Declaracion a favor de don Tomas del Canto
    Excmo. Señor Supremo Director del Estado:

    Don Tomas del Canto con mi mas profundo rendimiento parezco ante V.E. i digo: Que por decreto de 27 del recien fenecido Enero se ha declarado la siguiente vindicacion de mi conducta política en el tiempo que obtuve el Gobierno de la Villa de Santa Rosa. Con este supremo decreto se tranquiliza mi espíritu al considerarme favorecido en todas mis operaciones i funciones políticas; pero la mayor parte del pueblo está todavía creyéndome reo de algun delito, cuando me ve separado de la judicatura; i para darle una satisfaccion plena, se ha de servir su ánimo benigno mandar que este supremo decreto con el antecedente, a que se refiere, se inserte en la Gaceta Ministerial. Por tanto,
    A V.E. suplico acceda benigno a lo pedido: es gracia que con justicia pido i juro, etc.- Doctor Bohorquez.- Tomas del Canto.
    Santiago, Febrero 19 de 1823.- Como se pide.- O'Higgins.- Echeverría.

    Excmo. Señor Supremo Director del Estado:

    Don Tomas del Canto a consecuencia del espediente sobre mi reposicion a la tenencia de gobernador de la Villa de Santa Rosa de los Andes i demas deducido digo: Que después de haberme espuesto al mayor escarnio i ludibrio entre mis enemigos para tomar posesion de mi judicatura en cumplimiento de su resolucion suprema, i despues que con mi llegada se exaltaron furiosos mis emuladores, protestando resistir mi restitucion a sangre i fuego, me veo como un fantasma vergonzoso, contra quien se tiran los dardos maledicentes no solo de los malvados, sino de aquellos que me conocen i me miran en todo el Estado chileno. Soi un criminoso para todo el mundo con este nuevo suceso, en que por sostener su autoridad respetable me presenté a aquel pueblo, creyéndome seguro, como un enviado suyo. Todos han de decir que se me han descubierto nuevos delitos o que son verdaderos los que me han supuesto, cuando a solo el informe de unos facciosos, so ve sin efecto mi restitucion decretada en juicio contradictorio i los aires llenos de ecos zahirientes i punzantes contra mi honor, contra mi acendrada conducta, contra mis distinguidos méritos en favor de nuestra sagrada causa, i contra los jefes superiores que han recomendado mis servicios por tantos capítulos. Era hombre yo que con mis hijos, deudos i amigos representaba un papel, cuando no brillante, mui condignificativo entre los imparciales i entre los superiores de toda clase, pero ya acabó Tomas del Canto, ya es un criminoso i ya es el vilipendio de las jentes. Fui condigno para la primera colocacion a este empleo i fui tambien condigno para la restitucion a él mismo; i sin haber dado motivo alguno, siente mi espíritu solamente lo que no puede esplicarse con voces.
    ¿Pero quiénes son los que han triunfado? Don Ramon de la Cerda, que acaba de tener pleito conmigo, i que le gané en la junta superior de hacienda porque lo perseguí para que se contuviese, i moderase sus desarreglados procedimientos. Don Agustin del Canto, que tiene pleito con mi casa sobre la restitucion de un terreno, Don Fermin Honorato, a quien saqué una multa por inobediente a las órdenes de V E., i por ocultador de animales que se necesitaban por el Estado, Don José Agustin de la Fuente, gobernador entre los contrarios, con otros, que no nomino por no causar su atencion suprema. Entre éstos, i sus partidarios unidos a don Rafael Ruiz de Arbulu, se ha trabajado mi resistencia, i preparando el ánimo para no cumplir ni obedecer sus órdenes supremas en el caso estremo. No lo digo yo, lo dice un coronel de milicias de aquel pueblo que ha desempeñado tantas confianzas, i lo dicen todos aquellos que saben ciega i profundamente obedecerlo, i que están prontos a sostener su autoridad en todo lance i todas circunstancian; porque saben que en esto consiste la dulce armonía, consonancia de nuestra tranquilidad, i sosiego. Yo nada gano con el empleo, sino la multiplicacion de mis servicios; pero me siento agraviado cuando he merecido las mayores confianzas, i me siento agraviado porque han quedado ilusorias sus respetabilísimas resoluciones a impulso de unos hombres que han preparado su misma perdicion. Se jactan de mi abatimiento, i se hacen bureos hilarizantes por esto mismo, porque creen que yo debo guardar la misma moderacion que al principio, cuando la  ha tomado tanto incremento. En fin, Señor Excmo., yo fuí avisado por oficio de mi restitucion, i yo estoi separado sin aviso alguno oficial. Su dignacion suprema haga lo que sea de su agrado: soi un súbdito que en esto sé dar ejemplo a los otros, pero no le desagrade que sienta tanto la vulneracion tan amarga, que me compele a elevar por último este reverente reclamo. Por tanto,
    A V.E. suplico, se sirva oir benigno mis voces, i segun ellas resolver lo que sea de justicia que pido i juro etc.- Dr. Bohorquez.- Tomas del Canto.

    Santiago, Enero 27 de 1820.- La opinion de don Tomas del Canto ha quedado resguardada con la honorífica declaracion hecha por el Supremo Gobierno sobre su buena comportacion en la judicatura de que fué removido por su renuncia; si, no obstante, se atreviese alguno a deprimirla, probado el hecho sufrirá todo el rigor de la justicia.-
    O'Higgins- Echeverría.