Regulando el acoso sexual callejero en América Latina

Una ley promulgada en Perú y proyectos de ley en Chile, Argentina y Paraguay dan cuenta de una tendencia regional hacia la regulación de este tipo de violencia sexual que afecta principalmente a las mujeres.

Regulando el acoso sexual callejero en América Latina

El acoso sexual callejero es una forma de violencia que afecta la dignidad, la libertad y los derechos fundamentales de las personas, principalmente de las mujeres. Actualmente existe una tendencia a nivel mundial hacia la regulación del acoso sexual en espacios públicos, lo que da cuenta de un creciente reconocimiento de que este tipo de acoso es un problema recurrente que afecta de manera colectiva a la sociedad, por lo que es imperativo que sea abordado por el Estado. En Chile, el acoso sexual callejero es una realidad de todos los días, por lo que es positivo que exista un proyecto de ley en trámite que busque prohibir y sancionar este tipo de agresión sexual. El estudio de una ley promulgada en Perú y de proyectos de ley en trámite en Argentina y Paraguay aporta al debate acerca de esta iniciativa de ley.

El acoso sexual callejero

El acoso sexual callejero es una forma de violencia sexual que puede ser perpetrada tanto en espacios públicos como en espacios privados de acceso público (tales como centros comerciales). Se trata de un conjunto de conductas que pueden ser físicas o verbales, con connotación sexual, llevadas a cabo contra una persona sin su consentimiento, pudiendo tratarse de actos verbales (comentarios) o no verbales (jadeos, gestos), captación de material audiovisual, abordaje, exhibicionismo, masturbación, persecución y/o contacto corporal (por ejemplo, “agarrones”, roces).

Si bien el acoso sexual callejero puede ser perpetrado tanto a mujeres y niñas, como a hombres y niños, distintas encuestas de opinión evidencian que existen grupos más expuestos a este tipo de conductas, como son las mujeres, en especial las mujeres jóvenes. Por ello, regular y sancionar el acoso sexual en espacios públicos es parte de una agenda de género orientada a erradicar la violencia contra las mujeres, particularmente la agresión sexual. Según la Convención Interamericana para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra la mujer (Convención de Belem do Pará), por violencia contra la mujer se entiende “cualquier acción o conducta, basada en su género, que cause muerte, daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico a la mujer, tanto en el ámbito público como en el privado”. El acoso sexual callejero está compuesto por conductas llevadas a cabo en el ámbito público, que causan sufrimiento físico, sexual o psicológico en las mujeres. 

La realidad del acoso sexual callejero en Chile

Lamentablemente, en Chile el acoso sexual callejero es una agresión recurrente. La última encuesta realizada por el Observatorio Contra el Acoso Callejero (OCAC Chile, 2015, con un margen de error +/-3,5% y nivel de confianza del 95%) indica que en los últimos 12 meses tres de cada cuatro personas han sufrido acoso sexual en el país. Un 85% de las mujeres encuestadas, y un 55% de los hombres, declaran haber sido acosados/as en ese período. Tal como ya fue mencionado, el grupo más vulnerable a acoso sexual callejero está compuesto por mujeres jóvenes, de las cuales un 97% declaran haberlo sufrido en los últimos 12 meses. Cabe notar que el 93% de los casos de acoso declarados en la encuesta han sido llevados a cabo por hombres.

Según una investigación elaborada por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), al estudiar las ciudades de Bogotá, Ciudad de México, Lima y Santiago, esta última “parece ser la más retrasada en identificar y visibilizar el problema, al punto que el acoso callejero o determinadas situaciones de abuso no son reconocidas como forma de violencia por razones de género en la institucionalidad chilena (…)”.

Aún cuando el acoso sexual callejero es usual en nuestro país, en Chile este tipo de acoso no se encuentra regulado. Cuando una persona denuncia una conducta considerada como acoso sexual callejero se subsume dicha conducta al delito de “ofensas al pudor”, contemplado en el Código Penal. Sin embargo, cabe notar que el acoso sexual sí está regulado en materia laboral. Asimismo, nuestro país ha suscrito dos tratados que buscan erradicar todas las formas de discriminación y la violencia contra la mujer, tales como la Convención para la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (CEDAW) y la ya mencionada Convención de Belem do Pará.

Afortunadamente, existe un proyecto de ley actualmente en trámite que tipifica el acoso sexual callejero como delito, iniciativa que será detallada a continuación. Cabe notar que el proyecto surge en un contexto de consenso ciudadano respecto de la necesidad de regular y sancionar el acoso sexual callejero. Según la encuesta elaborada por OCAC Chile (2015) frente a la pregunta ¿Está usted dispuesto/a a sancionar el acoso callejero?, más del 90% de personas encuestadas señalaron que sí, llegando a un 100% en casos extremos tales como masturbación pública, exhibicionismo obsceno, registros audiovisuales y persecución.

Detalles del proyecto de ley que tipifica como delito el acoso sexual callejero en Chile

El proyecto de ley que tiene el propósito de modificar el Código Penal para tipificar el acoso sexual callejero (Boletín Nº 9936-07) se encuentra en primer trámite constitucional en la Cámara de Diputados, en la Comisión de Constitución, Legislación y Justicia, luego de haber sido aprobado por la Comisión de Seguridad Ciudadana y de haber sido revisado por la Corte Suprema de Justicia. Esta iniciativa de ley fue ingresada el 17 de marzo de 2015.

El proyecto tiene el propósito de erradicar las prácticas de acoso sexual callejero que son experimentadas por mujeres, hombres, niñas y niños, reconociéndolo como un tipo de violencia. Esta iniciativa de ley señala que es deber del Estado combatir el acoso sexual callejero y educar a la población para que la ciudadanía rechace estas prácticas.

En este proyecto de ley el acoso sexual callejero se define como “Todo acto de naturaleza o connotación sexual, cometido en contra de una persona en lugares o espacios públicos, o de acceso público, sin que mantengan el acosador y la acosada relación entre sí, sin que medie el consentimiento de la víctima y que produzca en la víctima intimidación, hostilidad, degradación, humillación, o un ambiente ofensivo en los espacios públicos.”

Asimismo, el proyecto diferencia entre los distintos tipos de acoso callejero: 

1. Actos no verbales (gestos obscenos, jadeos, entre otros) o verbales (comentarios, insinuaciones) que resulten humillantes y ofensivos 

2. Captación de imágenes y vídeos del cuerpo de otra persona, sin su consentimiento

3. Abordajes intimidantes, exhibicionismo, masturbación o persecución a pie o en medios de transporte

4. Contacto corporal de carácter sexual (“tocaciones” indebidas, roces o presión de genitales). 

Las multas estipuladas en el proyecto van desde media Unidad Tributaria Mensual (UTM) hasta presidio menor en su grado mínimo, lo que depende del tipo de falta que se cometa. En el caso de la realización de actos verbales o no verbales, la multa de media UTM podrá ser sustituida por disculpas públicas.

Acoso sexual callejero en el continente americano

En marzo de 2015 Perú se transformó en el primer país de América Latina en promulgar la Ley para Prevenir y Sancionar el Acoso Sexual en Espacios Públicos. En dicha ley, el acoso sexual se define de manera muy similar a la definición del actual proyecto de ley en tramitación en Chile.  Asimismo, se regulan las mismas conductas inadecuadas que están presentes en el proyecto de ley chileno. Sin embargo, existen tres diferencias relevantes entre la ley peruana y la iniciativa de ley chilena. En primer lugar, el proyecto de ley chileno define el acoso sexual callejero como actos cometidos en lugares de acceso público "sin que mantengan el acosador y la acosada relación entre sí", lo que no se menciona en la ley peruana. En segundo lugar, la ley peruana –a diferencia del proyecto chileno- establece de manera específica la responsabilidad de distintas instituciones del Estado en prevenir, atender, denunciar y sancionar casos de acoso sexual. Así, a modo de ejemplo, se menciona la responsabilidad del Ministerio de Educación en crear una malla curricular de enseñanza preventiva contra el acoso sexual; la responsabilidad del Ministerio de Transportes y Comunicaciones en pegar avisos en medios de transporte contra el acoso y en capacitar a sus funcionarios para abordar los casos que surjan; y la responsabilidad del Ministerio del Interior de administrar un registro policial de denuncias por acoso sexual en el que se inscriban a las personas que hayan sido encontradas culpables de estos actos. Finalmente, a diferencia del proyecto de ley chileno, en la ley peruana no se establecen sanciones penales sino que sanciones administrativas (multas) aplicadas por los gobiernos regionales, provinciales y locales.

En Argentina están en tramitación varios proyectos de ley que buscan prevenir y sancionar el acoso sexual en espacios públicos y en espacios privados de libre acceso. Algunas de estas iniciativas añaden elementos novedosos, por ejemplo el proyecto Ley para la Prevención y Sanción del Acoso Sexual en Espacios Públicos que, adicionalmente a establecer una sanción pecuniaria, estipula que el monto de la multa será dirigido al Consejo Nacional de la Mujer, con el propósito de fortalecer las políticas de prevención del acoso. 

De la misma manera, en Paraguay también se está discutiendo legislar sobre esta materia. Al igual que en el caso de la ley peruana ya citada, el proyecto Ley Integral para Prevenir, Sancionar y erradicar la Violencia Contra las Mujeres Basada en Asimetrías de Género también asigna responsabilidad a diferentes instituciones del Estado en lo que respecta a prevención y sanción de la violencia contra las mujeres.  

En Estados Unidos, distintos estados regulan y sancionan conductas relacionadas con acoso sexual callejero. A modo de ilustración, en el estado de Nueva York, se sancionan el lenguaje o gestos abusivos u obscenos, exposición intencional de partes privadas e íntimas del cuerpo, la persecución y el acecho efectuado por alguien para causar miedo o daño físico; tocar forzosamente las partes íntimas de otra persona (sin su consentimiento), entre otras conductas.

Cabe mencionar que, además de estos avances en materia legislativa, en América Latina se han implementado programas relacionados con acoso sexual en espacios públicos, tales como “Viajemos Seguras” y “No te pases” (en Ciudad de México); “Yo viajo segura en el Metropolitano” y “Oye Varón” (en Lima); y “Una Rosa no se Roza” (Bogotá).  

Es importante mencionar que la sociedad civil ha sido muy activa en promover este tipo de iniciativas. En Perú fue muy relevante para la promulgación de la ley las actividades e investigación realizadas por el equipo del observatorio Paremos el Acoso Callejero. En el caso chileno se sugiere revisar el trabajo realizado por OCAC Chile, ONG creada el año 2013. 

 

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