Labor Parlamentaria
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Antecedentes
- Senado
- Sesión Ordinaria N°44
- Celebrada el 03 de septiembre de 2014
- Legislatura Ordinaria número 362
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Homenaje
HOMENAJE A DON EDUARDO FREI MONTALVA CON MOTIVO DEL CINCUENTENARIO DE SU ELECCIÓN COMO PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA
Autores
El señor
En nombre de los Senadores del Partido Por la Democracia y del Partido Socialista, nos unimos a este merecido homenaje con ocasión de que mañana se cumple el cincuentenario de la elección de don Eduardo Frei Montalva como Presidente de la República.
No es posible entender el pensamiento y la obra política de Frei Montalva sin comprender a cabalidad la historia del siglo XX chileno, fuertemente marcado por el ascenso creciente de la clase media, por un largo proceso de fortalecimiento de la capacidad del Estado para proveer bienes públicos a los ciudadanos y por la necesidad de modernizar la economía nacional y mejorar de manera sustantiva la distribución de la riqueza, acortando la brecha social heredada del siglo XIX.
Frei, a nivel internacional, es reconocido como uno de los impulsores de una temprana tercera vía socialcristiana, una alternativa -en plena Guerra Fría- a los postulados económicos-sociales de las potencias hegemónicas, las que sostenían dos modelos opuestos de economía y sociedad: el capitalismo y la democracia liberal, por una parte, y el socialismo de la planificación central y la democracia social, por otra.
Frei criticaba en ambos la profunda deshumanización detrás de sus postulados: por un lado, el capitalismo, que veía en el trabajo humano un puro factor de producción que había que poner íntegramente al servicio de la optimización productiva y, por otro, la aterradora falta de libertad de unos regímenes donde el colectivismo derivó en severo totalitarismo.
Resulta extraordinariamente interesante analizar lo que los historiadores y politólogos contemporáneos señalan sobre el Gobierno del Presidente Frei Montalva.
La "Revolución en Libertad" fue una fase del proceso de modernización de la sociedad y la economía chilenas que había comenzado en la década de los años cuarenta. En esa perspectiva, como dice el historiador Cristián Gazmuri, los grandes programas de reformas de la Presidencia de Frei (la chilenización de la industria del cobre, la reforma agraria, la promoción social y la extensión de la educación) fueron, en lo sustantivo, continuados por Allende.
Los dos primeros años del Gobierno del Presidente Frei Montalva se llevaron a cabo en un clima en el que la ciudadanía activa demandaba cambios. Frei los había ofrecido al país en su campaña, y cumplió con ellos.
Convencido del rol insustituible del sector privado en la generación de riqueza y de la necesidad de un crecimiento económico que permitiera la creación de empleos dignos y una recaudación fiscal adecuada, llevó a cabo una tarea de estímulo al referido sector, abriendo el crédito público a los emprendedores. Así, se otorgaron créditos; se avalaron préstamos y subsidios al sector empresarial, y se hicieron inversiones estatales directas.
En el mismo sentido, se modificaron las normas que reglamentaban los depósitos bancarios y los créditos. Ello le permitió al Gobierno influir en la asignación de los empréstitos y controlar mejor el circulante.
Además, se ofrecieron niveles de precios atractivos a productores y comerciantes minoristas, aun cuando las necesidades básicas fueron subsidiadas a fin de mantenerlas dentro del alcance de las familias de menores ingresos.
No puedo dejar de mencionar la reforma tributaria que Frei Montalva impulsara con éxito y que permitió, por primera vez en la historia económica del país, establecer un impuesto al patrimonio y a la herencia. También se realizó una nueva retasación de los bienes raíces después de treinta años y se fijaron procedimientos más eficientes de recaudación. Todo ello tuvo como efecto aumentar los ingresos públicos, gravar el dinero inmovilizado y redistribuir la participación en el ingreso.
En materia de obras públicas, con el Presidente Frei se iniciaron las obras del ferrocarril subterráneo en la Capital; se construyó la ruta 68, que une Santiago con Valparaíso, y se avanzó por primera vez en un sistema nacional de riego que pretendía hacer productivas más de 200 mil hectáreas de secano de la zona central del país.
Como sostiene el politólogo norteamericano Michael Fleet, a consecuencia de esas acciones, el producto interno bruto creció a 6,1 por ciento en 1965 y a 9,2 por ciento en 1966, mientras que la inflación se mantuvo en niveles normales para la época.
En el plano de la política social, se emplearon considerables sumas de dinero y tiempo en reformas a la educación, en proyectos de obras públicas y en programas de asistencia social. A fines de 1966, se habían hecho grandes avances en la construcción y el equipamiento de viviendas y de establecimientos educacionales y de salud, y la distribución del ingreso era marcadamente más equitativa.
Otra reforma de enorme trascendencia dice relación con la reforma laboral que llevó a cabo.
De partida, se duplicó el número de trabajadores sindicalizados en el país y se aprobó la Ley sobre Accidentes del Trabajo y Enfermedades Profesionales. Asimismo, se dio origen a la sindicalización campesina, una vieja aspiración del mundo rural de nuestro país.
En materia de promoción social, es imposible no recordar los esfuerzos desplegados por Frei Montalva en relación con los ciudadanos del medio rural. Él fue, probablemente, el Jefe de Gobierno que en la historia nacional más ha hecho por el mundo campesino. Hasta el día de hoy la memoria de su obra está presente en el recuerdo de miles de familias campesinas, a quienes se les posibilitó no solo el acceso a la tierra, sino, por sobre todo, sentirse dignos por primera vez en sus vidas. Al terminar con el vasallaje colonial en que se mantenían, comenzaron a ser sujetos de derechos y ciudadanos plenos, libres y soberanos a la hora de ejercer su derecho a voto.
Sin la reforma agraria es imposible entender los procesos posteriores de mejora de la calidad de vida del campesinado, como los programas de alfabetización, las postas rurales, la electrificación e, incluso, el saneamiento de suelos, que todavía vemos en muchas regiones del país.
En el plano económico, sin esa reforma, resistida por la Derecha conservadora de la época, sería improbable que hoy nuestra agricultura fuera capaz de dar seguridad alimentaria a los chilenos y transformara a nuestro país en una fuerza agroalimentaria competitiva a nivel global.
Tampoco puede entenderse el Chile de hoy sin las juntas de vecinos. Estas fueron creadas a instancias de Frei Montalva con la finalidad de sostener un modelo de asociación participativa y democrática de los ciudadanos en torno a la vida en sus barrios. Las juntas de vecinos y las organizaciones comunitarias funcionales pasan a ser espacios de libertad y deliberación política también de los ciudadanos, que se unen para impulsar sus demandas a favor de la mejora de las condiciones de vida en la ciudad.
Señor Presidente, Honorables colegas, hoy nadie puede poner en duda el compromiso profundamente reformador y modernizador del ex Presidente Eduardo Frei Montalva. El Chile actual no se entendería sin su legado.
Por eso, con la tranquilidad que da la perspectiva histórica, hago presente que resulta muy injusto a los ojos de hoy comprobar la forma en que fue tratado.
De él se dijo que era el Kerensky de América Latina, que era el último respiro del conservadurismo chileno. Fue aislado políticamente por la Derecha y por la Izquierda: unos reprochando sus caminos, que tocaban sus personales intereses políticos y económicos, y otros buscando, probablemente, radicalizar el proceso.
Se creó un clima de crispación política que fue atizado por un verdadero bloqueo empresarial. Frei Montalva, que creía en el rol del empresariado, fue objeto de un boicot a partir del tercer año de Gobierno. Los empresarios locales dejaron de invertir, generando la imposibilidad de sostener el crecimiento, lo que a su vez derivó en dificultades para la caja fiscal. Prueba de lo anterior fue la cesación de uno de sus cercanos de la dirección superior de la Cámara de la Producción y el Comercio.
Chile se reencuentra hoy con su historia, con una historia que fue suspendida a sangre y a fuego por el golpe militar y la revolución conservadora y neoliberal que impulsó la dictadura. La memoria histórica de ese período debe servirnos a todos nosotros de guía para no repetir los errores del pasado.
Hoy, como ayer con Frei, requerimos asumir los desafíos de los cambios que Chile mayoritariamente demanda: reformar profundamente las estructuras sociales y económicas del país para traer más dignidad e igualdad a las hijas e hijos de esta tierra.
Sin embargo, esos cambios deben ser verdaderos, no puramente cosméticos.
La unidad de la mayoría política y social es la mejor garantía de gobernabilidad para Chile. Pero ella debe sostenerse siempre en acuerdos sólidos, sobre la base de miradas comunes y diagnósticos compartidos. Los ciudadanos nos demandan a quienes tenemos responsabilidades políticas seriedad, transparencia, convicciones y consecuencia entre pensamiento y acción política, los mismos valores que siempre enarboló Eduardo Frei Montalva.
Termino estas palabras saludando al ex Presidente Eduardo Frei Ruiz-Tagle, (nos acompaña en las tribunas), a su familia y al Partido Demócrata Cristiano, en la persona de nuestro colega y amigo Ignacio Walker; y haciendo votos para que nunca más en Chile un Primer Mandatario que busque el bien nacional sea aislado, boicoteado y maltratado como lo fue en vida el Presidente Eduardo Frei Montalva.
Por último, y en representación del Partido Por la Democracia y del Partido Socialista, solicito públicamente al Poder Judicial que se le dé la mayor urgencia y celeridad a la investigación penal que se sigue en estos momentos para establecer las circunstancias y encontrar a los responsables del asesinato de ese gran estadista chileno, de quien todos tenemos mucho que aprender.
He dicho.
--(Aplausos en la Sala y en tribunas).