Labor Parlamentaria
Participaciones
Disponemos de documentos desde el año 1965 a la fecha
Antecedentes
- Cámara de Diputados
- Sesión Especial N° 33
- Celebrada el 16 de diciembre de 1965
- Legislatura Extraordinaria periodo 1965 -1966
Índice
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Intervención
PROYECCIONES Y DIFUSION DEL PLAN CAMELOT.- INFORME Y CONCLUSIONES DE LA COMISION ESPECIAL INVESTIGADORA.
Autores
El señor
Señor Presidente, en el mes de junio del presente año, nuestra opinión pública se vio sorprendida por informaciones de prensa que se referían, en forma extensa, a una investigación social amplísima, de origen foráneo, denominada "Plan Camelot", que se habría tratado de ejecutar en Chile. Esta investigación se estimaba atentatoria contra la dignidad y la soberanía de nuestra nación.
Según estas informaciones se trataba de una investigación particularmente amplia, que cubría todo tipo de actividades y de instituciones: Administración Pública, Gobierno, Iglesia, sindicatos, organizaciones culturales, entidades deportivas, etcétera. Esta amplia investigación se hacía especialmente en relación con las tensiones existentes en nuestra sociedad. Y, a través de ella, se trataba de medir el grado de potencia de guerra interna existente dentro de los países subdesarrollados a fin de poder predecir una posible rebelión o revolución.
Esta extensa tarea sociológica era patrocinada por el Departamento de Defensa y por el Ejército de Estados Unidos. El ejecutor del Plan era la Oficina de Investigaciones Especiales de la American University, de Washington, y la persona encargada de aplicarlo directamente en nuestro país era el señor Hugo Nuttini, chileno, nacionalizado norteamericano, y actual profesor universitario en dicho país.
De acuerdo con las mismas informaciones, resultaba que el señor Hugo Nuttini, para tratar de introducir en Chile el Plan señalado, había engañado a distinguidos profesores universitarios chilenos, sosteniendo que esta investigación tendría un carácter estrictamente científico, y que era patrocinada por fundaciones de tal índole, sin revelarle los fines políticos de la investigación y, concretamente, el financiamiento del Plan. Además, se señalaba que este era un plan de investigación multimillonario, en el cual se invertirían cuantiosas cantidades de dólares. Finalmente se decía que el Plan se pretendía aplicar en varios países latinoamericanos, asiáticos y africanos.
Por su parte, el Embajador de Estados Unidos en Chile expresó que estaba en desconocimiento absoluto de la realización de este Plan.
Ante todas estas informaciones, la opinión pública empezó a preguntarse: ¿qué es el Plan Camelot?
Para algunos, el plan en referencia constituía una intromisión en nuestra vida interna y, por lo tanto, un atentado contra nuestra dignidad. Para otros, era más que es todavía: era un acto de abierta intervención en nuestra política interna. Otros iban mucho más lejos aún, y decían que con este Plan se pretendía realizar en Chile un verdadero espionaje, a fin de que el Ejército patrocinante estuviera en conocimiento de la exacta realidad nuestra, con el objeto de actuar e intervenir, incluso militarmente, en un caso determinado. No faltaban tampoco quienes expresaban sus dudas y manifestaban que había que opinar, con cautela, pues respecto de esta clase de investigaciones sociológicas modernas había que hacer un esfuerzo para distinguir exactamente qué había en ellas de científico y qué había de ilícito.
Las razones de estas discrepancias tan profundas eran plenamente explicables en aquellos días, por dos razones fundamentales. En primer lugar, porque existía un gran desconocimiento acerca de la naturaleza real de este proyecto: de sus objetivos, de sus fines y de su financiamiento, y, en segundo lugar, por el hecho de que el "Plan Camelot" era una investigación sociológica que usaba técnicas muy modernas, tipo de investigación poco difundido aún en nuestro país.
En esta circunstancias, el 28 de junio de 1965 nuestro Gobierno protestó por la tentativa de realizar en Chile este plan calificándolo como "un principio de intervención" en nuestros asuntos internos.
Por obra de esta protesta, días después el Gobierno de los Estados Unidos dio seguridades de que el Plan Camelot no se realizaría en Chile.
En esta forma, tal vez, este asunto pudo considerarse definitivamente terminado.
Sin embargo, seguían surgiendo ciertas interrogantes en nuestra opinión pública y círculos políticos: ¿Había muerto efectivamente esta investigación sociológica, o era posible que se renovara en el futuro, en una forma diferente? ¿Cuáles eran las verdaderas proyecciones del Plan? ¿Había chilenos implicados en esta acción intervencionista? ¿Había habido desidia, de parte de algunos chilenos, para denunciar este Plan a las autoridades universitarias y gubernamentales? ¿Bastaba con el reclamo que hizo la Cancillería chilena, o era necesario adoptar una actitud más enérgica aún? ¿Estaba prevenida la opinión pública del verdadero significado y del verdadero peligro de este tipo de investigaciones? ¿Era toda esta investigación una política consecuente de una nueva política internacional de los Estados Unidos?
A todas estas interrogantes se sumaban otras dudas y temores. ¿Hasta qué punto el "Plan Camelot" y la desconfianza que él había despertado respecto de las encuestas sociológicas significaría el desprestigio de todas las investigaciones sociales? ¿Cómo se podría distinguir, en el futuro, entre las investigaciones sociales lícitas y las ilícitas? ¿Hasta qué punto el Plan Camelot significaba un golpe mortal para las investigaciones sociales financiadas desde el extranjero, con graves perjuicios, incluso, para el estudio de nuestros propios problemas? ¿Cómo acoger en el futuro investigaciones sociales de entidades extranjeras, cuando ellas fueran auténticamente científicas y se realizaran en un pie de igualdad con las nuestras y con la colaboración de los científicos nacionales? ¿Cómo ilustrar debidamente a la opinión pública respecto de todos estos problemas?
Todas estas interrogantes, dudas y temores llevaron a la Honorable Cámara, en sesión de 7 de julio y a petición de la Comisión de Relaciones Exteriores, a designar la Comisión investigadora, que hoy presenta su informe.
La Comisión empezó a sesionar el día 14 de julio y, desde esa fecha hasta ahora, celebró 24 sesiones, aparte de varias reuniones en Comité.
Se tomó declaración a Ministros de Estado, Subsecretarios, profesores universitarios, sociólogos, antropólogos, miembros de las Fuerzas Armadas, estudiantes, empleados, etcétera. Todas estas personas prestaron amplia colaboración, imponiendo a la "Comisión no sólo de las actuaciones de hecho existentes en relación con el "Plan Camelot", sino también ilustrándola acerca de los problemas doctrinarios, técnicos y jurídicos a que había dado origen dicha investigación sociológica.
Después de todo este trabajo destinado exclusivamente a establecer la verdad, creemos haber contribuido a determinar exactamente el origen, el financiamiento, los objetivos y las características fundamentales del Plan Camelot. Presentamos ahora nuestras conclusiones, a las cuales nos referiremos más adelante. Basta, por el momento, expresar que nuestra condenación a este Plan es categórica, por constituir, a nuestro juicio, un acto de intromisión y de intervención en nuestra vida interna.
Nos corresponde informar, con más detalle, de nuestro trabajo, pero antes deseamos hacer algunas consideraciones muy breves.
Pensamos que el trabajo de nuestra Comisión pudo haberse visto empañado por dos clases de prejuicios o peligros. El primero de éstos consistía en actuar en la investigación con un criterio "chauvinista". Al respecto, pensamos haber hecho nuestro trabajo con ecuanimidad y justicia. ¡Qué nadie vea en nuestro informe y en sus conclusiones el propósito de atacar a ninguna nación amiga ni a ningún pueblo!
Chile recibirá siempre con generosidad y agrado a los investigadores extranjeros cuando deseen hacer en nuestro país investigaciones verdaderamente científicas.
En el trabajo realizado en nuestra Comisión, no hemos juzgado "pueblos" ni "Naciones", sólo hemos juzgado "hechos" y "actitudes", y si nuestras conclusiones son categóricas, es porque el Plan Camelot tiene una íntima relación con un derecho que para nosotros es sagrado, que nuestros abuelos sostuvieron siempre como una aspiración intransable y que nuestros padres nos legaron como una conquista: el derecho a la autodeterminación; es decir, el derecho de nuestros pueblos de ser artífices de su propia historia.'
El otro peligro con que podía tropezar la investigación era el de restar importancia a los hechos para evitar posibles roces. Tampoco lo hemos hecho así, porque estamos ciertos de que las relaciones internacionales, para que sean fructíferas, tienen que basarse en la expresión franca de la verdad o, por lo menos, en el concepto que cada uno tiene de ella.
Asimismo, hemos procurado que nuestra investigación sea amplia, profunda y completa. Todo esto se ha realizado dentro de las dificultades inherentes a la propia estructuración legal de nuestras comisiones investigadoras en lo que respecta al establecimiento de los hechos. En todo caso, y esto es lo más importante, creemos haber analizado en profundidad el "Plan Camelot", en el aspecto fundamental que llevó a esta Cámara a designar una Comisión Investigadora, el estudio de sus proyecciones políticas generales.
Señor Presidente, cuando se designó esta Comisión se dijo que ella tenía por objeto investigar "las proyecciones y difusión en Chile del plan Camelot y de cualquier otra actividad de organismos foráneos que pudiera atentar contra nuestra soberanía". Debemos hacer presente que, no obstante las facultades y el mandato amplio que se dio a la Comisión, siempre entendimos que debíamos abocar nuestro trabajo, especialmente al estudio de las intervenciones foráneas realizadas a través de las investigaciones sociológicas. Por lo tanto, si hubiera otros aspectos por analizar, tendríamos que hacerlo en el futuro.
Hechas estas consideraciones generales, creemos que podemos entrar al análisis de nuestra labor y de las conclusiones contenidas en el informe. Para hacerlo, y con el mero propósito de exposición y ordenamiento, dividiremos nuestro trabajo en cinco partes:
1.- Análisis del "Plan Camelot";
2.- Gestiones realizadas en Chile para ejecutar el "Plan Camelot";
3.- Razones por las cuales la Comisión ha estimado condenable el "Plan Camelot";
4.- Análisis de otras encuestas sociales; y
5.- Control de las investigaciones sociales y libertad de investigación.
Hago presente que las dos primeras partes o capítulos señalados serán, en la práctica, una mera exposición de hechos que nos permitirán, en el capítulo tercero, fundamentar las conclusiones más importantes.
1.- Análisis del Plan Camelot.- Para e estudio de este Plan, la Comisión tuvo en; vista fotocopia de un folleto denominado "Plan Camelot" que nos fue proporciona do por el Director del diario "El Siglo""„ y que es idéntico a otro ejemplar que está en poder del Ministerio del Interior.
Queremos expresar que nos es particularmente difícil procurar hacer un resumen de ese folleto, pues él tiene cerca de doscientas páginas de explicaciones excesivamente técnicas. En este sentido, no pre- tendemos que la exposición que haremos constituya un resumen del Plan, sino más bien una relación resumida de algunos de sus aspectos.
El folleto se compone de cinco partes una Introducción y cuatro Apéndices. Los apéndices son los siguientes: a) "Esquema del estudio sobre situaciones sociales", de que es autor el señor Jiri Nehevajsa. b) "Diseño de la Investigación de los estudios del caso analítico", de que es autor el señor Ralph Swisher; c) "Técnicas de simulación" de que es autor James S. Coleman, y d) "Modelo preliminar de potencial de guerra interna", de que es autor don Manuel Ávila.
a) Introducción.- El folleto en estudio empieza señalando que él pretende indicar el estado actual del esquema de investigación para el proyecto Camelot, que será el resultado del esfuerzo de 140 profesionales-año, durante tres años y medio, para determinar la posibilidad de desarrollar un sistema de análisis de un país que proporcionaría los medios para: 1) identificar y medir indicadores y estimar las causas de un conflicto potencial interno; 2) estimar el efecto de diversas accione? gubernamentales que influyan sobre ese potencial, y 3) obtener, conservar y recogerla información requerida para el sistema anteriormente mencionado.
En esta numeración se encuentra la médula de lo que es el Plan Camelot: estudiar las causas de nuestros conflictos internos, analizarlos, medir indicadores predecir este tipo de conflictos y ver concretamente cuáles son los efectos que determinadas acciones gubernamentales producen sobre ellos.
Se señala en esta introducción que este esquema de investigaciones, será continuamente revisado hasta el 1° de septiembre de 1965, fecha en la que se harán los mayores esfuerzos de recolección de datos en 21 estudios analíticos de casos de guerra interna y en 5 estudios de sistemas sociales completos de sociedades contemporáneas en funcionamiento. Además, se indica que este otoño se hará un esfuerzo paralelo que investigará la simulación manual y mecanizada del conflicto interno y la respuesta del Gobierno ante él.
Asimismo, se manifiesta que en la última década se ha notado un gran avance de las ciencias sociales, pero que, no obstante ello, ha sido escasa la investigación científica sobre la guerra interna, investigación que debe ser fomentada y acelerada.
Se debe que durante la Segunda Guerra Mundial, el Gobierno movilizó lo más selecto de los talentos del país en la investigación de ciencias sociales, pero que con posterioridad ha permitido que esos talentos se concentren en otras áreas de interés y en otro tipo de problemas gubernamentales.
Se agrega textualmente: Ahora que el Gobierno ha manifestado su interés a través del Plan Camelot y otros programas, el cuerpo de investigadores en ciencias sociales está respondiendo."
Se observa en la introducción que, hasta la fecha, el trabajo en materia de conflictos internos ha sido principalmente de tipo inductivo e intuitivo, proporcionando un material importante para el desarrollo de hipótesis y modelos. Se establece que esto no basta y que la tarea del "Plan Camelot" es aplicar la teoría y los métodos desarrollados en muchos otros campos que las ciencias sociales al dominio específico del conflicto interno y a las relaciones entre insurgentes y afectados y concretamente, al estudio de los efectos que en un conflicto producen las acciones gubernamentales. Agrega que los estudios realizados hasta la fecha sobre la guerra interna han establecido que es imperfecta, no sistemática, dispersa y no acumulativa, y que estas conclusiones constituyen el material básico para comenzar la construcción del conocimiento sistemático sobre esta materia. Termina esta parte manifestando que no basta el examen de un sólo país y que es necesario emprender el estudio de ciertos sistemas sociales completos, que pueden o no estar al borde de la guerra interna, además del estudio de las situaciones en que estas guerras internas se han producido.
En esta Introducción se plantea, en forma expresa, el problema de saber en qué teoría o teorías se fundamentaría la investigación del "Plan Camelot". A efecto, se dice que inicialmente la guerra interna puede ser estudiada como una expresión de un sistema social. En tal sentido, señalando el proceso denominado "historia natural de la revolución" se dice que la violencia revolucionaria aparece como una evidencia de una desintegración profunda del sistema social. Se agrega que la guerra interna puede también ser enfocada desde el punto de vista de los grupos políticos, expresándose, al efecto, que "el desarrolla de grupos con objetivos revolucionarios o intenciones de carácter político extra legal, puede ser un indicador importante de violencia incipiente". Se señala que, por último, la teoría sobre el desarrollo del proceso revolucionario se puede enfocar desde el punto de vista de un tercer factor: el individuo; y, en tal sentido, se sostiene que la revolución es consecuencia directa de la frustración del individuo o de una insatisfacción profunda de éste hacia la política o la sociedad en general.
Además, se hace referencia expresa en la Introducción a cada uno de los trabajos o apéndices posteriores y se indica que en el mes de agosto de 1965 se realizará una reunión para revisar los estudios efectuados hasta esa fecha, reunión a la que asistirá un conjunto de científicos cuyos nombres se individualizan.
Se habla también de que ya se están realizando algunos trabajos de investigación en Turquía y Venezuela. Se señala, por último, que el director del proyecto es el señor Rex Hopper.
b) Apéndice A.- El primer Apéndice del proyecto se titula "Esquemas de los estudios sobre sistemas sociales", y en él se hace referencia al análisis que debe emprender en cinco sistemas sociales completos," en el año 1966. No se trata aquí del examen o investigación de procesos revolucionarios determinados, sino simplemente, del estudio de determinadas sociedades o países con los siguientes objetivos fundamentales:
1) Observar y analizar los tipos de tensión que operan dentro y sobre cada sistema sometido a análisis;
2) Observar y analizar las fuentes de tensiones en relación con cada una de ellas. A este respecto se señala que deberán estudiarse las razones que provocan las tensiones y los agentes colectivos o individuales que son responsables de ellas, y
3) Observar y analizar la distribución de las tensiones, la frecuencia con que se presentan y los individuos o colectividades a* quienes afectan.
Se agrega, que es también punto fundamental del trabajo el estudio sistemático de los efectos de las acciones del gobierno en el sistema social, principalmente desde el punto en que aquellas actividades tengan un impacto desestabilizador o agudicen las tensiones existentes.
El análisis que se quiere hacer de estas tensiones es particularmente profundo y se relaciona con todo tipo de instituciones sociales, organizaciones, colectividades e individuos.
Nos resulta imposible entrar al detalle de la profundidad que pretendía tener el plan Camelot en este aspecto. Al efecto, nos basta señalar algunos ejemplos. Así, al referirse a qué instituciones deben ser analizadas e investigadas, se dice que este examen debe comprender "por lo menos" las siguientes instituciones; familiares, religiosas, económicas, de salud, judiciales, militares, políticas, diplomáticas, educacionales, de comunicaciones, científicas y de caridad.
Más adelante, dado el hecho de que todas estas instituciones están compuestas por seres humanos, se entra en el análisis de las personas que constituyen estas organizaciones. Con respecto a ellas se pretende hacer una verdadera "geografía de sus actividades": actividades en el trabajo, actividades en organizaciones y asociaciones voluntarias, actividades en las horas libres, actividades religiosas, etcétera. Concretamente, se desea saber qué hace la gente, cuándo, con qué frecuencia, con qué intensidad, por qué, con quién y para quién.
Pero no sólo se desea hacer esta "geografía de actividades"; también hay que hacerla de las "aspiraciones" y "percepciones". Y tratándose de las últimas, hay que entrar en el análisis de creencias, intereses, valores, esperanzas, etc.
En este aspecto de las "percepciones" es especialmente importante saber qué concepto tienen los individuos, de qué es el poder y quién tiene el poder.
En el sentido," deberán formulárseles a las personas investigadas, preguntas para dilucidar interrogantes como estas: ¿en qué condiciones es apropiado el desafío a la autoridad? ¿En qué condiciones pueden tomar los desafíos a la autoridad en forma violenta? ¿Cuándo se estima lícita la violencia? ¿Cómo se socializan los individuos con respecto a las normas relativas al desafío a la autoridad?
Insisto en que estas citas las damos como simples ejemplos para señalar la verdadera magnitud y profundida de la investigación qué se pretendía hacer.
Para el estudio de todo este tipo de problemas e interrogantes, el "Plan Camelot" sugiere un conjunto de métodos y de instrumentos entre los que se cuentan, desde luego, las encuestas, el examen de materiales escritos, el análisis de canciones y relatos, etc., etc.
Especial importancia se da a las investigaciones que se hagan dentro de las "élites" de toda categoría, entre ellas "élites" políticas, de negocios laborales, religiosas, militares.
Por último, este Apéndice, adentrándose en el estudio de las situaciones y fenómenos sociales, llega hasta el análisis, en forma muy especial, del efecto que producen en la población ciertas acciones gubernamentales en las investigaciones que pretendía efectuar el "Plan Camelot".
c) Apéndice B.- El segundo Apéndice del folleto se titula "Diseño de la investigación de los estudios del caso analítico", y se relaciona con un esquema inicial de investigación para el estudio de 21 casos de conflicto interno. Su objetivo es analizar el movimiento revolucionario en todos sus aspectos y etapas: la etapa de concepción; las condiciones previas a la revolución; la etapa del éxito: la acción gubernamental con respecto al conflicto interno y sus resultados, etcétera.
Dentro del sentido de estos 21 casos, se comprende también el examen de conflictos sociales que no desembocaron en guerra interna.
Se insiste especialmente en este Apéndice "Camelot" y al efecto se señala que los cinco países inicialmente incluidos eran: Cuba, Guatemala, Bolivia, Canadá y Méjico. De ellos fueron seleccionados Cuba y Canadá.
El objetivo fundamental es hacer un análisis profundo de ciertos casos concretos de rebeliones internas, con el objeto de ratificar o rechazar ciertas hipótesis que podrían indicar cuál es el origen de los conflictos internos y de las revoluciones. En este sentido, el plan es notablemente amplio y no acepta "a priori" ninguna hipótesis, sino que, por el contrario, pretende ensayar y examinar un conjunto de ellas.
Resulta interesante señalar, a título de ejemplo, algunas de estas hipótesis: 1) "El conflicto interno está siempre precedido del fracaso de algunos aspectos de la sociedad para adaptarse adecuadamente a los cambios, dando por resultado expectativas incumplidas"; 2) "La aparición de un grupo marginal importante numéricamente, económicamente poderoso e intelectualmente informado, es una de las primeras indicaciones de inminente revolución"; 3) "Las guerras internas son el Resultado del fracaso de un régimen para realizar en forma adecuada la función de socialización política"; 4) "Las guerras internas son el resultado de la existencia dentro de una sociedad de filosofías sociales irrealizables o corrosivas"; 5) "Las guerras internas se producen por la creciente pobreza"; 6) "Las guerras internas se deben a grandes desequilibrios entre la producción y distribución de los bienes"; 7) "Las guerras internas son el resultado del excesivo reclutamiento de miembros de la "noélite" para la "élite", quebrando la cohesión interna de la "élite"; 8) "Las guerras internas se deben a la excesiva tolerancia con los grupos alineados."
Para comprobar o descartar estas hipótesis el plan propone hacer estudios completísimos, que comprenden diversos aspectos y elementos de la rebelión interna. La profundidad y extensión de la investigación que se propone hacer a este respecto nos es prácticamente imposible resumirla, pues se encuentra contenida en más de cuarenta hojas del folleto.
Sin embargo, y siempre a título de ejemplo, se pueden señalar algunos de los hechos que es preciso investigar: ¿"razones por las cuales las características y acciones del gobierno contribuyeron desarrollar el descontento social y el origen de las presiones revolucionarias"? ¿"Actuaron ciertas políticas gubernamentales como precipitantes del descontento y cambios sociales, más bien que ser ellas mismas reacciones ante estos cambios?" "¿Permitió el gobierno en un esfuerzo para ganar apoYo popular, o para minar la fuerza de sus principales oponentes, que grupos extremistas -como ser los comunistas- conquistaran posiciones de influencia y poder que de otra manera no habrían tenido?" "¿En qué sectores de la comunidad se recluta el personal para las fuerzas de seguridad?" "¿Cómo se conserva su moral?" "¿Hasta dónde ha logrado el gobierno mantener su fidelidad?"
¿Estaban muy extendidos la corrupción, el nepotismo, el abuso de poder en beneficio personal o metas de clases?"
Frente a cada una de estas interrogantes, debe analizarse un conjunto de hechos que se señalan hasta en sus mínimos detalles. Así, por ejemplo, esta última pregunta relativa a la corrupción o el nepotismo, es complementada con las siguientes: "¿Era el negociado la coima, el cobro de pagos especiales por servicios oficiales, los pagos para obtener contratos fiscales, o la malversación de fondos públicos, práctica común?" "¿Cuál fue la actitud prevaleciente con respecto a estas prácticas de parte del público?" "¿Las consideraban como una práctica normal del proceso político o constituían una causa importante de desafecto?" "¿Qué se consideraba como un grado tolerable de corrupción en una sociedad determinada?" "¿Habría sido ésta sobrepasada y habían aumentado estas prácticas o se habían descubierto recientes escándalos?" "¿Cuáles grupos denunciaron más abiertamente estas prácticas y cuáles fueron los más afectados por ellas?"
Estos son sólo algunos ejemplos para ilustrar a los señores Diputados.
Apéndice d.- Este Apéndice se denomina "Técnicas de Simulación", y como se expresa en el folleto, encuentra su mejor descripción en una sola palabra: Síntesis.
El objetivo de esta parte del Proyecto Camelot es proporcionar modelos de conflicto interno que reflejarán las características principales de la revuelta en una sociedad en desarrollo.
En las primeras fases del proyecto, esta síntesis se basaba, únicamente en los conocimientos existentes acerca del conflicto interno; pero en etapas más avanzadas, se incorporarían progresivamente ' los resultados de las nuevas investigaciones. Los productos finales de esta porción del proyecto deberían tener la forma de simulaciones para el computador.
e) Apéndice D.- El cuarto Apéndice se titula: "Modelo Preliminar de Potencial de Guerra Interno"; su autor, el señor Manuel Avila, se refiere a un modelo concreto de potencial de guerra interno que es denominado con las siglas IWP. La relación que debe estudiarse por este modelo es la que existe entre el cambio social y la inestabilidad política, y, según se expresa en el plan: "Este modelo se centra, desde un comienzo, "en el área de interés del proyecto Camelot, es decir, detectar el potencial de guerra interno."
El referido modelo se basa en el principio general de que cuando una brecha ancha separa las aspiraciones de individuos o grupos de su realización, la sociedad está condicionada para el surgimiento de un potencial de guerra interno. Sobre la base de esta idea central se pretende crear un modelo, es decir, una verdadera fórmula, que determinará cuál es el potencial de guerra interno de un país, y concretamente, precisará y anunciará cuándo ese potencial está llegando a un grado de intensidad tal, que la revolución o el estallido de la violencia es inminente.
Para la confección de este modelo se consideran seis factores fundamentales, que son los siguientes:
a) "Aspiraciones". Como norma "a priori", se puede sostener que si las aspiraciones aumental, el IWP, es decir, el grado de potencial de guerra interno, aumentará.
b) "Nivel de logros", o nivel corriente de realización. Para estos efectos, habrá que analizar diferentes antecedentes; entre ellos el ingreso real "per cápita".
c) "Expectativas", es decir, concepto que tienen los individuos acerca de su posibilidad real de satisfacer sus aspiraciones.
d) "Facilidades disponibles para el régimen afectado".
Con este factor se quieren significar los recursos de que el grupo gobernante puede disponer para hacer disminuir la posible generación de potencial de guerra interno.
e) "Incongruencia en los modelos de autoridad". Se individualiza en esta forma la discrepancia que puede existir en un sistema social entre el modelo gubernamental de autoridad (democrático, dictatorial, etcétera) y los modelos de autoridad prevalecientes en otras instituciones sociales, y
f) Cohesión de las élites. Por cohesión de las "élites" se quiere significar el grado de relaciones armoniosas que son capaces de mantener entre si los grupos más poderosos e influyentes. Como idea "a priori", puede sostenerse, según este modelo, que un aumento en la coherencia de las "élites" disminuye el potencial de guerra interna.
Sobre la base de estos seis factores, a los cuales se agregan 21 incógnitas, este Apéndice idea un complicado modelo, que señalaría exactamente, como lo hemos expresado, el grado de insurgencia, y que determinaría, en el instante preciso, cuándo el potencial de guerra interno en una sociedad determinada está llegando a un grado tal de saturación, que sea previsible el estallido de una revolución.
Hasta aquí este último Apéndice.
Señor Presidente, como ya lo dijimos, el juicio que nos merece el Plan Camelot lo señalaremos más adelante. Pero es útil que recalquemos aquí un hecho importante.
Como ha podido observarse, todo el proceso de investigaciones del "Plan Camelot" tiende a una cosa: a predecir el estallido de una revolución. Pues bien, por muy buena voluntad con que se juzgue un proyecto de este tipo, lo cierto es que él aparece más político que científico. Podrán emplearse técnicas científicas para el establecimiento de determinados hechos, pero sus finalidades son exclusivamente políticas.
Es importante señalar algo más. En el proyecto se pretende hacer un análisis de los problemas del hombre, del hambre, la desocupación, etc. Sin embargo, estos problemas vitales no se estudian por el significado que ellos tienen en sí mismos, sino sólo en cuanto pueden ser causas de una rebelión o revolución. Dicho en otras palabras, en el "Plan Camelot" no se trata del análisis de la desocupación para ver sus causas y estudiar sus soluciones; no se trata de estudiar las necesidades humanas para tratar de satisfacerlas. Los problemas sociales sólo tienen valor en cuanto pueden conducir a tensiones. En síntesis, este Plan no ha sido ideado para tratar de solucionar los problemas del hambre latinoamericana, sino para evitar la revolución.
Estas razones y muchas otras demuestran que basta la sola lectura del "Plan Camelot" para concluir que él tiene una inspiración fundamentalmente política. Y esta conclusión se ratifica plenamente si analizamos algunos otros antecedentes en poder de la Comisión y, especialmente, con memorándum enviado al profesor noruego señor Jóhan Galtung por el director del Plan Camelot, señor Rex Hopper.
Dice textualmente este memorándum:
"El proyecto Camelot es un estudio cuyo objetivo es determinar la posibilidad y practicabilidad de desarrollar un modelo general de sistemas sociales que haga posible el prever y predecir e influenciar los aspectos políticamente significativos de los cambios o mutaciones sociables en los países del mundo que se encuentran en vías de desarrollo".
"Más específicamente sus objetivos son:
"Primero: Idear procedimientos para la evaluación del potencial para la guerra interna existente en el seno de las sociedades nacionales;
"Segundo: Determinar con precisión creciente y digna cada vez de mayor confianza las medidas que un gobierno podría o estaría a punto de tomar para aliviar circunstancias y condiciones que hubieren sido evaluadas como sementales del potencial para la guerra interna, y
"Finalmente: Evaluar la practicabilidad o posibilidad de prescribir lo característico de un sistema para la obtención y empleo de la información esencial que se requiere para la realización de lo indicado"' en los números precedentes".
Y más adelante se dice:
"El proyecto Camelot se ha concebido como "una tarea a un plazo de 3 a 4 años, financiado con la suma anual de un millón o un millón y medio de dólares. Lo patrocina el Ejército y el Departamento de Defensa y será llevado adelante con la cooperación de otras reparticiones gubernamentales".
Este hecho, fundamental para nuestra investigación, el patrocinio del proyecto por parte del Departamento de Defensa de Estados Unidos, fue expresamente reconocido también por el gobierno de ese país y por el propio Departamento de Defensa en declaraciones públicas de fecha 8 de julio del presente año.
2°.- Gestiones para ejecutar el Plan Camelot en Chile.- A este respecto, quiero hacer notar a los honorables colegas que me es particularmente difícil hacer un resumen de todos los antecedentes, hechos y declaraciones en poder de nuestra Comisión. En tal sentido me limitaré a hacer una simple exposición cronológica más o menos breve.
La persona que inició las gestiones tendientes a aplicar en Chile el Plan Camelot fue don Hugo Nuttini Paredes, chileno nacionalizado en Estados Unidos, profesor asociado de la Universidad de Pittsbourgh, Pensilvania.
Dicha persona vino al país por primera vez -me refiero, naturalmente, después que abandonó en definitiva su nacionalidad chilena- el 22 de diciembre de 1964. Pocos días después visitó al señor Raúl Urzúa, director de la Escuela de Sociología de la Universidad Católica. Al respecto, debo hacer presente que con anterioridad el señor Nuttini había escrito a este último y le había informado de que se estaba programando por la National Science Foundation la realización de un estudio completo sobre un país sudamericano, desde el punto de vista de las ciencias sociológicas, antropológicas, políticas, económicas y psicológicas. Se agregaba que para la ejecución del plan había proyectado un inversión de 5 millones 500 mil dólares.
El señor Nuttini, durante el primer viaje a Chile, visitó al Sr. Raúl Urzúa en dos oportunidades, hablándose del proyecto en términos muy generales e insistiéndole, como ya lo expresamos, que él era financiado por fundaciones científicas. Posteriormente el 7 de enero del presente año regresó a Estados Unidos.
Con fecha 22 de marzo en 1965 Nuttini escribió nuevamente a don Raúl Urzúa. En esa carta le da mayores detalles acerca de la investigación en referencia y le solicita en forma específica que confeccione una lista de investigadores sociales chilenos que puedan colaborar en la empresa. Frente a esta petición el señor Urzúa le respondió que no podía acceder a ella. Declarando ante nuestra Comisión el señor Urzúa nos expresó cuáles fueron las razones de su negativa: primero, en el proyecto no estaban debidamente especificados todos sus alcances; segundo, para su realización en Chile se pensaba tratar con "personas", prescindiendo de un entendimiento directo con institutos o escuelas universitarias, y tercero, una investigación millonaria de este tipo significaría prácticamente monopolizar a los investigadores sociales chilenos.
Con fecha 80 de marzo de este mismo año el señor Hugo Nuttini escribió al secretario general de la Universidad de Chile, señor Alvaro Bunster expresándole que vendría a Chile con el objeto de estudiar la posibilidad de realización de un plan multidisciplinario, agregándole que no era necesario que respondiera a su carta, pues viajaría a Chile en un plazo breve.
Con fecha 9 de abril llegó a Chile el señor Rex Hopper, quien, como lo hemos expresado, era el director del "Plan Camelot". Esta persona estuvo en Chile los días 9, 10 y 11 de abril, oportunidad en que visitó al señor Eduardo Hamuy, director del Centro de Estudios Socioeconómicos de la Universidad de Chile, imponiéndolo en forma muy vaga, según expresiones del propio señor Hamuy, de un proyecto de sociología política.
El 11 de abril el señor Hopper regresó a su país, sin que la Comisión haya podido establecer otros hechos o contactos de esta persona en su estada en Chile.
El viernes 15 de abril vuelve a Chile el señor Hugo Nuttini y ese mismo día se entrevista con el señor Alvaro Bunster, secretario general de la Universidad de Chile. Ya hemos dicho que anteriormente le había enviado una carta anunciándole su viaje.
En esa reunión el señor Nuttini le hablo al señor Bunster en términos generales de un proyecto multidisciplinario con temas como tipología de la comunidad chilena, estructura social, movilidad social dentro de determinadas profesiones y ocupaciones, migración del campo a la ciudad. Le expresó que este proyecto se pensaba realizar o ejecutar en diferentes países; que en América Latina se había elegido a Chile, en Africa a Nigeria y en Asia, a la India. Por último, quedó de enviarle más material, con el objeto de imponerlo del contenido, objetivos y fines concretos de esa investigación.
Efectivamente, el lunes 19 de abril el señor Nuttini vuelve a la Casa Central de la Universidad de Chile, y como en esa oportunidad el señor secretario general estaba enfermo, le deja en la Secretaría el -folleto intitulado "Plan Camelot" y un sobre que contenía un memorándum, de 18 páginas aproximadamente, que era una verdadera sipnosis de dicho plan.
El mismo día 19 de abril, el señor Hugo Nuttini visitó a don Raúl Urzúa, oportunidad en la cual le expresó algunos conceptos muy generales acerca de la referida investigación sociológica, ofreciendo llevarle los documentos explicativos del proyecto al día siguiente, Así lo hizo, efectivamente, quedando ambos de juntarse el lunes 28 de abril con el objeto de discutirlo con más extensión.
El miércoles 21 de abril, el señor Hugo Nuttini, acompañado de la señorita Ximena Bunster, visitó al señor Eduardo Hamuy, director del Centro de Estudios Socio-Económicos de la Universidad de Chile.
Según lo ha expresado, el señar Hamuy, en esa oportunidad, el señor Nuttini le habló en forma más o menos vaga de un estudio de sociología política financiado por varias fundaciones y para el cual se disponía de grandes cantidades de dinero.
Le expresó concretamente que se había pensado ejecutar este proyecto en Chile o en Brasil, y que en definitiva, había sido elegido Chile.
Se refirió asimismo, a que se necesitaba contratar a veinte o veinticinco buenos investigadores sociales, con el objeto de realizar el plan en Chile.
En declaraciones ante nuestra Comisión, el señor Hamuy ha insistido en que siempre se habló de la contratación de personas y jamás del entendimiento directo con la Universidad de Chile o con el Departamento de esta Universidad que él dirige.
Concretamente, Nuttini lo invitó a participar en el plan sin mencionarle el nombre "Camelot" y sin imponerlo, por supuesto, de que estaba financiado por el Departamento de Defensa de los Estados Unidos.
Antes de continuar con esta exposición de los hechos, es necesario hacer un pequeño paréntesis para expresar que el 4 de abril del presente año había llegado a Chile el profesor noruego Johan Galtung, quien venía a dictar algunos cursos en la Facultad Latinoamericana de
Ciencias Sociales (FLACSO). En definitiva, sería un hombre clave para el descubrimiento de la verdadera naturaleza de) plan Camelot.
El 8 de abril, el señor Johan Galtung recibió' de parte de Rex Hopper, que como ya lo hemos expresado, era el director internacional del plan Camelot, una invitación para participar en él, al más alto nivel, incluyéndole algunos documentos, y entre ellos, el memorando mencionado, en el cual se señalaban exactamente los objetivos y financiamiento del Plan.
En declaración hecha ante el Ministerio del Interior, el profesor Johan Gaultung ha dicho, textualmente, lo siguiente; "Yo leí la carta y mi reacción inmediata fue de rechazo."
Agrega, sin embargo, que después se le presentaron dudas, por lo cual realizó consultas con varios distinguidos profesores chilenos, como los señores Edmundo Fuenzalida, Andrés Bianchi y Ricardo Lagos y con el ayudante del secretario general de la FLACSO, señor Juan Planas.
El 21 de abril del presente año en un almuerzo, entregó al profesor Ricardo Lagos una fotocopia del memorando en referencia.
El 22 de abril, escribió a Rex Hopper para expresarle que rechazaba participar en el plan.
Volvamos a nuestra exposición cronológica.
El 23 de abril se realizó en la Casa Central de la Universidad de Chile una reunión que sería decisiva para los efectos de la ejecución o no ejecución del plan Camelot en Chile. Esta reunión ha sido ampliamente difundida por la prensa y sobre ella hizo una declaración pública el señor secretario general de la Universidad de Chile, don Alvaro Bunster. A ella concurrieron los señores Edmundo Fuenzalida, Andrés Bianchi, Hugo Nuttini; la señorita Ximena Bunster, don Alvaro Bunster y el señor Ricardo Lagos. Este último había conversado por teléfono, el día anterior, con el señor Alvaro Bunster, y lo había impuesto de la existencia del memorando enviado por el señor Hopper al señor Galtung y, por lo tanto, de la verdadera naturaleza del Plan Camelot.
En esa reunión se empezó conversando, en general, sobre el proyecto. Más adelante, se produjo una discusión sobre aspectos técnicos de la investigación, discusión que, según declaraciones de los asistentes, se tornó violenta, en algunos momentos. Posteriormente, se le mostró al señor Hugo Nuttini una fotocopia del memorando enviado por el señor Rex Hopper a Johan Galtung. En estas circunstancias, el señor Nuttini reaccionó con violencia, expresando que estaba en absoluto desconocimiento de los fines políticos del Plan Camelot y de su financiamiento por el Departamento de Defensa de Estados Unidos. Agregó que había sido engañado y que se desvinculaba definitivamente del Plan.
Después de esta declaración hubo consenso unánime en el sentido de que ningún sociólogo chileno podría participar en la empresa.
El 29 de abril, el señor Hugo Nuttini visitó nuevamente a don Raúl Urzúa. Le conversó, en general, sobre una conferencia que había dado el día anterior, en la Sociedad de Antropología y le expresó que sería mejor que discutieran en otra oportunidad sobre el Plan Camelot. Quedaron de juntarse el lunes 3 de mayo.
Ese mismo día, 29 de abril, después de abandonar don Hugo Nuttini la oficina del señor Urzúa, recibió éste un llamado telefónico del profesor Johan Galtung, quien lo impuso, más tarde, de la existencia del memorando tantas veces mencionado. Hasta ese momento, según lo ha declarado a la Comisión el señor Urzúa, nada sabía sobre el verdadero origen y financiamiento del Plan Camelot.
El lunes 3 de mayo, el señor Murtina concurrió por última vez a la oficina del señor Raúl 'Urzúa. Este le expresó que ya estaba en perfecto conocimiento de la verdadera naturaleza del plan, que no participarían en él los sociólogos de la Universidad Católica y que se tomarían las medidas para evitar que otros sociólogos chilenos lo hicieran.
Con posterioridad a esta entrevista, el señor Nuttini se fue a Temuco. El viernes 21 de mayo, abandonó definitivamente el país.
Los hechos posteriores los podemos resumir así:
El 27 ó 28 de mayo, el señor Hamuy da una conferencia en la Escuela de Economía y se refiere, concretamente, al Plan Camelot.
El 9 de junio, el señor Hamuy da otra conferencia, en el Centro de Estudios Socio-Económicos, y entrega a sus colaboradores copia del memorando enviado por el señor Rex Hopper al señor Galtung.
El 12 de junio, empiezan a aparecer las primeras informaciones sobre el Plan Camelot, en el diario "El Siglo", y posteriormente en la audición "Tribuna Política", de don Luis Hernández Parker.
El 28 de junio, alguna prensa norteamericana da cuenta de que el Embajador de Estados Unidos en Chile habría reclamado por el hecho de que se hubiera pretendido aplicar este plan en Chile, y, concretamente, por la circunstancia de que él hubiera estado en absoluto desconocimiento de esta situación.
El mismo día, el Gobierno chileno envía un telegrama al Embajador señor Radomiro Tomic, para que represente al Gobierno de Estados Unidos que Chile no acepta la realización del Plan, por constituir un principio de intervención que afecta nuestra dignidad y soberanía.
El 7 de Julio el Embajador de Estados Unidos, en representación del gobierno de su país, da a la Cancillería chilena seguridad de que el Plan Camelot no será ejecutado en Chile.
El mismo día 7 de julio, esta Honorable Cámara designa la Comisión Investigadora cuyo informe estoy dando a conocer en estos momentos.
El 8 de julio, el Departamento de Defensa de Estados Unidos entrega una declaración en la cual reconoce su participación en la ideación y financiamiento del Plan.
El 27 de julio nuestro gobierno prohíbe al señor Nuttini ingresar al país.
3°.- Razones par las cuales la Comisión ha rechazado el Plan Camelot.- La relación efectuada hasta el momento nos permite dar por definitivamente establecidos ciertos hechos que son esenciales para fundar las conclusiones que más adelante señalaremos.
Estos hechos son los siguientes:
1°.- El Plan Camelot pretendía realizar una investigación o examen profundo de la realidad social nuestra, abarcando todo tipo de instituciones, grupos de individuos, los cuales serían investigados hasta en sus detalles más íntimos.
2°.- El Plan Camelot tenía como objetivo fundamental medir el potencial dentro de los países subdesarrollados y especialmente en los países latinoamericanos.
3°.- La culminación del plan consistía en la ideación o fabricación de un modelo o fórmula que permitiría determinar, con precisión matemática, cuándo las tensiones internas dentro de una sociedad determinada habían llegado a un grado tal, que era posible predecir, en forma rigurosamente exacta, el estallido de una revolución.
4°.- El Plan Camelot se encontraba patrocinado y financiado por el Departamento de Defensa y por el Ejército de Estados Unidos.
5°.- El ejecutor directo del Plan Camelot era la American University, de Washington, y más concretamente su "Oficina de Investigación de Operaciones Especiales" cuyo director es el señor Rex Hopper; y
6°.- El Plan Camelot se trató de realizar en Chile sin el consentimiento del Gobierno chileno y sin que se revelara su verdadera naturaleza a los científicos o profesionales a quienes se les propuso su realización.
Después de exponer brevemente estos hechos pensamos que no tenemos necesidad de hacer un esfuerzo dialéctico muy grande para probar que el Plan Camelot merece nuestro rechazo, por constituir una intromisión en nuestros asuntos internos por parte de organismos extranjeros.
Las naciones, lo mismo que los hogares o cualquiera otra institución, tienen su propia individualidad e intimidad. Nadie puede entrar a investigar lo que pasa dentro de un hogar sin el consentimiento de su jefe. Ninguna potencia o institución extranjera puede tampoco averiguar, hasta en los detalles más personales e íntimos, lo que sucede en otra nación, en sus Fuerzas Armadas, en su Poder Judicial, en sus sindicatos, en su administración pública, en sus instituciones, sin la autorización expresa del Gobierno.
Por la exposición que hemos hecho, se habrá podido notar que el Plan Camelot no sólo trataba de investigar aspectos aislados e inocuos de la vida nacional, sino que, por medio de él, se procuraba hacer una radiografía profunda de la nación, abarcando especialmente lo más íntimo de los seres humanos: lo que ellos piensan, sienten, creen o esperan. Incluso, pretendía conocer aquella parte de su pensamiento que los hombres, normalmente, no revelan, sino cuando saben que los protege el secreto del sufragio.
La intromisión es más abierta porque Ro se trata en el Plan Camelot de investigar cosas, sino de escudriñar al hombre en su integridad. Y ya hemos dicho que esa investigación no se refiere a aspectos inocuos del hombre. Por el contrario, se busca desentrañar su pensamiento ideológico, su conducta social, sus aspiraciones políticas.
Hay algo más grave. Se quieren investigar nuestras tensiones, nuestras dificultades, nuestras luchas internas. En otras palabras, se pretende penetrar hasta la más íntimo de nuestra convivencia nacional, sin el consentimiento de nuestro Gobierno, para conocer e inspeccionar la& dificultades o tensiones existentes entre nosotros. Y esa indagación de las tensiones y dificultades internas se hace con el propósito de saber exactamente cuándo ellas llegarán al límite en que la revolución será inminente. La ilicitud del Plan Camelot resulta más evidente si se analiza la forma cómo se pretendió introducir en Chile, sin el consentimiento del Gobierno o la autorización de las Universidades y, lo más grave, tratando de utilizar a profesores e investigadores chilenos, a quienes se les presentaba el Plan sólo desde un ángulo científico, ratificado por el patrocinio y prestigio de una institución universitaria, y ocultando el apoyo y financiamiento del Departamento de Defensa de Estados Unidos.
El carácter de intromisión ilícita que tiene el Plan Camelot en todos los aspectos señalados no puede ser discutido. Y al respecto podríamos preguntarnos: ¿qué actitud tomaría EE. UU. si el Ejército de China, por ejemplo, empezara a hacer investigaciones y encuestas en el Poder Judicial, en la Administración Pública, en el Ejército, en los sindicatos y en todas las actividades de los Estados Unidos a fin de establecer las tensiones y malestares internos existentes dentro del país y concretamente para determinar en qué momento podría estallar una revolución?
Naturalmente este tipo de investigación no podría ser aceptado por Norteamérica; sería simplemente una cuestión de dignidad. Y nadie podría sostener que esta comparación carece de valor por el hecho de que Chile y Estados Unidos son naciones amigas y que, en cambio, Estados Unidos y China podrían no serlo, pues en este caso estamos hablando de principios de convivencia internacional, vinculados a la propia soberanía de cada pueblo, y justamente las naciones amigas, más que las enemigas, tienen- la obligación de ser particularmente respetuosas de sus respectivas personalidades y soberanía.
Queremos expresar también que esta intromisión foránea en nuestros asuntos internos no puede defenderse con el pretexto de que la investigación social que se pretendía emprender tendría un carácter científico, pues nada justifica que se hiciera una indagación tan profunda de nuestra realidad social y de nuestras tensiones internas sin nuestro propio consentimiento. Por lo demás, el patrocinio del Ejército y del Departamento de Defensa, al margen de otros antecedentes, sirven para desvirtuar el pretendido fin exclusivamente científico de la investigación.
La verdad es que el Plan Camelot pretendió ser una amplia investigación dentro del campo de la política nacional con fines claramente políticos también.
La existencia de una intromisión extranjera en nuestros asuntos internos, como lo hemos demostrado, justifica plenamente que en el informe que sometemos a la aprobación de esta Honorable Cámara se establezca que el Plan Camelbt constituye una clara violación al principio de la no intervención por parte del Ejército y del Departamento de Defensa de Estados Unidos.
La violación del principio de no intervención en este caso queda claramente en evidencia no sólo por los actos de intromisión ya señalados, sino también porque todo el Plan Camelot encuentra su fundamento inequívoco en una idea central que lo inspira hasta en sus últimos- detalles: la teoría de que Estados Unidos tendría una especie de tuición paternal sobre los países subdesarrollados, debiendo precaverlos de los peligros, orientarlos en sus políticas, prevenir dentro de ellos cualquier estallido de violencia. Por esta razón se explica que se deseen estudiar las "tensiones internas" dentro de nuestros Estados y, concretamente, también los efectos que sobre ellas puedan tener determinadas medidas gubernamentales, a fin de evitarlas en algunos casos o de sugerirlas o imponerlas en otros.
Todo este cuadro intervencionista en nuestra política interna se ve ratificado por citas precisas que ya hemos hecho y por otras contenidas en el informe de la Comisión.
Digamos algo más; por el hecho de que todo el Plan Camelot se encuentra vinculado a la idea de la insurrección interna, especialmente en los países latinoamericanos; por el hecho de que la culminación técnica de este Plan es la elaboración de un modelo que permita determinar y anunciar, con precisión matemática, el instante en que debe producirse una revolución, y por el hecho de la participación directa del Ejército de Estados Unidos en la elaboración y cumplimiento del Plan, no es muy aventurado sostener que en el subconsciente de toda esta empresa de investigación, se encuentra involucrada la teoría de una posible e hipotética intervención militar. A este respecto resulta, incluso, interesante analizar las declaraciones formuladas por el Senador norteamericano señor Fulbright, a las cuales, seguramente, se referirán con posterioridad algunos señores Diputados.
Este último temor se encuentra ratificado y reforzado por varios otros antecedentes relacionados especialmente con la política internacional de Estados Unidos, durante el último tiempo. Entre ellos, el acuerdo tomado por la Cámara de Representantes de Norteamérica, con fecha reciente, relativo a la intervención militar unilateral en Latinoamérica. En el informe de la Comisión se contienen otros antecedentes y referencias, a los cuales no hacemos mención en este instante en el deseo de abreviar esta exposición. El concepto de la no intervención es un principio fundamental del Derecho Internacional y, concretamente, del Derecho Internacional americano, y no es sino una expresión del respeto por la personalidad de los Estados, cada uno de los cuales es dueño y responsable de su destino. Este es un principio por el que han luchado siempre las naciones latinoamericanas, seguras de que, de su respeto, nace la real posibilidad de nuestros pueblos de construir una sociedad justa, emanación de nuestra idosincrasia y de nuestro ingenio. Esta sociedad no debe .responder a lo que otras naciones americanas, europeas y asiáticas estimen conveniente para nos- toros, sino que, por el contrario, debe ajustarse directamente .a la visión que nuestros propios pueblos tienen de su dolor, de sus aspiraciones y de sus necesidades.
El principio de no intervención fue consagrado por primera vez, en forma expresa, en la Convención sobre Derechos y Deberes de los Estados celebrada en Montevideo el año 1933. Más tarde; fue ratificado en la Conferencia Interamericana de Consolidación de la Paz, de Buenos Aires, en el año 1936. Por último, se estableció definitivamente en la propia Carta de la Organización de Estados Americanos, aprobada en Bogotá en 1948, que textualmente dice en su artículo 15: "Ningún Estado o grupo de Estados tienes el derecho de intervenir, directa o indirectamente, y sea cual fuere el motivo, en los asuntos internos o externos de cualquiera otro. El principio anterior excluye no solamente la fuerza armada, sino también cualquiera otra forma de ingerencia o de tendencia atentatoria de la personalidad del Estado, de los elementos políticos, económicos y culturales que lo constituyen."
El Plan, Camelot constituye, precisamente, este tipo, de "ingerencia" y "atentado".
El principio de no intervención no ha sido expresamente definido en ningún cuerpo legal, y tal vez ha tenido razón el doctor James Oliver, representante de Estados Unidos en una Subcomisión de la Organización de Estados Americanos, al expresar que "no es un concepto susceptible de definición". En todo caso, el concepto jurídico de intervención es perfectamente claro y su alcance, por lo demás, fue expresamente determinado en la segunda Subcomisión de la Séptima Conferencia Interamericana de Montevideo de 1933, donde, por la unanimidad de sus miembros y para que este acuerdo sirviera de interpretación del proyecto, se acordó insertar el siguiente concepto: "constituye . intervención y, en consecuencia, violación del derecho internacional, toda acción ejercida por un Estado, ya sea por medio de representaciones diplomáticas conminatorias, ya sea por la fuerza armada, ya por cualquier otro medio que implique coacción efectiva, para hacer prevalecer su voluntad sobre la voluntad de otro Estado, y, de manera general, toda ingerencia, interferencia o interposición de cualquiera clase que fuera, ejercida empleando tales medios, directa o indirectamente en asuntos de la incumbencia de otro Estado, cualquiera que fuere el motivo."
Por su parte, la Décima Conferencia Internacional Americana, de 1964, aprobó la Declaración de Caracas, en la cual se reitera "el. reconocimiento del derecho inalienable de cada Estado americano para escoger libremente sus propias instituciones, en el ejercicio efectivo de la democracia representativa, como medio de mantener su soberanía económica y vivir su propia vida social y. cultural, sin intervenciones por parte de ningún Estado o grupos de Estados, directa o indirectamente, en sus asuntos internos o externos. .. "
' El derecho y la posibilidad de cada pueblo para elegir su propio destino constituyen el problema central que está en juego en el análisis del Plan Camelot.
Señor Presidente, volviendo a la idea que desarrollábamos, podemos expresar que el principio de no intervención -aunque no definido-, es perfectamente claro y corresponde a los hombres interpretar las situaciones nuevas que crean la realidad y el propio progreso. En 'este caso preciso del "Plan Camelot", la intervención ha sido hecha confundida bajo la apariencia y el amparo de una forma moderna dé investigación: la investigación sociológica. Parece que la historia enseñará a este respecto, que toda manifestación de progreso científico, en su período de nacimiento y desarrollo crea problemas éticos que no son susceptibles de dilucidarse con claridad en un comienzo. El trabajo nuestro, en la Comisión, ha consistido justamente en eso.
En síntesis, podemos expresar que la Comisión no ha tenido dudas para llegar a la conclusión de que el Plan Camelot constituyó una abierta violación al principio de no intervención, principio tan íntimamente vinculado al derecho de autodeterminación de los pueblos. En esta forma, se explica la primera conclusión contenida en el informe, que dice:
"En mérito de las consideraciones expuestas, la Comisión Especial Investigadora, por la unanimidad de sus miembros, prestó su aprobación a las siguientes conclusiones, cuya ratificación solicita de la Honorable Cámara:
"1°.- Denunciar el Plan Camelot, como instrumento de intervención del Departamento de Defensa de los Estados Unidos de América, que atenta contra la dignidad, soberanía e independencia de los Estados y pueblos y contra el derecho que ellos tienen a la autodeterminación, principios consignados por el Derecho Internacional Americano" ;
Como consecuencia de este mismo acuerdo, la Comisión ha llegado también a las conclusiones signadas con los números 2, 3, 4, 5, 6, 7 y 10 contenidas en el informe que voy a exponer sólo en síntesis
"2°.- Denunciar ante los pueblos y el Parlamento Latinoamericano los resultados de la investigación..."
"3°-Pedir al Gobierno de Chile que proteste ante la Organización de Estados. Americanos por el carácter intervencionista del Plan Camelot.. . "
"4°.- Recomendar al Gobierno de Chile que denuncie ante la Organización de las Naciones Unidas la naturaleza del plan Camelot..."
"5°.- Pedir al Gobierno de Chile que represente ante el Gobierno de los Estados Unidos de América la preocupación de la Cámara de Diputados de Chile por la política del Departamento de Defensa y otros organismos estatales de ese país, que se, apartan de los principios consagrados por el Derecho Americano..."
"6°.- Poner en conocimiento de la Cámara de Representantes de los. Estados Unidos de América los resultados de la investigación realizada. . . "
"7°-Manifestar su protesta ante la American University, de Washington, por el hecho de haberse prestado para realizar en Latinoamérica una investigación del tipo de la configurada en el Plan Camelot..."
"10.-Declarar que el señor Hugo Nutini Paredes es plenamente responsable de actos lesivos a la soberanía y dignidad nacionales..."
4°.- Análisis de otras encuestas sociales. La Comisión prestó especial atención al análisis de otras encuestas sociales realizadas en Chile, principalmente a una efectuada en el mes de marzo del presente año, por el señor Roy Hansen, en la. Academia de Guerra y entre oficiales de alta gradación en retiro.
El señor Hansen realizó este trabajo, según expresó ante la Comisión el señor Jorge Contreras -alumno de la Escuela, de Sociología de la Universidad Católica que le sirvió de ayudante- con el objeto de preparar su tesis para optar al título de doctor en sociología ante la Universidad de Berkeley, California.
Si analizamos esta encuesta podemos encontrar en ella preguntas con un contenido claramente político. Voy a dar a este respecto algunos ejemplos, dejando, sí, establecido que las que citaremos son preguntas aisladas que lógicamente hay que considerarlas dentro de un contexto general. Una de ellas dice:
"Si usted tuviere que "escoger entre las siguientes categorías, ¿en cuál de ellas se ubicaría usted políticamente en este momento?
"1.- Derechista.
"2.- Algo derechista.
"3.- Algo izquierdista.
"4.- Izquierdista."
Otra pregunta expresa:
"Un cuestionario dado a una muestra de la población chilena mostró una gran fe de los civiles en que los militares defenderían la Constitución si ésta fuere violada. Específicamente, ¿bajo qué circunstancia cree usted que los militares debieran actuar en esa materia?
En relación con esta encuesta, la Comisión Investigadora escuchó la opinión de varios sociólogos. Y todos estuvieron plenamente de acuerdo en que encuestas de este tipo no podían efectuarse dentro del Ejército. Las razones para este rechazo son obvias, y se relacionan, en general, con la disciplina y prescindencia política de las Fuerzas Armadas y, además, en el caso concreto de la encuesta efectuada por el profesor señor Hansen, con el hecho de que éste fuere extranjero.
Otra interrogante que se planteó en el seno de la Comisión es la de la conexión que podría existir entre la encuesta efectuada por el señor Hansen y el propio 'Plan Camelot". Al respecto, algunos señores Diputados sostuvieron que esta relación debía existir, como lo demostraba la naturaleza de las preguntas formuladas, y además, la coincidencia cronológica que existía entre ambas encuestas. Sin embargo, esta posibilidad fue descartada por otras personas que declararon ante nosotros.
Es así como don Raúl Urzúa dijo textualmente: "Yo creo que no hay la más mínima conexión entre esta investigación y el proyecto Camelot, y creo tener biienas razones para ello."
La opinión del señor Contreras fue la misma.
Por su parte, don Juan de Dios Carmona, Ministro de Defensa Nacional y Subrogante de Relaciones Exteriores en aquellos días, expresó: "En este momento no podemos precisar que sea una cosa que corresponda al Plan Camelot.
La encuesta del profesor Roy Hansen nos abocó también al estudio de otro problema: saber si es conveniente y lícita la realización de encuestas dentro de las Fuerzas Armadas. Como culminación de nuestras deliberaciones, a este respecto, se acordó proponer a esta Honorable Cámara la conclusión signada con el N° 9°, que textualmente dice:
"Conforme a lo ya expresado en la letra b) de la conclusión anterior, la Comisión expresa la absoluta inconveniencia de que se realicen en el Ejército encuestas que puedan tener significación política o ideológica y, por lo mismo, lamenta que el señor Roy Hansen haya sido autorizado para ejecutar en nuestra Academia de Guerra una encuesta del tipo ya individualizado en el informe."
Igualmente, analizamos en la Comisión Investigadora algunas otras encuestas o trabajos de investigación sociológica a los cuales no me voy a referir expresamente, porque comprendo que este informe se extiende ya demasiado.