Labor Parlamentaria
Participaciones
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Antecedentes
- Senado
- Sesión Ordinaria N° 28
- Celebrada el 05 de junio de 2013
- Legislatura número 361
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Homenaje
HOMENAJE DEL SENADO A COLONOS DE FAJA MAISAN EN CONMEMORACIÓN DE CIEN AÑOS DE SU LLEGADA A REGIÓN DE LA ARAUCANÍA
Autores
El señor GARCÍA .- Señor Presidente , señoras y señores Senadores; señora Presidenta de la Junta de Vecinos Faja Maisan de Pitrufquén , doña Elcira Eberts ; invitados especiales, señoras Marianne Schubert , Guissela Schubert , Gertrud Buck , Edith Schiessler y Ana María Schell y señores Eduardo López y Herbert Grunewaldt .
La historia de Faja Maisan, en la comuna de Pitrufquén, Región de La Araucanía, comienza hace cien años con la llegada de sus primeros colonos, provenientes de Alemania, Suiza y Holanda, quienes abordaron el Oropesa, atravesaron el Estrecho de Magallanes y desembarcaron en Corral. Desde allí fueron trasladados a la ciudad de Valdivia, donde tomaron el tren rumbo a Pitrufquén, para finalmente ser transportados en carreta hasta Comuy, lugar en el cual se radicaron en un principio. A cada familia de colonos se le entregaron una parcela de 60 hectáreas, una yunta de bueyes, una carreta con aperos y una vaca parida.
A medida que les eran otorgados los predios, las familias se trasladaban a ellos, formándose de este modo Faja Maisan. Este lugar recibe su nombre debido a que la primera parcela que se entregó fue la del ciudadano alemán don Max Maisan.
Todas las familias llegaron a nuestro país buscando un mejor porvenir. No obstante, eso no fue fácil. No existían caminos, y transitar de un lugar a otro era realmente muy, muy difícil. Y para qué hablar de la completa inexistencia de otros servicios básicos, como salud y energía eléctrica. Lo anterior se agudizaba aún más con la llegada del invierno, a tal punto que algunas familias decidieron volver a sus países de origen. Pero la mayoría de los colonos se quedaron en Faja Maisan, luchando y sacrificándose por una mejor calidad de vida.
Fue así como en 1910 don Max Maisan advierte que los niños no tenían educación, por lo que cita a una junta de vecinos y propone la formación del Colegio Alemán de Faja Maisan, que se funda en diciembre de ese mismo año. El alumnado y el grupo de profesores se terminan de conformar dos años más tarde, ya que en 1912 llega el segundo grupo de colonos.
El colegio, que en un principio solo estaba compuesto por colonos alemanes, se sustentaba únicamente con aportes del país germano y todas sus clases se impartían en alemán. Posteriormente, el establecimiento incorpora el idioma español, por lo que llegan familias mapuches con la intención de educar a sus hijos. Y, de esta manera, mapuches y colonos germanos formaban el alumnado del Colegio Alemán de Faja Maisan, según cuenta don Francisco Sauterel , quien fuera por 40 años Presidente de dicho plantel educacional y Alcalde de Pitrufquén en la década del sesenta.
En Faja Maisan las adversidades eran muchas. Una de ellas era la falta de energía eléctrica. Pero un colono de apellido Brun descubrió una cascada ubicada en las faldas del cerro Mahuidanche con una caída de 72 metros de altura, y propuso la construcción de una hidroeléctrica, proyecto que en Santiago fue considerado descabellado. Sin embargo, de acuerdo a los relatos de los lugareños y a las crónicas dejadas por los colonos, la experiencia les indicaba que no era posible esperar a que se dieran las cosas. Y gracias al trabajo conjunto de las familias inmigrantes del Viejo Continente y de familias mapuches, y especialmente a la ayuda del Gobierno alemán, pudieron construir su hidroeléctrica.
En los primeros años la planta generaba energía para 4 ampolletas por casa. Hoy en día, con el desarrollo y el crecimiento, la energía no alcanza para todos, por lo que Faja Maisan se abastece tanto por la hidroeléctrica como por la compañía de distribución que entrega energía a la ciudad de Pitrufquén.
Otro avance muy importante es la Cooperativa Campesina de Faja Maisan, cuya historia comienza cuando por primera vez se invitó al señor Ramehlof, Cónsul de la República Federal de Alemania en Concepción, quien supervigilaba el Colegio Alemán del lugar. En esa ocasión se hizo un acto de recibimiento y los alumnos se formaron en la entrada principal del colegio. Fue ahí donde el Cónsul le preguntó a don Francisco Sauterel por qué los niños andaban descalzos, a lo que él respondió que "eso era muy normal, ya que la gente era muy pobre y seguramente no tenían plata para comprar zapatos".
El Cónsul le dijo a don Francisco que llamara a una junta general de vecinos. La idea era crear una cooperativa con créditos que conseguirían con el Gobierno alemán, a efectos de poder darle un mejor pasar a la gente de Faja Maisan.
Se formó la junta general con cerca de 40 personas descendientes de colonos. El Cónsul Ramehlof trajo a 12 expertos de Alemania y elaboraron un proyecto. Se solicitaron recursos para poner en marcha la cooperativa agrícola y Alemania donó un millón 550 mil marcos, monto que en ese tiempo era mucho dinero. Las familias de Faja Maisan debían poner el 20 por ciento del total. Sin embargo, como no tenían recursos frescos, decidieron aportar la planta hidroeléctrica como inversión.
De tal modo, se pudo formar la Cooperativa Agrícola de Faja Maisan en los años sesenta, con el fin de entregar mejores condiciones de vida a la comunidad y de hacerla autosuficiente en el futuro; objetivo que se ha cumplido a cabalidad. Gracias a esta cooperativa, las familias Redel y Brellenthin fueron las primeras en tener un molino maquilero de piedra, pequeño y de poca capacidad, pero, sin duda, todo un avance para la época. Allí la gente iba a moler su trigo, debiendo pagar con la misma producción.
Con el dinero aportado por los alemanes se pudo mejorar también la planta hidroeléctrica y entregar energía a toda Faja Maisan. Además, se puso en funcionamiento una bomba de bencina y un taller mecánico, entre otros servicios.
Por otro lado, la religión ha jugado un rol fundamental en la vida de Faja Maisan. Si bien la gran mayoría de las familias de colonos alemanes son evangélicas, estas conviven con luteranos y católicos. Al poco tiempo de la construcción del colegio, los evangélicos levantaron una capilla, contribuyendo mucho a la evangelización de las comunidades, labor que ha sido reconocida por todos, independientemente del credo que se profese.
No puedo terminar esta intervención sin antes destacar la buena forma en que se han hecho las cosas en Faja Maisan, con integración y gracias a la labor de todas las familias. Los hombres y mujeres que un día llenos de ilusiones y esperanzas llegaron a Faja Maisan ya no están, no obstante, nos dejaron su descendencia y, por cierto, la enseñanza de que con esfuerzo, trabajo y dedicación, no existen obstáculos que impidan cumplir las metas.
Con motivo de cumplirse el primer centenario de la llegada de los colonos a Faja Maisan, y en mi calidad de Senador por la zona, rindo sentido homenaje de admiración, cariño y gratitud a todos quienes, con espíritu pionero, construyeron en Faja Maisan un nuevo hogar, un nuevo destino, una nueva vida, demostrando que con esfuerzo y tesón, en unidad familiar y comunitaria, es posible vencer la adversidad.
Hago extensivo mi homenaje a los descendientes de esos colonos, quienes, fieles al legado de sus abuelos y padres, continúan con la hermosa y noble labor de dar vida a Faja Maisan , a sus instituciones tan señeras, a sus actividades agrícolas tan características y, por sobre todo, a su convivencia ejemplar.
Vayan a todos ellos nuestro profundo y sincero reconocimiento y los fervientes deseos de que el progreso, la paz y la armonía sigan siendo las virtudes que mejor distinguen a nuestra querida Faja Maisan.
¡Dios bendiga a nuestra querida Faja Maisan!
Muchas gracias.