Concede, por especial gracia, la nacionalidad chilena al sacerdote Frederick Joseph Hegarty Keane.
La moción que dio origen a esta norma, e iniciativa de los senadores Carlos Kuschel (RN) y Hosaín Sabag (DC), destaca el comprometido trabajo del sacerdote estadounidense con los campesinos de Chile, así como su labor de promoción laboral, educacional, social y espiritual durante 55 años.
El padre Hegarty nació en Nueva York, Estados Unidos, el 27 de enero de 1927, hijo de campesinos irlandeses que emigraron a Estados Unidos en búsqueda de una mejor vida. Una vez terminados sus estudios de secundaria y luego de dos años de universidad ingresó al Seminario en 1946, siendo ordenado sacerdote en 1953. Paralelamente, obtuvo un Bachillerato en Filosofía y en Teología, luego un Magíster en Educación Religiosa y un Doctorado en Ministerio Pastoral.
En 1953 fue enviado a Chile, llegando a la Escuela Agrícola Gonzalo Correa de Molina, dirigida por sacerdotes de su congregación, donde forjó una profunda vocación por el mundo campesino. En 1956 se integró al Instituto de Educación Rural, donde trabajó entusiastamente en las comunidades rurales, tanto campesinas como mapuches. En 1963 fue nombrado asesor nacional de la Acción Católica Rural.
Junto al sacerdote Rafael Larraín, dio vida al Instituto Nacional de Pastoral Rural, organización desde la cual trabajó para la organización de los campesinos y la formación de líderes. Participó activamente en la reforma agraria impulsada por el Cardenal Raúl Silva Henríquez y luego por el Presidente Eduardo Frei Montalva. También desde este lugar aportó a la formación de la primera CUT, fomentó la participación activa del campesinado en la organización social y se preocupó de la formación cristiana de los campesinos, en la que aplicó las orientaciones del Concilio Vaticano. El instituto logró aglutinar a las organizaciones de campesinos y en conjunto mostrar la fuerza del campesinado chileno. Se desempeñó como director del Instituto entre 1973 y 1983.
Tras una breve partida a su país, regresó a Chile en 1986 para trabajar en programas formativos de la Diócesis de Concepción y Chillán.
También se destaca la creación, en 1995, de la Fundación de Servicios Solidaridad Misionera Rural (Solmiru), cuya misión institucional es: inspirar, promover, trabajar y apoyar en la evangelización y en la construcción de la globalización de la solidaridad en el mundo rural chileno.
Actualmente, el sacerdote ocupa la presidencia de la Fundación. Ha sido miembro también de la Comisión Nacional del Jubileo para el mundo agrícola; y socio y asesor nacional del Instituto de Educación Rural, que lleva 54 años sirviendo a las familias del sector rural ofreciendo programas de educación, desarrollo rural, capacitación, asesoría técnica y acciones de promoción social. Hoy este instituto tiene 23 escuelas técnicas con más de 6.000 alumnos y programas de capacitación a través del país.