Desarrollo urbano sostenible, reciclaje y el caso de Curitiba

Según el Banco Mundial, en el año 2012 las ciudades del mundo generaron más de 1.300 millones de toneladas de residuos sólidos y se estima que para el año 2025 esta cifra aumentará a 2.200 millones. Ante el gran impacto que tiene la actividad humana en el planeta, el reciclaje y otras medias de protección ambiental adquieren relevancia. Hoy 17 de Mayo, en el día mundial del reciclaje, analizamos la ciudad brasileña de Curitiba como un ejemplo de sostenibilidad urbana en la región.

||Autor Fotografía: wikicommons

A nivel global, las ciudades ocupan sólo el 2% de la superficie terrestre, al mismo tiempo que albergan a más de la mitad de las personas, consumen el 78% de la energía y producen el 75% de las emisiones de carbono. Con el crecimiento exponencial de la población y de la producción de bienes, el volumen de residuos generados también ha llegado a máximos sin precedentes. En este contexto, la sosteniblidad de las ciudades y la gestión y re-valorización de residuos se posicionan como centrales en las estrategias de planificación urbana de las ciudades. 

El reciclaje en América Latina

El reciclaje representa una actividad fundamental en la concreción de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, específicamente relacionada al Objetivo 12 de “Garantizar modalidades de consumo y producción sostenibles” y su Meta 12.5 de “reducir considerablemente la generación de desechos mediante actividades de prevención, reducción, reciclado y reutilización”.

Hacia el año 2016, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) situaba el reciclaje en América Latina y el Caribe en un 14%, bastante bajo si lo comparamos con el promedio de 54% de los países desarrollados. Las bajas cifras de reciclaje son aún más problemáticas si consideramos que la generación de basura no se ralentiza ni se estabiliza, si no que aumenta a gran velocidad. Según ONU Medio Ambiente la generación de residuos sólidos urbanos en Latinoamérica es de casi 540.000 toneladas diarias, y la expectativa es que esta cifra aumente a 671.000 toneladas diarias al año 2050. 

No obstante lo anterior, existen ciudades que sí han logrado compatibilizar de manera exitosa su crecimiento económico y demográfico con el cuidado del medio ambiente. La ciudad de Curitiba, capital del estado brasileño de Paraná, fue nombrada en el año 2014 una de las Ciudades Creativas de la UNESCO gracias a su innovación, su papel como agente de  transformación urbana y la alta calidad de vida de sus habitantes y ganó en 2010 el Premio de Ciudad Sostenible Global por su excepcional planificación y por integrar la dimensión medioambiental con las dimensiones culturales, económicas y sociales.

Desarrollo urbano sostenible en Curitiba

Si bien la problemática de la sostenibilidad de las ciudades se ha posicionado con fuerza en la agenda pública de los últimos años, para Curitiba todo esto no es nada nuevo. Ya desde mediados de los años 70 la ciudad comenzaba a sentar las bases de lo que la convertiría en un ejemplo de modernidad en la región.

Entre las medidas que la ciudad de Curitiba ha tomado para minimizar su daño al medio ambiente y mejorar la calidad de vida y la salud de sus habitantes se encuentran:

  • Áreas verdes abundantes e integradas en la ciudad
  • Sistema de transporte público rápido y eficiente
  • Reciclaje

Actualmente la cantidad de áreas verdes en la ciudad ascienden a aproximadamente 60 metros cuadrados por habitante, cifra considerablemente superior al mínimo recomendado por la ONU de 16 metros cuadrados, o al recomendado por la OMS de 9 metros cuadrados. Estas áreas verdes contribuyen con la limpieza del aire, con el drenaje de la ciudad en épocas de lluvia y a generar empleos a través de su mantención.  

Con respecto a la movilidad dentro de la ciudad, la Red Integrada de Transporte (RIT) de Curitiba fue creada en el año 1972, siendo pionera en la región en el uso de carriles exclusivos para buses, así como paraderos especiales en forma de mangas para la espera y abordaje eficiente de pasajeros. La velocidad y calidad de la red de trasporte público de Curitiba logran que actualmente alrededor del 72% de sus habitantes utilicen este medio de transporte y sea un referente indiscutido para otros sistemas de transporte de la región, como por ejemplo el TransMilenio en Bogotá, Metrobus en México DF y Transantiago en Santiago de Chile.

Otro de los ámbitos en los cuales Curitiba ha destacado es en su desempeño en materia de reciclaje. La estrategia de la ciudad cuenta con las dos piedras angulares de un plan de reciclaje exitoso: educar a la población sobre la importancia del reciclaje y su incorporación cómo hábito diario (separación en el origen) y luego una logística eficiente para la recolección y procesamiento del material recuperado.

Una forma creativa de promover el reciclaje: basura por alimento

Debido al fuerte crecimiento demográfico experimentado por la ciudad hacia la década de los 80 y al problema que se estaba generando por la no recolección de basura en áreas de difícil acceso, en 1989 la Secretaría Municipal de Medio Ambiente creó el programa “Compra do Lixo” o “Compra de Basura”, el que consistía en el intercambio de desperdicios por boletos para el transporte público. Hacia julio de 1991 y con el fin de auxiliar a los pequeños agricultores en la comercialización de una cosecha particularmente abundante, se modificó dicho programa, ahora llamado “Cambio verde”, para dar paso al canje de basura por producción agrícola proveniente de granjas periféricas a la ciudad. En este programa:

  • El ayuntamiento compra las frutas y hortalizas excedentes que los agricultores, organizados en la Federación Paranaense de las Asociaciones de los Productores Rurales, no han podido vender
  • La gente puede canjear 4kg de basura reciclable (papel, cartón, vidrio, chatarra ferrosa y no ferrosa) o 2 litros de aceite usado, por 1 kg de frutas y verduras
  • El gobierno vende el material recuperado a las industrias y el dinero recaudado se destina a programas de servicios sociales

La iniciativa “Cambio Verde” fue todo un éxito. En un corto periodo de tiempo limpió de basura ríos y calles, disminuyó la prevalencia de enfermedades transmitidas por vectores, ayudó la producción de agricultores locales y mejoró la alimentación de la población. También, aumentó significativamente la sensibilización de la población con la re-valorización de la basura: actualmente en Curitiba se recicla el 50% del papel, el metal, el vidrio y el plástico desechados, cifras que poco tienen que envidiarle a países líderes en la materia como Alemania o Austria.

Un hábito que se inicia en la infancia

Un elemento que ha contribuido de sobre manera al éxito que ha tenido la estrategia de gestión del reciclaje en Curitiba es la incorporación del reciclaje a la enseñanza en los colegios. A los niños se les enseña desde una muy temprana edad sobre la importancia del reciclaje y del re-uso de materiales y todas la escuelas, privadas y públicas, deben separar los residuos que generan. Incorporar estas prácticas como hábito en el inicio de la vida de las personas permite que también sea más fácil el incorporar otros hábitos relacionados con el cuidado del medio ambiente, de especial importancia en el contexto global actual.  

¿Y cómo estamos en Chile?

En el año 2015 en Chile se produjeron 5,6 millones de toneladas de residuos sólidos municipales y 11,7 millones de toneladas de residuos industriales. Y aunque la mayor parte de los desechos va a parar a rellenos sanitarios con múltiples medidas de mitigación medioambiental, todavía existe un amplio uso de vertederos ilegales, especialmente en zonas de difícil acceso, rurales o de escasos recursos. Los basurales clandestinos degradan el suelo, contaminan causes de ríos y napas subterráneas, son foco de enfermedades y perjudican el paisaje y la calidad de vida de todos los que habitan sus inmediaciones.

Según la Encuesta Nacional del Medio Ambiente 2018, en Chile un 50% de la población contestó “sí” a la pregunta “Semanalmente, ¿separa los residuos de su basura para reciclar?”, pero sólo el 10% de todos los residuos sólidos urbanos son reciclados. De esto se desprende que en nuestro país sí existe concientización del valor del reciclaje, pero que en la práctica esto no se traduce en un impacto real. Lo anterior se espera revertir con la nueva Ley 20.920 de Responsabilidad Extendida del Productor, que bajo la lógica de “el que contamina paga”, obliga a los productores a hacerse cargo de la recuperación de los residuos que ponen en el mercado y así disminuir la cantidad de desechos que son descartados en los rellenos sanitarios.

Actualmente el gobierno se encuentra en la etapa de elaboración de las metas de recolección y valorización de productos prioritarios (aceites lubricantes, aparatos eléctricos y electrónicos, baterías, pilas, envases y embalajes y neumáticos), por lo que no se tiene una fecha exacta para la completa implementación de lo enunciado en la Ley.

Otros recursos:

El atlas de los desperdicios: http://www.atlas.d-waste.com/

Programa de Naciones Unidas para el medio ambiente (PNUMA): https://www.unenvironment.org/

Portal de Servicios de Curitiba: http://www.curitiba.pr.gov.br/

 

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