Art. 32. El jefe o administrador de un asilo de locos que admitiere en él algun individuo sin que se le presente la órden de admision, i los demas documentos enumerados en el artículo 2.°, sufrirá una prision que no exceda de un año o una multa que no exceda de mil pesos, o ámbas penas a un tiempo sin perjuicio de la que le corresponda como reo de detencion arbitraria.