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Antecedentes
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  • Sesión Ordinaria N° 47
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  • Legislatura Ordinaria número 358
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Intervención
DECLARACIÓN DE FERIADO POR BICENTENARIO. Tercer trámite constitucional.

Autores

La señora SEPÚLVEDA , doña Alejandra ( Presidenta ).- Señor diputado , vamos a revisar ese acuerdo.

Tiene la palabra el diputado señor Marcelo Schilling.

El señor SCHILLING.- Señora Presidenta , el tenor de la discusión me trae a la memoria una frase del ex presidente francés Francois Mitterrand , quien sostuvo que era el último Presidente de la República Francesa y que, después de él, vendrían los contadores.

Reducir el sentido de la celebración del Bicentenario a los prosaicos y vulgares pesos, a las “lucas”, como se conocen popularmente, y a los argumentos de las encuestas es rebajar mucho el nivel de la discusión.

En 1910, con ocasión de la celebración del Centenario, varios políticos como Enrique Mac-Iver y Luis Emilio Recabarren , entre otros, se preguntaron si había algo que celebrar. Muchos llegaron a la conclusión de que no había nada que celebrar, porque se dilapidaba, sin ton ni son, por parte de la oligarquía, la riqueza del salitre. Se gastaba mucho en farras y en consumos suntuarios. Además, se produjo una disminución, si no la anulación total, de los impuestos, y el aumento de la pobreza, etcétera.

Por lo mismo, hoy deberíamos preguntarnos si tiene algún sentido celebrar el Bicentenario. Creo que esta vez sí tiene sentido celebrarlo.

Quiero recordar que, en los explosivos últimos veinte años, nuestro país pasó de una riqueza total de 3.000 dólares per cápita, cuando llegó al Gobierno don Patricio Aylwin , a 15.000 dólares per cápita hoy. Por lo tanto, se ha multiplicado por cinco la riqueza nominal del país. Y si esas cifras se miden por el poder de compra, el porcentaje es mayor.

Cuando asumió la presidencia don Patricio Aylwin , los chilenos éramos 14 millones, de los cuales 5 millones eran pobres. Eso equivalía al 40 por ciento de la población. Sobre tal realidad social, no había democracia duradera que se pudiera construir.

Hoy, somos 17 millones de chilenos. Es cierto que aún tenemos la vergüenza de contar con 2 millones de compatriotas que viven bajo la línea de la pobreza. Pero no tenemos la caldera a punto de estallar, como en 1990, que amenazaba con alterar la estabilidad de la transición democrática. Hay que celebrarlo.

Además, esto ha permitido que el Presidente Sebastián Piñera , el 21 de mayo, nos convocara al desafío de llevar el país al desarrollo durante la próxima década. Por lo tanto, plantear este desafío amerita celebrar el punto de partida, que es el Bicentenario. Ese descanso, por último, va a permitir tomar el impulso necesario.

En consecuencia, reducir esta fiesta a un problema de pesos más, pesos menos, como se ha hecho, es algo completamente inconducente y rebaja el sentido, la dignidad y el propósito de la celebración.

No veo nada pecaminoso en que las medidas que se vayan a adoptar se traduzcan en más fiestas o en más disfrute para el pueblo.

La naturaleza de esa fiesta va a depender de la solemnidad y trascendencia que le quiera dar el Gobierno. Espero, entonces, que el Ejecutivo tenga sentido de la solemnidad y de la trascendencia, porque sus asesores comunicacionales y algunos de sus parlamentarios presentes en la Sala dudan de la forma en que el actual Presidente ejerce su investidura.

En relación con lo planteado por el diputado Pedro Araya respecto de que hay maneras de compensación establecidas en las leyes, quiero recordar que esas leyes se dictan porque permanente y sistemáticamente se están burlando.

Cabe señalar también que la capacidad de acuerdo de los trabajadores con los grandes empresarios, especialmente con los del retail, es absolutamente nula.

Por lo tanto, rechazo y votaré en contra las modificaciones del Senado.

He dicho.

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