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Homenaje
HOMENAJE EN MEMORIA DE DON RAMÓN CARDEMIL MORAGA.

Autores

El señor WALKER ( Presidente ).-

En nombre del Partido Radical Social Demócrata, tiene la palabra el honorable diputado José Pérez.

El señor PÉREZ (de pie).-

Señor Presidente , estimados colegas: hoy, quiero saludar, con mucho afecto y respeto, a la familia de don Ramón : a sus hijos, nietos, yernos y amigos que esta tarde nos acompañan.

Asimismo, un saludo muy fraterno a mi colega y amigo Alberto Cardemil .

Homenaje a don Ramón Cardemil Moraga , un amante de la vida, del rodeo y del campo chileno.

Hace ya tres años, me correspondió, en esta misma Sala y desde este mismo lugar, usar de la palabra para rendir un homenaje al huaso de mi Patria.

Hoy, tengo nuevamente la gran oportunidad de alzar mi voz, y lo hago con profundo orgullo de huaso, sin falsa modestia, para referirme al más grande representante de nuestras tradiciones y costumbres, al más gallardo centauro, huaso y criador de caballos chilenos de los últimos cuarenta y cinco años, don Ramón Cardemil Moraga .

Don Ramón , por cierto, ya no está con nosotros. Hace dos meses, su alma emprendió el vuelo para reunirse con su amada esposa, señora Elba, en los campos azules del Paraíso; pero, antes de partir, escribió, con su manera de ser, con su destreza, perseverancia y amor de huaso grande, el más brillante capítulo de la ya centenaria y hermosa historia del huaso, el caballo y el rodeo.

Con motivo del rodeo de criadores que se llevó a efecto en la ciudad de Los Ángeles, el fin de semana recién pasado, conversé sobre este homenaje con mi distinguido y dilecto amigo, agricultor, criador de caballos chilenos y corraleros, don Hernán Cruz Castillo , y me decía:

“Fue en el mes de abril de 1962, cuando tuve la suerte de conocer a don Ramón . Era la época de grandes cambios en el rodeo, efectuados por caballeros que entregaban todo su entusiasmo y su gran capacidad organizadora a la pasión por el caballo y sus tradiciones, que son tan nuestras”.

Un año antes, el 22 de mayo de 1961, nace la Federación de Rodeo Chileno, bajo la firma del Presidente de la República don Jorge Alessandri Rodríguez .

El 10 de enero de 1962, el rodeo es declarado deporte nacional y bajo el mandato de sabios directores, que preside don Fernando Hurtado Echenique , nacen los clubes y las asociaciones a lo largo del país. En medio de tanta alegría y entusiasmo, nace también la Asociación de Rodeo de Biobío, Arauco y Malleco , grande y fuerte como nuestros pioneros, que no escatimaron sacrificios para crear una organización de amigos. Don Edmundo Moller Bordeu, don Momo el eterno, preside nuestra asociación en Biobío y, don Estanislao Anguita Anguita , el naciente Club de Rodeo Los Ángeles.

La Federación ofrece entonces, a todas las asociaciones del país, la sede para realizar el primer campeonato nacional de rodeo federado. Nuestra asociación recoge el guante y Los Ángeles lo realiza con gran éxito en abril de 1962.

Es necesario citar fechas, lugares, personas y acontecimientos, porque fue en Los Ángeles donde se consagró don Ramón , al ganar el primer Campeonato Nacional del Rodeo Federado. Su compañero fue don Ruperto Valderrama y montaron los magníficos caballos “Manicero” y “Matucho”.

Al siguiente año, la gran final fue en la ciudad de Linares, asociación que presidía don Ricardo de la Fuente Chaparro , gran caballero de nuestra deporte huaso. Los diarios y las revistas destacaron la segunda victoria de don Ramón y de don Ruperto con grandes titulares que decían “¡Otra vez Cardemil!”. Pero esta vez en las yeguas “Envidia” y “Venganza”. La hazaña se repite por cinco veces en la década de los 60 y siempre acompañado por el gran jinete don Ruperto .

En 1965, don Ramón es campeón en San Fernando, en “Manicero” y “Matucho”; en 1967, es campeón en Rancagua, en “Percala” y “Pelotera”; en 1968 retiene el titulo, en “Manicero” y “Trampero”.

Pasan cinco años y en 1973 reaparece don Ramón , acompañado por el joven jinete don Manuel Fuentes , con nuevos y magníficos caballos adiestrados en su criadero Santa Elba. Vuelve a ser campeón en los caballos “Tabacón” y “Trampero”, obteniendo además el titulo de tercer Campeón en las yeguas Burlesca y Princesa.

En 1977, siempre en Rancagua, en collera con don Manuel Fuentes (Farolito) , en los potros “Bellaco” y “Rival”, ocupan el tercer lugar. Su regalón, el gran potro “Bellaco” tenía apenas seis años. Nacido en el criadero Santa Elba, era hijo de “Taco” y de la gran “Percala”, campeona nacional en 1967, y fue adiestrado por don Ramón desde el día en que su yegua regalona le obsequiara el anhelado potrillo. En este mismo rodeo tiene la alegría de que su potro “Rival” obtiene el primer sello de raza. En 1980, los potros de la esperanza, “Bellaco” y “Rival”, tienen una gran campaña, y bajo la sabia conducción de don Ramón y de Farolito llegan a Rancagua en busca de un campeonato más. Es el tiempo del “Bellaco” y don Ramón o de don Ramón y el “Bellaco”.

¡Qué gran final, con toros tan difíciles! Los rivales son extraordinarios. Nadie da tregua, y jinetes y caballos van a ganar con todas las fuerzas del espíritu y del cuerpo. Se impone la madurez de los excelentes potros, el diestro “Vespertino” y el legendario “Estribillo”, conducidos con gran acierto por don Ricardo de la Fuente y don Enrique Schwalm . Don Ramón y Farolito son vicecampeones en “Bellaco” y “Rival” y terceros campeones en “Mensajero” y “Refuerzo II”.

En 1981, don Ramón persevera y no ceja. Ha pasado un año, y sus potros están más diestros, más maduros; su entrenamiento ha sido constante y minucioso, con los detalles propios de quien sabe arreglarlos y ponerlos a punto. Don Ramón sabe que están al nivel de los más grandes. Ha logrado un entendimiento perfecto con su alazán. El potro es fuerte, ligero, decidido y valiente ¡Qué manera de lograr un entendimiento entre caballo y caballero!

Se aproxima el gran día y don Ramón sufre un accidente: se fractura un tobillo. Le enyesan la pierna, pero con la ayuda incondicional de su amigo Cesar Núñez adapta un zapato especial para que calce la espuela. Así, con mucha dificultad logra montar su potro. Ya en la montura y como vino a ganar, obtiene la medalla de oro de la serie de potros y pasa a la gran final.

Fue la tarde de don Ramón . Toda la afición se levanta de sus asientos, grita y aplaude para darle aliento. Es allí donde su potro Bellaco , a gran velocidad, arrastra el toro pesado, levantándolo entre bandera y bandera. ¡Y qué decir de su jinete, su amo, que lo educo sin enojo; pero siempre mandando! Sus diestras manos firmes en las riendas y el caballo recibiendo la ayuda de las piernas, del cuerpo y del espíritu ganador.

Un valioso acierto fotográfico capta la gran atajada de ese campeonato, que queda en la retina y en la memoria, que no miente. Se reproduce durante 25 años y pasa a ser símbolo e inspiración del talento de las escultoras que lo inmortalizaron.

Domingo por la tarde. ¡Qué espectáculo!

Tribunas desbordantes de público con alma huasa; colorido incomparable, en que se mezclan los vestidos de mujeres hermosas con las flores de los chamantos. Los más diestros y hermosos caballos de nuestro querido país, conducidos por expertos y gallardos jinetes. Flamean las mantas y la caballada luce su pelaje nuevo de primavera, como decimos los huasos. Las cantoras lanzan sus dulces trinos al viento y el cálido ambiente de la tarde profundiza la melancolía en la tonada nuestra.

¿En qué se regocija nuestra alma?, nos repetimos íntimamente. Es posible ser felices cuando existen similitud de ideales, de sentimientos, de tolerancia y de respeto mutuo, que dan seguridad a esa fuerza creadora que será siempre el mejor resguardo de esta pasión tan linda que poseemos.

Cae la tarde en Rancagua y se ha cumplido el sueño de don Ramón . Ya es siete veces campeón de Chile; en varias ocasiones fue segundo y tercer campeón.

Han pasado 26 años desde su séptimo triunfo y 45 del primero. Los niños huasos tendrán siempre en él a un superhombre chileno; conocerán su historia y la pintaran con colores de fantasía en sus mentes infantiles.

Este resumido relato es solo parte de la inigualable historia de don Ramón Cardemil Moraga , marido, padre y abuelo ejemplar. Amó a su gran familia por sobre todas las cosas; pero también amó a su tierra, a sus caballos, a su Curicó, a sus amigos y a su Chile, con sus tradiciones, costumbres y picardía de su hablar.

Don Ramón fue grande; mejor deportista del rodeo; presidente de la Federación de Rodeo ; director fundador de la Federación de Criadores de Caballos Chilenos y eterno consejero. Mejor jinete del siglo. Sin lugar a dudas. Criador, jinete y propietario de “Bellaco”, el mejor potro del siglo. Propietario y jinete de “Percala” y “Tabacón”, mejor yegua y mejor caballo del siglo.

La feliz iniciativa de sus amigos más cercanos, el apoyo unánime de las autoridades curicanas, del rodeo chileno y muy especialmente de su noble amigo don César Núñez Villarroel , hicieron posible que don Ramón recibiera en vida ese incomparable reconocimiento en un monumento que es símbolo de una gran atajada sobre su grandioso Bellaco, que está esculpida en 70 toneladas de roca, obra del talento de dos grandes escultoras.

Allí está en su Curicó, en la plaza del rodeo. Allí estará por siempre para que lo admiren y comenten personas de todas las edades y generaciones. Allí estará en el paso tranquilo de las tardes de verano y en los días fríos, bajo la lluvia de los inviernos. Allí estará don Ramón en las noches, cuando nadie transite, y en cada primavera, con las primeras luces del alba, escaramucenado su alazán por siempre.

He dicho.

-Aplausos.

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