Dos años de la agenda 2030 en América Latina

A más de dos años de la adopción de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en la Asamblea General de la ONU, la agenda 2030 ya se encuentra en marcha en Latinoamérica, y si bien han existido avances, también se ha constatado la dificultad de medir y de concretar muchas de sus metas. Un compromiso real con la visión 2030 hace hoy más urgente que nunca un mayor liderazgo político, nuevas alianzas, y el desarrollo de mediciones confiables que permitan identificar las brechas que necesitan ser cerradas.

||Autor Fotografía: WikiCommons

En la Asamblea General de la ONU en septiembre 2015, 193 países se comprometieron a trabajar por una agenda de desarrollo que conjugue de manera equilibrada las dimensiones social, económica y ambiental. Sin embargo, el Informe Oficial para el año 2017 da cuenta que el progreso en muchas áreas es significativamente menor al que se necesita para alcanzar los objetivos al año 2030 y que sería imperativo apurar el paso. La reducción de las desigualdades, de la violencia, la garantía de modalidades de consumo y producción sostenible y la lucha contra el cambio climático, siguen siendo preocupaciones mayores a nivel global, que incluso en los últimos años han experimentado retrocesos en ciertas zonas geográficas. Otras áreas, tales como la igualdad de género, el acceso universal a la energía y a la sanidad, la educación, y la gestión sostenible del agua, si bien presentan panoramas más auspiciosos, también exigen tasas de avance más pronunciadas en pos de cumplir con los plazos.

En materia institucional, Colombia fue el primer país latinoamericano en crear, en febrero del año 2015, un órgano adhoc de seguimiento a la aplicación de la Agenda de Desarrollo Post-2015 y sus objetivos de desarrollo sostenible. Otros países de la región que han creado instituciones especialmente diseñadas para la implementación de los ODS son Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, El Salvador, México, Panamá, Paraguay, Perú y República Dominicana. Entre los países que han delegado la implementación de la Agenda a órganos pre existentes se encuentran Argentina, Guatemala,  Honduras, Jamaica, Uruguay y Venezuela. 

Foro de los Países de América Latina y el Caribe sobre el Desarrollo Sostenible

Frente a la incertidumbre y los actuales cambios globales, la dimensión regional adquiere cada vez mayor relevancia en el contexto de la Agenda. En mayo de 2016, durante el  trigésimo sexto período de sesiones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), se creó el Foro de los Países de América Latina y el Caribe sobre el Desarrollo Sostenible. Este foro pretende actuar como un referente en la implementación, seguimiento y examen de los ODS, y ser un espacio de discusión preliminar en el proceso de elaboración de los Informes Nacionales Voluntarios, los cuales discutiremos más adelante.

La primera reunión del foro se llevó a cabo en Abril 2017 en Ciudad de México, y asociado a éste también se creó un documento para entregar un diagnóstico sobre el contexto y los principales desafíos que enfrentamos a nivel regional. Algunas de las observaciones hechas fueron:

 -En América Latina las tasas de crecimiento de largo plazo se han visto magras, producto de la debilidad de la inversión y de una estructura productiva que ha fallado en modernizarse y diversificarse.

-Los niveles de comercio intrarregional en América Latina y el Caribe son mucho más bajos que en otras regiones del mundo. Ésto necesita fortalecerse no solo debido a sus consecuencias económicas, sino que también para construir una gobernanza internacional que promueva el desarrollo. 

-Uno de los principales desafíos a nivel global es el desacoplar el crecimiento económico de la emisión de gases de efecto invernadero y otros contaminantes. Ya que la región se caracteriza por su desigual distribución del ingreso y por una gran dependencia a la extracción de recursos naturales, se debe evitar que esta ralentización del crecimiento motive una atracción de inversiones a costa del debilitamiento de los, ya precarios, regímenes ambientales nacionales.

Informes Nacionales Voluntarios

Para constatar el estado de avance de los países con respecto a las diferentes metas, los estados pueden realizar Informes Nacionales Voluntarios que luego son presentados en el Foro Político de Alto Nivel de las Naciones Unidas. En el foro de julio 2017, sólo 11 países de América Latina y el Caribe presentaron reportes (Argentina, Belice, Brasil, Chile, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Perú, Panamá, Uruguay), aunque por el corto periodo transcurrido desde la puesta en marcha de la Agenda y la falta de metodología estadística en muchos de los países, los informes tendieron a ser generales y a constituir hojas de ruta nacionales más que ser evaluaciones propiamente tal de los avances en cada objetivo. El Informe de Chile en esta oportunidad se enfocó en 6 ODS: el N°1 (Fin de la pobreza), el N°2 (Hambre cero), el N°3 (Salud y bienestar), el N°5 (Igualdad de género), el N°9 (Industria, innovación e infraestructura) y el N°14 (Vida submarina).

En la Resolución A/RES/70/1 mediante la cual se aprobó la Agenda 2030, se estableció explícitamente que en la elaboración de estos informes debían participar una amplia gama de actores, incluyéndose el parlamento. El papel del poder legislativo en el cumplimiento del compromiso ODS es fundamental, tanto en la difusión de los objetivos, en el proceso de producción de leyes, en la aprobación de presupuestos y en la rendición de cuentas.

Datos confiables, pertinentes y oportunos

Para poder medir el progreso de los 17 objetivos y sus 169 metas, a principios del 2017 el Inter-agency and Expert Group on SDG Indicators publicó el listado definitivo de los 232 indicadores que deberán ser usados de manera oficial. La disponibilidad de datos es la base del  monitoreo y la evaluación de la implementación de los Objetivos, y si bien éste es un proceso que recién comienza, muchos países de la región todavía no cuentan con indicadores apropiados y carecen de las capacidades y de la infraestructura estadística necesaria para crearlos.

Según el “Cuestionario de capacidades estadísticas nacionales para la producción de los indicadores ODS”, conducido por la División de Estadísticas de la CEPAL como parte de las actividades del Grupo de Coordinación Estadística para la Agenda 2030 en Latino América y el Caribe, como punto de partida en la región existen países con importantes debilidades a la hora de construir sus indicadores, especialmente en Centroamérica. El eje temático que presentó la mayor cantidad de indicadores insuficientes o inexistentes fue el ambiental, consistente con el hecho de que la principal razón dada por los países para no producir determinados indicadores es que no ha existido hasta ese momento una demanda específica por ellos.

Debilidades y fortalezas en la región latinoamericana

Un seguimiento cuantitativo a los ODS y sus metas es el que realiza la Fundación Bertelsmann y el Sustainable Development Solutions Network (SDSN) a través de su informe “SDG Index and Dashboards Report 2017”, mencionado en una nota anterior. Para consignar el estado de un país con respecto a un objetivo en particular, la construcción de un panel permite ver de una manera simple, en una escala de colores que van desde el verde: “objetivo logrado”, hasta el rojo: “obstáculos significativos para la concretización del objetivo”, cómo se encuentra un país en relación a los umbrales ODS. Debido a que en muchos países todavía no se ha desarrollado la metodología para construir cada uno de los 232 indicadores oficiales, el índice anteriormente expuesto por el momento sólo se basa en 99 indicadores, con miras a ir aumentado este número en el tiempo.

Según este informe, los desafíos más apremiantes dentro de la región, en donde la mayoría de los países se encuentran en color rojo, son:

• Objetivo 16: Promover sociedades pacíficas e inclusivas para el desarrollo sostenible, facilitar el acceso a la justicia para todos y construir a todos los niveles instituciones eficaces e inclusivas que rindan cuentas

• Objetivo 10: Reducir la desigualdad en los países y entre ellos 

• Objetivo 9: Construir infraestructuras resilientes, promover la industrialización inclusiva y sostenible y fomentar la innovación

• Objetivo 3: Garantizar una vida sana y promover el bienestar de todos a todas las edades

• Objetivo 14: Conservar y utilizar sosteniblemente los océanos, los mares y los recursos marinos para el desarrollo sostenible 

Otra conclusión del informe que vale la pena destacar es el hecho de que la agenda 2030 presenta efectos de “spillover” significativos: algunas acciones de los países ricos perjudican las probabilidades de alcanzar los objetivos 2030 en los países pobres. Ejemplos de lo anterior son las externalidades medioambientales del comercio internacional, externalidades financieras de los paraísos fiscales o de una banca poco transparente, que funciona de alero para el lavado de dinero, la corrupción y el comercio armamentista. Lo anterior pone en especial relevancia la coordinación y cooperación internacional que exista para la consecución de las metas, y el grado de asistencia técnica y económica que presten los países más avanzados hacia los más pobres.

La Agenda 2030 es una agenda de mediano y largo plazo, por lo que su desarrollo trascenderá gobiernos, ciclos económicos y coyunturas locales. Para lo anterior, es fundamental que los Objetivos se integren ahora mismo en la arquitectura de las políticas públicas de los países, en sus planes y presupuestos nacionales, que se involucren en su implementación diversos grupos como el parlamento, ONGs, el sector privado, el mundo académico y la sociedad civil y que existan instancias efectivas de cooperación internacional. Así, a través de un trabajo comprehensivo y sistemático, cada día estaremos un poco más cerca de materializar el desafío de un desarrollo sostenible para América Latina.

 

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