Labor Parlamentaria
Participaciones
Disponemos de documentos desde el año 1965 a la fecha
Antecedentes
- Cámara de Diputados
- Sesión Ordinaria N° 16
- Celebrada el 03 de diciembre de 1969
- Legislatura Extraordinaria periodo 1969 -1970
Índice
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El señor
Pido la palabra.
El señor
Tiene la palabra el señor Atencio.
El señor
Señor Presidente, los hombres que viven de su trabajo, y no del trabajo ajeno, tienen como único sostenimiento y medio de vida la venta o los ingresos que les produzca la venta de su trabajo. De otra parte, "cesante", según el Diccionario de la Real Academia Española, "dícese de las personas a que se priva o están privadas de su empleo". De acuerdo a lo dicho, quien está privado del trabajo, prácticamente está privado del derecho de vivir, y no sólo él, sino que todo el grupo familiar que vive a sus expensas. Ello implica, desde luego, no disponer de los medios para el sustento diario. No se cuenta con posibilidades económicas de afrontar lo que demande la educación de los hijos de estos cesantes; no se podrá atender debidamente lo que desde el punto de vista de la salud requieran; menos podrá el cesante disponer de algún modesto medio que le permita un mínimo de recreación o lectura. Prácticamente, el cesante es, una carga para otras personas o para el Estado. A esta cuestión queremos referirnos los parlamentarios comunistas, por mi intermedio, en el tiempo de que disponemos en esta Hora de Incidentes.
En nuestro país existen fuertes grupos de cesantes, en todos los niveles. Los más afectados, desde luego, son los trabajadores. El sufrido minero, el postergado campesino, el obrero industrial, los profesionales e intelectuales, todos sufren del mismo dolor. La cesantía no discrimina y es "normal" -entre comillas- que los contingentes de profesionales que nuestras universidades y centros educacionales entregan al país, tengan que emigrar de Chile en busca de horizontes mejores.
De Iquique, por ejemplo, nos ha escrito una organización formada por orientadoras del hogar, que nos piden apoyo para un proyecto presentado por un parlamentario de Gobierno de la zona, proyecto que pretende crear algunas plazas en algunas industrias. Con ello se piensa paliar la desocupación de estas profesionales.
Los profesores normalistas deben esperar cuatro a cinco años para lograr su nombramiento. En Tarapacá se ha formado una organización con los profesores cesantes, que en número de alrededor de ciento claman y reclaman una posibilidad de ocupación.
Los profesores, las orientadoras del hogar, los contadores "trabajan en lo que venga". El desconcierto en ellos es abismante. Generalmente provienen de familias modestas que, con muchos sacrificios, han logrado una profesión para sus hijos. Y luego viene el drama: no hay vacantes. Vanos han sido los esfuerzos por alcanzar una profesión; deben, irremediablemente, incorporarse a la suma de cesantes.
El sur de nuestra patria, que cuenta con una riqueza maderera extraordinaria, con una costa inmensa, donde se podría fomentar la industria derivada del mar en una amplia gama de posibilidades, sufre con igual o mayor gravedad el flagelo de la cesantía. Prácticamente, la clase obrera, el pequeño campesino, viven en el extremo de nuestra patria en un estado de cesantía consuetudinaria, padeciendo el aislamiento de la región, la falta de comunicaciones con el resto del país por la vía terrestre, marítima o aérea. Ello crea condiciones misérrimas de vida: viven prácticamente autoabasteciéndose.
Quiero dar a conocer un cifra que entrega ODEPLAN en un libro impreso el año 1968, donde habla de la política nacional de desarrollo. Este libro, en su página 121 y donde está el subtítulo "Problemas básicos de la región", refiriéndose a lo que señala como la región novena, que la componen Valdivia y Osorno, expresa: "El problema de mayor importancia en la región lo constituye la falta de dinamismo que ha mostrado en el pasado reciente la economía regional. Esta falta de dinámica económica se aprecia claramente si se considera que en el período 19521960 emigraron de la región casi 49.000 personas."
Desde luego, señor Presidente, los comunistas pensamos que si existe emigración, es porque allí existen precarias condiciones de vida y, por lo tanto, precarias condiciones de trabajo. En gran medida, pues, han emigrado los cesantes.
Hace pocos días estuve en la provincia de Atacama conversando con los mineros del hierro. Ellos entregaban los siguientes antecedentes: la negativa intransigente del Gobierno y de las empresas a trabajar el hierro de baja ley, creando las plantas de PELEX, por ejemplo, una planta de esponjas de hierro, etcétera, y la mecanización, en algunas medidas, de estas empresas, han dejado alrededor de cuatro mil cesantes en las provincias de Atacama y Coquimbo.
A modo de ejemplo, citaban el siguiente caso: en junio de 1968 se fusionaron las empresas mineras Santa Bárbara y Santa Fe, producto de un plan que llamaron de reorganización y que significó nada más y nada menos que lo siguiente: paralización inmediata de las faenas que tenían en el puerto de Coquimbo; paralización inmediata del sistema de chancado manual en Desvío Norte; disminución de los trabajadores en el puerto Las Lozas, en el Huasco; disminución en más de 50% de los trabajadores que servían en Mina Carmen y puerto mecanizado de Chañaral; disminución de los mineros que trabajan en Cerro Imán. Previamente al plan mal llamado de reorganización, ya había sido paralizado el yacimiento de Cerro Negro de Copiapó. Este plan de reorganización ha paralizado parcialmente las minas de Desvío Norte y paralizará totalmente en este fin de año las minas Elisa y Olvido, en el departamento de Chañaral; ha provocado la paralización parcial de Mina Carmen y la paralización total de Mina Suerte, que se produciría también a fines año. Todo esto ha conformado, como ya dije, alrededor de cuatro mil cesantes.
La cesantía crea en los trabajadores situaciones intolerables. Sus hogares, que por lo general son muy numerosos, se encuentran en la más absoluta promiscuidad, subalimentados, con la moral deshecha, como dicen ellos. Caen en muchos casos en el alcoholismo, y en la mayoría de las oportunidades son víctimas de empresarios oportunistas que, valiéndose de la condición de cesantes de los trabajadores, les ofrecen trabajo bastante mal remunerado.
Al respecto, quiero señalar un ejemplo. En la primera quincena de noviembre, participé en el conflicto y marcha que hicieron los sufridos mineros cíe Corral Quemado en protesta ante la intransigencia de los magnates Hugo Zepeda y Julio Durán, empresarios que viven del esfuerzo y sacrificio que hacen los mineros de Corral Quemado arrancando el manganeso de las entrañas de la tierra. Ellos me decían: "Compañero Diputado, existe tanta escasez de trabajo en nuestra provincia, que nos vemos obligados a trabajarles a estos pulpos. Nos pagan diez, doce y catorces escudos. Tenemos que pelear permanentemente con ellos para que nos paguen las asignaciones familiares. Un punto por el que tenemos esta huelga es, justamente, el pago de nuestra asignación familiar, que hace tres meses no la pagan. ¿Cómo cree usted, compañero, que viviremos con los diez escudos que nos pagan? Las verduras y la carne no las vemos nunca. Aquí la juventud lo único que tiene que hacer es tomarse a veces un trago con nosotros, porque acá no existe una cancha para practicar deporte; menos se puede leer algún diario o revista. ¿Alguna película? Eso lo conocemos sólo por referencias. Y para colmo, el administrador, por expresa instrucción de la empresa, no nos permite criar ni el más modesto pollo, con lo que podríamos ayudarnos. Además, compañero, -me manifestaban- esta empresa, encabezada por el señor Julio Durán, jamás ha aceptado entregarles a los niños un modesto juguete para la Pascua. Nos da escasamente tres horas de luz eléctrica en las 24 horas del día, y si en estas escasas horas de energía eléctrica que entrega nos ve con alguna radio prendida, nos llama la atención, porque se estaría consumiendo un exceso de luz". Y continuaban diciendo:
"Esto lo aguantamos, compañero, porque la pega está recontra escasa". En este caso, como en muchos otros, la cesantía la aprovechan los poderosos económicamente, para obtener mayores utilidades del esfuerzo de los trabajadores.
Y no sólo esto en esta provincia. Por una desatinada medida tomada por la Municipalidad de Vicuña, que le entregó a las empresas LONGHI y VIFERCOMA la concesión del río para la extracción de materiales con sistema mecanizado, se estaba ya produciendo la cesantía de 500 obreros areneros que extraían material del río. Los obreros de la construcción, por su parte, no tienen continuidad de trabajo, son prácticamente semicesantes. Ya hemos dicho que en la clase obrera es donde la cesantía hace mayores estragos. En algunos casos los trabajadores buscan formas diversas para subsistir. Se convierten en pequeños comerciantes, en feriantes y mercachifles. La cosa es ganarse la vida. Así, vemos a través de nuestro país como proliferan los pequeños comerciantes que, con un canasto o sin él, venden o revenden diversos artículos, se agrupan en las llamadas ferias libres. Pero, aun así, no pierden su condición de miseria. Los fuertes gravámenes e impuestos, el bajo poder adquisitivo de la población, traen, en la mayoría de los casos, la quiebra y cierre de sus modestos negocios.
Así, por la vía de los ejemplos, podríamos ir señalando montones de cesantes, recordar el caso del salitre, a Osvaldo de Castro y el referéndum salitrero, que dejó en la cesantía a miles de trabajadores. El único beneficiado con este referéndum fue Osvaldo de Castro, que recibió la "modesta" suma de doce millones de dólares del Gobierno del señor Alessandri.
Podríamos también hacer referencia a la delegación venida de Arauco, que en este momento está en la capital y gestiona ante la Corporación de Fomento la no paralización de las carboníferas de Pilpilco, donde quedarán 1500 mineros cesantes.
Nos podríamos referir al traslado de la industria automotriz de la ciudad de Arica, que dejará en esa ciudad a un importante grupo de trabajadores especializados sin trabajo, o a la famosa integración de la industria pesquera en la provincia de Tarapacá, que lo único que ha producido han sido numerosos cesantes.
Podríamos, repito, reseñar innumerables ejemplos para demostrar la falta de fuentes de trabajo, de ocupación para las fuerzas disponibles para la producción en nuestro país. Con lo que hemos señalado, los comunistas estimamos suficiente para reiterar que el sistema libre empresarial que rige la sociedad chilena ha tenido y mantiene a la clase obrera en una crisis desastrosa. La promiscuidad "adorna" los hogares de la gente modesta. Pero también estamos conscientes los comunistas de que nuestra patria no es la única que atraviesa por esta crisis. Un documentado estudio efectuado por la Central Unica de Trabajadores con respecto a la situación de los trabajadores latinoamericanos en el problema ocupacional, dice: "La incapacidad de los regímenes capitalistas latinoamericanos para dar trabajo a todos los que están en condiciones de trabajar, se manifiesta en los altos índices de desempleo y cesantía. Pocos países de] mundo alcanzan un porcentaje de desempleo tan alto como los latinoamericanos. Por lo menos -dice la CUT- un cinco por ciento de la población activa está cesante. Esto, en cifras, es más o menos lo siguiente: la población activa se estima en 90 millones de personas..."
El señor
Perdón, señor Diputado.
Ha llegado el término de su tiempo.
El señor
Teníamos un tiempo doble, señor Presidente.
El señor
Sí, pero habrá una segunda rueda de Incidentes.