Labor Parlamentaria
Participaciones
Disponemos de documentos desde el año 1965 a la fecha
Antecedentes
- Senado
- Sesión Ordinaria N° 12
- Celebrada el 19 de noviembre de 1992
- Legislatura Extraordinaria número 325
Índice
Cargando mapa del documento
El señor DÍAZ.-
Señor Presidente , protesto enérgicamente por el término "pueblerino" -pertenezco al pueblo más chico de la zona del Cachapoal: Coínco; y deben saber sus Señorías, cuando se vitalizan con "Cachantún", de dónde viene esta agua mineral-, porque, junto con la palabra "provinciano", se está usando muy frecuentemente.
Grandes personajes de la política chilena, cuando quieren señalar que algo es mezquino, pacato, chato, de poca inteligencia o visión, lo califican de "provinciano" o de "pueblerino".
El Senador señor González , en vez de arreglar la cosa, la echó a perder, porque dijo haber usado el término "pueblerino" con connotación intelectual.
El señor GONZÁLEZ.-
Era un giro literario, Honorable colega.
El señor DÍAZ.-
Los giros literarios, como las palabras, tienen algún sentido, señor Senador.
Señor Presidente , protesto también porque, incluso, en un diario de Santiago se utilizó repetidamente el término "provinciano" para calificar un acto urdido en la Capital y con protagonistas, tramoyistas, trama y escenario en la Región Metropolitana (Sus Señorías saben a qué me refiero). Parlamentarios santiaguinos, televisión santiaguina, espionaje santiaguino, y después ese diario señala: "Esto es típico de una sórdida historia provinciana".
Entonces, me parece que tengo derecho a protestar cuando quienes promovieron tales acontecimientos, sus autores intelectuales, etcétera, se hallan radicados en la Capital. Y lo hago con apasionamiento porque ello me molesta profundamente. "A quien le venga el sayo, que se lo ponga". Y en este caso se lo debe poner Santiago.
Ahora, cuando se habla de monumentos nacionales, es como si en la Capital estuviera el patrimonio de la cultura y todo lo que vale en este país.
Al respecto, debo recordar una intervención que tuve hace dos años en esta Sala, durante la cual señalé la existencia en Regiones de decenas de monumentos nacionales muy deteriorados y que no son objeto de un solo centavo para su restauración. Específicamente, hice mención de la iglesia de San Fernando, joya arquitectónica que desde el terremoto del 85 se encuentra en malas condiciones. Y no ha habido un cinco para arreglarla, a pesar de la buena voluntad manifestada por el Presidente de la República , quien me indicó que se iba a realizar un aporte para tal efecto. Lo digo aquí, claramente y con mucha responsabilidad.
Protesto, además, porque los términos "pueblerino" y "provinciano" se usan con sentido peyorativo, en circunstancias de que la flor de la inteligencia poética y del quehacer literario chilenos nació en provincias y pueblos. ¿Dónde nacieron, dónde vivieron y dónde se amamantaron, recibiendo las luces de la inteligencia, Gabriela Mistral y Pablo Neruda? ¿En los soles rurales y bajo los vientos campesinos?
Por otra parte, ¿quiénes son los grandes héroes de Chile? Arturo Prat , ¿dónde nació? Imagino que todos los señores Senadores saben dónde se crió ese insigne hombre y, también, dónde se amamantó su heroísmo. ¿Y Bernardo O'Higgins? Sigamos con Claudio Arrau. ¡Y nombrémoslos a todos!
Entonces, ¿por qué hablar de "pueblerinos" o de "provincianos"?
Señor Presidente, reclamo enérgicamente por ello.
Ahora, si voto contra la indicación, lo hago con la condición -y lo digo claramente aquí- de que en los próximos presupuestos no se asignen recursos de tal índole sólo para Santiago. Porque se ha dicho que 65 por ciento va a la Capital y sólo 35 por ciento a las demás Regiones. En consecuencia -repito-, si voto a favor, es porque entiendo que hay un proceso en marcha y que debe terminar. Eso lo tengo claro.
Pero, por favor, terminemos con la preponderancia de Santiago. Porque el Senador señor Otero ha dicho que la más mala calidad de vida, la peor educación, el aire más irrespirable, el smog, etcétera, está en la Capital. ¡Por supuesto que es así! Y el problema tiene una sola solución: achicar Santiago -no agrandarlo-, mandando a las industrias y empresas a provincias. Lo hemos dicho en más de una oportunidad, y hoy vuelvo a insistir en ello.
Señor Presidente , estoy constatando un hecho que me angustia y alarma. Vean Sus Señorías el último censo: despoblándose los sectores rurales de Chile -¡despoblándose!-; pueblos reducidos a la mitad. Sin embargo, observen cómo ha aumentado la población en Santiago. ¡Por supuesto! Si cada vez tiene más atractivo, más estímulo: el Monumental, San Carlos de Apoquindo. En el fútbol, en la diversión, en todo está la Capital. Y la gente tiene que emigrar a la Región Metropolitana, porque allí se encuentra todo.
Es un círculo vicioso -como diría don Gabriel González Videla - que nunca va a terminar si no le ponemos coto de alguna manera.
Por consiguiente, voy a votar contra la indicación, pero con una condición. Y señalo claramente...
El señor GONZÁLEZ.-
¿Me permite una pequeña interrupción, señor Senador?
El señor DÍAZ.-
Con la venia de la Mesa, con todo agrado. ¡Pero no diga de nuevo "pueblerino" ni "provinciano", porque, entonces, ahí me agarro más firme...!
El señor URENDA ( Vicepresidente ).-
Tiene la palabra el Honorable señor González.
El señor GONZÁLEZ.-
Señor Presidente , se puede tener una visión pueblerina, provinciana, de país o planetaria. Pero eso no significa que alguno de estos términos sea peyorativo.
El señor DÍAZ.-
Son peyorativos, señor Senador.
El señor GONZÁLEZ.-
No lo son. Si Su Señoría los entiende de esa manera, por supuesto que lo serán. Pero sólo denotan un ámbito de acción; nada más. Y no tienen la connotación despectiva que se les ha atribuido. Y, por cierto, ello no significa que estemos en contra de las provincias o de los pueblos.
El señor URENDA ( Vicepresidente ).-
Continúa con el uso de la palabra el Honorable señor Díaz.
El señor DÍAZ.-
Señor Presidente , si este asunto lo llevamos a las alturas intelectuales, mundiales e históricas, debo señalar que el más grande hombre que ha existido en la humanidad, para nosotros, el hijo de Dios, nació en Nazaret, de Belén, pueblo chico. O sea, ¡"pueblerino" también...!
En consecuencia, no acepto dichos términos.
Señor Presidente , en definitiva, dejo clara constancia de que mi voto será favorable a la asignación, pero sobre la base del compromiso formal de quienes elaboran el presupuesto del país en el sentido de que el tratamiento económico para las Regiones sea distinto a partir del próximo análisis que hagamos sobre esta materia. Porque, indiscutiblemente, el de ahora ya está decidido.
He dicho.
El señor NAVARRETE.-
¿Me permite, señor Presidente? Sólo para hacer una precisión con respecto a las palabras del Senador señor Díaz.
El señor URENDA ( Vicepresidente ).-
Tiene la palabra Su Señoría.
El señor NAVARRETE.-
Señor Presidente , tengo entendido que Nazaret es la provincia, y Belén , el pueblo donde nació Cristo.