Labor Parlamentaria
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Antecedentes
- Cámara de Diputados
- Sesión Ordinaria N°55
- Celebrada el 13 de agosto de 2014
- Legislatura Ordinaria número 362
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Intervención
SUSTITUCIÓN DE SISTEMA ELECTORAL BINOMINAL POR UNO DE CARÁCTER PROPORCIONAL INCLUSIVO Y FORTALECIMIENTO DE LA REPRESENTATIVIDAD DEL CONGRESO NACIONAL (Primer trámite constitucional. Boletín N°9326-07)
Autores
El señor CORNEJO (Presidente).-
Tiene la palabra el diputado señor Patricio Melero.
El señor MELERO.-
Señor Presidente , hoy vamos a votar en la Cámara de Diputados una reforma a nuestro sistema electoral, en la perspectiva de que esta discusión también la han tenido muchos otros parlamentos y países, que son variados los sistemas que conviven en las democracias, lo que incluye a sistemas proporcionales, uninominales y binominales.
Desde luego, en nuestro país tenemos la convivencia de todos ellos. Tenemos un sistema uninominal en las elecciones de alcaldes; uno proporcional, en las elecciones de concejales, y uno binominal, en las elecciones parlamentarias. Son sistemas electorales democráticos que han sido aplicados y defendidos en todas partes del mundo, salvo en los países de la órbita comunista. Por eso sorprende tanto ver que los parlamentarios del Partido Comunista defiendan sistemas democráticos que no se conocen en Cuba, en Corea del Norte, ni en otras dictaduras donde estos temas ni siquiera se conversan o discuten. Pero, en fin, debemos entender como un paso positivo que el comunismo chileno quiera desvincularse, al menos en ese aspecto, del comunismo internacional, que sigue defendiendo los regímenes totalitarios.
El Gobierno nos ha planteado una reforma que ha calificado como moderada, con el objetivo de buscar la igualdad del voto, de abrir un espacio a la mayoría y de que haya una mayor diversidad. Pensemos si eso va a ser así.
Partamos por decir que esta reforma no tiene nada de moderada. ¿Cómo podría ser moderada una reforma que implica un aumento de 47 parlamentarios y que, según un informe de la Biblioteca del Congreso Nacional, de mantenerse las actuales dietas y asignaciones, representará un costo de 13.601 millones de pesos? ¿Qué tiene de moderada una reforma de esa magnitud? No utilicemos adjetivos que no corresponden.
Veamos si cumple algunas de las premisas que el proyecto señala. En cuanto a la proporcionalidad, tengo la convicción de que no es necesario el aumento de 47 parlamentarios para lograr tal proporcionalidad. Desde luego, la UDI respaldó una reforma al sistema binominal presentada por el gobierno anterior, que permite una proporcionalidad sin aumentar en ni un solo diputado o senador.
La Democracia Cristiana, en un acuerdo con Renovación Nacional, que después no prosperó, también propuso un sistema que aumentaba la proporcionalidad en cifras muy por debajo de los 47 parlamentarios que hoy se mencionan. Además, como consecuencia de esta reforma, se generarán megadistritos, que disminuirán de sesenta o veintiocho en el país. Vamos a pasar del orden de los 200.000 electores por distrito, que es el promedio actual, a 477.000 electores por distrito, en promedio, según lo que se está planteando. Sin duda, esto va a producir un cambio en la lógica de la elección y también en las campañas, porque constituye una variación radical respecto al sistema que hoy impera en el país.
Con estos megadistritos y con este promedio de sobre 400.000 electores, indudablemente se producirá un alejamiento entre los parlamentarios y los electores. Además, se generará, inevitablemente, una mayor concentración del poder político en los grandes centros urbanos, que desplazará a las regiones y a las comunas más pequeñas.
Si a eso sumamos el costo de las campañas, potenciado por las listas que se están planteando, los megadistritos serán una verdadera barrera de entrada para los candidatos de los partidos más pequeños o para los independientes, que quedarán fuera de los grandes pactos. Es decir, se está aprobando una reforma electoral que va a generar menor diversidad y mayor concentración.
Obviamente, los objetivos esgrimidos por el Gobierno, en el sentido de buscar una mayor igualdad de votos y abrir espacios a una mayor diversidad, van exactamente en la dirección contraria a lo planteado en la reforma que se está discutiendo, ya que habrá menor diversidad, mayor concentración en los grandes centros urbanos y menor posibilidad de que los independientes y los más pequeños resulten elegidos.
Además, ¿qué duda cabe de que esta reforma es, además, un traje a la medida, hecho entre cuatro muros de La Moneda con expertos electorales, con el fin de fortalecer a la Izquierda y perjudicar a la Democracia Cristiana y al centro político? ¿Qué duda cabe de que es un verdadero traje a la medida, lo que se demuestra por el hecho de que en la Región de Atacama se elegirán los mismos cinco diputados que en la Región de Antofagasta, que casi duplica en número de electores a la de Atacama?
¿Qué ocurrirá con la Región de Tarapacá? Elegirá a tres diputados, en circunstancias de que tiene casi el mismo número de electores que la Región de Atacama, que elegirá a cinco. ¡Gran triunfo, señor Presidente , del Partido Comunista en la Región de Atacama! ¡Gran triunfo del diputado señor Lautaro Carmona , quien logrará con menos habitantes elegir a más diputados! ¡Un traje a la medida para fortalecer y perpetuar a la Izquierda en el Parlamento, en perjuicio del centro y de la Democracia Cristiana, partido que con la presencia de los pactos y de los subpactos volverá a pagar el costo más alto en la Nueva Mayoría!
En fin, el cambio del sistema mayoritario por uno proporcional afectará, como ha ocurrido en todas partes del mundo, la estabilidad política, generará un mayor multipartidismo, fortalecerá la creación de partidos regionales en desmedro de las grandes mayorías nacionales y creará una capacidad de chantaje de dos o tres diputados en contra de las grandes mayorías del Parlamento. Es lo que ha ocurrido siempre con los sistemas proporcionales.
En los últimos minutos que me restan, quiero referirme al financiamiento de la reforma electoral y al informe técnico complementario presentado a última hora en la Comisión de Hacienda, al que no pudo tener acceso la Comisión de Constitución, Legislación y Justicia.
El aumento de parlamentarios implicará a todo evento un mayor costo al erario; irrogará un mayor gasto, independientemente de si será financiado por el Congreso Nacional o por el Ejecutivo a través de una indicación al proyecto de Ley de Presupuestos, que se niega a presentar.
El propio Gobierno reconoce un costo de 4.800 millones de pesos en el informe complementario; sin embargo, deja de lado el tema de las asignaciones. Para que nadie se engañe, el informe de la Biblioteca del Congreso Nacional señala que el costo real de esta modificación al sistema electoral significará 13.600 millones de pesos para el erario, si se mantienen las actuales asignaciones y dietas, respecto de las cuales en estos veintitantos años no he escuchado a nadie decir que no les son necesarias.
El Gobierno sabe que esta reforma es impopular y que el 60 por ciento de los chilenos rechaza el aumento de parlamentarios. Si a lo anterior se agrega que el Estado deberá destinar recursos para financiarla, resultará más impopular. En consecuencia, el Gobierno ha diseñado toda una estrategia para esquivar la impopularidad y para evitar decir a los chilenos la verdad de frente. Al Gobierno de la Presidenta Bachelet y de la Nueva Mayoría le falta coraje y convicción para defender su propia reforma y para decir la verdad a los chilenos, cual es que se deberán entregar más recursos, los que se dejarán de invertir en otras áreas, para financiar una reforma que tiene un mayor costo fiscal que el que señala el Gobierno.
Señor Presidente, aceptar lo que dice el Gobierno es admitir que hemos tenido un presupuesto abultado durante décadas, mal administrado, mal gastado y que sobran recursos en el Parlamento.
Más sorprendente resulta leer en el informe financiero que el Gobierno invoca la existencia de un acuerdo político para financiar esta reforma con platas del Congreso, que los dirigentes de la Nueva Mayoría me acaban de decir que jamás sostuvieron. Es decir, el Ejecutivo endosa al Congreso Nacional la responsabilidad de esa forma de financiamiento.
Al respecto, señor Presidente , debo señalar que nunca he visto un Parlamento más pusilánime y más obsecuente, que se autoinfiere daños a su potestad y a su independencia respecto del Poder Ejecutivo , lo cual es algo que tendrá que pagar en el futuro.
Hoy trasladan la decisión respecto del gasto al Presupuesto de 2017. Probablemente, el diputado Fidel Espinoza , quien dice que será Presidente de esta Corporación en esa época, tendrá que defender ese aumento en el financiamiento de esta reforma a todo evento. Es decir, ahora ocultan el financiamiento que tendrán que aprobar a todo evento en el Presupuesto de 2017.
Finalmente, hago reserva de constitucionalidad de la iniciativa, ya que considero que vulnera los artículos 67 de la Constitución Política, y 14 y 17 de la ley orgánica constitucional del Congreso Nacional, al no establecer el origen de los recursos ni la forma como se financiará la reforma al sistema electoral.
He dicho.
-Aplausos.