Labor Parlamentaria
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Antecedentes
- Cámara de Diputados
- Sesión Especial N° 19
- Celebrada el 15 de noviembre de 1967
- Legislatura Extraordinaria periodo 1967 -1968
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Intervención
CONFLICTO DE LA UNIVERSIDAD TECNICA FEDERICO SANTA MARIA, DE VALPARAISO.- OFICIOS
Autores
El señor
Señor Presidente, una vez más la Cámara de Diputados ha sido citada a una sesión especial para considerar el gravísimo conflicto que afecta a los estudiantes y profesores de la Universidad Técnica Santa María, de Valparaíso.
Esta Universidad, a esta altura de nuestra época, cuando en Chile los estudiantes del resto de la enseñanza superior está alcanzando importantes conquistas para dar amplitud y democratizar la vida de los establecimientos de enseñanza superior, la Universidad Técnica Federico Santa María es administrada como un vulgar feudo y utilizada por manos extrañas, aunque de nombres bien conocidos, para turbios manejos financieros.
¿Cómo vino esta Universidad a caer en las fauces voraces de un clan económico tan inescrupuloso y rapaz como el que dirige el señor Edwards, dueño de "El Mercurio" y de tantas otras numerosas y poderosas empresas, como ha sido señalado en esta ocasión en la intervención del señor Maira?
La historia es conocida, señor Presidente. Todos sabemos que un millonario chileno, el señor Federico Santa María Carrera, que falleciera en París en 1923, legó en su testamento otorgado en 1920, cuantiosos bienes con el objeto de donar una Universidad a la ciudad de Valparaíso. En dicho testamento, el señor Santa María dejó expresa constancia de que su voluntad era no sólo la creación de una Universidad, sino que esta institución debía tener como objetivo principal, y así lo señala textualmente el documento "levantar al proletariado de su Patria, contribuir al desarrollo intelectual del proletariado."
Y el señor Federico Santa María comprendió que tales fines no podían cumplirse sin garantizar un procedimiento democrático para la estructuración de la Universidad, ateniéndose, por cierto, a los conceptos que para entonces regían. Es así como el testamento establece textualmente: "Igualmente dispongo que el gobierno, dirección y administración de la Escuela de Artes y Oficios y Colegio de Ingenieros, así en lo científico como en lo económico, pertenezcan a un Consejo formado por el Cuerpo de Profesores, la Escuela y el Colegio, y por mis albaceas mientras vivan y por otros nombrados por ellos, como reemplazantes cuando fallecieren".
Queda, pues, establecido claramente en dicho testamento que el gobierno, dirección y administración de esta Universidad estaría integrado también por el cuerpo de profesores, cosa, como es sabido, no ha ocurrido en la Universidad Federico Santa María.
Ahora bien, ¿a quién encargó don Federico el cumplimiento de su voluntad póstuma? ¡Ahí estuvo el trágico error! El error de "dejar al zorro cuidando a las gallinas". Porque entre los albaceas encargados de tan delicada y alta misión, es taba nada menos que Agustín Edwards, abuelo del actual dueño de "El Mercurio", quien pronto se las arregló para hacer con los dineros de Santa María, no lo que convenía al proletariado chileno, sino lo que interesaba a su propio bolsillo y a sus propios intereses.
A través de las acciones que la Fundación posee en numerosas empresas, los herederos de los antiguos albaceas, y hoy reemplazantes de ellos en la Fundación, nuestros bien conocidos señores Agustín Edwards, Jorge Ross, Carlos Urenda y de sus empleados tales como Gustavo Olivares, Roberto Edwards o Nicanor Señoret, controlan un fabuloso imperio, compuesto de importantísimas empresas. Ya se han mencionado aquí estas empresas. Quiero citar sólo algunas. La Fundación Federico Santa María aparece teniendo un importante número de acciones en la Compañía Refinería de Azúcar de Viña del Mar, Compañía Cervecerías "Unidas, Chilena Consolidada, Industrial Sociedad Anónima y sus subsidiarias. En todos estos casos la Universidad Técnica Federico Santa María tiene acciones mandatadas por los reemplazantes de los albaceas.
La forma en que las acciones de la Fundación han ido pasando poco a poco a manos del clan, o de sus empresas como "El Mercurio", o el Banco Edwards, la forma en que estos señores 'Directores de estas empresas gracias a la Fundación se asignan fabulosas remuneraciones, muchas veces más altas que los dividendos que la Universidad recibe, todo ello está claramente explicado en informaciones de prensa, que los propios estudiantes de la Universidad Técnica Federico Santa María han editado a raíz del conflicto.
Desde ahí podemos extraer los siguientes ejemplos. En la Compañía Refinería de Azúcar de Viña del Mar, de cuyo Directorio es Presidente el señor Jorge Ross, uno de los actuales albaceas de la Fundación Federico Santa María, la Universidad Técnica Federico Santa María aparece en el registro de accionistas del año 1966 con 557.161 acciones, y el señor Jorge Ross con 3.750 acciones. La Universidad es la mayor accionista; sin embargo, el año 1966, mientras la Universidad Técnica Federico Santa María recibió por concepto de dividendos la suma de Eº 52.373,13, el Directorio de esta Compañía percibió a título de remuneraciones, ese mismo año, la suma de Eº 635.619.
Nuevamente repito, la mayoría de las acciones pertenecen a esta Fundación que maneja la Universidad Técnica Federico Santa María.
En el informe de la Federación de Estudiantes de la Universidad Federico Santa María, del cual no podré citar otros datos importantes debido al tiempo, se señalan, en forma muy clara, las siguientes conclusiones: "Los señores directivos de la Universidad reciben apreciables cantidades por integrar los directorios de las sociedades anónimas, donde han llegado utilizando su condición de mandatarios legales de los bienes de la Universidad Técnica Federico Santa María. Estas sumas son, generalmente, varias veces superiores a las recibidas por la Universidad, dueña real de estos valores.
En uso de su condición han ido aumentando paulatinamente la influencia de sus capitales, particulares, en evidente desmedro de los bienes universitarios."
Estas son partes de las conclusiones del informe económico de los estudiantes de la Universidad Santa María, que continúa así:
"Además de esta situación vergonzosa, que ha significado convertir a la Universidad en una importante fuente más de negocios para estos señores, han impedido que la Universidad responda al concepto que de cualquier universidad debemos tener en nuestra época. Independientemente de las particularidades de su creación, independientemente del testamento mismo, la Universidad Santa María es hoy día una comunidad de profesores, investigadores, estudiantes y personal administrativo y de servicio que debe organizarse según los criterios democráticos y de acuerdo con los intereses nacionales. En cambio, nos encontramos enfrentados a una Universidad estructurada en forma monárquica con señores absolutos que ejercen un poder total en forma vitalicia y, absurdo mayúsculo, hereditaria. Una Universidad que, lejos de estar al servicio de las clases proletarias, disminuye de año en año el porcentaje de hijos de familias modestas que llegan a sus aulas, una Universidad cuya forma de dictar la enseñanza, según denuncian sus propios estudiantes, tiende a la formación de tecnócratas desposeídos de una clara ubicación dentro del medio social y de una visión global de la realidad que los rodea.
"Hay hechos claros que demuestran como el clan Edwards y sus empleados dirigen la Universidad con criterio de capataces, para producir eficientes profesionales para sus empresas, pero no hombres completos. Allí está, por ejemplo, la actitud de la Dirección en el año 1959, cuando el Rector se negó a facilitar el Aula Magna para realizar un ciclo de charlas sobre problemas latinoamericanos, bajo el argumento de "no introducir la politiquería en la Universidad Santa María." Allí está la forma semimilitar en que, hasta hace poco, se regía la vida de los alumnos internos y en que todavía se hace respecto de los alumnos de la Escuela de Artes y Oficios; allí, la manera abierta como la Dirección ha tratado de impedir la introducción de ramos humanistas en la enseñanza.
"Todo esto demuestra cuán acertados están los estudiantes al afirmar que el ambiente que el clan Edwards ha impuesto en la Universidad está orientado hacia la formación de mentalidades reaccionarias, serviles a los intereses de la oligarquía y el imperialismo que el propio clan y su vocero "El Mercurio" representan, y no a los de Chile y su pueblo.
Esta inaudita situación tenía que hacer crisis. Este año hemos visto cómo potentes movimientos de reformas agitan a todas las universidades chilenas. Con claridad lo han expresado los estudiantes de las Universidades Católica de Santiago y Valparaíso, de la Universidad Técnica del Estado, de la Universidad de Concepción, de la Universidad de Chile en Santiago y Valparaíso.
Los estudiantes de todo Chile se han reunido para desalojar de sus universidades a autoridades ilegítimas, espurias, sin ningún derecho a ocupar tan altas funciones. Un ardor de rebelión contra estados de cosas caducas recorre todas las universidades chilenas. La lucha por la democratización, la lucha por hacer de las universidades instituciones democráticas, verdaderamente autónomas no sólo del Estado, sino con mayor razón aun de grupos privados, ideológicos y empresariales, de hacer de las universidades instituciones al servicio de los intereses de Chile, es ésta la lucha que se ha levantado en todos los rincones de la patria; y, dentro de ella, el papel de los estudiantes es sin duda relevante; son ellos quienes las impulsan con más fuerza y consecuencia, y el derecho a la participación estudiantil en la vida universitaria se vuelve así irrebatible.
¡Como es claro esto en el caso de la Universidad Santa María! El 6 de octubre pasado la Federación de Estudiantes de la Universidad Santa María decidió rebelarse contra la absurda situación de dependencia de su Universidad frente al cian Edwards, contra la vergüenza nacional que los manejos de los albaceas en esa Universidad significa. En una actitud digna y valiente, los estudiantes han declarado que no cesarán en su movimiento hasta que toda la autoridad, en lo académico-docente como en lo administrativo-económico, quede en manos de profesores, investigadores y estudiantes. Han pasado 45 días. Actitudes insólitas de la Dirección, como dos querellas criminales entabladas contra los estudiantes… por el terrible delito…