Labor Parlamentaria
Participaciones
Disponemos de documentos desde el año 1965 a la fecha
Antecedentes
- Cámara de Diputados
- Sesión Ordinaria N° 28
- Celebrada el 27 de agosto de 1968
- Legislatura Ordinaria año 1968
Índice
Cargando mapa del documento
Homenaje
HOMENAJE A LA MEMORIA DEL DIPUTADO SEÑOR JUAN MONTEDONICO NAPOLI, FALLECIDO RECIENTEMENTE. NOTAS DE CONDOLNCIA
Autores
El señor
Señor Presidente, en la mañana del martes 13 de agosto, las radioemisoras de Valparaíso y del resto del país conmovieron a la opinión pública con una noticia que muchos esperaban, pero que nadie, nadie, quería que se convirtiera en realidad. A las 8.20 horas había fallecido, en su residencia de Cerro Castillo, el DiputadoJuan Montedónico Nápoli.
Todo un pueblo había vivido pendiente de su penosa agonía. El ataque cardíaco sufrido en el invierno de 1967 ya había puesto en alerta a sus familiares y amigos. Por eso, en el instante en que se produjo su deceso, como un eco quedaron resonando sus palabras en el corazón de su gente: "¿Para qué me mandan a Santiago? Yo no estoy en ánimo de una carrera electoral. Lo que yo quiero es quedarme en Valparaíso; seguir trabajando por el puerto como Alcalde." Así amaba él a la tierra que lo vio nacer. Era un porteño de cepa, que sabía unir, por encima de credos y doctrinas, cuando se trataba de defender los interese de su querido Valparaíso.
Juan Montedónico, Regidor, Alcalde, Diputado. Luchó siempre con entereza por sus ideales políticos. Jamás transigió en la defensa de su partido; pero también supo respetar las ideas de los demás. No fue un sectario ni un divisionista. Trabajó con todos y por todo. Si había una buena iniciativa -no importaba de donde viniera- la tomaba como propia y la defendía con el mismo calor y vehemencia que ponía en las suyas.
Juan Montedónico nació en Valparaíso y falleció, en la tierra que tanto quería, a los 58 años de edad. Estaba casado con la señora Lila Quiroz Ravanal. Tres hijos:
Juan, Bruno y Gilda. Hombre de hogar, adoraba a su familia. Sin embargo, su amor iba aún más lejos: llegaba hasta aquellos miles de niños y jóvenes que habían recibido sus lecciones como profesor en la Escuela italiana "Arturo Dell`Oro", en el Liceo de Viña del Mar, en las Universidades Católica y de Chile. No sin razón, sus alumnos lo recuerdan como un profesor ecuánime, benévolo y afectuoso, siempre cerca de ellos, dispuesto a comprender sus problemas y a orientarles por medio de su fino sentido pedagógico y humanista.
Su calidad humana, su franca cordialidad, le hicieron ganarse el afecto no sólo de la juventud. En 1967 llegó hasta Valdivia formando parte de la Comisión de Educación de la Cámara de Diputados. Era Diputado por Valparaíso, pero se interesó por los problemas de nuestra Universidad Austral como si fueran cosa suya. Estimuló con su palabra a las autoridades universitarias y no fue mezquino para prodigar elogios a la eficiencia y alto nivel educacional de este plantel superior. De vuelta a la capital, influyó en el ánimo y decisión de muchos para que se concediera finalmente la autonomía para otorgar títulos académicos a la joven Universidad Austral de Chile. Por eso, también Valdivia sintió hondamente la muerte de Juan Montedónico Nápoli.
Su carrera de maestro y de político tuvo muchas satisfacciones. Siempre recordaba con cariño la Medalla de la Solidaridad con que lo distinguió el Gobierno de Italia.
Pero no en vano pasa el tiempo. Ya desde aquellos días aciago de 1965, en que un terremoto azotó a Valaparaíso, los esfuerzos que hizo el AlcaldeMontedónico por sus habitantes hicieron que se resintiera su salud, como así también la dura campaña parlamentaria y, finalmente, su tremendo sentido de responsabilidad, que le hacía olvidar los consejos de los médicos, para tratar de cumplir siempre con los suyos.
De los cerros, de las caletas de pescadores, de los barrios obreros, del campo y de la ciudad surgieron centenares de hombres, mujeres y ñiños que querían despedir a su maestro y amigo, Juan Montedónico. Un pueblo agradecido fue a decirle adiós, pensando que aun después de su muerte seguirá viviendo en el recuerdo de su gente.
Los Diputados socialistas nos asociamos a este sentimiento de pesar, y solicitamos que se envíe, en nombre de la Cámara, estas expresiones de sentimiento a sus familiares y al partido que lo cobijó en su seno: la Democracia Cristiana.