Labor Parlamentaria
Diario de sesiones
- Alto contraste
Disponemos de documentos desde el año 1965 a la fecha
Índice
- DOCUMENTO
- PORTADA
- I. ASISTENCIA
- II. APERTURA DE LA SESIÓN
- III. TRAMITACIÓN DE ACTAS
- IV. CUENTA
- DEBATE
- ACUERDOS DE COMITÉS
- V.
ORDEN DEL DÍA
-
ENMIENDA DE ARTÍCULOS 50 Y 152 DE LEY GENERAL DE PESCA Y ACUICULTURA
- ANTECEDENTE
- INTERVENCIÓN : Antonio Horvath Kiss
-
AUMENTO DE EDAD MÍNIMA PARA CONTRAER MATRIMONIO
- ANTECEDENTE
- INTERVENCIÓN : Juan Patricio Jose Hamilton Depassier
- INTERVENCIÓN : Hernan Larrain Fernandez
- INTERVENCIÓN : Roberto Munoz Barra
- INTERVENCIÓN : William Turpin Thayer Arteaga
- INTERVENCIÓN : Ricardo Nunez Munoz
- INTERVENCIÓN : Hernan Larrain Fernandez
- INTERVENCIÓN : Luis Ricardo Hormazabal Sanchez
- INTERVENCIÓN : Ignacio Perez Walker
- INTERVENCIÓN : Vladimir Anselmo Sule Candia
- INTERVENCIÓN : Ignacio Perez Walker
- INTERVENCIÓN : Rolando Calderon Aranguiz
- INTERVENCIÓN : Sebastian Pinera Echenique
- INTERVENCIÓN : Carmen Frei Ruiz Tagle
- INTERVENCIÓN : Jorge Miguel Otero Lathrop
- INTERVENCIÓN : Sergio Mariano Ruiz Esquide Jara
- INTERVENCIÓN : Hernan Larrain Fernandez
- INTERVENCIÓN : Vladimir Anselmo Sule Candia
- INTERVENCIÓN : Beltran Urenda Zegers
- INTERVENCIÓN : Arturo Alessandri Besa
- INTERVENCIÓN : Sergio Bitar Chacra
- INTERVENCIÓN : Nicolas Diaz Sanchez
- INTERVENCIÓN : Sergio Fernandez Fernandez
- INTERVENCIÓN : Jaime Gazmuri Mujica
- INTERVENCIÓN : Juan Patricio Jose Hamilton Depassier
- INTERVENCIÓN : Luis Ricardo Hormazabal Sanchez
- INTERVENCIÓN : Hernan Larrain Fernandez
- INTERVENCIÓN : Enrique Larre Asenjo
- INTERVENCIÓN : Jorge Exequiel Lavandero Illanes
- INTERVENCIÓN : Ronald Mc Intyre Mendoza
- INTERVENCIÓN : Roberto Munoz Barra
- INTERVENCIÓN : Ricardo Nunez Munoz
- INTERVENCIÓN : Jorge Miguel Otero Lathrop
- INTERVENCIÓN : Francisco Prat Alemparte
- INTERVENCIÓN : Sergio Romero Pizarro
- INTERVENCIÓN : Sergio Mariano Ruiz Esquide Jara
- INTERVENCIÓN : Vladimir Anselmo Sule Candia
- INTERVENCIÓN : William Turpin Thayer Arteaga
- INTERVENCIÓN : Francisco Javier Errazuriz Talavera
- INTERVENCIÓN : Olga Feliu Segovia
- INTERVENCIÓN : Antonio Horvath Kiss
- INTERVENCIÓN : Arturo Alessandri Besa
- INTERVENCIÓN : Hernan Larrain Fernandez
- INTERVENCIÓN : Sebastian Pinera Echenique
- INTERVENCIÓN : Sergio Bitar Chacra
-
ENMIENDA DE ARTÍCULOS 50 Y 152 DE LEY GENERAL DE PESCA Y ACUICULTURA
- V.
INCIDENTES
- PETICIONES DE OFICIOS
- PETICIÓN DE OFICIO : Erwin Arturo Frei Bolivar
- PETICIÓN DE OFICIO : Erwin Arturo Frei Bolivar
- INTERVENCIÓN PETICIÓN DE OFICIO : Carmen Frei Ruiz Tagle
- PETICIÓN DE OFICIO : Antonio Horvath Kiss
- PETICIÓN DE OFICIO : Antonio Horvath Kiss
- PETICIÓN DE OFICIO : Antonio Horvath Kiss
- PETICIÓN DE OFICIO : Antonio Horvath Kiss
- PETICIÓN DE OFICIO : Hernan Larrain Fernandez
- PETICIÓN DE OFICIO : Hernan Larrain Fernandez
- PETICIÓN DE OFICIO : Hernan Larrain Fernandez
- PETICIÓN DE OFICIO : Roberto Munoz Barra
- PETICIÓN DE OFICIO : Sergio Romero Pizarro
- PETICIÓN DE OFICIO : Sergio Romero Pizarro
- PETICIÓN DE OFICIO : Sergio Romero Pizarro
- PETICIÓN DE OFICIO : Bruno Guillermo Siebert Held
- PETICIÓN DE OFICIO : Bruno Guillermo Siebert Held
- PETICIÓN DE OFICIO : Bruno Guillermo Siebert Held
- PRÁCTICAS DE DETERMINADAS SECTAS RELIGIOSAS. OFICIOS
-
PARTICIPACIÓN DE CHILE EN LA PRESIDENCIA DEL CONSEJO DE SEGURIDAD DE LAS NACIONES UNIDAS. OFICIO
- ADHESION
- Nicolas Diaz Sanchez
- ADHESION
- IRREGULARIDADES EN PESCA ARTESANAL DE SEXTA REGIÓN. OFICIOS
-
JUBILACIÓN DE PROFESORES AFECTOS AL ESTATUTO DOCENTE. OFICIOS
- ADHESION
- Roberto Munoz Barra
- ADHESION
- PETICIONES DE OFICIOS
- CIERRE DE LA SESIÓN
Notas aclaratorias
- Debido a que muchos de estos documentos han sido adquiridos desde un ejemplar en papel, procesados por digitalización y posterior reconocimiento óptico de caracteres (OCR), es que pueden presentar errores tipográficos menores que no dificultan la correcta comprensión de su contenido.
- Para priorizar la vizualización del contenido relevante, y dada su extensión, se ha omitido la sección "Indice" de los documentos.
REPÚBLICA DE CHILE
DIARIO DE SESIONES DEL SENADO
PUBLICACIÓN OFICIAL
LEGISLATURA 332ª, EXTRAORDINARIA
Sesión 56ª, en martes 7 de mayo de 1996
Ordinaria
(De 16:21 a 20:10)
PRESIDENCIA DE LOS SEÑORES SERGIO DÍEZ, PRESIDENTE, EUGENIO CANTUARIAS, VICEPRESIDENTE Y ROBERTO MUÑOZ BARRA, PRESIDENTE ACCIDENTAL.
SECRETARIO, EL SEÑOR JOSÉ LUIS LAGOS LÓPEZ, PROSECRETARIO
Í N D I C E
Versión Taquigráfica
Pág.
I. ASISTENCIA...........................................................................................................
II. APERTURA DE LA SESIÓN..................................................................................
III. TRAMITACIÓN DE ACTAS....................................................................................
IV. CUENTA......................................................................................................................
Acuerdos de Comités............................................
V. ORDEN DEL DÍA:
Proyecto de ley, en primer trámite, que modifica los artículos 50 y 152 de la ley 18.892, General de Pesca y Acuicultura (se despacha en su discusión particular).........................
Proyecto de ley, en primer trámite, que aumenta la edad mínima para contraer matrimonio (queda pendiente su discusión particular)..................................................
VI. INCIDENTES:
Peticiones de oficios (se anuncian)............................
Prácticas de determinadas sectas religiosas. Oficios (observaciones del señor Muñoz Barra)........................
Participación de Chile en la Presidencia del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Oficio (observaciones del señor Sule)..................................................
Irregularidades en pesca artesanal de Sexta Región. Oficios (observaciones del señor Díaz)...............................
Jubilación de profesores afectos al Estatuto Docente. Oficios (observaciones del señor Cantuarias).........................
I. ASISTENCIA
Asistieron los señores:
--Alessandri Besa, Arturo
--Bitar Chacra, Sergio
--Calderón Aránguiz, Rolando
--Cantuarias Larrondo, Eugenio
--Cooper Valencia, Alberto
--Díaz Sánchez, Nicolás
--Díez Urzúa, Sergio
--Errázuriz Talavera, Francisco Javier
--Feliú Segovia, Olga
--Fernández Fernández, Sergio
--Frei Bolívar, Arturo
--Frei Ruiz-Tagle, Carmen
--Gazmuri Mujica, Jaime
--Hamilton Depassier, Juan
--Hormazábal Sánchez, Ricardo
--Horvath Kiss, Antonio
--Huerta Celis, Vicente Enrique
--Larraín Fernández, Hernán
--Larre Asenjo, Enrique
--Lavandero Illanes, Jorge
--Letelier Bobadilla, Carlos
--Martin Díaz, Ricardo
--Mc-Intyre Mendoza, Ronald
--Muñoz Barra, Roberto
--Núñez Muñoz, Ricardo
--Ominami Pascual, Carlos
--Otero Lathrop, Miguel
--Páez Verdugo, Sergio
--Pérez Walker, Ignacio
--Piñera Echenique, Sebastián
--Prat Alemparte, Francisco
--Ríos Santander, Mario
--Romero Pizarro, Sergio
--Ruiz De Giorgio, José
--Ruiz-Esquide Jara Mariano
--Siebert Held, Bruno
--Sule Candia, Anselmo
--Thayer Arteaga, William
--Urenda Zegers, Beltrán
--Valdés Subercaseaux, Gabriel
Concurrió, además, el señor Subsecretario de Pesca y la señora Jefe de División de la Subsecretaría de Pesca .
Actuó de Secretario el señor José Luis Lagos López, y de Prosecretario , el señor Carlos Hoffmann Contreras.
II. APERTURA DE LA SESIÓN
--Se abrió la sesión a las 16:21, en presencia de 40 señores senadores.
El señor DÍEZ (Presidente).-
En el nombre de Dios, se abre la sesión.
III. TRAMITACIÓN DE ACTAS
El señor DÍEZ ( Presidente ).-
Se da por aprobada el acta de la sesión 47ª, especial, en 9 de abril del presente año, que no ha sido observada.
El acta de la sesión 48ª, especial, en 10 de abril del año en curso, se encuentra en Secretaría a disposición de los señores Senadores, hasta la sesión próxima, para su aprobación.
(Véase en los Anexos el acta aprobada).
IV. CUENTA
El señor DÍEZ (Presidente).-
Se va a dar cuenta de los asuntos que han llegado a Secretaría.
El señor LAGOS (Prosecretario).-
Las siguientes son las comunicaciones recibidas.
Mensajes
Cuatro de Su Excelencia el Presidente de la República:
Con el primero, inicia un proyecto de acuerdo que aprueba el Memorándum de Cooperación entre el Gobierno de la República de Chile y el Gobierno del Gran Ducado de Luxemburgo, suscrito en Santiago el 22 de marzo de 1996. (Véase en los Anexos, documento 1).
--Pasa a la Comisión de Relaciones Exteriores.
Con los tres siguientes, retira las urgencias, y las hace presentes nuevamente con el carácter de "simple", a los proyectos que se indican:
1.- El que establece normas y concede un aumento de remuneraciones al personal no docente de los establecimientos educacionales que indica.
2.- El que modifica el régimen jurídico aplicable al sector de servicios sanitarios.
3.- El que dispone la restitución de bienes --o la indemnización por ellos-- confiscados y adquiridos por el Estado a través de los decretos leyes que señala.
--Quedan retiradas las urgencias, se tienen presentes las nuevas calificaciones y se mandan agregar los documentos a sus antecedentes.
Oficios
Seis de la Cámara de Diputados:
Con los tres primeros, comunica que ha dado su aprobación a los siguientes proyectos:
1.- El que establece un nuevo plazo de entrada en vigencia de la ley Nº 19.450, que sustituye escalas de multas que señala y modifica el Código Penal, el Código de Procedimiento Penal, la ley Nº 18.287, sobre procedimiento ante los Jugados de Policía Local, y el decreto ley Nº 645, de 1925. (Con urgencia calificada de "discusión inmediata"). (Véase en los Anexos, documento 2).
--Pasa a la Comisión de Constitución, Legislación, Justicia y Reglamento.
2.- El que modifica el decreto ley Nº 701, de 1974, sobre fomento forestal. (Con urgencia calificada de "suma"). (Véase en los Anexos, documento 3).
--Pasa a la Comisión de Agricultura, y a la de Hacienda, en su caso.
3.- El que modifica el artículo 38 del Código del Trabajo, en materia de descanso dominical. (Véase en los Anexos, documento 4).
--Pasa a la Comisión de Trabajo y Previsión Social.
Con el cuarto, hace presente que ha dado su aprobación a las modificaciones propuestas por el Senado al proyecto que extiende el subsidio familiar, concede un reajuste y bonificaciones a los pensionados que indica, y modifica las normas de seguridad social que señala.
--Se toma conocimiento, y se manda archivar el documento junto a sus antecedentes.
Con el quinto, comunica que ha rechazado algunas de las enmiendas propuestas por el Senado al proyecto que modifica la ley Nº 19.420, que establece incentivos para el desarrollo de las Provincias de Arica y Parinacota, a la vez que designa a los señores Diputados que integrarán la Comisión Mixta que deberá formarse. (Véase en los Anexos, documento 5).
--Se toma conocimiento, y se designa a los señores Senadores miembros de la Comisión de Hacienda para que integren la Comisión Mixta.
Con el último, comunica que ha aprobado la proposición de la Comisión Mixta, constituida para resolver las divergencias suscitadas durante la tramitación del proyecto que modifica la ley Nº 4.601, Ley de Caza, con la finalidad de proteger la fauna. (Véase en los Anexos, documento 6).
--Queda para tabla.
Tres del señor Ministro del Interior:
Con el primero, contesta un oficio enviado en nombre del Senador señor Frei, referido a la modificación de la ley Nº 19.234, que otorga beneficios a los exonerados de la administración pública en el período que indica.
Con el segundo, da respuesta a un oficio enviado en nombre del Honorable señor Hormazábal, relacionado con los recursos que recaudan las municipalidades por concepto de infracciones a la Ley de Tránsito.
Con el tercero, responde un oficio enviado en nombre del Senador señor Siebert, referido a los cupos asignados a la Décima Región para el Programa Beca Presidente de la República .
Del señor Ministro de Minería , con el que contesta un oficio enviado en nombre del Senador señor Hormazábal, relacionado con la perforación de pozos profundos en la Cuarta Región.
Dos del señor Director Nacional de Vialidad , con los que contesta igual número de oficios enviados en nombre del Honorable señor Frei: uno, relativo a la construcción del puente El Cacique , en la comuna de Coelemu, y, el otro, referido a la construcción del puente El Tropezón, en la comuna de Quillón, ambos en la Octava Región.
Del señor Gerente General de la Empresa de Obras Sanitarias de Valparaíso S.A., con el que responde un oficio enviado en nombre del Senador señor Romero, relacionado con el detalle de las tarifas cobradas por la Empresa durante los años 1995 y 1996.
--Quedan a disposición de los señores Senadores.
Informes
Tres de la Comisión de Derechos Humanos, Nacionalidad y Ciudadanía, recaídos en las solicitudes de rehabilitación de ciudadanía de los señores Alfredo Antonio Muñoz Ortega, Humberto Segundo Sánchez Tapia y Oscar Hernán González Romo. (Véanse en los Anexos, documentos 7, 8 y 9).
--Quedan para tabla.
Comunicaciones
Del señor Ministro del Trabajo y Previsión Social , con la que informa que durante los días 4 al 20 de junio próximo se efectuará en Ginebra la 83ª reunión de la Conferencia Internacional del Trabajo, a la que asiste con una delegación tripartita compuesta por representantes del Gobierno, de los empleadores y de los trabajadores.
Agrega que, con objeto de realzar la Delegación Chilena, esa Cartera de Estado ha estimado de interés la integración de miembros del Senado, pertenecientes a la Comisión de Trabajo y Previsión Social, para que participen en los trabajos de la Conferencia en calidad de observadores, motivo por el cual solicita a la Corporación tenga a bien proponer los nombres de los señores Senadores que se incorporarían a la Delegación.
--Pasa a Comités.
El señor DÍEZ (Presidente).-
Terminada la Cuenta.
El señor DÍEZ ( Presidente ).-
La Comisión de Derechos Humanos, Nacionalidad y Ciudadanía ha pedido autorización para sesionar conjuntamente con la Sala a partir de las 19:30.
--Se accede.
ACUERDOS DE COMITÉS
El señor DÍEZ ( Presidente ).-
Se dará lectura a acuerdos de Comités.
El señor LAGOS ( Prosecretario ).-
En sesión celebrada a medio día, los Comités resolvieron:
1.- Prorrogar en media hora el Orden del Día de las sesiones ordinarias de hoy y de mañana.
2.- Dejar sin efecto la sesión ordinaria del jueves próximo, 9 del presente, con motivo del viaje de la Comisión de Agricultura y de diversos señores Senadores a la ciudad de Valdivia.
3.- Dejar sin efecto la sesión ordinaria del miércoles 15 de mayo en curso y citar para ese mismo día a una sesión especial, de 16 a 20, a fin de ocuparse del informe recaído en el proyecto que fija la sede del Congreso Nacional en la ciudad de Santiago.
4.- En caso de que el asunto señalado en el número anterior no se despachara, dejar sin efecto la sesión ordinaria del jueves 16 y celebrar una sesión especial, de 10:30 a 14, para seguir considerando el tema hasta despacharlo.
V. ORDEN DEL DÍA
ENMIENDA DE ARTÍCULOS 50 Y 152 DE LEY GENERAL DE PESCA Y ACUICULTURA
El señor DÍEZ ( Presidente ).-
Proyecto de ley, iniciado en moción del Honorable señor Horvath, que agrega incisos a los artículos 50 y 152 de la Ley 18.892, General de Pesca y Acuicultura, a fin de garantizar el acceso a recursos pesqueros en zonas contiguas a los pescadores artesanales, con informe de la Comisión de Intereses Marítimos, Pesca y Acuicultura.
-Los antecedentes sobre el proyecto figuran en los Diarios de Sesiones que se indican:
Proyecto de ley: (moción del señor Horvath).
En primer trámite, sesión 18ª, en 4 de agosto de 1994.
Informes de Comisión:
Intereses Marítimos, sesión 40ª, en 2 de marzo de 1995.
Intereses Marítimos (nuevo), sesión 4ª, en 10 de octubre de 1995.
Discusión:
Sesiones 10ª, en 25 de octubre de 1995 (se aplaza su discusión); 12ª, en 8 de noviembre de 1995 (se aprueba en general); 55ª, en 30 de abril de 1996 (queda para segunda discusión).
El señor LAGOS (Prosecretario).-
La iniciativa se encuentra en segunda discusión.
Para los efectos del artículo 124 del Reglamento, la Comisión deja constancia de lo siguiente:
1.- Incisos del artículo único consignado en el primer informe que no fueron objeto de indicaciones: el antepenúltimo.
2.- Indicaciones aprobadas: las signadas con los números 2, 3 y 4.
3.- Indicaciones aprobadas sin modificaciones: la del número 2.
4.- Indicaciones aprobadas con modificaciones: las de los números 3 y 4.
Debo hacer presente que todas estas indicaciones aprobadas constituyen la base de las proposiciones formuladas por la Comisión de Intereses Marítimos, Pesca y Acuicultura.
5.- Indicaciones rechazadas: la del número 1.
Esta indicación puede ser renovada o por el Ejecutivo o por 10 o más señores Senadores.
6.- Indicaciones declaradas inadmisibles: no hay, y 7.- Indicaciones retiradas: no hay.
Asimismo, la Comisión hace presente que la aprobación de este proyecto requiere quórum calificado, según el Nº 23 del artículo 19 de la Constitución Política.
Finalmente, la Comisión, luego de analizar el contenido de las indicaciones presentadas, propone la aprobación del proyecto despachado en el primer informe, con las siguientes modificaciones.
La primera tiene por objeto sustituir la expresión "Artículo único" por la de "Artículo 1º", y reemplazar los incisos penúltimo y último, por los siguientes:
"Además, en el caso de pesquerías de peces se podrá extender, por períodos definidos, el área de operación de los pescadores artesanales a más de una Región, provincia, comuna o localidad por resolución de la Subsecretaría, previo informe técnico de la misma y aprobación del Consejo Zonal de Pesca que corresponda acordada en la forma establecida en el inciso precedente, y siempre que dicha ampliación no represente un aumento del esfuerzo de pesca en unidades de pesquería cuyo acceso se encuentre transitoriamente cerrado. El procedimiento consignado en la parte final de dicho inciso se aplicará a las pesquerías de que trata este inciso.
"En los casos regulados por los dos incisos precedentes, la medida dispuesta en la letra c) del artículo 3º de esta ley se determinará asignándola por Regiones considerando el origen de la inscripción en el Registro Artesanal y la cantidad de recursos hidrobiológicos correspondientes a cada una de ellas.".
El señor DÍEZ ( Presidente ).-
Antes de entrar iniciar el debate particular, solicito autorización para que ingresen a la Sala el señor Patricio Bernal Ponce, Subsecretario de Pesca, y la señora Edith Saa Collantes, Jefe de División de dicha Subsecretaría .
Acordado.
En discusión las enmiendas.
Ofrezco la palabra.
El señor HORVATH.-
Pido la palabra, señor Presidente.
El señor DÍEZ ( Presidente ).-
Tiene la palabra Su Señoría.
El señor HORVATH.-
Señor Presidente, en síntesis, sólo quiero señalar que el proyecto obedece al propósito de lograr una mejor armonización entre el esfuerzo pesquero de los pescadores artesanales y los recursos del mar.
En este momento, la Ley General de Pesca y Acuicultura permite extender excepcionalmente el área de operaciones de los pescadores artesanales a la región contigua a la de su domicilio permanente y base de operaciones, mediante una resolución de la Subsecretaría y previos informes técnicos debidamente fundamentados de los Consejos Zonales de Pesca correspondientes, con lo cual se aumenta el esfuerzo pesquero en un área determinada de nuestro país.
De ahí, entonces, surge el primer objetivo de la iniciativa en análisis, señalado en el informe de la Comisión, en el sentido de que los quórum de aprobación por parte de los Consejos Zonales no sean de simple mayoría, sino más altos, para garantizar en mejor forma los intereses de los mismos pescadores artesanales que operan en una zona y de los que acceden a ella. Para ello se exige igualdad o equidad en la representación; pero, como los Consejos Zonales funcionan en distintas partes del país, la participación en ellos no sólo tiene un costo en tiempo y dinero, sino que también se distrae a sus integrantes de sus funciones.
En resumen, a través de quórum más altos se asegura que la decisión sea transparente y equitativa para las partes.
En segundo lugar, en el caso de que haya recursos, sean peces o especies bentónicas, compartidos entre dos Regiones, se subdividen equitativamente las cuotas de extracción. De manera que cada grupo de pescadores artesanales sabrá con qué cuota cuenta, y no habrá una competencia en los peores términos, como sucede hoy día.
Aquí aparece otro de los objetivos de esta iniciativa: el cuidado de los recursos. Y quien primero lo hace es la gente aledaña, la que vive en el lugar, que los protege en condiciones de aislamiento durante todo el año. Y cuando se abre la actividad, viene la competencia de todas partes del país y, obviamente, quienes han preservado los recursos quedan disminuidos. No se trata de cerrar la entrada, sino de subdividir las cuotas, conformando así un ejercicio racional de la actividad.
En la subdivisión de cuotas influyen dos factores: primero, el número de agentes pesqueros --es decir, el de inscritos en los registros correspondientes-- y, segundo, la cantidad de recursos que aportan cada una de las Regiones para que la subdivisión de las cuotas también sea armónica.
En tercer lugar, se perfecciona un elemento que hoy en día está funcionando mal en los registros de pescadores artesanales: la declaración del domicilio. Los pescadores gozan de libertad de acceso, pero deben cumplir con una serie de requisitos, como tener residencia previa de seis meses en el área en la cual quieren desarrollar su actividad.
En tal espíritu, se aprobaron algunas de las modificaciones que ahora se someten a la consideración de Sala, que --espero-- las acoja.
El señor DÍEZ (Presidente).-
Tiene la palabra el señor Subsecretario de Pesca.
El señor BERNAL ( Subsecretario de Pesca ).-
Señor Presidente , en esta oportunidad concurrimos a prestar nuestro apoyo al proyecto, iniciado en moción de un señor Senador, que agrega incisos a los artículos 50 y 152 de la Ley General de Pesca y Acuicultura, lo que representa un claro perfeccionamiento de lo vigente en materia de regulación de la actividad de los pescadores artesanales.
El principio general de la ley es regionalizar los registros artesanales y, por tanto, las autorizaciones para ejercer la pesca por parte de los pescadores artesanales exclusivamente rigen para una sola Región. Esto, si bien constituye una medida técnicamente eficiente desde el punto de vista de algunos recursos, en particular aquellos que, como los bentónicos, tienen baja movilidad, no lo es desde la perspectiva de la administración de otro tipo de recursos, como los peces, cuya distribución de sus poblaciones naturales no distingue los límites administrativos de la República.
Por lo tanto, las modificaciones propuestas permitirán a la autoridad administrativa hacer más consistente la distribución del acceso a la captura de distintas especies por los pescadores artesanales, solucionando, consecuentemente, una limitación que hoy es percibida por los actores y agentes artesanales como inequitativa al reservar, en forma exclusiva y excluyente, recursos sólo para los registrados en una sola Región. Esto posibilitará definir mejor, en el marco multirregional, algunas pesquerías, y se hará teniendo en debida consideración la opinión de los que podríamos considerar como afectados por la ampliación de estos derechos.
Entonces, el quórum exigido de los dos tercios establecido para la aprobación por parte del Consejo Zonal nos parece razonable. Por eso --como señalé--, concurrimos a esta sesión para apoyar la iniciativa.
El señor DIEZ (Presidente).-
Ofrezco la palabra.
Ofrezco la palabra.
Si le parece al Senado, se aprobarán las modificaciones propuestas por la Comisión al artículo 1º del proyecto. Debe tenerse en cuenta que su aprobación requiere quórum calificado por referirse a modos de adquirir los bienes, materia preceptuada en el número 23 del artículo 19 de la Constitución Política.
--Se aprueban por unanimidad (24 votos), dejándose constancia de que se reunió el quórum constitucional exigido.
El señor LAGOS ( Prosecretario ).-
En seguida, la Comisión propone agregar el siguiente artículo 2º, nuevo:
"Artículo 2º.- Introdúcense las siguientes modificaciones a la letra d) del artículo 51 del D.S. Nº 430, del Ministerio de Economía, Fomento y Reconstrucción, que fijó el texto refundido de la Ley General de Pesca y Acuicultura:
"uno) Reemplázase el vocablo "domicilio" por "residencia".
"dos) Agrégase el siguiente párrafo segundo a esta letra:
"Se entenderá por residencia la continuidad de vida en el área inmediata a la actividad a lo menos por seis meses del año.".".
El señor DÍEZ (Presidente).-
Ofrezco la palabra.
Ofrezco la palabra.
Si le parece a la Sala, se acogerá la agregación del artículo 2º propuesto. Al igual que la anterior, esta norma exige quórum calificado para su aprobación.
--Se aprueba por unanimidad, haciéndose constar que emitieron voto favorable 25 señores Senadores, y queda despachado el proyecto en este trámite.
AUMENTO DE EDAD MÍNIMA PARA CONTRAER MATRIMONIO
El señor DÍEZ ( Presidente ).-
A continuación, corresponde ocuparse, también en segunda discusión, en el proyecto que aumenta la edad mínima para contraer matrimonio.
-Los antecedentes sobre el proyecto figuran en los Diarios de Sesiones que se indican:
Proyecto de ley: (moción de los señores Cantuarias, Díez, Larraín, Romero y Urenda).
En primer trámite, sesión 29ª, en 1º de septiembre de 1994.
Informe de Comisión:
Constitución, sesión 1ª, en 3 de octubre de 1995.
Constitución.(segundo), sesión 45ª, en 3 de abril de 1996.
Discusión:
Sesiones 6ª, en 17 de octubre de 1995 (se aprueba en general); 55ª, en 30 de abril de 1996 (queda para segunda discusión).
El señor LAGOS ( Prosecretario ).-
Esta iniciativa, que cuenta con segundo informe de la Comisión de Constitución, Legislación, Justicia y Reglamento, se originó en moción de los Honorables señores Cantuarias, Díez, Larraín, Romero y Urenda. Su objetivo fundamental es aumentar la edad mínima para contraer matrimonio, actualmente de 12 años en la mujer y de 14 en el hombre, a 16 años para ambos. De esta manera, los menores de tal edad no podrán casarse en caso alguno, bajo sanción de nulidad.
Para efectos de cumplir con lo dispuesto en el artículo 124 del Reglamento del Senado, la Comisión deja constancia de lo siguiente.
I. No hubo artículos que no fueran objeto de indicaciones y modificaciones.
II. Tampoco los hay que hayan sido objeto de indicaciones rechazadas.
III. Las indicaciones aprobadas son las números 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9 y 10. Ellas figuran en el boletín correspondiente y son la base de las proposiciones de la Comisión, después de las enmiendas que ha introducido al texto de su primer informe.
IV. Se aprobó con modificaciones la indicación Nº 1.
V. No hubo indicaciones rechazadas.
Debo agregar que los señores Senadores disponen de un estudio comparado del proyecto.
El señor DÍEZ (Presidente).-
En la discusión particular, ofrezco la palabra.
Tiene la palabra el Honorable señor Hamilton.
El señor HAMILTON .-
Señor Presidente , en dos oportunidades la Comisión de Constitución, Legislación y Justicia ha tratado esta iniciativa, y, en definitiva, ha uniformado el criterio de sus miembros para recomendar al Senado que la apruebe en los términos que consigna en su segundo informe.
El señor SULE .-
Perdón, Honorable colega, ¿me concedería una interrupción?
El señor HAMILTON.-
Por supuesto, Su Señoría, con la venia de la Mesa.
El señor SULE .-
Señor Presidente , la recomendación mencionada no incluye la opinión del Senador que habla, que también es miembro de la Comisión.
El señor HAMILTON.-
Señor Presidente, entiendo que la proposición que figura en el segundo informe fue aprobada por unanimidad.
El señor SULE.-
No es así, y quiero dejar constancia de ese hecho. Votaré en consecuencia.
Gracias, señor Presidente.
El señor HAMILTON .-
Señor Presidente , no quiero interpretar la opinión del Senador señor Sule; pero, según el informe, en la sesión de 13 de marzo de 1996, con asistencia de los señores Otero ( Presidente ), Fernández , Hamilton y Larraín , lo propuesto se aprobó por unanimidad. No se consigna el parecer del Honorable señor Sule simplemente porque Su Señoría no estuvo presente.
El señor SULE .-
Además, porque no comparto la votación de los otros cuatro integrantes de la Comisión.
El señor HAMILTON .-
Estoy mencionando un hecho cierto: la unanimidad de la Comisión que conoció el proyecto lo aprobó. Eso no impide que esta Corporación lo rechace, o que un señor Senador miembro de la Comisión, que no haya participado en ella, pueda estar en contra de él.
Hoy, la edad mínima para contraer matrimonio está fijada en 14 años para el hombre y en 12 para la mujer. Ésta es una disposición que corresponde a una veta cultural propia de la sociedad chilena del siglo pasado, y que no se aviene con los cambios que desde entonces ha experimentado la comunidad.
Parece obvio que la legislación vigente se refería, fundamentalmente, a la edad en la cual un hombre y una mujer podían, fisiológica, biológicamente, concebir un hijo. Pero es innegable que no por el hecho de poder engendrar las personas tienen la capacidad intelectual y volitiva para consentir en la donación personal que implica el vínculo matrimonial, y asumir las responsabilidades consiguientes. Los matrimonios contraídos por personas demasiado jóvenes corren un serio riesgo de fracasar y de convertirse en una fuente de discordia, resentimiento y frustración. Esa situación repercute negativamente en la conformación regular de la familia.
Si bien es cierto que en Chile la edad promedio para contraer matrimonio ha subido en el hecho durante los últimos años, con un promedio de 25 años en 1988, estas uniones a corta edad siguen siendo numerosas. En 1982, de un total de 160 mil matrimonios, poco más de 500 correspondieron a personas menores de 15 años.
En el Derecho comparado, la tendencia que recoge la moción parlamentaria que estamos discutiendo ha sido aceptada en general. Así, por ejemplo, el Código Civil español establece 18 años para contraer matrimonio; el italiano, la misma edad; en Francia, igual, con la excepción de que a la mujer se le rebaja a 15; en cuanto a América, México , Bolivia y Venezuela fijan el límite mínimo en 16 años para el hombre y 14 para la mujer. Esta última disposición es la misma que rige en el actual Código de Derecho Canónico. En Brasil la edad mínima es de 18 años para los varones y de 16 para las mujeres.
La doctrina nacional ha señalado reservas en lo que toca a la corta edad para casarse. Así, por ejemplo, don Luis Claro Solar y don Enrique Rossel han sostenido que a esa edad ni siquiera se puede celebrar válidamente el más insignificante contrato que comprometa bienes, y que se carece de criterio y de medios económicos para contraer un vínculo que legalmente es indisoluble.
En consecuencia, las diferencias que se produjeron en la Comisión, y que se expresaron en el primer informe, no se referían al fondo del proyecto, sino a la forma en que estaba planteado. Por eso es que en el segundo informe, el que apoyaron los miembros de la Comisión que participaron en el debate, se estimó atendible que, no obstante el mínimo de edad fijado --de 16 años--, en casos calificados los contrayentes pudieran ser menores. En ese punto se mantuvo la diferencia entre los que opinaban que debían ser los padres quienes autorizaran, y los que creían preferible que resolviera el juez.
Personalmente, igual que el Senador señor Otero , discrepé de esta posición, pues no parece prudente que una persona ajena a la familia, como sería el caso de un juez --sobre todo al no existir aún los tribunales familiares--, entre a resolver un asunto tan delicado y familiar.
En consecuencia, acordamos dejar, simplemente, establecida en 16 años la edad mínima para contraer matrimonio. Ésa es la propuesta que se está formulando al Senado en el segundo informe.
He dicho.
El señor DÍEZ ( Presidente ).-
Tiene la palabra el Honorable señor Larraín.
El señor LARRAÍN.-
Señor Presidente , esta materia se ha discutido con anterioridad en la Sala y sus antecedentes fueron expuestos en detalle en su oportunidad. Además, el señor Senador que me precedió en el uso de la palabra recordó aspectos que forman parte del fundamento de la moción, todo lo cual me ahorra insistir en sus motivaciones. Sólo quiero agregar que su aprobación es muy importante.
Aquí, el matrimonio, la familia y su estabilidad no son el tema en discusión. No hay quien se oponga a lograr la mayor estabilidad y durabilidad del vínculo matrimonial. De lo que se trata es de hallar mecanismos que contribuyan a alcanzar ese objetivo, y uno de ellos es, precisamente, asegurar que los contrayentes posean la mayor madurez posible, tanto biológica como psíquica, e, incluso, la capacidad material para afrontar la situación. En tal sentido, mientras más tarde se verifique el matrimonio, mayores son las posibilidades de lograr esa estabilidad, pues va a ser el fruto de una decisión madura, y no de una improvisación de última hora.
Desde ese punto de vista, el proyecto es más exigente al elevar la edad para contraer el vínculo. Se podría estimar que 16 años es aún un límite bajo, y es la realidad. Los promedios de edad, afortunadamente, han crecido enormemente en Chile, pero reflejan que todavía muchos jóvenes se casan a muy temprana edad. En 1982 --como ya se recordó aquí--, 546 personas contrajeron matrimonio siendo menores de 15 años.
En consecuencia, estamos frente a una realidad que no deja de ser importante. El Congreso, al aprobar esta iniciativa, estará dando una señal de lo que el país espera en esta materia.
En lo específico, el proyecto se circunscribe a exigir 16 años como edad mínima para contraer matrimonio. En la iniciativa original se planteaba la posibilidad de otorgar el asenso en situaciones excepcionales, dando participación no sólo a los padres del menor, sino también al juez, y considerando la circunstancia excepcionalísima de tratarse de un caso muy fuera de norma, que se quería evitar a toda costa, y para el cual el solo consentimiento de los padres se estimaba como no suficiente, dada la gravedad y lo delicado de la decisión, y también porque los padres muchas veces pueden estar involucrados afectivamente en la determinación de los menores. De ahí que se planteara la idea de que, adicionalmente, pudiera participar asimismo el juez, como un tercero sin ninguna vinculación con la decisión.
El señor RÍOS.-
¿Me permite una interrupción, señor Senador ?
El señor LARRAÍN.-
Con todo gusto, con la venia de la Mesa.
El señor DÍEZ ( Presidente ).-
Tiene la palabra el Honorable señor Ríos.
El señor RÍOS.-
Señor Presidente , quiero preguntar en qué situación quedan las personas menores de 16 años que hayan contraído matrimonio en el extranjero. ¿Se reconoce o no ese matrimonio en Chile?
El señor LARRAÍN.-
A eso, señor Senador, que es una situación distinta, me referiré más adelante.
Para terminar el raciocinio que estaba efectuando, quiero informar que, luego de discutir el punto, la Comisión estimó que no era prudente la intervención de un tercero extraño en la determinación de que se trata. Por esa razón, se buscó una fórmula común, que es precisamente la de no dar autorización para el matrimonio de menores de 16 años. Ahora, si esto llegare a ocurrir en la práctica, el matrimonio adolecería de un vicio de forma, cual es el de no haber cumplido uno de los requisitos exigidos, y sería susceptible de declararse nulo. Ésta sería la sanción para ese tipo de matrimonios, lo cual no impediría que los hijos nacidos de ellos fueran considerados "hijos legítimos", según el lenguaje actual, o "hijos matrimoniales", conforme a la normativa en que estamos trabajando y que pretende introducir modificaciones en materia de filiación, pudiendo adquirir todos los derechos y deberes correspondientes.
Los autores de la moción preferimos esa restricción --que, a nuestro juicio, no es la óptima--, a tener que eliminar la posibilidad de elevar la exigencia para contraer matrimonio.
Respondiendo la pregunta efectuada por el Honorable señor Ríos, los matrimonios celebrados válidamente en el extranjero que no cumplan con el requisito de la edad siguen la regla general, según la cual todo matrimonio celebrado válidamente en el exterior de acuerdo con la ley vigente en la nación de que se trate es también válido en Chile. No habría ninguna dificultad si en el país de origen se exigiera un requisito distinto. Esta solución la dan las normas generales contenidas en el Código Civil, que no son alteradas.
Por todo lo anterior, señor Presidente , solicito a la Sala que apruebe el proyecto en la forma propuesta, el cual es fruto de un acuerdo de los miembros de la Comisión que participamos. Lamentablemente, en la última sesión, cuando la iniciativa fue debatida en particular, no contamos con el concurso del Senador señor Sule, pero todos quienes participaron contribuyeron con su opinión a poner en marcha esta iniciativa, que, en mi opinión, puede representar una señal muy positiva para lograr el objetivo de dificultar --por así decirlo-- el contraer el vínculo, elevando ciertos requisitos como el ya señalado.
He dicho.
El señor DÍEZ ( Presidente ).-
Tiene la palabra el Honorable señor Muñoz Barra, y a continuación, los Senadores señores Thayer y Núñez, en ese orden.
El señor MUÑOZ BARRA.-
Señor Presidente, la iniciativa fue elaborada por sus autores con una muy buena intención. Ella persigue introducir modificaciones en un requisito establecido por el Código Civil hace más o menos un siglo, en una época en que las personas se casaban muy jóvenes.
Hoy, el proyecto pretende fijar por ley, como exigencia para que una pareja pueda concretar esta expresión maravillosa del amor que es el matrimonio, la edad de 16 años. Por eso, lo considero de una fineza y un peligro espiritual bastante delicados, frente a los cuales no podemos permanecer indiferentes y, por tanto, debemos adoptar una posición.
Creo que, para efectuar un análisis sobre la materia en debate, hay que tomar en cuenta varias consideraciones que tienen una muy estrecha y directa relación con la realidad de nuestro país.
¿Qué es lo que quiero señalar en esta breve intervención? A diferencia de lo que han sostenido los señores Senadores que apoyan esta iniciativa, los jóvenes, en la generalidad de los casos, actualmente se casan a una edad mucho más avanzada, que supera en gran medida el promedio establecido en la Ley de Matrimonio Civil vigente y la edad propuesta por el proyecto. La primera exige, para el hombre, 14 años, y para la mujer, 12 años, mientras que el proyecto establece 16 años por parejo.
Creo que en el debate de este tema hay que tener en consideración que actualmente --y ésa es una verdad que nadie puede discutir-- el desarrollo de nuestra juventud es más prematuro que antes, tanto en los aspectos físicos como psíquicos. Ello implica que a los 16 años, como se plantea en la iniciativa, los actuales adolescentes sean bastante más desarrollados en todo sentido con relación a los de otras épocas. ¿Por qué se entiende así? Por la cantidad de información que entregan los medios de comunicación --televisión, radio, prensa, cine--; por el mejoramiento habido en la alimentación, o, en fin, por múltiples razones.
A mi juicio, más que imponer un límite legal --en este caso 16 años--, se requiere crear mayores mecanismos de entendimiento entre los jóvenes y sus respectivas familias para que, de esta forma, contraigan matrimonio con plena conciencia, evitando conflictos futuros. Incluso, estimo que también debe existir una entrega de contenidos éticos y morales en los programas educacionales que afiancen la concepción del matrimonio como pilar fundamental de todo tipo de sociedad.
Acepto la idea de que el juez otorgue autorización para contraer matrimonio en caso de negativa de los padres o cuando algunos de sus planteamientos, resulten arbitrarios. Pero son los padres quienes deben participar en esta materia, fundamentalmente.
Por ello, con gran pesar --pues entiendo la intención de los patrocinantes del proyecto--, anuncio que votaré en forma negativa lo referente a la edad límite.
El señor DÍEZ (Presidente).-
Tiene la palabra el Honorable señor Thayer.
El señor THAYER .-
Señor Presidente, el proyecto que nos ocupa sin duda genera en todos nosotros una necesidad muy profunda de reflexión, porque el tema no puede ser más importante y delicado y porque trata de una materia en las que uno pide sinceramente a Dios no equivocarse al legislar.
Tengo la convicción --lo he meditado muy sinceramente-- de que el proyecto corresponde a una conveniencia familiar y nacional. Me parece que no sólo las circunstancias históricas en que nos desenvolvemos, sino que, además, diversas situaciones derivadas de manipulaciones o de avances científicos --que suelen distanciar bastante la relación sexual de la fecundidad-- hacen necesario más que nunca reafirmar la importancia del matrimonio como un acuerdo de voluntades de la máxima significación, de la mayor responsabilidad y en que lo que pueda delegarse por efectos del contrato sea mínimo.
El matrimonio --etimológicamente significa "carga de la madre"-- siempre implica efectos de todo orden --personales, biológicos, morales y patrimoniales--, los cuales van más allá de lo relativo a la posibilidad de engendrar un hijo. Por consiguiente, el distanciarnos del principio que se tuvo particularmente en vista --por muchas razones que no es del caso acotar aquí y que son sobradamente conocidas por la Corporación--, cual es que el Código Civil establece 12 años para la mujer y 14 para el hombre, como edad mínima para contraer matrimonio, ambas exigencias vinculadas al proceso de la pubertad y, consiguientemente, a la posibilidad de fecundar, hoy día es algo que está brutalmente alterado por una serie de circunstancias de todos conocidas. En cambio ha ido palideciendo, difumándose, la conciencia de la importancia que tiene el matrimonio como base de la estabilidad familiar y como centro de graves responsabilidades adquiridas para toda la vida.
Por lo anterior, pienso que es sumamente favorable acercar las exigencias de validez del matrimonio, provenientes de la edad de los contrayentes, a lo que es la normativa común de nuestra legislación en cuanto a la aptitud para celebrar particular y válidamente contratos de la máxima importancia.
Por razones muy especiales la iniciativa establece -- diría que siguiendo la tendencia universal-- una edad inferior para casarse y que es menor a la común para adquirir la capacidad civil. Por lo tanto, la fijada hoy día en nuestro Código Civil constituiría una especie de absurdo, casi un desconocimiento de las enormes responsabilidades que el matrimonio engendra.
En esta misma Sala hemos aprobado, no hace mucho, importantes modificaciones al régimen de bienes en el matrimonio, creando nuevas alternativas. Es posible imaginar que nada de eso lo pueda justipreciar quien contraiga matrimonio a los doce o a los catorce años. Por eso, la proposición, a mi juicio, resulta prudente y positiva, y nos acerca a una solución sensata.
Curiosamente, se ha mencionado en la Sala un dato muy importante para un país como Chile: el Código Canónico señala para estos casos dieciséis años de edad para el hombre y catorce para la mujer, pero con la particularidad de que la Conferencia Episcopal de cada nación está autorizada para establecer precisamente la edad que fija este proyecto como común para ambos contrayentes.
Por estas razones, me inclino por apoyar el proyecto que, por lo demás, ha sido estudiado cuidadosamente por una Comisión muy respetable, merecedora de nuestra confianza.
Votaré a favor.
El señor DÍEZ ( Presidente ).-
Tiene la palabra el Senador señor Núñez y a continuación los Honorables señores Hormazábal y Pérez.
El señor NÚÑEZ.-
Señor Presidente, seré muy breve pues, en mi opinión, se trata de una iniciativa que pone en el centro del debate el hecho de constatar cuál es la capacidad que tiene, efectivamente, el Estado o sus instituciones pertinentes para poder determinar cuestiones tan importantes e íntimas en la vida del ser humano, como la posibilidad cierta de que, a través de sus relaciones afectivas, se pueda contraer matrimonio.
Aun cuando he leído con mucha atención el informe de la Comisión de Constitución, Legislación, Justicia y Reglamento, no me convence el que se fije como límite de edad para casarse los dieciséis años. No encuentro argumento de ningún tipo --cultural, jurídico ni doctrinario-- que señale esa edad como límite para contraer matrimonio. Los doce y catorce años están relacionados directamente con un fenómeno de la naturaleza, cual es la capacidad de reproducción que tanto hombres como mujeres poseen. Al respecto, las legislaciones canónicas aceptaron durante muchos años de la civilización humana que así fuera. Es cierto que nos encontrábamos en otro momento del desarrollo de la humanidad y que normalmente los seres humanos morían muy jóvenes. Por lo tanto, la tendencia universal era que los seres humanos pudiesen contraer matrimonio o tener relaciones sexuales a muy temprana edad. Sin duda, ésa no es la situación actual; pero el límite de 16 no me dice absolutamente nada. Me dicen mucho más los 18 años, tanto desde el punto de vista de la responsabilidad jurídica como de la madurez afectiva, máxime cuando lo normal en sociedades como la nuestra es adquirir una cierta solidez de criterio a esa última edad. De modo que en ese sentido no se ha dado ningún tipo de argumento.
En general no estoy de acuerdo con el proyecto de ley en debate. ¿Cuál es el mal que se pretende enfrentar? En mi opinión, lo que se quiere impedir no corresponde hacerlo de esta manera.
El mal existente en nuestro país tiene su origen en la gran cantidad de matrimonios entre personas muy jóvenes, a lo que se agrega el fenómeno del embarazo juvenil. Ése es el problema de fondo de la sociedad chilena y no el matrimonio. Y, a mi juicio, él no se resuelve con en el proyecto de ley en debate, que constituye sólo un paliativo, que dice relación a aspectos tangenciales del fenómeno que nos debiera preocupar: la existencia de relaciones del todo informales en parejas de convivientes de corta edad y un porcentaje enorme de embarazo juvenil, terminando, por distintas vías, como todos lo sabemos, en abortos no autorizados, que pueden poner en riesgo la vida de la adolescente, como generalmente ocurre.
Ése es el fenómeno de fondo y real en nuestro país.
¿Qué pasa con aquellas jóvenes que han quedado embarazadas? A lo mejor, desde el punto de vista afectivo, están en condiciones de ser madres. Pero tenemos dos circunstancias que se presentan: se les impediría casarse y también abortar, pues esto último lo prohíbe actualmente la ley chilena. Tal situación es extraordinariamente delicada. Ninguno de los dos casos, eventualmente, podría ser resuelto por la ley en proyecto. Y si bien yo me inclino por la solución del matrimonio, resulta que esta futura ley lo impediría.
Por lo tanto, vamos a generar en el país una situación que se va a agravar mucho más, desde el punto de vista social y cultural. Porque el fenómeno ya se está dando, por lo menos en sociedades alejadas del centro del país. Me refiero básicamente a la zona norte, donde conozco las encuestas. El embarazo juvenil alcanza en la Región de Atacama el 22 por ciento, tasa que es una de las más altas del país.
Cuando hablamos de embarazo juvenil, nos referimos a muchachas menores de 16 años. Es algo extraordinariamente dramático. Pero resulta que un porcentaje enorme de jóvenes menores de 16 años, que podrían resolver tanto sus relaciones afectivas, como la posibilidad de adquirir mayor madurez, para la atención del hijo que viene, no se van a poder casar. Y todos sabemos que, desde el punto de vista de la sanción social, el matrimonio permite una convivencia más sana.
Por eso, en mi opinión, el proyecto no resuelve el problema de fondo que afecta a la sociedad chilena.
Lamentablemente, no pude pronunciarme en contra cuando se votó la idea de legislar.
El señor DÍEZ ( Presidente ).-
Tiene la palabra el Honorable señor Hormazábal.
El señor HORMAZÁBAL.-
Con la venia de la Mesa, voy a conceder una interrupción al Senador señor Larraín.
El señor DÍEZ ( Presidente ).-
Puede hacer uso de ella Su Señoría.
El señor LARRAÍN.-
Gracias, Honorable señor Hormazábal .
Intervengo nuevamente a propósito de la consulta hecha por el Senador señor Ríos. Y no obstante que la respuesta que di es correcta en la globalidad de las materias de que trata el Código Civil, en ésta, específicamente, debo rectificar lo aseverado por mí, pues el artículo 15 de dicho texto legal establece: "A las leyes patrias que reglan las obligaciones y derechos civiles, permanecerán sujetos los chilenos, no obstante su residencia o domicilio en país extranjero", entre otras consideraciones, en lo relativo al estado civil de las personas.
En consecuencia, el viejo principio de la extraterritorialidad de la ley chilena que afecta a las personas alcanza también al chileno que quisiera burlar, por así decir, algún requisito de aquellos que exige la ley para alcanzar cierto estado civil. Por lo tanto, el matrimonio no válido en Chile tampoco lo será en el extranjero.
El principio a que me referí rige respecto de todas las demás materias, pero no en ésta, pues el aforismo latín es "locus regit actum", es decir, las leyes del lugar rigen los actos. Sin embargo, nuestra legislación ha establecido ciertas restricciones, que las debí señalar. Por lo tanto, la respuesta correcta al Senador señor Ríos es ésta: una persona no podría contraer matrimonio en el extranjero y pretender que sea válido en Chile. Puede que sea válido en el país en que se celebró, pero aquí no podría tener vigor. Los chilenos deben sujetarse a esa obligación que los afecta en su estado civil, pero no a los extranjeros que contraen matrimonio en su país, conforme a las exigencias de edad allí existentes.
Yo espero que con lo anterior quede resuelta la inquietud.
Y ya que tengo la palabra, deseo señalar al Honorable señor Núñez que efectivamente el embarazo juvenil es un tema que debería preocuparnos, y que este proyecto de ley no resuelve. Pero nunca pretendió hacerlo. El tema se encuentra más bien vinculado a la estabilidad y durabilidad del matrimonio, respecto del cual estamos tratando de hacerlo más exigente en su realización y dar una señal legislativa, máxime cuando no obstante que los promedios de edad son mayores, todavía existen casos en los que el matrimonio se contrae a edades inferiores, lo cual hace que la unión sea inestable, como lo acreditan las estadísticas.
El señor DÍEZ ( Presidente ).-
Puede continuar con el uso de la palabra el Honorable señor Hormazábal.
El señor HORMAZÁBAL.-
Gracias, señor Presidente.
En primer lugar, creo que el debate es muy oportuno e interesante. Y lo es, porque hoy día, por ejemplo, muchos jóvenes chilenos se preguntan qué relación tienen ellos con la política. Mucha gente que visita el Congreso o que consulta sobre nuestra diaria tarea se siente muy lejana y distinta de los temas que preocupan a los jóvenes.
Y el tema en cuestión tiene precisamente como actor relevante a los jóvenes. Estamos legislando para ellos; es decir, si los jóvenes no se preocupan de la política ni de la actividad que desempeñan los Parlamentarios, están renunciando nuevamente a la posibilidad de influir en sus decisiones.
La determinación que adoptemos puede ser buena o mala; pero lo importante es que la sociedad chilena debe entender que --así como otras veces debatimos temas de trabajadores, de pobladores, de profesionales, de intelectuales, a fin de que la actividad política nos conmueva y llegue a la puerta de cada hogar chileno-- nadie puede permanecer al margen de este tema.
Entonces, me parece que éste es el momento más oportuno para que el Senado pueda entrar a un debate de esta naturaleza; pero para ello constato que en el trabajo de la Comisión hubo precisamente un gran ausente: la opinión de los jovenes. Y eso, a mi juicio, es malo. Porque si precisamente estamos tratando de generar una cultura, relevar el objetivo de los autores del proyecto, que yo comparto, de dar al matrimonio un sentido más estable, de que éste no se use como una manera de solucionar un error, un producto del apasionamiento, u otros, creo que el proceso pedagógico que la política lleva aparejado y el trabajo parlamentario requieren que éste sea un debate más amplio.
La Comisión de Constitución tomó en cuenta los antecedentes entregados por el Servicio de Registro Civil e Identificación; tuvo a la vista informes de algunas Escuelas de Derecho; tomó en consideración la opinión de tratadistas que señalan la paradoja de que en el ámbito civil un menor de 14 años o de 12 años no tiene capacidad alguna para actuar en el ámbito comercial o civil y que, sin embargo, pudiera ser posible que realizara este acto tan trascendente, definido como un contrato --¿no es verdad?-- más o menos solemne por el cual se une un hombre y una mujer.
Al margen de la discusión de fondo, deseo pedir que aprovechemos esta coyuntura para interpelar a quienes puedan participar en una decisión de esta naturaleza, permitiendo así al Senado y a la Comisión de Constitución abrir espacios para que vengan aquí representantes de organizaciones de jóvenes. No sólo hay federaciones de estudiantes, agrupaciones de artistas y trabajadores jóvenes, sino también distintos estamentos que podrían aportarnos su propia visión.
Llama la atención que ante algunas respuestas que los adultos tenemos frente a los jóvenes porque alguien cometió un error o desoyó los consejos, muchas veces, los adultos no nos damos cuenta de que también nosotros hemos cometido esas mismas equivocaciones, incluso cuando llegamos a edades avanzadas.
Estimo tremendamente positivo lo hecho hace poco por el Alcalde Lavín --hombre que pertenece a un partido político del cual discrepo profundamente--, quien, en vez de abordar el tema de las bandas juveniles solamente con medidas represivas, ha realizado algo muy interesante: abrió las puertas del municipio para escucharlas.
¿Por qué no aprovechamos esta oportunidad en el Senado para invitar a distintos organismos juveniles a que vengan a opinar sobre un tema que les compete especialmente?
Asimismo, eché de menos en el análisis de la Comisión la presencia de especialistas no abogados. Yo soy abogado y comparto las virtudes y defectos de mi profesión; pero creo que en esta materia tienen incidencia las cuestiones culturales y valóricas. Advertí la ausencia de opiniones de sicólogos, de educadores familiares, de gente vinculada a este asunto, que toca fundamentalmente a la familia y no atañe en forma exclusiva a una normativa jurídica.
Me tienta la idea de decir: "Hoy día, la norma general en el Código es la de que una persona mayor de edad puede contraer matrimonio". Cabe advertir que después de un cambio que hicimos en el Parlamento, por moción que partió del Senado --y también de la Cámara, en su momento--, se ha rebajado la mayoría de edad de 21 a 18 años. Muy bien: quienes tienen en la actualidad 18 años pueden contraer matrimonio libremente. Quienes no tienen esa edad pueden, con la autorización de sus padres, unirse en matrimonio, siempre y cuando no les afecte la prohibición establecida en la actual legislación, que impide contraer matrimonio a los hombres menores de 14 años y a las mujeres menores de 12.
Creo que sería interesante, entonces, que hiciéramos un estudio más profundo del tema. Porque, como lo demuestran las estadísticas a que se refirió la señora Directora General del Servicio de Registro Civil e Identificación , este fenómeno se da más en las zonas rurales. Soy Senador de zonas rurales, y he podido constatar, por ejemplo, la existencia de matrimonios de niñas de menos de dieciséis años con hombres de más edad. Es un fenómeno que corresponde a una expresión cultural. Tal vez hay un grado de inmadurez; es factible. Pero me gustaría que en nuestro examen prestáramos especial atención a este tipo de problemas, porque la complejidad de la situación social en Chile, sobre todo en materias como éstas, requiere un análisis más acucioso.
En lo personal, me inclino a mirar positivamente la iniciativa. Pero, tal como se ha expresado aquí, ella no puede ser abordada de manera aislada.
El Honorable señor Núñez señalaba, con razón --también escuché las observaciones de los Senadores señores Sule y Muñoz Barra--, que las dificultades más graves que tenemos a nivel de la juventud están dadas por los embarazos precoces, por la cantidad de hijos ilegítimos --es decir, concebidos al margen del matrimonio-- y por el drama tremendo de los abortos, que constituyen parte de un problema brutal que se da con fuerza en la sociedad chilena.
Este proyecto no puede resolver cada una de esas muy complejas situaciones. Pero para abordar con la dimensión del caso la que hoy nos ocupa, hace falta un mayor examen.
Los autores de la iniciativa nos han ilustrado con legislación comparada. Es interesante. El texto sugerido no está al margen de la legislación española o de la de países de nuestro continente. Por lo tanto, hay algunos grados de similitud cultural.
El proyecto, según se ha dicho aquí, introduce un cambio hasta en la propia concepción del Derecho Canónico, porque en el Canon vigente --el 1.083, inciso uno-- se dispone que las edades límites son dieciséis años para los varones y catorce para las mujeres, sin perjuicio de que las Conferencias Episcopales puedan establecer una edad superior para la licitud del matrimonio.
En síntesis, a propósito de una interesante moción, es bueno que el Senado aproveche la coyuntura para escuchar y abrir espacios a los jóvenes, y que haya oportunidad para que otros educadores y expertos nos proporcionen información sobre las distintas variables del tema, en vez de circunscribirlo a un debate jurídico. Porque quienes nos hemos formado en la noble ciencia del Derecho sabemos que la normativa que no se asienta en lo que es la realidad cultural e histórica de un pueblo puede tener los efectos de las leyes sabias, hechas con la mejor intención, pero ajenas a las necesidades de la ciudadanía.
Por lo tanto, en virtud de lo consignado en el número 7º del artículo 131 del Reglamento, formulo indicación para que el asunto vuelva a Comisión, a fin de que se escuchen las opiniones de organizaciones de jóvenes, de educadores y otras que puedan hacer un aporte a esta iniciativa, que me parece relevante, pero que yo complementaría con la contribución de esos sectores.
He dicho.
El señor DÍEZ ( Presidente ).-
Una vez finalizado el debate someteré a consideración de la Sala la proposición del Senador señor Hormazábal.
Tiene la palabra el Honorable señor Pérez.
El señor PÉREZ .-
Señor Presidente , independientemente de la capacidad física o biológica para contraer matrimonio, se han planteado aquí dos temas relevantes: primero, la capacidad psíquica y emocional, la madurez y el equilibrio para asumir lo que significan la institución matrimonial y el establecimiento de una familia; y segundo, el hecho de que de algún modo debe considerarse que quienes contraen ese vínculo tienen que estar en condiciones, al menos relativas, de proporcionar el necesario sustento económico al grupo familiar.
Pero hay algo quizá más importante: la capacidad suficiente de un joven para asumir el compromiso del matrimonio.
Desde ese punto de vista, el Estado debe promover lo que la normativa vigente establece. El artículo 102 del Código Civil señala que "El matrimonio es un contrato solemne por el cual un hombre y una mujer se unen actual e indisolublemente, y por toda la vida"... Y este "por toda la vida" es un ideal que todos debemos promover
Sabemos que, por múltiples razones, se producen fracasos, los cuales son comprensibles. Pero aquella frase (siguiendo el raciocinio del Senador que me precedió en el uso de la palabra) nos lleva, no sólo a consultar a quienes están dispuestos a contraer matrimonio antes de los dieciséis años, sino también a ver la perspectiva de las personas que no han sido capaces de cumplir con ese ideal de "por toda la vida" y en algún momento fracasaron en lo que el Código Civil define como un contrato solemne e indisoluble.
Desde ese ángulo, creo que, cuando se habla del requisito de edad para contraer aquel vínculo, es importante la perspectiva de quienes han vivido muchos años de matrimonio, de aquellos que se comprometieron para siempre y de los que han fracasado en esta institución tan importante para un país.
No tengo a la mano estadísticas, pero, cuando se analizó el tema del divorcio en distintas comisiones académicas o en institutos, recuerdo haber leído que parte importante de los fracasos matrimoniales se debía a la inmadurez de los cónyuges al contraer dicho vínculo. Y la información fue proporcionada precisamente por personas que habían vivido esa realidad.
Estimo que, como legisladores --nosotros también fuimos jóvenes de doce, catorce, dieciséis y veinte años--, contamos con elementos para abarcar el tema en su globalidad. Y si nos remitiéramos a los grupos interesados, tendríamos que acudir no sólo a aquellos que están conformes con las edades mínimas dispuestas por la ley en vigor, sino también a las personas que se encuentran en situación diferente y tienen un distinto horizonte en su planificación juvenil. Y considero muy importante, más que consultar a los jóvenes, pedir la opinión de quienes han sido capaces de cumplir con ese ideal de que el matrimonio es para toda la vida.
He dicho.
El señor DÍEZ (Presidente).-
Tiene la palabra el Honorable señor Sule.
El señor SULE.-
Señor Presidente, suele suceder que cuando nos encontramos en la discusión particular de un proyecto volvemos a debatirlo en general.
El señor DÍEZ (Presidente).-
La Mesa no puedo evitarlo, señor Senador.
El señor SULE.-
Lo sé, señor Presidente. Lo he dicho para iniciar mi planteamiento y para justificar un poco el hecho de que, no obstante lo apasionante del tema, no me extienda mayormente, cosa que debe ser muy grata para todos.
Sobre la materia del proyecto ya nos hemos pronunciado tanto en la Comisión como en el debate general habido en este mismo Hemiciclo. Pero como se ha hecho referencia a una posición casi unánime de la Comisión, deseo manifestar que oportunamente este punto fue rechazado en ella y repuesto con posterioridad en la Sala, después de lo cual volvió a la Comisión, ocasión en que se obtuvo esa votación diferente.
Ahora, entre los derechos humanos, los de equivocarse, empezar de nuevo y modificar criterios son de los más inalienables; no cabe la menor duda.
Señor Presidente , comparto la felicitación del Senador señor Hormazábal al Alcalde de Las Condes, don Joaquín Lavín , por convocar a los "raperos". El 99 por ciento de éstos son menores de 16 años. Y "rapero" no debe ser un término peyorativo, porque, cuál más, cuál menos, cada uno de nosotros fue en su juventud un tanto rapero: no pagábamos entradas, discutíamos, peleábamos en las fiestas y enamorábamos a las hermosas jóvenes menores de 16 años con quienes bailábamos.
Por lo tanto, tengamos cuidado y analicemos detenidamente esta situación.
Evidentemente, si pudiéramos invitar a los jóvenes para que vinieran a contarnos sus cuitas, quizá cambiaríamos de opinión sobre la materia.
Ahora bien, un señor Senador habló del matrimonio indisoluble y para toda la vida, porque es partidario --y respeto su opinión-- de la voluntad inicial y no de la voluntad permanente (al respecto hay culturas y posiciones diferentes, que, obviamente, debemos aceptar, cualquiera que sea el lugar donde conversemos sobre el tema). Pero debo expresar a Su Señoría que numerosas encuestas demuestran que, al menos en Chile, los matrimonios de los partidarios del divorcio son muchísimo más estables que los de quienes lo rechazan. Y ésta no es una alusión personal: estoy enfocando el tema en forma absolutamente científica.
Asimismo, la semana recién pasada, a raíz del problema de los estupefacientes, tuve una reunión de trabajo con 15 orientadores de igual número de importantes y muy respetables colegios privados de Santiago. Desde luego, esos profesionales entregaron datos realmente preocupantes acerca del consumo de droga. Pero exhibieron también otros antecedentes, que resulta interesante considerar. Por ejemplo, 70 por ciento de los jóvenes menores de 16 años de esos colegios habían mantenido relaciones sexuales (me merece mucho respeto tal información, que me inquieta; y debe servirme de base para actuar ante este problema).
Por otro lado, a raíz de la pregunta del Senador señor Ríos y de la muy correcta respuesta que dio el Honorable señor Larraín , me surge la duda sobre qué ocurrirá con cientos de matrimonios de hijos de exiliados chilenos que volvieron al país habiéndose casado antes de tener 16 años.
El señor LARRAÍN .-
Tienen validez.
El señor DÍEZ ( Presidente ).-
Son matrimonios válidos.
El señor SULE.-
Sé que son válidos. Sólo quería que me lo ratificaran. Además, se trató este problema.
Con la iniciativa en debate estamos creando una situación de derechos distintos y dando tratamientos diferentes a ciudadanos que habitan el territorio nacional.
El señor LARRAÍN .-
¿Me permite una interrupción, señor Senador ?
El señor SULE.-
Sé lo que me va a responder, Su Señoría, y se lo acepto de inmediato. Pero, por favor, déjeme seguir con mi argumentación.
Reiteradamente hablamos aquí de la familia. Y yo quiero mucho a esta institución. Porque hay diversos afluentes que configuran el grupo familiar.
Al regresar a Chile me encontré con una serie de novedades. Por ejemplo, en mis tiempos existían el pololo, el novio y el esposo. En cambio, en la actualidad están el pololo, el andador --porque éste no pololea, sino que "anda"--, el novio y el esposo. Y mediante la ley en proyecto legalizamos y hacemos muy duradera y estable la práctica máxima del compañerismo matrimonial.
Señor Presidente , debe preocuparnos mucho el problema de las relaciones sexuales en parejas de menores de 16 años. Y los médicos --aquí hay varios-- tendrán que empezar a analizar las consecuencias, no sólo orgánicas sino también sicológicas, que tal situación provocará a numerosos jóvenes, por muy inteligentes, transparentes, sanos, honrados y honestos que sean.
Por último, debemos ponderar en forma creativa y muy respetuosa la actividad de los padres en la familia. Estamos discutiendo el problema de la filiación; se señala que habrá padres matrimoniales y no matrimoniales, e hijos matrimoniales y no matrimoniales. Y en la iniciativa que hoy debate la Sala quitamos al padre y a la madre --a quienes suponemos ciudadanos respetables, honestos, transparentes y muy responsables-- la facultad de resolver un problema de gran magnitud, vinculado al establecimiento de los 16 años como edad mínima para contraer matrimonio.
Señor Presidente , por estas y muchas otras razones, que nacen de las que he formulado, me pronuncié negativamente en la Comisión, posición que también asumiré en la Sala.
El señor PÉREZ .-
¿Me permite una aclaración, señor Presidente?
El señor DÍEZ ( Presidente ).-
Están inscritos a continuación los Honorables señores Calderón y Piñera y la Senadora señora Frei .
El señor PÉREZ .-
¿Me permite una interrupción, señor Presidente , para aclarar algo sobre lo cual no quiero ser malentendido por el Senador señor Sule?
El señor DÍEZ ( Presidente ).-
Tiene la palabra Su Señoría.
El señor PÉREZ .-
La expresión "para toda la vida" que figura en el artículo 102 del Código Civil constituye un ideal para todos, sean contrarios o partidarios del divorcio. Pienso que todo el mundo desea que su matrimonio y el de sus hijos sean para toda la vida, lo que no significa desconocer que enfrentarán situaciones adversas. Y las encuestas señalan que, en la consecución de ese ideal, muchas veces el "para toda la vida" no se cumple, porque la inmadurez de los cónyuges implica una dificultad básica en una voluntad mal ejercida.
El señor DÍEZ ( Presidente ).-
Tiene la palabra el Senador señor Calderón.
El señor CALDERÓN .-
Señor Presidente , al igual que otros señores Senadores --ello surge del trasfondo de sus palabras--, tengo dudas sobre el proyecto.
El Honorable señor Hormazábal ha sido muy claro al sugerir que se consulte sobre la materia a los jóvenes. Creo que sería una buena forma de legislar.
En general, por varias razones, me pronuncio a favor del proyecto. Sin embargo, me gustaría conocer la opinión de los jóvenes, porque muchas veces, queriendo hacerlo, no sabemos cómo legislar a su favor.
Estoy de acuerdo con subir la edad mínima para contraer matrimonio, por estimar que los niños de 12 ó 14 años, según el caso --a esa edad son niños todavía--, no están preparados sicológica ni emocionalmente para casarse. Lo están físicamente. Pero pienso que no se hallan capacitados para un amor maduro, que significa compromisos, derechos y deberes.
A los 12 y a los 14 años se está en plena adolescencia; no se ha completado la identidad; todavía no hay separación de los padres. Es importante tener en cuenta todos estos fenómenos. Y a ello se añade que las personas de esa edad no han sido socializadas para el trabajo ni para enfrentar la inmensa responsabilidad de criar y educar a los hijos, tema que preocupa al conjunto de la sociedad.
Desconozco cómo será el matrimonio del mañana. Muchos dicen que será transitorio o temporal. Incluso, para encontrar salida a la actual situación, algunos apoyan la tesis, propuesta por determinados religiosos, del matrimonio a prueba. Y ello se ha propuesto seriamente en países de Europa.
¿Qué es mejor para los jóvenes? ¿Es necesaria una edad mayor, que les permita estar más preparados para la responsabilidad del matrimonio? ¿Y qué es preferible para la sociedad?
Sin embargo, no me parece del caso quedarse sólo con la idea que uno tiene sobre el particular.
Por mi parte, consulté a mis hijos --los tres son maduros--, quienes coinciden en que la edad ya mencionada es insuficiente para enfrentar el matrimonio. Y se hacían preguntas como las que formulo esta tarde.
Tal como lo propuso el Honorable señor Hormazábal , sería conveniente consultar a los jóvenes, a los estudiantes, a sus organizaciones, para lo cual bien podríamos retrasar --y haríamos bien-- el despacho del proyecto. Ya lo hicimos una vez, y bien podríamos hacerlo de nuevo, a fin de conocer su pensamiento, para que nos digan lo que podemos hacer, con lo cual estaremos más cerca de ellos y no tan lejos, como sucede actualmente.
He dicho.
El señor DÍEZ ( Presidente ).-
Tiene la palabra el Senador señor Piñera.
El señor PIÑERA.-
Señor Presidente , en primer lugar, quiero afirmar mi voluntad y decisión de apoyar este proyecto, por muchas razones. En todo caso, las que lo impugnan son menos poderosas que las que lo respaldan.
Es indudable que, en la institucionalidad del país, la familia constituye un elemento fundamental. Todos sabemos que el matrimonio es la institución obvia e incluso ideal para constituirla. No es la única, pero sí la natural. Desde ese punto de vista, todo cuanto la fortalezca también contribuye a reforzarla, dentro del mandato constitucional.
Asimismo, considero fundamental entender que hay dos valores involucrados: uno, la libertad de las personas para fundar una familia cuando lo estimen conveniente, valor que debemos intentar proteger; otro, que va más allá de la pareja que contrae matrimonio y afecta a los futuros hijos y a la sociedad en su conjunto, cual es la calidad, la estabilidad y la fortaleza de la unión que se forma.
Por lo tanto, debemos intentar --nunca es fácil-- compatibilizar ambos principios: la libertad de las personas y la protección de la sociedad, representada, no solamente en ella misma, sino también, y muy especialmente, en los hijos que tal unión puede generar.
Es por ello que todo aquel que ha tratado el tema concuerda básicamente en que, para que haya un matrimonio válido y efectivo, deben concurrir dos elementos fundamentales: libertad y responsabilidad. Lo primero, en cuanto se trata de una decisión propia, autónoma y no impuesta; lo segundo, en cuanto a que esa decisión sea informada, es decir, que la pareja asuma y conozca plenamente las consecuencias de su decisión. Francamente, creo que se logra un mejor equilibrio entre libertad y responsabilidad, entre la libertad de las personas y el bien de la sociedad, estableciendo una edad de 16 años que la de 12 y 14 años, como consigna actualmente la ley para la mujer y para el hombre, respectivamente.
Hay muchas formas de alcanzar ese equilibrio. A este respecto, puedo dar dos argumentos: uno, que existe asimetría entre el costo de errar en un sentido o en otro. Si el matrimonio realizado antes de los 16 años fracasa producto de que fue prematuro, se generan consecuencias de gran trascendencia para la familia, para los hijos y para la sociedad. Por otra parte, si una unión que pudo celebrarse antes de los 16 años y haber sido exitosa no se puede llevar a cabo a causa de la ley en proyecto, lo único que ocurrirá será que se postergará por algunos meses o un año una situación que de todas maneras se va a producir. Entonces, no es simétrico el equivocarse en una dirección que en otra. No estoy diciendo que se prohíba para siempre la realización del matrimonio, caso en el cual podrían producirse consecuencias tanto o más graves que el permitirlo prematuramente. Lo único que estamos diciendo es que se va a postergar.
Por otra parte, en este país se considera que a los 16 años la gente no está capacitada para votar. Así lo estimamos nosotros cuando hace muy poco modificamos la ley respectiva, por considerar que a esa edad no se está preparado para elegir concejales o alcaldes, como tampoco Diputados o Senadores. Con mayor razón aún, si somos consecuentes, debemos pensar que también a esa edad se carece de la formación suficiente para adoptar la decisión más importante que la mayoría de los seres humanos toma, cual es, escoger a la persona que los ha de acompañar en la vida.
El señor MUÑOZ BARRA.-
¿Me concede una interrupción, Honorable colega?
El señor PIÑERA.-
Con todo gusto, con la venia de la Mesa.
El señor DÍEZ (Presidente).-
Puede hacer uso de ella, señor Senador.
El señor MUÑOZ BARRA.-
Sólo para formular una consulta muy breve al Honorable colega.
¿Estima lógico Su Señoría que, responsablemente y después de analizar el tema, los padres de menores de 16 años deseen que se casen y la ley en proyecto lo impida?
Me parece algo absolutamente extraño y curioso.
Gracias, señor Senador.
El señor PIÑERA.-
Voy a responder su inquietud.
En materia de matrimonio, algunos sostienen que es como la democracia, esto es, que no es perfecto y que no se ha inventado nada mejor; otros piensan que es como una ciudadela de la Edad Media, en que los de adentro desean salir y los de afuera quieren entrar. Lo cierto es que se trata de una institución absolutamente fundamental.
Respondiendo a la pregunta del Honorable colega, puedo señalar que también los padres podrían autorizar a sus hijos para casarse y pensar que están preparados para elegir alcalde o concejal; pero no por eso vamos a creer que la voluntad de los progenitores es suficiente, porque se trata de proteger un bien que escapa a la familia. Si ese matrimonio fracasa, las consecuencias no solamente van a afectar a quienes consienten en casarse, o a los padres que han accedido a ello, sino que los sobrepasan y, por lo tanto, no tienen derecho a resolver por sí solos. Porque, con ese criterio, ¿qué ocurriría si autorizaran la unión de sus hijos de dos años, como por lo demás sucedía en el pasado?
En materia conceptual, debemos ser claros: no basta la voluntad de los contrayentes ni la de sus progenitores para garantizar que están protegidos todos los bienes sociales que nosotros, los legisladores, representantes de la comunidad, deseamos resguardar. Por eso, a mi entender, tal argumento resulta insuficiente.
Sí veo con simpatía un planteamiento del proyecto original que establecía que un juez --es decir, ya no la sola voluntad de los padres--, que en muchos casos interpreta lo que la sociedad desea proteger, en situaciones muy calificadas y excepcionales, y con el consentimiento de los padres, como una condición necesaria pero no suficiente, podía aprobar un matrimonio. Y desde ya manifiesto mi voluntad de revivir esa idea del proyecto primitivo, a lo mejor al momento de votar.
Por último, es indudable que esta materia es discutible y que en el debate debería participar mucha gente. Al hablar de la participación de los jóvenes, me refiero a los menores de 16 años, que en este caso están siendo afectados y no a los que sobrepasan esa edad. Ojalá hubiéramos podido escucharlos. Lo mismo es válido para todos los proyectos de ley. Habría sido una buena idea poder conocer su opinión; pero de todas formas estamos abocados a tomar una decisión.
Porque se protege y compatibiliza mejor la libertad de las personas y la responsabilidad derivada del acto del matrimonio con el bien de la comunidad, me inclino definitivamente por establecer una edad mínima de 16 años, en lugar de la consignada en la actual legislación.
He dicho.
El señor DÍEZ (Presidente).-
Tiene la palabra la Senadora señora Carmen Frei.
La señora FREI (doña Carmen) .-
Señor Presidente , este tema ha suscitado gran discusión, en la cual parece difícil que nos pongamos de acuerdo, pues dentro de las diferentes bancadas existen distintos pensamientos.
Respecto de la edad para contraer matrimonio, pienso que habría sido muy conveniente escuchar a los jóvenes, pues las encuestas revelan que la opinión pública siente que cada día los legisladores nos apartamos más de ellos, que no los representamos ni pensamos en sus problemas. Esta habría sido una muy buena instancia para habernos juntado, no necesariamente con los menores de 16 años, sino con los de menos de 25, para que hubieran valorado que el Senado los consulta en una materia referida a ellos. Recordemos que se ha tenido la deferencia de escuchar a hombres y mujeres de regiones, pertenecientes a diferentes sectores, a propósito de tantos proyectos, por estar involucrados en ellos. Desgraciadamente, en este caso ya no es posible, porque varios señores Senadores no están de acuerdo con lo propuesto por el Honorable señor Hormazábal . Habría sido una buena oportunidad para que el Senado de la República abriera sus puertas a la juventud, a las personas de hasta 28 o 30 años. Creo que era necesario haberlas consultado. ¿Por qué no? Como señalé, habría sido la ocasión adecuada para que la opinión pública supiera que los miembros de esta Alta Corporación, tanto hombres como mujeres, nos interesamos en lo que piensan los jóvenes acerca de un tema que para ellos resulta relevante, sobre todo cuando se trata de fijar una edad mínima para casarse, en momentos en que dicen "no estar ni ahí" con el matrimonio, cuando la gran mayoría convive en pareja y cada día retrasan más la fecha del matrimonio. Se podría haber estudiado con ellos mismos el porqué de su rechazo a esta institución.
Además, creo que sería muy conveniente descentralizar la manera de abordar este problema, porque no es igual --así lo han demostrado las encuestas-- la realidad de nuestros jóvenes en el ámbito rural, o en el norte o en el sur del país. En la zona norte es bastante diferente: la sexualidad aflora a muy temprana edad, y en muchas de nuestras ciudades --que son campamentos-- hay relaciones prematrimoniales a edades increíbles.
Entonces, es bastante penoso comprobar que, en el debate de esta iniciativa --que bien podría haber sido la oportunidad de oír a los jóvenes--, les estemos cerrando las puertas del Senado, máxime si se considera que, con motivo del análisis de materias laborales o de otra índole, hemos escuchado al Ejecutivo , a los Ministros y a una infinidad de personas que vienen a exponer sus puntos de vista. ¿Cuántas veces hemos citado a representantes de las regiones? Sin embargo, ahora, precisamente en un tema como éste, nos saltamos a la juventud. Creo que no nos corresponde cerrarles las puertas así tan rotundamente, sino, al contrario, deberíamos invitarlos y consultarlos.
Además --como lo dijo el Senador señor Hormazábal --, sería muy bueno conocer la opinión de algunos sicólogos y orientadores familiares. Si en nuestro país muchas instancias se hallan trabajando en aspectos de esta naturaleza, ¿por qué no escuchar a sus representantes? Pienso que eso sería conveniente, no sólo para nuestro conocimiento, sino para algo que observo muy a menudo en el estudio de las distintas normativas: que no humanizamos las leyes. A modo de ejemplo, nos encontramos analizando esta iniciativa --no quiero ofender a nadie; sólo estoy haciendo presente mi opinión-- desde el punto de la legislación comparada. Pero estimo que debemos humanizarla e invitar a quienes se hallan involucradas en ella.
Sin duda, todos deseamos salvar la institución del matrimonio; pero no mediante leyes lograremos que nuestra institucionalidad familiar sea mejor o peor. Y del contacto con los jóvenes van a ir surgiendo otros temas respecto de los cuales les interesa que los escuchen. Y, así, no sólo habríamos podido celebrar las iniciativas del alcalde Lavín , sino también felicitarnos porque el Senado de la República dio a los jóvenes la oportunidad de ser oídos.
El señor DÍEZ ( Presidente ).-
Tiene la palabra el Honorable señor Otero y, después, los Senadores señores Ruiz-Esquide y Larraín.
El señor OTERO .-
Señor Presidente , la verdad es que este tema es de lata discusión filosófica, y podríamos prolongarla por años.
¿Cuál es la razón de ser del proyecto en estudio? Cuando lo analizamos en la Comisión, el Senador que presentó la moción nos dio a conocer una serie de antecedentes acerca del problema de los matrimonios de menores sin la madurez necesaria. Señaló, además, las consecuencias que en la vida futura de los contrayentes reviste el hecho de haber adquirido un compromiso de esa magnitud sin captar lo que ello significaba.
Obviamente, se puede decir que habría sido positivo invitar a los jóvenes menores de 16 años. Si pensáramos que estos muchachos poseen plena capacidad, conocimiento y convencimiento respecto de lo que es bueno para sus intereses, ciertamente deberíamos bajar la mayoría de edad. ¿Por qué no lo hemos hecho? Porque, cuando se discutió la rebaja de mayoría de edad de 21 a 18 años, todos los informes --y el Senado los aprobó por unanimidad-- mostraron que la mayoría de edad se adquiere cuando se es capaz de raciocinio y se tiene la capacidad para resolver por sí mismo, lo que no ocurre con los menores de 18 años, ya que no poseen ni la madurez ni el discernimiento necesarios para dar solución a los problemas de la vida diaria. Por eso, los llamamos menores de edad y están sujetos a una incapacidad jurídica relativa
¿Qué podrían habernos dado a conocer? ¿Experiencias? Ninguna. Sólo habríamos tenido imágenes de lo que ellos, a los 16 años, piensan, que es precisamente lo que queremos evitar. La iniciativa en debate procura impedir que un menor de 16 años cometa un error por falta de madurez. Aún más, cuando en esta Sala tratamos la eliminación del discernimiento en materia penal, hubo Senadores que se opusieron argumentando que quien comete delito entre los 16 y 18 años, per se, no puede considerarse con la madurez necesaria y, por ello, debe ser llevado ante un juez para saber si actuó con discernimiento o sin él, y no podrá imponerle una pena si carece de pleno conocimiento de sus actos. Sin embargo, ahora estamos considerando la posibilidad de que los menores de 16 años tengan plena conciencia de lo que significa contraer matrimonio.
Nosotros hablamos de libertad. Y yo me he preguntado muchas veces qué es la libertad. Libertad es la posibilidad de elegir entre dos alternativas. Si no hay elección, no hay libertad. Cuando se cuenta con un sólo camino, nadie puede decir que es libre para tomarlo, porque sólo dispone de uno solo. La libertad existe cuando hay distintas opciones. Pero, ¿qué es necesario para actuar con libertad? Conocimiento y comprensión de lo que significa elegir una u otra posibilidad. Sin eso, obviamente no hay libertad. ¿Por qué? Porque se está decidiendo por intuición y no por conocimiento, por cuanto la libertad conlleva necesariamente una obligación imperativa: asumir las consecuencias de la decisión.
Los chilenos somos muy proclives a desear en todo orden de cosas una libertad absoluta, pero no estamos dispuestos a asumir de igual manera las consecuencias de nuestras decisiones dentro de esa libertad. Cada vez que estudiamos una normativa que afecta a alguien, y lo escuchamos, esuna constante que se pida el máximo de libertades; pero cuando expresamos que es inherente a esa libertad la responsabilidad y asumir las consecuencias de sus propias acciones --esto lo vimos especialmente con motivo de la Ley de Tránsito--, de inmediato se levantan voces para rechazar esa precisión. O sea, se demanda mucha libertad, pero se rehúye aceptar la plena responsabilidad del acto y se busca la manera de atenuarla.
Como muy bien lo manifestó denantes un señor Senador , aquí no se trata tan sólo de las personas envueltas, sino también de lo relativo a los hijos que engendra la pareja.
En la Comisión estamos estudiando la ley de filiación, materia que nos preocupa profundamente. ¿Cree alguien que por ley se puede dar a un niño lo que realmente necesita? ¿Podemos proporcionarle hogar, el cariño de los padres, la formación, la seguridad y el entorno que le permita crecer dignamente como ser humano? ¡No! Por ley no se lo podemos dar. Ello corresponde a quienes lo engendraron, con el compromiso que ello significa, por cuanto traer un hijo al mundo implica una limitación de la propia libertad. Nadie puede decir: "Yo tengo un hijo, y sigo siendo tan libre como antes". ¡No! Porque surgen obligaciones que nacen del acto de la maternidad y de la paternidad, que limitan su libertad.
Y aún más. Los contratos se perfeccionan por el acuerdo de voluntades y, para que tengan valor jurídico, deben ser expresadas libre de vicios, es decir, que no adolezcan de error, de fuerza o de dolo.
Hablemos a nivel de los 16 años. Todos pasamos por esa edad, en que se vive una vida color de rosa y en que, al conocer a una niña, la idealizamos hasta el máximo. Pero la realidad demuestra que muy pocos se casaron con ella. Hubo otros amores hasta llegar al matrimonio. Los primeros amores de juventud son terriblemente románticos, pero con la madurez u otras circunstancias se produjo la separación de los caminos y de las vidas.
El señor MUÑOZ BARRA.-
¿Me permite una interrupción, Su Señoría?
El señor OTERO.-
Con la venia de la Mesa, no tengo inconveniente en concedérsela.
El señor DÍEZ ( Presidente ).-
Tiene la palabra el Honorable señor Muñoz Barra .
El señor MUÑOZ BARRA .-
Agradezco su deferencia, señor Senador. Solamente deseo formularle una consulta dado el dominio que Su Señoría tiene en ésta y otras materias.
Del informe es posible sacar algunas cuentas. Por ejemplo, el promedio de edad para casarse en Chile es de 24 años 4 meses y, según una estadística de 1982, de un total de 160 mil 230 matrimonios efectuados en nuestro país, solamente 546 correspondieron a personas menores de edad...
El señor LARRAÍN .-
¡A menores de 15 años!
El señor MUÑOZ BARRA.-
Si no me equivoco al calcular rápida y mentalmente, parecería que estamos legislando para el 0,33 por ciento de esos matrimonios; o sea, para un porcentaje absolutamente ínfimo. Y ello, con la tremenda agravante --e insisto en el planteamiento que expuse con anterioridad-- de que la ley en proyecto, relativa a ese 0,33 por ciento, o sea, a menos de uno por ciento del total, va a impedir que los padres, a quienes reconocemos funciones gravitantes en muchas otras materias, den su autorización en este caso, aunque lo pretendan.
Agradezco la interrupción que se me ha concedido.
El señor OTERO .-
Tal como lo iba señalando, el consentimiento requiere conocimiento y certeza acerca de lo que se quiere y de las consecuencias del acto. ¿Puede una persona de 16 años, que todavía no ha madurado, tener conocimiento y certeza con relación a aquella con quien se va a casar? ¡Si una persona de 16 años se halla en plena evolución y, por lo tanto, a los 18, o a los 20, puede ser totalmente distinta de lo que parece ser a los 16!
Obviamente, si estuviéramos ante un contrato de carácter comercial, diríamos: "Aquí existe una nulidad, pues nunca hubo consentimiento". Porque resulta que ese joven o esa muchacha de 16 años que creyó encontrarse ante una ultramaravilla se da cuenta, cuando adquiere la madurez, de que se trataba de un ladrillo con una cubierta dorada. Eso, en Derecho, da lugar a un vicio de nulidad.
Y nosotros, aquí, estamos intentando señalar que lo anterior no importa. ¿Respecto de qué? Respecto del contrato más fundamental y solemne que celebran un hombre y una mujer en su vida. No existe ningún acto más importante, más solemne y de mayor trascendencia que el matrimonio. Y ningún otro, por consiguiente, requiere mayor comprensión, capacidad, convencimiento, compromiso, cuando uno dice: "Sí, acepto".
¿Y nosotros pretendemos, señor Presidente , que la aptitud para contraerlo corresponda a los menores de 16 años, cuando ni siquiera aceptamos la capacidad plena en el caso de los delitos de mayores de 16 y menores de 18? Hay un contrasentido en todo el argumento. No se puede ser incapaz para cometer un delito y ser sometido al trámite del discernimiento si se tiene entre 16 y 18 años, y ser absolutamente capaz, en cambio, para casarse con menos de 16.
Mi distinguido colega señor Muñoz Barra preguntaba: "¿Señor, usted va a legislar para el 0,33 por ciento?" ¡Sí, a mí me da lo mismo! ¡Por mi parte, si fuere necesario, legislaría para el 0,001 por ciento! Porque, ¿qué estamos defendiendo? La vida futura, no de una sola persona, sino de los dos contrayentes, y, fundamentalmente, de los hijos que producirá esa unión. De manera que si fuera posible mejorar ese aspecto, debiéramos hacerlo.
Además, hay otro punto: se ha hecho referencia al consentimiento de los padres. ¡Por favor! ¡Si la mayor parte de los matrimonios de personas de menos de 16 años obedece al hecho de que el joven ha dejado a la muchacha esperando una criatura! ¿Y qué se trata de salvar? El honor de la familia. ¿Se dan cuenta, Sus Señorías, de lo que significa esclavizar de por vida, por ese honor, a una pareja que carece de discernimiento para saber si debe casarse o no?
De ahí el debate en la Comisión. Creemos que antes de los 16 años las personas no pueden casarse, ni con la autorización de los padres. ¿Por qué? Porque, si la muchacha queda embarazada, es bueno que se espere un tiempo, que una vez nacido el niño se vea si se quiere consumar la unión o no, de modo que el matrimonio realmente responda a un consentimiento verdadero de quienes comprenden lo que están haciendo, y no a la presión familiar o paterna.
Éste fue el espíritu en la Comisión, señor Presidente , y por ello apruebo la iniciativa en estudio.
El señor DÍEZ ( Presidente ).-
A continuación se hallan inscritos el Senador señor Ruiz-Esquide y, en su segundo discurso, el Senador señor Larraín. Después se pondrá en votación la indicación del Senador señor Hormazábal, y, en caso de que sea rechazada, se someterán al pronunciamiento de la Sala las proposiciones que se formulan.
Tiene la palabra el Honorable señor Ruiz-Esquide.
El señor RUIZ-ESQUIDE .-
Señor Presidente, si se escuchara este debate sin haber participado en la discusión del proyecto, me parece que nada de lo dicho podría ser refutado como inaceptable, en el sentido de que no se ha expresado algo susceptible de ser calificado de contrario a la realidad objetiva de los hechos. Todo lo expuesto incluye alguna parte de la verdad.
A mi juicio, la cuestión radica en que, al empezar a ocuparse en los temas de la juventud, de lo que afecta a la sociedad, etcétera, se deben tener también en cuenta todos los ámbitos generales en los que ellos inciden. Pienso, por ejemplo, que el asunto en análisis no es puramente jurídico. Categóricamente, éste no puede ser considerado desde el punto de vista sólo de las modificaciones que se introduzcan o no en la legislación. Aquí hay una materia que atañe a lo esencial de la sociedad, en cuanto a cómo valoramos la decisión de la juventud, entendiendo como joven a todo aquel que, sociológicamente, de alguna manera representa esa edad, que no tiene que ver, exactamente, tan solo con el desarrollo etario. Los jóvenes, señor Presidente , no maduran todos a la misma edad --primer hecho, de carácter biológico, psicológico, emocional-- y, en seguida, no todas las maduraciones se producen en ellos simultáneamente, ni de una forma reglada. ¿Alguien podría decir si a los 12 años un joven es maduro o no?
Al respecto, se ha recurrido al argumento de si se puede votar o no para elegir alcalde, o Diputado, y se ha preguntado cómo no le es posible a la persona, entonces, escoger una compañera o una esposa. La verdad es que son cosas absolutamente distintas.
Ese desconocimiento con que a veces se plantean los temas de la juventud es lo que, a mi juicio, está provocando un grave daño en el desarrollo de las conductas de la sociedad, en su conjunto. En el último tiempo, señor Presidente , se han visto ciertos procederes que me preocupan, porque, ante la delincuencia, la violencia, el maltrato, y en vez de hurgar a fondo en lo que sucede con la juventud como consecuencia de los valores que le ponemos "en vitrina", muchas veces estamos reaccionando sólo de manera coercitiva. Y, entonces, se supone que, a mayor dureza en la forma de constreñir esas acciones, se va a surtir un efecto positivo.
Ocurre, señor Presidente --creo que en una oportunidad incluso tratamos este punto con Su Señoría--, que una entidad como la Organización Mundial de la Salud ha proporcionado un documento verdaderamente novedoso y bastante complicado para nosotros, como país. Ese texto señala, por ejemplo, que no hay una relación absoluta --lo que, por lo demás, siempre ha sido así, pero esto lo demuestra en forma empírica-- entre el aumento de la pena y la disminución de los delitos. Hay una relación directa, curiosamente --y esto sí que para nosotros, los chilenos, debería ser un tema por estudiar--, entre el incremento de las conductas delictuales y el enriquecimiento de las sociedades. Y ello es aún mucho más significativo entre las sociedades que pasan del subdesarrollo al desarrollo. Es decir, hay aquí una relación que va más allá del punto específico que estamos tratando.
Tal vez, los señores Senadores pudieran pensar que lo anterior implica desviarse del tema. Estimo que no es así, porque éstas son las materias que cabe tener presentes cuando se intenta resolver, por la vía precisa, un punto concreto, muy coyuntural, como el que ahora tenemos la obligación de considerar: ¿es bueno o no que las personas se puedan casar antes de los 16 años?
Una cuestión similar se ha suscitado, por ejemplo, en lo relativo a otros aspectos que estamos viendo en la Comisión de Salud, a propósito de un proyecto del Senador señor Larraín , en cuanto al aborto. Es algo que supera absolutamente la situación jurídica de cómo penar este último, sin perjuicio de la obligación de sancionarlo.
Y lo que señalo apunta directamente a lo que aquí se ha planteado, que tal vez sería positivo discutir más a fondo. Ello, señor Presidente , porque creo que es bueno no dar la imagen --y lo digo con mucho respeto-- de que, cuando el Senado se ocupa en materias que dicen relación al ámbito económico, por mencionar uno solo, sostiene larguísimas discusiones, analiza en profundidad los temas y recibe la opinión de muchísima gente, en tanto que, cuando debe resolver acerca de asuntos como el que ahora se estudia, pareciera que sus miembros consideran suficiente sólo su propio conocimiento para llegar a dictar una buena ley.
Por mi parte, creo que uno puede votar que sí o que no con relación al proyecto. Francamente, hay argumentos muy positivos en uno y otro sentido. Existen razones poderosas para decir: "Se necesita tener una edad mínima superior a la actual para evitar la catástrofe matrimonial.".
Sin embargo, también es verdad, y creo que los Honorables colegas están conscientes y contestes al respecto, que tampoco hay una relación lineal --como lo dijo un señor Senador anteriormente-- entre la edad en que se consuma el matrimonio y el número de fracasos matrimoniales.
Y si uno hace más riguroso el argumento, debería cuestionarse por qué 16 años, y no 18, lo cual sería mucho más lógico, dado que ésa es la edad que define al menor, ya que posee una condición distinta. En definitiva, quiero decir que el hecho de establecer 12, 16 ó 18 años --me da igual-- es algo bastante más profundo, que obliga a pensar en la globalidad de lo que sucede en la sociedad.
En tal sentido, uno siempre duda acerca de qué es primero o más fundamental: la conducta de las personas, o la norma.
¿Por qué fracasan actualmente los matrimonios que se hallan directamente ligados al tema de la edad que estamos tratando? Por muchísimas razones. No sólo por inmadurez; que es una de ellas. La Iglesia acepta la separación, la ruptura del matrimonio, cuando se comprueba que no existía la madurez necesaria. Pero ello también se halla vinculado con los valores imperantes en la sociedad chilena, lo cual dice relación también con la delincuencia y la violencia que hoy existe.
Actualmente, el matrimonio se inserta en una sociedad que coloca, como paradigma valórico, el éxito, el ambicionar más, el lograr siempre lo que deseamos, la falta de respeto por el resto de las personas, la no preocupación por el niño, que debería constituir el bien básico y fundamental --como dijo algún señor Senador-- que debemos cubrir y resguardar.
¿Cómo les digo a los jóvenes chilenos: "Usted tiene derecho a casarse no a los 14 ó 15 años, sino a los 16 ó 18 años", si, en definitiva, lo que les estoy mostrando es esencialmente una sociedad permisiva en la valoración del amor, en la cual se ha producido una suerte de --llamémosla-- "sexualización del amor", y se proclama: "Usted tiene derecho a gozar"? Porque ésta es una sociedad que nos muestra el hedonismo como razón fundamental, donde lo que importa es pasarlo lo mejor posible.
No insistiré más al respecto, pero me parece que se trata de una materia que se halla vinculada con lo que se nos está presentando como cuadro y contexto valórico del país.
Asimismo, la Organización Mundial de la Salud da una cifra espeluznante --en Chile no contamos con el antecedente respectivo--: en Estados Unidos de América, los niños, antes de los 13 años, han presenciado en la televisión 18 mil asesinatos. Obviamente, el maltrato, la violencia, la delincuencia, no pueden sino tener una relación directa con ello.
Por eso, en mi opinión, con los datos de que disponemos y el conocimiento del tema, honestamente, no estamos en condiciones de pronunciarnos hoy a favor o en contra del proyecto.
Me sumo al planteamiento del Honorable señor Hormazábal , por cuanto me parece razonable. No es mi intención dilatar el tratamiento de la iniciativa, ni transformar esto en una discusión permanente sobre la materia. Tampoco deseo agotar la capacidad de los señores Senadores diciendo que no podemos resolver mucho al respecto porque cada vez que se presenta un proyecto debemos llamar poco menos que al país entero para conocer diversas opiniones sobre el tema.
Francamente, creo que esta materia amerita y justifica que tengamos, por ejemplo, a lo menos, conocimiento de las opiniones de tres áreas importantes. En primer lugar, lo que piensa la juventud, pues no sabemos cómo está viendo el mundo. Un señor Senador dijo que cada uno de nosotros, en su tiempo, tuvo algo de "rapero". Lo que tuvimos en esa ocasión era una sociedad que de alguna manera nos abría las puertas para soñar, discutir, transformar el mundo entero, cada uno en su perspectiva. Quienes éramos cristianos deseábamos cambiar esa sociedad --que no nos satisfizo-- en una forma distinta de vivirla. Hoy, creo que a los jóvenes les hemos entregado el peor de los mundos, porque estamos proporcionándoles una opción que no les entusiasma. El alma del joven es, esencialmente, generosa; sin embargo, le mostramos, como utopías, egoísmos, hedonismos y una suerte de particularización de las cosas, que no lo satisfacen.
En segundo término, a mi juicio, hay otras instancias en donde podríamos recoger opiniones positivas: todos aquellos estudios realizados en las universidades a través de psicólogos, sobre el análisis de la familia, el fracaso, la violencia y las situaciones que afectan a los jóvenes.
Me parece que el Senado no puede darse el lujo de desperdiciar una opinión como la precedentemente descrita, la cual, además, nos interiorizaría acerca de un tema que, más allá del proyecto, siempre nos servirá.
Por último --lo digo con mucha franqueza--, sería bueno que recogiéramos opiniones de iglesias o de instituciones con una opción absolutamente positivista de la vida. Porque allí hay también controversia en cuanto a la forma en que estamos actuando.
Por eso, señor Presidente , excúseme que haya realizado una intervención más bien relativa a algunos cuestionamientos que me hago sobre la materia, que no los tengo resueltos --y creo que tampoco el Senado en su conjunto--, y que me atenga a la proposición del Senador señor Hormazábal , la cual me parece adecuada, discutiendo el tema en un plazo relativamente breve, aunque sé que Su Señoría prefiere continuar ahora el debate en la Sala.
He dicho.
El señor DÍEZ ( Presidente ).-
Tiene la palabra el Honorable señor Larraín, quien dispone de cinco minutos, en su segunda intervención.
El señor LARRAÍN.-
Señor Presidente , seré muy breve. El debate ha sido muy interesante. La verdad es que, tratándose en esta oportunidad de la discusión particular del proyecto, en mi intervención inicial hice una exposición más bien relacionada con lo que ocurrió en la Comisión respecto de los puntos pendientes, y no sobre los temas de fondo que han aflorado durante el debate, lo cual me parece siempre de interés, aun cuando en su momento me inhibió de haber entrado a fundamentar con mayor precisión algunos puntos.
En primer lugar, quiero situar una realidad. Hoy, los menores de 18 años no pueden contraer matrimonio por su libre consentimiento. Pareciera que eso fue olvidado en el debate. Actualmente, requieren la autorización de sus padres, quienes la pueden dar sólo si se trata de menores adultos, esto es 12 años en las mujeres y 14 años en el hombre.
Lo que estamos haciendo mediante el proyecto es elevar esa restricción a 16 años, porque el concepto que allí subyace es el de un matrimonio eminentemente biológico, siguiendo la tradición canónica que imperaba en la época de la dictación de las normas. Esa realidad ha cambiado, y por ello queremos modificar tal concepto.
Sin embargo, no olvidemos que, en Chile, el matrimonio se puede contraer libremente por personas mayores de 18 años, sean éstas hombres o mujeres. En otras circunstancias se requiere, de todas maneras, de consentimiento. Señalo lo anterior porque aquí se ha planteado una discusión en torno a la libertad de las personas para tomar decisiones. En esta materia, nuestra legislación no ha tenido dos opiniones: se requiere tener 18 años. De lo contrario será imposible contraer matrimonio, a menos que exista consentimiento.
Estamos aumentando la edad mínima para casarse porque la realidad nos demuestra la conveniencia de esta norma.
En segundo término, quiero separar de inmediato lo relativo al divorcio. Este tema no está en juego. Esta discusión tiene por objeto simplemente ver cómo hacemos más eficaz el matrimonio después de constituido. Algunas personas partidarias del divorcio vincular están, a la vez, a favor de que la edad mínima para contraer el vínculo sea a los 21 años; en cambio, quienes son partidarios del matrimonio sin divorcio, aprueban que la edad para hacerlo sea a los 14 ó 12 años, para el hombre y la mujer, respectivamente, como ocurre en la actualidad. En consecuencia, una cosa no tiene que ver con la otra.
Lo que todos tratamos de hacer ahora es que el matrimonio sea fecundo, duradero y estable. Para ello, proponemos elevar el requisito de la edad, de manera independiente al problema de la indisolubilidad de la institución.
Por otro lado, se dice que estamos analizando un problema muy complejo solamente desde la perspectiva legal. En verdad no es así, pues la ley no hace sino recoger la realidad en sus distintas facetas, para aterrizar en un texto que la regule. Porque, en definitiva, el Derecho no es nada más que la forma en que una sociedad ordena los comportamientos de sus distintos miembros. Por eso, cuando legislamos, por ejemplo, sobre la actuación de los bancos o de las instituciones financieras, estamos reglando un hecho económico, a través de una ley; cuando se define la estructura territorial de un país, se norma la administración del Estado, a través de un cuerpo legal; cuando fijamos requisitos como éstos para contraer matrimonio, estamos regulando en la ley una materia relativa a la familia. Es decir, siempre las leyes crean normas para hechos de la realidad. El fenómeno jurídico en sí mismo no es más que una expresión, un modo especial (el modo normativo), que tiene la sociedad para darle, en forma coercitiva, una regulación dirigida, según la manera como esa sociedad quiere regular una materia en beneficio del bien común.
Ése es el Derecho. De manera que, cada vez que tomamos una decisión en una ley, damos forma normativa a una realidad social --siempre muy variada--, cualquiera que ésta sea.
Por lo tanto, no es una cuestión puramente jurídica, un goce formal, sino una expresión de la sociedad que se recoge y regula de alguna forma.
En este caso, para la confección de las normas del proyecto hemos seguido ese camino, porque, aunque revisamos la legislación comparada, a la vez hicimos un análisis de la realidad histórica nuestra y de la evolución cultural nacional, junto con estudiar datos estadísticos y de otros tipo. Por eso, se llega a la conclusión de que no es conveniente continuar con la forma de regular la realidad actual, en aras de entender la voluntad de dar estabilidad y durabilidad al matrimonio.
No deseo dejar de recoger las inquietudes planteadas acerca de las estadísticas, porque éstas han sido mal interpretadas. El 0,3 por ciento señalado recientemente no se refiere a los menores de edad, sino a quienes tienen menos de 15 años, que no son todos los menores de edad, como se afirmó en su momento. En el universo de los casados en un año determinado, sólo 546 son los de menos de 15 años, y serían más si agregáramos los menores de 16. En todo caso, éste no es sólo un problema de número, aunque ello ya sería suficiente.
Insisto: no pretendemos resolver todas las situaciones involucradas; pero sí intentamos avanzar en la dirección que nos parece la correcta.
Quiero agregar un dato adicional: las estadísticas también demuestran que gran número de fracasos matrimoniales se produce en los primeros 5 años después de su realización. En los períodos siguientes declina el porcentaje de fracasos. En consecuencia, se trata de apuntalar la institución en sus raíces. Yo siempre he planteado que no hay que considerar el problema de tales fracasos al final del matrimonio, sino al principio del mismo. ¿Cómo consolidar la institución desde la partida, tomando en cuenta las razones aquí planteadas?
Finalmente, señor Presidente , aquí se sugirió la idea de recoger otras opiniones. No soy enemigo de las consultas, sino que, por el contrario, soy muy partidario de ellas; sin embargo, deploro que tal idea no se haya planteado al principio del estudio del proyecto, o sea, durante la discusión general o en el primer informe. Pero en ninguna de esas instancias, se representó tal inquietud, y se hace recién ahora, cuando nos encontramos en la discusión particular del proyecto. Podemos hacerlo, pero creo que --según la prueba que el Senador señor Calderón hizo a sus hijos, y que yo he hecho no solamente con los míos, sino con representantes de distintas organizaciones juveniles-- existe un concepto absolutamente generalizado. En todos los sectores de nuestra sociedad hay la voluntad de endurecer el acceso al matrimonio, por las razones señaladas por el Honorable señor Calderón y numerosos señores Senadores.
En consecuencia, aunque soy partidario de oír indefinidamente a todos, me parece que la sugerencia es un poco tardía, pues estamos en la discusión particular del proyecto.
El señor SULE.-
Una moción de orden, señor Presidente.
El señor DÍEZ ( Presidente ).-
Tiene la palabra, Su Señoría.
El señor SULE.-
Señor Presidente , si es posible considerarla así, quiero modificar o complementar la proposición del Honorable señor Hormazábal .
Comparto el criterio del Senador señor Larraín , en el sentido de que la ley regula los hechos. Y, por consiguiente, a mi juicio sería conveniente enviar de nuevo el asunto a la Comisión de Constitución, no sólo para escuchar la opinión de sectores muy respetables de la opinión pública, sino también para acoger algunas soluciones que se han dado en el curso del debate, porque de otra forma, se produciría un problema de carácter nacional, mucho más grave que el que pretendemos evitar con el aumento de la edad mínima para contraer matrimonio.
Si mal no recuerdo, el Senador señor Piñera planteó la creación de un sistema que contemple la obligación de oír al juez correspondiente en los casos de hijos de hasta dieciséis años de edad, además de los padres.
Por lo tanto, son muchas las cosas importantes que fundamentan la necesidad de que el proyecto vuelva a Comisión.
El señor LARRAÍN.-
Ese punto fue discutido en la Comisión y lamentablemente se tuvo que ceder, debido a la ausencia de Su Señoría.
El señor DÍEZ (Presidente).-
Tiene la palabra el Honorable señor Urenda
El señor URENDA.-
Señor Presidente , es indudable que este largo debate ha sido interesantísimo y de alto nivel, lo cual debe hacernos sentir orgullosos del Senado. Además, se han emitido conceptos muy elevados y, justamente por ello, puede decirse que queda poco por agregar. Sin embargo, quiero destacar dos cosas.
Obviamente, el proyecto no pretende solucionar todos los problemas relacionados con la vida conyugal, con la constitución del matrimonio y con los hijos, sino que simplemente busca enviar una señal adecuada de orientación de los niños, ojalá desde temprana edad, sobre la verdadera importancia del matrimonio. En tal sentido, la iniciativa puede ser imperfecta, no obstante lo cual, a mi juicio, existe coincidencia en cuanto a que apunta en la dirección adecuada, lo que, además, es confirmado por el hecho de que la legislación comparada concuerda exactamente.
Quiero agregar otro concepto que no ha sido expresado en la Sala.
En el Senado se debaten toda suerte de iniciativas, de muy diversa índole --económica, técnica, territorial, etcétera--, sobre las cuales se puede tener o no se puede tener un conocimiento relativamente adecuado y, por ello, resulta siempre exigible consultar la mayor cantidad de opiniones posibles. Pero ahora, curiosamente, se está discutiendo sobre una materia que concierne a la vida misma, respecto a la cual ninguno de los 46 Senadores podemos sentirnos ajenos, pues todos tenemos experiencia sobre ella. Creo que somos o hemos sido casados, padres de familia, incluso, la gran mayoría tiene nietos, y todos convivimos en la sociedad. En consecuencia, quizás en este caso particular es donde menos necesitamos requerir de opiniones ajenas, porque es natural que el Senado, con sus características, tenga sobre tal materia un concepto emanado de la experiencia propia y de su vinculación con la sociedad.
Por eso, me parece que la realización de nuevas consultas no nos haría cambiar de opinión, porque, si con nuestra edad y con las experiencias que hemos vivido, no somos capaces de tener conceptos claros sobre un tema de esta naturaleza, realmente cabría dudar de nuestra capacidad para pronunciarnos sobre problemas técnicos, económicos o de otro orden.
Por lo anterior, a mi juicio el proyecto debe ser aprobado, porque todos coincidimos en que corresponde a una tendencia de los tiempos; porque el Derecho comparado nos demuestra que estamos en la línea correcta, y, porque --reitero-- en ninguna otra materia podemos estar más capacitados para resolver sobre la base de nuestra experiencia y conocimiento personales, pues se trata de un problema relativo a la vida, y todos aquí hemos vivido bastante.
Por ello, apoyaré en su etapa final la iniciativa que copatrociné; y creo conveniente que el Senado también haga lo propio.
El señor DÍEZ ( Presidente ).-
De acuerdo al Reglamento, antes de poner en votación el articulado del proyecto, corresponde pronunciarse sobre la indicación del Senador señor Hormazábal para que el proyecto vuelva a Comisión, con el objeto preciso de oír a la juventud, a lo cual habría que agregar la sugerencia del señor Ruiz-Esquide de que se escuche también a instituciones religiosas o de otro carácter.
El señor HORMAZÁBAL.-
Señor Presidente, pedí considerar la opinión de padres y apoderados y de otras entidades.
El señor DÍEZ ( Presidente ).-
En votación la indicación del Honorable señor Hormazábal.
--(Durante la votación)
El señor ALESSANDRI.-
Señor Presidente, la iniciativa afecta a una pequeña proporción de los matrimonios, porque --tal como se manifestó--, de los cerca de 170 mil casamientos celebrados en Chile, sólo 500 corresponden a menores de edad. En realidad, nos hemos demorado bastante en discutir la materia. No digo que ésta no sea fundamental, pero, a lo mejor, le hemos dado demasiada importancia.
Sin embargo, como aquí se hicieron presentes diversas circunstancias --me han llamado a reflexión las palabras del Honorable señor Ruiz-Esquide , pues las considero de extraordinario interés--, en mi concepto, sería bueno también dar oportunidad a otras personas para que opinen y --a pesar de nuestra experiencia, como expresó el Senador señor Urenda --nos ilustren sobre algunas realidades que tal vez desconocemos.
Por lo tanto, apoyo la proposición del Honorable señor Hormazábal .
El señor BITAR.-
Señor Presidente , como ya me pronuncié a favor del proyecto, antes de referirme a la indicación del Senador señor Hormazábal , quiero entregar algunos antecedentes que estimo útiles para los señores Senadores.
En el Derecho italiano, sólo pueden casarse los mayores de 18 años, aunque el juez puede autorizar el matrimonio de los menores de esa edad, pero mayores de 16, cuando, según el artículo 84 de su Código Civil, haya motivos graves. En el Código Civil español, se permite el matrimonio sólo de los mayores de 18 años, con excepción de aquellos a los que los padres puedan conceder la emancipación, y que no pueden ser menores de 16 años. En Francia, se dispone que para casarse el varón debe cumplir 18 años y la mujer, 15. En México, Bolivia y Venezuela los límites de edad son 16 años para el varón y 14 para la mujer. En Brasil se exigen 18 años para los varones y 16 para las mujeres. En Perú el nuevo Código Civil de 1984 --elogiado por sus normas sobre regulación de la familia-- determina que sólo con dispensa del juez pueden casarse el varón mayor de 16 y la mujer mayor de 14 años. Y, conforme al Código Civil argentino, después de la reforma de 1987, sólo los mayores de edad pueden casarse, y los menores pueden hacerlo cuando lo autoricen los padres.
A mi juicio, tales antecedentes también son útiles para la discusión en la Sala, máxime cuando muchas de las legislaciones europeas fijan límites de edad superiores para contraer matrimonio.
Por eso, me inclino por la fórmula propuesta de 16 años.
En todo caso, encuentro conveniente la proposición del Honorable señor Hormazábal de escuchar más opiniones, sin perjuicio de la que cada uno pueda haberse formado sobre la materia.
Por lo tanto, estoy a favor de oír la opinión de padres y apoderados y de agrupaciones de familias y de grupos religiosos.
El señor COOPER.-
Señor Presidente , aun cuando los antecedentes aportados al debate han sido importantes y muy completos, apoyo la indicación del Senador señor Hormazábal de contar con más opiniones.
El señor DÍAZ .-
Señor Presidente , nosotros tenemos una enorme ventaja sobre los jóvenes, porque ya pasamos el período de "la ardiente impaciencia" --excúsenme el término-- de nuestra adolescencia y juventud. Entonces, sabemos de lo que se trata.
Si un hijo o un nieto de 12 ó 13 años nos manifiesta su intención de casarse, la respuesta será obvia. Le diríamos: "Cuando seas grande". El argumento es lógico, porque a esa edad un joven no está maduro, por lo menos en la parte psicológica. Se sabe que hay maduración biológica, fisiológica y psicológica. Y ésta última es la que tarda más en producirse en el ser humano, de acuerdo a la especialización de cada función. Por lo tanto, es indiscutible que no están maduros.
Sin embargo, a pesar de estar de acuerdo con el proyecto --en cuanto a que la edad mínima para casarse sea la de 16 años--, encuentro positivo pedir la opinión de otras instituciones, pero fijando un lapso de término, ya que no se puede alargar indefinidamente el asunto. Podríamos establecer que durante mayo se pedirá la opinión de algunas entidades, en especial la de las iglesias --no existen otras instituciones con mas experiencia que ellas, por algo a la Católica se le dice "madre y maestra"--, porque están en contacto permanente y conocen al ser humano, quizás mejor que cualquier legislación, persona o psicólogo.
Soy partidario de aprobar en particular el proyecto y, también, de acoger la proposición de los Senadores señores Hormazábal y Ruiz-Esquide, en el sentido de pedir opinión a otras instituciones.
El señor FERNÁNDEZ .-
Señor Presidente, votaré a favor del proyecto, que se encuentra en segunda discusión.
Sobre la materia se pueden entregar muchas opiniones; y es bueno siempre tenerlas presentes. Sin embargo, en un momento determinado debe definirse el asunto, sin perjuicio de considerar que el aporte efectuado por distintos sectores pueda ser importante, lo cual, a mi juicio, no debería variar sustancialmente el sentido de un proyecto.
La iniciativa en debate es bastante simple, aun cuando de consecuencias graves y complejas.
En la Sala, se han dado diversos antecedentes; se han expresado distintas opiniones, y se ha recurrido a la legislación comparada. Considero que el aporte de otras personas no versadas en la materia es importante tenerlo en cuenta. Sin embargo, repito, ello no cambiará el sentido del proyecto.
La normativa ya cumplió parte de su tramitación: se aprobó en general, después de haberse elaborado un primer informe. En este momento, cuando se discute el segundo, se piensa que el Senado debió haber considerado otras opiniones. Pero ahora no corresponde que el asunto vuelva a Comisión, porque habrá obstáculos difíciles de salvar en cuanto a qué instituciones serán escuchadas; qué personas acudirán; quién tiene la representación de la juventud para tales efectos, y cuál será la autoridad encargada de plantear el asunto.
Como considero que el Senado ya cuenta con antecedentes suficientes para resolver, voto en contra de la proposición.
El señor GAZMURI .-
Señor Presidente , votaré a favor de la proposición. Entiendo que ella tiene tal carácter, y no el de una indicación al proyecto.
En todo caso, me pronunciaré a favor por dos razones. Primeramente, porque todavía no tengo un juicio formado --a pesar de seguir muy atentamente el debate--respecto de los distintos aspectos involucrados; y, en seguida, porque creo que recibir opiniones autorizadas, de jóvenes, de especialistas en el tema, de iglesias --como aquí se dijo--, puede mejorar el debate en torno al asunto y vincularlo con otros problemas que me parecen muy importantes y que están afectando a la juventud y a la sociedad toda --algunos han sido planteados aquí por el Senador señor Núñez --: sexualidad, embarazo juvenil, etcétera, cuestiones que no dicen relación directa a esta iniciativa, pero que, a mi juicio, tienen ligazón con ella.
Darnos mayor tiempo para perfeccionar un proyecto de evidente relevancia me parece conveniente. Por tanto, apruebo la proposición del Honorable señor Hormazábal .
El señor HAMILTON .-
Señor Presidente, lamento no estar de acuerdo con la interesante propuesta que ha formulado el Senador señor Hormazábal .
En primer lugar, considero que hay un problema de oportunidad. El proyecto lleva más de dos años en el Senado y ha sido objeto de dos informes de la Comisión de Constitución, Legislación, Justicia y Reglamento. Me parece que es muy difícil legislar en esta forma. Y si ésa fuera la manera habitual de hacerlo, entrabaríamos la labor que debe cumplir el Senado.
En segundo lugar, me pregunto quién representa a la juventud.
Estoy de acuerdo con el Honorable señor Hormazábal en que sería muy interesante promover un debate sobre los problemas de la juventud aquí, en esta Corporación, con sus representantes, que somos los Senadores. Nosotros representamos a las mujeres y a los varones; a los jóvenes, adultos y ancianos. Somos también representantes de la juventud. Pero los menores de 16 años no tienen --que yo sepa-- organización alguna, nacional o de otra índole, a la que se pudiera consultar.
Jamás ha existido la idea de evitar o eludir la expresión de cualquier opinión responsable. Por eso se ha pedido el parecer de las Escuelas de Derecho, del Servicio de Registro Civil.
Y en una materia como ésta --en ello concuerdo con el Honorable señor Urenda --, ¿quién va a saber más que uno mismo, por su propia experiencia de vida (en nuestro caso, son bastantes años; a lo menos, los necesarios para llegar al Senado)?
En consecuencia, estoy de acuerdo con la idea de realizar aquel debate. Ojalá se dedicara una sesión a tratar los problemas de la juventud, ya que no se han abordado todos. Sólo hemos tratado uno, que se refiere a la institución del matrimonio, y no a otra cosa. Sobre ella versa este proyecto, que abarca un campo acotado.
No soy partidario de prorrogar el conocimiento de la iniciativa y la decisión que a su respecto debemos adoptar. Por consiguiente, estimo que debe votarse en esta oportunidad.
Voto que no.
El señor HORMAZABAL .-
Señor Presidente, sólo iba a entregar mi voto. Sin embargo, después de escuchar algunas intervenciones, en particular la del Honorable señor Hamilton , me siento obligado a exponer mi opinión. De modo que hago responsable a Su Señoría de los minutos que voy a tomar a la Sala.
No dudo de la representatividad de los Senadores respecto de los ciudadanos de este país. Pero sistemáticamente, no obstante representar a empresarios, agricultores, profesionales, artistas, etcétera, cuando se debaten proyectos los invitamos a opinar. Porque una cosa es la representación de la soberanía popular, que recae, entre otros, en nosotros, y otra escuchar a los actores que tienen intereses particulares, inmediatos, contingentes en determinadas materias. No veo contradicción al respecto.
Señor Presidente , se ha aducido un problema de oportunidad. He insistido en que nuestro trabajo en Comisiones tiene que realizarse en la forma más acuciosa posible y escuchando a todos los involucrados. En eso he sido reiterativo. Y si no sugerí a la Comisión de Constitución, al comenzar su trabajo (como lo reclamaba un señor Senador ), escuchar a determinadas personas, fue porque supuse que, por la claridad y capacidad de sus integrantes, haría lo que estimara conveniente para que el proyecto se tratara en las condiciones más adecuadas.
Ejercito un derecho reglamentario al final porque, según dicta mi experiencia, luego de escuchar sólidos argumentos sobre una idea hacia la cual tengo una posición favorable, resulta pertinente pensar que la iniciativa, que podría pasar desapercibida para el resto de la sociedad y dormir el sueño de los justos en la Cámara de Diputados, alcanzaría una dimensión mayor si el Senado abriera en el debate un espacio oportuno para que jóvenes y adultos se sintieran incorporados a las decisiones políticas.
Alguien ha preguntado quiénes son los representantes de los jóvenes. En ningún momento he propuesto que vengan menores de 16 años. He hablado de escuchar a la juventud, a padres y apoderados, a educadores, a expertos en cuestiones de familia y otros, porque el asunto es de carácter cultural y no sólo de normativa jurídica.
El Vicepresidente del Senado , Honorable señor Cantuarias , y yo fuimos dirigentes de la Federación de Estudiantes Secundarios de Chile entre 1963 y 1964. Y la Cámara de Diputados nos invitaba, como representantes de estudiantes de entre 12 y 18 años, a opinar, por ejemplo, sobre las leyes que decían relación al planeamiento integral de la educación. Tuve el honor de participar en 1964, representando a esos estudiantes, en debates del Congreso, donde se escuchaba su voz en tales temas.
Ni siquiera es novedoso. Se actuó así en el Gobierno de Jorge Alessandri, en el de Eduardo Frei y en el de Salvador Allende. ¿Por qué no escuchar ahora? Hay organizaciones de estudiantes secundarios en Santiago; hay presidentes de juventudes políticas que han sido capaces de ponerse de acuerdo en asuntos diversos; hay representantes de federaciones de estudiantes; hay organizaciones de padres y apoderados.
¡Por favor! Si en el Senado se plantea como problema determinar quiénes representan a los jóvenes o a los padres, creo que ello tiene fácil solución.
Por eso he presentado esta indicación, con el afán de que la política en Chile sea percibida por los ciudadanos como institución que aborda materias de interés. Y para que las aborde, que sea el Senado el que abra un espacio adicional de reflexión sobre el particular.
Eso es todo, señor Presidente. Y jamás he pretendido cuestionar la seriedad con que han trabajado los miembros de la Comisión.
Voto que sí.
El señor HUERTA.-
Señor Presidente , siento gran respeto por la juventud y, en general, por las opiniones de terceras personas. Pero estimo que, constituyendo este proyecto un paso en la dirección correcta (lo que es una buena señal), no estamos, a esta altura de la discusión, para volver atrás.
En consecuencia, voto en contra de la indicación.
El señor LARRAÍN.-
Señor Presidente , lo mejor es enemigo de lo bueno. Y lo óptimo es oír siempre a todos, tantas veces como sea posible y con la mayor cantidad de antecedentes.
Cuando llegan al Senado iniciativas de ley calificadas de "Discusión Inmediata" y a través de las cuales se cambian regímenes financieros, previsionales o de otra naturaleza, uno dice: "Tenemos que contar con más tiempo". Pero este proyecto lleva un año y medio de tramitación; hemos tenido oportunidad de discutirlo largamente en el Senado; ha sido objeto de dos informes, y en una sesión se pidió segunda discusión. Es decir, ocasiones para debatir las hemos tenido.
Me llama la atención, entonces, que al final de la tramitación, cuando ya estamos por votar en particular las proposiciones de la Comisión, se pidan informes, con una fundamentación que suscribo, pero que --insisto-- carece de oportunidad.
En una materia de esta relevancia, donde al final prima, no sólo la apreciación de los sectores etarios, sino también la opinión fundada de cada uno de nosotros según la experiencia de vida de cada cual, creo que estamos en condiciones de resolver con los antecedentes que tenemos.
Por ese motivo, siendo muy partidario del diálogo y de escuchar indefinidamente, creo que llegó la hora de resolver. Así que estoy en contra de la proposición en debate.
Voto que no.
El señor LARRE.-
Señor Presidente, siempre he opinado que en el estudio de un proyecto es necesario agotar todas las instancias. Pero en este caso particular, después de dos años de debates y cuando estamos en la etapa final, abrir nuevamente la discusión constituye, a mi juicio, una prolongación innecesaria.
Con mucho respeto hacia quienes han votado a favor, me animo a preguntarles a qué jóvenes de entre 12 y 16 años vamos a invitar. ¿Los elegiremos al azar? ¿Los vamos a buscar a través del rol único tributario? ¿Consultaremos a centros de alumnos sobre una decisión que debemos asumir nosotros?
Pienso que, en este caso, la madurez que dan los años, la escuela de la vida, debe guiar a cada cual para enfrentar la responsabilidad que le corresponde.
Por esa razón, voto que no.
El señor LAVANDERO.-
Señor Presidente, me parece que el tema es de gran importancia para el desarrollo de la familia y, por ende, para la sociedad entera.
Ni en la moción ni en el informe de la Comisión he visto reflejada la opinión de profesionales expertos en cuestiones de familia, ya sea que rechacen o apoyen la iniciativa. No se trata de seleccionar al azar a jóvenes para pedirles su parecer; pero, sí, podríamos recabar el de profesionales serios y expertos que han dedicado toda su vida al tema de la familia y sus consecuencias.
Lo que hemos escuchado son sólo certeras opiniones de algunos señores Senadores. Seguramente son muy válidas. Pero, en una materia tan delicada como ésta, creo que debiéramos respaldarnos con juicios más amplios. Y, existiendo la posibilidad de investigar un poco más con la ayuda de expertos, debiéramos utilizarla, a fin de resolver en la mejor forma posible.
Por tales consideraciones y, sobre todo, no existiendo premura para decidir en un tema tan delicado como éste, me inclino por apoyar la proposición del Senador señor Hormazábal en el sentido de recabar mayores antecedentes antes de pronunciarnos en cuanto al fondo del proyecto.
El señor MC-INTYRE.-
Señor Presidente , la moción que origina este proyecto fue presentada el 31 de agosto de 1994. Por consiguiente, las inquietudes de diversos señores Senadores que hemos escuchado aquí debieron plantearse en los casi dos años transcurridos desde entonces, y no cuando nos encontramos ante el segundo informe.
En segundo lugar, considero que tenemos una responsabilidad bastante grande con esta clase de proyectos. No podemos remitirnos a ver lo que piensa un muchacho de 14 años o una niñita de 12. ¡Qué difícil puede ser tratar de adaptar sus ideas a lo que nosotros pensamos sobre el matrimonio bien constituido, su no disolución o la felicidad!
Ahora, si simultáneamente sabemos que existen proyectos que abordan la disolución, creo que nuestra obligación es estar muy al día y tener juicio bastante formado sobre lo que es un matrimonio bien constituido. Y, a mi parecer, el presente proyecto, que trata de corregir edades tan bajas (14 y 12 años), apunta en la dirección correcta.
Por tanto, rechazo la proposición del Senador señor Hormazábal .
El señor MUÑOZ BARRA.-
Señor Presidente, creo conveniente destacar en esta materia la buena intención del Senado y de la indicación del Honorable señor Hormazábal . Y ello se expresa en que integrantes de diferentes bancadas han votado favorablemente.
Ahora bien, en la Comisión de Educación, cada vez que estudiamos un proyecto de ley relacionado con nuestra juventud, invitamos a sus organizaciones más representativas. Y es increíble cómo --según opinión de todos los Senadores-- ello nos reporta antecedentes de gran relevancia.
Si sólo la experiencia tuviera valor, estaríamos cometiendo un grave error. Por ejemplo, durante la discusión del proyecto de ley sobre autonomía y financiamiento de las universidades, invitamos a los dirigentes estudiantiles, con resultados muy positivos.
Ahora, creo que no podemos rebajar el ambiente de tanta seriedad en que hemos discutido el tema diciendo que se invitará a niños de 12 ó 13 años. ¡Vamos a invitar a los dirigentes de las federaciones estudiantiles reconocidas, sean de la enseñanza media o de la universitaria! En mi concepto, un muchacho de 17, 18 ó 19 años tiene la frescura de una experiencia muy directa para opinar sobre este tema. No vamos a invitar a un niño de 10, 11 ó 12 años a entregar su parecer o un testimonio. Así que digamos las cosas como son.
Por tales razones, respaldo la indicación del Honorable señor Hormazábal .
El señor NÚÑEZ.-
Señor Presidente, voy a votar favorablemente la propuesta del Senador señor Hormazábal , considerando que en muchas oportunidades, al analizar documentos e informes extraordinariamente importantes para el desarrollo cultural de nuestro país, hemos recurrido a los expertos respectivos. Por tanto, en este caso debemos tener la posibilidad de conocer, no sólo la opinión versada de los Senadores que forman parte de la Comisión --naturalmente, todos les concedemos gran capacidad para tomar una decisión sobre la materia--, sino también, y fundamentalmente, la de especialistas en el tema, que no aparece consignada en el informe.
Mucha gente ha venido estudiando este problema en organismos nacionales e internacionales. Por ejemplo, en el Servicio Nacional de Menores existe una investigación respecto del comportamiento sexual en jóvenes púberes e impúberes. Entonces, me habría gustado que se hubiese invitado, por lo menos, a un par de los cientistas sociales que están haciendo esa investigación, en la cual también participan médicos. Asimismo, sé que en la Universidad de Chile hay estudios sobre este tema. Y me parece muy importante que siquiera los conozca la Comisión, a fin de que pueda pronunciarse sobre la iniciativa con mucho mayores antecedentes de carácter científico.
En lo personal, debo confesar que todavía no veo ningún fundamento científico o cultural al límite de los 16 años. Me parece mucho más obvio fijarlo en los 18. Pero, en todo caso, ése es un tema que deberemos discutir oportunamente.
Voto a favor de la proposición del Senador señor Hormazábal.
El señor OTERO .-
Señor Presidente , creo que en estas materias uno debe ser muy claro. El proyecto lleva mucho tiempo. En la Sala se aprobó en general y hubo plazo para formular indicaciones. ¿Cuántos Senadores presentaron? Dos: la Honorable señora Feliú y quien habla. ¿Cuántos de los Senadores preocupados del tema fueron a la Comisión o insinuaron siquiera, en el debate de la Sala --ojalá se revisara la Versión Taquigráfica--, algo como lo que hemos escuchado hoy al plantearse la postergación?
Entonces, después de dos años, hecho ya el estudio, nuevamente se pide la postergación.
Quiero ser muy claro. ¿A quiénes vamos a invitar? Lo pregunto como Presidente de la Comisión.
Fíjense, señores Senadores, que la iniciativa afecta a alumnos de primer y segundo años de enseñanza media. ¿Quiénes representan a los educandos de esos niveles en Chile? ¿Vamos a llamar a los presidentes de curso? ¿De qué colegios? ¿De qué sectores? ¿Del norte, del centro, del sur? O sea: ¿cómo vamos a resolver en definitiva?
Pienso que, en último término, uno se hace una sola pregunta antes de decidir en esta materia: ¿Le daría autorización a mi hijo o hija para casarse a los 16 años? Soy un convencido de que no. Y no creo que un joven de 12, 14 ó 15 años pueda convencerme de lo contrario, porque carece de la madurez y experiencia necesarias para ello.
Ahora, se ha recordado que escuchamos a universitarios respecto de materias vinculadas a la educación superior. Eso es lógico: están en la universidad y saben de qué hablan. Pero (¡por favor!) ¿sabe del matrimonio un niño de 14, 15 ó 16 años? ¿Tiene idea de sobre qué está hablando?
Por tanto, en estos casos uno tiene que tomar decisiones y asumirlas.
A mi juicio, aquí hemos agotado los medios, y escuchar otras opiniones simplemente implicará dilatar algo que no va a cambiar. En definitiva, el Senado tiene que pronunciarse afirmativa o negativamente.
Por tal motivo, voto en contra de la propuesta del Honorable señor Hormazábal , aun cuando reconozco toda la buena intención con que está formulada.
El señor PRAT.-
Señor Presidente, en general me manifiesto de acuerdo con la iniciativa, pues, en mi opinión, entrega una señal muy importante en cuanto a poner en evidencia la seriedad que significa la institución del matrimonio. Por lo tanto, el adecuar a la realidad social actual los requisitos para contraer dicho vínculo, constituye un elemento favorable para fortalecerlo y dar una señal clara, en el buen sentido de la expresión, en la discusión que hoy se sostiene en el mundo sobre esta institución.
Respecto de remitir el proyecto a la Comisión de Constitución, hago mía la opinión del Senador señor Núñez en cuanto a la conveniencia de escuchar, primeramente, a representantes, por ejemplo, del Servicio Nacional de Menores, ligados al ámbito de la sociología y a los conocimientos específicos en este tema; pero no de citar a jóvenes en términos indeterminados. Entendería esto último si existiera alguna organización específica que los agrupara, que solicitara ser oída y que no se hubiera tenido tiempo para ello.
Todo proyecto debe apoyarse, ojalá, en el máximo de antecedentes. Supongo que la gran mayoría de los Senadores ha auscultado opiniones dentro del marco de sus funciones, con lo que sería innecesaria la concurrencia de los jóvenes a las Comisiones.
En estos días discutiremos un proyecto de ley de ingreso mínimo, que establece una remuneración diferenciada para los jóvenes. Nunca he visto que se los cite para recoger su parecer en iniciativas de esta naturaleza. De alguna manera, todos conocemos la realidad ocupacional y remuneracional de la juventud, sin necesidad de convocar a grupos representativos de ella a las Comisiones de Hacienda o de Trabajo. Sin embargo, me hace fuerza --como señalé-- la solicitud del Senador señor Núñez , en cuanto a oír los puntos de vista de especialistas, a los que --según se ha manifestado-- no se consultó. Y como todo proyecto debe ser resuelto por los Senadores con el máximo de información -- la que, en este caso, se está solicitando--, me inclino porque se abra un plazo adicional de audiencias, por un tiempo determinado, que a mi juicio no debe pasar del mes en curso.
En ese contexto, y con dicha limitación, apruebo la propuesta del Senador señor Hormazábal.
El señor ROMERO.-
Señor Presidente, muy brevemente deseo señalar mi posición.
Pienso que no es un asunto de vida o muerte el hecho de aceptar o no la idea de que el proyecto vuelva a Comisión. Ello indiscutiblemente responde a la necesidad o a la motivación que explicaban algunos Honorables colegas.
No cabe duda de que esta materia toca profundamente a una institución que, al igual que la familia, es la base esencial no sólo de nuestra sociedad, sino también de cualquier conglomerado humano.
En ese sentido, quiero destacar que en esta semana se inicia una nueva actividad del "Movimiento por la Familia", al que pertenecemos varios Senadores presentes en la Sala. Y para este "Movimiento", el matrimonio --el que es para toda la vida y que definitivamente trata de ser el formador de nuestros hijos y de la sociedad del futuro-- es clave para poder cimentar y desarrollar en mejor forma el porvenir de nuestro país.
Entiendo a los miembros de la Comisión de Constitución, que destinaron un tiempo importante para recibir opiniones y debatir sobre el tema. En esa línea, los acompaño.
Si democráticamente --mediante una votación-- la Sala acepta el planteamiento del Honorable señor Hormazábal , me parece importante que, entre las instituciones invitadas, se incluya al "Movimiento por la Familia". Sin embargo, cualesquiera que sean los argumentos o motivaciones, debemos tener claro que corresponde al Senado adoptar la decisión final, y en este caso prefiero acompañar a la mayoría de los miembros de la Comisión, que estimó que el debate estaba prácticamente agotado.
Por ello, voto en contra de la proposición.
El señor RUIZ-ESQUIDE.-
Señor Presidente, ya expuse las razones por las cuales estaba a favor de devolver la iniciativa a Comisión.
Se ha intentado presentar la solicitud del Senador señor Hormazábal un poco como si se desconfiara del trabajo de la Comisión, o que éste se hubiera realizado a destiempo. Con mucha franqueza, debo reconocer que hubiera sido bueno haber escuchado al principio la opinión de la juventud; sin embargo, no me parece muy valedero criticar que se haga al final si con ello se apunta a una mejor solución.
En segundo lugar, siempre votaremos nosotros. Pero se trata de que lo hagamos con la mayor cantidad posible de información. Y de acuerdo con lo expuesto, considero que no se han recogido opiniones que podrían ser útiles.
Se preguntó a quién se invitaría. Podrían ser cinco o seis instituciones --cantidad que parece razonable-- representativas de la generalidad de ese universo. Por ejemplo, a la Federación de Estudiantes Secundarios, que agrupa a los que directamente afecta la iniciativa y a quienes están etariamente muy cercanos; al Instituto Nacional de la Juventud; a por lo menos una de las dos instituciones nacionales de padres y apoderados que existen; a uno de los colegios católicos o de las instituciones educacionales; a la Pastoral de la Iglesia Católica e incluso a la pastoral formada --según entiendo-- por otras iglesias. Hay, a lo menos, cuatro o cinco movimientos por la familia, de los cuales la Comisión puede elegir uno. Del mismo modo se podría escuchar a representantes de la Universidad Católica y de la propia Universidad de Chile, las que han estudiado el tema del comportamiento de los jóvenes en este ámbito. O sea, hay seis o siete instituciones que podrían darnos una visión del problema.
Por último, tampoco quisiera que quedara en el ánimo del debate la idea --según lo expresado-- de que se está demeritando el esfuerzo de dos años. La verdad es que el proyecto se trató solamente en tres sesiones -- el 13 de junio y 8 de agosto de 1995 y el 13 de marzo de 1996--, lo cual, sin embargo, no disminuye el valor del trabajo de la Comisión.
Por eso, considerando que no existen razones suficientes como para rechazar esta proposición, voto que sí.
El señor SIEBERT.-
Señor Presidente, estas normas han sido largamente debatida.
Comprendo la buena intención de la proposición del Senador señor Hormazábal , pero tengo la impresión de que no es oportuno consultar a organismos como los aquí mencionados, que suman más de treinta.
El proyecto es muy claro y sus objetivos están muy bien inspirados. Por eso, prefiero oponerme a la proposición del Honorable señor Hormazábal y resolver este asunto lo antes posible.
Voto que no.
El señor SULE.-
Señor Presidente , excúseme que gaste un minuto en tratar de rectificar algunas expresiones vertidas en la Sala, porque mañana, cuando los chilenos lean la Versión Taquigráfica de esta sesión, una vez más dirán que somos 46 ciudadanos que recibimos fuertes sumas de dinero por nuestras funciones, que no hacemos nada, que somos flojos y que pasamos dos años sin resolver un problema de esta naturaleza.
Debo dejar constancia de que ello es absolutamente falso. Si bien esta moción de varios Honorables colegas lleva dos años de tramitación, lo cierto es que la Comisión de Constitución no la pudo ver antes, porque había otras materias con urgencia que debimos tratar primero.
Quiero que se sepa --aun cuando los señores Senadores no lo pueden ignorar-- que estos mismos temas, que nosotros analizamos en una Comisión del Senado, en la Cámara de Diputados son tratados por dos Comisiones diferentes.
El proyecto en debate logró ponerse en tabla en la Comisión de Constitución hace sólo 8 meses. El primer informe se dio a conocer hace siete meses. Y me imagino que fue conocido por la Sala --no tengo la fecha exacta-- recién a fines del año pasado o a principios de éste. Y fue enviado para segundo informe. Es decir, desde que la Comisión de Constitución tomó conocimiento de él, lleva 7 meses de tramitación.
Por otra parte --y tenemos que decirlo--, muchos no prestamos mayor atención a este tema durante la votación en la Comisión. Fue así como en ella --y estoy leyendo el primer informe-- se rechazó la idea de legislar, siendo los tres votos negativos los de los Senadores señores Hamilton , Otero y del que habla. Entonces, estábamos relativamente tranquilos. Y recién comentábamos con el Honorable señor Larraín lo curioso que resulta que la discusión que no se efectuó en el debate general se haya llevado a cabo durante la votación en particular. Es una responsabilidad compartida, producto de la certeza de que este asunto tendría un tratamiento diferente.
No me cabe la menor duda de que esta iniciativa va a ir a Comisión Mixta. No estamos planteando que el proyecto vuelva a Comisión exclusivamente para escuchar a instituciones, sino para poder dar alguna salida a un problema que se presenta a muchos ciudadanos de entre los 14 y los 16 años, cuya situación es irregular, y a quienes los afectan una serie de dificultades --fundamentalmente de filiación--, de acuerdo con la legislación vigente.
Denantes reiteré que el Senador señor Piñera formuló un planteamiento, respecto del cual, en mi opinión, existe un consenso tan mayoritario que podría ser aprobado en la Comisión.
En consecuencia, no sería necesario que quienes estamos en contra realicemos gestiones en la Cámara de Diputados para que el proyecto se rechace y pase a Comisión Mixta.
Por esas razones, votaré a favor de la proposición formulada por el Senador señor Hormazábal .
El señor THAYER .-
Señor Presidente, es muy difícil rechazar una petición de oír nuevas opiniones.
He seguido con mucho interés el debate y encuentro perfectamente razonable que se tenga una opinión en favor o en contra del proyecto. Pero, sinceramente, no veo el sentido de pedir nuevas opiniones en este momento.
La iniciativa ya fue aprobada en general por el Senado. Se trata de ver si mantenemos o no la exigencia de los 12 y 14 años para contraer matrimonio válidamente o si dichas edades las elevamos a 16 años.
Pedir opinión --ya se ha expresado-- sobre este particular a los interesados no tiene sentido, porque sería la de niños. Y más allá de las consultas de la Comisión técnica al Servicio de Registro Civil e Identificación, la comparación de la legislación internacional al respecto y la ley canónica existente, no creo que haya más indagación que hacer.
Es algo muy simple, sobre lo cual tenemos que tomar la responsabilidad de decir "Sí" o "No". Ya dijimos que "Sí" a la idea de legislar y se fijó plazo para presentar indicaciones. Francamente, no veo qué consulta se puede hacer para ilustrar al Senado y que le sirva para decidir sobre la materia.
Por eso, personalmente, estoy en contra de la indicación.
El señor ERRÁZURIZ .-
Señor Presidente , en primer lugar, deseo felicitar a los Senadores por el debate sostenido ahora. Como se recordará, en la sesión anterior, solicité segunda discusión con el objeto de permitir participar a muchos Honorables colegas que en ese momento no estaban presentes.
Se ha expresado que la sesión ha sido larga; yo creo que ha sido interesante, porque la materia es importante. Y todo el tiempo que ha requerido su análisis ha sido útil. Por lo tanto, reitero mis felicitaciones a los Senadores y a la Corporación por este elevado debate. Pero, al parecer, algunos todavía estiman que es insuficiente. Es difícil oponerse, como aquí se ha dicho, a que algunos Parlamentarios puedan escuchar más opiniones. Pero, al parecer, se necesita mayor tiempo para madurar mejor lo que se debe analizar y votar.
Pero hay que tener cuidado. Porque si el proyecto de ley, en los términos en que ha sido aprobado en la Comisión, establece 16 años de edad para contraer matrimonio y, sin embargo, la legislación vigente la fija en 12 años para las niñitas y en 14 años para los jóvenes, existe el riesgo de que durante todo el tiempo que demore su tramitación se produzca una situación de dicotomía que podría ser peligrosa.
Por otro lado, personalmente --incluso antes de haber solicitado segunda discusión-- me he tomado todo el tiempo del caso para estudiar, discutir y conversar el asunto, así como de requerir opiniones como las que hoy se echan de menos.
Por lo tanto, lo que corresponde --y no alcanzaremos a votar hoy-- es no dilatar más el tema. Ya se dejó pendiente con motivo de la petición de segunda discusión.
Por las razones expuestas, voto en contra de la proposición formulada, a fin de que de una vez por todas nos aboquemos a resolver la situación.
La señora FELIÚ.-
Señor Presidente , en verdad estamos en presencia de un proyecto muy importante, que tiene una gran trascendencia dentro de la sociedad, para el orden de la familia y en la constitución del matrimonio, que es la base de la misma.
Creo que la discusión de hoy en el Senado ha demostrado que efectivamente ello es así: la iniciativa ha madurado. Este debate ha sido muy rico y prácticamente equivale a su discusión general, contrariamente a lo que ocurrió en la oportunidad en que nos pronunciamos sobre la idea de legislar.
Quiero rectificar: estamos resolviendo sobre una proposición de tipo procesal que altera el orden regular del Reglamento, con el fin de enviar el proyecto a Comisión para oír las opiniones de determinadas entidades o personas, lo que corresponde hacer en el debate general. En la discusión particular, deberían precisarse las indicaciones o los artículos respecto de los cuales se va a llevar a cabo una nueva etapa de análisis, de reflexión y de consulta a terceros. Incluso si el Senado acordara remitir el proyecto a Comisión, debería fijarse un nuevo plazo para presentar indicaciones, porque, de lo contrario, no se ve cuál es el alcance práctico o la importancia que tendrían los aportes que podrían hacer las personas que serían invitadas.
Reitero: no estamos en presencia de una indicación, sino de una proposición de tipo procesal destinada a retrotraer el proyecto a fojas uno, haciendo desaparecer la etapa de segunda discusión para volver al debate general, lo cual me parece absolutamente inoportuno.
Lo que aquí se ha planteado acerca de la necesidad de conocer opiniones e informes, creo que corresponde al trabajo que cada Parlamentario efectúa cuando se somete un proyecto a su decisión. Para eso está la posibilidad de pedir segunda discusión, o el análisis del segundo informe con motivo de las indicaciones que se le formulen.
Por todas estas consideraciones, voto en contra. Y advierto que lo hago, no obstante estar pareada con la Honorable señora Carrera, por estimar que no se trata de una indicación, sino de una medida de procedimiento, y porque, además, solicité la autorización al Comité correspondiente.
El señor HORVATH.-
Señor Presidente , ha quedado aquí también de manifiesto el hecho de que la opinión pública o las organizaciones interesadas --en este caso no se aprecia claramente cuáles podrían ser-- no tienen, en general, conocimiento oportuno de los distintos proyectos que en sus diversos trámites legislativos se están analizando en el Congreso Nacional, y en particular en el Senado. Creo que debiéramos hacer un esfuerzo con el objeto de que las tablas de materias por tratar tanto en la Sala como en Comisiones puedan ser conocidas a través de los medios de comunicación.
En este sentido, como nos encontramos en el primer trámite legislativo, las organizaciones interesadas pudieron en su oportunidad haber solicitado ser recibidas por la Comisión, lo que no sucedió. Pero les queda la instancia del segundo trámite en la Cámara de Diputados, y si hay antecedentes importantes serán escuchadas con la debida ponderación por parte de los Parlamentarios.
Por tal razón, estimo que, a estas alturas del trámite legislativo, no es conveniente la indicación y voto en contra de ella.
El señor ALESSANDRI.-
Señor Presidente, después de escuchar con suma atención el debate, me he convencido de que efectivamente el asunto ha sido tratado in extenso, de que se han dado todos los antecedentes posibles al respecto y de que se ha analizado el proyecto desde todos los ángulos imaginables. Por ello, pienso que prolongar aún más esta discusión no conduce a nada, y he decidido cambiar mi voto y rechazar la indicación de que el proyecto vaya a Comisión para nuevo informe.
He dicho.
--Se rechaza la indicación (20 votos por la negativa y 17 por la afirmativa).
Votaron por la afirmativa los señores Bitar, Calderón, Cooper, Díaz, Frei (don Arturo), Gazmuri, Hormazábal, Lavandero, Martin, Muñoz Barra, Núñez, Páez, Prat, Ruiz (don José), Ruiz-Esquide, Sule y Valdés.
Votaron por la negativa los señores Alessandri, Cantuarias, Díez, Errázuriz, Feliú, Fernández, Hamilton, Horvath, Huerta, Larraín, Larre, Letelier, Mc-Intyre, Otero, Pérez, Piñera, Romero, Siebert, Thayer y Urenda.
El señor CANTUARIAS ( Vicepresidente ).-
Corresponde pronunciarse respecto del artículo 1º.
El señor HUERTA.-
Con la misma votación.
El señor CANTUARIAS ( Vicepresidente ).-
Solicito el asentimiento de la Sala para autorizar, a partir de las 19:30, a la Comisión de Vivienda para sesionar, integrando una Comisión Mixta, simultáneamente con la Sala.
Acordado.
El señor DÍAZ.-
¿Me permite, señor Presidente?
Creo que la votación no puede ser la misma porque hay clara mayoría por la aprobación del proyecto. Por lo tanto, debemos votar.
El señor LARRAÍN.-
¿Por qué no votamos mañana?
El señor CANTUARIAS ( Vicepresidente ).-
Nos encontramos ante la siguiente disyuntiva. Se ha hecho indicación para que el proyecto vuelva a Comisión y en ella se escuche la opinión de algunas organizaciones. Como ella fue rechazada, corresponde pronunciarse sobre el contenido del proyecto.
Por lo tanto, como ha terminado el tiempo destinado al Orden del Día, considerando incluso la prórroga acordada, sugiero votar la iniciativa, porque nadie ha propuesto formalmente --por lo menos, no lo he escuchado-- asimilar en este caso la votación anterior, la que correspondió a una materia de índole absolutamente distinta. En consecuencia, propongo que, al iniciar la sesión de mañana, votemos el texto del articulado, que se compone...
La señora FELIÚ.-
La indicación debe ser votada primero.
El señor MUÑOZ BARRA.-
Sin fundamentar el voto.
El señor CANTUARIAS ( Vicepresidente ).-
Ya nos pondremos de acuerdo sobre el procedimiento, pero debemos decidir cómo procederemos.
Propongo --repito-- votarlo al comienzo de la sesión de mañana, habida consideración de la resolución que acaba de adoptar el Senado.
El señor HAMILTON.-
¿Me permite, señor Presidente?
Deseo formular otra sugerencia. Prácticamente, el debate ya se ha hecho, y en dos oportunidades. Por lo tanto, propongo votar ahora sólo fundamentando el voto. Como veo que hay varios señores Senadores partidarios de votar sin fundamentarlo, compartiría incluso ese planteamiento.
El señor CANTUARIAS (Vicepresidente).-
Procederemos de inmediato a la votación, encareciendo brevedad en el fundamento del voto.
Tiene la palabra el Honorable señor Piñera.
El señor PIÑERA.-
Señor Presidente, estoy de acuerdo con la proposición del Honorable señor Hamilton, y que la Mesa acaba de respaldar. Pero quiero hacer una consulta. ¿Vamos a votar artículo por artículo? Si uno rechaza un artículo del segundo informe, revive lo planteado en el primer informe, en el proyecto original.
¿Hay que votar el artículo del primer informe? Conforme.
El señor MUÑOZ BARRA.-
Señor Presidente, ante el acuerdo adoptado, no cabría la indicación que pensaba formular en el sentido de votar sin fundamentar el voto.
El señor LAGOS (Prosecretario).-
Habiendo segundo informe, en la discusión particular corresponde reglamentariamente votar cada una de las proposiciones de la Comisión.
La señora FELIÚ.-
Exactamente.
El señor CANTUARIAS ( Vicepresidente ).-
Señores Senadores, les propongo votar inicialmente el texto del artículo 1º, y después veremos si hay ánimo favorable para que el resultado obtenido se extienda hacia las demás disposiciones. De ese modo podremos ahorrar tiempo. En caso contrario, procederemos a las votaciones en conformidad a lo acordado.
El señor PÉREZ.-
Podríamos votar a mano alzada.
El señor CANTUARIAS (Vicepresidente).-
Ese procedimiento no figura en nuestro Reglamento.
El señor PÉREZ.-
¿Quién se opone? Creo que entre los Senadores presentes sólo hay dos votos en contra del proyecto.
El señor LAGOS ( Prosecretario ).-
La Comisión propone sustituir el artículo 1º por el que indica en su informe.
El señor CANTUARIAS (Vicepresidente).-
En votación.
-(Durante la votación).
El señor ALESSANDRI.-
A pesar de ciertas dudas, voto que sí.
El señor CANTUARIAS ( Vicepresidente ).-
Terminada la votación.
--Se aprueba el artículo 1º propuesto por la Comisión (21 votos contra 3, 2 abstenciones y 2 pareos).
Votaron por la afirmativa los señores Alessandri, Bitar, Calderón, Cantuarias, Díaz, Díez, Errázuriz, Frei (don Arturo), Hamilton, Horvath, Huerta, Larraín, Larre, Letelier, Piñera, Prat, Romero, Siebert, Thayer, Urenda y Valdés.
Votaron por la negativa los señores Muñoz Barra, Núñez y Sule.
Se abstuvieron de votar los señores Hormazábal y Ruiz-Esquide.
No votaron, por estar pareados, la señora Feliú y el señor Pérez.
El señor CANTUARIAS (Vicepresidente).-
Si le parece a la Sala, con la misma votación daremos por aprobado el resto del articulado.
El señor PIÑERA.-
Sí, señor Presidente . Pero en el texto aprobado en general --el primer informe-- había un artículo 2º que debiera revivirse. El segundo informe contiene un artículo 2º que nada tiene que ver con el original. ¿Cómo se hace la sustitución?
El señor CANTUARIAS ( Vicepresidente ).-
Señor Senador , el procedimiento reglamentario para que prevalezca su criterio es que, rechazado el artículo 2º del segundo informe, luego se apruebe el artículo 2º del primero.
Aquí no se trata de una cuestión de materia, sino numérica, porque coinciden los números de los artículos, a pesar de ser materias distintas.
Tiene la palabra el Senador señor Piñera.
El señor PIÑERA.-
Señor Presidente, muy brevemente.
La disposición original apunta a que en casos calificados, con el consentimiento de los padres y la autorización del juez, se puedan celebrar matrimonios de jóvenes menores de 16 años.
El señor CANTUARIAS (Vicepresidente).-
Tiene la palabra el Honorable señor Larraín.
El señor LARRAÍN.-
Señor Presidente , yo no podría menos que avalar tal posición, porque ése era el texto original, que fue rechazado en la Comisión, y, ante el riesgo de que el proyecto no avanzara en su tramitación, opté por transar en la redacción que se aprobó.
Ciertamente, tiene sentido entregar tal facultad a los padres, con el concurso del juez. No se trata de hacerlo intervenir en los asuntos familiares, sino de dar una salida a situaciones excepcionalísimas. Eso es lo que contempla esta disposición, y por ello también sugiero que se apruebe el artículo 2º del primer informe.
El señor MUÑOZ BARRA.-
¿Me permite, señor Presidente?
El señor CANTUARIAS (Vicepresidente).-
Ya están claras las ideas de las materias en discusión.
El señor PIÑERA.-
Pero hay un elemento adicional importante, señor Presidente .
El señor CANTUARIAS (Vicepresidente).-
En ese caso, puede intervenir, Su Señoría.
El señor PIÑERA.-
Señor Presidente , el artículo 2º --que todos deseamos aprobar, incluso el Senador señor Sule, quien se haya ausente de la Sala en este momento-- requiere quórum de ley orgánica constitucional, porque se dan atribuciones a los juzgados. Entonces, para ello se necesita de los votos de las cuatro séptimas partes de los Senadores en ejercicio.
El señor CANTUARIAS (Vicepresidente).-
Tiene la palabra el Honorable señor Bitar.
El señor BITAR.-
Señor Presidente , quiero reiterar el mismo criterio en el sentido de que la mejor solución es la que hemos aprobado: de 16 años como mínimo, pero en casos calificados, con autorización del padre y del juez, que puedan contraer matrimonio jóvenes menores de esa edad.
Si la mayoría está a favor de esta normativa, sería conveniente postergar nuestro pronunciamiento hasta el comienzo de la sesión de mañana, a fin de reunir el quórum necesario para mejorar el proyecto.
El señor CANTUARIAS ( Vicepresidente ).-
¿Habría acuerdo en proceder de esa manera, ya que el artículo 2º del primer informe requiere de quórum especial?
Aprobado.
Cabe reiterar que el trámite consistiría en rechazar el artículo 2º del segundo informe, y después aprobar, con quórum especial, la norma con ese número del primer informe.
Terminado el Orden del Día.
V. INCIDENTES
PETICIONES DE OFICIOS
El señor LAGOS ( Prosecretario ).-
Han llegado a la Mesa diversas peticiones de oficios.
El señor CANTUARIAS (Vicepresidente).-
Se les dará curso en la forma reglamentaria.
--Los oficios cuyo envío se anuncia son los siguientes:
Del señor FREI (don Arturo):
Al señor Ministro de Obras Públicas, respecto de NUEVO TRAMO DE CAMINO ENTRE CONCEPCIÓN Y TALCAMÁVIDA (OCTAVA REGIÓN)
Al señor Director Nacional de Vialidad , tocante a CONCLUSIÓN DE OBRAS EN PUENTE COLLIGUAY, EN CAMINO EL CRISTO-LA ESPERANZA DE ÑIQUÉN, COMUNA DE SAN CARLOS (OCTAVA REGIÓN).
De la señora FREI (doña Carmen):
Al señor Ministro de Obras Públicas , en cuanto a REPARACIÓN DE CAMINO ENTRE CALAMA Y CHUQUICAMATA (SEGUNDA REGIÓN).
Del señor HORVATH:
Al señor Ministro de Economía , Fomento y Reconstrucción, y al señor Comandante en Jefe de la Armada , respecto de fiscalización de ACTIVIDAD DE naves PESQUERAS EN ZONA SUR.
Al señor Ministro de Economía, Fomento y Reconstrucción, y al señor Subsecretario de Pesca , concerniente a ANTECEDENTES SOBRE OPERACIÓN DE NAVES INDUSTRIALES EN GOLFO DE CORCOVADO (DÉCIMA REGIÓN)
A los señores Ministros de Obras Públicas, de Vivienda y Urbanismo y de Agricultura, acerca de EXPANSIÓN URBANA EN COIHAIQUE Y RESGUARDO AL RESPECTO EN ÁREAS DE RIESGO (UNDÉCIMA REGIÓN)
A los señores Ministros de Agricultura, de Minería y Presidente de la Comisión Nacional de Energía , sobre COMPATIBILIZACIÓN DE PROYECTO SOBRE GEOTERMIA CON ATRACTIVOS TURÍSTICOS Y ENTORNOS NATURALES PRÓXIMOS A FUENTES DE ENERGÍA.
Del señor LARRAÍN:
Al señor Ministro de Hacienda y al señor Presidente del Banco Central , acerca de CONSECUENCIAS PARA BANCO CENTRAL DE DEVALUACIÓN DEL DÓLAR
Al señor Ministro de Obras Públicas, tocante a CRUCE FERROVIARIO EN RETIRO, SÉPTIMA REGIÓN
Al señor Ministro de Vivienda y Urbanismo, sobre ANTECEDENTES RESPECTO DE CONSTRUCCIÓN DE VIVIENDAS EN ÚLTIMOS DIEZ AÑOS.
Del señor MUÑOZ BARRA
A la señora Directora Regional del Servicio de Vivienda y Urbanismo de la Novena Región, en cuanto a RECURSOS PARA CONCLUIR PAVIMENTACIÓN DE CALLES EN COMUNIDAD DE PILLANLELBÚN.
Del señor ROMERO:
Al señor Ministro de Obras Públicas, respecto de MEJORAMIENTO VIAL EN RUTA VALPARAÍSO-MENDOZA (QUINTA REGIÓN)
Al señor Director del Servicio de Salud San Felipe-Los Andes, concerniente a SITUACIÓN DE SALUD PÚBLICA EN ZONA DE ACONCAGUA (QUINTA REGIÓN)
Al señor Director del Servicio de Salud Valparaíso-Quillota, con respecto a SITUACIÓN DE SALUD PÚBLICA EN ZONA DE QUILLOTA Y CALERA (QUINTA REGIÓN).
Del señor SIEBERT:
Al señor Ministro de Educación, referente a PROGRAMA DE JUBILACIONES Y RETIROS VOLUNTARIOS PARA CORPORACIONES EDUCACIONALES DE CHILOÉ (DÉCIMA REGIÓN)
Al señor Director Nacional del INDAP, en cuanto a INFORMACIÓN SOBRE DEUDA DEL SECTOR AGRÍCOLA
Al señor Presidente del Banco del Estado de Chile, respecto de DEUDA DEL SECTOR AGRÍCOLA.
El señor CANTUARIAS ( Vicepresidente ).-
En Incidentes, el primer turno corresponde al Comité Institucionales.
El señor HUERTA.-
Señor Presidente, cedemos todo nuestro tiempo al Honorable señor Muñoz Barra.
El señor CANTUARIAS (Vicepresidente).-
Tiene la palabra el Senador señor Muñoz Barra.
PRÁCTICAS DE DETERMINADAS SECTAS RELIGIOSAS. OFICIOS
El señor MUÑOZ BARRA.-
Señor Presidente, estimados colegas:
Hay temas de la sociedad que, por circunstancias de contexto, y también históricas, adquieren relevancia en momentos determinados. Uno de ellos, y de naturaleza preocupante, se relaciona con el universo religioso existente en el país.
Se trata del fenómenos sociológico de las sectas religiosas que, en los últimos años, ha sido de permanente presencia en las informaciones de los medios de comunicación. Incluso, sectas negativas o destructivas están penetrando las pandillas de jóvenes de 10 a 12 años, lo que ha preocupado a algunas autoridades nacionales, como se ha hecho referencia en este Senado.
Generalmente, cuando un hecho grave releva actividades de grupos de perfil sectario, la opinión pública se preocupa, pero asume lo que podemos llamar la "tentación" de generalizar, afectándose entonces otras entidades que no realizan prácticas de escándalo, generalización que no es mi intención --y quiero subrayarlo-- realizar en esta intervención.
Medir objetivamente las actividades de grupos religiosos de consistencia sectaria, exige aproximarlos desde la perspectiva de cómo y cuánto respetan la dignidad humana.
Informaciones nacionales e internacionales recientes nos estremecen al referirse a suicidios colectivos; envenenamientos con gas sarín; sacrificios rituales de personas y animales; profanaciones de Iglesias, y de cementerios, como está ocurriendo en Chile; práctica de necrofilia (relaciones sexuales con cadáveres); práctica de antropofagia (comer carne humana o la propia sangre mezclada con la de animales); etcétera. Son hechos cometidos por sectas religiosas fanáticas en las que, evidentemente, los derechos de las personas, de los fieles, son vulnerados de manera atroz.
Si he decidido abordar tales situaciones en esta intervención, lo hago con perfecta conciencia de que hay valores fundamentales que están siendo violentados.
Aún más, los derechos a la libertad religiosa y a la de conciencia están siendo cuestionados por quienes dirigen estas sectas destructivas y pretenden legitimar sus prácticas inicuas bajo el espacio de las dichas libertades.
Jamás las libertades deben dirigirse en beneficio de aquellos que buscan destruirlas. Y aquí estamos frente a un ejemplo claro y grave de lo último en varias sectas de esta naturaleza existentes en el país.
Una secta religiosa, en términos sociológicos, se define como un grupo minoritario, exclusivo y excluyente que afirma tener la propiedad única de la verdad y la salvación, dirigido por un líder que sostiene ser "la divinidad", o que la representa de la mejor manera. Al interior del grupo sectario religioso, los fieles son victimados por prácticas que los inducen sólo a la obediencia acrítica y a la incondicionalidad. Allí, la duda y la crítica son "pecados" que conducen a castigos que pueden llegar a la muerte del "fiel traidor", la que puede ser simbólica, cuando se expresa en la expulsión de la pertenencia; o real y física, si se trata de una secta fanática, como es el caso de las satánicas o los llamados "Niños de Dios", en que los líderes instruyen acerca de la eliminación de los "traidores". Ejemplo de estos últimos es David Berg .
Diversos son los grupos de perfil sectario existentes en Chile, lo cual, en mi concepto, nos debe preocupar. Varios de ellos actúan desde hace años con libertad y prepotencia. En esta situación de existencia de hecho, he constatado, en una investigación que he estado realizando desde hace algunas semanas, que hay sectas destructivas que no sólo violentan la ley, el orden público y las buenas costumbres (es decir, el orden constitucional), sino que abiertamente promueven prácticas indignas, en perjuicio de niños, jóvenes, mujeres y adultos.
El ejemplo de las agrupaciones satánicas es estremecedor. En Punta Arenas, hace pocos años, se constató la existencia de suicidios de estudiantes de la enseñanza media ligados a adoradores del demonio, quienes fueron inducidos a la autodestrucción por esa terrible influencia. En Salamanca, se ha informado de por lo menos dos suicidios de jóvenes estudiantes ligados, al parecer, y de acuerdo con información confiable, a una secta también relacionada con actividad demoníaca. Y tenemos antecedentes de que en Valparaíso y Antofagasta se ubican los centros satánicos más activos del país.
Al referirme a estos complejos e impactantes hechos sociales, no estoy planteando el tema de orden teológico-filosófico de la existencia o no del diablo, sino abordando un fenómeno social objetivo que se construye en la organización de pequeños grupos de personas que adoran a Satanás, y que actúan antivalórica y antinormativamente, porque tales son las exigencias que les formula la ideología a la que adhieren fanáticamente.
Las razones para la proliferación de sectas en el país son diversas, pero creo necesario destacar una que considero fundamental: el fin del milenio, que ha inducido catastróficas lecturas fundamentalistas sobre el fin de los tiempos; en otras palabras, la concreción del Apocalipsis. Este mensaje introduce factores de inestabilidad emocional, de crisis, de personalidades desestabilizadas, porque el argumento manejado por los manipuladores sectarios se relaciona con la oposición vida-muerte.
Las personas "capturadas" por este tipo de organizaciones provienen de múltiples sectores y, generalmente, se trata de jóvenes con acuciantes problemas de personalización. Hay quienes buscan respuestas simbólicas al tema de la trascendencia; otros llegan a las sectas atraídos por las propuestas de "soluciones instantáneas" a sus problemas personales, los que pueden ser provocados por frustraciones familiares, económicas, educacionales, etcétera.
En todo caso, aquello que los especialistas llaman "mercado de almas" ofrece variadas propuestas a todo tipo de personas, a través de sectas religiosas que se especializan en sectores de población, las que utilizan técnicas pedagógicas diseñadas para producir una dependencia esclava de los fieles, quienes deben actuar sólo en función de lo que los líderes sectarios les permiten y exigen.
La técnica del "lavado de cerebro" es el método más usado por estas organizaciones destructivas que, lamentablemente, existen en Chile. Una definición clara de cómo funcionan la da el sacerdote satánico Charles Manson , asesino de la actriz Sharon Tate y de otras personas en diversos rituales demoníacos, quien afirma lo siguiente: "Puedo convencer a no importa quién de no importa qué, si le repito continuamente las ideas y el sujeto no tiene ninguna otra fuente de información".
Las sectas destructivas separan a los candidatos a fieles de su medio social normal (familia, escuela, amigos, etcétera) y los aíslan para someterlos a estos procesos de "lavado de cerebro".
Luego, según la clase de grupos, sigue la "prostitución santa", la sexualidad pervertida, el trabajo esclavo, etcétera, conductas todas que implican la aniquilación de la personalidad individual para inducir otra, de corte colectivo, que sirve a la reproducción ideológica de estas organizaciones destructivas y violenta la dignidad humana. De ellas, la mujer y los niños son sus principales víctimas.
No pretendo ser alarmista, sino objetivamente realista frente a un problema social que debe preocupar a la comunidad en su conjunto y que es necesario denunciar. No se trata de llevar a cabo una caza de brujas o de transformarse en inquisidor, sino de ponderar con urgencia y mucha responsabilidad las actividades nocivas de grupos religiosos que lesionan pública y privadamente la dignidad de las personas.
En esta dirección, es necesario recordar que los seguidores de estas organizaciones destructivas son víctimas de tal situación y a ellos deben dirigir acciones liberadoras la sociedad y el Estado.
Según palabras de un distinguido sociólogo de nuestro país, "Para que haya libertad de conciencia debe haber conciencia de la libertad". De ser esto así, resulta obvio que los adeptos de sectas religiosas destructivas no tienen conciencia de la libertad y se los debe proteger mediante acciones que los recuperen para la normalidad de una convivencia libre.
¿Debemos esperar más suicidios en Salamanca o en Punta Arenas? ¿Debemos esperar que sigan proliferando pandillas que mezclan rituales de corte satánico, como es fácil verificar en las calles de Santiago, Valparaíso , Temuco o Valdivia , cuyos mensajes aparecen escritos en las paredes de sus principales arterias? ¿Debemos esperar más comercio sexual y prostitución disimulada en argumentos religiosos espurios? ¿Debemos permitir, a través de estos caminos equivocados, más trata de blancas para actuar?
Planteo responsablemente esta situación y clamo por una conciencia informada de los chilenos y de las diversas organizaciones sociales, incluidas las autoridades del Estado y del Gobierno.
En consecuencia, solicito que se oficie, en mi nombre, a la señora Ministra de Justicia , en el sentido de si las sectas y agrupaciones religiosas que nombraré a continuación cuentan con personalidad jurídica; y al Servicio de Impuestos Internos, respecto de si las mismas tienen declaración de corporaciones jurídicas y cuál es su aspecto tributario.
Sólo mencionaré unas pocas de las cerca de ciento existentes en el país: Federación de Instituciones Espíritas de Chile; Círculo de Estudios " Juan Evangelista" ; Centro Escuela Espírita "Julio Verne"; Círculo de Estudios Espiritistas "Piedad del Gran Corazón"; Cruzada Espiritual Cristiana; Escuela Científica "Basilio"; Centro Espiritual "San Martín de Porres"; Centro "Rosa Mística de Santiago"; Centro Espiritual "El Rosal", de Quillota; Movimiento de Tendencia Umbandista; Círculo de Ciencias Psíquicas "Luz y Armonía" ; Hermandad Espiritual "Jerarquía de Jesús"; Instituto de Cultura Espírita "Luz y Redención"; Sociedad Cultural y Filosofía "Crismaydi"; Círculo "Divina Espiritualidad de Estudios Filosóficos, Cristianos y Culturales"; Escuela de Jesús de Nazareth "Culto a Dios"; Gran Fraternidad Universal; Los Gnósticos; Comunidad para el Equilibrio y el Desarrollo del Ser Humano; Asociación "Hastinapura"; "Gota de Miel"; Instituto "Arica"; "Meditación Trascendental"; Corporación "Agnihotra"; Misión de la "Luz Divina"; "Sannyasins del Bhagwan"; " Ananda Marga ; Corporación "Nichiren Schoshu"; Iglesias Cabañistas ; "Hijos de Dios", o "Familia del Amor", o "Amor en Acción"; Iglesia de la Unificación o Secta "Moon"; Movimiento "Revolución de Jesucristo" o "Revolución Cristiana"; Iglesia de la "Cientología", etcétera.
Repito: solamente he mencionado algunas de las sectas del total pesquisado, que en nuestro país supera el centenar.
Agradezco al Comité Institucionales el tiempo que me concedió para el tratamiento de este tema, el cual debe interesar al país, por sus consecuencias de extrema gravedad en grandes sectores de nuestra sociedad, especialmente en los infantiles y juveniles.
--Se anuncia el envío de los oficios solicitados, en nombre del señor Senador, en conformidad al Reglamento.
El señor CANTUARIAS (Vicepresidente).-
En el tiempo del Comité Mixto, tiene la palabra el Honorable señor Sule.
PARTICIPACIÓN DE CHILE EN LA PRESIDENCIA DEL CONSEJO DE SEGURIDAD DE LAS NACIONES UNIDAS. OFICIO
El señor SULE.-
Señor Presidente, estimados colegas, en esta oportunidad deseo referirme a la actuación de Chile, como país y a través de sus representantes, en el ejercicio de la Presidencia del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas . Lo hago, hoy, cuando dicha etapa ha sido cumplida.
En abril pasado, sucedieron hechos que tuvieron repercusión internacional, por representar ciertos riesgos contra la paz y los derechos de los habitantes de determinados países. Hubo problemas en el Cercano Oriente entre Israel y El Líbano, que produjeron gran inquietud y muchas víctimas. En África, se vivieron momentos de tensión en Burundi, Ruanda, Angola y Liberia.
Todos los problemas que afectaron a las naciones citadas fueron tratados en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, presidido por el Embajador chileno don Juan Somavía Altamirano , quien contó para su desempeño con la colaboración y el apoyo decididos del Canciller don José Miguel Insulza , y de todo el Ministerio de Relaciones Exteriores, lo que permitió que Chile --un país democrático, sin intereses internacionales de potencia y con una política exterior inspirada en determinados valores-- pudiera contribuir a los necesarios consensos. Gracias a su sentido común, a su buen criterio y a su propia experiencia, el Embajador Somavía contribuyó a acelerar la búsqueda de una solución al problema de El Líbano. En efecto, en el tratamiento de tan grave situación, actuó con tal honorabilidad y ecuanimidad que los Embajadores de los países en conflicto se sintieron en la obligación de expresarle sus agradecimientos, por la sabiduría y la prudencia empleadas en la conducción de los debates, que llevaron a una satisfactoria solución.
Pareciera que, por razones que desconozco, la gratitud en nuestro mundo se halla en vías de extinción o, por lo menos, gravemente afectada en su supervivencia. Ante ello, creo conveniente realizar un gesto que permita revertir esta situación.
Por eso, solicito que, en mi nombre, se envíe un oficio al señor Ministro de Relaciones Exteriores , para expresarle mi reconocimiento y agradecimiento, como Senador de la República , por la digna y adecuada conducción que le dio al Consejo de Seguridad en el mes en que le correspondió a Chile presidirlo, y para manifestar nuestras congratulaciones al Embajador don Juan Somavía Altamirano y a todo el personal de la Misión, sin cuya colaboración --que fue más allá del mero cumplimiento de sus obligaciones funcionarias-- no habría podido desempeñar un cargo de tanta responsabilidad y en momentos tan difíciles, con un brillo que permitió que su gestión tuviera mayor visibilidad internacional, lo cual debe ser motivo de orgullo para todos los chilenos.
El señor DÍAZ .-
¿Me permite, señor Presidente?
Adhiero a la petición de oficio formulada por el Honorable señor Sule.
--Se anuncia el envío del oficio solicitado, en nombre del señor Senador , en conformidad al Reglamento, petición a la cual adhiere el Senador señor Díaz .
El señor CANTUARIAS ( Vicepresidente ).-
Corresponde el turno al Comité Demócrata Cristiano.
Tiene la palabra el Senador señor Díaz.
IRREGULARIDADES EN PESCA ARTESANAL DE SEXTA REGIÓN. OFICIOS
El señor DÍAZ .-
Señor Presidente, ha llegado a mis manos una denuncia de la Federación de Pescadores Artesanales de la Sexta Región, acerca de irregularidades que se están cometiendo desde hace un tiempo en las riberas marítimas de la zona, lo que se traduce en un perjuicio directo y manifiesto para los pescadores artesanales, su fuente de trabajo, la comunidad en general y el medio ambiente.
Una de las irregularidades cometidas dice relación al fundo "Panilonco", donde se procedió a correr la cerca de deslinde en más de cien metros hacia la playa, lo que afecta indiscutiblemente el derecho de los pescadores artesanales reconocido en nuestra legislación. Tal hecho acaeció debido a un problema de dinámica oceanográfica, denominado "embancamiento": el mar se retiró bastante de su ribera normal, lo que hizo que se extendieran esas cercas, afectando, en consecuencia, a gran parte de la línea de alta marea. Eso va a generar problemas cuando el mar recupere su ribera normal, ya que no existirá línea de playa, como tampoco servidumbre de pesca.
La situación descrita perjudica directamente a nuestros pescadores artesanales y atenta contra su derecho constitucional de desarrollar cualquier actividad económica. Asimismo, afecta los artículos 612, 613 y 614 del Código Civil, conforme a los cuales los dueños de tierras contiguas a la playa no podrán levantar cercas hasta la distancia de ocho metros de la misma, los que se cuentan desde la línea de la más alta marea, facultando a los pescadores para concurrir a las autoridades locales, a fin de que éstas pongan el conveniente remedio.
Sin perjuicio de la gravedad de la situación ya descrita, se está cometiendo otro abuso, aún más grave y delicado, en las riberas del fundo "Las Cruces". En ese lugar se ha procedido a destruir con dinamita las rocas que se encuentran en la zona intermareal, las que han quedado en la playa por el embancamiento. Algunas de ellas aun están con cierta parte de su estructura introducida en el mar.
El daño al medio ambiente y a la seguridad de la población --dado que estamos hablando de un bien nacional de uso público--, es evidente, pues las rocas dinamitadas están en la playa misma, encontrándose en ésta resto de explosivos y tiros aún no detonados, lo que puede dañar a cualquier persona que, por curiosidad o ignorancia, los manipule. Lo precedente afecta la garantía constitucional de vivir en un medio ambiente libre de contaminación, consagrada en nuestra Carta Fundamental.
En consecuencia, como mandatarios de la sociedad, nuestro deber es preocuparnos de estas irregularidades que se están cometiendo y procurar ponerles pronto atajo.
Solicito que, en mi nombre, se oficie al SEREMI de Bienes Nacionales de la Sexta Región, al Gobernador Provincial de Cardenal Caro, al Intendente de la Sexta Región y a DIRECTEMAR, para que estudien esta denuncia y adopten las medidas pertinentes.
--Se anuncia el envío de los oficios solicitados, en nombre del señor Senador, en conformidad al Reglamento.
El señor CANTUARIAS ( Vicepresidente ).-
Pido autorización a la Sala para que el Honorable señor Muñoz Barra siga presidiendo.
¿Habría inconveniente para ello?
Acordado.
--Pasa a presidir la sesión el Senador señor Muñoz Barra en calidad de Presidente accidental.
El señor MUÑOZ BARRA ( Presidente accidental ).-
En el tiempo del Comité Renovación Nacional, tiene la palabra el Honorable señor Cantuarias.
JUBILACIÓN DE PROFESORES AFECTOS AL ESTATUTO DOCENTE. OFICIOS
El señor CANTUARIAS.-
Señor Presidente , una vez más debo intervenir en la Sala para referirme a la situación que afecta a parte de la educación, fundamentalmente al sistema público de enseñanza prebásica, básica y media.
Muchas son las facetas del problema de la educación en nuestro país. Él está siendo enfrentado de distintas maneras; pero en el presente nos preocupa especialmente lo referente a la situación que perjudica a una parte de los profesores de ese ámbito de la enseñanza.
Como se recordará, la ley Nº 19.070, sobre Estatuto Docente, promulgada en julio de 1991, significó para el profesorado, particularmente municipalizado, una conquista muy apreciada e importante: la propiedad de los cargos que servían bajo la figura de titularidad de carácter público, que la referida normativa les confirió, después de ser aprobada por el Senado y la Cámara de Diputados.
Adicionalmente, en los artículos transitorios de la ley sobre Estatuto Docente, se mejoraron las condiciones de jubilación de los profesores que cumplían los requisitos, pudiendo hacerlo a partir de la promulgación de dicha normativa.
El Estatuto, por cierto, contempló diversos otros aspectos; sin embargo, lo que me interesa plantear esta tarde apunta --quiero poner énfasis en esto-- a que ese tema ha constituido una preocupación permanente, tanto del Ejecutivo cuanto del legislador, en lo relativo a la educación pública de nuestro país.
El funcionamiento posterior de la ley implicó varias cosas, en lo que nos interesa. Lo cierto es que representó una suerte de esperanza frustrada del profesorado, que tenía puesta en esa normativa su aspiración de mejoramientos remuneracionales y laborales.
En cuanto a las condiciones de jubilación, ellas resultaron no ser tan espectaculares como se pensaba, al punto de que una ley posterior, referente a los sistemas de jubilación de los empleados públicos, incorporó también a los profesores que servían bajo la administración municipal, mejorando aspectos del sistema previsional de aquellos que podían pensionarse. De esa manera, a dichos maestros les fue posible contar con dos caminos para tal efecto: el dado por las disposiciones transitorias del Estatuto Docente y el establecido en el texto legal citado recién. Uno y otro eran de significado distinto, ya que uno de ellos importaba indemnizaciones, y el otro, una mayor pensión inicial. Y los profesores debieron extremar sus cuentas para saber, al reunir los requisitos y la voluntad para jubilar, por cuál optaban.
La aplicación del Estatuto Docente involucró, por otra parte, un creciente déficit en las municipalidades que administraban la educación. Ese problema, por lo demás, como lo expusimos en tantas oportunidades, se repitió muchas veces por un incumplimiento de la ley, puesto que el Parlamento aprobó el Estatuto con disposiciones que obligaban a aportes adicionales a través del fondo de recursos complementarios que se creó, lo cual habría permitido obtener las diferencias respectivas a las municipalidades cuyos gastos por remuneraciones y prestaciones a su magisterio, a sus profesores contratados, eran mayores que la subvención. Una suerte de mala negociación, de incumplimiento de la ley, se tradujo en que el déficit municipal creciera hasta cifras siderales.
Sobre el particular, el Senado, por intermedio de su Comisión de Educación y de una encuesta practicada directamente a todos los municipios, estimó, de acuerdo con las informaciones proporcionadas por ellos, que en noviembre de 1993 el déficit municipal por la administración de la educación era del orden de 33 mil millones de pesos.
Pasó el tiempo, se instaló un nuevo Gobierno y se presentó un proyecto de modificaciones del Estatuto Docente. Haciéndose cargo de la situación que afectaba a las municipalidades y sobre la base de que el déficit derivaba de una sobredotación de maestros en cada una de ellas, esa iniciativa comenzó por establecer normas que permitían una "flexibilización", como se denominó, y, en concreto, la salida de profesores del sistema municipal.
El proyecto --para resumir-- fue aprobado y se convirtió en la ley Nº 19.410, que, en lo fundamental y en lo que nos interesa, deshizo la propiedad de los cargos (esa titularidad de carácter público que habíamos otorgado a los profesores del ámbito municipal, a través del Estatuto Docente), con la idea de reducir las dotaciones. Además, para empezar por quienes reunían los requisitos para jubilar, mejoró un poco las condiciones en que podían acceder a ello los maestros. De hecho, se dispuso incluso un sistema de retiro voluntario, que significaba, por cierto período --el que estamos viviendo en la actualidad--, 25 por ciento de indemnización adicional. Y, según se nos informó, para los 5 mil a 6 mil profesores que cumplían con los requisitos para jubilar, se determinó, por ejemplo, una indemnización sin tope y se mejoraron las condiciones de su pensión.
Todo este panorama, sin embargo, se ha estrellado con la práctica del funcionamiento del sistema. No debemos olvidar que, en todas las circunstancias y desde muy antiguo, la jubilación es un derecho que corresponde, en este caso, a los profesores, al igual que a los funcionarios. En nuestro régimen previsional, reunidos los requisitos pertinentes, la decisión respectiva depende del interesado. Siempre ha sido así. Pero, como en la situación especial de los establecimientos educacionales administrados por las municipalidades la idea básica era reducir dotaciones, en el proyecto que comentamos, transformado luego en la ley Nº 19.410, extraordinariamente se entregó una atribución también al alcalde. De manera que, respecto de un profesor que ha cumplido con los requisitos para jubilar, la decisión de salir del sistema han podido tomarla tanto el docente, derecho que siempre ha tenido, cuanto el jefe comunal, si la dotación fuese superior a las necesidades de la municipalidad.
Esta facultad adicional, muy discutible pero aprobada en el Parlamento, para que, en vez de la sola determinación del funcionario, asimismo llame a jubilar el empleador, ha derivado en un incumplimiento mayor y más grave de la ley, en el sentido en que fue planteada.
El fondo del problema radica en que la ley Nº 19.410 no contempló el financiamiento para el pago de las indemnizaciones. Quiero recordar al Senado que se iban a disponer, según se informó --y no tengo ningún derecho a dudar de ello--, 2 mil 500 millones de pesos para apoyar al respecto a las municipalidades. Tal cantidad, sacando las cuentas de lo que corresponde por indemnización, en promedio, a cada uno de los profesores, significaba entregar financiamiento, en el fondo, para que 700 a 800 de ellos pudieran jubilar. Y, en consecuencia, a entre 4 mil y 5 mil docentes no les ha sido posible hacerlo simplemente porque el alcalde respectivo no ha dado su autorización, seguramente por no contar con recursos ni haber sido apoyado para pagar las indemnizaciones.
Entonces, estamos presenciando el absurdo de que profesores con el derecho a jubilar, en relación con los cuales el Parlamento y el Ejecutivo abrigaron el propósito y el espíritu de respaldarlos y ayudarlos en su decisión y de mejorar las condiciones en que pudieran concretarla, no lo pueden ejercer porque en aquella facultad, cuyo objetivo era permitir que la determinación la tomara eventualmente el alcalde, se están afirmando los jefes comunales para no cursar las autorizaciones del caso.
Es más: el municipio de Santiago consultó respecto de esta materia a la Contraloría General de la República. El organismo contralor, en su dictamen Nº 6.115, ha señalado que, frente a la solicitud del funcionario, el alcalde debe prestarle su aprobación, y que el espíritu y el texto de la ley Nº 19.410, como fue aprobada por el Parlamento, contempla que la decisión corresponda a uno u otro, pero en ningún caso que, tomada por el funcionario, pueda ser denegada por el alcalde.
Lo que se plantea aquí es un problema de recursos --la cuestión radica en que la ley surta los efectos que interesan a un número de profesores estimado en 3 mil 500 a 4 mil, quienes esperan jubilar en las condiciones que ella establece en la actualidad-- inexistentes y no entregados.
Esta situación requerirá, a mi juicio, la dictación de un cuerpo legal complementario, sea de aclaraciones, sea de financiamiento. Y deseo pedir en esta oportunidad, señor Presidente , que se oficie en mi nombre al Ministerio de Educación y al Ministerio del Trabajo y Previsión Social, para conocer su disposición en lo atinente a iniciar un proyecto de ley interpretativa que, junto con reponer el espíritu con que fue aprobada la norma respecto de los profesores que reúnen los requisitos para jubilar, proporcione el financiamiento correspondiente.
En el caso que nos ocupa se hallan, a lo largo del país, unos cuantos miles de profesores, quienes, cumplido su ciclo de servicio a la educación chilena, no se encuentran acompañados ni de la salud ni de la voluntad para seguir adelante. Ellos habían visto, en la ley de modificación del Estatuto Docente, una luz de esperanza respecto de mejores condiciones de jubilación, la que hoy pende de la voluntad del alcalde respectivo y, en mayor medida, probablemente, de las arcas municipales. Esto vulnera lo que aquí hemos aprobado y afecta a un conjunto de empleados públicos chilenos que tienen ya una historia de servicio. Por tanto, en mi opinión, debe ser aclarado con la mayor brevedad.
He dicho.
--Se anuncia el envío de los oficios solicitados, en nombre del señor Senador , en conformidad al Reglamento, con la adhesión del Honorable señor Muñoz Barra .
El señor MUÑOZ BARRA ( Presidente accidental ).-
En el tiempo del Comité Renovación Nacional, ofrezco la palabra.
Ofrezco la palabra.
Corresponde el turno al Comité Socialista, que no intervendrá.
Se levanta la sesión. –
Se levantó a las 20:10.
Manuel Ocaña Vergara,
Jefe de la Redacción