APRUEBA PLAN SECTORIAL DE MITIGACIÓN Y DE ADAPTACIÓN AL CAMBIO CLIMÁTICO EN EL SECTOR MINERÍA

    Núm. 24.- Santiago, 12 de diciembre de 2024.

    Vistos:

    Lo dispuesto en los artículos 6, 7, 32 N° 6 y 35 de la Constitución Política de la República, cuyo texto refundido, coordinado y sistematizado fue fijado por el decreto supremo N° 100, de 2005, del Ministerio Secretaría General de la Presidencia; en el decreto con fuerza de ley N° 1/19.653, de 2000, del Ministerio Secretaría General de la Presidencia, que fijó el texto refundido, coordinado y sistematizado de la Ley N° 18.575, Orgánica Constitucional de Bases Generales de la Administración del Estado; en la ley N° 19.880, que establece bases de los procedimientos administrativos que rigen los actos de los órganos de la Administración del Estado; en el decreto con fuerza de ley N° 302, de 1960, del Ministerio de Hacienda, que aprueba disposiciones orgánicas y reglamentarias del Ministerio de Minería; en el decreto con fuerza de ley N° 7.912, de 1927, del Ministerio del Interior, que organiza las Secretarías del Estado; en la ley N° 19.300, sobre Bases Generales del Medio Ambiente; en la ley N° 20.417, que crea el Ministerio, el Servicio de Evaluación Ambiental y la Superintendencia del Medio Ambiente; en la ley N° 20.500, sobre asociaciones y participación ciudadana en la gestión pública; en la ley N° 20.285, sobre acceso a la información pública; en la ley N° 21.455, marco de cambio climático; en los decretos supremos N° 123, de 1995, N° 349, de 2004 y N° 30, de 2017, todos del Ministerio de Relaciones Exteriores, que promulgan, respectivamente, la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, el Protocolo de Kioto y el Acuerdo de París adoptado en la Vigésimo Primera Reunión de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático; en el decreto supremo N° 16, de 2023, del Ministerio del Medio Ambiente, que aprueba reglamento que establece procedimientos asociados a los instrumentos de gestión del cambio climático; en la resolución exenta N° 4.733, de 2022, de la Subsecretaría de Minería, que aprueba norma general de participación ciudadana del Ministerio de Minería; en el Acuerdo N° 35, de 6 de diciembre de 2024, del Consejo de Ministros para la Sustentabilidad y el Cambio Climático; y en la resolución N° 7, de 2019, de la Contraloría General de la República, que fija normas sobre exención del trámite de toma de razón.

    Considerando:

    1. Que, el Ministerio de Minería es la Secretaría de Estado encargada de colaborar con el Presidente de la República en la planificación y ejecución de la política de fomento minero y de protección de las riquezas mineras nacionales.
    2. Que, el Estado de Chile se ha comprometido en el combate contra el cambio climático, adoptando un conjunto de instrumentos internacionales en esta materia, destacando la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, el Protocolo de Kyoto y el Acuerdo de París, promulgados en el país, respectivamente, mediante los decretos supremos N° 123, de 1995, N° 349, de 2004, y N° 30, de 2017, todos del Ministerio de Relaciones Exteriores.
    3. Que, conforme lo señalado en el artículo 3 del Acuerdo de París, las Partes del referido instrumento deberán realizar y comunicar sus esfuerzos ambiciosos con miras a alcanzar el propósito del Acuerdo, el que se encuentra dirigido a reforzar la respuesta mundial a la amenaza del cambio climático, en el contexto del desarrollo sostenible y los esfuerzos para erradicar la pobreza.
    4. Que, en este contexto, el Ministerio del Medio Ambiente elaboró, en conjunto con los órganos de la Administración del Estado competentes, la Contribución Determinada a Nivel Nacional de Chile ("NDC", por sus siglas en inglés), la que fue presentada el año 2015 y contiene los compromisos del país en materia de mitigación, adaptación y relativos a los medios de implementación, tales como la construcción y fortalecimiento de capacidades, desarrollo y transferencia tecnológica y el financiamiento climático.
    5. Que, de acuerdo a los artículos 4.3 y 4.9 del Acuerdo de París, la NDC sucesiva de cada Parte representará una progresión con respecto a su contribución vigente, y esta contribución deberá ser actualizada y comunicada cada cinco años.
    6. Que, en consecuencia, el Ministerio del Medio Ambiente, en conjunto con diversos ministerios y otros organismos sectoriales, actualizó la NDC de Chile, y lo sometió al conocimiento y pronunciamiento favorable del Consejo de Ministros para la Sustentabilidad y el Cambio Climático, seg ún consta en el Acuerdo N° 5/2020, de 17 de marzo de 2020, del señalado Consejo.
    7. Que, por otra parte, el artículo 4.19 del Acuerdo de París, dispone que las Partes deberían esforzarse en formular y comunicar estrategias de largo plazo para alcanzar un desarrollo bajo en emisiones de gases de efecto invernadero, considerando lo dispuesto en el artículo 2° del referido Acuerdo y teniendo presente, además, sus responsabilidades comunes, pero diferenciadas y sus respectivas capacidades, a la luz de las circunstancias nacionales de las Partes.
    8. Que, en este contexto, el Ministerio del Medio Ambiente, en colaboración con los Ministerios sectoriales competentes, elaboró la Estrategia Climática de Largo Plazo de Chile ("ECLP"). Se trata de una política de carácter nacional que contiene las principales directrices, lineamientos, presupuestos de emisiones, objetivos y metas de mediano y largo plazo del país, en materia de mitigación, adaptación y medios de implementación, que tiene por objeto implementar los compromisos internacionales contenidos en la NDC de 2020.
    9. Que, la ECLP de Chile fue sometida al conocimiento y pronunciamiento favorable del Consejo de Ministros para la Sustentabilidad y el Cambio Climático, según consta en el Acuerdo N° 33/2021, del referido Consejo, adoptado en sesión ordinaria de 21 de octubre de 2021.
    10. Que, posteriormente, con fecha 13 de junio de 2022, fue publicada en el Diario Oficial la Ley N° 21.455, Marco de Cambio Climático, norma que tiene por objeto hacer frente a los desafíos que impone el cambio climático, transitar hacia un desarrollo bajo en emisiones de gases de efecto invernadero y otros forzantes climáticos de vida corta, hasta alcanzar y mantener la neutralidad de emisiones al año 2050; reducir la vulnerabilidad y aumentar la resiliencia a los efectos adversos del cambio climático; y dar cumplimiento a los compromisos internacionales asumidos por el Estado de Chile en la materia.
    11. Que, la ley N° 21.455 establece y reconoce, en su Título II, un conjunto de instrumentos de gestión al cambio climático, en el nivel internacional, nacional, sectorial, regional y local. En este sentido, podemos destacar la Contribución Determinada a Nivel Nacional, en el artículo 7°, la Estrategia Climática de Largo Plazo, en el artículo 5°, los Planes Sectoriales de Mitigación y Adaptación al Cambio Climático, en los artículos 8° y 9°, respectivamente, los Planes de Acción Regional de Cambio Climático, en el artículo 11, y los Planes de Acción Comunal de Cambio Climático, en el artículo 12. Los instrumentos de gestión del cambio climático señalados conforman, en su conjunto, un sistema jerárquico y estructurado de acuerdo al ámbito en que producen sus efectos.
    12. Que, la ley N° 21.455, en su artículo 8°, dispone que los Planes Sectoriales de Mitigación al Cambio Climático contendrán el conjunto de medidas y acciones para reducir o absorber gases de efecto invernadero, de manera de no superar el presupuesto de emisiones asignado a cada autoridad sectorial en la Estrategia Climática de Largo Plazo.
    13. Que, por su parte, el artículo 9° de la ley N° 21.455 establece que los Planes Sectoriales de Adaptación al Cambio Climático establecerán el conjunto de medidas y acciones para lograr adaptar al cambio climático aquellos sectores que presentan una mayor vulnerabilidad y aumentar su resiliencia climática, de conformidad a los objetivos y metas establecidas en la Estrategia Climática de Largo Plazo de Chile.
    14. Que, el artículo 8°, inciso 4°, de la ley N° 21.455 dispone que el Ministerio de Minería deberá elaborar un Plan Sectorial de Mitigación del Cambio Climático para su respectivo sector. Luego, el artículo 17 establece que el Ministerio de Minería es una autoridad sectorial en materia de cambio climático y, en consecuencia, le corresponde elaborar e implementar su respectivo Plan Sectorial de Mitigación del Cambio Climático, conforme lo dispuesto en el artículo 8°, previamente citado.
    15. Que, por su parte, el artículo 9° de la ley N° 21.455 establece las autoridades sectoriales que deberán elaborar Planes Sectoriales de Adaptación al Cambio Climático. Entre estas, el numeral 1°, letra e), del señalado artículo, dispone que corresponderá al Ministerio de Minería elaborar el Plan Sectorial de Adaptación al Cambio Climático en Minería. En este mismo sentido, el artículo 17 establece que este Ministerio, en su calidad de autoridad sectorial, deberá elaborar e imp lementar el Plan Sectorial de Adaptación al Cambio Climático que le corresponda, de acuerdo a lo establecido en el artículo 9°, previamente señalado.
    16. Que, la ley N° 21.455 dispone que los procedimientos de elaboración, revisión y actualización de los señalados Planes Sectoriales se establecerán mediante un reglamento dictado por el Ministerio del Medio Ambiente.
    17. Que, con fecha 21 de diciembre de 2023, se publicó en el Diario Oficial el decreto supremo N° 16, de 2023, del Ministerio del Medio Ambiente, que aprueba reglamento que establece procedimientos asociados a los instrumentos de gestión del cambio climático (en adelante, el "Reglamento"). Cabe destacar que el artículo segundo transitorio del Reglamento establece que sus disposiciones se aplicarán de forma inmediata respecto de los procedimientos de elaboración o actualización del cambio climático que se encuentren iniciados en forma previa a la entrada en vigencia del referido reglamento, homologándose los actos de instrucción conforme a la etapa en que se encuentre cada procedimiento.
    18. Que, el Título IV del Reglamento regula el procedimiento de elaboración de los Planes Sectoriales de Mitigación y Adaptación al Cambio Climático, estableciendo 5 etapas para la elaboración de estos instrumentos de gestión del cambio climático, a saber: Etapa N° 1, del inicio del procedimiento; Etapa N° 2, del anteproyecto de los planes sectoriales de mitigación y adaptación; Etapa N° 3, de la realización de la consulta ciudadana y remisión del anteproyecto a las entidades de apoyo; Etapa N° 4, de la elaboración del proyecto definitivo e informe financiero; y la etapa N° 5, sobre la finalización del procedimiento de elaboración de los planes sectoriales de mitigación y adaptación.
    19. Que, el Reglamento, en su artículo 49, dispone que, cuando una misma autoridad sectorial deba elaborar un Plan Sectorial de Mitigación y de Adaptación al Cambio Climático, ésta podrá tramitarlo conjuntamente en un mismo procedimiento, y, asimismo, establece que su dictación podrá ser formalizada en un mismo decreto supremo.
    20. Que, conforme lo requerido en el Reglamento, se dictó la resolución exenta N° 3.640, del Ministerio de Minería, mediante la cual se dio inicio al proceso de elaboración del Plan Sectorial de Mitigación y de Adaptación al Cambio Climático en el sector Minería, la que fue publicada en el Diario Oficial el 20 de diciembre de 2023.
    21. Que, concluido el periodo de la primera etapa, este Ministerio comenzó la elaboración del anteproyecto del Plan Sectorial de Mitigación y de Adaptación en el sector Minería, en conjunto con los organismos coadyuvantes del procedimiento.
    22. Que, el procedimiento iniciado por el Ministerio de Minería para la elaboración del mencionado Plan Sectorial, fue homologado al contenido de las disposiciones del Reglamento, mediante la resolución exenta N° 227, de 2024, la que fue publicada en el Diario Oficial el 9 de febrero del presente año.
    23. Que, mediante resolución exenta N° 1.531, de 7 de junio de 2024, del Ministerio de Minería, se aprobó el anteproyecto del Plan Sectorial de Mitigación y Adaptación al Cambio Climático en el sector Minería, lo sometió a consulta ciudadana y lo remitió a las entidades de apoyo, dando inicio a la etapa N° 3 del procedimiento.
    24. Que, la consulta ciudadana se extendió durante 60 días hábiles, dando inicio el día 12 de junio de 2024 y concluyendo el día 9 de septiembre de 2024. Durante este proceso participativo, se recibieron un total de 229 observaciones ciudadanas, las que fueron analizadas para su consideración y respuesta. Asimismo, con el objeto de facilitar la participación ciudadana, el referido anteproyecto fue remitido a los Gobiernos Regionales, en su calidad de presidente de los Comités Regionales para el Cambio Climático.
    25. Que, durante la etapa N° 3, el anteproyecto del referido Plan fue remitido a las entidades de apoyo establecidas en el artículo 44 del Reglamento. Al respecto, el Consejo Nacional para la Sustentabilidad y el Cambio Climático emitió su opinión en sesión extraordinaria de fecha 28 de agosto de 2024, según consta en acta sesión extraordinaria N° 4/2024. Por su parte, el Equipo Técnico Interministerial para el Cambio Climático emitió su pronunciamiento mediante oficio N° 244.489, de 10 de septiembre de 2024, del Ministerio del Medio Ambiente. Asimismo, el Comité Científico Asesor para el Cambio Climático emitió su informe mediante oficio N° 544 de 10 de septiembre de 2024, del Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación. Finalmente, el Ministerio del Medio Ambiente remitió sus observaciones a través del oficio N° 244.728 de 26 de septiembre de 2024.
    26. Que, concluida la tercera etapa del procedimiento, este Ministerio comenzó la elaboración del proyecto definitivo del Plan Sectorial de Mitigación y Adaptación al Cambio Climático en el sector Minería, en base a las observaciones ciudadanas formuladas, el pronunciamiento, opinión e informe de las entidades de apoyo, y considerando la participación de los organismos coadyuvantes en el procedimiento.
    27. Que, durante la cuarta etapa del procedimiento, este Ministerio elaboró el informe financiero de las medidas de mitigación del referido Plan, el que fue enviado a la Dirección de Presupuestos, según consta en los oficios N° 785 y N° 918 de 2024, el cual fue aprobado mediante el oficio ordinario N° 3.777 de 4 de diciembre de 2024, de la Dirección de Presupuestos.
    28. Que, mediante oficio N° 936 de 6 de diciembre de 2024, el Ministerio de Minería remitió el Proyecto Definitivo del señalado Plan, junto con el referido informe financiero y el pronunciamiento del Equipo Técnico Interministerial para el Cambio Climático, para el conocimiento y pronunciamiento del Consejo de Ministros para la Sustentabilidad y el Cambio Climático, dando inicio a la quinta etapa del procedimiento.
    29. Que, con fecha 6 de diciembre de 2024, en la 10° sesión ordinaria del Consejo de Ministros para la Sustentabilidad y el Cambio Climático, a través del acuerdo N° 35 se aprobó por unanimidad el proyecto definitivo del Plan Sectorial de Mitigación y Adaptación al Cambio Climático en el sector Minería.
    30. Que, los contenidos del Plan Sectorial de Mitigación y Adaptación al Cambio Climático en el sector Minería pueden revisarse en detalle, junto con el procedimiento administrativo tramitado para su elaboración y aprobación, a través del siguiente enlace https://participa.minmineria.gob.cl/es-CL/projects/expediente-pscc.

    Decreto:

    Artículo único: Apruébase el Plan Sectorial de Mitigación y de Adaptación al Cambio Climático en el sector Minería, cuyo texto es el siguiente:

    PLAN SECTORIAL DE MITIGACIÓN Y ADAPTACIÓN AL CAMBIO CLIMÁTICO EN EL SECTOR MINERÍA

    ACRÓNIMOS

    5IBA: Quinto Informe Bienal de Actualización
    APR: Agua Potable Rural
    APRIMIN: Asociación de Proveedores Industriales de la Minería
    AR5: Quinto Informe de Evaluación del IPCC (por sus siglas en inglés Fifth Assessment Report)
    AR6: Sexto Informe de Evaluación del IPCC (por sus siglas en inglés Sixth Assessment Report)
    ARClim: Atlas de Riesgos Climáticos
    ASCC: Agencia de Sustentabilidad y Cambio Climático
    ASE: Agencia de Sostenibilidad Energética
    BCN: Biblioteca del Congreso Nacional de Chile
    BID: Banco Interamericano de Desarrollo
    CAL: Corporación Alta Ley
    CCRN: Cambio Climático y Recursos Naturales
    CEPAL: Comisión Económica para América Latina y el Caribe
    CMNUCC: Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático
    CN: Escenario de carbono neutralidad
    CO2: Dióxido de carbono
    Cochilco: Comisión Chilena del Cobre
    Codelco: Corporación Nacional del Cobre de Chile
    CORECC: Comité Regional de Cambio Climático
    CORFO: Corporación de Fomento de la Producción
    CR2: Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia
    DGA: Dirección General de Aguas
    DMC: Dirección Meteorológica de Chile
    DREIM: Depósito de Relaves Espesados en Interior Mina
    ECLP: Estrategia Climática de Largo Plazo
    EE: Eficiencia Energética
    ENFURE: Estrategia Nacional para el Fortalecimiento de la Capacidad de Fundición y Refinería
    ENLi: Estrategia Nacional del Litio
    ETICC: Equipo Técnico Interministerial de Cambio Climático
    ERNC: Energías Renovables No Convencionales
    FCH: Fundación Chile.
    GEI: Gases de efecto invernadero
    GIRH: Gestión Integrada del Recurso Hídrico
    GRD: Gestión del Riesgo de Desastres
    IBA: Informe Bienal de Actualización
    ICSG: International Copper Study Group
    IEA: International Energy Agency
    IPCC: Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (por sus siglas en inglés Intergovernmental Panel on Climate Change)
    ICMM: Consejo Internacional de Minería y Metales (por sus siglas en inglés International Council on Mining and Metals)
    IIMCh: Ingenieros de Minas de Chile.
    INGEI: Inventario Nacional de Gases de Efecto Invernadero
    KT: Miles de toneladas
    KTMF: Miles de toneladas métricas finas
    LCE: Carbonato de Litio Equivalente (por sus siglas en inglés lithium carbonate equivalent)
    LMCC: Ley Marco de Cambio Climático
    m³/s: Metros cúbicos por segundo
    MCh: Minería Chilena.
    MEPS: Estándares mínimos de eficiencia energética (por sus siglas en inglés Minimum Energy Performance Standard)
    MtCO 2eq: Millones de toneladas de CO2 equivalentes
    MCTCI: Ministerio de Ciencias, Tecnología, Conocimiento e Innovación
    MEN: Ministerio de Energía
    MH: Ministerio de Hacienda
    MINAGRI: Ministerio de Agricultura
    MINDEF: Ministerio de Defensa Nacional
    MINECON: Ministerio de Economía, Fomento y Turismo
    MINREL: Ministerio de Relaciones Exteriores
    Minsal : Ministerio de Salud
    MINT: Ministerio del Interior y Seguridad Pública
    MINTRAB: Ministerio del Trabajo y Previsión Social
    MINVU: Ministerio de Vivienda y Urbanismo
    MMA: Ministerio de Medio Ambiente
    MMIN: Ministerio de Minería
    MOP: Ministerio de Obras Públicas
    MoU: Memorándum de Entendimiento
    MRV: Monitoreo, Reporte y Verificación
    NDC: Contribución Determinada a Nivel Nacional (por sus siglas en inglés Nationally Determined Contribution)
    PACC: Planes de Adaptación al Cambio Climático
    PAT: Plan de Acción Tecnológico
    PELP: Planificación Energética de Largo Plazo
    PNACC: Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático
    PFPM: Política de Fomento a la Pequeña Minería
    PSCC: Plan Sectorial Cambio Climático de Minería
    PSMA-E Plan Sectorial de Mitigación y Adaptación del sector Energía.
    PNM2050: Política Nacional Minera 2050
    RCP: Trayectorias de Concentración Representativas (por sus siglas en inglés Representative Concentration Pathways)
    RL: Escenario de recuperación lenta post COVID-19
    RRD: Reducción del Riesgo de Desastres.
    Sernageomin: Servicio Nacional de Geología y Minería.
    SEN: Sistema Eléctrico Nacional
    Senapred: Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres
    SINAPRED: Sistema Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres
    SBTi: Objetivos Basados en la Ciencia (por sus siglas en inglés Science-Based Targets Initiative)
    SONAMI: Sociedad Nacional de Minería
    SQM: Sociedad Química y Minera de Chile
    SST: Sistema Solar Térmico
    TEA: Escenario de transición energética acelerada
    TCal: Teracalorías
    TCFD: Grupo de Trabajo sobre Divulgaciones Financieras Relacionadas con el Clima (por sus siglas en inglés Task Force on Climate-Related Financial Disclosures)
    TJ: TeraJoules
    USGS: Servicio Geológico de los Estados Unidos (por sus siglas en inglés United States Geological Survey)
    WRI: Instituto de Recursos Mundiales (por sus siglas en inglés World Resources Institute)
    WBCSD: Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sostenible (por sus siglas en inglés World Business Council for Sustainable Development)

    1. INTRODUCCIÓN

    La minería es la principal actividad económica en Chile. Este sector, consume alrededor del 15% de la energía total del país. Las iniciativas climáticas que pueda impulsar la industria minera representan una gran oportunidad para reducir emisiones de gases efecto invernadero (GEI) y contribuir a enfrentar los desafíos del cambio climático.
    Chile firmó el Acuerdo de París, comprometiéndose a alcanzar la carbono neutralidad a más tardar en 2050. A raíz de este compromiso, se desarrollaron diversos instrumentos de gestión climática en el país. En 2020, Chile presentó su Contribución Determinada a Nivel Nacional (NDC), que establece los compromisos de reducción de emisiones y adaptación al cambio climático. En 2021, se publicó la Estrategia Climática de Largo Plazo (ECLP), una hoja de ruta hacia la carbono neutralidad y resiliencia a largo plazo. Posteriormente, en 2022, se publicó la Ley N° 21.455, Marco de Cambio Climático (LMCC), con el objetivo de dotar al país de un marco jurídico que permita enfrentar los desafíos del cambio climático y cumplir con sus compromisos internacionales. Esta ley mandata la elaboración de los Planes Sectoriales de Mitigación y de Adaptación al Cambio Climático para distintos sectores de la economía, entre ellos el sector minero. En este contexto, el Ministerio de Minería es responsable de elaborar un Plan de Mitigación de emisiones de GEI y un Plan de Adaptación a los efectos del cambio climático para el sector. Para optimizar tiempo y recursos, el Ministerio de Minería ha decidido integrar ambos componentes en un solo documento, denominado Plan Sectorial de Cambio Climático de Minería (PSCC).
    El PSCC establece las medidas y acciones necesarias para que el sector minero pueda reducir sus emisiones de GEI y adaptarse a los efectos del cambio climático, asegurando la continuidad de las operaciones mineras de la manera más responsable posible. Estas medidas y acciones han sido desarrolladas y validadas mediante un proceso participativo que ha involucrado a actores del sector público, privado y la sociedad civil, cumpliendo los más altos estándares de transparencia y participación.
    El Ministerio de Minería, tiene el rol de crear las condiciones habilitantes que faciliten la implementación de las medidas por parte de las empresas y promuevan el avance en esta área. Por esta razón, el PSCC distingue entre ‘medidas' y ‘acciones', siendo estas últimas de responsabilidad directa del Ministerio.
    El PSCC orienta las medidas y acciones hacia la promoción de una industria minera que mitigue sus emisiones directas e indirectas aportando así a la carbono neutralidad del país, como también aborde los potenciales impactos del cambio climático para así asegurar continuidad operacional de la cadena de valor de la industria, adaptar los estándares de seguridad de los trabajadores y trabajadoras, y evitar impactos a las comunidades aledañas, todo esto con un enfoque transversal de género. Dentro de la s medidas existen aquellas que tributan a ambos componentes (mitigación y adaptación) teniendo un enfoque transversal, como aquellas relacionadas a soluciones basadas en la naturaleza y economía circular, las que se catalogaron dentro del componente de adaptación, pero se les identifican los co-beneficios en mitigación, de forma de relevar el rol que pueden jugar medidas como esta para abordar los desafíos en la industria. La integración de la mitigación y la adaptación en un enfoque conjunto permite maximizar los beneficios de las políticas climáticas, asegurando que las acciones destinadas a reducir emisiones de gases de efecto invernadero también fortalezcan la resiliencia de la industria, las comunidades y ecosistemas de ahí que sea requerido cuando los planes se tramitan de forma conjunta.
    Este documento se organiza de la siguiente manera: El Capítulo 2 presenta el contexto y los antecedentes del PSCC, incluyendo el cambio climático y la minería a nivel global y nacional, además de las políticas nacionales vinculadas al desarrollo del sector. También se presentan las etapas e hitos clave de la elaboración del PSCC.
    El Capítulo 3, aborda un diagnóstico sectorial con enfoque en cambio climático, que incluye la presentación del sector, un análisis de emisiones, una evaluación de impactos, vulnerabilidad y riesgos y la articulación de este PSCC con otras políticas públicas relevantes, como es el caso de los Planes de Acción Regional de Cambio Climático.
    El Capítulo 4 presenta la planificación estratégica del PSCC, que incluye su visión, objetivos y líneas de acción estratégicas. Además, se detallan los objetivos específicos, las fichas de las medidas, los mecanismos de monitoreo y las recomendaciones para la implementación territorial en los ejes de mitigación, adaptación y transversal relativa a medios de implementación.
    Finalmente, el Capítulo 5 presenta los arreglos institucionales para la implementación del plan.

    1.1. Objetivos y alcance

    Fortalecer la prevención y respuesta del sector minero ante el cambio climático, impulsando una minería resiliente en todos sus niveles –abarcando pequeña, mediana y gran minería– tanto, metálica como no metálica. Esto se logrará mediante estrategias de adaptación y mitigación orientadas a reducir emisiones de GEI y adoptar tecnologías innovadoras que favorezcan la transición energética y la resiliencia del sector. Asimismo, potenciar las capacidades institucionales para crear un entorno propicio que permita enfrentar las amenazas y aprovechar las oportunidades del cambio climático. El PSCC promueve una minería alineada con los principios de sostenibilidad ambiental, contribuyendo al cumplimiento de metas de la ECLP y la NDC.
    En este contexto, es importante recalcar que cualquier estrategia para enfrentar los desafíos del cambio climático, tanto actuales como futuros, debe armonizar los esfuerzos destinados al fortalecimiento de la capacidad de adaptación con aquellos enfocados en la mitigación, promoviendo la generación de sinergias entre ambas dimensiones de un mismo problema. Esta orientación guía el diseño y la definición de las medidas que forman parte del presente plan que se desarrollará dentro de este periodo y a largo plazo.
    El presente documento busca promover una minería acorde con los principios de sostenibilidad ambiental, estableciendo una sinergia efectiva entre la actividad minera y la preservación del medio ambiente. Esto contribuirá al cumplimiento de las metas de la ECLP y NDC que Chile ha asumido frente a instancias internacionales.

    2. CONTEXTO Y ANTECEDENTES

    2.1. Contexto global y nacional de cambio climático

    Contexto global
    El cambio climático se ha convertido en uno de los principales desafíos de nuestro tiempo, planteando serias amenazas tanto para el medio ambiente como para la humanidad. Este fenómeno es provocado por el aumento de las emisiones de GEI, producto principalmente de actividades humanas, como la quema de combustibles fósiles y la deforestación.
    Los impactos del cambio climático a nivel global son cada vez más evidentes e incluyen eventos climáticos extremos, como remociones en masa, olas de calor, sequías e inundaciones, así como derretimiento de glaciares y el aumento del nivel del mar. Esto no solo afecta los sistemas naturales, sino también la salud humana, la seguridad alimentaria, la disponibilidad de agua y la estabilidad económica de las comunidades. Estos impactos se intensificarán progresivamente en el futuro con un aumento de la temperatura promedio de la Tierra.
    Para estudiar y proyectar las respuestas del sistema climático ante distintos escenarios de emisiones, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) desarrolló los Escenarios de Trayectorias de Concentración Representativas (RCP). Estos escenarios permiten analizar posibles futuros en función del volumen de GEI emitidos en los próximos años, lo cual se relaciona directamente con las políticas y acciones adoptadas a nivel global. En su Sexto Informe de Evaluación (AR6), el IPCC sostiene que la temperatura global de la superficie continuará aumentando en todos los escenarios de emisiones contemplados y que es probable que el calentamiento global alcance los 1.5°C a corto plazo, incluso bajo un escenario de emisiones muy bajas (IPCC, 2023). Estas proyecciones indican que, en un escenario de emisiones muy altas, el aumento podría llegar hasta los 4,4°C.
    Ante esta situación, la comunidad internacional ha tomado medidas importantes para abordar el cambio climático, siendo el Acuerdo de París el marco más relevante. Adoptado en 2015 bajo la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) y firmado por 196 países, tiene como objetivo limitar el calentamiento global a muy por debajo de 2°C, preferiblemente a 1,5°C, en comparación a niveles preindustriales.
    Existen estimaciones del aumento de temperatura basado en los compromisos y políticas de los países. Con las políticas vigentes, la temperatura global podría alcanzar los 2.7°C para el año 2100, superando la meta establecida en el Acuerdo de París (Climate Action Tracker, 2023). Esto evidencia la urgente necesidad de elevar el nivel de ambición en los compromisos de mitigación, especialmente si se aspira a limitar el calentamiento a 1,5°C.

    Cambio Climático en Chile
    Chile, a pesar de ser responsable de una fracción pequeña de las emisiones globales, con aproximadamente el 0,3% (IEA, 2022), se encuentra entre los países más vulnerables a los efectos del cambio climático. Este nivel de vulnerabilidad se debe a su geografía y diversidad climática, con extensas zonas áridas, costas expuestas y ecosistemas sensibles. Estas características, reconocidas por la ONU, exponen a Chile a fenómenos extremos como sequías, aluviones e incendios forestales, que se agravan con el tiempo. En este contexto, es fundamental que Chile implemente medidas de adaptación y resiliencia para proteger a sus habitantes y ecosistemas.
    Según el Quinto Informe Bienal de Actualización (5IBA)(1) , realizado por el Ministerio del Medio Ambiente (MMA), las emisiones nacionales han mostrado una tendencia al alza en los últimos años, impulsadas principalmente por la quema de combustibles fósiles para electricidad y transporte. En 2020, las emisiones de GEI de Chile alcanzaron 105,5 millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2) equivalentes (MtCO 2eq), un aumento del 116% desde 1990 (MMA, 2022).
    Chile ha demostrado un compromiso activo en la lucha contra el cambio climático, lo que se refleja en su adhesión al Acuerdo de París en 2016. Como parte de este acuerdo, el país se comprometió a alcanzar la carbono neutralidad para el año 2050. Este compromiso se ha traducido en el desarrollo de instrumentos de mediano y largo plazo, entre ellos la ECLP y la NDC de Chile.

    Perspectiva social y de género
    Los efectos del cambio climático impactan de manera desigual a distintas regiones, grupos sociales y géneros en el país. Diversos estudios han evidenciado que el cambio climático afecta especialmente a los más vulnerables, como mujeres y niñas, debido a factores como la pobreza y los roles de género (UN Women, 2022). Esto subraya la importancia de integrar una perspectiva social y de género en las estrategias de adaptación y mitigación, considerando las distintas vulnerabilidades y los aportes específicos de cada grupo en el diseño de estas estrategias.
___________
(1) En diciembre de 2010, en la COP16, Chile se unió a los Acuerdos de Cancún, comprometiéndose a presentar informes bienales de actualización sobre inventarios de gases de efecto invernadero, medidas de mitigación y apoyo recibido

    2.2. Cambio climático y minería

    La minería desempeña un rol fundamental en la lucha contra el cambio climático, especialmente en la transición energética hacia una economía global baja en carbono. Minerales como el cobre y el litio son minerales críticos y/o estratégicos para tecnologías limpias, como los sistemas de energía renovable, vehículos eléctricos y almacenamiento de energía.
    Si bien la minería es esencial para facilitar esta transición energética, también es una fuente considerable de GEI. A nivel global, se estima que la minería y el procesamiento de minerales representan entre el 4% y el 7% de las emisiones de GEI, debido principalmente a la quema de combustibles fósiles y el consumo de electricidad en las operaciones; porcentaje que puede elevarse hasta un 28% si se incluyen las emisiones generadas por los proveedores en toda la cadena de valor (McKinsey, 2020).

    Clasificación y fuentes de emisiones en la industria
    Las emisiones GEI en la minería se clasifican en tres categorías: Alcance 1, Alcance 2 y Alcance 3, según la metodología del Protocolo de GEI(2). Estas categorías permiten identificar las fuentes de emisiones directas e indirectas y abarcan todo el ciclo de producción y distribución de los recursos mineros.

    . Alcance 1: emisiones directas generadas por las actividades controladas por la empresa. En el sector minero, estas incluyen las emisiones provenientes de la quema de combustibles fósiles en maquinaria pesada y vehículos de transporte dentro de las faenas, como los camiones CAEX en minas a rajo abierto. También se incluyen las emisiones derivadas de procesos industriales específicos, como la fundición.
    . Alcance 2: emisiones indirectas asociadas al consumo de electricidad que la empresa compra y utiliza para sus operaciones. En minería, las emisiones de Alcance 2 se generan cuando las faenas mineras consumen electricidad que proviene de fuentes de energía externas, especialmente en procesos intensivos como la molienda y la concentración del mineral.
    . Alcance 3: emisiones indirectas asociadas a su cadena de valor, tanto aguas arriba como aguas abajo. En la minería, el Alcance 3 incluye emisiones de proveedores, como las generadas por la producción y el transporte de insumos necesarios para la extracción y procesamiento de minerales (combustibles, explosivos, maquinarias). También abarca las emisiones generadas en el transporte de productos finales hacia el cliente y el impacto ambiental del uso de esos productos.

    La siguiente figura muestra las emisiones de los alcances 1, 2 y 3 generadas por las empresas en general.

    Figura 1: Emisiones de Alcance 1, Alcance 2 y Alcance
   

    Fuente: World Resources Institute and World Business (2013)

    Minerales críticos para la transición energética en Chile
    Chile alberga algunos de los minerales críticos más importantes para la transición energética global, incluyendo cobre, litio, cobalto, tierras raras y molibdeno, entre otros. Es el mayor productor de cobre a nivel mundial, representando el 24% de la producción global, y posee las mayores reservas de este mineral, con un 19% del total global (USGS, 2024a). Por otra parte, el país es el segundo mayor productor de litio, con cerca del 24% de la producción mundial, y cuenta con las mayores reservas a nivel mundial, representando un 33% del total global (USGS, 2024b). Estos minerales son indispensables para diversas tecnologías limpias, lo que convierte a Chile en un actor clave para la descarbonización global.
    La demanda de cobre está proyectada a aumentar significativamente en los próximos años para cumplir con las metas de transición energética. Existen distintas proyecciones del aumento de demanda de cobre que s e experimentará en las próximas décadas. Por un lado, la International Energy Agency (IEA) proyecta que, en un esce nario de cero emisiones netas para 2050, la demanda de cobre alcanzará aproximadamente 40 millones de toneladas para ese año (IEA, 2024). Sin embargo, una estimación más alta sugiere que la demanda total de cobre superará los 50 millones de toneladas al 2050, duplicando la demanda actual (S&P Global, 2022). Esta proyección considera no solo el uso del cobre en tecnologías de energía limpia, sino también otros sectores de consumo, como la construcción.
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(2) Guía para la cuantificación de reducciones de emisiones de GEI derivadas de proyectos específicos.

    La importancia de la producción responsable
    A medida que crece la demanda de minerales para la transición energética, es fundamental que la producción de estos recursos se lleve a cabo de manera consciente. Chile, a pesar de contribuir con una fracción mínima de las emisiones globales, tiene una responsabilidad particular debido a su papel como proveedor de las materias primas esenciales para la descarbonización. Al ser el principal productor de cobre y uno de los principales en litio, el país tiene la oportunidad de consolidarse como un referente en prácticas mineras responsables, contribuyendo no solo a la mitigación del cambio climático global sino también a la protección de sus ecosistemas.
    A nivel nacional, según el último Inventario de Gases de Efecto Invernadero (INGEI) de Chile disponible en el 5to Informe Bienal de Actualización ante la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, la minería es responsable del 17,5% de las emisiones totales de GEI del país, considerando tanto las emisiones directas (Alcance 1) como las de indirectas (Alcance 2) (MMA, 2022). Este porcentaje significativo otorga al sector minero un gran potencial para contribuir al cumplimiento de los compromisos internacionales de Chile en reducción de emisiones. La transición hacia una minería baja en carbono es clave para alcanzar los objetivos de la ECLP y la NDC.
    La minería chilena ya ha implementado múltiples iniciativas para reducir las emisiones de GEI, tanto en sus operaciones como de forma indirecta mediante el consumo de electricidad. Las empresas del sector han optado por contratos de energía de fuentes renovables, establecido metas de descarbonización para 2040 o 2050, e impulsado proyectos para reducir el consumo de combustible y mejorar la eficiencia energética, entre otras acciones.
    Por otro lado, el sector minero es especialmente vulnerable a los efectos del cambio climático. La minería en Chile se concentra en el norte del país, en zonas áridas y semiáridas que ya enfrentan escasez y estrés hídrico extremo. Los efectos del cambio climático, como la disminución de precipitaciones y el aumento de temperaturas, agravan estos desafíos, afectando tanto la disponibilidad de agua como las condiciones operativas de las faenas mineras. Además, eventos climáticos extremos, como lluvias intensas y aluviones, pueden dañar infraestructuras críticas y generar interrupciones en las operaciones, lo cual subraya la necesidad de adoptar medidas de adaptación.
    En respuesta, el sector minero del país ha implementado diversas acciones de adaptación, como la elaboración de planes específicos, la instalación de fuentes alternativas de agua y el refuerzo de infraestructuras frente a eventos extremos, tales como remociones en masa y marejadas.
    Dado lo anterior, la minería chilena juega un papel relevante en la lucha contra el cambio climático. A medida que crece la demanda de minerales para la transición energética, es fundamental que la producción de estos recursos se lleve a cabo de manera responsable. Incrementar la extracción de minerales para enfrentar un problema global, como el cambio climático, no debe resultar en la degradación de ecosistemas locales ni en un aumento desmedido de las emisiones de Chile. Es crucial que las actividades mineras minimicen los impactos ambientales y sociales, implementando prácticas de gestión del agua, reducción de emisiones y manejo adecuado de residuos. De esta forma, Chile puede liderar con el ejemplo y establecer un estándar de minería responsable, evitando que la solución a un problema global se convierta en una carga para los ecosistemas y comunidades locales.

    2.3. Políticas y definiciones estratégicas

    Chile cuenta con un marco legal que abarca tanto la actividad minera como la protección ambiental, proporcionando los lineamientos necesarios para un ejercicio responsable de la minería. Además, las políticas públicas y planes sectoriales establecen objetivos específicos para integrar adecuadamente la minería con las estrategias de adaptación y mitigación del cambio climático.

    2.3.1. Marco Legal

    Ley N° 21.455 Ley Marco de Cambio Climático. Esta ley establece el marco jurídico para abordar los desafíos del cambio climático, con el objetivo de alcanzar y mantener la neutralidad de carbono y la resiliencia al 2050. Reconoce principios fundamentales como la no regresión, la progresividad, el enfoque ecosistémico, la equidad y justicia climática, la territorialidad, la transparencia y la participación ciudadana. La ley asigna a los ministerios sectoriales, gobiernos regionales y municipios la responsabilidad de diseñar e implementar medidas de mitigación y/o adaptación al cambio climático, de forma colaborativa y bajo la coordinación del MMA. Además, el artículo 17 mandata la colaboración e incorporación de grupos vulnerables y la equidad de género en los planes de mitigación y adaptación.
    Ley N° 21.364 que establece el Sistema Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres, sustituye la Oficina Nacional de Emergencia por el Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres, y adecua normas que indica. Su objetivo principal es fortalecer las capacidades del país para prevenir y responder eficazmente a emergencias y desastres, mediante una gestión coordinada y eficiente. Además, establece el Sistema Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (SINAPRED), que se implementa en todos los niveles político-administrativos del Estado. Este sistema abarca cada fase del ciclo de GRD y tiene por objetivo fomentar la creación de una cultura de autocuidado, lo que a su vez contribuye a la construcción de un país más resiliente.
    Ley N° 19.300 que aprueba Ley Bases Generales del Medio Ambiente. Esta ley establece normas y procedimientos para la evaluación de impacto ambiental de diversos proyectos y actividades en Chile, incluyendo la minería. Junto con la LMCC, exige considerar los efectos del cambio climático en todas las operaciones con potencial impacto ambiental, garantizando una evaluación rigurosa de los proyectos para mitigar sus efectos en el medio ambiente.
    Ley N° 18.248 Código de Minería. Regula la concesión de derechos mineros y puede influir en la forma en que las empresas mineras abordan los desafíos del cambio climático.
    Ley N° 20.920 que establece marco para la gestión de residuos, la responsabilidad extendida del productor y fomento al reciclaje. Esta ley establece como principal instrumento la Responsabilidad Extendida del Productor (REP), un mecanismo mediante el cual los productores de productos prioritarios asumen la responsabilidad de organizar y financiar la gestión de los residuos generados a partir de la comercialización de sus productos en el país. En la implementación de la ley se establecen diversos productos prioritarios sobre los cuales se debe realizar la gestión en función de las metas que se determinen para ello (en adelante "Ley REP").
    Decreto con fuerza de ley N° 231, de 1953, que establece las disposiciones orgánicas y reglamentarias por las que se regirá el Ministerio de Minería. Este decreto crea el Ministerio de Minería en Chile, estableciendo su rol como el organismo encargado de promover el desarrollo de la industria minera en el país. Entre sus funciones, el Ministerio debe formular políticas, planes y programas orientados a optimizar el aprovechamiento de los recursos minerales, fomentar la actividad minera responsable e impulsar la investigación y la tecnología en el sector. Además, tiene la responsabilidad de coordinar la gestión minera con otras entidades del Estado para asegurar que la explotación de los recursos se realice en beneficio del desarrollo económico y social de Chile.
    Decreto con fuerza de ley N° 1.122, de 1981, del Ministerio de Justicia, que fija texto del Código de Aguas. Este decreto regula el uso de los recursos hídricos del país, establece que las aguas son un bien nacional de uso público y cómo se otorgan los derechos de aprovechamiento de las aguas.
    Decreto supremo N° 132, de 2002, del Ministerio de Minería, que aprueba el reglamento de seguridad minera. Este decreto señala cuáles son las principales normas que la legislación chilena exige para la seguridad en labores de minería, factor que puede incidir en la adopción o modernización tecnológica o de procesos en la actividad minera.
    Decreto supremo N° 248, del 2007, del Ministerio de Minería, que aprueba reglamento para la aprobación de proyectos de diseño, construcción, operación y cierre de los depósitos de relaves. Reglamento que tiene por objeto fijar normas sobre procedimientos para la aprobación de los proyectos de depósitos de relaves mineros y requisitos de diseño, construcción, operación y cierre de los depósitos de relaves mineros y la disposición de sus obras anexas que garanticen la seguridad de las personas y los bienes, entregando al Sernageomin la aplicación y fiscalización de este reglamento sin perjuicio de las atribuciones que en materia de fiscalización posean otros órganos del Estado.
    Decreto supremo N° 16, del 2023, del Mini sterio de Medio Ambiente, que aprueba reglamento que establece procedimientos asociados a los instrumentos de gestión del cambio climático. Reglamento que proporciona los lineamientos para la elaboración de los planes sectoriales de mitigación y adaptación e incorpora al Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Senapred) como contraparte técnica de medidas de Gestión de Riesgo de Desastres (GRD), vinculándose con la ley N° 21.364 (en adelante, el "Reglamento Procedimental").
    Decreto ley N° 3.525 "Crea el Servicio Nacional de Geología y Minería": Esta norma, publicado en 1980, establece el Servicio Nacional de Geología y Minería en Chile (Sernageomin). Sus atribuciones principales incluyen la asesoría al Ministerio de Minería en temas de geología y minería, elaboración de la carta geológica de Chile, gestión del catastro minero, regulación de seguridad minera, y supervisión del uso de explosivos en la industria. Además, tiene funciones en la recopilación de datos sobre recursos minerales y geológicos.

    2.3.2. Políticas y planes

    Políticas climáticas
    Estrategia Climática de Largo Plazo (ECLP). Instrumento donde se han definido los lineamientos generales de largo plazo a nivel sectorial para enfrentar los desafíos del cambio climático, con un horizonte a 30 años (Gobierno de Chile, 2021). Su objetivo principal es avanzar a un desarrollo bajo en emisiones de GEI, hasta alcanzar y mantener la neutralidad de emisiones, y aumentar la resiliencia a los efectos adversos del cambio climático. Lo anterior, también considerando sus medios de implementación a nivel de financiamiento, capacidades y transferencia.
    Contribución Determinada a Nivel Nacional 2020. Presentada por Chile en 2020 en el marco del Acuerdo de París de la CMNUCC, la NDC establece los compromisos del país para r educir emisiones de GEI y adaptarse al cambio climático. Esta primera NDC abarca el periodo 2020-2030 (Gobierno de Chile, 2020). Actualmente, Chile está en proceso de actualizarla para el periodo 2025-2035.
    Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático. Establece el marco conceptual y los lineamientos para la adaptación a largo plazo frente a los efectos del cambio climático, articulando los planes sectoriales en áreas prioritarias como Silvoagropecuario, Biodiversidad, Pesca y Acuicultura, Salud, Infraestructura, Ciudades, Energía, Turismo y Recursos Hídricos (MMA, 2014). En línea con los compromisos climáticos de Chile, el plan promueve pilares fundamentales, como la creación y fortalecimiento de capacidades, el desarrollo y transferencia de tecnología y el financiamiento climático. Como componente de adaptación de la ECLP, el plan entrega lineamientos transversales para los planes sectoriales, tales como la planificación estratégica, la interseccionalidad, las soluciones basadas en la naturaleza, la gestión del riesgo de desastres, y el monitoreo, evaluación y aprendizaje. El plan está en proceso de actualización.

    Políticas sectoriales
    Política Nacional Minera 2050 (PNM 2050). Política estratégica de largo plazo que establece una visión compartida y transversal para la industria minera chilena, con el objetivo de generar un modelo de desarrollo más sustentable (Ministerio de Minería, 2022). La PNM2050, como instrumento rector de las políticas públicas mineras en Chile, establece lineamientos estratégicos para el desarrollo sustentable del sector. Esta política busca consolidar y potenciar el liderazgo de Chile en la producción de minerales esenciales para combatir el calentamiento global y adaptarse a sus efectos, generando valor para el país. Su enfoque también se centra en hacer de la minería chilena una de las más competitivas e innovadoras a nivel mundial, promoviendo la exploración responsable, la participación en la transformación tecnológica, y el fortalecimiento de un ecosistema de proveedores. Además, la PNM2050 aspira a los más altos estándares en seguridad, diversidad e inclusión, mejorando la calidad de vida en las comunidades mineras y fomentando una identidad minera sólida y positiva en la ciudadanía. Con la meta de alcanzar la carbono neutralidad al 2040, esta política impulsa un desarrollo que satisfaga las necesidades actuales sin comprometer los recursos de las generaciones futuras. Para ello, se propone una institucionalidad efectiva que oriente el desarrollo minero con una visión de largo plazo, destacando el apoyo a la pequeña y mediana minería como un pilar fundamental.
    Estrategia Nacional del Litio (ENLi). Estrategia que busca gestionar y desarrollar de manera sostenible los recursos de litio, fundamentales para la transición energética global (Ministerio de Minería, 2023a). Esta estrategia se enfoca en establecer un modelo de gobernanza que integre tanto la participación del Estado como la colaboración con empresas privadas, priorizando la protección ambiental y el respeto por las comunidades locales.
    Estrategia Nacional para el Fortalecimiento de la Capacidad de Fundición y Refinería (ENFURE). Estrategia que tiene como objetivo aumentar y mejorar la capacidad nacional de fundición y refinería, promoviendo prácticas sostenibles y responsables (Ministerio de Minería, 2023b). Esta estrategia busca disminuir la dependencia de fundiciones extranjeras, agregar valor a la producción minera local y mejorar la trazabilidad de las emisiones en la producción de cobre. Para lograrlo, se proponen acciones concretas en tres ejes de trabajo: modernización de las instalaciones existentes, desarrollo de nuevas fundiciones y refinerías, y fortalecimiento de la normativa ambiental y social.
    Plan Nacional de Depósitos de Relaves (PNDR). Este plan tiene como objetivo gestionar de manera sostenible los depósitos de relaves, desde su diseño y construcción hasta su operación y cierre, abarcando tanto los activos como los inactivos y abandonados (Ministerio de Minería, 2019). Este plan se fundamenta en tres ejes principales: 1) Seguridad de la Población; 2) Minería Compatible con el Medio Ambiente y 3) Economía Circular e Innovación.
    Agenda de relaves. La Agenda de Relaves 2025-2026 busca posicionar a la industria minera chilena como un referente global en sostenibilidad, abordando la gestión integral, segura y responsable de los depósitos de relaves. Basada en el PNDR, esta agenda impulsada por el Ministerio de Minería prioriza acciones concretas para su diseño e implementación efectiva. El desarrollo de la agenda fue resultado de un proceso colaborativo entre el sector público y privado. Partiendo de una propuesta del Ministerio, las 3 líneas de trabajo y 7 acciones fueron enriquecidas por la colaboración de actores clave de la industria. Este enfoque asegura que las iniciativas sean viables técnica y normativamente, y que respondan a los desafíos actuales y futuros, promoviendo la innovación y mejores prácticas.
    Política de Fomento a la Pequeña Minería (PFPM): La PFPM, elaborada entre 2022 y 2024, busca establecer un marco estratégico actualizado que responda a los desafíos del sector, orientando cómo el Estado y otras instituciones promueven el desarrollo de la pequeña minería. En el marco estratégico propuesto por la PFPM se encuentran desafíos asociados a gestión ambiental y cambio climático. En particular, en el eje 3 "Faena y explotación" se incluye el objetivo 3.4, que propone "Incentivar prácticas sostenibles en la minería de baja escala metálica y no metálica en actividades operativas hasta el cierre, incorporando enfoques de protección ambiental, economía circular y cambio climático." Por esta razón, es fundamental que el PSCC considere acciones específicas para la minería de baja escala.

    2.3.3. Objetivos del sector minería

    A continuación, se presentan los objetivos sectoriales tanto para las medidas de mitigación como de adaptación abarcadas en ECLP (2021) y en la PNM2050 (2022).

    Objetivos ECLP
    Según la Estrategia Climática a Largo Plazo, los objetivos para el sector minería son:

    . Desarrollar estrategias y/o proyectos de manera colaborativa, fomentando la participación directa de comunidades aledañas y pueblos indígenas.
    . Minimizar los efectos ambientales armonizando el desarrollo de la actividad minera con el medio ambiente, impulsando proyectos para reducir el uso de agua dulce fresca en las operaciones mineras y soluciones basadas en la naturaleza para adaptarse al cambio climático.
    . Minimizar, abordar y gestionar los impactos generados por los relaves activos, abandonados y críticos de la actividad minera.
    . Estar a la vanguardia en la mitigación al cambio climático impulsando el suministro basado en fuentes de energías renovables, y promoviendo la investigación, desarrollo tecnológico e innovación (I+D+i) para el uso de tecnologías bajas o neutras en emisiones.
    . Incorporar criterios de adaptación y riesgo al cambio climático en el diseño y operación de las faenas mineras con un foco multidisciplinario y local (considerando toda la infraestructura necesaria: faenas de alta montaña y en borde costero).
    . Liderar el modelo de economía circular con un foco en el desarrollo de soluciones locales, reutilización de residuos e infraestructura y uso eficiente de recursos.

    Objetivos PNM2050
    Según la Política Nacional Minera 2050, los objetivos estratégicos de los 4 ejes (económico, social, ambiental e institucional) para el sector minería son:

    . Ser líder mundial en la producción sustentable de minerales, fomentando una economía mundial baja en carbono y protegiendo la salud de las personas y el ambiente.
    . Generar una industria de encadenamientos a la vanguardia en innovación y desarrollo.
    . Incrementar la productividad sustentable y competitividad de la industria minera.
    . Contar con empleos de calidad, inclusivos y con altos estándares en seguridad.
    . Desarrollar proyectos de manera colaborativa con las comunidades y pueblos indígenas.
    . Generar valor reduciendo la pobreza multidimensional y resguardando el patrimonio en los territorios donde está inserta.
    . Liderar el modelo de economía circular a través de la reutilización de residuos y uso eficiente de recursos.
    . Liderar la adaptación y mitigación al cambio climático, logrando la neutralidad de carbono del sector al 2040.
    . Minimizar los efectos ambientales armonizando el desarrollo de la actividad minera con el medio ambiente.
    . Contar con una institucionalidad moderna, transparente y eficiente, velando por el desarrollo de la industria en beneficio del país.
    . Promover la valorización de la minería por parte de la sociedad.
    . Potenciar el marco de fomento orientado a la sustentabilidad de la pequeña y mediana minería, aprovechando la riqueza del país.
    . Fortalecer a empresas estatales como Codelco y ENAMI para que sean referentes a nivel internacional.

    2.4. Proceso de elaboración del plan

    El proceso de elaboración del PSCC incluyó una serie de actividades previas y formales con un enfoque participativo, permitiendo la integración de diversas perspectivas del sector.

    2.4.1. Proceso participativo previo

    Este proceso se inició con actividades preliminares antes de la publicación del reglamento procedimental, sentando las bases para un proceso participativo y colaborativo. Previo al lanzamiento oficial del PSCC y a la implementación del proceso formal de elaboración, se llevaron a cabo dos actividades clave orientadas a recabar información y establecer contactos con actores del sector minero.

    Taller preparatorio con empresas: 13 de julio de 2023
    Este taller, realizado de manera presencial en el Ministerio de Relaciones Exteriores, contó con la participación de aproximadamente 40 asistentes, dentro de los cuales un 38% fueron mujeres. Su propósito fue levantar información respecto a las iniciativas que las empresas están desarrollando en materia de cambio climático y despejar dudas relacionadas con las brechas de información detectadas. Además, se buscó generar un primer contacto con gremios y empresas de la gran y mediana minería, en preparación para el proceso participativo que se desarrollaría posteriormente.
    Hito de lanzamiento del PSCC: 19 de octubre de 2023
    Este evento se llevó a cabo en el Palacio Pereira, en formato híbrido, y reunió a cerca de 100 asistentes presenciales, con un 48% de participación de mujeres. Se contó con representantes de las autoridades del Ministerio de Minería y Ministerio del Medio Ambiente. El lanzamiento contó con un panel de discusión compuesto por representantes del sector minero, quienes compartieron sus perspectivas sobre el cambio climático en el sector. El evento se encuentra disponible para el público en el canal de YouTube del Ministerio de Minería, permitiendo un acceso amplio y transparente a la información compartida.

    2.4.2. Proceso de elaboración formal

    El 20 de diciembre de 2023 se publicó en el Diario Oficial la resolución exenta N° 3.640 que "da inicio a la elaboración del anteproyecto de los planes sectoriales de mitigación y adaptación de cambio climático del sector minería". Este hito marca el inicio formal del proceso de elaboración del PSCC.
    Dado que el reglamento procedimental se publicó posteriormente, el 9 de febrero de 2024 se publica en el Diario Oficial la resolución exenta N° 227 que "homologa el procedimiento iniciado para la elaboración del anteproyecto de los planes sectoriales de mitigación y adaptación de cambio climático del sector minería al decreto supremo N° 16, de 2023, del Ministerio del Medio Ambiente".
    En primer lugar, se habilitó un mecanismo de recepción de antecedentes en la plataforma de participación ciudadana del Ministerio de Minería, disponible durante 20 días hábiles. Posteriormente, se dio inicio al proceso participativo formal para la elaboración del anteproyecto de plan, que incluyó tres talleres públicos virtuales y un taller de expertos, también realizado de forma virtual. La Tabla 1 presenta la información detallada de cada uno de estos talleres.

    Tabla 1 .Visión global de la participación en talleres en la etapa de elaboración del anteproyecto


    Fuente: Elaboración propia.

    En términos generales, el proceso contó con una buena participación de actores del sector público, privado, sociedad civil y academia, superando los niveles de participación al compararlo con otros procesos de elaboración de políticas, estrategias o planes en otras materias relacionadas a la minería, lo que refuerza el interés y representatividad de este proceso. Todos los insumos proporcionados por los asistentes fueron considerados valiosos y se integraron en la elaboración del anteproyecto del PSCC.
    Tras recopilar la información obtenida durante el proceso de recepción de antecedentes y en los talleres participativos, se elaboró un primer borrador que fue compartido con los ministerios, servicios y agencias identificados como actores con algún grado de participación en acciones o subacciones específicas. Posteriormente, se llevaron a cabo reuniones bilateral es revisar y ajustar la propuesta de medidas junto a estas instituciones.
    En el componente de mitigación, se trabajó en conjunto con el Ministerio de Energía, el MMA y Cochilco. Para el componente de adaptación, se contó con la colaboración del MMA, el Ministerio de Defensa, el Ministerio de Obras Públicas (MOP), el Ministerio de Salud (Minsal), Cochilco, Sernageomin y Senapred. En particular, Senapred participó como contraparte técnica en el diseño de las medidas, conforme a lo establecido en el artículo 35 del reglamento procedimental, que especifica: "Respecto de los riesgos de desastres, si los hubiere, o, en caso contrario, el Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres, o quien lo reemplace, ejercerá el rol de contraparte técnica para el diseño de dichas medidas." La participación de Senapred fue clave, ya que entregó observaciones que permitieron robustecer las medidas asociadas a la gestión de riesgos de desastres y otros aspectos del plan dentro de su ámbito de competencias.
    A continuación, siguiendo los plazos estipulados en el reglamento procedimental, mediante la publicación de un extracto de la resolución exenta 1.531/2024 en el Diario Oficial, el 12 de junio de 2024, se aprobó el anteproyecto del PSCC y se inició su consulta ciudadana. Esta consulta brindó una instancia para que ciudadanos, organizaciones y actores interesados revisaran y opinaran sobre el contenido preliminar del PSCC. Durante el periodo de consulta, que se extendió por 60 días hábiles, se recibieron más de 700 comentarios, observaciones y sugerencias, lo cual enriqueció el plan y permitió integrar una mayor diversidad de perspectivas en torno a la adaptación y mitigación del cambio climático en el sector minero.
    La consulta contó con dos mecanismos de participación: formularios y talleres participativos. En el sitio web de participación ciudadana del Ministerio de Minería, se pusieron a disposición de la ciudadanía formularios temáticos. Se diseñaron tres formularios: uno para recoger observaciones generales sobre el plan (incluyendo los medios de implementación), y dos específicos para las medidas, correspondientes a los ejes de Mitigación y Adaptación.
    Adicionalmente, se realizaron dos talleres macrozonales presenciales, uno en la Región de Antofagasta y otro en la Región Metropolitana, así como un taller participativo con estudiantes de carreras mineras y afines en la Región Metropolitana. En la Tabla 2 se muestra la información relativa a estos talleres.

    Tabla 2. Visión global de la participación en talleres en proceso de elaboración formal del PSCC


    Fuente: Elaboración propia.

    Adicionalmente, se llevó a cabo un taller sobre Género y Cambio Climático, coordinado por la Mesa de Género y Cambio Climático del MMA. Este taller, realizado el 23 de julio de 2024 en modalidad telemática, contó con la participación de 59 personas, de las cuales el 81% fueron mujeres, provenientes de distintos organismos del Estado. Durante la sesión, se analizaron diversas medidas de mitigación y adaptación propuestas en el PSCC, y se ofrecieron observaciones y sugerencias para integrar de manera óptima el enfoque de género en el plan.
    Para finalizar, el anteproyecto de este plan fue revisado y observado por las instituciones pertenecientes al Equipo Técnico Interministerial para el Cambio Climático (ETICC), como también por el MMA en su calidad de contraparte técnica, además de otras entidades de apoyo como el Comité Científico Asesor o el Consejo Nacional para la Sustentabilidad y el Cambio Climático tal como se indica en los artículos 43 y 44 del Reglamento Procedimental.

    3. DIAGNÓSTICO SECTORIAL

    3.1. Presentación del sector

    3.1.1. Caracterización general 

    La minería abarca una amplia gama de procesos y actores, focalizados principalmente en la exploración y extracción de minerales de depósitos metalíferos formados por eventos geológicos a lo largo de millones de años. La experiencia acumulada y los avances tecnológicos han mejorado significativamente la eficiencia en la explotación de los recursos mineros(3), proporcionando materias primas esenciales para el desarrollo y la mejora de la calidad de vida. En el caso de Chile, la minería se destaca como la principal actividad económica del país y lo posiciona como uno de los mayores productores de cobre y de litio del mundo, además de otros minerales.

    Cadena de valor de la minería
    La cadena de valor de la minería, tanto metálica como no metálica, abarca diversas actividades esenciales, clasificadas en actividades directas y actividades de soporte. Las actividades directas son aquellas ejecutadas por las empresas mineras y que resultan en la generación de productos, incluyendo exploración y prospección, desarrollo de infraestructura, extracción y procesamiento. Por otro lado, las actividades de soporte son las necesarias para facilitar las actividades directas, como el transporte de materias primas y personal, la gestión de residuos y el traslado de materiales al destino final. Cada etapa es fundamental para el desarrollo del sector.
    Actividades directas de la minería:

    . Exploración y prospección: Utiliza tecnología para identificar y caracterizar reservas mineras, minimizando incertidumbres geológicas.
    . Diseño y construcción de la faena minera: Involucra la creación de la infraestructura requerida para la extracción de minerales.
    . Extracción: Varía según el mineral. En minería metálica, la extracción puede ser subterránea o a cielo abierto, y consiste en extraer el material y trasladarlo a la planta de tratamiento. La minería no metálica depende de la naturaleza del material, subdividiéndose en minerales sólidos y disoluciones de sales minerales (salmueras).
    . Procesado: Se enfoca en mejorar la concentración del mineral, con procesos específicos para cada tipo de material. En minería metálica, el procesamiento incluye actividades como chancado, molienda, flotación, bio-lixiviación, electro obtención y fundición, dependiendo de si el mineral es sulfurado u oxidado. En minería no metálica, los procesos varían ampliamente según el tipo de mineral.
    . Cierre: el "cierre" de faenas mineras se refiere al conjunto de medidas y acciones destinadas a mitigar los efectos derivados de la actividad minera, asegurando la estabilidad física y química de las instalaciones remanentes, con el fin de proteger la vida, salud, seguridad de las personas y el medio ambiente.

    Posición global y producción de la minería chilena
    Chile, gracias a sus condiciones geográficas y geológicas, cuenta con importantes concentraciones de diversos minerales. Actualmente, es un actor destacado en el mercado global, posicionándose como el primer exportador mundial de cobre, yodo y renio. Además, ocupa el segundo lugar en la exportación de litio, molibdeno y boro. En menor medida, Chile es también el séptimo exportador de plata y el decimocuarto de oro.
    Como se muestra en la Figura 2, el nivel de producción de la minería metálica y litio ha sido variable entre 2002 y 2021, con fluctuaciones más marcadas en minerales como el litio y el plomo. Otros minerales, como el cobre, oro y plata presentan tendencias de producción más estables. Diversos factores pueden influir en estos niveles de actividad, como cambios en la demanda mundial impulsados por dinámicas financieras internacionales o situaciones específicas en países importadores de materia prima chilena, así como variaciones en la oferta debido a problemas o incentivos a nivel local.
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(3) Se define como recurso minero a una concentración u ocurrencia de material natural, sólido, inorgánico u orgánico fosilizado terrestre de tal forma, cantidad, y calidad que existe una razonable apreciación acerca de su potencial técnico-económico. La localización, tonelajes, contenidos, características geológicas y el grado de continuidad de la mineralización es estimada, conocida, o interpretada a partir de específicas evidencias geológicas, metalúrgicas y tecnológicas.

    Figura 2: Producción de minerales 2002-2021 (año base 2002)


    Fuente: Elaboración propia en base a Sernageomin (2022).

    Contribución a la economía del país
    La minería desempeña un rol fundamental en la economía chilena. Como se muestra en la Figura 3, su contribución al PIB ha oscilado entre el 8,1% y el 14,1% en la última década, alcanzando un 11,9% en 2023.
    Este impacto en la economía se incrementa al considerar el efecto multiplicador de la minería, producto de su encadenamiento productivo. De este modo, el 11,9% registrado en 2023 se eleva a un 21% cuando se incorpora este efecto multiplicador, que para ese mismo año se calculó en 1,8 (Consejo Minero, 2024a).

    Figura 3: Participación del sector minería en el PIB nacional


    Fuente: Consejo Minero (2024a).

    Debido a la particularidad del sector, que depende de la ubicación de los yacimientos para establecer los proyectos, la actividad minera se concentra en la zona norte del país, y, en consecuencia, también los beneficios que esta genera a nivel local. A nivel regional, la Figura 4 muestra que la Región de Antofagasta presenta el mayor porcentaje del PIB regional proveniente de la actividad minera en 2023, con un 52,6%, seguida por Atacama con un 32,8% y Tarapacá con un 28,9%.

    Figura 4: Aporte de la minería al PIB de cada región durante el 2023


    Fuente: Consejo Minero (2024a) a partir de datos del Banco Central.

    La relevancia del sector minero en la economía nacional se refleja también en las inversiones proyectadas para los próximos diez años, las cuales ascienden a cerca de 70 mil millones de dólares. Según el reporte "Inversión en la minería chilena" de Cochilco, la cartera de proyectos para el período 2023-2032 contempla una inversión total de 65.712 millones de dólares, distribuidos en 49 proyectos (Cochilco, 2023).

    Exportaciones
    El rol del sector minero en la economía chilena también se refleja en su significativa participación en las exportaciones del país. Aunque esta cifra varía de año en año, como se muestra en la Figura 5, se observa que no ha bajado del 50% a lo largo de los años. En 2023, el 56% del total de las exportaciones chilenas correspondió a recursos minerales.

    Figura 5: Exportaciones mineras y participación en el total


    Fuente: Elaboración propia en base a Banco Central de Chile (2024).

    Entre los minerales exportados, el cobre ocupa el mayor porcentaje, representando un 81,9% de las exportaciones en 2023, seguido por el litio con un 10,2% y el hierro con un 3,1%, como se muestra en la Figura 6. Además, Chile exporta otros minerales, como el oro, que representa un 2% de las exportaciones mineras, el molibdeno con un 1,2% y la plata con un 1%.
    A nivel regional, las regiones mineras muestran una participación muy alta de la minería en sus exportaciones. En la Región de Atacama, el 95% de las exportaciones provienen de la minería, mientras que en Antofagasta y Tarapacá representan el 91%, en Coquimbo el 84% y en Valparaíso el 64% (Subsecretaría de Relaciones Económicas Internacionales, 2023).

    Figura 6: Composición de las exportaciones mineras





    Fuente: Elaboración propia en base a Consejo Minero (2024a).

    Cobre
    El cobre es esencial para la sociedad moderna gracias a su alta conductividad, durabilidad y reciclabilidad, lo que lo hace indispensable en aplicaciones industriales y tecnológicas, como la construcción, en los dispositivos electrónicos, la infraestructura de telecomunicaciones y el transporte. En la transición energética, el cobre es clave para fabricar vehículos eléctricos, paneles solares, turbinas eólicas y sistemas de almacenamiento de energía. Su demanda está aumentando rápidamente, impulsada por la necesidad de reducir emisiones de GEI y adoptar energía renovables, destacando su importancia para un futuro más sostenible. A nivel mundial, la producción anual de cobre alcanzó las 23 mil toneladas métricas finas (KTMF), con China como principal consumidor, representando el 54% del mercado (Cochilco, 2024a).
    Chile es el principal productor mundial de cobre, con una participación del 24%, seguido por Perú con un 12% y la República Democrática del Congo (RDC) con un 11% (Figura 7). Además, Chile es considerado el país con las mayores reservas de cobre del mundo, con un 19%. Chile es el mayor productor de cobre del mundo, con una producción anual aproximada de 5 millones de toneladas desde hace casi dos décadas.
    El cobre es el mineral más importante para la minería chilena y se exporta principalmente en forma de concentrado y cátodos. Del total de las exportaciones de cobre, un 56% corresponde a concentrado, lo que significa que este se procesa en el extranjero(4).
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(4) Ver Estrategia Nacional para el Fortalecimiento de la Capacidad de Fundición y Refinería (ENFURE) del Ministerio de Minería para más información.






    Fuente: Elaboración propia en base a Consejo Minero (2024a).

    Litio
    El litio se ha vuelto fundamental para la sociedad actual, especialmente por su papel en el almacenamiento de energía. Este mineral es esencial para las baterías de ion-litio, que alimentan desde dispositivos electrónicos hasta vehículos eléctricos, proporcionando eficiencia y duración. Su relevancia ha crecido con la transición energética, ya que estas baterías son indispensables para almacenar energía renovable y electrificar el transporte, ambos elementos clave para reducir emisiones de carbono. La creciente demanda de litio refleja su rol crítico en un sistema energético más limpio y sostenible, con China como su principal consumidor, concentrando el 55% del mercado global.
    El litio es el segundo mineral más importante para la economía chilena. Actualmente, Chile es el segundo mayor productor de litio a nivel mundial, después de Australia, con un 24% de la producción global, y posee las mayores reservas del mundo, que representan un 33% del total (USGS, 2024b).
    En 2023, el consumo global de litio alcanzó las 920 mil toneladas (kt), de las cuales un 62% se destinó a la fabricación de vehículos eléctricos, un 12% a baterías para bicicletas eléctricas y dispositivos electrónicos, y un 10% a sistemas de almacenamiento de energía (Cochilco, 2024b). Esto significa que cerca del 85% del litio consumido en el mundo se utiliza en el sector tecnológico.

    3.1.2. Uso de recursos

    Energía
    La minería es un sector intensivo en el uso de energía y, en Chile, es el cuarto mayor consumidor nacional (Figura 8). Según Cochilco, en 2023 el sector minero consumió el equivalente a 191.678 TeraJoules(5) (TJ) de energía, de los cuales 94.934 TJ correspondieron a combustibles y 96.744 TJ a electricidad.

    Figura 8. Consumo sectorial de energía en Chile en 2022



    Fuente: Elaboración propia en base a Balance Nacional de Energía 2022, Min. de Energía (2023)

    Dado que la mayor parte de esta energía es consumida por la minería del cobre, resulta relevante analizar la proporción de uso de electricidad y combustible en esta industria, tanto a nivel general como por proceso. La Figura 9 muestra que, históricamente, el consumo de electricidad ha sido levemente superior al del combustible y que ambos han aumentado con el tiempo.
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(5) Unidad de energía equivalente a un billón de julios.

    Figura 9: Consumo energético histórico y producción de la minería del cobre



    Fuente: Elaboración propia en base a (Cochilco, 2023c).

    Además, la Figura 10 muestra claramente que el mayor consumo de combustible corresponde a las minas a rajo abierto, debido principalmente al uso de camiones CAEX y maquinaria pesada. En contraste, los procesos de fundición y concentración de cobre registran la mayor demanda de electricidad dentro del sector.

    Figura 10: Consumo de electricidad y combustible por actividad en la minería del cobre al 2023
   

    Fuente: Elaboración propia en base a (Cochilco, 2023c).

    Agua
    Otro recurso crítico para la minería es el agua, utilizada en diversos procesos, como medio de reacción en la lixiviación, en la flotación y como principal insumo en los procesos de concentración. Dado que la minería es intensiva en el uso de agua, su gestión eficiente es fundamental y adquiere cada vez más relevancia, especialmente en Chile, donde la minería se concentra en el norte del país, en el desierto más árido del mundo, una zona que enfrenta un importante estrés hídrico.
    El agua utilizada en la minería proviene de fuentes continentales superficiales, subterráneas y del mar. Adicionalmente, las empresas mineras también emplean agua recuperada, que incluye agua recirculada, de reúso o reciclada. De esta forma, los ingresos de agua en la minería comprenden tanto el agua extraída de fuentes primarias como el agua recuperada.
    En el año 2023, los ingresos de agua en la minería alcanzaron 73,02 m³/s, de los cuales un 74,2% correspondió a aguas recuperadas (Figura 11). El restante 25,8% provino de fuentes de agua fresca, siendo un 16,5% de agua continental y un 9,3% de agua de mar.

    Figura 11: Ingresos de agua en la minería del cobre, 2023
   




    Fuente: Elaboración propia en base a Cochilco (2024c).

    Debido a la escasez de recursos hídricos y a la competencia que enfrenta la industria minera por el uso del agua, especialmente en áreas con estrés hídrico, donde compite con comunidades locales y otros sectores productivos como la agricultura, la industria ha realizado esfuerzos para reducir el consumo de agua continental, incrementando el uso de agua de mar. Como muestra la Figura 12, el volumen de agua de mar utilizado en los procesos mineros ha aumentado en los últimos años, mientras que el consumo de agua subterránea y superficial ha disminuido.

    Figura 12: Tendencia de las extracciones de agua por fuente de abastecimiento en la minería del cobre 2013-2023
   

    Fuente: Elaboración propia en base a Cochilco (2024c).

    3.1.3. Actores importantes en la industria minera

    Según su grado de participación en la cadena de procesos del negocio minero, las entidades del sector público y privado pueden agruparse en: empresas mineras y gremios, proveedoras de la minería, instituciones públicas, sociedad civil y pueblos originarios, entidades de fomento a la producción y academia e investigación.

    Gran minería
    Dentro de los grupos de actores en la minería, destacan las empresas y gremios mineros, ya que son quienes ejecutan directamente la operación y producción de minerales. En Chile, la mayor participación en el sector corresponde a las grandes mineras privadas y la gran minería estatal. En 2023, la producción de cobre en la minería privada fue significativamente mayor que en la minería estatal. Según los datos, la producción de cobre de la minería privada aumentó un 1,2% en comparación con el año anterior, mientras que la producción de la minería estatal, liderada por Codelco, disminuyó un 8,3% en el mismo período. El segmento de la gran minería del cobre está compuesto principalmente por grandes empresas multinacionales privadas, como Anglo American, BHP Billiton, Antofagasta Minerals, entre otras, junto con Codelco, la empresa estatal. 
    Por el lado de litio, en Chile existen dos grandes empresas que actualmente explotan este mineral: Albermarle y la Sociedad Química y Minera de Chile (SQM). Ambas empresas operan en el Salar de Atacama utilizando la tecnología de evaporación para la producción de litio, aprovechando las condiciones climáticas de la región. Para el año 2023, el nivel de producción de litio en Chile fue de 271 kt de Carbonato de Litio Equivalente (LCE) (Cochilco, 2024b). Ese mismo año, SQM y Codelco firmaron un Memorándum de Entendimiento (MoU) para operar conjuntamente en el Salar de Atacama en un futuro próximo.

    Pequeña y mediana minería
    La pequeña minería desempeña un papel importante en la generación de empleo, especialmente en el norte del país. En 2022, este segmento produjo 48.797 toneladas de cobre, 1.394 kg de oro y 10.896 kg de plata, con exportaciones valoradas en USD 516 millones (Cochilco, 2023d).
    Por otro lado, la mediana minería, integrada por unas veinte compañías, es también un segmento económico relevante en empleo, producción, inversión y exportaciones. En 2022, produjo 198.498 toneladas de cobre, 3.616 kg de oro y 80.384 kg de plata (Cochilco, 2023d).

    Gremios de la industria minera
    Los gremios de la industria minera tienen como objetivo representar los intereses de sus asociados, fortaleciendo las redes del sector productivo y promoviendo su desarrollo. En Chile, existen varios gremios vinculados a las empresas mineras, como el Consejo Minero y la Sociedad Nacional de Minería (SONAMI). Además, hay gremios de proveedores, tales como la Asociación de Proveedores Industriales de la Minería (APRIMIN) y MINNOVEX, así como gremios que representan el sector de la pequeña minería y otros rubros asociados.

    3.1.4. Acuerdos y estándares voluntarios 

    Las empresas mineras en Chile, tanto públicas como privadas, han adoptado medidas voluntarias para abordar los desafíos del cambio climático. A continuación, se destacan algunas de las estrategias implementadas.

    Metas de carbono neutralidad
    Empresas y gremios mineros se han comprometido voluntariamente a alcanzar metas de carbono neutralidad. Cabe destacar que el Consejo Internacional de Minería y Metales (ICMM) se ha fijado la meta de alcanzar cer o emi siones netas de GEI de Alcance 1 y 2 para 2050, involucrando a 25 de las mayores operaciones mineras del mundo, empresas globales dentro de las que se encuentran varias con operaciones en Chile, como también Codelco. Sin embargo, algunas empresas han establecido metas de neutralidad de carbono para 2040. Tal es el caso de Collahuasi y Anglo American: Collahuasi apunta a alcanzar un equilibrio neto de cero emisiones de alcance 1 y 2 para 2040, mientras que Anglo American se ha comprometido a lograr la neutralidad de carbono en sus emisiones de alcance 1 y 2 en el mismo año (Consejo Minero, 2024).
    En Chile, las principales empresas de la gran minería vinculadas al Consejo Minero y comprometidas con la reducción de emisiones de GEI incluyen a BHP, Antofagasta Minerals, Anglo American, Teck, Collahuasi, Caserones, Glencore, Barrick, Codelco, Río Tinto, Freeport, Compañía Minera del Pacífico, Candelaria y KGHM Polska Miedz.

    Alcance 3 y trazabilidad:
    En línea con estos compromisos, el ICMM promueve la estandarización de las emisiones de alcance 3 y el establecimiento de metas mediante la publicación de una guía que facilita la divulgación de emisiones en la industria minera y metalúrgica (ICMM, 2023). Esta guía proporciona un marco estandarizado para calcular las emisiones a lo largo de la cadena de valor, basado en el Estándar de Alcance 3 del Protocolo de GEI del Instituto de Recursos Mundiales (WRI) y el Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sostenible (WBCSD), uno de los estándares más amplios utilizado a nivel global para contabilizar y reportar emisiones corporativas.
    En Chile, se han desarrollado diversas iniciativas para avanzar en trazabilidad, orientadas a medir y reducir estas emisiones en colaboración con actores clave del sector:

    Calculadora de Emisiones de Alcance 3 de Codelco y Alta Ley: Codelco y la Corporación Alta Ley (CAL) han lanzado una calculadora de emisiones de Alcance 3⁶ , diseñada para ayudar a las empresas mineras a evaluar y reducir su huella de carbono en toda la cadena de suministro. Esta herramienta permite a las compañías estimar las emisiones asociadas a cada etapa, fomentando prácticas de sostenibilidad más transparentes y responsables en el sector.

    Mesa de Trazabilidad de Alta Ley: CAL ha impulsado la primera mesa de trazabilidad de emisiones de Alcance 3 en colaboración con las principales empresas mineras que operan en Chile. Esta mesa busca crear un marco de trabajo común y avanzar en la identificación de emisiones a lo largo de la cadena de valor, promoviendo la cooperación entre las empresas para implementar mejoras continuas en trazabilidad.

    Compromiso del International Lithium Association: SQM y Albemarle participan activamente en el International Lithium Association, donde se han comprometido a mejorar la trazabilidad y sostenibilidad en la producción de litio. Este compromiso incluye el monitoreo de emisiones y la adopción de estándares internacionales, impulsando prácticas de responsabilidad ambiental en toda la cadena de valor del litio.

    Contratos de suministro eléctrico de fuentes de energía renovable
    Empresas como ENAMI, Codelco, Collahuasi, Anglo American y Minera Sierra Atacama han adoptado contratos de compraventa de energía basados en fuentes renovables.
    Aunque la industria del litio genera menos emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en comparación con la minería del cobre, las empresas líderes en Chile están implementando medidas para reducir su huella de carbono. Albemarle ha avanzado en la contratación de energías renovables para alimentar sus procesos.

    Metas de Electrificación de Procesos
    Empresas como Codelco, SQM, BHP y Anglo American han establecido metas de electrificación, especialmente en flotas de vehículos.

    Medidas de Eficiencia Energética
    Se implementan medidas de eficiencia energética promovidas por acuerdos entre el Ministerio de Energía y el Consejo Minero. Algunos ejemplos incluyen la adopción de la norma ISO 50.001 y la incorporación de tecnologías eficientes en procesos de producción y desalación.
    Con el objetivo de promover un uso racional y eficiente de los recursos energéticos, destaca la promulgación de la Ley de Eficiencia Energética (Ley N° 21.305), aplicable a grandes consumidores de energía, es decir, aquellas con consumos anuales superiores a 50 teracalorías (Tcal). Este grupo incluye la mayoría de las operaciones de la gran y mediana minería, que deberán reportar sus consumos al Ministerio de Energía e implementar sistemas de gestión de energía, fortaleciendo así el compromiso con la eficiencia y sostenibilidad en el sector. La ley establece la meta de reducir la intensidad energética en un 10% nacional para el año 2030, lo que se traducirá en una disminución de 28,6 millones de toneladas de CO2.

    Participación Ciudadana
    El cambio climático, al ser un desafío global, requiere la elaboración de instrumentos que incluyan la participación de todos los actores relevantes que puedan verse afectados por las acciones de mitigación o adaptación diseñadas e implementadas. Esto implica que, ante desafíos como la seguridad de los pasivos ambientales mineros, la gestión del recurso hídrico y otros problemas relacionados, no solo se debe involucrar a las empresas y a la academia, sino también garantizar la participación de las comunidades.
    Algunas empresas también reconocen la importancia de establecer un diálogo transparente y participativo desde las etapas tempranas de sus proyectos. Además, se han integrado criterios de participación ciudadana en div ersas actividades, como la compra y venta de créditos de carbono. Para que la participación ciud adana sea legítima y eficaz, es necesario involucrar a una diversidad de actores relevantes en función de la problemática y el contexto social específico.
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(6) Para más información: https://www.corporacionaltaley.cl/calculadora-emisiones-alcance-3/

    En el sector minero, esto implica recibir aportes, sugerencias, preocupaciones y demandas diferenciadas de trabajadoras y trabajadores. Asimismo, durante el diálogo con las comunidades, es esencial contar con la participación de representantes de organizaciones de base, líderes comunitarios y mujeres emprendedoras.

    3.1.5. Externalidades

    Las emisiones de GEI y carbono negro son una externalidad de la actividad minera, pero existen otras –positivas y negativas– que es relevante destacar, como los efectos de la minería en el empleo nacional y las externalidades ambientales. A continuación, se presenta una breve descripción de ambas.

    Empleo
    La población ocupada del sector "explotación de minas y canteras" ha variado entre 184.880 trabajadores en 2020 y 289.280 en 2022, en el periodo comprendido entre 2013 y 2022 (INE, 2022). Como se muestra en la Figura 13, entre 2013 y 2017 hubo una disminución sostenida en el número de trabajadores y trabajadoras, mientras que entre mediados de 2020 y 2022 se produjo un importante aumento, atribuido a la reactivación económica post COVID-19. En el trimestre de julio a septiembre de 2022, la fuerza laboral alcanzó las 289.280 personas, alcanzando el valor más alto registrado trimestralmente desde 2013.
    Por otro lado, la participación de la minería en el empleo nacional ha fluctuado de forma similar, en un rango del 2,2% al 3,4% entre 2013 y 2022. En 2022, la proporción de personas ocupadas en la minería varió desde un 2,8% en el trimestre móvil de diciembre a febrero, hasta un 3,3% en el trimestre de julio a septiembre.

    Figura 13: Empleo trimestral del sector explotación de minas y canteras




    Fuente: Población ocupada por rama de actividad económica según trimestres del INE (2022).

    La participación de las mujeres en el empleo de la industria minera ha experimentado un crecimiento notable en los últimos años. De acuerdo con el "Monitoreo de Indicadores de Género" de la Alianza CCM-Eleva, publicado en agosto de 2024, la presencia femenina en empresas mineras consideradas en la muestra del estudio alcanzó un 21,8% durante el primer semestre de 2024, lo que representa un aumento significativo desde el 8,9% registrado en 2018 (CCM-Eleva, 2024). Este avance refleja el compromiso de la industria por promover la inclusión y equidad de género en sus operaciones.
    Por otro lado, el informe de Cochilco indica que la participación femenina en la industria del cobre se sitúa en un 13,5%, mientras que en las empresas contratistas mineras es del 12% (Cochilco, 2023a). Estas cifras evidencian una variabilidad en la representación femenina según el segmento de la industria y el tipo de estudio realizado, resaltando la necesidad de continuar implementando políticas y prácticas que fomenten la equidad de género en todos los niveles del sector minero.
    En 2022, la industria minera contrató a 2.554 mujeres, representando un 35% de las nuevas incorporaciones, es decir, una de cada tres personas contratadas fue mujer (CCM-Eleva, 2023). Estas cifras demuestran un progreso significativo a nivel histórico en la inclusión de las mujeres, el cual se alinea con las metas establecidas en la Política Nacional Minera 2050, que busca alcanzar una participación femenina del 20% para 2030 y del 35% para 2050.
    El aumento de la participación de las mujeres en minería está relacionado con acciones intencionadas por parte de las empresas y del Estado, dirigidas a elevar su presencia en la industria. Estas acciones incluyen formas de reclutamiento, mantención y promoción, políticas de capacitación y de debilitamiento de los estereotipos de género relativos a las capacidades, conocimiento, toma de iniciativas y respuesta al riesgo. En este sentido, cabe destacar el papel de la Mesa Nacional Mujer y Minería en la implementación de acciones concretas y la generación de políticas que promuevan una mayor participación de las mujeres en el sector minero.

    Calidad del aire
    Desde fuentes móviles hasta estacionarias, diversas actividades relacionadas con la minería emiten partículas y gases que se desplazan, se diluyen y experimentan cambios físicos y químicos. Entre estos contaminantes se encuentran el dióxido de azufre, óxidos de nitrógeno, compuestos orgánicos volátiles y metales pesad os, los cuales contribuyen a la formación de smog, lluvia ácida y neblina t óxica. Su presencia puede tener efectos pe rjudiciales en la salud humana, generando enfermedades respiratorias y cardiovasculares, además de alterar las dinámicas de los ecosistemas.
    Asimismo, las emisiones de polvo de las operaciones mineras pueden depositarse en el suelo y el agua, afectando tanto la biodiversidad como la infraestructura. Actualmente, existen zonas declaradas como saturadas y latentes por contaminación del aire asociadas a la actividad minera, como las comunas de Tocopilla y Calama, en la Región de Antofagasta, y Andacollo, en la Región de Coquimbo.
    Además, el ruido, las vibraciones y la iluminación generados por actividades como tronaduras, motores, rampas y generación de energía, entre otras, pueden tener efectos significativos tanto en la vida silvestre de las áreas donde se ubican las minas como en la calidad de vida de las comunidades cercanas.

    Impacto sobre la biodiversidad
    Las principales actividades mineras que afectan la biodiversidad incluyen la eliminación de vegetación y suelo vegetal, la reubicación de organismos, la emisión de contaminantes y la generación de ruido y vibraciones. Estas acciones provocan la pérdida, modificación y fragmentación de los hábitats naturales, lo que a su vez conduce el desplazamiento de la fauna. La fragmentación de los ecosistemas implica, a largo plazo, una disminución en la variabilidad genética de las especies, aumentando su riesgo de extinción.
    En este contexto, algunas especies se ven más afectadas que otras. Por ejemplo, animales de baja movilidad, como invertebrados, reptiles y pequeños mamíferos, que habitan en comunidades altamente dependientes de factores específicos, como el tipo de suelo, el clima y la latitud, se vuelven más susceptibles a los efectos de la actividad minera. Del mismo modo, las especies acuáticas que habitan en cuerpos de agua confinado pueden sufrir impactos críticos debido a la contaminación.

    Impactos en la calidad del suelo
    Los principales efectos de la actividad minera en la calidad del suelo están relacionados con la erosión, la disposición de materiales en los depósitos de relaves, la remoción de material, y la acidificación y oxidación de los suelos. La erosión, en particular, se vincula estrechamente con los cambios en el uso del suelo provocados por actividades como la eliminación de vegetación para la excavación, la construcción de instalaciones de procesamiento de minerales, la edificación de campamentos, y la construcción de caminos y otras infraestructuras críticas, como puertos.
    Los relaves son los desechos generados en el procesamiento de rocas en las operaciones mineras, compuestos principalmente de roca molida y agua. Si bien estos residuos no son inicialmente tóxicos, pueden experimentar reacciones químicas con el tiempo que liberan sustancias contaminantes, lo cual plantea riesgos para la calidad del suelo y del agua en las áreas cercanas. Por esta razón, la gestión adecuada de los relaves es una prioridad en el ámbito minero, requiriendo un monitoreo constante para prevenir impactos ambientales negativos.

    Impacto sobre el valor paisajístico
    La degradación del paisaje que ocurre producto de las diversas actividades mineras afecta el valor paisajístico y cultural de los territorios en que se produce.

    Impacto sobre los recursos hídricos
    La actividad del sector minero puede afectar la calidad y disponibilidad del agua si no se implementan las medidas preventivas necesarias. En lo que respecta a la calidad del agua, el riesgo ambiental principal está vinculado a la liberación de drenaje ácido en cuerpos de agua superficial o subterránea. Este fenómeno ocurre en la minería metálica cuando los sulfuros presentes en la roca entran en contacto con el aire y el agua, generando ácido sulfúrico que puede filtrarse y disolver metales tóxicos, ocasionando graves impactos en peces, aves, mamíferos, plantas y otros organismos. Otros riesgos ambientales son la deposición de materiales provenientes de la erosión del suelo y de los desechos mineros en aguas superficiales, así como la descarga de drenajes de obras, comúnmente conocidos como sistemas de achique.
    El consumo de agua por parte de la minería, especialmente en áreas donde el recurso es escaso, tiene un impacto directo en la disponibilidad de agua subterránea y superficial, afectando la capacidad del sistema para satisfacer diversas necesidades. En ese sentido, el sector minero chileno está implementando en mayor medida el uso de agua de mar para sus actividades mineras mediante plantas desaladoras. La proyección de demanda de agua de origen continental esperada a 2033 alcanza los 6,15 metros cúbicos por segundo, lo que representa una disminución de un 45% respecto al consumo real de agua continental de 2021 en la minería del cobre (Cochilco, 2022).

    Figura 14: Proyección demanda de agua en la minería del cobre



    Fuente: Cochilco (2022).

    3.1.6. Consideraciones sobre maladaptación

    La maladaptación corresponde a aquellas medidas que, en vez de reducir las vulnerabilidades al cambio climático, aumentan los riesgos a largo plazo o crean nuevas vulnerabilidades, por lo que es fundamental evitarla. La maladaptación suele surgir de una planificación que no considera los efectos a largo plazo o las características específicas del entorno. Barnett y O'Neill (2010) describen cinco tipos de maladaptación: 1) acciones de adaptación que incrementan las emisiones de GEI; 2) imposición de cargas desproporcionadas sobre las poblaciones más vulnerables; 3) altos costos de oportunidad; 4) reducción de incentivos para la adaptación, y 5) dependencia de infraestructuras costosas. Un ejemplo de esta última es la planta desalinizadora de Santa Bárbara, construida por 34 millones de dólares y nunca utilizada, debido a lluvias suficientes en la región, lo cual subraya la importancia de una planificación adecuada.
    A modo de ejemplo, la instalación de plantas desaladoras sin una evaluación ambiental adecuada puede generar efectos adversos significativos en los recursos hídricos y el ecosistema local, especialmente en relación con el vertido de salmuera (L. Saavedra Löwenberger, et al., 2023). La salmuera es un efluente con alta concentración de sales y otros compuestos químicos que, al ser descargado sin los estudios pertinentes, puede alterar el equilibrio natural de los cuerpos de agua receptores. Esto afecta la biodiversidad marina, poniendo en riesgo especies sensibles a cambios en la salinidad, las cuales podrían desplazarse o sufrir altas tasas de mortalidad, generando un impacto acumulativo difícil de revertir. Además, sin la identificación precisa de las áreas de vertido, el efecto de la salmuera podría extenderse a zonas críticas de reproducción y alimentación, comprometiendo la supervivencia de especies vulnerables.
    Si las plantas desalinizadoras no se implementan de manera responsable, pueden aumentar las emisiones de GEI debido al alto consumo eléctrico, además de crear otros impactos ambientales, como la elevación de salinidad en puntos de descarga y la vulnerabilidad ante el aumento del nivel del mar.
    Para evitar estos problemas, es crucial realizar estudios de impacto ambiental detallados y definir cuidadosamente las áreas de descarga de salmuera. Además, avanzar hacia una legislación que regule específicamente la descarga de salmuera es fundamental para asegurar prácticas sostenibles que resguarden la salud ambiental y la biodiversidad en zonas de alto valor ecológico.
    Finalmente, estas externalidades afectan indirectamente la situación de las comunidades aledañas y, especialmente, a las mujeres, ya que aumentan la carga de trabajo en el acceso a fuentes de agua, dificultan el cuidado de la salud de personas vulnerables (como niños, niñas, adolescentes, personas mayores, personas con discapacidad y migrantes) y ponen en riesgo sus actividades productivas, muchas de las cuales están vinculadas a la seguridad alimentaria, como la agricultura de subsistencia.

    3.2. Análisis sectorial de emisiones

    3.2.1. Categorías del Inventario Nacional de Gases de Efecto Invernadero (INGEI) asignadas al sector

    El INGEI es un instrumento fundamental para monitorear y gestionar las emisiones de GEI, contribuyendo a los compromisos internacionales asumidos por el país en materia de reducción de emisiones. Además, este inventario es parte de los esfuerzos nacionales para alcanzar la neutralidad de emisiones a más tardar el año 2050, según lo establecido por la LMCC.
    El presupuesto de emisiones de GEI(7) para el periodo 2020-2030 asignado al Ministerio de Minería en la actual Estrategia Climática de Largo Plazo es de 174,1 MtCO 2eq. A nivel país, Chile comprometió en su NDC de 2020 un presupuesto de emisiones de GEI que no superará las 1.100 MtCO2 eq entre el 2020 y 2030, con un máximo de emisiones (peak) al 2025, y a alcanzar un nivel de emisiones anuales de GEI de 95 MtCO2 eq al 2030. Este presupuesto constituye la suma de las emisiones anuales de cuatro componentes del INGEI entre 2020 y 2030: (1) emisiones por generación eléctrica del sector minería; (2) emisiones por combustión de combustibles en la minería y cantería; (3) emisiones por procesos industriales durante la producción de cal y (4) del ácido nítrico. La descripción de cada categoría se presenta en la Tabla 3.

    Tabla 3: Descripción de las categorías del INGEI imputadas al sector minería en la ECLP



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(7) Cantidad máxima de emisiones de GEI acumuladas que se pueden emitir en un periodo determinado.

    Cada una de las categorías es estimada en los procesos de actualización del INGEI que ocurren durante la elaboración de los IBA de Chile ante la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. En particular, la metodología utilizada para las estimaciones sigue las directrices del IPCC de 2006 para los inventarios nacionales de GEI.

    3.2.2. Emisiones históricas

    A lo largo de los años, las categorías de emisiones imputadas al Ministerio de Minería en la ECLP han representado el tercer sector con mayores emisiones en Chile, solo superadas por las asignadas al Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones y al Ministerio de Energía (Figura 15). Desde 1990, las emisiones del sector han pasado de 6,2 MtCO 2eq a 18,5 MtCO 2eq en 2020, representando un incremento significativo. En este contexto, al 2020, el Ministerio de Minería asumía la responsabilidad de un 17,5% de las emisiones nacionales.

    Figura 15: Emisiones INGEI por sector nacional y categorías imputadas al Ministerio de Minería



    Fuente: MMA (2022)

    Los componentes que representan las mayores emisiones del sector son la generación eléctrica y las emisiones directas de la minería y cantería. En cuanto al primero, cabe destacar que las emisiones del INGEI imputadas al sector minería consideran parte de las emisiones derivadas de las actividades de generación eléctrica del país, siendo este proporcional al consumo eléctrico de la industria. Además, es importante destacar que, bajo esta metodología de asignación, no se considera como factor el atributo renovable de los contratos de suministro eléctrico con fuentes renovables que mantienen diversas empresas mineras con empresas de generación eléctrica.

    Minería del cobre
    Por el tamaño y los procesos utilizados en la minería del cobre en Chile, este subsector es responsable de gran parte de las emisiones totales atribuidas al sector minero. De hecho, si comparamos las emisiones de GEI asignadas al Ministerio de Minería en 2020 con las emisiones específicamente calculadas para la minería del cobre, se observa que las emisiones de alcance 1 y alcance 2 en este subsector alcanzaron los 16,36 MtCO2 eq, (Cochilco, 2021), lo cual representa el 88,4% de las emisiones imputadas al Ministerio de Minería en ese año.
    Para tener una perspectiva más actualizada, durante el año 2022, se estima que la minería del cobre registró emisiones de GEI por un total de 14,56 MtCO 2eq, de las cuales, el 44% fueron directas y el 56% correspondieron a emisiones indirectas (Cochilco, 2023b). Esto representa una reducción de un 14% en relación a 2020, lo que se atribuye principalmente al consumo de electricidad.

    Figura 16: Emisiones de Alcance 1 y Alcance 2 totales, 2022




    Fuente: Elaboración propia en base a Cochilco (2023b).

    En la minería del cobre, el proceso que genera la mayor cantidad de emisiones de alcance 1 es la extracción en mina de rajo abierto, que representa un 80% de las emisiones directas (Figura 17). Esto se debe principalmente al uso de camiones de alto tonelaje, conocidos como camiones CAEX. Por otro lado, las mayores emisiones de alcance 2 provienen del proceso de concentradora, que abarca un 53% de las emisiones indirectas (Cochilco, 2023b).

    Figura 17: Emisiones de Alcance 1 y Alcance 2 por proceso




    Fuente: Elaboración propia en base a Cochilco (2023b)

    3.2.3. Proyección de emisiones

    Gases de efecto invernadero
    La proyección de emisiones del sector tiene directa relación con las potenciales variaciones en la demanda de minerales y la implementación de medidas relativas a los compromisos nacionales. La prospectiva de emisiones es un ejercicio que está en constante actualización en el Estado. A continuación, se enumeran diversos ejercicios relevantes, para derivar hacia el final de este apartado en un análisis respecto al presupuesto de emisiones asignado al sector minería 2020-2030 y el cumplimiento de este.
    La Planificación Estratégica de Largo Plazo 2023-2027 (PELP) del Ministerio de Energía, proyecta emisiones directas para los diversos sectores del país en función de tres escenarios:

    . Carbono neutralidad (CN). Existen mejores condiciones económicas a nivel mundial y local. Se adoptan nuevas tecnologías que permiten alcanzar mayores niveles de penetración de la electromovilidad y de medidas de eficiencia en los sectores productivos, de la mano del desarrollo de la industria del hidrógeno verde.
    . Recuperación lenta post COVID-19 (RL). El impacto de la pandemia del COVID-19 se traduce en una ralentización de la transición energética. Se priorizan acciones que apuntan a mejorar la calidad de los servicios y que tienen un impacto directo en las personas. En particular, los esfuerzos apuntan a mejorar la calidad del aire en las ciudades regulando el uso de la leña y aplicando medidas de eficiencia energética en viviendas. Se implementan todas aquellas medidas que se desprenden de la Estrategia de Electromovilidad y de la Ley de Eficiencia Energética.
    . Transición energética acelerada (TEA). Se transita progresivamente hacia alternativas de calefacción como el recambio de calefactores, la energía distrital y la aislación térmica de las viviendas. Además, el masivo despliegue de energías renovables en el sistema eléctrico, de la mano de la incorporación de soluciones de almacenamiento, habilita que se electrifiquen consumos en todos los sectores de la economía. Finalmente, se profundiza la integración de electromovilidad y se desarrolla ampliamente la industria de producción de hidrógeno verde y de combustibles sintéticos.

    En la PELP 2023-2027, el sector minería se subdivide en minería del cobre, salitre(8), hierro y minas varias. La proyección de las emisiones directas de la minería bajo los tres escenarios se presenta en la Figura 18. Como se observa, las emisiones directas del sector bajo los escenarios TEA y CN son menores a 7 MtCO 2eq al 2030, llegando a 2 MtCO 2eq al 2050. Bajo el escenario de recuperación lenta post COVID-19, las emisiones ascienden a 7,4 y 6,9 MtCO 2eq al 2030 y 2050, respectivamente.

    Figura 18. Emisiones directas del sector minería proyectadas bajo distintos escenarios.



    Fuente: Elaboración propia en base a Ministerio de Energía (2021).
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(8) El litio se considera dentro de esta categoría.

    Por otro lado, también existe la proyección emisiones de GEI del Sistema Nacional de Prospectiva, que fue la que se utilizó para determinar el presupuesto de emisiones y los esfuerzos que debe realizar el sector minero para contribuir a los compromisos internacionales de Chile en materia climática que se encuentran publicados en la ECLP. La Figura 19 muestra la proyección de emisiones directas del sector minería hacia 2050. Las proyecciones se basan en las categorías de emisiones del INGEI asignadas al Ministerio de Minería a excepción de la proporción de emisiones correspondiente al consumo eléctrico de la industria (ver Tabla 3). Estas estimaciones se construyeron a partir de los datos del 5IBA de 2020, los últimos datos públicos disponibles para esta evaluación.
    Según el gráfico, las emisiones directas del sector muestran un aumento sostenido hasta mediados de la presente década, alcanzando un peak de 9 MtCO 2eq para el 2024, para que en 2025 comiencen a disminuir de manera gradual. Entre 2035 y 2039, las emisiones se estabilizarían, manteniéndose en aproximadamente 5,9 MtCO 2eq anuales durante este período. Posteriormente, a partir de 2040, se observa una baja significativa, que luego continúa con una reducción más constante y uniforme hasta alcanzar los 3,6 MtCO 2eq en 2050.

    Figura 19: Proyección de emisiones directas de minería al 2050 ECLP



    Fuente: Elaboración propia con datos entregados por el MMA.

    Respecto de las emisiones asociadas a la generación eléctrica demandada por el sector minero, se estima que en el futuro el uso de energía aumente debido al aumento de la electrificación de sus procesos, incremento en la profundidad de los yacimientos y dureza de la roca, el aumento de procesos de desalinización y/o impulsión del agua de mar, el crecimiento de la industria y el decrecimiento de las leyes de minerales. Cochilco menciona un aumento del 31% en el consumo eléctrico de la minería del cobre entre 2021 y 2032.
    Dado este incremento, es fundamental que el factor de emisión del Sistema Eléctrico Nacional (SEN) continúe en descenso para reducir las emisiones de GEI asociadas a la generación eléctrica que demanda el sector. El factor de emisión es un coeficiente que indica la cantidad de CO 2eq emitida por cada unidad de energía producida, en este caso, por cada megavatio-hora (MWh) generado en el SEN. Este indicador permite evaluar el impacto ambiental de la generación de electricidad y proyectar reducciones de emisiones según la composición de fuentes energéticas, lo que es clave para la industria minera, al ser uno de los grandes consumidores de electricidad del país.
    La Figura 20 muestra las proyecciones del factor de emisión del SEN al 2050. En este gráfico de muestran datos históricos para los años entre 2020 y 2023, y esto se complementa con 4 escenarios que son clave en la prospectiva energética: (i) Escenario de referencia modelado en el proceso de carbono neutralidad en el sector energía realizado en 2019 (considerando serie 2020-2050); (ii) escenario carbono neutralidad del proceso nombrado realizado en 2019 (considerando serie 2020-2050); (iii) actualización del escenario de referencia en el plan sectorial de mitigación del sector energía (considerando serie 2024-2050); (iv) escenario considerando un retiro acelerado de las centrales a carbón al 2030 que corresponde al escenario de mitigación del plan sectorial de mitigación de energía (considerando serie 2024-2050). Como se observa, los datos históricos muestran que se está materializando la descarbonización de la matriz de generación eléctrica, y según el nuevo escenario de mitigación, considerando el retiro acelerado de centrales a carbón, se espera que el factor de emisión del SEN en 2030 sea de aproximadamente 0,01 toneladas (t) de CO 2eq/MWh, una reducción significativa en comparación con el promedio anual de 2021 de 0,41 tCO 2eq/MWh. A largo plazo, se proyecta que en 2050 el factor de emisión se reduzca aún más, siendo inferior a los 0,01 tCO 2eq/MWh.

    Figura 20: Proyección del factor de emisiones del Sistema Eléctrico Nacional al 2050






    Fuente: Elaboración propia en base a: Para datos históricos: Portal Energía Abierta de la Comisión Nacional de Energía; Para datos proyectados: Carbono neutralidad en el sector energía y anteproyecto de plan sectorial de mitigación y adaptación al cambio climático del sector energía, Ministerio de Energía

    Tanto en los componentes de mitigación de los planes sectoriales de minería y energía hay acciones que afectan el comportamiento de las emisiones de GEI que se incluyen en el presupuesto sectorial. En la Figura 21 se presenta el comportamiento de las emisiones asignadas al sector considerando 3 tipos de escenarios: Escenario Carbono Neutralidad 2020 (ECLP); Escenario de referencia actualizado en el componente de mitigación del plan sectorial de energía; y, Escenario de mitigación considerando las medidas que se encuentran en los planes sectoriales de energía y minería.
    En el caso de que se cumpla la ambición modelada tanto para las emisiones directas (combustión en operaciones mineras) e indirectas (emisiones asociadas a la generación de electricidad acorde a la proporción del consumo eléctrico respecto al total nacional en el SEN) las emisiones de GEI en el periodo 2020-2030 ascenderían a 160 MtCO 2eq. En el caso de que se cumplan las trayectorias asociadas a los escenarios de referencia las emisiones superarían las 165,8 MtCO 2eq. En ambos escenarios el sector minería estaría cumpliendo el presupuesto de emisiones asignados en la ECLP (171,4 MtCO 2eq). De igual forma es relevante que se cumpla la trayectoria de descarbonización de la red eléctrica, ya que solo queda una holgura de 5,5 MtCO 2eq la que podría ser mermada por la composición tecnológica de generación eléctrica en el SEN. Por ejemplo, al considerar la trayectoria de salida de centrales de carbón al 2040 en vez de al 2030, supuesto utilizado en las modelaciones de la ECLP en el año 2020, el sector minería tendría emisiones acumuladas entre el 2020 y 2030 de un total de 177,8 MtCO 2eq, no cumpliendo el compromiso sectorial.

    Figura 21: Emisiones sector minería 2020-2030




    Fuente: Elaboración propia en base a: ECLP y Anteproyecto de Plan Sectorial de Mitigación y Adaptación al Cambio Climático del Sector Energía, Ministerio de Energía (MEN, 2024)

    Carbono negro
    El carbono negro es un contaminante derivado de la combustión incompleta de materiales fósiles, como el diésel, y contribuye al cambio climático debido a su capacidad de absorber la luz solar y calentar la atmósfera. En el sector minero, las principales fuentes de carbono negro incluyen la maquinaria pesada, como camiones de acarreo, excavadoras y otros equipos que funcionan con diésel, además de las plantas generadoras de energía que emplean combustibles fósiles, especialmente en zonas remotas sin conexión a la red eléctrica. En el caso de la maquinaria, las emisiones se generan tanto por el desplazamiento como por la combustión de combustible en sus motores. La minería subterránea también puede contribuir a las emisiones de carbono negro, ya que requiere de sistemas de ventilación para dispersar los contaminan tes generados durante la operación. Asimismo, en algunos procesos de extracción y refinación se utilizan equipos que liberan partículas de carbono negro, especialmente en operaciones que dependen de combustibles fósiles para su funcionamiento y transporte.

    3.2.4. Factores que determinan las emisiones

    Las emisiones del sector minería son sensibles a diversas variables. Entre los factores que afectan el nivel de actividad se encuentran:

    Demanda de minerales metálicos y no metálicos
    La demanda de minerales metálicos y no metálicos tiene un impacto directo en la producción y actividad del sector minero. A medida que esta demanda aumenta, se incentiva la producción, elevando la actividad en el sector. Una de las principales medidas para lograr la carbono neutralidad es la transformación de la matriz energética hacia una basada en energías renovables. Según el Banco Mundial (2020), esta transición hacia tecnologías limpias será más intensiva en uso de minerales en comparación con la generación de electricidad a base de combustibles fósiles.
    Como resultado, se proyecta que la minería chilena enfrentará un aumento significativo en la demanda para satisfacer la necesidad mundial de energía renovable. Las consecuencias de este aumento de demanda en las emisiones nacionales de GEI dependerá de diversos factores, especialmente de las medidas que se tomen durante la próxima década respecto de la transición en el uso de combustibles (especialmente el diésel) y la transformación de la matriz energética. Un aumento en la demanda de minerales sin una transición adecuada a una economía baja en carbono resultaría en un incremento de las emisiones sectoriales.
    La siguiente figura (Figura 22) muestra cómo diversas tecnologías clave para lograr una economía baja en carbono, como los paneles solares, turbinas eólicas y el hidrógeno verde, requieren grandes cantidades de minerales específicos, incluyendo cobre, cobalto, níquel, litio, cromo, zinc y aluminio, entre otros. Los puntos rojos indican minerales de alta importancia para cada tecnología, mientras que el color amarillo representa una importancia moderada y el celeste una baja. El cobre, por ejemplo, es fundamental para la energía solar fotovoltaica, la energía eólica, la bioenergía, las redes eléctricas y las baterías para vehículos eléctricos y almacenamiento. Por su parte, el litio es muy relevante para las baterías de almacenamiento y vehículos eléctricos, mientras que minerales como el cobalto, presentes en menor cantidad en Chile, también son esenciales para estas baterías.

    Figura 22: Mapa de minerales necesarios para el desarrollo de tecnologías de generación bajas en carbono




    Fuente: (IEA, 2022)

    La proyección de los porcentajes de la demanda ha ido variando en los últimos años debido a la actualización del alcance y escenarios considerados. Por su parte, la última proyección disponible, realizada por S&P Global (2022), estima que la demanda total de cobre se duplicará al 2050. Esta diferencia se debe a que se consideran otros usos del cobre y no solo el requerido para la transición energética. Además, el contexto global ha cambiado bastante en los últimos años y se consideran nuevos escenarios futuros para proyectar el crecimiento de la demanda del cobre. 

    Ley de los minerales
    La ley de los minerales afecta directamente el consumo de energía en el sector minero. A medida que disminuye la ley del mineral, es decir, la proporción de mineral valioso en la roca, se requiere una mayor cantidad de energía para obtener la misma cantidad de producto final. Esto se debe a que menores leyes obligan a extraer y procesar mayores volúmenes de material, lo que incrementa la actividad y el consumo de combustibles en maquinaria y camiones de transporte. Además, el consumo de electricidad aumenta, dado que se necesitan mayores volúmenes de agua y procesamiento.
    Esta relación inversa entre el consumo de energía y la ley promedio del mineral en la minería el cobre se ilustra en la Figura 23, que presenta el consumo energético por cada mil toneladas métricas de cobre fino producido en comparación con las leyes promedio de las operaciones mineras en 2022. En el gráfico, los círculos verdes representan a la gran minería estatal, los azules a la gran minería privada, y los rojos a la mediana minería. El tamaño de los círculos indica el nivel de producción de cobre fino equivalente durante ese año. Como se observa, las operaciones con leyes de explotación más altas registraron un menor consumo energético por cada mil toneladas de cobre producido, mientras que aquellas con leyes más bajas mostraron un consumo significativamente mayor.

    Figura 23: Consumo energético por cobre fino producido y ley promedio del mineral por operación minera, 2022




    Fuente: (Cochilco, 2023c)

    Actualmente, el fenómeno de disminución de la ley del mineral es un problema estructural de la minería chilena, proviene del envejecimiento de las minas y aumento de la dureza de la roca disponible. Las empresas han tenido que aumentar los volúmenes de extracción para lograr mantener los niveles de producción, lo que resulta en mayores emisiones sectoriales. Un ejemplo de esta tendencia es el que se presenta en la Figura 24, donde se ilustra la relación inversa entre la evolución del consumo unitario de energía y la ley promedio anual del mineral desde el 2001 al 2022.

    Figura 24: Evolución del consumo unitario de energía y leyes a nivel nacional, 2001-2022




    Fuente: (Cochilco, 2023c)

    En la minería del litio, aunque no se utiliza el concepto de ley, existe un equivalente conocido como concentración del mineral, que indica la proporción de litio disponible en la salmuera y se expresa en partes por millón (PPM). Una mayor concentración facilita el proceso de extracción, mientras que menores concentraciones exigen un aumento en el uso de energía y recursos.

    Distancia de acarreo
    Las minas, en particular aquellas de rajo abierto, han envejecido y con ello se han iniciado nuevas fases de explotación, aumentando las distancias de acarreo de material. Este problema estructural, que se proyecta en el tiempo, incrementa el requerimiento de combustibles y del nivel de actividad del sector. Sin la debida transformación sectorial a sistemas de transporte bajos en carbono, esta situación podría incrementar las emisiones sectoriales.

    Cambios tecnológicos
    Algunos cambios tecnológicos en el sector minero exigen mayores consumos energéticos, lo que eleva sus emisiones al ser implementados. Un ejemplo es la desalación, un proceso que ha cobrado relevancia en la minería chilena debido a la escasez hídrica en diversos territorios y los conflictos socioambientales derivados de los diferentes usos del agua. Como se aprecia en la Figura 25, se ha experimentado un aumento de la capacidad instalada de agua de mar para el uso en minería en los últimos años en Chile. Este proceso aumenta el consumo de energía por la electricidad necesaria en la desalación misma, las grandes distancias de transporte y las diferencias de altitud entre los puntos de captación y uso del agua. Otro caso es la extracción directa de litio, promovida por la Estrategia Nacional del Litio. Aunque esta técnica tiene una menor huella hídrica y es más sostenible, requiere altos niveles de energía para su operación.

    Figura 25: Aumento de la capacidad instalada (por año y acumulada) de agua de mar para uso en minería en los últimos años




    *SIAM= Sistema de Impulsión de Agua de Mar sin Desalar.
    Fuente: (EY & CPC, 2020)

    Como se mencionó previamente (Capítulo 3.1.5), el consumo de agua en la minería impacta directamente la disponibilidad de agua subterránea y superficial, limitando la capacidad del sistema para atender diversas necesidades, especialmente en zonas de escasez hídrica. En este contexto, el sector minero chileno ha incrementado el uso de agua de mar mediante plantas desaladoras para sus operaciones. La demanda proyectada de agua continental para 2033 se estima en 6,15 metros cúbicos por segundo, lo que representa una reducción del 45% en comparación con el consumo de agua continental registrado en 2021 en la minería del cobre (Cochilco, 2022).

    Precio internacional de los minerales metálicos y no metálicos
    El precio internacional de los minerales es volátil y varía en función de su dem anda, la que depende de las dinámicas financieras internacionales y las tendencias tecnológicas, así como de la oferta, que dep ende principalmente de las dinámicas nacionales. En general, un aumento en los precios de los minerales provoca un aumento en la producción del sector, pero no siempre es el caso. Las tendencias históricas en términos de precio y producción varían según el mineral, como demuestran los datos relación producción/precio del Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin). Por ello, si bien el precio puede ser un indicador de producción a corto plazo, las proyecciones del nivel de actividad y efecto en las emisiones del sector son menos directas.
    Por otro lado, los principales factores que afectan la tasa de emisión son los siguientes:

    Factor de emisión de GEI de la matriz de generación eléctrica nacional
    En el periodo 2008-2018, entre un 54 y 60% de las emisiones totales en la minería del cobre resultaron del consumo de electricidad de diversas actividades del sector (Cochilco, 2019). Dichas emisiones son directamente proporcionales a la intensidad de emisiones de la matriz de generación eléctrica nacional, razón por la cual es uno de los principales factores que afectan la tasa de emisión de la minería. Por ejemplo, la conexión del Sistema Interconectado Central con el Sistema Interconectado del Norte Grande, que en 2017 dio paso al Sistema Eléctrico Nacional, significó una disminución sustantiva de las emisiones sectoriales dada la disminución del factor de emisión de la red. Por su parte, las proyecciones estiman que el aumento de la participación de las energías renovables disminuirá sustantivamente el factor de emisión de la matriz en los próximos años. Así, también se proyecta que las emisiones por unidad de volumen de mineral extraído disminuyan.

    Uso de tecnologías que descarbonicen las operaciones
    El nivel de electrificación de los procesos mineros, como el uso de camiones eléctricos para el transporte de material y personas, afecta la tasa de emisión del sector, dado que, de acuerdo con la configuración de la matriz de generación eléctrica actual, el uso de electricidad resulta en menores emisiones que el uso de energéticos, como el diésel o carbón. El efecto del nivel de electrificación en las emisiones sectoriales será mayor en la medida en que el factor de emisiones de la matriz disminuya.

    3.2.5. Otras políticas con impacto en la implementación de medidas de mitigación sectorial

    Existen instrumentos que establecen medidas en materia de mitigación, adaptación e integración que han sido asignadas al Ministerio de Minería –o alguna de sus instituciones asociadas– con un papel de líder o involucrado. La Tabla 4 presenta un resumen de estas medidas y el tipo de responsabilidad asignada al Ministerio (o su representante regional). Cabe destacar que la ECLP asigna dos tipos de responsabilidad frente a la implementación: líder o involucrado. Adicionalmente, en el grado de involucrado establece niveles de involucramiento que van desde el 1 al 4, siendo el 1 el nivel más bajo.

    Tabla 4: Metas con algún grado de responsabilidad asignada al Ministerio de Minería.














    La colaboración entre diversas instituciones del Estado es fundamental para alcanzar los objetivos de mitigación y adaptación al cambio climático. Un trabajo interministerial coordinado permite diseñar e implementar políticas más integrales y efectivas, asegurando que todos los sectores contribuyan de manera conjunta a reducir las emisiones y a construir una economía baja en carbono. Además, esta sinergia fortalece la capacidad del Estado para responder a los desafíos climáticos en áreas clave, como energía, transporte, minería y agricultura, promoviendo una adaptación efectiva a los impactos del cambio climático.
    Es fundamental considerar las medidas presentes en los Planes de Acción Regionales de Cambio Climático (PARCC) al elaborar el PSCC, aprovechando las sinergias con aquellos PARCC que se desarrollaron en el mismo periodo, como el PARCC de Antofagasta. Durante el proceso de elaboración tanto del PSCC como del PARCC de Antofagasta, se trabajó en conjunto para identificar y optimizar medidas comunes. Además, se sugiere la actualización de los PARCC vigentes y apoyar la formulación de los nuevos, facilitando así la implementación de las medidas del PSCC a través de los respectivos PARCC. Es importante recordar que las Secretarías Regionales Ministeriales (SEREMIs) de Minería participan en los Comités Regionales de Cambio Climático (CORECC), encargados de la elaboración y actualización de los PARCC. En este sentido, se recomienda coordinar esfuerzos entre el Nivel Central y las SEREMIs para asegurar coherencia entre el PSCC y los PARCC, especialmente en lo relacionado al sector minero.
    Es clave, en este contexto, avanzar hacia la creación de un marco regulatorio habilitante que facilite y acelere la implementación de procesos y proyectos de bajas emisiones de carbono en sectores productivos. Ejemplo de este trabajo conjunto ya se ha visto en los compromisos asumidos a partir del Royalty, que han involucrado activamente al Ministerio de Hacienda. Estas experiencias reflejan cómo el trabajo interministerial permite acelerar la implementación de políticas que, además de mitigar las emisiones, contribuyen a la sostenibilidad económica y ambiental del país.

    3.3. Evaluación de impactos y vulnerabilidad de riesgos

    3.3.1. Vulnerabilidad e impactos en las operaciones mineras

    Impactos vinculados al uso de recurso hídrico
    El agua es un insumo esencial para la operación minera, utilizado en todas las etapas del proceso, desde la exploración hasta el procesamiento de minerales. La escasez de agua, exacerbada por el cambio climático, representa un riesgo significativo para la sostenibilidad y rentabilidad de la minería en Chile. Los efectos de esta escasez pueden incluir la paralización de operaciones y la disminución de la productividad si el agua se convierte en un recurso escaso y de acceso limitado.
    Aunque se espera una mejora en la eficiencia de los procesos mineros, la proyección de un aumento en la demanda de minerales sugiere que la demanda de agua aumente o al menos se mantenga constante en el futuro, (ver Figura 14). Según el Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR2), aproximadamente un cuarto del déficit de precipitación experimentado durante la megasequía(9) es atribuible al cambio climático antrópico(10) (CR2, 2015). En un futuro cercano, esta condición continuará, lo que resultará en una mayor incidencia de sequías, como la que estamos experimentando actualmente, y en un aumento en la aridificación(11) de las regiones central y sur de Chile.
    La Dirección Meteorológica de Chile (DMC), en su "Reporte anual de la evolución del clima en Chile" (DMC, 2024), informa que en 2023 el país experimentó un déficit anual de precipitaciones. Aunque se registraron eventos extremos en invierno en algunas regiones, el año continuó siendo seco, acumulando así 17 años consecutivos con precipitaciones por debajo del promedio histórico de 1961-1990. Según el informe, a nivel nacional, la tendencia de las precipitaciones ha disminuido un 4% cada década desde 1961, una reducción que se aceleró a 6% por década en los últimos 40 años. A nivel regional, el análisis muestra que en 2023 las regiones de Atacama y Coquimbo enfrentaron déficits especialmente graves, con provincias como Huasco y Elqui registrando hasta un 80% de déficit.
    Además, el índice de sequía del mismo reporte muestra que el 52% del territorio continental estuvo afectado por algún grado de sequía durante 2023. La zona norte, desde Arica y Parinacota hasta Coquimbo, registró sequía en todas sus categorías. Estas condiciones subrayan la importancia de evaluar los efectos futuros de la escasez de agua en el sector minero de Chile.
    Considerando estas condiciones y proyecciones climáticas, es fundamental evaluar los efectos de la escasez de agua en el sector minero de Chile. Los riesgos asociados incluyen tanto impactos directos, como la posible interrupción de operaciones, como riesgos secundarios, entre los que destaca la competencia por el uso del agua y la dependencia de la hidroeléctrica como fuente de energía.
    La competencia por el agua es un desafío creciente debido a la disminución de su disponibilidad y a la creciente demanda del recurso para múltiples propósitos. Esto puede desencadenar conflictos con comunidades locales, dañar la reputación de las empresas y derivar en sanciones regulatorias. La escasez de agua afecta no solo a la actividad minera, sino también a la calidad de vida de las familias en estas zonas. Por otro lado, la dependencia del recurso hídrico en la generación hidroeléctrica puede reducir la producción minera en épocas de sequía, cuando la generación de electricidad a partir de fuentes hídricas se ve afectada.
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(9) Déficit de precipitaciones cercano al 30% que ha experimentado Chile desde el año 2010 entre las regiones de Coquimbo y La Araucanía.
(10) Causado por actividades humanas.
(11) Proceso a largo plazo en el que una región se vuelve cada vez más árida.

    Impactos vinculados a temperaturas extremas
    Las olas de calor y el aumento gradual de las temperaturas plantean desafíos significativos en la industria minera, tanto en términos de salud y seguridad de los trabajadores como en los costos operativos y de mantenimiento.
    Las altas temperaturas generadas por las olas de calor pueden tener efectos graves en la salud humana, incluyendo fatiga, deshidratación, mareos, confusión mental, calambres musculares y, en casos extremos, la muerte (Mason et al., 2013).
    En Chile, se proyecta un aumento en la frecuencia y severidad de estos eventos en todo el territorio bajo el escenario climático RCP 8.5 (Pica-Téllez, et al., 2020), donde las olas de calor –definidas como tres o más días consecutivos con temperaturas superiores al percentil 90– muestran una tendencia ascendente, que varía desde 0,1 hasta 1,6 (Dirección Meteorológica de Chile, 2024).
    En el sector minero, el control de la maquinaria y procesos requiere muchas veces de una alta intervención humana, lo que agrava los riesgos asociados a las olas de calor. Para proteger la seguridad de los trabajadores, las empresas pueden verse obligadas a paralizar temporalmente las operaciones en caso de calor extremo, lo que impacta en los ingresos. Además, las operaciones suelen ralentizarse para garantizar condiciones seguras, lo que reduce la productividad. Los trabajadores en funciones de exploración, detonación y transporte en áreas desérticas enfrentan un riesgo elevado, pues laboran en entornos de altas temperaturas y jornadas prolongadas (Heal & Park, 2016).
    Las olas de calor también impactan indirectamente los costos operativos, a que la disminución de la humedad en el suelo eleva los niveles de material particulado en el aire. Esto podría incrementar el uso de agua para controlar el polvo y cumplir con los estándares ambientales, lo cual eleva los costos de operación. A su vez, el aumento de la temperatura del agua puede favorecer la proliferación de algas, afectando la calidad del agua utilizada en las plantas desalinizadoras y ocasionando interrupciones en su operación. Esto aumenta los costos de mantenimiento y tratamiento, comprometiendo la continuidad de las actividades mineras.
    Finalmente, las temperaturas elevadas pueden afectar la transmisión eléctrica y los componentes eléctricos, generando interrupciones en la operación, gastos adicionales por recambio de componentes, mantenimiento y mantenimiento, y pérdida de ingresos (Bartos, et al., 2016). Además, la alta demanda energética durante los episodios de calor extremo puede agravar estas interrupciones y aumentar los costos operativos.

    3.3.2. Vulnerabilidad e impactos en la infraestructura minera

    La infraestructura minera en Chile enfrenta riesgos significativos por precipitaciones extremas y marejadas, eventos priorizados en el PSCC debido a su creciente frecuencia y gravedad en un contexto de cambio climático. Estos fenómenos no solo interrumpen operaciones y afectan la seguridad de los trabajadores, sino que también impactan la sostenibilidad de la minería al dañar instalaciones y amenazar ecosistemas. Dado el aumento de estos eventos extremos, su gestión y adaptación son esenciales para asegurar la continuidad operativa y la resiliencia del sector.

    Impactos vinculados a las precipitaciones extremas
    La precipitación intensa representa una de las principales amenazas para la industria minera, con potenciales consecuencias como inundaciones, remociones en masa y desborde de ríos. Estos eventos afectan tanto la infraestructura como los activos mineros, provocando inundaciones en vías de acceso y aluviones que interrumpen caminos y afectan directamente las instalaciones. Como resultado, se incrementan los costos laborales, de reparación y reprogramación, junto con pérdidas de ingresos debido a la interrupción de la producción (Mason et al., 2013).
    Este riesgo lleva a la suspensión de operaciones para proteger la seguridad de los y las trabajadores/as y prevenir daños a los activos e infraestructura. Además, las inundaciones en las rutas de transporte perturban la logística de la industria.
    En los últimos años, diversos eventos de precipitaciones extremas han afectado la minería en Chile. En 2015, Codelco sufrió daños en varias de sus plantas en el norte del país, con una caída de 6.500 toneladas en la producción de su división El Salvador y un cierre temporal en Chuquicamata y Radomiro Tomic (BBVA Research, 2015). Lundin Mining Corporation también reportó la suspensión temporal en sus minas Candelaria y Ojos del Salado en la Región de Atacama, debido al frente de mal tiempo (BBVA Research, 2015). Más recientemente, en junio de 2023, Codelco detuvo preventivamente sus operaciones de rajo abierto en la mina El Teniente y Andina debido a las precipitaciones extremas.
    Las precipitaciones intensas también comprometen la estabilidad física y química de los depósitos de relave. La inestabilidad física puede ocurrir cuando el volumen de agua acumulado en las estructuras de contención supera los rangos para los cuales fueron diseñadas, lo que incrementa el riesgo de rebalses, filtraciones o incluso colapsos de los depósitos. Estos eventos no solo elevan los costos de monitoreo y mantenimiento, sino que ta mbién pueden detener las operaciones, impactando la productividad y generando pérdidas económicas. La estabilidad química es otro factor crítico, ya que debe garantizarse que los materiales depositados no liberen elementos o compuestos químicos al ecosistema, ya sea por transporte aéreo o por disolución en las aguas subterráneas y superficiales.
    Estos riesgos aumentan los costos operativos debido a la necesidad de mantenimiento y la adaptación de las estructuras, además de la posible contaminación de aguas y suelos cercanos por rebalses o filtraciones, afectando a la flora, la fauna y la salud humana.
    El subíndice de Cambio Climático y Recursos Naturales (CCRN)(12), desarrollado por Senapred, clasifica la vulnerabilidad de las comunas frente al cambio climático en cuatro niveles: ‘Mínimo', ‘Bajo', ‘Moderado' y ‘Alto', proporcionando una primera aproximación a partir de respuestas ponderadas de una encuesta comunal. Si bien este subíndice no es tan específico como el análisis que se realiza de riesgo climático en metodologías como las propuestas por el IPCC, sirve como una primera aproximación. Es importante destacar que este subíndice no considera las proyecciones futuras del clima ni tampoco la evidencia científica desarrollada de escenarios climáticos del país ni datos climáticos históricos. Según este subíndice, 21 comunas mineras presentan un índice alto, 14 un índice moderado, 7 un índice bajo y 1 un índice mínimo (Tabla 5). La presencia de un gran número de comunas con índices altos y moderados sugiere la necesidad de implementar medidas adaptativas específicas para abordar las consecuencias ambientales en un contexto de cambio climático en constante evolución.

    Tabla 5: Índice por comuna minera de Chile

















    Impactos vinculados a las marejadas
    Las marejadas afectan las actividades marítimas, como la transferencia de carga y la navegación, debido al cierre de puertos, que puede extenderse por varios días. Esto impacta el transporte de materiales mineros hacia su destino final, generando un aumento en los costos logísticos por el desvío de carga hacia otros puertos, la acumulación de producto en espera de embarque, provocando potenciales pérdidas de ingresos y mayores costos para mantener reservas de insumos importados (Pica, et al., 2020). Un ejemplo ocurrió en 2018, cuando las marejadas obligaron al cierre temporal del puerto de Patache, afectando las operaciones de Collahuasi, y el puerto de Chañaral, que es utilizado por la mina Salvador de Codelco.
    Según el reporte N° 12 de la Cámara Marítima y Portuaria de Chile (2021), la actividad marítima del país está siendo afectada por fenómenos meteorológicos y oceanográficos extremos, incluyendo un aumento en eventos de marejadas. Esto ha incrementado los días de cierre portuario, generando pérdidas económicas multimillonarias para distintos sectores y encareciendo materias primas, con un impacto directo en la minería.
    Las marejadas también afectan las plantas desaladoras, pudiendo provocar paradas operativas por falta de agua y aumento en los costos de mantención y reparación (Pica, et al., 2020).
    Es fundamental gestionar estos impactos desde la etapa de diseño de los proyectos e infraestructuras, anticipando los posibles efectos de los eventos climáticos y las variables de riesgo. Esto permite desarrollar estructuras resilientes que reduzcan al mínimo las interrupciones operativas y contribuyan a la sostenibilidad del sector.

    3.3.3. Riesgos climáticos en la minería

    Según la Ley Marco de Cambio Climático (Ley 21.455), los riesgos vinculados al cambio climático se definen como "aquellas consecuencias potencialmente adversas para sistemas humanos o ecológicos, reconociendo la diversidad de valores y objetivos asociados con tales sistemas. En el contexto del cambio climático, pueden surgir riesgos de los impactos potenciales del cambio climático, así como de las respuestas humanas al mismo."
    En la evaluación del riesgo climático, se consideran tres componentes esenciales definidos por el Atlas de Riesgos Climáticos (ARClim): amenaza climática, exposición y sensibilidad (MMA, 2020):

    . Amenaza climática: Se refiere al cambio de condiciones climáticas entre el pasado (1980-2010) y el futuro (2035-2065) bajo un escenario pesimista de emisiones de gases de efecto invernadero.
    . Exposición: Es la medida del tamaño absoluto o relativo del sector o sistema que podría verse afectado en la condición actual.
    . Sensibilidad: Son los factores no climáticos que influyen directamente en las consecuencias de un evento climático bajo las condiciones actuales.

    Sin embargo, para obtener una visión integral de los riesgos del cambio climático, es crucial entender la interacción entre estos componentes o factores. Las cadenas de impacto se utilizan como una herramienta metodológica que conecta los distintos factores del riesgo climático en una secuencia lógica y cohesiva.
    A través de este enfoque, las cadenas de impacto crean un "hilo conductor" que permite una representación más precisa del riesgo climático, analizando cómo interactúan estos factores para proporcionar una evaluación holística. Esto resulta especialmente útil en sectores como la minería, donde el riesgo climático puede afectar tanto las operaciones productivas como las comunidades aledañas, influenciando la capacidad de adaptación del sector.
    En Chile, mediante la plataforma ARClim, se han evaluado tres riesgos climáticos clave para el sector minero utilizando la metodología de cadenas de impacto. A continuación, se presentan los factores empleados en esta evaluación y los principales resultados obtenidos para el sector.
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(12) Disponible en Geoportal Senapred

    Sequías en faenas mineras
    Esta cadena de impacto, publicada por el Ministerio del Medio Ambiente en la plataforma ARClim, muestra el riesgo climático en faenas mineras a lo largo del territorio nacional por condiciones de baja pluviometría. La disminución en la disponibilidad de agua para las operaciones mineras tiene impactos negativos en la productividad, a lo largo de todo el proceso de transformación de los minerales. En un escenario de múltiples amenazas, marcado por eventos de calor extremo y déficit hídrico recurrente, la productividad se ve afectada no solo por la limitación del recurso en la producción, sino también por las condiciones laborales de los trabajadores del sector minero. Asimismo, esto exige una mayor eficiencia en el uso del recurso y requiere la creación de mesas de trabajo con diversos actores, dada la creciente competencia por el agua.
    Para evaluar el riesgo de sequía en las operaciones mineras, el grupo de minería de ARClim ha utilizado la disminución de las precipitaciones como indicador de amenaza. Este análisis se ha realizado para el período futuro comprendido entre 2035 y 2065 y considerando el periodo de referencia 1980 a 2010, bajo el escenario RCP 8.5, el escenario más desfavorable. Se observa que la zona centro-sur del país experimentará una reducción significativa en las precipitaciones, por lo que las faenas ubicadas en esta zona presentan un mayor factor de amenaza.
    En cuanto al factor de exposición se consideró el indicador de número de faenas por unidad área (5x5 km2) de este modo, las comunas con un mayor nivel de exposición fueron aquellas con mayor concentración de faenas por unidad área, destacándose Iquique, Pozo Almonte, Calama, Sierra Gorda, Antofagasta, Taltal, Chañaral, Diego de Almagro, Copiapó, Tierra Amarilla y Vallenar.
    Con respecto al factor de sensibilidad, fueron considerados dos indicadores: i) no-preparación o falta de adecuación de la infraestructura (variaciones históricas), y ii) viabilidad de contar con una fuente de agua alternativa, siendo las comunas cordilleranas de la zona centro-sur las calificadas con mayores niveles de sensibilidad.
    Para la capacidad adaptativa se consideró el indicador de porcentaje de consumo de agua proveniente del mar respecto de la extracción total. En este caso, las comunas de María Elena y Sierra Gorda fueron las que obtuvieron un mayor nivel de capacidad adaptativa puesto que hacen uso de una fuente alternativa de agua para el uso minero.
    A partir de la cuantificación de cada componente de la cadena de impacto, se identificó que las faenas con mayor nivel de riesgo frente a sequías están en las comunas de Salamanca de la Región de Coquimbo, San Esteban y Los Andes de la Región de Valparaíso y Colbún de la Región del Maule (ver Figura 26). Su alto nivel de riesgo se debe principalmente a que cuentan con niveles significativos de amenaza, así como una alta sensibilidad.

    Figura 26: Mapa de riesgo por sequía en faenas mineras

















    Fuente: ARClim.

    Disminución en la productividad minera por déficit hídrico
    Esta cadena de impacto evalúa la variación de ingresos económicos por las interrupciones operativas y/o la disminución en la capacidad de producción por la disminución de precipitaciones y la disponibilidad hídrica a nivel subcuenca. Además, representa la variación potencial de costos de producción por el reemplazo de fuentes de agua continentales por agua de mar.
    A partir de los datos proporcionados por el MMA provenientes de un estudio de 2021, se desarrolló una primera aproximación de los riesgos que el déficit hídrico podría representar para la productividad de la industria minera. Para evaluar el factor de amenaza, se consideró el indicador de frecuencia de sequías publicado en la plataforma ARClim, el cual representa el aumento en el periodo futuro (2035-2065) en la frecuencia de periodos en que la precipitación acumulada es menor al 75% del promedio de la precipitación acumulada en el periodo de referencia (1980 a 2010). En este caso, se identificó que las subcuencas con los niveles de amenaza más altos se extienden desde la Región de O'Higgins hasta la Región de Aysén. De este modo, aquellas faenas mineras ubicadas en esta zona son las que presentan un mayor nivel de amenaza frente al incremento de sequías.
    En cuanto al factor de exposición, se consideró el indicador normalizado del número de faenas mineras activas por unidad de área. En este caso, el área correspondía a las distintas subcuencas del territorio chileno. A partir de ello, se identificó que las faenas ubicadas en las subcuencas Loa Medio (entre el río Salado y la quebrada de Barrera) y Quebrada Caracoles Bajo junto con Quebrada El Buitre, en la Región de Antofagasta, son las de mayor nivel de exposición a nivel nacional.
    En cuanto a la sensibilidad, esta fue evaluada a partir de la consideración de seis indicadores: (i) la ocurrencia de decretos de escasez, (ii) el otorgamiento de derechos de aguas, (iii) el estrés hídrico basal, (iv) la huella hídrica, (v) el Agua Potable Rural (APR) sin derechos de agua y (vi) la competencia por el agua o demandas relativas. Tras la cuantificación de estos indicadores, se identificó que las faenas mineras con mayor nivel de sensibilidad se encuentran ubicadas en las subcuencas del Aconcagua medio y Aconcagua bajo en la Región de Valparaíso, Mapocho bajo y río Maipo bajo en la Región Metropolitana y río Cachapoal Alto y Cachapoal Bajo en la Región de O'Higgins.
    Como resultado de la evaluación de los componentes de la cadena, se identificó que las faenas mineras ubicadas en las subcuencas Loa Medio y Quebrada Caracoles bajo de la Región de Antofagasta, serán las de mayor riesgo por disminución en la productividad por cuenta del déficit hídrico proyectado. Las subcuencas mencionadas obtuvieron un nivel de riesgo intermedio siendo el nivel más alto identificado para la cadena de impacto analizada.
    Es importante destacar que este estudio representa una primera aproximación; por lo tanto, será necesario realizar análisis más profundos para contar con proyecciones actualizadas y precisas.

    Figura 27: Mapa de riesgo futuro por disminución en la productividad minera como resultado del déficit hídrico



















    Impacto de la alta pluviometría en relaves mineros
    Esta cadena de impacto evalúa el riesgo vinculado al impacto de la alta pluviometría en relaves mineros. Este riesgo considera que en un escenario futuro de alta pluviometría los depósitos de relave son susceptibles a fallas de sus estructuras y, por ende, la contaminación de fuentes de agua circundantes.
    Para el factor de amenaza, se consideró la variación de la precipitación máxima diaria, indicador publicado en la plataforma ARClim, el cual representa el aumento de las lluvias torrenciales para el periodo futuro (2035-2065) considerando como periodo de referencia de 1980 a 2010, bajo un escenario futuro de emisiones RCP 8.5. En este caso, se identificó que los relaves con mayor nivel de amenaza por incremento de precipitaciones diarias se encuentran ubicados en las regiones de Antofagasta, Atacama, Coquimbo y Metropolitana.
    Con respecto al factor de exposición, fueron consideradas las toneladas autorizadas por Sernageomin para cada depósito de relaves. En base a ello, se observa que los relaves con mayor nivel de exposición se concentran en las regiones de Antofagasta y Atacama.
    En cuanto a la sensibilidad, fue evaluada a partir de dos indicadores. El primero hace referencia al tipo de relave, siendo calificados como muy sensibles los Depósito de Relaves Espesados en Interior Mina (DREIM), embalses, pretiles de relave y tranques de relave; y como medianamente sensibles aquellos relaves de tipo espesado, en pasta y filtrado. El segundo indicador consideró la pendiente del relave obtenida mediante un modelo de elevación digital. A partir de la consideración de estos factores se identificó que los relaves mineros más sensibles se concentran en las regiones de Atacama y Coquimbo.
    Para el factor de capacidad adaptativa se consideró el estado de los relaves (activo, inactivo, abandonado). Los relaves activos e inactivos cuentan con un dueño, lo que implícitamente asegura su monitoreo y gestión, mientras que los abandonados no cuentan con este control, dificultando su monitoreo. Para este componente, se identificó que, de los 176 relaves abandonados presentes en el territorio nacional, el 60% se encuentra en la Región de Coquimbo, enfrentando una menor capacidad adaptativa.
    Como resultado de la evaluación de los componentes de esta cadena de impacto, se identificó que los relaves mineros con mayor nivel de riesgo frente al incremento de la pluviometría se encuentran entre las regiones de Atacama y Valparaíso.

    Figura 28: Mapa de riesgo de impacto de la alta pluviometría en relaves mineros
















    4. PLANIFICACIÓN ESTRATÉGICA

    4.1. Objetivo general del PSCC

    El objetivo general del PSCC es fortalecer la prevención y respuesta del sector minero ante el cambio climático, impulsando el desarrollo de una minería resiliente en todos sus niveles, abarcando operaciones de pequeña, mediana y gran escala, tanto metálicas como no metálicas. Esto se logrará mediante la implementación de estrategias de adaptación y mitigación, orientadas a la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero y a la adopción de tecnologías innovadoras que favorezcan una transición energética sostenible. En paralelo, se buscará potenciar las capacidades institucionales pertinentes, generando así un entorno propicio para aprovechar oportunidades y enfrentar las amenazas vinculadas al cambio climático.
    En este contexto, es importante recalcar que cualquier estrategia para enfrentar los desafíos del cambio climático, tanto actuales como futuros, debe armonizar los esfuerzos destinados al fortalecimiento de la capacidad de adaptación con aquellos enfocados en la mitigación, promoviendo la generación de sinergias entre ambas dimensiones de un mismo problema. Esta orientación guía el diseño y la definición de las medidas que forman parte del presente plan que se desarrollará dentro de este periodo y a largo plazo.
    El presente documento busca promover una minería acorde con los principios de sostenibilidad ambiental, estableciendo una sinergia efectiva entre la actividad minera y la preservación del medio ambiente. Esto contribuirá al cumplimiento de las metas de la ECLP y NDC que Chile ha asumido frente a instancias internacionales.

    4.2. Objetivos específicos

   
















    4.3. Rol y responsabilidades en la implementación del PSCC
    A diferencia de otros sectores que deben elaborar planes de mitigación y/o adaptación, el sector minero está liderado por empresas, tanto públicas como privadas. Estas empresas son responsables de implementar las medidas necesarias para que el país cumpla sus compromisos internacionales. El rol del Ministerio de Minería es definir acciones específicas dentro de cada medida, estableciendo así las condiciones habilitantes que permitan a las empresas cumplir con dichas medidas. En otras palabras, estas acciones son actividades que el Ministerio y otros organismos del Estado deben realizar durante la implementación del plan, facilitando así el cumplimiento de las medidas finales a cargo de las empresas.
    Por ejemplo, para la descarbonización de operaciones mineras, una medida específica podría ser la incorporación de camiones CAEX de bajas emisiones en las operaciones mineras. Sin embargo, una acción necesaria para facilitar esta medida sería que el Ministerio actualice el Decreto 132/2002 del Ministerio de Minería, que corresponde al Reglamento de Seguridad Minera, permitiendo el pilotaje de tecnologías como el hidrógeno verde u otras innovaciones en faenas mineras, como también actualizando aquellos aspectos de seguridad para los trabajadores y trabajadoras en faena acorde a las características de los nuevos energéticos.
    El reglamento procedimental que regula los instrumentos de gestión al cambio climático establece que cada medida debe contar con un responsable principal y coadyuvantes, quienes colaboran en su implementación. Esto no necesariamente quiere decir que la institución responsable de una medida será también la responsable de implementar las acciones que la componen.
    El Ministerio de Minería es responsable de todas las medidas de adaptación y transversales relativas a medios de implementación que se presentan a continuación. Sin embargo, no tiene la responsabilidad de las medidas de mitigación, debido a que es el Ministerio de Energía, a través de lo establecido en el PSMA-E, el organismo responsable de definir las medidas de mitigación a nivel nacional que se enfocan en el tipo de energía utilizada en todos los sectores productivos, incluyendo minería. Estas medidas funcionan como un "paraguas" bajo el cual se enmarcan las acciones para el sector minería, dado que las emisiones del sector minero están directamente ligadas al consumo de energía. Por este motivo, el Ministerio de Energía es el responsable de las medidas de mitigación del PSCC. Nuestro rol en el Ministerio de Minería es aterrizar estas medidas generales para que se implementen de manera efectiva en el sector minero. Esto se logra a través de las acciones que componen cada medida.

    4.4. Líneas de acción

    Para cumplir los objetivos específicos señalados, se definieron líneas de acción estratégicas asociadas a medidas de mitigación, adaptación y transversales relativas a los medios de implementación que el Ministerio de Minería deberá llevar adelante.
    El PSCC establece seis objetivos específicos: dos de mitigación, dos de adaptación y dos transversales. La siguiente tabla muestra estos objetivos, cada uno vinculado a distintas líneas estratégicas que se traducen en medidas concretas. En la componente de mitigación, debido a la responsabilidad del Ministerio de Energía, la estructura es distinta. Las fichas de las medidas de mitigación en el PSCC se definieron en base a las líneas estratégicas, las que aportan a varias medidas del Plan Sectorial de Mitigación y Adaptación del sector Energía (PSMA-E). Mientras el Ministerio de Energía estructura sus acciones con foco en las fuentes energéticas y en algunos casos articulándolas con los procesos donde se consumen, el Ministerio de Minería las enfoca en procesos específicos de la industria minera, buscando reducir el consumo energético y las emisiones en el sector. Así, en la columna de medidas para el componente de mitigación en la tabla, se indican las medidas del PSMA-E a las que contribuyen nuestras líneas de acción.

    Tabla 6: Marco estratégico del PSCC

   


















    4.5. Medidas contenidas en el PSCC

    A continuación, se presentan las fichas de las medidas correspondientes a los tres componentes que abarca este plan: mitigación, adaptación y transversal. Cada ficha contiene acciones específicas planificadas en los 5 años de vigencia del plan, clasificadas según el medio de implementación (creación y fortalecimiento de capacidades (C), el desarrollo y transferencia de tecnología (T) o el financiamiento climático (F)), el costo de implementación de dichas acciones y análisis complementarios.

    4.5.1. Componente de mitigación

    Esta componente incluye dos objetivos específicos y tres líneas estratégicas (ver Tabla 6) que contribuyen a distintas medidas contenidas en el PSMA-E.
    El OM1 tiene dos líneas estratégicas asociadas: "descarbonización de procesos motrices" y "descarbonización de procesos térmicos", cada una de las cuales contribuye a tres medidas del Plan Sectorial de Mitigación de Energía.
    La descarbonización de procesos motrices contribuye a las siguientes medidas y submedidas:

    . Uso de Combustibles Bajos en Emisiones: Uso de diésel renovable en distintos tipos de transporte.
    . Fomento al Uso de Hidrógeno Verde: Aplicaciones de hidrógeno en la industria y uso de hidrógeno en redes de gas natural.
    "Electrificación de Usos Finales": Electrificación de usos térmicos y motrices en sectores industria y minería.

    La descarbonización de procesos térmicos contribuye a las siguientes medidas y submedidas:

    . Fomento al Uso de Hidrógeno Verde: Aplicaciones de hidrógeno en la industria y uso de hidrógeno en redes de gas natural.
    . Electrificación de Usos Finales: Electrificación de usos térmicos y motrices en sectores industria y minería.

    Impulso a la EE y ER en Sectores de Consumo: Introducción de ERNC en procesos térmicos en la industria.

    El OM2 se asocia a la línea estratégica "Impulso a la eficiencia energética y energías renovables no convencionales (ERNC) en la minería", la cual contribuye a las medidas y submedidas del Plan de Mitigación y Adaptación al Cambio Climático del Sector Energía denominadas:

    . "Impulso a la eficiencia energética y energías renovables en sectores de consumo": Eficiencia energética en sectores productivos.
    . "Electrificación de Usos Finales": Promoción de energía limpia en la demanda.

    Esta estructura refleja que, mientras el Ministerio de Energía organiza sus medidas según fuentes energéticas, el Ministerio de Minería lo hace por tipo de proceso. Esto permite que una medida minera pueda contribuir a múltiples medidas energéticas, aprovechando diversas fuentes de energía para reducir emisiones en un mismo proceso.
    A continuación, se presentan las fichas de medidas de mitigación organizadas por objetivo y líneas estratégicas de mitigación.

    Tabla 7: Ficha medida de mitigación 1
























    Tabla 8: Ficha medida de mitigación 2


















    Tabla 9: Ficha medida de mitigación 3


















    4.5.2. Componente de adaptación

    La componente de adaptación se organiza en torno a dos objetivos específicos y tres líneas de acción estratégicas (ver Tabla 6), que se concretan en siete medidas. Estas medidas se presentan en las fichas siguientes, donde se detalla toda la información relevante sobre su implementación, incluyendo acciones y subacciones específicas.

    Tabla 10: Ficha medida de adaptación 1



















    4.5.3. Componente transversal

    El componente transversal integra medidas de apoyo para potenciar la acción climática en mitigación y/o adaptación. Este componente se estructura en dos objetivos específicos y cuatro líneas de acción estratégicas, que se concretan en un total de nueve medidas. A continuación se presentan las fichas correspondientes a cada una de ellas.

    Tabla 17: Ficha medida transversal 1





















    4.6. Cronograma resumen

    En la siguiente tabla (Tabla 26) se sintetiza el período de implementación de cada medida, destacando el responsable y las instituciones coadyuvantes que deben participar en su ejecución. Como se observa, casi todas las medidas comprometidas en este plan están diseñadas para implementarse anualmente entre 2025 y 2029, lo cual enfatiza la necesidad de fortalecer los equipos de cambio climático y sostenibilidad del Ministerio de Minería, así como de sus servicios relacionados, como Cochilco y Sernageomin, para así asegurar la correcta implementación del PSCC.




















** Al referirnos a "ministerios coadyuvantes", implicamos que la responsabilidad puede recaer tanto en el ministerio correspondiente como en alguna de sus agencias asociadas. Por ejemplo, en el caso del Ministerio de Economía, esta responsabilidad podría asignarse a CORFO o a la ASCC, dependiendo de la temática específica que aborde la medida. Caso particular es la SUSESO, que es una institución autónoma, pero que se relaciona a través del Ministerio del Trabajo



    5. ARREGLOS INSTITUCIONALES PARA LA IMPLEMENTACIÓN DEL PLAN

    Este capítulo detalla los arreglos institucionales necesarios para implementar de forma efectiva el PSCC. Se especifican las responsabilidades de las entidades involucradas, los mecanismos de coordinación, y los sistemas de monitoreo y evaluación que asegurarán el cumplimiento de las metas establecidas. Además, se presentan las acciones habilitantes para la implementación de las distintas medidas sectoriales, en consonancia con las estrategias nacionales de medios de implementación establecidas en la Ley Marco de Cambio Climático.

    5.1. Estructura organizacional

    Dado que es la primera vez que el Ministerio de Minería elabora un plan sectorial de mitigación y adaptación al cambio climático, es fundamental establecer una gobernanza adecuada que articule a los actores clave para implementar las acciones del plan y garantizar un mecanismo efectivo de reporte y monitoreo de su cumplimiento. Para responder a esta necesidad, se creó la medida transversal "Gobernanza y articulación de actores", que tiene como objetivo facilitar la articulación de proyectos de investigación, desarrollo e innovación (I+D+i), así como el seguimiento y monitoreo de la implementación del PSCC.
    Esta medida incluye la creación de comités multisectoriales y mesas de diálogo, el establecimiento de sistemas de reporte y plataformas de datos públicos, y el fomento de la colaboración entre actores del sector público, privado y la sociedad civil.
    La gobernanza para la implementación y monitoreo del PSCC se hará a través de la creación de un comité multisectorial y estará a cargo del Ministerio de Minería y sus servicios asociados, Cochilco y Sernageomin, en colaboración con el MMA. Además, se incluirán a los organismos clave que tiene algún rol en las medidas y acciones del PSCC y como también se crearán espacios para otras entidades de la sociedad civil y así garantizar una participación inclusiva y transparente.
    Por su parte, la gobernanza para la promoción de proyectos de I+D+i en minería se articulará a través de CORFO, ANID, MINECON y el MCTCI, con el objetivo de diseñar, coordinar y promover proyectos de I+D+i que apoyen la implementación de las medidas comprometidas en el PSCC.

    5.2. Gestión del Plan

    Este PSCC es un plan que busca fortalecer al sector minero para así dar cumplimiento a los compromisos internacionales que ha asumido nuestro país en esta materia. Para materializar lo propuesto en este plan y además gestionar también los procesos de reporte de avances, se propone robustecer al Ministerio de Minería, lo que se plasma en la medida transversal "Fortalecimiento de las capacidades sobre cambio climático en las instituciones públicas mineras".

    5.3. Mecanismos de coordinación

    El principal espacio de coordinación corresponde al ETICC, instancia presidida por el MMA y compuesta por Ministerios y servicios del Estado. Pero para dar una bajada específica a este plan también se definen otros dos mecanismos de coordinación:

    . Reuniones periódicas: Programación de reuniones trimestrales del comité multisectorial para revisar el progreso del plan y resolver problemas emergentes. Lo anterior, con el objetivo de asegurar una comunicación fluida y una toma de decisiones oportuna.
    . Grupos de trabajo técnicos: Formación de grupos de trabajo técnicos especializados en áreas clave como descarbonización de procesos térmicos y gestión de huella de carbono de proveedores. El propósito es proveer asesoramiento técnico, desarrollar guías y estándares, y apoyar la implementación de medidas específicas.

    5.4. Sistema de monitoreo y evaluación

    Para realizar el seguimiento de la implementación de las medidas, cada ficha de mitigación y adaptación incluye una serie de indicadores específicos para cada acción. De manera complementaria y con el fin de evaluar el impacto global del plan, se ha diseñado un conjunto adicional de cinco indicadores para la componente de mitigación, tres para adaptación y dos para la transversal. Estos indicadores están enfocados en medir los avances en mitigación, adaptación y en las inversiones destinadas a proyectos que integran la variable de cambio climático. A continuación, se presentan dichos indicadores.



















    5.5 Desarrollo de capacidades y estrategia de difusión

    Dado que es la primera vez que el sector minero desarrolla un plan sectorial de mitigación y adaptación al cambio climático, muchas de las acciones incluidas en este plan responden a la necesidad de crear capacidades tanto en el Estado como en la industria minera. Este enfoque permite difundir conocimientos sobre temas aún poco explorados en la minería, como el cambio climático en relación con el cierre de faenas, la economía circular, y soluciones basadas en la naturaleza, entre otros. Por esta razón, se han identificado subacciones específicas en el PSCC para fomentar el desarrollo de competencias y diseñar programas de difusión sobre guías, estudios, y herramientas que se implementarán durante el periodo del PSCC.
    Además, el plan incluye medidas transversales orientadas a la planificación y monitoreo, tales como el fortalecimiento de la EMPAE y la creación de una encuesta específica para evaluar el avance de la implementación. También se establecen medios de implementación para la trazabilidad y transparencia de las huellas ambientales de la industria minera, facilitando el seguimiento de los impactos ambientales del sector. Para consolidar las capacidades del Ministerio de Minería, Sernageomin y Cochilco, se plantea contratar profesionales especializados en temas climáticos. Otros medios de implementación se centran en la planificación estratégica de la descarbonización en la minería y en el análisis de riesgos climáticos específicos del sector.
    De forma complementaria a lo que indica el cronograma de implementación de cada medida, se diseñará e implementará una estrategia de comunicación para difundir las medidas y resultados del plan, con el propósito de informar a actores clave, involucrar a la sociedad civil y promover la adopción de buenas prácticas. Este enfoque incluirá un plan de comunicaciones a través de los medios oficiales del ministerio y un programa de capacitación orientado a las acciones de mitigación y adaptación contempladas en el plan.

    5.6. Financiamiento y recursos

    Para el financiamiento de las medidas y acciones comprometidas, que abarcan el quehacer de instituciones públicas y privadas, durante la implementación de este plan se realizarán las gestiones necesarias para materializarlas. En las fichas de cada medida se identifican potenciales fuentes de financiamiento, entre las que destacan aquellas del Estado, como presupuesto de ministerios, agencias y de gobiernos regionales, como también se identifican espacios para la colaboración desde organismos privados y organismos de cooperación internacional.
    Esto se materializa mediante un medio de implementación orientado al financiamiento, enfocado en la creación de incentivos económicos y en facilitar el acceso a financiamiento nacional e internacional, tanto para las acciones de este plan como para el financiamiento de iniciativas privadas, promoviendo así la transición hacia una minería baja en carbono y resiliente. Además, para impulsar acciones específicas de I+D+i, se establece el medio de implementación de gobernanza y articulación de actores, cuya meta es coordinar proyectos de investigación y desarrollo en la industria minera. Este medio contempla la creación de un comité público-privado que diseñe, coordine, promueva y supervise dichos proyectos, esperando que esta gobernanza impulse el desarrollo de soluciones innovadoras que respondan a los desafíos climáticos del sector.

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    Mason, L. U. (2013). Adapting to climate risks and extreme weather: a guide for mining and minerals industry professionals. Gold Coast: National Climate Change Adaptation Research Facility.
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    World Resources Institute and World Business. (2013). Technical Guidance for Calculating Scope 3 Emissions: Supplement to the Corporate Value Chain (Scope 3) Accounting & Reporting Standard.

    Anótese, tómese razón y publíquese.- GABRIEL BORIC FONT, Presidente de la República.- Aurora Williams Baussa, Ministra de Minería.- Mario Marcel Cullell, Ministro de Hacienda.- Ximena Aguilera Sanhueza, Ministra de Salud.- Diego Pardow Lorenzo, Ministro de Energía.- María Heloísa Rojas Corradi, Ministra del Medio Ambiente.
    Lo que transcribo a usted para su conocimiento.- Saluda atentamente a usted, Suina Chahuán Kim, Subsecretaria de Minería.

    CONTRALORÍA GENERAL DE LA REPÚBLICA
    División Jurídica

    Cursa con alcances el decreto N° 24, de 2024, del Ministerio de Minería

    N° E203019/2025.- Santiago, 27 de noviembre de 2025.

    Esta Contraloría General ha dado curso al decreto del epígrafe, que aprueba el Plan Sectorial de Mitigación y Adaptación al Cambio Climático en sector Minería -PSAM-, pero, acorde con el criterio establecido en el oficio N° 31.378, de 2019, de este origen, se estima necesario hacer presente que, al tenor de lo previsto en los preceptos legales que regulan la materia, el referido plan busca fortalecer la prevención y respuesta del sector minero ante el cambio climático, contemplando las políticas a seguir en dicho ámbito, y su contenido no reviste carácter normativo, de manera que los objetivos y acciones que en él se fijan, deberán sujetarse en su concreción a las disposiciones del ordenamiento jurídico vigente.
    Por ende, en la implementación del referido plan, las instituciones responsables y colaboradoras consideradas en el mismo, no podrán exceder el límite de las atribuciones que la ley les asigna en relación con las acciones que les corresponde ejecutar.
    En el mismo orden de ideas, es del caso manifestar que no compete a este órgano de fiscalización pronunciarse acerca del mérito, conveniencia u oportunidad del contenido y ejecución de las acciones que comprende el instrumento en análisis.
    A continuación, respecto de aquellas acciones que señalan como indicadores de cumplimiento la aprobación de actos administrativos o normativos que corresponde emitir a entidades distintas de las responsables, cabe precisar que la obligación se entenderá satisfecha cuando se inicie o persevere en la tramitación del respectivo proyecto, según sea el caso.
    Enseguida, en lo que concierne a los recursos financieros que se señalan en la respectiva columna de cada acción, esta entidad de control entiende que, para su ejecución, en aquellos casos que no se consigne una fuente específica de financiamiento, estos deberán encontrarse disponibles de conformidad con el presupuesto anual que corresponda.
    Por otra parte, cabe precisar que, del contenido de la tabla 20: Ficha medida transversal 4, aparece que la medida "Gobernanza y articulación de actores", se ejecutará a través de la acción 1 "Gobernanza para la implementación y monitoreo del PSCC", y la acción 2 "Gobernanza para la promoción de proyectos de I+D en minería", numeral este último que fue omitido en el acto administrativo de que se trata.
    Finalmente, y para lo sucesivo, ese Ministerio deberá inutilizar, con la firma y timbre del ministro de fe respectivo, los espacios en blanco de los instrumentos que se remitan para toma de razón, lo que no aconteció en la especie (aplica el criterio contenido en el oficio E541141, de 2024, de este origen).
    Con los alcances que anteceden, se ha tomado razón del instrumento del rubro.

    Saluda atentamente a Ud., Víctor Hugo Merino Rojas, Contralor General de la República (S).

A la señora
Ministra de Minería
Presente.