CONVOCA A ELECCIONES GENERALES DE UN CONGRESO CONSTITUYENTE PARA EL 30 DE OCTUBRE
    Núm. 476.- Santiago, 23 de Agosto de 1932.- El proceso revolucionario destinado a cambiar la estructura económica, social y política del país, debe ser sancionado por la opinión nacional.
    El Gobierno, consecuente con sus principios y declaraciones, desea que esa opinión se manifieste en forma amplia, en los comicios de Octubre.
    Abatidos por la revolución de baluartes donde se asilaba un régimen institucional que oprimía una realidad social, el Gobierno espera que estas elecciones, amparadas por la más absoluta libertad, sean una sincera expresión del pensamiento público y produzcan la normalización política de la nación.
    El Gobierno, que, por una parte está venciendo los fermentos de anarquía que amenazan la estructura nacional y, por otra, se mantiene y mantendrá libre de las influencias tradicionales que malograron la representación pública, ofrece lealmente al pueblo la oportunidad de darse las normas y poderes que, está cierto, habrán de consolidar las etapas realizadas de la revolución socialista.
    El Gobierno pide a sus conciudadanos que cuiden la inmensa responsabilidad que se les entrega, porque sólo una actitud de comprensión frente a las nuevas orientaciones, logrará la estabilidad nacional. Las elecciones de Senadores y Diputados deben afirmar conceptos nuevos en la vida republicana, que hagan compatible la legalidad con la acción niveladora del Estado. La normalidad debe ampararse en la nueva Constitución y ésta debe fundarse en los intereses y sentimientos del pueblo. Mantener la soberanía popular dentro del aislamiento de una violencia jurídica, sería provocar una crisis, pero avocada, ahora, a un caos sin remedio.
    Por eso será necesario que intervengan en esta consulta nacional, elementos antes apartados de las urnas, que trabajan y contribuyen activamente al desenvolvimiento del país y que el elector exprese, más que su interés político, su pensamiento ciudadano frente a los problemas económicos y sociales de Chile.
    Teniendo en cuenta todas estas consideraciones, he acordado
    y dicto el siguiente Decreto-ley:

    Artículo 1.o Convócase a elecciones generales de un Congreso Constituyente de Senadores y Diputados, para el Domingo 30 de Octubre, a fin de que, constituídos en Congreso Pleno, se pronuncien sobre el proyecto de Carta Fundamental que el Gobierno someterá a su deliberación.
    Art. 2.o El Congreso Constituyente deberá pronunciarse sobre el expresado proyecto de Carta Fundamental dentro del plazo de 120 días.
    El Presidente de la República podrá prorrogar, una sola vez, hasta por 60 días, el plazo a que se refiere el inciso anterior.

    Art. 3.o Terminadas sus funciones el Congeso Constituyente, los Senadores y Diputados elegidos, formarán las Cámaras Legislativas.

    Art. 4.o Las elecciones se efectuarán de acuerdo con la circunscripción electoral, provincial y departamentales, que determina el decreto con fuerza de ley número 232, de 15 de Mayo de 1931, modificado por la ley número 5,112, de 29 de Abril del presente año.
    Art. 5.o Para los efectos de lo determinado en el artículo 6.o de la Ley de Elecciones, los electores válidamente inscritos en los Registros Electorales durante el presente mes de Agosto, se considerarán comprendidos en el Padrón Electoral, con sólo la publicación de las nóminas correspondientes efectuadas conforme a la Ley General de Inscripciones Electorales.
    Art. 6.o La elección de Presidente de la República se verificará en la fecha que determine el Congreso Constituyente.

    Tómese razón, comuníquese, publíquese e insértese en el Boletín de Leyes y Decretos del Gobierno.- CARLOS DAVILA.- Joaquín Fernández F.- Ernesto Barros.- Luis Barriga Errázuriz.- Luis D. Cruz Ocampo.- Víctor M. Navarrete.- G. M. Bañados.- Pedro Lagos.- J. M. Montalva B.- Juan B. Rossetti.- Dr. A. Quijano.- Arturo Riveros.