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Antecedentes
  • Cámara de Diputados
  • Sesión 133 especial, legislatura 372
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  • Legislatura número 372
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Intervención en Comisión
INFORME DE LA COMISIÓN DE DESARROLLO SOCIAL, SUPERACIÓN DE LA POBREZA Y PLANIFICACIÓN, RECAÍDO EN EL PROYECTO DE LEY QUE RECONOCE EL DERECHO AL CUIDADO Y CREA EL SISTEMA NACIONAL DE APOYOS Y CUIDADOS. Boletín N°16.905-31

Autores

La incorporación del aludido principio dio lugar al siguiente debate, debiendo dejarse constancia que el texto original de la indicación, que fue modificada con el transcurso del debate, era el siguiente:

“a) Reconocimiento de la familia: la familia es el núcleo fundamental de la sociedad. Las políticas, reglamentos y protocolos implementados en virtud de esta ley deberán siempre propender a su fortalecimiento y cohesión.”.

La ministra Javiera Toro destacó que el Sistema Nacional de Apoyos y Cuidados busca respaldar el rol de las familias y que, más adelante, cuando se analice el principio de la corresponsabilidad social, se verá que este implica una redistribución de las responsabilidades de cuidado entre las familias, las comunidades, el Estado y los privados.

Sin perjuicio de lo anterior, entendiendo la preocupación planteada en el sentido de que aquello no estaría lo suficientemente relevado, manifestó la aquiescencia del Ejecutivo con la idea de incorporar al proyecto un reconocimiento de la familia, pero sugiriendo una redacción alternativa.

Entre otros aspectos, sostuvo que es importante reconocer la diversidad de familias, lo que es más acorde con la realidad actual y va en la línea de lo que ya ha sido aprobado en legislaciones recientes. Desde esa perspectiva, la propuesta del Ejecutivo sería la siguiente:

“a) Reconocimiento de las familias: El Estado reconoce las cargas históricas de cuidados que sostienen las familias. Las políticas, reglamentos y protocolos implementados en virtud de esta ley deberán siempre propender a su desarrollo y bienestar, apoyándolas en su diversidad en igualdad de derechos.”.

El diputado señor Meza sostuvo que el decir que “la familia es el núcleo fundamental de la sociedad” es reconocer una realidad histórica. Todos los problemas y necesidades se resuelven, primero, a nivel familiar, y si por distintos motivos ella no es suficiente, surgen las sociedades intermedias entre la familia y el Estado, sean públicas o privadas, sean con o sin fines de lucro. Finalmente, si ni la familia ni las sociedades intermedias son capaces de superar esas necesidades, surge el Estado.

Por otra parte, discrepó de la propuesta alternativa del Ejecutivo, manifestando que, a su juicio, no representa el espíritu de la indicación original. El aspecto positivo de hablar de familia sin dar una definición, acotó, permite precisamente recoger las distintas configuraciones que las familias tienen. Desde esa perspectiva, señaló no comprender cuál es la necesidad de hablar de diversidad de familias, cuando la indicación parlamentaria en ninguna parte asume que familia es una sola o que tiene una configuración única. Tanto es así que, durante el trabajo de la Comisión de Estudios de la Nueva Constitución, cuya propuesta se consagró en la Constitución de 1980, actualmente vigente, ya se afirmaba que no se debía definir el concepto de familia, porque es un concepto sociológico que varía en el tiempo. Es importante, por tanto, que ciertos conceptos queden a disposición de la sociedad para que ella los defina según los tiempos y las necesidades.

La diputada señora Marlene Pérez (presidenta) argumentó a favor de su indicación explicando que ella busca reconocer la importancia de la familia.

La diputada señora Mix hizo presente que esta indicación parte con una declaración que está contenida en el artículo 1 de la Constitución Política de la República, y por tanto sería redundante incorporarla en esta normativa.

Sin perjuicio de lo anterior, a su juicio lo más preocupante es que la indicación pretende entregar a las cuidadoras la responsabilidad de sostener al núcleo fundamental de la familia, cuando lo más probable es que muchas de ellas quedaron solas a la hora de enfrentar la labor de cuidado. En efecto, la indicación es clara al disponer que “Las políticas, reglamentos y protocolos implementados en virtud de esta ley deberán siempre propender a su fortalecimiento y cohesión.”. En su opinión, no es posible atribuir una carga más a las cuidadoras, cuando en la mayoría de los casos deben incluso perseguir judicialmente las pensiones de alimentos que corresponden a las personas cuidadas.

Por último, relevó que en la etapa de la discusión general de este proyecto ninguno de los invitados (expertos, académicos, organizaciones de la sociedad civil, etc.) puso sobre la mesa la necesidad de referirse a la familia, por lo que si no estuvo este punto en la discusión fue por algo.

La diputada señora Marlene Pérez (presidenta) aclaró que lo expresado por su antecesora no es el espíritu de la indicación.

En el mismo sentido, el diputado señor Meza fue categórico en señalar que la indicación no dice en ninguna parte que son las cuidadoras las que deben fortalecer y dar cohesión a las familias. De hecho, las políticas, los reglamentos y protocolos son de cargo del Estado; por tanto, es él el obligado a propender a la cohesión y fortalecimiento de las familias.

En razón del debate, y a fin de alcanzar un consenso, el diputado señor Melo propuso la siguiente redacción alternativa:

“a) Reconocimiento de la familia: La familia es el núcleo fundamental de la sociedad. Las políticas, reglamentos y protocolos implementados en virtud de esta ley deberán siempre propender a su desarrollo y bienestar, apoyándolas en su diversidad en igualdad de derechos.”.

De esta manera, dijo, se afirma lo que ya está consagrado en la Constitución, por imperativo que esto sea, pero además se reconoce la diversidad de familias que existen.

El diputado señor Meza se manifestó de acuerdo con la propuesta.

La ministra Toro admitió que la actual Constitución ya consagra a la familia como núcleo fundamental de la sociedad. Sin embargo, su origen es precisamente el manifestado por el diputado señor Meza, esto es, una propuesta de la Comisión Ortúzar de 1980, que justamente tiene esa perspectiva del reconocimiento de los grupos intermedios, que es la base ideológica y constitucional del principio de subsidiariedad de la manera en que se entiende en Chile.

Sobre el punto, recalcó que esto no es una diferencia retórica, sino que es una diferencia de fondo respecto de la forma de entender el tipo de Estado en Chile. Desde esa perspectiva, el problema no es la frase “la familia es el núcleo fundamental de la sociedad”, sino la manera en que esa frase se interpreta, con lo cual como Ejecutivo tienen una diferencia. Lo anterior, sin perjuicio del ánimo de alcanzar un consenso.

Acotó que la manera en que se ha construido el Estado en Chile y la concepción de los derechos y la protección social ha sido sobre la base de un Estado que pone en primer término la responsabilidad sobre las familias, por lo que esa interpretación no es antojadiza. El vacío que ha quedado en distintos ámbitos de la protección social y donde se ha levantado el principio de subsidiariedad ha implicado una falta de responsabilidad de la sociedad y del Estado respecto de las tareas de cuidado, que el Ejecutivo considera que son responsabilidad de la sociedad en su conjunto.

Eso no quita, por cierto, que detrás de este proyecto de ley el gobierno plantee una orientación comunitaria importante. En efecto, este no es un proyecto estatista, sino que, por el contrario, privilegia los cuidados comunitarios. Por tanto, teniendo visiones distintas del Estado, sí es posible alcanzar un consenso respecto de la necesidad de construir el Sistema de Cuidados sobre una fuerte base comunitaria.

Dicho lo anterior, se mostró partidaria de la propuesta del diputado señor Melo, pero consagrando la frase inicial de la siguiente manera: “las familias son el núcleo fundamental de la sociedad”. Esto pues hablar de “la familia” sí tiene una tradición histórica, siendo entendida como una familia nuclear y heterosexual que no se corresponde con la realidad actual, considerando la gran cantidad de familias monoparentales que existen.

Finalmente, consideró que la alusión a que las políticas, reglamentos y protocolos implementados en virtud de esta ley deberán siempre propender al fortalecimiento y cohesión de las familias sí implica una interpretación que podría conllevar el riesgo planteado por la diputada señora Mix, por lo que defendió la referencia a la necesidad de propender más bien al desarrollo y bienestar de las familias.

Sin perjuicio de la opinión del Ejecutivo, el diputado señor Melo insistió en su propuesta. Estimó que con ella es posible alcanzar un consenso, ya que incorpora ambas visiones: por una parte, recoge la forma en que la Constitución considera a la familia; y, por otra, reconoce en su parte final la diversidad de familias que existen.

Según lo anterior, las diputadas señoras Bravo (Ana María), Pérez y Sagardía; y los diputados señores Melo y Meza suscribieron la siguiente indicación:

Para incorporar en el artículo 5° un nuevo literal a), pasando el actual literal a) a ser b), y así sucesivamente:

“a) Principio de reconocimiento de la familia: La familia es el núcleo fundamental de la sociedad. Las políticas, reglamentos y protocolos implementados en virtud de esta ley deberán siempre propender a su desarrollo y bienestar, apoyándolas en su diversidad, en igualdad de derechos.”.

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