Labor Parlamentaria
Participaciones
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Antecedentes
- Cámara de Diputados
- Sesión Ordinaria N° 54
- Celebrada el 15 de julio de 2010
- Legislatura Ordinaria número 358
Índice
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El señor MOREIRA (Vicepresidente).- En el tiempo de la Democracia Cristiana, tiene la palabra, por siete minutos, el diputado señor José Miguel Ortiz.
El señor ORTIZ.- Señor Presidente , transcurridas ya algunas semanas desde la partida misionera del Padre Felipe Berríos a Burundi, África , para trabajar con los refugiados y marginados de ese país, y ya silenciadas las voces críticas a su acción pastoral, su opinión sobre la vida de la Iglesia y su obra; desprendidos de toda posibilidad de que se malinterpreten mis expresiones, creo que ha llegado el momento de rendir en esta Cámara de Diputados, en especial, en nombre de los conciudadanos que me han respaldado a través del voto, un sincero y agradecido homenaje a este joven sacerdote que ya dejó huellas en nuestra patria.
Este homenaje, pensaran algunos, es motivado por la obra del padre Berríos “Un Techo para Chile”, o por la importante acción pastoral como capellán de varios colegios o consejero de parejas y matrimonios -sí, también por eso-; sin embargo, lo que me mueve a rendirle este homenaje -estoy cierto de que los colegas diputados compartirán conmigo su importancia-, este justo reconocimiento, es su accionar, su forma concreta de servir a los más necesitados, pues con ello logró reencantar a miles de jóvenes para el servicio a los demás. Quienes hoy forman parte de “Un Techo para Chile” son jóvenes que están dispuestos a sacrificar su tiempo libre, sus vacaciones, sus horas de descanso o esparcimiento, para servir al prójimo. Lo hacen motivados por la palabra, la prédica y la acción del padre Felipe Berríos .
En estos tiempos de apatía, de falta de participación, mover a miles de jóvenes a lo largo del país, sólo con la finalidad de servir al prójimo, merece todo nuestro reconocimiento.
Felipe Hernán Berríos del Solar nació en Santiago de Chile el 27 de noviembre de 1956. Hijo de Lucy y Miguel, es el quinto de seis hermanos. Su familia no era de grandes riquezas materiales. Eran austeros, pero su casa, según ha contado el padre Berríos , estaba llena de cosas entretenidas. La casa era científica, pero también artística. Su papá era ingeniero, pero también amante de lo humanista. Para el padre Berríos , esta mezcla permitió que recibiera una formación sana, libre, porque en su casa las cosas nunca fueron porque sí; había que discutir pensando en los valores de justicia y verdad.
Realizó sus estudios primarios y secundarios en el Colegio San Ignacio, El Bosque, de la Compañía de Jesús. Estudió dos años y medio construcción civil en la Universidad Católica de Chile, pero fue más fuerte el llamado vocacional por la vida religiosa, por lo que en junio de 1977 decidió ingresar a la Compañía de Jesús.
Fue ordenado sacerdote jesuita el 10 de marzo de 1989. Para entonces, había estudiado Teología y Filosofía y ya había vivido tres años como misionero en África.
Una vez ordenado sacerdote en Chile, fue nombrado director del Instituto de Formación y Capacitación Popular, Infocap , por varios años. Paralelamente a esa función crea, en 1997, “Un Techo para Chile”, con la intención de reunir a universitarios de distintas carreras con un propósito: construir 350 casas en el sur. El éxito del proyecto fue tal que se asumieron metas más ambiciosas. Primero, construir dos mil mediaguas en 2000 y terminar con los campamentos en Chile en 2010.
En 2001, tras los terremotos de Perú y El Salvador, crea “Un Techo para mi país”, que reúne a varios países de América Latina. A la fecha, la fundación está presente en 15 países del continente: Brasil, Argentina, Colombia, El Salvador, México , Perú , Uruguay , Costa Rica , Guatemala , Ecuador , Paraguay , Nicaragua, República Dominicana , Bolivia y Chile.
Es capellán y fundador de “Un Techo para mi País”; director de la Fundación Hogar de Cristo Vivienda; capellán de los Colegios Carampangue, Villa María y Maisonnette Monjas Inglesas .
Sobre su vida sacerdotal, el padre Berríos señala que “la compararía con la de un caballero andante, con un Quijote, donde uno es capaz de llevar un ideal en el corazón. Uno está reingresando todo el tiempo a la Compañía. Los jesuitas hacen votos de pobreza, castidad y obediencia y el voto tiene una segunda parte y es cuando uno se compromete a estar siempre reingresando a la Compañía. Es algo muy bonito, porque no es estático. Entré a los 20 años, ha cambiado la Iglesia, el mundo y yo, y si hubiese mantenido lo de ese entonces, ahora sería un amargado. Uno tiene que irse reenamorando siempre de su ideal y de sus sueños. Puedo decir, como Neruda: “No puedo sin la vida vivir, sin el hombre ser hombre, y hoy día no puedo sin la vida vivir, sin los hombres ser cura”. Y agrega: “Cuando estoy con la gente no hallo la hora de estar solo con Dios, y cuando estoy solo con Dios, no hallo la hora de estar comunicando eso a la gente. Yo soy hijo de la Iglesia Católica; a mí me formó la Iglesia. Yo era una tabla rasa, no “cachaba” mucho, ni siquiera conocía la Catedral. Y soy así, porque me formó la Iglesia Católica chilena. Y creo que si me formó así es porque así me quería para el siglo XXI”.”
Consultado sobre a quien admira, además de Jesús, señaló: “Admiro al Padre Hurtado , a Clotario Blest y a Arturo Prat, más que por el salto desde la Esmeralda, por la consecuencia. Para mí, el Padre Hurtado es un héroe de nuestra época; él le habló a todos y todos lo sienten suyo; no le pertenece sólo a la Iglesia.”
Colaborador de la Revista “El Sábado” de El Mercurio desde octubre de 2001, donde realizó comentarios religiosos los días domingos. Durante 2004 fue distinguido con el premio “Espíritu Emprendedor para el Emprendedor Social”, que le fue otorgado por la Universidad del Desarrollo por su labor en “Un Techo para Chile”.
En noviembre de 2005 recibe el premio “Emprendedor Social”, otorgado por el diario El Mercurio y la Fundación Schwab.
En octubre de 2007 gana el Premio a la Excelencia, otorgado por la revista América Economía, por el proyecto solidario “Un Techo para mi país”, y dos meses más tarde, en diciembre, recibe la distinción presidencial “Sello Bicentenario”, nuevamente por la ONG latinoamericana.
Vivió entre los desafíos de “Un Techo para Chile”, la Universidad del Trabajador (Infocap), las esperadas misas de los domingos en el colegio San Ignacio , los retiros, charlas, reflexiones escritas y entrevistas, exigiéndose al máximo de lo posible. Un entusiasmo que contagió no sólo a los jóvenes que trabajaron con él, sino que a todos los que le han conocido, porque de verdad se nota completamente convencido de lo que hace.
El Padre Berríos parece sentirse mucho más cómodo con los bototos embarrados en los campamentos, trabajando codo a codo con las personas que lo necesitan. Su máxima es: “No centrarse en uno mismo, sino en los demás… Cada uno está en la tierra para amar y ser amado; sin embargo, a veces pensamos que estamos aquí para competir”.
Hoy destacamos en él ese entusiasmo, esa convicción que el Padre Berríos descubrió para motivar a miles y miles de jóvenes y reencantarlos con el trabajo social hecho con las propias manos.
El padre Berríos logró transformar a “Un Techo para Chile” e Infocap en tremendos semilleros, en los cuales se están moldeando los emprendedores sociales del futuro. Cerca de 70 mil jóvenes han pasado ya por esas dos instituciones.
Cuando hace muy poco una intendenta criticó su obra, el Padre Berríos no dudo en responder: “Si los chilenos trabajáramos al mismo nivel que criticamos, ya tendríamos construidas todas las viviendas que hacen falta”. Y añadió que “la tarea es épica. Por eso, llamamos a todos los voluntarios a seguir trabajando con fuerza y a no perder tiempo en las críticas que nos hacen. Hay que fijarse en la gente que está sufriendo, y viene el invierno.”.
El Padre Berríos no duda en señalarnos la que debe ser nuestra mayor preocupación. En su libro “Todo comenzó en Curanilahue”, nos señala: “Aunque nadie quiere que haya pobreza, la pobreza existe; y no sólo existe, sino que nosotros mismos, que la repudiamos, somos los que la creamos y alimentamos. Si no somos conscientes de las diferentes formas en que la pobreza se reproduce y se alimenta, no podremos combatirla. La pobreza tiene formas solapadas de nutrición”.
El Padre Berríos ya se encuentra en África, ya esta misionando con los pobres de Burundi. Su paso por nuestra Patria ha dejado estelas, huellas de solidaridad, de compromiso, de sentido de misión. Miles de jóvenes continúan su obra y estamos ciertos de que cuando pasen algunos años, en la acción y compromiso de muchos de estos jóvenes, nos daremos cuenta de que él fue un chileno ejemplar, que al Padre Berríos lo conocimos y supimos reconocer en él a un fiel seguidor de Cristo.
Es nuestro homenaje y reconocimiento a este joven sacerdote Jesuita, que nunca tuvo comodidades y que demostró consecuencia en su acción y en su razón de pensar.
Pido que este homenaje se haga llegar al sacerdote jesuita Padre Fernando Montes, en su calidad de Superior de la Orden en nuestro país, para que lo remita al Padre Felipe Berríos, en África.
El señor MOREIRA ( Vicepresidente ).- Se enviará el oficio solicitado por su señoría.