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Antecedentes
  • Senado
  • Sesión Especial N° 8
  • Celebrada el
  • Legislatura Ordinaria año 1971
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Intervención
ANALISIS DE LA SITUACION POLITICA DEL PAIS.

Autores

El señor AYLWIN (Presidente).-

Tiene la palabra el Honorable señor Pablo.

El señor PABLO.-

Participo al final de este debate que se ha prolongado por más de trece horas. Estimo que no ha de ser inútil en la medida en que de él se desprenda alguna conclusión. No la veo clara aún.

El asesinato de Edmundo Pérez Zujovic no puede pasar en vano para los destinos de esta república. Ha estremecido las raíces mismas de la base institucional de la nación, y estoy cierto de que si hubiera hombres de buena voluntad que pretendieran exclusivamente obtener de este luctuoso hecho la verdad y nada más que la verdad, tal vez podríamos caminar con mayor facilidad hacia la construcción de la nueva- sociedad que todos añoramos para Chile.

La intervención del señor Ministro del Interior.

En la mañana de hoy escuchamos al señor Ministro del Interior. Debo dejar de manifiesto que sus palabras no me satisficieron del todo. Estimo que su exposición en torno de los hechos, salvo en la parte final, aportó muy poco a lo que ya todo el mundo sabía. Por desgracia, también, en ella encontramos más de alguna contradicción. El domingo, cuando concurrí al Ministerio del Interior, el señor Tohá me manifestó que Ronald Rivera Calderón había muerto a consecuencia de una bala disparada por un militar. Me extrañó el hecho de que, todavía no practicada la autopsia, pudiera determinarse el origen del proyectil que puso término a la vida de quien último a Pérez Zujovic. En la noche, el señor Ministro del Interior repitió esa afirmación por cadena nacional de televisión y radio. Ayer, el señor Jefe de la Guarnición de Santiago declaró públicamente que los efectivos del Buin que concurrieron al lugar de los hechos no participaron en el combate.

Tampoco quedó clara para mí la afirmación del señor Ministro del Interior de que se habían entregado tres personas.

Entiendo que entregarse significa rendirse, es decir, salir de donde uno se encuentra para ponerse a disposición de quienes lo asedian, o permitir el ingreso al lugar utilizado como refugio. En mi opinión, esas tres personas no se entregaron, porque cada una de ellas estaba herida por una bala y, según se expresa, uno de los que ofrecieron resistencia se encuentra grave en la Posta. Quien se lesiona a sí mismo y está malherido, no se entrega: se le encuentra, porque no está en condiciones de seguir combatiendo.

Asimismo, el señor Ministro, en una "gaffe" bastante lamentable, expresó que dos de los asesinos que iban en la camioneta que asaltó a Edmundo Pérez Zujovic, Ronald Rivera Calderón y Arturo Rivera Calderón, fueron encontrados muertos después del tiroteo. Pero resulta que en la camioneta que intervino en el atentado no iba Arturo Rivera Calderón. No sé qué participación pudo haberle cabido en el hecho mismo, pero, según se nos informó y los antecedentes de que disponemos, las personas que viajaban en ese vehículo eran Ronald Rivera Calderón, "el Alex" o "el Oso" o "el Milicote", y un tercero, que era "el Viejo".

Se ha puesto mucho énfasis en señalar que la acción del Servicio de Investigaciones fue extraordinariamente eficaz. Según nuestros antecedentes, "el Oso" pudo ser detenido el día viernes en la noche, pero no lo fue. En este punto me remito en parte a lo expuesto por el Honorable señor OLGUIN en esta sesión.

Actualmente "el Oso", según he tenido conocimiento, se encuentra detenido. El señor Ministro del Interior no puso igual énfasis en manifestar este hecho, ni en su cadena nacional de radio y televisión* ni en esta sesión. Fue detenido por efectivos de Carabineros, entiendo que por un Teniente de apellido Esquivel, en cumplimiento de órdenes emanadas del tribunal.

Uno de los autores del crimen está muerto; uno, detenido, y uno, prófugo. Esperamos que de sus declaraciones podamos obtener antecedentes suficientes como para ir reconstituyendo los hechos.

El interés del Gobierno.

Sin embargo, en la sesión de hoy se ha avanzado en torno de las hipótesis que pretenden explicar el crimen. Se ha defendido aquí con calor por parte de los sectores de la Unidad Popular, y acabamos de escucharla de labios del Honorable señor Montes, la tesis de que este asesinato tiene una semejanza extraordinaria con el del General Schneider; que fue fraguado o perpetrado por elementos del VOP, previa paga proveniente de grupos de Derecha y con intervención de la CIA.

Al respecto, deseo recordar lo que esta mañana expresé al señor Ministro: este crimen no favorece, evidentemente, al Gobierno. Su imagen interna y externa ha sufrido un duro resquebrajamiento. Tengo la sensación a través del debate habido, de la lectura de los informes oficiales del Partido Comunista y del Partido Socialista y de las palabras del Presidente de la República, de que hay un interés político evidente de parte del Gobierno en dar la versión que menos le perjudique; y ella es decir que son sus propios enemigos, los intereses nacionales o foráneos afectados, los causantes de este hecho de sangre.

Nosotros, los democratacristianos, no buscamos una hipótesis interesada. Deseamos conocer la verdad. El muerto es nuestro, y queremos saber quién lo asesinó, quiénes fueron los ejecutores materiales y quiénes inspiraron el crimen. Es evidente que nuestra conducta deberá estar en consonancia con lo que efectivamente acaeció.

El Honorable señor Montes expresó que lo que vale son los hechos y no las palabras. El señor Senador insistió en relacionar este crimen con el del General Schneider. En ambos encuentra mucha semejanza. La verdad es que con parecidos antecedentes y razones, yo podría vincular el asesinato de Edmundo Pérez Zujovic con el de Trotzky, y decir que a lo mejor son agentes de otros países los que vinieron a Chile, de la misma manera como llegaron a Méjico, y perpetraron un crimen odioso contra un hombre que estaba al margen de la política, por hechos acaecidos con mucha anterioridad.

No voy a incurrir en el error de afirmar esta tesis. En todo caso, para mí es evidente que los atentados a Pérez Zujovic y al General Schneider son bastante diferentes, tanto por los diversos tipos humanos que en él participaron como por el entrenamiento militar de los hechores, que es diferente en ambos casos.

Suponer ahora que se ha cambiado de equipo a fin de obtener mayor eficiencia, mediante previo pago, naturalmente, es sostener una hipótesis, que no descarto y deseo que se investigue, pero que se me hace muy duro aceptar aquí de buenas a primeras, sin que se exhiba ningún antecedente. En verdad, se piensa y se dice que fueron los intereses chilenos amagados, los que pudieron haber pagado la mano asesina. Esto se desprende de las hipótesis que aquí hemos escuchado.

La hipótesis oficial.

¿Cuáles son esos intereses? ¿Serán los de los agricultores? Se hicieron presentes en el Gobierno pasado en el caso de Hernán Mery, cuando se inició un drástico proceso de reforma agraria. ¿Son los intereses de los hombres que controlan los bancos? Parece un poco traído de los cabellos que eligieran a Edmundo Pérez Zujovic, que en alguna medida también tenía relaciones con la banca privada, a través del Banco del Trabajo. ¿Son los intereses textiles?

En realidad, se me hace un poco fuerte creer que lo hubieran elegido como víctima grupos nacionales que veían en Edmundo Pérez Zujovic a un hombre que, en el evento de que se produjera el caos en el país por cualquier circunstancia, habría sido de gran significación para salir de él.

Se dice que podrían ser los elementos de la CIA. Quiero recordar que no hace mucho tiempo, como lo mencionó un señor Senador, los adversarios de Edmundo Pérez Zujovic lo ligaban a la CIA. Salvo que ello obedeciera a una purga interna de esa organización, el crimen cometido no tendría sentido para quienes lo acusaban ayer como ligado a esa organización y lo sindican hoy como su víctima.

Hay algo más que me inquieta y preocupa. La CIA es una organización dependiente de un gobierno. Indirectamente se está inculpando al Gobierno norteamericano, y se lo inculpa sin exhibir ningún antecedente fidedigno hasta, el momento que pudiera hacerlo presumible. Porque si hubiera pruebas, estoy dispuesto a acometer contra la Unión Soviética, contra los Estados Unidos, contra la Derecha, contra quien fuere... No me importaría quién hubiera sido. Contra cualquier sector que así operara estamos; pero queremos conocer pruebas, que hasta ahora no se han producido. Las acusaciones contra la CIA parten de las esferas de un Gobierno que dice querer la amistad con los Estados Unidos de Norteamérica. ¡Creo que tienen un sistema muy curioso de cultivar la amistad! Porque si nosotros dijéramos en este instante, por ejemplo, que el crimen tuvo origen, posiblemente, en elementos cubanos o en alguna organización que se identificara con el pensamiento del "Che" Guevara, financiada desde la Isla, para provocar la rebelión armada en Chile, y no presentáramos pruebas, se expresaría que somos enemigos de Cuba. Es curioso que se afirme a priori que la culpable es la CIA y que luego no se tenga empacho en decir desde la Moneda, desde el Ministerio de Relaciones Exteriores o desde la tribuna que encuentren, que lo único que desean es la amistad con Estados Unidos. Se argumenta: "¡Ah! Es que como estamos expropiando el cobre, herimos los intereses norteamericanos". La CIA no la habría usado el Gobierno de Estados Unidos; la habrían usado la Anaconda y la Kennecott. Pero es bueno decir con claridad que si las indemnizaciones que paguemos por el cobre no son equitativas desde el punto de vista americano, no se perjudicará a la Anaconda ni a la Kennecott, porque las inversiones en Chile de estas empresas están aseguradas por el Gobierno norteamericano. De manera que quien deberá responder por estas inversiones, a la postre, será dicho Gobierno, en virtud del seguro que ha otorgado. Y en la misma medida en que deba pagar el Gobierno norteamericano, resultará, en la hipótesis en discusión, que por 200 ó 400 millones de dólares ese Gobierno, que podría emplear cien mil resortes para dañar a Chile, recurre al crimen en la persona de Edmundo Pérez Zujovic, que durante toda su vida no se caracterizó en ningún caso por su enemistad con el país del norte y al que, por el contrario, siempre se le culpó de tener simpatía o adhesión por ese país.

De tal modo que se me hace difícil creer las razones que abonan esa hipótesis; pero no me niego a que se investigue. Lo que me molesta es la orquestación en torno de estos hechos, sin pruebas serias, sin antecedente de ningún tipo.

Aquí ya se ha destacado que no sólo se señala a los intereses económicos como autores del delito, sino que en forma directa a la Derecha política. Los Senadores nacionales han puesto muy de manifiesto su disconformidad en la tarde de hoy.

La violencia.

Pero hay otra hipótesis, respecto de la cual - lo digo claramente- existe mayor verosimilitud, por lo menos hasta este instante. En esta sesión el Honorable señor RODRIGUEZ ha dicho que violencia ha existido siempre. Con ello no ha hecho ningún descubrimiento. Siempre ha existido violencia. El señor Senador habló de la sociedad feudal, de la sociedad esclavista, de la sociedad moderna, de la lucha de clases. Habló de la violencia en los países atrasados; habló de la violencia en el "apartheid", de la existente en Brasil, del problema de los negros en los Estados Unidos. Sí, había violencia - la hubo también en Hungría, en Checoslovaquia, en Vietnam; la ha habido en muchas partes del mundo- y la hay. La violencia siempre ha existido.

Sin embargo, lo curioso es que en los últimos cien años se viene teorizando en torno de la violencia, para justificarla unos o para rechazarla otros. Nietzsche la señalaba como un gran estimulante de la historia. Bien sabemos la influencia que tuvo este filósofo en la definición del pensamiento político del nacional- socialismo en Alemania. El nacional- socialismo, a la postre, es una traducción a lo político de los nibelungos, proyectados a través del tiempo, pasando por Nietzsche, por Feuerbach y por Wagner. Eso fue el nazismo: la traducción en lo político de esas concepciones. Sorel, el gran teórico del fascismo, decía de la violencia que era un ejercicio sano para mantener el vigor de la sociedad. Carlos Marx la saludaba como la gran partera de la historia, porque daba nacimiento a nuevas sociedades. Tolstoi y Ghandi la anatematizaron como la gran causante de todos los males.

En nuestro país la violencia se ha venido propalando, desde un punto de vista ideológico, a partir de la época de OLAS., No sé exactamente la fecha, pero no hace más de cinco años. Comenzó siendo la base de una nueva teoría revolucionaria. Bien sabemos que no hay movimiento revolucionario sin teoría revolucionaria. Y ésta ha sido para esos grupos políticos que el poder se busca y alcanza por cualquier medio: si existe la posibilidad del voto, por el voto; pero si es en base al fusil, por el fusil. Esto no sólo lo hemos oído de parte de los teóricos o de la gente que especulaba con estos problemas; no sólo en la cátedra, dicho por gente que jamás tomaría un fusil. No. Ha sido la base de adoctrinamiento que han tenido los grupos revolucionarios chilenos. Políticos nacionales que se sentaron en estas bancas y otros que aún se sientan en ellas, han adherido a tal doctrina. Esto se ha venido predicando con majadería e intensidad.

Algunos grupos saben hasta dónde pueden llegar y hasta dónde sus palabras no los comprometen. Pero otros creen sinceramente lo que se les expresa y no encuentran límite a la acción que les corresponde realizar.

Por eso, en nuestro país hemos visto nacer una serie de organizaciones. Ya se han referido a ellas mis Honorables colegas, de manera que no abundaré sobre el particular. No me referiré a la Vanguardia Organizada del Pueblo, ni al MR- 2, ni al Movimiento Revolucionario Campesino, ni al MIR. Respecto de este último, sólo mencionaré un aspecto.

El Honorable señor Montes decía que era muy valiosa la declaración en que el MIR rechazaba y repugnaba el crimen político. Quiero hacer algunos recuerdos, porque parece que el Honorable señor Montes no estuvo presente cuando habló el Honorable señor Fuentealba. En un comunicado del Secretariado del MIR de fecha 14 de diciembre de 1969, se decía respecto de los grupos operativos de esa organización: "De ahí que sólo podrá haber acciones efectivas nacionales ligadas a lo más a la coyuntura política y no a los intereses de clase concretos (secuestro de Ministros, atentados, acciones terroristas antirrepresoras o antimperialistas). Este tipo de acciones, siendo pocas, por su importancia teman gran publicidad e impactan a la opinión pública." El MIR creyó esto y lo enseñó. Hoy dice que no es necesario que nos detengamos a reflexionar en torno de estas cosas, porque a ellos les repugnan.

"Acción terrorista" es un término muy amplio. Puede ir desde la bomba explosiva para hacer saltar el gasómetro o un puente, hasta el crimen político y el secuestro de ministros y diplomáticos.

También hay que tener presente lo que sucede con los tupamaros. ¿No mantienen algunas relaciones y vínculos internacionales estas organizaciones?

Creo que no se puede absolver con tanta facilidad de toda culpa al MIR, no sólo respecto de estos hechos, sino de todos los actos de violencia que están ocurriendo en el país.

En "El Correo de Valdivia" del viernes 4 de junio último, .aparece una declaración oficial del MIR, que expresa con respecto a un camarada de nuestro partido, el ex Ministro y actual Rector de la Universidad Austral, don William Thayer, lo siguiente : "Para los universitarios del M. I. R. amén de apreciar las actitudes y conductas personales inspiradas en una profunda ética de justicia social, existen, además, las acciones objetivas e históricas que los individuos realizan en el conjunto de las relaciones colectivas. Es a esto último que le otorgamos relevancia cuando nos referimos al sujeto social y político llamado William Thayer. Así cuando el señor Rector escucha y se conduele por las expresiones de "asesino" que reiteradamente le han hecho sectores de trabajadores y estudiantes, se apunta a una grave deuda contraída durante su período como Ministro del Trabajo."

La verdad es que hasta hace poco sabíamos que culpaban a otro compañero nuestro de lo ocurrido en El Salvador. Ahora ya tenemos otros antecedentes.

La declaración continúa, pero confío en que la Mesa oportunamente recabará el acuerdo de la Sala para insertarla.

- La parte del documento cuya inserción se acuerda con posterioridad es la, siguiente:

"A los obreros, empleados, docentes y estudiantes de la Universidad Austral de Chile.

El día lunes 24 de mayo fue entregada a la opinión pública una declaración firmada por el Frente Estudiantil Revolucionario (FER). Ante ello, la Brigada Universitaria del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) puntualiza lo siguiente:

2.- Allí, por ejemplo, se denuncia "la política demagógica irracional, fascista, autocrática filistea y contrarrevolucionaria que la burguesía lleva a cabo en la Universidad Austral"; agregándose más abajo que esa política tiene como cabeza dirigente al "asesino de "El Salvador", al divisionista de la clase obrera cuando era Ministro de Frei, al demagogo y mentiroso William Thayer".

5.- Para los universitarios del M.I.R. amén de apreciar las actitudes y conductas personales inspiradas en una profunda ética de justicia social, existen, además, las acciones objetivas e históricas que los individuos realizan en el conjunto de las relaciones, colectivas. Es a esto último que le otorgamos relevancia cuando nos referimos al sujeto social y político llamado William Thayer. Así cuando el señor Rector escucha y se conduele por las expresiones de "asesino" que reiteradamente le han hecho sectores de trabajadores y estudiantes, se apunta a una grave deuda contraída durante su período como Ministro del Trabajo.

Era marzo de 1967, a dos años y medio de la administración Frei. El incumplimiento de lo prometido demagógicamente durante la campaña iba despertando lentamente la conciencia de los engañados, dando razón a quienes desde un comienzo habían denunciado el carácter populista y esencialmente pro- imperialista de ese gobierno. Al margen de las buenas intenciones personales, lo objetivo y real es que al señor William Thayer cabía la responsabilidad de solucionar un conflicto de los obreros de El Salvador. Sin embargo, tal conflicto fue encarado a punta de balas y bayonetas por el gobierno de la "Revolución en Libertad". Ocho muertos, decenas de lisiados para toda una vida, la miseria y orfandad para las familias sin padre y decenas de trabajadores despedidos de sus labores, acusados de "instigadores".

El señor William Thayer, como Ministro de un gobierno que cautelaba los intereses imperialistas en Chile, no podía, seguramente rozar siquiera la avaricia yanqui para satisfacer las peticiones obreras. Y como Ministro también fue cómplice y responsable directo de una matanza que se inscribe entre las más brutales y sangrientas que se recuerdan en este último tiempo.

No dudamos de la honradez del señor William Thayer en este asunto. El no podía querer una masacre. Tampoco dudamos que el sujeto social y político llamado Williams Thayer sabía a qué extremo puede conducir la rapiña imperialista; extremo que en este caso se llama asesinato, masacre o matanza, y que compromete ineludiblemente a un sujeto actuando en el conflicto social, coludido con el imperialismo.

Estudiar y luchar, Brigada Universitaria del MIR".

(Fdo.): Fernando Krauss, C. 126198, Valdivia."

El señor PABLO.-

El señor Gabriel Valdés, a su regreso desde Valdivia, nos relató ayer que en una reunión universitaria en esa ciudad - esto no es secreto- , un señor Krauss, de filiación mirista y procedente de Concepción, declaró públicamente que el Comandante Pepe sería el encargado de vengarlos y que habría amenazado públicamente de muerte a William Thayer.

Hasta el momento no sabemos la reacción del Gobierno. Evidentemente que ella nos interesa, porque un Gobierno que está contra el crimen político, no puede estarlo exclusivamente para ubicar a los autores de los mismos, sino para prever y evitar que se cometa este tipo de delitos.

¿Qué obtiene la viuda de Pérez Zujovic con la muerte de Ronald Arturo Rivera Calderón? ¿Le evitará el dolor de haber perdido a su marido? Esto es lo definitivo. Lo perdió para siempre. Y sus hijos, grandes o pequeños, tienen dolor y lloran a su padre. Nuestro partido y los militantes que lo conocimos, que sabíamos que era un hombre honorable, honrado, de carácter y valoroso, no nos solazamos por el hecho de que haya muerto otro hombre para purgar un crimen, sino que lamentamos su pérdida irreparable.

El vacío de autoridad.

El Gobierno debe prevenir; tiene la obligación de velar por el orden público. De eso inculpo al señor Ministro, y se lo enrostro. Y lo dije públicamente hace algunos días: el Gobierno de la Unidad Popular, el Presidente de la República y el Ministro del Interior tienen en estos hechos una responsabilidad moral, que emana de la forma como han ejercido la autoridad.

Nosotros votamos por Allende por estimar que su revolución era libertaria; y así lo seguimos creyendo. Para nosotros, la revolución debe desarrollarse en una dialéctica entre la autoridad, que imprime los rumbos, y la libertad, que permite la crítica para que esos rumbos puedan enderezarse en determinado momento. Si en algún instante sólo hay autoridad, puede caerse en el despotismo, que es el término del pensamiento y de todo cambio profundo revolucionario. Si existe libertinaje, se produce el caos, que evidentemente lleva a un desenlace que a nadie favorece. Revolución es autoridad con libertad.

Sin embargo, la autoridad no se ha ejercido en forma eficiente. ¡Cómo voy a creer que se ejerce de manera eficiente, cuando, por ejemplo, mientras Su Excelencia el Presidente de la República formula declaraciones permanentemente en los diarios, en la radio y en la televisión, en el sentido de que la toma de fundos retrasa el proceso de la reforma agraria y es antirrevolucionaria, simultáneamente vemos cómo en los campos de todo Chile se llevan adelante esas tomas, con gente extraña a los predios, a quienes se instruye en forma rudimentaria, no militarmente, a vista y paciencia de las autoridades.

Así me lo confesaba un mayor de Carabineros de la provincia de Cautín cuando lo fui a consultar acerca de lo que pasaba. Y toda la gente me decía: "Aquí salieron a protestar por el desafuero del Gobernador de Lautaro, y venían premunidos de lumas". La luma no es una metralleta, pero basta para romper cualquier cráneo: se trata de un palo más duro inclusive que el usado habitualmente por los carabineros, provisto en un extremo de una correa que facilita su manejo.

Esas prácticas semimilitares comienzan muy temprano, al alba, con instrucciones, con gritos tales como: "¿Qué queréis?" "¡La tierra!" "¡Qué más queréis?" "¡La guerra!", y se agrega un chilenismo muy conocido. Esto es lo que se predica. Pero también se practica el salteo.

Sabemos que hay diversos géneros de tomas. Algunas se llevan a cabo como protesta gremial de gente que en los predios se levanta contra los patrones por existir un conflicto social. Otras se realizan por terceros que llegan al fundo, se posesionan de él, se hacen cargo de sus maquinarias, abren las bodegas, sacan las provisiones y cosechas, carnean a los animales o los arrean fuera del predio; inclusive, han habido casos de violaciones de mujeres. Y ante esos hechos, el Gobierno no interviene y sólo se limita a concientizar.

¿Me va a decir el Presidente Allende, con quien nos conocemos desde hace mucho tiempo - durante diez años estuvimos juntos en este hemiciclo- , que para mí debe ser satisfactoria esta política débil, conociendo su personalidad, que no carece de sentido de mando?

El hecho de que el Presidente Allende siga por la vía de la "concientización" en estos términos ¿no está estimulando a la gente, en la medida en que se la deja actuar, para que cada día vaya más lejos, y para que quienes hasta ayer se sentían un poco cohibidos, realicen acciones mayores?

El Cuerpo de Carabineros.

¿Qué ha hecho del Cuerpo de Carabineros el Ejecutivo? Ese era un Cuerpo respetable y respetado: sigue siendo respetable, pero no respetado.

Un día cualquiera, por equis razón, en Cautín se produce la toma de un fundo. Luego asaltan a carabineros, les pegan y les quitan las armas. En otras oportunidades son los estudiantes. En San Carlos, por ejemplo, muchachos del MIR que fueron sorprendidos pintando "slogans" en las paredes de la Municipalidad, de la Iglesia y de edificios públicos recién pintados con gran esfuerzo de la comunidad - en esos "slogans" se dice "¡A las armas!", etcétera- , vaciaron un tarro de pintura sobre un carabinero que quiso impedir que continuaran en su acción. Se detuvo a dos o tres muchachos, y en seguida el Gobernador los dejó en libertad.

Esos hechos ocurren en la zona que represento, y los conozco.

En otra oportunidad, un taxista se metió en una concentración de miristas. El hombre, asustado, pisó el acelerador de su vehículo y provocó un accidente fatal. Le gritaron "momio" y Luego se asaltó la sede del Partido Nacional, donde sacaron de cuajo las puertas y se destruyó o quemó cuanto había - cuadros, libros, papeles, etcétera- , y los carabineros, que no estaban a más de cien metros de distancia, cuando la gente acudió a ellos y les comunicó lo que sucedía, se limitaron a decir: 'Tenemos instrucciones de no intervenir".

El Cuerpo de Carabineros de Chile, de acuerdo con su ley orgánica, tiene como misión fundamental mantener el orden.

El señor Ministro que da tales instrucciones es responsable de ese desorden; tiene responsabilidad por el caos producido, que viene creciendo, ya que esta situación caótica la están generando ellos.

Los carabineros se sienten sin autoridad. A modestos sargentos de las provincias que represento, destacados en localidades que muchas veces he debido recorrer, les he preguntado: "Quiubo, ¿cómo andamos?" En cierta oportunidad, uno de ellos me dijo: "Señor, siento como que me han quitado el mando". Efectivamente, así es: no pueden actuar, no obstante saber que por deber profesional deben imponer el orden.

Los hombres de Gobierno contabilizaban los muertos durante la Administración democratacristiana. Saben que en un enfrentamiento callejero entre la fuerza policial y el pueblo, sin que el Gobierno ordene matar, se pueden producir accidentes que dan por resultado muertes, porque quienes actúan son hombres y pueden cometer precipitaciones o errores. Siempre se descargó la crítica contra el Grupo Móvil, al cual se culpaba de todos los incidentes en que había alguna víctima fatal. En verdad, nunca hubo muertos cuando actuó el Grupo Móvil. Sí los hubo - por ejemplo, en pampa Irigoin y en otras partes- cuando participaron uniformados carentes de la experiencia necesaria para manejarse frente a las turbas.

El Gobierno, cuyos hombres llevaban la cuenta de las muertes ocurridas durante el régimen anterior, está provocando otras muertes que deberíamos contabilizar. Ya se dijo aquí, hace algunos días, que su política está ocasionando un muerto por mes, no a causa de la acción de Carabineros; pero sí por la responsabilidad moral que corresponde al Gobierno porque deja hacer. Y por ello tiene responsabilidad moral en la muerte de Edmundo Pérez Zujovic, en la de Millalonco, en la de Matus y en la de otras personas que podría seguir enumerando. En consecuencia, si llega el momento de competir en materia de muertos, tendremos que llevar una contabilidad al Gobierno en tal sentido.

El Ejecutivo, por un hecho político, porque no quiere enfrentarse a la realidad y tomar conciencia de que cuando se gobierna se tiene la responsabilidad de mantener el orden, se escurre, se aleja y entrega la situación al azar. Y entonces creen que pueden lavarse las manos y decir: "Yo no estuve metido en esto. ¡Qué lamentable!" No. Considero que llegará el momento en que debamos contabilizarle las muertes provocadas por ese desorden.

¡Y no se me diga que la fuerza policial no actúa en los países socialistas! No se me diga que no actúa en Cuba ni tampoco en los países que están detrás de la Cortina de Hierro! El país sabe que quien gobierna, en cualquiera latitud del mundo, debe imponer el orden.

Comprendo que una cosa es la represión brutal y sanguinaria como sistema, y que otra muy distinta es tratar de disolver las manifestaciones mediante el empleo de bombas lacrimógenas. Sin embargo, hoy día ni siquiera se pueden usar elementos de esa índole para dispersar a quienes promueven desórdenes. Ahora el carabinero debe correr. No estuve en el Estadio Nacional durante el último incidente; pero supe que el espectáculo fue lamentable: ¡por primera vez se veía correr a los miembros de Carabineros de Chile, acorralados por las turbas!

El daño que están haciendo es de gran magnitud. Y no lo están reparando. Algún día les pesará, porque esta blandura puede volverse en su contra.

Además, a través de su prensa, de su radio y de su televisión, están incitando permanentemente al odio, justificado o no: "Ó están conmigo, o están contra mí. Todo aquel que me alaba es aplaudido; todo aquel que formula una crítica es sedicioso". ¡Sedicioso!

Algo se dijo aquí respecto de la televisión.

Sobre el particular, he presentado un proyecto de reforma constitucional tendiente a permitir la remoción de quienes no cumplan sus obligaciones en la dirección de los canales. Espero que tal medida, que me parece útil, pueda llevarse a la práctica.

La ultraizquierda.

Los hechos que hemos visto durante estos días nos demuestran que sus protagonistas provienen de la ultraizquierda, gente - me atrevería a decir- indubitada en su fidelidad revolucionaria. No indubitada por mí, sino por quienes, hasta el presente, le han dado protección y alero.

Leíamos hace pocos días en "El Mercurio" que la señorita o señora Nilda Rivera Calderón declaraba que ella y sus hermanos pertenecían a una vieja familia de trayectoria comunista, que su padre había sido comunista. Y "La Nación" de ayer también publica sus expresiones de que "sus hermanos son revolucionarios".

Esta mañana el Honorable señor Carmona leyó un ejemplar de "Punto Final" correspondiente a marzo de 1970, donde, respecto de la detención de Rivera Calderón, se expresa que "se actúa mal cuando se lo detiene como delincuente común, porque es un revolucionario".

De Arturo Rivera Calderón, que fue indultado por el Presidente de la República - hoy el señor Ministro dijo que también había estado en la camioneta utilizada en un asesinato; estoy convencido de que no fue así- , se dice que es revolucionario, que su padre era comunista, lo cual coincide plenamente con lo que declaraba hace un año en Punto Final su hermana Nilda respecto de la trayectoria revolucionaria de su familia.

Hoy día, sueltos de cuerpo, se lavan las manos y los acusan de ser agentes de la Cía. Y lo dice, como bien lo recordaba el Honorable señor Lorca, quien hasta hace poco era inculpado por el Partido Comunista de ser agente de la CIA: Manuel Cabieses.

En la actitud del Partido Comunista frente al MIR hay dos etapas bien claras y definidas: una, anterior a la formación de la Unidad Popular, en la que el MIR fue categóricamente condenado; con libros de Lenin en la mano - "El extremismo es la enfermedad infantil del comunismo"- , argumentaban en contra de quienes los acusaban de revisionistas.

Pero llegó el momento de la campaña; llegó la hora de los "quiubos", y hubo que zurcir. Y hay un gran zucidor en este país; alguien que ata muchas cosas, que ata desde la Logia hasta el MIR, pasando por el Partido Comunista y por otros partidos. Entonces se bajó el diapasón y se vio en el MIR a un posible aliado. Y este posible aliado se transforma también en una fuerza que, después de dar orden de no votar, termina votando y ayudando al éxito del actual gobernante.

Pero este MIR ha sido ensalzado, y a los padres espirituales de todos estos movimientos de vanguardia armada, que se concentran en "Punto Final", como Manuel Cabieses, Augusto Olivares, Jorque- ra, Faivovich y otros, se los ha promovido a puestos públicos de gran influencia.

Yo creo en la integridad moral de los redactores de "Punto Final". Pienso que ellos continúan en lo que estaban. Esta no es hora de arrepentirse, y creo que nada demuestra que se hayan arrepentido. Y porque tengo esa idea de ellos es que, en alguna medida, les tengo algún respeto. Uno puede estar contra las ideas, pero no contra las personas, cuando las sabe consecuentes con su pensamiento.

Por lo tanto, no me parece claro que el Presidente de la República, que no 'desea los métodos del MIR, de acuerdo con lo que expresa, nos quiera hacer pagar precios tan altos como la muerte que hoy lamentamos, a consecuencia de su campaña de concientización.

Ahora, mientras tiene transformado al Cuerpo de Carabineros en "boy scouts", ¿para qué quiere mil plazas más? Los carabineros hoy no actúan para prevenir desmanes. Sólo están para comprobar hechos. Entonces, que use a los "boy scouts" para eso. Si los va a usar para llevar agua a las poblaciones, mejor es incrementar el cuerpo de la Defensa Civil o el cuerpo de "Póngale el Hombro".

¿Para qué necesita Carabineros? Nosotros los queremos para imponer orden y hacer respetar los derechos que tenemos todos los ciudadanos de vivir dentro de una sociedad y para evitar que los agredidos se hagan justicia por su propia mano. Porque muchas veces he escuchado a gente que dice: "Han invadido mis tierras; no me queda otra cosa que hacerme justicia por mi propia mano". Esta es una reacción que se produce en una sociedad sin autoridad, en una sociedad donde reina el caos.

Por eso, nos parece que el clima creado ha contribuido a esta situación, y consideramos que hay inseguridad en la población e impunidad para quienes participan en los grupos armados.

Estamos contra los grupos armados.

El Presidente de nuestro partido ya ha dado a conocer nuestra decisión definitiva: estamos contra todos los grupos armados que actúan al margen de la ley. Contra la Vanguardia autora de los hechos de hoy, pasando por el MR- 2, el Movimiento Revolucionario Campesino y, también, el MIR. Y también contra el GAP, o sea, contra ese grupo de amigos personales, del cual empiezo a dudar. Se dice que su misión es proteger al Presi- dente de la República; sin embargo, aquí se han dado antecedentes demostrativos de que está integrado por personas que son miristas, socialistas, comunistas, no sé. En todo caso, entre ellos hay gente decidida de extrema Izquierda. Muchos de ellos sirvieron de guardia personal al señor Allende durante la campaña presidencial última.

Sin embargo, yo me pregunto ¿qué pasaría si en determinado momento el Primer Mandatario llegara al convencimiento de que debe romper con estos grupos armados o extremistas que existen en el país? ¿Qué dilema se presentará a estos jóvenes que están en el MIR y que tienen a su cargo la custodia personal del Jefe del Estado? ¿A quién le deberán lealtad? ¿Al Jefe del Estado o a sus ideas? Porque el enfrentamiento debería derivarse, si somos lógicos, de lo que el Presidente de la República decidiera en definitiva.

Y esta guardia personal ¿hasta dónde es guardia para custodiar al Presidente de la República? ¿Hasta dónde lo es para mantener la fidelidad del Jefe del Estado en torno de los postulados que los grupos extremistas del país sustentan?

Yo no acepto esa guardia. No es que crea en la conveniencia o inconveniencia de que el Primer Mandatario tenga un cuerpo armado que lo defienda. En todos los países ha existido este tipo de organizaciones; pero la verdad es que nunca había oído que existiera una guardia personal para jugar al ajedrez. Entiendo que la revista "Ahora" dijo - no la he leído, pero así me lo contaron- que "son amigos personales para jugar ajedrez y adoctrinarse mutuamente".

La misma revista dice que esa guardia, el día de la inauguración de la legislatura ordinaria por el Congreso Pleno, estaba integrada por más de 300 personas. Trescientos veinte hombres son muchos. El regimiento Chacabuco de Concepción, por ejemplo, tiene 450, y nada más. Yo felicito al Presidente de la República por tener tantos amigos personales y poder distinguirlos a todos dentro de este conglomerado de gente que suele rodearlo. Esta guardia personal está capitaneada por un señor que se cambió de nombre. El que ahora tiene no lo recuerdo con exactitud en este instante. Creo que se trata de un señor Fontana Rosas, pero es hijo del DiputadoJoel Marambio, a quien hemos visto en fotografías de la época arrojando piedras frente al Congreso.

Yo deseo la seguridad personal del Jefe del Estado y estoy dispuesto a estudiar la posibilidad de institucionalizar un grupo de personas escogidas y determinadas, siempre que sepamos cuántas son y a qué disciplina obedecerán. Porque el hecho de pertenecer a una guardia personal no obliga a tener certificado de ángel. Se trata de gente armada que en un momento cualquiera de la vida puede cometer un delito. ¿Bajo qué régimen se los juzga? ¿Bajo el régimen militar? La verdad es que se trata de gente que enfrenta una enorme responsabilidad, pues tiene en sus manos al Jefe del Estado. ¿Se los juzga bajo régimen civil? ¿Qué son? Son amigos personales a quienes puede disparárseles una bala? Supongo que no vamos a juzgar los sentimientos de amistad en el caso de un hecho delictual.

El Presidente de la República no se debe a sí mismo, sino a la nación toda. Nosotros no estamos por el derrocamiento del Jefe del Estado. Nosotros afirmamos el régimen democrático y esperamos que el Presidente pueda realizar su labor dentro de la libertad y del pluralismo, a fin de que los sectores que no participan de su criterio puedan manifestar oposición a sus puntos de vista y tener opción en la conquista del Poder.

El señor MORALES ADRIASOLA.-

¿Me concede una interrupción, Honorable Senador?

El señor PABLO.-

Con todo gusto.

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