Labor Parlamentaria
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Antecedentes
- Senado
- Sesión Ordinaria N° 3
- Celebrada el 04 de junio de 1996
- Legislatura Ordinaria número 333
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Intervención Petición de oficio
CINCUENTENARIO DEL NOMBRAMIENTO DE MONSEÑOR JOSÉ MARÍA CARO COMO CARDENAL
Autores
El señor
Señor Presidente , el tema que deseo exponer en el Senado es de mucho interés, trascendencia e importancia para el país, y se refiere a los sucesos que Chile ya conoce acontecidos en la zona del carbón.
Han existido muchas situaciones muy delicadas y graves. Deseo relatar brevemente la historia de todo este proceso, las situaciones actuales desde mi punto de vista, y también plantear al Senado algunos caminos que considero relevantes para solucionar este conflicto.
Cabe recordar que, a fines de 1994, al estudiar el proyecto de Presupuestos para 1995, la Comisión Especial Mixta constituida al efecto accedió a entregar a la ENACAR una cantidad bastante elevada de recursos, que superó los 12 mil millones de pesos, además de la autorización para que se endeudara con la CORFO por una cifra superior a 4 mil 400 millones de pesos. El monto total excedía los 16 mil 400 millones de pesos, y el Senado y la Cámara de Diputados autorizaron su asignación sujeta a un plan denominado "ENACAR 2001", cuyo objetivo fundamental era desarrollar una acción técnica que permitiera a la alicaída empresa resolver sus problemas administrativos, laborales, previsionales y financieros.
Posteriormente, en 1995, al analizar los antecedentes relativos al Presupuesto del año en curso, se informó en la reunión correspondiente que los fondos que el Congreso había autorizado otorgar a la ENACAR, en 1994, para el año presupuestario de 1995, no se habían asignado hasta setiembre del año pasado. Esto, como es natural, provocó inquietud, por cuanto una ley publicada en el Diario Oficial no se había cumplido conforme la había despachado el propio Congreso. Consultado el motivo de tal anomalía, el Presidente de la empresa, señor Luciano Valle , señaló que no disponía de información acerca de por qué los recursos no habían llegado el 1º de enero del año recién pasado, fecha de inicio del proceso denominado "ENACAR 2001".
Asimismo, se preguntó al señor Ministro Vicepresidente Ejecutivo de la CORFO la razón para no enterar los fondos, a lo cual manifestó que el Ministerio de Hacienda no había entregado los dineros para poner en marcha dicho plan.
Por su parte, dicha Secretaría de Estado informó que, por no estar a su disposición el referido plan, no asignó los recursos.
Lo anterior provocó inquietud, como era natural, al observarse que no se aplicaba lo establecido en la Ley de Presupuestos y que, por ello, no se estaban empleando los dineros como correspondía.
A lo anterior se suma otro hecho, que es de mucha importancia recordar ahora: en marzo de 1995, Su Excelencia el Presidente de la República , don Eduardo Frei , concurre a la zona de Lota y se reúne con los dirigentes sindicales del carbón, ocasión en la cual le plantean la existencia de una serie de irregularidades y situaciones complejas y difíciles que pueden terminar nuevamente en un conflicto. Le dan a conocer que se contrató a numerosos asesores, sin conocimientos técnicos ni sociales del desarrollo de la empresa del carbón; que los sueldos del nivel ejecutivo habían aumentado más de lo esperado, sumando cifras siderales, y que se estaban gastando recursos en cosas no imprescindibles o básicas, que concluirían siendo engañosas para todo el proceso y el desarrollo que se pretendía llevar adelante. Se ponía como ejemplo que se destinaban importantes cantidades de dinero --concretamente, 7 millones de pesos-- al arreglo del local de funcionamiento del Directorio, mientras existían necesidades financieras y económicas en otras áreas de la empresa.
Todo esto ha llevado, sin duda alguna, a un proceso en el cual ha ido creciendo poco a poco la inquietud de los trabajadores y dirigentes sindicales del carbón, provocando un problema ya conocido en la zona --básicamente en Lota, Curanilahue y, posteriormente, también en Lebu--, y con mucha razón.
Desde mi punto de vista --y por eso lo planteo--, el Senado ha sido inducido a error, por cuanto todo lo que se aprobó para desarrollar con recursos públicos las acciones correspondientes en esa área no cumplió el fin deseado.
Ahora bien, como era indispensable seguir desarrollando el sector, el Congreso, en general, y el Senado, en particular, volvieron a aprobar recursos para 1996, sujetos a una serie de disposiciones que debían establecerse en forma muy clara y vinculadas al análisis de materias propias de la inversión de dichos fondos, básicamente a los pagos financieros que debían hacerse y a la buena administración de la empresa.
En este aspecto, era importante tener claridad en cuanto al objetivo fundamental, esto es, que el futuro desarrollo debía encararse con prudencia, capacidad y comprensión hacia la zona de Lota, Curanilahue y Lebu , pues todo ello repercutía, indudablemente, sobre muchas personas: trabajadores de las minas del carbón, vecinos de las localidades, el comercio, etcétera. Lamentablemente, desde nuestro punto de vista, todo lo anterior no se dio, pues no ha habido prudencia, tampoco capacidad, y menos aún excelencia administrativa.
¿Cuál es el resultado? Hay 96 trabajadores despedidos, muchos de los cuales están ayunando desde hace varios días en una iglesia de Lota. La comunidad local los respalda; los jóvenes han salido a las calles a apoyar a sus padres y amigos --todos mineros del carbón--, y toda una ciudad se ha movilizado para llamar la atención de Chile, para que entienda, de una vez por todas, que el proceso denunciado por los propios dirigentes con tanta anticipación, desgraciadamente ha llegado a un fin que nadie hubiera deseado, pero que, por las circunstancias ya descritas, se manifiesta en toda su plenitud, con muchos errores e inquietudes.
Desde esta Sala, deseo alentar al Supremo Gobierno a alcanzar pronto una solución a estos problemas; es indispensable hacerlo. Para ello, desde mi punto de vista, es imprescindible la reincorporación de los despedidos, previo análisis a fondo de las situaciones legales que afectan a cada uno de ellos. Existen antecedentes que indican que, en su gran mayoría, fueron despedidos en momentos en que estaban haciendo uso de licencias médicas, efecto que produce daño no sólo a los mineros del carbón, sino también al resto de los trabajadores de Chile, por la interpretación de las leyes laborales vigentes.
Asimismo, solicito que se oficie, en mi nombre, al señor Ministro Vicepresidente Ejecutivo de la CORFO , a fin de que dé a conocer al Senado todos los aspectos referidos a la situación actual y a la pasada respecto del plan social "ENACAR 1", y lo tocante a los problemas actuales, incluyendo --y esto es indispensable-- el estudio de las alternativas de un plan social que permita, entre otros aspectos, obtener un puente de jubilación, incorporando también las soluciones habitacionales para todos los trabajadores, a fin de tener claridad respecto del futuro de una zona tan duramente golpeada.
Desgraciadamente, cada vez que abordamos el tema del carbón, no es para hablar de éxitos ni de esperanzas, y nuestras expresiones han estado dirigidas a la desesperanza y a la inquietud. Desde mi punto de vista, y al margen de los problemas propios de la comercialización del mineral, ello se debe a la muy mala administración de la ENACAR, lo que agrava los problemas sociales existentes en el área.
Hay un hecho que para el país, y particularmente para el Senador que habla, ha resultado ser increíble: hace un mes se denunció el desaparecimiento de la zona de Lebu de 16 mil toneladas de carbón, y hasta ahora no hay antecedentes acerca de su destino, de si realmente existieron, ni qué está ocurriendo con la administración.
Este conjunto de elementos --con esto finalizo--, sin duda alguna amerita una participación más efectiva del Senado chileno y de todas las instituciones, por el hecho de haberse entregado recursos que comprometen los fondos de la Nación, en circunstancias de que la empresa que los recibió ha terminado en conflictos tan graves y delicados, lo cual, desde mi punto de vista, hace aconsejable un análisis más profundo. Para eso, es indispensable que el Ministro Vicepresidente Ejecutivo de la CORFO entregue a la brevedad la totalidad de los antecedentes, y busque las fórmulas adecuadas para llegar a un final feliz en todo este proceso, que permita encontrar un camino social a ese enorme sector que hoy día vive en un tremendo conflicto, el cual entiendo. Y espero, para bien de ellos y del país, contar con una solución lo más pronto posible.
He dicho.
--Se anuncia el envío del oficio solicitado, en nombre del señor Senador, de conformidad al Reglamento.