Labor Parlamentaria
Participaciones
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Antecedentes
- Senado
- Sesión Ordinaria N° 18
- Celebrada el 06 de enero de 1971
- Legislatura Extraordinaria periodo 1970 -1971
Índice
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Señor
Éramos un puñado de chilenos que, en nuestra condición de representantes del pueblo, democráticamente elegidos por él, e integrando una delegación pluripartidista, junto con aceptar el honor de esa visita que nos ofrecía la ocasión de conocer y apreciar en forma directa a los gobernantes de esa gran nación y sus impresionantes avances en todos los campos de la actividad humana, gozábamos de la oportunidad de mostrarnos hacia afuera como verdaderamente somos: nación joven; apenas amanecida, si se pretende compararnos con la milenaria experiencia de los países de Europa, pero nacida de su entraña en la hora de su gran vigor; culturalmente alimentada con sus mejores y más diversos frutos, y movida siempre por el ansia más pura de vivir el ritmo de una civilización que buscamos de manera incansable y que aún no logramos ver reflejada bajo el cielo de nuestra América morena según lo queremos y necesitamos.
Tuve el honor y el orgullo de presidir esa delegación, cuyos miembros, junto con ser exponentes formales de nuestro modo de ser democrático, pluralista, se manifestaron en todas y en cada una de las oportunidades en que nos correspondió intervenir como intérpretes reales de una alta y digna conciencia colectiva chilena que está por encima de las fronteras ideológicas y partidistas, cuyo ser y hacer - preciso es comprenderlo- sólo se justifica en la medida en que somos capaces de servir de alguna manera a Chile en la plenitud de su existir, más allá de las personas, las circunstancias y el tiempo.
Personalmente, nunca antes había integrado misión alguna al extranjero. Siempre consideré que mi labor como Senador y
Hoy, tras haber dado cima a tan honrosa misión y a tan provechosa experiencia, cumplo con el grato deber de agradecer desde esta alta tribuna a todos aquellos que contribuyeron de alguna manera a la realización y al éxito alcanzados en nuestra visita. Lo hago, en primer lugar, en nombre de Chile, por la forma tan diversa como digna en que, a través de sus representantes, nuestra patria fuera a cada paso homenajeada; en segundo término, en nombre del Parlamento, cuya oficial representación lleváramos, y, por último, en nombre de los Senadores y Diputados que paritariamente integramos la delegación y que en cada lugar y momento fuéramos atendidos de manera tan gentil.
Nuestra expresión de gratitud la dirijo, primero, al Parlamento de la República Federal Alemana, que deseo singularizar en la persona de su
En cada una de las muchas oportunidades en que fuimos oficialmente saludados, en diversos lugares, como
Ruego al señor
- El documento, cuya, inserción se acuerda más adelante, es del siguiente tenor:
"Señor Presidente del Bundestag, señores:
En representación de uno de los Parlamentos más antiguos del mundo - que ha sobrepasado con largueza los ciento cincuenta años de existencia- , tengo el alto honor de saludar a los señores delegados del pueblo de la República Federal de Alemania y de agradecerles la cordial acogida que han dispensado a un grupo de representantes del pueblo de Chile, país que si bien está distanciado geográficamente de esta bella tierra progresista, ello no afecta en absoluto la estrecha vecindad de alma que por fortuna, a través de muchas generaciones, han mantenido y acrecentado los hijos de la patria de Goethe con los hijos de la patria de Gabriela Mistral.
En el mundo de hoy, que ha trastornado distancias y vencido las viejas barreras que parcelaban a la familia humana, gracias al dinámico impulso de incesante aceleración motivado por los extraordinarios avances de la ciencia y de la tecnología, los pueblos, incluso los que se mueven, como Chile y Alemania Federal, en escenarios geopolíticos diferentes, ya no pueden permanecer, como ocurría antes, extraños y ni siquiera indiferentes los unos de los otros; es que somos testigos de un tiempo - de este tiempo nuestro- que revoluciona costumbres, ideas, el medio físico en que nos desenvolvemos; acaso, la vida misma. Por eso, no es el fruto del capricho ni de la casualidad el que países y comunidades busquen ahora aproximaciones jamás antes conocidas, al sentir que se han acercado sin límites, que sus destinos son solidarios, porque se advierten solidarios en sus temores y ansiedades, en sus sueños y sus esperanzas.
Es por. ello que vuestro país y el nuestro, al comprender cabalmente el imperativo ineludible de esta nueva hora de la humanidad, promueven iniciativas políticas, económicas y culturales que tienden, precisamente, a hacer realidad estos propósitos de mutua comprensión y cooperación, concretándolos en la medida de sus particulares posibilidades, en actos que buscan el beneficio recíproco.
Pero hay más; sorprendentes iniciativas, nacidas sin duda de misteriosas afinidades, hicieron que en años pretéritos los pueblos de Alemania y de Chile se aproximaran y se unieran en generosas acciones que hermanaron su existencia.
Admiradores del empuje, de la tenacidad de la disciplina y del talento de la rubia germania, el Estado de Chile, ya en noviembre de 1845 traducía en ley de la República su primer esfuerzo para colonizar las tierras llamadas entonces de la frontera, y Vicente Pérez Rosales, en su calidad de Agente de Inmigración del Gobierno chileno, instalaba en la provincia de Valdivia en el bello y extenso sur vegetal de nuestro país al primer grupo de valerosos y esforzados inmigrantes alemanes. Largo resultaría recordar la lucha de estos pioneros de nuestro progreso del sur chileno, que ellos contribuyeron de manera decisiva a realizar. Al presente, los descendientes de esos 397 colonos que arribaron al Puerto de Corral en el curso del año 1850, son hoy compatriotas nuestros, y muchos de ellos que han sobresalido en los campos de la industria, del comercio, de la agricultura, de las artes y de la política, ocupan lugares destacados en cada una de dichas actividades. Preciso es recordar, además, y de manera muy especial, los nombres de Rodulfo Armando Phillippi, de Rugenda, del General Kórner, de Federico Hanssen que llamados especialmente por Chile a desarrollar en el campo de sus respectivas especialidades labores de decisiva importancia para su progreso, no sólo cumplieron con largueza su misión, sino que, además, llegaron a ejercer una influencia muy notable en nuestro desarrollo científico y artístico, en la formación de los Institutos Armados de la República y en el desenvolvimiento educacional del país.
Chile, por su parte, dentro del ámbito de sus posibilidades, ha respondido con el afecto y la gratitud de su pueblo traducida en actos de distinta factura, en diversas épocas y circunstancias. Sabe que mucho debe a ellos y a los hombres de esta tierra, que no sólo contribuyeron tan eficazmente desde sus particulares campos de acción a la formación de nuestra República, sino que, además, cada vez que el azote de la naturaleza nos ha herido despiadado, vuestra amistad no sólo no ha quedado rezagada, sino que se ha hecho presente de manera tan generosa y fraterna como lo experimentamos en el año 1960.
Señores:
Procedemos de un país que está inserto en el contexto de América Latina; un continente al que alguien llamó "De la esperanza y del mañana". Pero ese mañana en la prisa de los tiempos que vivimos lo hace ser ya el continente de hoy y de la realidad. Continente el nuestro que forma una densa comunidad de producción y de consumo; continente que hoy aparece aún con un bajo ingreso per cápita y acusando una tasa deficitaria en materias de crecimiento del producto nacional, en contraste con su alto índice de expansión demográfica. Preciso es destacar que sus condiciones económicas han sufrido, desde hace bastantes años, un persistente deterioro, cuyo motor fundamental habría que buscarlo en el progresivo debilitamiento de la relación dé los términos del Ínter- cambio, entre lo que Chile exporta y lo que necesita comprar en el exterior y que, añadido a otros factores, lo han hecho víctima de presiones inflacionarias hasta hoy indetenibles.
Comprenderéis que en este cuadro resulta difícil, a veces extremadamente difícil, difundir y hacer prevalecer el ideal democrático frente a pueblos que, como en el caso de Chile, ya han despertado a la conciencia de sus necesidades y tomado razón de su verdadero poder, mientras predominan condiciones sociales que nos vinculan a la humanidad sumergida del subdesarrollo.
Buscando formas de solución a tan apremiantes condiciones eá que, aunque con bastante retraso, la región latinoamericana está siguiendo el ejemplo que nos ofrecen las naciones más desarrolladas del mundo, como la República Federal de Alemania, en orden a recorrer los caminos de la integración económica, que algunos estadistas visionarios ya aconsejaban desde Chile justo cuando vosotros lo iniciábais en Europa al hacer realidad los grandes grupos unitarios de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero, el Mercado Común Europeo, etcétera.
Señores:
En nuestro país se recuerda con honda satisfacción la visita con que nos honrara, en abril de 1964, vuestro ex
Al evocar aspectos de nuestro desarrollo científico, artístico y tecnológico, de nuestro progreso económico y social, expresivos de una vinculación muy antigua y muy honda entre ambas naciones, no podríamos dejar de remarcar, que chilenos y alemanes hemos compartido, en determinadas horas de nuestros respectivos desenvolvimientos históricos, inquietudes y anhelos similares, que seguramente han obedecido a estímulos semejantes. Pareciera como en efecto, como si existiera un hilo invisible, un nexo muy singular, entre Alemania y "La Germania de América", honrosa calificación con la que nos definiera un día el eminente historiador chileno don Francisco Antonio Encina.
Señor
Integramos una delegación parlamentaria pluralista, en que están representadas tendencias de diferente signo político que ocupan bancas en el Parlamento de Chile. Ella refleja, en una perspectiva más amplia, lo que siempre ha sido Chile, lo que es un régimen político, que se acaba de dar libremente y en ejemplar proceso democrático un nuevo Gobierno, cuya acción ciertamente habrá de encuadrarse dentro de los márgenes constitucionales y legales que se vienen practicando desde hace más de 150 años, constituyendo una bella y positiva tradición que todos respetamos, incluso quienes propugnamos reformas fundamentales y severas en las estructuras político- administrativas y socioeconómicas del país.
Al agradeceros, en la forma más expresiva y sincera, en el nombre del Parlamento Chileno, y de la Delegación que tengo la honra de presidir, por la generosa invitación formulada y por esta magnífica recepción del Bundestag, junto con haceros llegar el homenaje de nuestra admiración por vuestro adelanto en todos los campos de la actividad humana, como lo hemos podido apreciar en estos intensos días de tan grata permanencia entre vosotros, os expresamos el profundo reconocimiento hacia este cuerpo legislativo y hacia el Gobierno y el pueblo alemán, de cuya amistad centenaria vosotros sois altísimos y .fieles intérpretes."
El señor
Sin poder enumerar a todos aquellos que deseara, permítaseme recordar al séñor Presidente del Parlamento de Hesse; al señor Bayerle, Alcalde de Munich; al señor Alcalde Mayor de Rothemburg; al señor Klaus Schutz, Alcalde- Gobernador de Berlín ; al Vicepresidente de la Cámara de Berlín, profesor doctor Reif; al señor Engel Hardt, Vicepresidente del Senado de Hamburgo. Merced a sus atenciones nos fue posible conocer museos; reliquias históricas y tesoros artísticos; construcciones monumentales, como el Campo Olímpico destinado a servir en los juegos mundiales de 1972; fábricas, como la B.M.W.; el gran puerto de Hamburgo, etcétera, etcétera.
Creo, Honorables Senadores, que no sería justo dejar en el olvido la actuación y participación relevantes que tuvieron en esta visita nuestros representantes di- : plomáticos y consulares en ese país: el Embajadordon Enrique Zorrilla y los Cónsules Generales señores Melkonian y Schubert.
En numerosas entrevistas de radio, prensa y televisión, Chile "salió a luz", procurando satisfacer por nuestra parte el interés aue demostraron los órganos de información, las autoridades y el pueblo alemanes por conocer las raíces de nüestra continuidad y larga tradición democrática y parlamentaria, y, con legítimo orgullo, todos la destacamos y confirmamos.
Antes de salir de Alemania Federal, en Hamburgo, el Vicepresidente del Senado en ese Estado, señor Engel Hardt, ofreció en honor de nuestra delegación un almuerzo en la Municipalidad, donde pronunció un conceptuoso discurso en castellano. A las 17 horas del mismo día, el Iberoamérica Club nos ofreció una recepción, a la que asistieron personalidades de los más diversos y representativos sectores vinculados con países de América Latina, entre los que se cuenta Chile: banqueros, industriales, exportadores, etcétera. Pudimos apreciar, con satisfacción inmensa, que prácticamente todos hablaban allí la lengua de Cervantes. Se cumplían estos agasajos casi al momento de abandonar Alemania Federal. Entendidos que así con ese gesto tan natural, tan oportuno y tan inteligentemente dispuesto, se nos despedía delicada y finamente en el umbral de la partida.
Cuando en la mañana del 5 de diciembre despegamos desde Hamburgo, en la transparente pupila azul de ese firmamento me pareció ver retratada la mirada de un pueblo que nos despedía con cordialidad, sincero, jovial, espontáneo y amable. El sol avanzaba dorando el horizonte, hasta despejar la humedad de la niebla, dejando atrás la oscuridad y la noche- Creí ver, entonces, los rostros decididosde millones de alemanes en marcha, caminando sin desmayo, en sostenido esfuerzo para sacar a su pueblo de la larga noche en que conociera el pavor de la destrucción y la muerte.
¡Todo era como una lección orientadora! Europa entraría pronto en pleno invierno; en América los días serían largos aún cuando regresáramos a Chile.