Migración, las Américas y Chile: patrones migratorios y potenciales efectos en “economías envejecidas”

La migración internacional creciente puede ser una oportunidad para paliar la dependencia económica que se genera en sociedades en las que ha incrementado el porcentaje de personas mayores, como sucede en el caso de Chile.

||Autor Fotografía: Flickr

Tal como fue analizado en una nota anterior, a nivel mundial las tendencias demográficas principales son la reducción de la natalidad y el progresivo envejecimiento de la población. En este contexto de cada vez menor crecimiento poblacional, la migración adquiere un papel relevante. En esta nota se revisan las tendencias mundiales de migración, enfatizando en los patrones de migración actuales en las Américas. Posteriormente se analizan los potenciales efectos de la migración en el mercado laboral en Chile.

La migración internacional ha aumentado progresivamente

Tal como plantea el Secretario General de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, los cambios en las formas de producción global y la globalización de los mercados, sumado a las innovaciones en transporte y tecnología, han permitido a las personas migrar con mayor frecuencia. Estos factores, sumados a problemas vinculados al respeto y protección de derechos humanos, han resultado en un aumento paulatino de la migración a nivel internacional. De hecho, según Naciones Unidas, el número de migrantes ha aumentado más rápidamente que el crecimiento de la población mundial

En el año 2015 se registraron 244 millones de migrantes a nivel global, lo que implicó un aumento de aproximadamente 20 millones respecto del año 2010. Dos tercios de estos migrantes viven en Europa (76 millones) y en Asia (75 millones). El país en el que reside la mayor cantidad de migrantes a nivel mundial es Estados Unidos (47 millones), seguido de Alemania y Rusia (12 millones cada uno) y Arabia Saudita (10 millones). 

Contrario a lo que muchas personas puedan pensar, la mayoría de los migrantes a nivel mundial se originan en países de ingreso medio (157 millones); sin embargo, la mayoría fija su residencia en países de alto ingreso, los que, según Naciones Unidas, han absorbido la mayor parte del crecimiento reciente de migrantes

Respecto de los refugiados, cabe mencionar que en el año 2014 se llegó al nivel más alto desde la Segunda Guerra Mundial (19.5 millones de personas, representando el 8% de los migrantes), los que, en su gran mayoría residen en países en desarrollo: Turquía, Pakistán y el Líbano. Más de la mitad de los refugiados provienen de tres países: Siria, Afganistán y Somalia. Es relevante aclarar que –tal como lo establece la Convención de 1951- los refugiados, a diferencia de los migrantes, se encuentran fuera de sus países de nacionalidad debido a fundados temores de ser perseguidos por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a determinado grupo social u opiniones políticas.

Migración y las Américas: reducción de la migración a Estados Unidos y aumento de la migración a otros países de la región

A partir del siglo XX, la mayor parte de los inmigrantes latinos se han dirigido a Norteamérica.  A pesar de lo marcado de ese patrón migratorio, cabe mencionar que entre los años 2000 y 2015 el porcentaje de inmigrantes a esa subregión disminuyó del 76% al 70%. 

Un informe elaborado por la Organización de los Estados Americanos (OEA) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) concluye que, entre los años 2010 y 2013, la tendencia migratoria más relevante en América Latina fue la migración entre naciones vecinas.

Según la CEPAL, dentro del continente americano ha aumentado el interés por migrar a países tales como Argentina, Chile, Costa Rica, México y Panamá. De hecho, tal como será analizado más abajo, la migración en Chile se ha duplicado en el curso de diez años. Asimismo, entre los años 2000 y 2015 un “corredor migratorio” que ha aumentado en importancia ha sido el de migrantes latinos que se dirigen a Europa (registrando un aumento de 6.4% por año). 

Migración y envejecimiento poblacional: la mayoría de los inmigrantes son personas en edad de trabajar

Tal como fue analizado en una nota anterior, dos de las tendencias demográficas más marcadas a nivel mundial son la reducción de la natalidad y el progresivo envejecimiento de la población. La CEPAL estima que para el año 2050 Chile será el segundo país de la región con mayor porcentaje de población igual o mayor a los 60 años (30,6%), sólo antecedido por Cuba (38,4%). 

Según Naciones Unidas, la migración internacional puede contribuir a reducir esta tendencia de envejecimiento poblacional. Ello, porque actualmente la mayoría de las personas que migran son personas en edad de trabajar, por lo que la llegada de estos inmigrantes podría reducir la tasa de dependencia demográfica entre población dependiente y población productiva. Durante el año 2015 el 72% de los migrantes a nivel mundial tuvieron entre 20 y 64 años, y, en el año 2015, la edad mediana de las personas que migraron fue de 39 años. La edad mediana de los migrantes es aún menor en Asia, América Latina y el Caribe y Oceanía. 

Migración en Chile: ¿una potencial solución a la progresiva “economía envejecida”?

Según datos del Ministerio del Interior, en los últimos diez años la cantidad de inmigrantes en Chile se duplicó, pasando de 212.935 en 2005 a 410.988 en el 2014.  Nuestra Ley de Extranjería (Decreto Ley Nº 1.094) data de 1974, y ya existe bastante consenso respecto de que se trata de un marco regulatorio obsoleto, que debe ser modificado. Los tres últimos gobiernos han manifestado su interés en reformar esta ley. Diversas organizaciones consideran relevante generar una legislación que proteja los derechos de las personas migrantes, con enfoque de género.   

Durante los últimos cinco años, la mayor cantidad de migrantes ha provenido desde Perú, seguido de Colombia, Argentina, Estados Unidos, España, Bolivia, Ecuador y Brasil. Asimismo, existe una tendencia migratoria en aumento desde Haití y República Dominicana. De la misma manera, ha aumentado considerablemente la migración de ciudadanos provenientes de países de la OCDE, en orden de importancia: España, Estados Unidos, México, Francia y Alemania. 

Así, la migración va en aumento en el país y se diversifican los países de origen de estos inmigrantes. Considerando que Chile es uno de los países de la región que presenta una de las estructuras poblaciones más envejecidas, este incremento de la migración es una potencial gran oportunidad para el mercado laboral, pudiendo eventualmente paliar la dependencia económica que se genera en el contexto de una “economía envejecida” -cuando los recursos económicos consumidos por las personas mayores exceden los consumidos por niños y jóvenes-.

Y es que, de hecho, se puede sostener que la llegada de inmigrantes a Chile puede contribuir a aumentar la capacidad productiva del país. En un estudio del 2013 elaborado por Dante Contreras (U. de Chile), Jaime Ruiz-Tagle (U. de Chile) y Paulina Sepúlveda (BID) se señala que si bien la cantidad de inmigrantes es pequeña si se compara a la población nacional, teniendo efectos muy limitados en el ámbito laboral, existe un mayor porcentaje de inmigrantes que trabajan en relación al total de la población chilena en edad de trabajar. Adicionalmente, esta investigación concluyó que los inmigrantes poseen mayor cantidad de contratos laborales y salarios más altos que los no migrantes. 

Asimismo, los inmigrantes significan un aporte al país producto del nivel de especialización laboral que detentan: según el estudio ya citado, los datos indican que, en promedio, los inmigrantes tienen mayores niveles de educación que el promedio de las personas nacidas en Chile, y que los inmigrantes poseen un mayor nivel de capital humano que el promedio de la población. La mayor concentración de inmigrantes estaría en los sectores de comercio, transporte, servicios financieros y servicios comunales sociales.

Es relevante mencionar que el informe anteriormente citado no estudia –por falta de disponibilidad de datos- la situación laboral de los inmigrantes indocumentados, la que se caracteriza por ser precaria y muy vulnerable frente a atropellos de derechos humanos. La contribución de los inmigrantes legales al mercado laboral debería ser utilizada como argumento a favor para seguir avanzando en la regularización migratoria. Una nueva ley de migración en Chile debería destacar la importancia de la regularización migratoria y la protección de los derechos fundamentales de las personas que migran, además de considerar el vínculo entre la migración, el mercado laboral y el envejecimiento en Chile.

 

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