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Antecedentes
  • Senado
  • Sesión Ordinaria N° 39
  • Celebrada el
  • Legislatura Ordinaria número 357
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Intervención
INFORME DE COMISIÓN ESPECIAL CAMPO DE HIELO PATAGÓNICO SUR

Autores

El señor ARANCIBIA.- Señor Presidente , en primer lugar, quiero expresar mi agradecimiento a la Sala por haberle encargado a la Comisión Especial el cometido para el cual fue creada. Ello le permitió a un grupo de Senadores profundizar su conocimiento sobre un área geográfica de primerísima importancia, pero absolutamente desconocida.

Dicho órgano fue evolucionando en el tiempo, pues al inicio tenía una misión específica y un nombre bastante complejo y largo. Este fue modificado por el de "Comisión Especial Campos de Hielo Sur", y posteriormente, a sugerencia del Senador señor Horvath , pasó a denominarse "Comisión Especial Campo de Hielo Patagónico Sur", que identifica mejor al sector del cual estamos hablando.

En las primeras etapas de nuestro trabajo precisamos lo que iba a realizar la Comisión, porque su objetivo era interesante: "estudiar y proponer medidas que permitan el mejor conocimiento y más plena integración de esa área al territorio nacional".

Ahora, quiero distinguir un aspecto que considero de la máxima importancia.

Estamos hablando de Campo de Hielo Patagónico Sur, una zona especial, única, que -tal como señaló el Honorable señor Horvath - muestra un nivel de aislamiento tremendo y constituye la tercera reserva de agua a nivel mundial. Sin embargo, al revisar los análisis efectuados en la Comisión, se visualiza una tendencia a salir de esa área para entrar en su periferia.

Eso quería dejar en claro a los señores Senadores.

Una cosa son las potencialidades, los desafíos científico y tecnológico, los espacios turísticos que se abren en Campo de Hielo, pero otra distinta que para permitir el desenvolvimiento de aquello se requiere mejorar sustantivamente la conectividad de esa zona virgen con el resto del territorio nacional.

Aquí se han planteado tres direcciones de aproximación: una desde el norte, que podría partir en Coihaique; otra desde el sur, que podría comenzar en Punta Arenas o en Puerto Natales (mediante líneas de penetración se acercarían a Campo de Hielo); y una tercera -reconocida por todos como la más potente- que viene desde Argentina y toca el área en cuestión, lo cual obedece a las facilidades geográficas de este país.

Sobre tal punto, es preciso reconocer la visión, la capacidad, la potencia y la proyección que el Gobierno trasandino otorga a estas materias; pero, además, que la divina providencia dotó a la vecina nación de una geografía que facilita la aproximación al territorio.

Hay que tener en cuenta lo anterior. Porque nuestro país ha hecho ingentes esfuerzos para mejorar la situación. Y la carretera austral es una demostración de ello, con todos sus transbordos, con sus difíciles caminos en una zona brutalmente escabrosa.

Sin embargo, existe una línea de aproximación que no se menciona en el trabajo y que, a mi juicio, deberíamos mantener y observar. Me refiero a la vía marítima, que nos acerca al borde oeste de Campo de Hielo Sur y desemboca en los fiordos, donde, en general, se produce el contacto de los hielos con el mar. Esta también podría permitir un significativo desarrollo científico, tecnológico y turístico.

Es el único aspecto que yo le habría agregado al informe.

En resumen, pienso que en lugar de tres líneas de aproximación hay cuatro, independiente de la ruta aérea existente, que la Fuerza Aérea ha explotado y explorado para, entre otras cosas, realizar investigaciones y afianzar nuestro territorio nacional.

Por otra parte, deseo resaltar lo siguiente.

Normalmente, a nosotros nos preocupa lo que hace Argentina en materia de penetración de territorios. Y ello me parece del todo natural.

Pero deseo quedarme con algo que ha estado en el debate nacional en el último tiempo: la preservación del medio ambiente.

Sobre el particular, debo señalar que se percibe una sensación maravillosa al arribar a lugares como el que comentamos. Uno se siente en otro planeta, en otra dimensión; se adquiere un tamaño distinto frente a la realidad magnífica de estar sobre una tierra -un pedazo de hielo, en este caso- que nadie ha pisado.

Esa sensación es fantástica. Y en su momento se experimentaba también en Torres del Paine.

Recuerdo haber acompañado a esa zona a un Ministro de Defensa germano durante una de sus visitas a Chile. Ese hombre estaba maravillado, porque se sentía en otro mundo. Venía de Alemania, donde todo está ordenado, programado; los prados, cortados, en fin. Lo trasladamos en una avioneta que aterrizó en un potrero. ¡Casi se murió! Pero cuando descendió se dio cuenta de que se encontraba en tierra virgen. Y eso es magnífico.

En la actualidad, Torres del Paine ha sido objeto de una explotación turística muy importante. El desarrollo de Puerto Natales es de especial relevancia.

Me alegra que ello ocurra, porque de esa manera ocupamos nuestro territorio. Pero he de manifestar que tuve la dicha de visitar en varias oportunidades Campo de Hielo Sur, al igual que la Comisión Especial, y sentí eso que sus integrantes deben haber experimentado al verse frente a una maravilla gigantesca.

Por eso, quiero convocar a los miembros de dicho órgano a que, sin perjuicio de emprender todos los esfuerzos de penetración hacia la periferia a los efectos de que haya asentamientos humanos que faciliten el acceso a la zona -hoy eso es muy difícil-, tratemos de preservar la pureza de Campo de Hielo Patagónico Sur.

Un esfuerzo similar se realiza en la Antártica, donde todos los años se debe traer de vuelta la basura al continente. La gente no lo sabe: los buques viajan hacia allá con carga útil y retornan con desperdicios.

En Campo de Hielo, nuestro objetivo central debería ser mantener la zona; hacer investigación científica con criterio científico; realizar un proyecto turístico con acomodaciones suficientes, pero con un espíritu de preservación de la riqueza ahí almacenada. Ello debería constituir, de manera natural, el foco de nuestra preocupación.

Las propuestas que la Comisión ha hecho son totalmente positivas y atingentes. Ojalá sean bien recibidas y que -es lo ideal- se vayan implementando.

Pero quiero reiterar mi preocupación frente a la necesidad de preservación de aquella zona magnifica. Y lo digo porque, cuando uno recorre los caminos del país y mira hacia el lado de una autopista, se percata de la existencia de basurales en todas partes. Es decir, carecemos de conciencia urbana. Es una vergüenza que donde vamos encontremos los desperdicios que la gente tira: bolsas plásticas y basura en todos lados.

Si exponemos esa tierra maravillosa y reserva de la humanidad a una invasión turística sin control ni medida, yo me opondré a cualquier aventura que se pretenda llevar adelante en ese sentido.

Así que, con esa aprensión y aceptando plenamente las sugerencias de la Comisión -las encuentro inteligentes y muy buenas, pues recogen en buena forma los planteamientos de las innumerables comisiones que recibió-, respaldo y felicito a quienes lograron materializar el informe en estudio.

Señor Presidente, el Senador señor Coloma ocupará el resto del tiempo.

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