Artículo 16. El Martillero, al pregonar cada lote, expresará su número y se abstendrá de hacer recomendaciones del objeto que contenga, limitándose a pedir y repetir la oferta con la claridad necesaria para ser oído de los concurrentes.
    El postor, por su parte, expresará su oferta en voz alta y no proferirá más palabras que las estrictamente necesarias para ese objeto.
    Si después de amonestado por el Martillero, no se sometiere a esta prescripción, podrá desatenderse su oferta, y, además, hacerle salir del lugar del remate.
    Esta misma medida podrá tomarse contra cualquiera persona que altere el orden o embarace la marcha del remate. La fuerza pública deberá prestar al Martillero, bajo la responsabilidad de éste, el auxilio que con dichos fines reclamare.