Labor Parlamentaria
Participaciones
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Antecedentes
- Senado
- Sesión Ordinaria N° 16
- Celebrada el 15 de mayo de 2002
- Legislatura Extraordinaria número 346
Índice
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El señor CANTERO ( Vicepresidente ).-
Honorables colegas, distinguidos visitantes, en nombre del Senado de la República de Chile, saludo en forma muy especial al Gran Maestro de la Gran Logia de Chile, señor Jorge Carvajal Muñoz ; al Soberano Gran Comendador, señor Floreal Toledo Villarín ; al ex Gran Maestro señor Marino Pizarro Pizarro ; a los Altos Dignatarios; a los Altos Oficiales, y a todos los miembros de la Gran Logia de Chile.
Con ocasión de cumplir 140 años de existencia, el Senado de la República, que encarna la amplia diversidad y pluralismo del país, acordó rendir homenaje a la obra y trascendencia histórica de la Orden Masónica, que en Chile inició sus actividades regulares en la ciudad de Valparaíso, el 24 de mayo de 1862, a través de la Gran Logia de Chile.
Algunos rasgos históricos
La historia de la Masonería arranca desde la bruma del tiempo y del pasado de la humanidad, siempre intentando descubrir el orden del universo y de construirlo en la sociedad.
La Masonería universal reconoce dos etapas de desarrollo: la esotérica, que nació con la acumulación de cosmovisiones en las primeras civilizaciones, y luego, la Masonería especulativa o moderna.
En la Baja Edad Media, los gremios guardaban el conocimiento del arte. Al lado del sitio de construcción de las grandes catedrales se erigía una habitación provisoria, que servía de lugar de trabajo para trazar planos y tareas administrativas, como también para que comieran y durmieran sus miembros, con la observancia de normas de seguridad. Esas habitaciones se llamaron "logias", nombre que ha perdurado y con el que se denomina actualmente al lugar de reunión y al conjunto de los miembros de un taller.
Con la difusión del conocimiento en el Renacimiento, se atrajo a la seguridad de las logias un amplio espectro de individuos de espíritu inquieto, para trabajar cubiertos de las corrientes de intolerancia remanentes de la Edad Media que amenazaban su seguridad.
En ese contexto, el 24 de junio de 1717, masones especulativos formaron la primera Gran Logia de Londres. Y desde allí la Masonería se extendió al mundo entero, irradiando su acción hacia toda la sociedad.
En la convergencia de los movimientos racionalistas en el siglo XVII destacan Descartes, con la formulación de su método, su moral provisional, la metafísica y la física; Spinoza , con la reforma del entendimiento, de la religión y la política; Leibniz, que trabaja la idea de la armonía. Su método es educativo-matemático, su pensamiento, ecléctico. Otra vertiente es el empirismo, en que la gnosis pasa a ser conocimiento de ideas y abarca finalidades prácticas al preocuparse de problemas éticos, políticos, religiosos, etcétera. Entre sus representantes destacan Hobbes , Locke , Berkeley , Newton , Hume, Kant.
La ilustración postuló, entre otros, el derecho a la libertad, a la igualdad, a la propiedad, a la vida, a la solidaridad. Entre sus más preclaros exponentes cabe mencionar a Voltaire, Montesquieu , Rousseau, Diderot ; y en la época contemporánea, el positivismo fundado por Augusto Comte , o el existencialismo, cuyo precursor fue Sören Kierkegaard .
La Francmasonería
Se la define como una institución universal esencialmente ética, filosófica e iniciática, fundada en el sentimiento de la fraternidad.
Como institución docente, tiene por objeto el perfeccionamiento del hombre en el medio en que vive y convive, y el de la humanidad en general. Promueve entre sus adeptos la búsqueda incesante de la verdad, el conocimiento de sí mismos y de la persona, proponiéndose alcanzar la fraternidad universal del género humano.
Ya nadie mira a la Masonería como una secta o como una sociedad secreta. Por el contrario, sus dirigentes y direcciones son de conocimiento público en nuestro país. Y hoy, sus más altos dignatarios nos acompañan desde las tribunas del hemiciclo.
Tampoco puede considerarse como un partido o movimiento político, ya que aleja de sus templos las discusiones de política partidista y, además, todo sectarismo. Exalta la virtud de la tolerancia, el rechazo de toda afirmación dogmática y todo fanatismo. Renuncia a imponer a sus miembros una determinada creencia o convicción partidaria o religiosa, respetando la decisión soberana de cada cual y su derecho y libertad para expresarla y defenderla.
En sus escritos y declaraciones propugna los postulados de Libertad, Igualdad y Fraternidad. En consecuencia, combate la intolerancia, los privilegios y toda forma de tiranía y discriminación. La libertad que promueve no es sólo la externa, sino también la interna, en que el ser humano conquista su propio albedrío a través de la educación, el aumento de su cultura y su autonomía para compartirla con las demás personas. Aspira a construir una patria cada vez mejor, en que imperen la democracia, la justicia, la razón y el amor a la humanidad; la igualdad de oportunidades, para ser cada vez mejores en el sentido y contenido de la doctrina filosófica meliorista, según la cual el mundo no es ni radicalmente malo ni absolutamente bueno, sino que puede superarse. Por consiguiente, a este ser humano le corresponde mejorarse, para que de ese modo pueda perfeccionar el mundo en que vive y convive, el cual es susceptible, a su vez, de ser perfeccionado indefinidamente.
La fraternidad, de la mano con la solidaridad, fundamentalmente consiste en dar, más que en recibir. La Orden Masónica se concibe a sí misma como un centro de unión para los hombres de espíritu libre, de todas las razas, nacionalidades y creencias religiosas, propugnando con especial énfasis el respeto a la libertad de conciencia, dejando a cada cual decidir sobre su concepción de Dios y sosteniendo una ética desligada de lo sobrenatural, que identifica con el laicismo, exigiendo la neutralidad del Estado frente a las opciones religiosas.
La Masonería, a través de sus miembros, aspira a proyectar sobre la sociedad la acción beneficiosa de los valores e ideales que sustenta, y en la historia de América no han sido pocos sus aportes. Cabe recordar, entre ellos, a grandes luchadores por la independencia de los distintos países del continente, como George Washington , Benjamín Franklin , el marqués de La Fayette, Francisco Miranda, José de San Martín , Simón Bolívar , Antonio Sucre .
En Chile se reconoce la patriótica acción de otros que, habiendo sido iniciados en Europa -donde se educaban- o en Argentina, contribuyeron al esfuerzo común del proceso emancipador, como Bernardo O'Higgins, José Miguel Carrera, José Ignacio Zenteno, Juan Gregorio Las Heras, Fray Camilo Henríquez , todos miembros de la Logia Lautarina.
La Masonería en Chile
En nuestro país, la Masonería tiene su primera expresión en "Filantropía de Chile". Abrió sus puertas en marzo de 1827 y su primer Venerable Maestro fue don Manuel Blanco Encalada . Con posterioridad, con el Movimiento de 1842, surgieron la Sociedad Demócrata, la Sociedad Caupolicán, el Club de la Reforma y la Sociedad de la Igualdad (esta última liderada por Santiago Arcos y Francisco Bilbao ), que estimularon la soberanía de la razón. Aunque estas agrupaciones no actuaron como logias regulares, estuvieron inspiradas en principios y valores masónicos.
Aun cuando la Masonería es universalista, cada Gran Logia es independiente y soberana en su respectivo territorio jurisdiccional. De allí que el 24 de mayo de 1862 se fundara la Gran Logia de Chile, que deriva, por filiación directa, de la Gran Logia de Londres.
La Masonería chilena se ha sentido indisolublemente ligada a la historia de la República, ya que concibe la democracia como connatural al espíritu masónico, por lo que muchos de sus miembros han ejercido la representación soberana del pueblo como destacados parlamentarios. Otros han gobernado el país. Entre éstos destacan: José Miguel Carrera , Bernardo O'Higgins , Manuel Blanco Encalada , Ramón Freire , Aníbal Pinto, Juan Esteban Montero , Arturo Alessandri Palma , Carlos Ibáñez del Campo, Pedro Aguirre Cerda, Juan Antonio Ríos Morales, Gabriel González Videla y Salvador Allende Gossens .
A lo largo de la historia nacional han concurrido a los talleres de la Orden destacadas personalidades del país, tales como Eduardo de la Barra , Juan de Dios Arlegui , Guillermo y Manuel Antonio Matta , Angel Custodio y Pedro León Gallo , Diego Barros Arana, Ramón Allende, José Francisco Vergara , Enrique Mac-Iver , Aníbal Pinto, Juan Williams Rebolledo, José Tomás Urmeneta , Estanislao del Canto, Juan José Latorre Benavente , los hermanos Luis y Patricio Lynch , Manuel Tomás Thompson , Emilio Sotomayor , Arturo Merino Benítez , entre muchos otros que sería largo enumerar.
Miles de masones han hecho y hacen su aporte al país desde distintos campos de acción, contribuyendo significativamente a la construcción y desarrollo de nuestra República. La Orden Masónica enseña a sus miembros que su deber es mantenerse en un lugar de avanzada en el proceso integrador y evolutivo del ser humano. Así también, promueve en ellos el amor a la patria, el respeto a la ley y a la autoridad legítima del país en que viven, contribuyendo al progreso social, económico, moral e intelectual de la sociedad. Les advierte el deber de respetar la opinión ajena y defender la libertad de expresión, y los compromete en el anhelo de unir a todos los seres humanos en la práctica de una moral universal que promueva la paz y el entendimiento y elimine los prejuicios de toda índole.
Destacados miembros de la Orden Masónica en Chile sumaron sus esfuerzos a numerosas obras de bien público y contribuyeron visionariamente a su creación u organización. Entre otras, cabe mencionar la creación de los colegios laicos, el Cuerpo de Bomberos, la Cruz Roja, la Asistencia Pública, los Boy Scouts, los Clubes Rotarios, etcétera.
También han dejado su impronta en la adopción de las leyes de cementerios laicos, de Registro Civil, de Matrimonio Civil, de Instrucción Primaria Obligatoria , de jubilación.
En la Constitución de 1925 impulsaron la separación de la Iglesia y del Estado. Sus esfuerzos se volcaron en la Ley de Libertad de Culto, del Seguro Obrero, del voto femenino; en la fundación de las Universidades de Chile, Técnica del Estado, de Concepción, de la República , entre otras. Hoy ocupan puestos de avanzada en la perfección de las leyes de Matrimonio Civil, la supresión de la censura, los derechos humanos, los derechos reproductivos, etcétera.
Los grandes desafíos del nuevo siglo
Enfrentamos hoy un mundo de crecientes incertidumbres, con cambios vertiginosos y profundos de alcance global. Emerge la sociedad del conocimiento, con su revolución en las tecnologías de la información y las comunicaciones. El ser humano desarrolla competencias insospechadas al manipular el átomo; intervenir en el cosmos; alterar el ecosistema mundial; invadir el genotipo, área que pensábamos privativa de Dios.
La sociedad que emerge nos presenta un exacerbado sentido de la individualidad de las personas; se extiende un sentido mercantilista a diversas dimensiones del quehacer humano; se propagan las desigualdades sociales y territoriales; resurgen expresiones de intolerancia y violencia.
Se presentan inquietantes amenazas para la humanidad; pero al mismo tiempo surgen grandes oportunidades. Para su aprovechamiento se requiere una adecuada decodificación del sentido de los tiempos y de los cambios en la sociedad. Es preciso comprender los requerimientos y transformaciones que debemos emprender, tarea a la que todos estamos llamados, y ninguna institución o grupo puede sentirse exento de esta responsabilidad.
El actual no es tiempo de sospechas o exclusiones. La magnitud de los desafíos que enfrentamos demanda una visión nacional, moderna y renovadora que, superando antiguos prejuicios, forje una acción mancomunada y generosa tras el objetivo común de aprovechar para Chile y su pueblo las oportunidades que esta nueva era nos ofrece.
Junto a las demás instituciones de la República, como en el pasado, la masonería puede reclamar su lugar en este desafío, y aportar su visión de una sociedad antropocéntrica, inspirada en el humanismo, la libertad, la justicia, la solidaridad, la tolerancia y el laicismo, para la construcción de la paz entre las personas y entre los pueblos, para alcanzar un mundo en que se imponga la fraternidad, el respeto, en que todos seamos más humanos y más hermanos.
Exhortación final
El mundo que emerge ante nuestros ojos y la nueva sociedad demanda de todos los hombres y mujeres de buena voluntad la formación de una sólida cadena, en la que cada cual desbaste la piedra para construir el templo vivo y trascendente. Deberemos continuar todos juntos la senda trazada por quienes nos precedieron en la consolidación de la República, en el afianzamiento de las instituciones democráticas, en el respeto de todas las ideas y credos.
Al finalizar estas palabras, quizá innecesariamente extensas, pero motivadas por el común sentimiento de hermandad, deseo a la Orden Masónica , vuestra, nuestra y de Chile, que la salud, la fuerza y la unión sean la amalgama que le oriente hacia objetivos comunes y de grandeza para Chile y su pueblo.
He dicho.