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  • Cámara de Diputados
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Homenaje
HOMENAJE EN MEMORIA DEL PERIODISTA SEÑOR RICARTE SOTO GALLEGOS, RECIENTEMENTE FALLECIDO

Autores

Tiene la palabra, en primer lugar, el diputado señor Rodrigo González.

El señor GONZÁLEZ (de pie).- Señor Presidente, estimados colegas:

En primer lugar, quiero saludar a Cecilia Rovaretti, viuda de Ricarte Soto, y a Enzo Yacometti, director de Televisión Nacional, quienes nos acompañan en la tribuna de honor.

Inicio este homenaje al destacado periodista y profesor Ricarte Soto, en representación de la bancada parlamentaria del PPD, agradeciendo a mis colegas el honor de poder decir una palabas sobre quien fuera un amigo y también un militante del Partido por la Democracia.

Quiero recordarlo con las mismas palabras conmovedoras que él dedicó a las 21 víctimas del trágico accidente del Casa 212, en Juan Fernández, cuando les dio su despedida, y que con insondable dolor tituló: “Muerte Puta”.

“Los muertos no sufren”, nos dijo Ricarte en esa ocasión. “Así que estoy llorando por ellos, pero sin sufrir. Con mi copa de vino brindo recordándolos con mucho amor. Todos ellos están en otra parte. Ya no sufren.”. Adivino que esta es la forma en que a él también le habría gustado que lo recordáramos.

Él amaba la vida. “Quería vivir hasta el último; y siempre luchó (…)”, nos contó su compañera Cecilia Rovaretti, su esposa, cómplice y confidente, a quien él amaba entrañablemente.

Ricarte Soto, hijo del reconocido cineasta nacional Helvio Soto, estudió en el Liceo José Victorino Lastarria. Terminó sus últimos tres años de estudios en la Escuela Militar.

Tras el golpe de Estado, en 1973, y con solo 19 años, viajó a París, donde estaba exiliado su padre y culminó ahí sus estudios universitarios.

Allí, en Francia, conoció a la que sería su esposa, la periodista argentina Cecilia Rovaretti, con quien se casó y tuvo una hija, María Alcira.

En la década de los ochenta desarrolló su actividad periodística en Francia, en las radios Gilda y Solidarnosc, donde comentaba sobre política internacional. Con posterioridad, continuó su labor profesional en Radio Francia Internacional y como corresponsal de Radio Cooperativa, a lo que se debe sumar su trabajo en la Comisión para la Cultura de las Naciones Unidas.

En los años noventa, con el regreso de la democracia, Ricarte decide volver al país. Una vez en Chile, trabajó en Radio Monumental, en la que ocupó el cargo de director.

En 2002, la vida profesional de Ricarte da un vuelco casi inesperado, puesto que al ser invitado como panelista al estelar “Con Mucho Cariño”, de TVN, asombra con su inteligencia y su humor descarnado. Entonces fue incorporado al matinal “Buenos Días a Todos”, en el que se mantuvo hasta su muerte.

En 2010 se le detecta un cáncer al pulmón, enfermedad a la que califica como una traición. “Es injusto -decía-, porque hace 10 años que dejé de fumar”. Ya había cambiado los más de 30 cigarrillos que fumaba al día por una rutina sana y de ejercicios.

En mayo de 2013 Ricarte convoca a La Marcha de los Enfermos, con el objeto de expresar el descontento popular por el alto costo de los medicamentos y tratamientos médicos, en especial de las enfermedades crónicas y terminales. Al respecto, Ricarte señaló que la idea de esa marcha se gestó mientras esperaba en las salas de las clínicas y luego de escuchar los testimonios de tanta gente que prácticamente tiene negado el acceso a los medicamentos por sus costos prohibitivos.

De esa marcha diría: “Esta no es una marcha de los enfermos de cáncer, sino de todos los que están enfermos de enfermedades crónicas y raras.”. Su cruzada logró reunir a más de cinco mil personas, las que se movilizaron para apoyar la petición de Ricarte respecto de la creación en el país de un Fondo Nacional de Medicamentos. Ricarte siempre estuvo acompañado de sus mujeres: Cecilia Rovaretti y su hija María Alcira.

Luego de dialogar con el ministro de Salud consiguió dar el primer paso para lograr su anhelo del envío de un proyecto de ley con la finalidad de consagrar un Fondo Nacional de Medicamentos, el que ha sido propuesto en el presupuesto para 2014.

Ricarte fue un periodista comprometido, un luchador, capaz de convertir su dolor en solidaridad con otros. La campaña que impulsó, al materializarse, permitirá beneficiar a miles de chilenos.

Fue reconocido en vida y también en su partida. Gozó del cariño de todos los telespectadores que lo seguían en el “Buenos Días a Todos”. Ahora, goza del cariño de todas las chilenas y de todos los chilenos.

Muchos se preguntaran el porqué de este homenaje de la Cámara de Diputados a un rostro de la televisión. Lo hacemos porque, a nuestro entender, Ricarte Soto, además de un excelente periodista, fue un gran ser humano y un genuino servidor público. En un país en que la televisión está principalmente destinada a la entretención, él colocó el punto de vista crítico y la otra mirada, para lo cual hizo uso de su libertad de pensamiento y de opinión, lo cual contribuyó siempre a ampliar nuestros horizontes. Más allá del comentarista y del opinólogo de la realidad, Ricarte fue capaz de sobreponerse a su propio destino y de proyectar su pensamiento, su sensibilidad y sus ideas al invitar a un gran movimiento a miles de chilenos y chilenas invisibilizados, para colocarlos bajo la mirada pública y dar cuenta al país de la dramática injusticia y de los vacios de nuestro sistema de salud.

Sin duda, Ricarte Soto Gallegos es un ciudadano cuyo coraje y ejemplo debemos rescatar. Por ello su reconocimiento en este lugar, el cual representa todos los pensamientos. La mejor forma de concretar ese reconocimiento será mediante la aprobación del proyecto de ley con el que él soñó y de poner en alto el ejemplo de vida que nos dejó hasta los últimos días en que estuvo entre nosotros.

Como un gesto de reconocimiento a esa lucha, diez diputados hemos presentado hoy un proyecto de reforma constitucional que consagra el derecho universal a la salud, lo que constituirá el mejor homenaje a Ricarte Soto.

Antes de morir, Ricarte preparaba, con esmero, un evento de teatro en beneficio del movimiento “Los enfermos también marchan”, en el Teatro Nescafé de las Artes. Uno de sus últimos textos fue la invitación a ese encuentro, el que luego de escribir con mucha dificultad se lo entregó a su esposa. Este decía: “Invitamos a todos a participar en un espectáculo festivo que también es una sanación”. Eso lo refleja por entero; es una invitación que los chilenos no podemos olvidar.

He dicho.

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