como se ha reconocido aquí, como se ha expresado en las Actas y como ha quedado perfectamente en claro, el Mercado de Londres es marginal, porque sobre una producción del mundo occidental muy superior a los 4.000.000 de toneladas, no alcanzan a transarse en él, cada año, más de 550.000 toneladas, al precio de Londres.
Tan cierto es esto, que el señor Lagarrigue, que tuvo la gentileza de iluminar con su conocimiento los debates de la Comisión, ya que posee una versación y un entendimiento excepcionales en esta materia, pudo afirmar lo siguiente: "Además, la medida de vender según la cotización del mercado de Londres, podría tener un efecto beneficioso si todos los productores adoptaran el mismo sistema, que podría ser el siguiente: aun cuando no se venda en la Bolsa de Londres, el hecho de que se siga el sistema de cotizaciones de precio produce en Europa un efecto fundamental, y es que el comprador de cobre al precio de Londres sabe que va a recibir, en tres meses, más contratos de abastecimiento que tienen cuotas más o menos fijas y determinadas -digamos- mil toneladas. Entonces, entra el comprador de nuestros contratos y, sabiendo que el mercado está de alza, va a la Bolsa de Londres y compra al precio de hoy, porque así compra un verdadero seguro contra el alza de precio, puesto que cuando pasen los 90 días y le lleguen las mil toneladas nuestras al puerto de embarque y tenga que pagarlas, el vende su opción al precio que entonces tenga el cobre, con lo cual cubre, se realiza una operación de cobertura".
De modo que es elemental concordar en que, si se transan nominalmente 560 mil toneladas anuales en el Mercado de Londres o al precio de Londres, la cantidad real de cobre que se puede vender a ese precio es ligeramente superior a los 100 ó 150 mil toneladas por año. De ahí que este sea un mercado sobre el cual ningún país del mundo con producción importante puede fundar sus ventas. Por eso también es importante, teniendo a la vista elementales antecedentes económicos, que cualquier país con alta producción tiene que optar por vender una cuota baja de su cobre, alrededor del 20%, en el Mercado de Londres o al precio de Londres, y al resto, aproximadamente, el 80%, en otros mercados y a otros precios.
¿Qué hicimos entonces los chilenos? Esto hay que señalarlo, para que alguna vez se entienda la firmeza y el patriotismo con que proceden la Empresa Nacional de Minería y el Departamento del Cobre. Como poseemos sólo una cuota de colocación en Londres o al precio de Londres de poco más de 100 mil toneladas, tenemos que vender, a ese precio, la producción de la pequeña minería chilena, que tan poca ayuda recibió durante los Gobiernos anteriores, y de la mediana minería. Y es necesario que se sepa lo que responsablemente decimos los parlamentarios democratacristianos: que las cuotas de cobre de la gran minería que se logran vender al precio de Londres son ínfimas y en mercados marginales fácilmente saturables que no merecen mayor consideración. Por ejemplo, Chile ha vendido 3 mil toneladas, sobre una producción total cercana a las 600 mil toneladas, a la India, una cantidad similar a Brasil y otra ligeramente superior a la Argentina. Son las únicas toneladas de cobre de la gran minería que se colocaron a un precio distinto y favorable a Chile; pero, al mismo tiempo, con la circunstancia desfavorable de que las condiciones de pago que, desgraciadamente, ofrecen a Chile las naciones hermanas de Latinoamérica y los países pobres del Tercer Mundo, como la India, son extraordinariamente aleatorias, y nuestro país, muchas veces ha encontrado retardos, postergaciones e incumplimientos en estos pagos.
Este es el primer hecho fundamental. Estos mercados son restringidos, y el día en que Chile vuelque en ellos el volumen masivo de su producción para el funcionamiento de leyes elementales de la economía, sencillamente tendría que rebajar los precios hasta quedar perfectamente comparables con los precios de productores.
El segundo gran mercado mundial -y también me ceñiré a ciertos antecedentes e informaciones elementales- es el de productores. Y cuando se deslizan afirmaciones sobre comercialización del cobre chileno, está bueno que alguna vez se haga justicia y se diga que Chile fue el gestor, promotor o artífice de este llamado mercado de productores, que consiste en la asociación de los más grandes productores de cobre del mundo para fijar, concertadamente, precios a sus consumidores, con lo cual puedan obtener ventajas que les favorezcan.
Es importante decir que Chile ha influido en gran medida en este mercado de productores. Al respecto, se pueden tener a la vista las afirmaciones y Actas de la Comisión, donde se prueba que todas las negociaciones tendientes a constituir este mercado y los esfuerzos para elevar los precios a un nivel más justo, pertenecen, precisamente, a personeros chilenos y han sido hechos en defensa del interés nacional. Y quiero expresar, muy sintéticamente también, porque éste no es un hecho casual, que según creo, Chile tiene la posibilidad de influir en el llamado mercado de productores por la razón elemental de que hay cierta rigidez en las relaciones y en las entregas de las demás empresas cupreras, especialmente de las africanas.
Por esta razón, se puede hacer la siguiente afirmación básica: Chile puede tener, por razones de lazos económicos, diversos mercados, que le permitan vender su cobre, prácticamente, en todos los países del mundo. Desde hace largo tiempo, existen algunas compañías extranjeras, -instaladas en África-, que no son empresas africanas, como maliciosamente se afirma y que operan con capitales europeos. Estas tienen, con su metrópoli, vinculaciones que crean concretos lazos de dependencia y relaciones de comercialización.
Las dos más grandes empresas de Zambia son explotadas básicamente con capitales de origen inglés -hecho que Sus Señorías no pueden desconocer- y colocan la mayor parte de su producción de cobre en Inglaterra, donde tienen su mercado consumidor, y, según tengo entendido-, gran parte de la producción de la llamada Sociedad Minera de Alto Katanga está relacionada con capitales belgas, a través de cuya influencia esta sociedad coloca el total de su producción en el Mercado Común Europeo, donde tiene asegurado un precio estable. De modo que lanzar al paso afirmaciones e imputaciones sin fundamento constituye una manera de difundir entre la opinión pública conceptos erróneos sobre lo que, en verdad, es el mercado mundial del cobre.
En tercer lugar, conviene analizar el mercado norteamericano Commodity Ex-change, con sede en Nueva York, que, al igual que el de Londres, es un mercado marginal, ya que en él se transan menos toneladas que las que nominalmente se transan en el de Londres. De manera que, cuando se habla de fijaciones de precios en el mercado norteamericano, tiene que saberse a ciencia cierta de qué se está hablando, para entender lo que se quiere afirmar.
Por esta razón, sólo una vez comprobada la existencia del mercado norteamericano y conocida la forma en que vende cada una de las Compañías concurrentes, se puede afirmar cuál es el precio predominante en el mercado norteamericano, y éste es el precio de 36 centavos de dólar la libra, porque, cuando Chile inició las gestiones tendientes a aumentar el precio del cobre en el llamado mercado de productores, los productores norteamericanos, por lo menos los más importan les, tales como Anaconda y Phelphs Dodge, apoyaron inicialmente tal aumento. Con posterioridad, a requerimiento del Gobierno norteamericano, se comprometieron a restablecer en el mercado interno el precio de 86 centavos de dólar la libra.
De estos hechos se deduce claramente que Chile fijó un precio que no convenía a los Estados Unidos de Norteamérica. Es bueno que se sepa que nosotros estamos convencidos de que los intereses de Chile, como lo expresó el Honorable señor Aylwin, son distintos de los de Estados Unidos y de los de las empresas norteamericanas, porque los de éstas sólo tienen que ver con sus finalidades de lucro, de obtención de mayores utilidades. En cambio, los de Chile están orientados hacia la preservación de esta riqueza, hacia la mejor comercialización y más alto precio del cobre.
En consecuencia, podemos establecer, con absoluta claridad, que el precio predominante en el mercado norteamericano hoy día es de 36 centavos de dólar por libra, y quien hable de vender al precio predominante en este mercado, tiene que hacerlo también a 36 centavos de dólar por libra.
Esto es tan claro, que ante una pregunta hecha por Honorables colegas radicales, el señor Lagarrigue proporcionó el siguiente antecedente en la Comisión: Estados Unidos tiene un consumo anual de cobre de 2 millones de toneladas, el más alto del mundo, de las cuales apenas 60 mil toneladas son colocadas por Canadá al precio de 42 centavos de dólar por libra, y 15 mil, por Sudáfrica y Zambia, especialmente, a igual precio, lo que hace un total de 75 mil toneladas. Agregó que, frente a esto, el consumo interno norteamericano, derivado de su propia producción, alcanza a 1 millón 200 mil toneladas y el preveniente de la refinación de cobre secundario llega a 409 mil toneladas.
De modo que, si sobre 2 millones de toneladas, apenas 75 mil toneladas son colocadas al precio de 42 centavos de dólar por libra, cualquiera persona sensata tiene que entender que el precio predominante no es ése, porque es un precio marginal, sino el de 36 centavos de dólar por libra, que rige para el 95% de las colocaciones de cobre que se hacen a Estados Unidos.
Por esas razones, el primer hecho fundamental que quiero dejar establecido es que no se puede proceder con simpleza en el análisis del mercado del cobre. Hay dos mercados pequeños y marginales, que son el London Metal Exchange, o mercado de Londres, y el Commodity Exchange o mercado de Nueva York, que transan bajas cantidades de cobre, y un gran mercado de productores, al cual Chile concurre con una cuota mayoritaria, que transa la mayor parte de la producción que se vende en el mundo.
El segundo hecho claro e indiscutible es que Chile aplica hoy día una política que descansa en el deseo de ampliar su producción de cobre, porque -según las cifras oficiales- el país tiene potencial-mente la posibilidad de obtener de su cobre, en las condiciones actuales, la cifra sideral de 24 mil millones de dólares; y si se puede obtener esta cantidad a través de la explotación acelerada del cobre, ello significa que el cobre de Chile va a conseguir los recursos necesarios para diversificar su economía, aligerar su deuda pública y su deuda externa y, de este modo, conseguir su independencia económica en el porvenir.
Aunque parezca una paradoja solo siendo nuestro país, en una mayor medida, monoproductor de cobre, es decir, sólo acentuando inicialmente esta situación, obtendrá los recursos para financiar la diversificación de nuestra economía, favorecer el levantamiento de la agricultura, liquidar el latifundio y construir el destino industrial de Chile. Sólo así conseguiremos ser un país independiente, libre y diversificado económicamente.
Esa es, en esencia, nuestra doctrina: llegar al aumento rápido de la producción de cobre para conseguir divisas que financien el desarrollo económico de Chile. Y en este esfuerzo nacional y patriótico, no nos dejaremos confundir por consignas o afirmaciones simples, porque estamos seguros de que ése es el objetivo económico que el país en su inmensa mayoría acepta.
Hay un tercer hecho claro, Chile es el país que está en mejores condiciones para diversificar sus mercados y colocar su cobre, en una u otra proporción, en todo el mundo. Ya vendemos más de 15 mil toneladas a China comunista; a India; a Yugoslavia; por desgracia, apenas vendemos 20 mil toneladas a toda Latinoamérica.
Sin embargo, debemos extender los mercados por toda Europa.
A Chile -que producirá mucho más cobre en el porvenir- le interesa hallar nuevos mercados en las mejores condiciones.
Hay un hecho que conviene analizar y. entender: el único mercado que Chile ha ido perdiendo, en los últimos años, es el norteamericano. Apenas concurre en un 6% del consumo total de ese mercado, con poco más de 100 mil o 120 mil toneladas de cobre, en circunstancias que -y permítame recordar hechos, Honorable señor Rioseco- en tiempos del señor González Videla, el último gobierno radical, cerca del 90% del cobre de Chile se colocaba exclusivamente en el mercado de Estados Unidos.
Como Chile producirá más cobre en el futuro y tendrá más posibilidades de intervenir en el mercado, es conveniente dar a conocer algunos datos que permitan entender cabalmente este problema.
Tengo aquí a la mano una encuesta efectuada por la famosa revista norteamericana "Mineral Facts and Problems", en la que, a través de los estudios más serios realizados hasta la fecha, se indican en millones las toneladas, las reservas potenciales de cobre que a cada país queda por explotar en el mundo. Chile es el primero con 46 millones de toneladas de cobre por explotar. En seguida, viene Estados Unidos con 35 millones. De un total de 172 millones de toneladas de cobre por explotar en el mundo, Chile tiene 46 millones, es decir, aproximadamente la tercera parte de las reservas de cobre conocidas hasta la fecha en el mundo, pertenece a Chile. Por eso es conveniente la política de conquista de los mercados, lo que nos permitirá asegurar el porvenir de nuestra economía.
Otro antecedente que parece que no han considerado los Honorables colegas radicales que firmaron la acusación, es el siguiente. En un cuadro sobre porcentaje
de crecimiento del cobre, de expansión real -no potencial- se establece que, mientras en el mundo la explotación ha aumentado, en los últimos veinte años, en un 150% respecto de la cifra existente al término de la Segunda Guerra Mundial, Chile sólo lo ha hecho en un 67% de su producción básica.
En consecuencia, es importante para el país hacer nuevas contribuciones al volumen de cobre primario que se transa en el mercado, para ir desde hoy, consecuencial-mente con esa mayor producción, asegurando los mercados que permitan una mejor y más económica colocación.
El abecé de nuestro planteamiento económico es vender al mejor precio en cualquier mercado, porque más importante que ganar hoy una diferencia, es conseguir mercados para las futuras ventas. Esto es algo que los colegas radicales sencillamente, con una contumacia que admiro, no quieren comprender.
El cuarto hecho elemental de esta cadena, que no tiene la complicación ni el confusionismo de las palabras de los colegas radicales, es el desequilibrio de los mercados en relación con Estados Unidos, que hoy tiene un precio inconveniente para los países vendedores. De manera que si Chile, con una actitud patriótica, quiere vender a Estados Unidos, debe plantearse un solo problema: ¿cómo obtener compensación para conseguir que ese precio, que es bajo para Chile, no resulte tal, a fin de mantener el aprovisionamiento en un mercado que conviene preservar? Muy sencillo. La negociación del cobre, no ratificada todavía, se hace -entiéndase bien- sobre la base de un precio mínimo, mínimo, de 36 centavos de dólar la libra, de acuerdo con una serie de compensaciones, que vale la pena analizar.
En primer lugar, el servicio del crédito, que es un crédito excepcional, es da una tasa tan baja, que si a esta se imputaran -e invito a los financistas del Partido Radical a hacer los cálculos correspondientes- las pérdidas que, teóricamente, Chile tendría, como los intereses, se estaría sirviendo un crédito en condiciones más ventajosas todavía que las que ordinariamente se consiguen en el mercado de capitales.
En consecuencia, punto primero, el solo interés del crédito permite a Chile cubrir su deuda y compensar la pérdida que tanto escándalo ha provocado a los colegas radicales.
Pero, además, las compañías pagarán 3 millones 520 mil dólares, suma que recibirá en el curso de este año el Estado Chileno y que corresponde al 60% de la tributación que las Empresas habrían pagado si el precio hubiera sido de 42 centavos.
Pero hay un segundo hecho. Para Chile se facilitará el servicio de este crédito por la tasa de inflación interna existente en Estados Unidos.
Permítanme los colegas del Partido radical que los invite a conocer los estudios de dos socialistas norteamericanos, los profesores Paul Swcezy y Leo Hubraman, que en la revista "Monthly Review'', órgano oficial del Partido Socialista Norteamericano, en largos y detenidos análisis para determinar la tendencia de la crisis económica norteamericana, han logrado establecer para ese país, una tasa de inflación cercana al 2% anual. De modo que sólo calculando la inflación, para el servicio del crédito, resulta que Chile obtiene una compensación mucho más importante y más amplia que la que podría haber recibido por menor tributación. Este es el segundo hecho que los Honorables colegas radicales se niegan a admitir.
Además, se ha comprobado -y los antecedentes técnicos así lo demuestran- que el único mercado en el que Chile podría colocar cobre manufacturado, no refinado ni en bruto, es Estados Unidos. De modo que existe una razón de patriotismo para intentar asegurar para Chile el mercado norteamericano, porque es el único que potencialmente pagará con moneda dura el cobre elaborado.
El señor ROSALES.-
No es así.
El señor MAIRA.-
Y este mismo procedimiento se puede seguir con los países del área socialista, especialmente de la Unión Soviética. Por eso, un representante del Banco Central, en defensa do los intereses de Chile -como ha sido siempre el propósito del Gobierno- viajará a la Unión Soviética a conversar la posibilidad de concretar sobre la base del trueque un convenio de compensación, y así a cambio de mercaderías soviéticas colocar nuestro cobre en los países del área socialista, sirviendo de veras, y no en las palabras, los intereses legítimos e independientes de Chile.
-Hablan varios señores Diputados a la vez.
El señor MAIRA.-
Por eso, en razón del bajo interés del crédito, del plazo, del pago de ingresos tributarlos que Chile percibirá de todas maneras, del cobre que nuestro país colocará manufacturado en Estados Unidos, es posible afirmar, categóricamente, que esta operación es conveniente para el interés del país, porque -y éste es un punto silenciado por los Honorables colegas del Partido Radical.- en gran medida, los dólares proporcionados por la AID, y que recibirá nuestro país, serán puestos al servicio de la pequeña y mediana minerías, para lograr, como se espera, con la nueva mecanización de las minas, un aumento anual de alrededor de 15 mil toneladas.
-Hablan varios señores Diputados a la vez.
El señor ISLA (Vicepresidente).-
Ruego a los señores Diputados se sirvan guardar silencio.
El señor MAIRA.-
Estas 15 mil nuevas toneladas de cobre al año permitirán al país obtener una entrada de divisas adicionales, hecho que también hay que señalar, porque así como les enseñara en la Comisión a estos economistas "dilettantes" del Partido Radical, el distinguido financista radical señor Picó Cañas, los negocios se realizan a larzo plazo y no en un período estrecho; sólo a los "cabezas duras", corno los Diputados radicales, se les ocurre vender aprovechándose de la especulación, sin defender los intereses del país.
-Hablan varios señores Diputados a la vez.
El señor RODRIGUEZ (don Juan).-
¿Los chasis para quiénes eran?
El señor ISLA (Vicepresidente).-
Ruego a los señores Diputados se sirvan guardar silencio.
El señor MAIRA.-
Pero, yo quisiera también refutar ciertos corolarios de la argumentación del Partido Radical, que se presentan como hechos consumados y categóricos.
En primer lugar, los parlamentarios radicales, horrorizados y levantando sus manos al cielo, preguntan ¿para qué se envía el cobre a los Estados Unidos? Deberían saber siquiera que se envía a título de refinación y, si no se perfeccionara este acuerdo podría salir mañana de los Estados Unidos refinado para venderse en los mercados europeos.
caben Sus Señorías que la gran minería chilena tuvo en 1964 una producción total de 524 mil toneladas, de las que el país sólo alcanza a refinar 275 mil; en consecuencia, el saldo tiene que ir especialmente a las refinerías de las compañías norteamericanas en los Estados Unidos.
No olviden los colegas radicales que fueron Sus Señorías los que se opusieron a. la creación de las sociedades mixtas del cobre, que habría permitido al país elevar la refinación de cobre de 175 mil a 450 mil toneladas en las Empresas del grupo "Anaconda"- y de 78 a 170 mil toneladas en la "Braden", es decir aumentar en más de un 200% nuestra cifra actual. Sin embargo, cuando se trata de hacer una buena negociación, expresan su desconocimiento y su protesta porque gran parte de la producción de la gran minería se refina en los Estados Unidos.
-Hablan varios señores Diputados a la vez.
El señor ISLA (Vicepresidente).-
Honorable señor Maira, ruego a Su Señoría se sirva dirigirse a la Mesa, para evitar las interrupciones y posibilitar el debate.
El señor MAIRA.-
Señor Presidente, la segunda afirmación de los parlamentarios radicales cuando fracasan en la primera, porque siempre tienen un sustituto para ella, es que existe un convenio suscrito entre Chile y Zambia. Yo niego categóricamente, conforme a los principios más elementales de Derecho Internacional Público, la posible existencia de tal convenio. Así lo aseveró en la Comisión el señor Ministro de Relaciones Exteriores y así lo demostramos también nosotros al acreditar que sólo había habido un simple comunicado de prensa. Como he tenido la preocupación de informarme sobre este punto, puedo manifestar a los Honorables colegas del Partido Radical que dicho comunicado de prensa ni siquiera tiene la firma del Ministro de Minería o del de Relaciones Exteriores, como se creía en un comienzo. Es un simple comunicado de prensa, una expresión de propósitos comunes que siempre tendremos a la vista en el manejo de la política diplomática, comercial y consular de nuestro país; pero que no obliga, mediante vínculo jurídico alguno, al Estado ni al pueblo de Chile.
-Hablan varios señores Diputados a la vez.
El señor MAIRA.-
En tercer lugar, los parlamentarios radicales, en un tono de sorpresa, han preguntado a qué título imputará Impuestos Internos el ingreso de los 3.520.000 dólares. Esto no significa que les inquiete el hecho de que ingresa o no esa cantidad a Chile, porque parten del supuesto de que va a entrar. Como lo saben, preguntan a qué título va a ingresar. Pues bien, el Director de Impuestos Internos demostró que hay dos mecanismos perfectamente legales para ingresar a tributación esos 3.520.000 dólares: en primer lugar, mantener elevada la renta imponible, como si el cobre se hubiera vendido a 42 centavos; y, en segundo término, hacer que las compañías, por imposición de la Corporación del Cobre, renuncien a la imputación de gastos a que tendrían derecho de acuerdo con la ley de la renta vigente. Pero a pesar de existir estos dos mecanismos, los Diputados radicales hacen toda clase de objeciones, aunque saben que nosotros deseamos que esos 3.520.000 dólares ingresen en la cuenta de tributación de las compañías de la gran minería, porque de esa manera se benefician las provincias de Antofagasta, Ata-cama y O'Higgins, que son las que principalmente resultan favorecidas con los fondos de la ley del cobre.
En cuarto lugar, afirman los parlamentarios radicales que recibiremos un crédito en moneda de cuenta. ¡Curiosa ignorancia de los parlamentarios radicales, que tan decisivamente participaron en la política del Banco Central!
-Hablan varios señores Diputados a la vez.
El señor ISLA (Vicepresidente).-
Honorable señor Morales, don Carlos, ruego a Su Señoría no interrumpir.
El señor MAIRA.-
Los parlamentarios radicales, cuyo partido tenía el manejo de la política monetaria, bancaria y crediticia del Banco Central durante el Gobierno del señor Alessandri, deberían saber que de lo que aquí se trata es simplemente. . .
-Hablan varios señores Diputados a la vez.
El señor FUENTES (don Samuel).-
Los Diputados democratacristianos están aquí gracias a "Cáritas".
-Hablan varios señores Diputados a la vez.
El señor ISLA (Vicepresidente).-
¡Honorable señor Fuentes!
-Hablan varios señores Diputados a la vez.
El señor ISLA (Vicepresidente).-
Le ruego al Honorable señor Fuentes no golpear su pupitre.
El señor FUENTES (don Samuel).-
Es que el Honorable señor Maira está faltando a la verdad.
El señor ISLA (Vicepresidente).-
Puede continuar el Honorable señor Maira.
El señor MAIRA.-
Puede que la clarificación de estos hechos despierte las iras de los Diputados del Partido Radical, pero no puedo detenerme- por esta causal, ni apartarme de mi exposición. Tengo que seguir diciendo, aunque no les guste a los parlamentarios del Partido Radical, que lo que aquí existe no es simplemente monada de cuenta que favorezca al Estado chileno. De ser así, conforme al criterio que AID ha aplicado con anterioridad en el otorgamiento de otros créditos, tendrían que existir proyectos concretos para poder hacer uso de este empréstito internacional. Pero no es así, lo que ha quedado perfectamente en claro en las conversaciones que el señor Lagarrigue sostuvo con el representante de AID en los Estados Unido?. De tal manera que existe libre disponibilidad para importar equipos desde Estados Unidos hasta por 10.000.000 de dólares. Esto es así, le guste o no a los parlamentarios del Partido Radical.
-Hablan varios señores Diputados a la vez.
El señor MAIRA.-
Si los Honorables colegas del Partido Radical quieren intervenir en cualquiera tribuna junto con los parlamentarios democratacristianos, no tienen más que avisar...
El señor FUENTES (don Samuel).-
Cuando quiera, pero siempre que hablemos de "Caritas" y del CONCI.
El señor MAIRA.-
En quinto lugar, quiero manifestar que el artículo 18 de la ley Nº 11.828, modificada por la ley Nº 16.425, en vigencia, es una disposición facultativa. En consecuencia, nadie podría hacer responsable jurídicamente al señor Ministro de Minería o al Vicepresidente del Departamento del Cobre, por omisión, por haber dejado sin ejecución la ley.
Además, quisiera expresar que hemos demostrado, tanto en la Sala como en la Comisión, hasta la saciedad, que no existió un tratado, como lo afirman los parlamentarios radicales. Porque en el mundo moderno y en la novísima doctrina del Derecho Internacional, que nuestros Honorables colegas deberían conocer si se preocuparan de estas cosas, existe lo que se llama "negociación internacional múltiple". Tal ha ocurrido en este caso. Aquí ha habido una triple negociación, en que el Estado chileno ha negociado en los tres casos, pero con organismos distintos: ha negociado con las dos agencias complementarias de venta de la "Anaconda", la Anaconda Wise and Cable Co. y la American Brass, en Estados Unidos, la venta de 90 mil toneladas de cobre; ha negociado con la "Anaconda" central, de la cual son filiales las compañías chilenas de la "Anaconda", el pago de US$ 3.520.000; y ha negociado, ésta es una tercera gestión, con la Agencia Internacional de Desarrollo, para conseguir un préstamo de 10.000.000 de dólares. Esto se llama, en términos jurídicos modernos, una negociación internacional múltiple. El Estado chileno es parte en las tres negociaciones independientes; pero las partes con las cuales contrata son distintas.
Para el Estado chileno hay, pues, una concatenación causal de propósitos; existe una sola finalidad, pero para conseguirlos ha realizado tres negocios jurídicos autónomos entre sí, dos de ellos con personas jurídicas privadas. ¿Pueden esos acuerdos, en consecuencia, ser calificados como tratados?
De manera que no es un convenio en los dos primeros casos y, si lo fuera respecto de la AID, tendríamos que dejar constancia, según se establece en las Actas de la Comisión, que este procedimiento se ha repetido en innumerables ocasiones por el Banco Central en el pasado. Ello daría margen a pensar que los parlamentarios radicales, entonces de Gobierno, fueron remisos a cumplir sus obligaciones constitucionales y no exigieron del Banco Central la ratificación de esos convenios por el Congreso Nacional.
Por todas estas razones, y por otras que el tiempo no nos permite exponer, podemos afirmar que los parlamentarios radicales no han respetado los principios del Derecho Público ni las disposiciones de la Constitución Política de Estado.
Esta exige que los Ministros hayan comprometido "gravemente" la seguridad o el honor de la Nación. Pues bien, nadie ha podido demostrar que la conducta del señor Ministro haya revestido gravedad. Ni siquiera han podido demostrar que haya habido el deseo o la intención de lesionar el interés de Chile, que son los elementos esenciales del delito configurado en el artículo 39 de la Constitución. Porque habrían tenido que probar que se ha atentado de una u otra manera, contra la seguridad interior o exterior del Estad.); basta con pensar que estos acuerdos no han producido conmoción ni inquietud públicas del mismo modo que tampoco han configurado los hechos previstos en los títulos I y II del Libro II del Código Penal o leyes especiales. Y podría decir que en el pasado sí que se provocó conmoción pública y se atentó contra la seguridad interior del Estado al aprobarse leyes represivas, como la de "Defensa Permanente de la Democracia"...
-Hablan varios señores Diputados a la vez.
El señor MAIRA.-
…e instaurarse verdaderos campos de concentración. ¡Y también se lesionó en el pasado la seguridad interior de la Nación cuando se aprobaron leyes que restringieron, en Gobiernos radicales, la sindicación campesina, que cerraron al sector campesino el acceso a la organización sindical! ¡Aquí sí que puede decirse que se amenazó de manera flagrante el honor y el prestigio de la Nación en el mundo, honor que hoy día, más alto que nunca, tiene el Gobierno del Presidente Frei.
Los que hemos tenido la suerte de realizar últimamente algunos breves programas de estudio en Europa, hemos podido comprobar perfectamente que las más importantes publicaciones políticas y económicas, como las Revistas "Ventuce", editada por la Fabian Society y "Encounter" de Inglaterra, han dicho en sus editoriales que Chile ha colocado a Latinoamérica en el mapa del mundo, a través de la gestión del PresidenteFrei, y que en América Latina hay dos modelos de desarrollo : por un lado, la experiencia cubana; y, por otra, la chilena. ¡Eso es fortalecer el honor de la Nación, como nunca antes se había hecho!
Sin embargo, el Honorable señor Riese-ce, que es radical, y que en lugar de ser evolutivo parece ser regresivo, ha planteado aquí la idea de "qué bien estábamos antes". ¡ Ojalá algunos de los Gobiernos radicales pudiera compararse a éste de] Presidente Frei en el manejo de la política del cobre!
Hay, por último, una falacia en la afirmación de los parlamentarios radicales cuando dicen que ha sido su propósito, desde hace tiempo, nacionalizar los recursos básicos y, consiguientemente, las minas de cobre. ¡El país nunca conoció, en los 14 años de Gobierno radical, un proyecto de nacionalización! Hace 15 meses finalizó la última campaña presidencial.
El partido Radical presentó su propio candidato…
-Hablan varios señores Diputados a la vez.
El señor MAIRA.-
¡Y éste, en lugar de referirse al cobre, hablaba de los "cuaja-rones de sangre"!
Señor Presidente, el Partido Radical no tiene autoridad moral para plantear ese problema, porque nunca ha presentado un proyecto concreto de nacionalización. Mientras estuvo en el Gobierno, ni siquiera existió Ministerio de Minería. Ni siquiera se creó, en esa época, una herramienta tan elemental como el Departamento del Cobre, y no se tenía conocimiento del mercado. Prueba de ello es que en 1950 fuimos defraudados por las compañías al falsear el precio del mercado internacional y afirmar que era de 24,5 centavos de dólar por libra de cobre...
-Hablan varios señores Diputados a la vez.
El señor MAIRA.-
Señor Presidente; por todas las razones expuestas, porque no hay relación entre el libelo acusatorio y sus conclusiones; porque no se ha trasgredido el texto constitucional y el ordenamiento jurídico chileno, porque se ha procedido con mala fe, con mezquindad y con ignorancia, rechazaremos esta acusación...
-Hablan varios señores Diputados a la vez.
El señor MAIRA.-
Queremos ser serenos en nuestro planteamiento responsable. Emplazamos a los Diputados del Partido Radical para que digan al país por qué han presentado esta acusación. Queremos que se sepa que ella no sólo está dirigida contra un órgano del Gobierno chileno, contra uno de sus personeros, sino contra una persona, concretamente: el Ministro de Minería, don Eduardo Simián…
-Hablan varios señores Diputados a la vez.
El señor MAIRA.-
Y al compañero Eduardo Simián le decimos que él es hoy un símbolo de lo que queremos establecer en Chile. No es militante de la Democracia Cristiana. Se incorporó lealmente a nuestro movimiento. Adhirió a nuestros principios, que están en nuestro programa. No le pedimos que firmara la ficha del partido, para designarlo Ministro. A él queremos decirle que por su independencia, patriotismo y honradez, características que también demostró ayer en el problema del petróleo y en la Corporación de Fomento de la Producción, hoy le damos nuestro respaldo. Queremos expresarle que los parlamentarios democratacristianos lo defenderemos ante el país de esta infundada acusación constitucional y denunciaremos a estos acusadores de mala memoria y peor fe.
-Aplausos en la Sala.
El señor ISLA (Vicepresidente).-
Puede continuar el Honorable señor Aylwin, don Andrés.
Advierto a Su Señoría que queda medio minuto para el término de esta sesión.
El señor AYLWIN (don Andrés).-
Concedo una interrupción al Honorable señor Sotomayor, señor Presidente.
El señor ISLA (Vicepresidente).-
Con la venia de Su Señoría tiene la palabra el Honorable señor Sotomayor.
Advierto al señor Diputado que resta medio minuto para el término de esta sesión. Su Señoría podrá continuar en la siguiente.
El señor SOTOMAYOR.-
Señor Presidente, es muy poco lo que puedo decir en medio minuto. 'Quiero manifestar que esta acusación, como se ha dicho aquí, es improcedente jurídicamente. Desde un punto de vista legal, esta negociación para la venta de 90.000 toneladas de cobre aún no se ha finiquitado…
El señor ISLA (Vicepresidente).-
¿Me permite, señor Diputado?
Ha llegado la hora de término de esta sesión.
Su Señoría queda con el uso de la palabra.
Se levanta la sesión.
Se levantó la sesión a las 19 horas 15 minutos.
Roberto Guerrero Guerrero, Subjefe de la Redacción de Sesiones.