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Homenaje
HOMENAJE EN MEMORIA DE EDUCADORA CLARISA PEREDO HERNÁNDEZ. OFICIO

Autores

El señor PROKURICA.-

Señor Presidente , en esta oportunidad quiero rendir un sentido homenaje a doña Clarisa Peredo Hernández , importante maestra que por largos años vivió en Cachiyuyo, en la Tercera Región de Atacama, y que falleció en La Serena el pasado 10 de mayo, dejando un imborrable recuerdo entre los habitantes de dicha localidad atacameña, por su ejemplo de servicio público y labor desinteresada en beneficio de los demás.

La señora Clarisa nació el 10 de septiembre de 1930 en Curepto, Séptima Región. Realizó su educación básica en la Escuela Rural de Calpún y prosiguió estudiando en Curicó. A los 17 años se trasladó a Santiago, donde, después de ejercer el oficio de vendedora, decidió ingresar a la noble carrera de educadora.

En 1962 se presentó en el Ministerio de Educación y solicitó que se la destinara donde hubiera necesidad. Fue así como la enviaron a un pueblo que ella ni siquiera había oído nombrar: Cachiyuyo, que sólo vivía por la existencia de la estación del tren en medio del desierto, sin luz eléctrica ni agua potable y en condiciones de extrema pobreza.

Animada por su gran espíritu social se trasladó a Cachiyuyo. Como primera obra resolvió mejorar la Escuela, que se encontraba en estado paupérrimo. Para ello contó con la ayuda inicial del Club de Leones de Vallenar y formó una red de ayuda que la acompañó durante toda su vida de servicio público.

Cuando se inició la construcción del Observatorio La Silla, logró que le facilitaran la maquinaria pesada de la obra a fin de preparar el terreno que posteriormente permitió el emplazamiento de una población estructurada de ocho casas.

La Escuela siguió siendo su primera prioridad, ya que sabía que la educación era la única forma de que la gente superaría la extrema pobreza. Cambió la Escuela al recinto de la estación ferroviaria, que para entonces se hallaba en desuso.

Continuó en su lucha apoyada por todo el pueblo desafiando múltiples escollos, y a veces la burocracia estatal, hasta que logró la construcción de una escuela digna y adecuada para la enseñanza.

La señora Clarisa siempre pensaba en el bien común y consideraba que todas las autoridades, sin importar su color político, debían cumplir correctamente sus funciones, especialmente tratándose de los más necesitados. Entonces, recurría a cada una de las autoridades a fin de pedir ayuda para sus alumnos (en becas), para la educación, la salud y para todas las áreas donde su localidad era deficiente.

Junto con buscar la forma de mejorar las condiciones de vida y la educación, comenzó una cruzada ecológica plantando árboles y formando huertos escolares en una tierra donde sólo el sol se posa. La idea fue recibida con asombro e incredulidad. Sin embargo, el resultado fue un huerto de olivos y algodoneros, y una avenida de pimientos, que hoy luce muy bonita.

Sin duda el mayor logro fue enseñar a los niños que era posible ganarle al desierto al obtener la germinación de las plantas.

Posteriormente, en 1979, logró la construcción de una posta de primeros auxilios para que los habitantes de Cachiyuyo pudieran acceder a una digna atención de salud.

Siempre movilizando tras ella a toda la comunidad en pos de los objetivos, consiguió, luego de vencer grandes dificultades, la instalación de luz eléctrica y agua potable, demostrando que la igualdad de todos los chilenos, cualquiera que sea el lugar donde vivan, debe hacerse efectiva.

Pese a la obtención de estos importantes objetivos, su actividad emprendedora no descansó y, considerando que la comunicación era vital para el desarrollo de su pueblo, logró, a través de la Gobernación Provincial, de la Intendencia Regional de Atacama y de la entonces Compañía de Teléfonos de Chile, la instalación de un teléfono público rural.

Este solo hecho hizo famoso a Cachiyuyo, que, gracias a un spot publicitario televisivo, atrajo a muchos turistas que quisieron visitar esta localidad en pleno desierto.

Durante mucho tiempo el interés por las artes y la cultura estuvo presente en sus inagotables proyectos, lo que hizo que estudiara por su cuenta las artes musicales, asistiendo a los Encuentros Musicales de Frutillar. Producto de esta iniciativa, se adjudicó un Proyecto FONDART para realizar el Encuentro Musical de Profesores Rurales.

Luego de jubilar como profesora y directora de la Escuela, continuó trabajando por su "pueblo adoptivo", considerando que era el momento de "alimentar el espíritu" de sus habitantes.

Su último proyecto, que no alcanzó a ser realizado, fue crear un Salón de la Cultura, donde se enseñaran y cultivaran todas las artes.

Postrada en su lecho de enferma en La Serena, mandó llamar a varios integrantes de la comunidad de Cachiyuyo, encomendándoles diversas tareas para seguir adelante con este proyecto y otros a fin de consolidar el progreso de su pueblo.

Su fallecimiento la encontró en la paz y la calma de aquellos que descansan después de haber cumplido una noble misión.

Señor Presidente , el notable avance que ha logrado este pueblo en los últimos cuarenta años se debe fundamentalmente a la notable educadora doña Clarisa Peredo Hernández .

La comunidad atacameña debe sentir un legítimo orgullo por doña Clarisa , recogiendo su legado y continuando las tareas para el logro pleno de los objetivos que se fijó.

Hago llegar desde esta tribuna mis más sentidas condolencias a sus hijas, también docentes, señoras Ruth Adela y Bernardita Angélica Cuellar Peredo .

Pido que esta intervención sea enviada, en mi nombre, al alcalde y a los concejales de la comuna de Vallenar.

--Se anuncia el envío del oficio solicitado, en nombre del señor Senador, conforme al Reglamento.

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