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Américas | Observatorio Parlamentario

Salud mental en las Américas, “no hay salud sin salud mental”

28 Agosto 2018

La salud mental se ha posicionado como una de las temáticas más relevantes de salud pública de los últimos años. A propósito del conversatorio organizado por la Biblioteca del Congreso Nacional “Salud mental en Chile: desafíos legislativos”, a realizarse el 10 de septiembre 2018, analizamos el estado de la salud mental en las Américas, sus desafíos y oportunidades.

||Autor Fotografía: wikicommons

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define salud mental como el “estado de bienestar en el cual el individuo es consciente de sus propias capacidades, puede afrontar las tensiones normales de la vida, puede trabajar de forma productiva y fructífera y es capaz de hacer una contribución a su comunidad”. Si bien existen factores de la personalidad, psicológicos y biológicos específicos que hacen a algunas personas más susceptibles de padecer trastornos mentales, también existen condiciones de vida que pueden afectar la salud mental como la discriminación, la exclusión social, hábitos poco saludables, exposición a la violencia, presiones socioeconómicas, entre muchas otras.

Sin salud mental las personas tienen una peor calidad de vida y las sociedades enfrentan mayores dificultades para prosperar, por eso es que el Objetivo de Desarrollo Sostenible N°3 de las Naciones Unidas de “Garantizar una vida sana y promover el bienestar para todos en todas las edades” vela específicamente por la salud mental en su meta de que propone “al 2030, reducir en un tercio la mortalidad prematura por enfermedades no transmisibles mediante la prevención y el tratamiento y promover la salud mental y el bienestar”.

Cerca del 50% de todos los trastornos mentales se inician a mediados de la adolescencia, y tres cuartas partes a mediados de la década de los veinte años de edad, siendo los más comunes los trastornos depresivos y los trastornos de ansiedad, ambos con mayor incidencia en la vida adulta y vejez de las personas. Más de 300 millones de personas sufren de depresión a nivel mundial, casi el mismo número de personas que sufren algún tipo de trastorno de ansiedad. Vale destacar que muchas veces ambas condiciones se presentan simultáneamente (comorbilidad), asociándose con una  mayor severidad de los síntomas y también con una mayor incidencia de suicidios. 

Trastornos depresivos

Se estima que entre los años 2005 y 2015 el número total de personas con depresión aumentó en un 18,4%, llegando al 4,4% de la población global. De estos 322 millones de personas que sufren de trastornos depresivos, el 15% (48,16 millones de personas) vive en las Américas. Acorde con las tendencias a nivel mundial, la prevalencia de trastornos depresivos en la región es significativamente mayor en mujeres, incluso acercándose a las cifras de prevalencia de África, la más alta cifra regional (5,9%). Debido a la magnitud de este problema, la depresión se ha clasificado como el principal factor que contribuye a la discapacidad, ocasionando más del 7,5% de todos los años vividos con discapacidad en el año 2015 en el mundo, y el 9,3% en las Américas. (http://iris.paho.org/xmlui/bitstream/handle/123456789/34006/PAHONMH17005-spa.pdf?sequence=1&isAllowed=y)

Trastornos de ansiedad

Un 3,6% de la población mundial sufre un trastorno de ansiedad y la cifra va en aumento. El número total de personas con trastornos de ansiedad en el mundo se estima en 264 millones (año 2015), reflejando un aumento de 14,9% en la última década. De este número, el 21% (57,22 millones de personas) residen en las Américas, porcentaje sólo superado por la región de Asia Sudoriental con una representación del 23%. Al igual como pasa con la depresión, los trastornos de ansiedad son más comunes en las mujeres que en los hombres (4,6% versus el 2,6%, a nivel mundial) número que aumenta al 7,7% para las mujeres de las Américas (versus el 3,6% de los hombres). La nuestra es la única región en el mundo en donde la prevalencia de trastornos de ansiedad supera porcentualmente a la de los trastornos depresivos. 

Las estimaciones de pérdida de salud a causa de la ansiedad son menores que las causadas por depresión, pero aún así no dejan de ser significativas: en el mundo el 3,4% de todos los años vividos con discapacidad son atribuibles a trastornos de ansiedad, mientras que ese número es 6,2% para la región de las Américas.

La atención en salud mental no está llegando a la población que verdaderamente la necesita

En la actualidad existen múltiples desafíos con respecto a la salud mental, estando entre los más urgentes el mejorar los servicios de salud y la atención que estos proveen. Según la OMS, la región de las Américas no ha sido capaz de cerrar la brecha de tratamiento –que corresponde a la media del porcentaje de personas identificadas con trastornos mentales que no reciben ningún servicio de salud mental- en 10 años, incluso aumentando levemente en América Latina. 

Con respecto a los recursos humanos y financieros dedicados a la salud mental en la región, estos promedian $6,96 dólares per cápita (con un rango entre $1 y $273) y la mayoría de los fondos se destina a hospitales psiquiátricos (73% del total), en desmedro de otros establecimientos de salud mental, como por ejemplo los servicios comunitarios, recomendados por la OMS.

La OMS viene desde hace más de una década alentando la creación de más redes de servicios comunitarios de salud mental. «Los servicios comunitarios de salud mental no sólo son más accesibles para las personas que viven con una discapacidad mental grave, sino que también atienden sus necesidades de manera más eficaz que los hospitales psiquiátricos. Además, los servicios comunitarios de salud mental son menos propensos a cometer descuidos y violaciones de derechos humanos, demasiado frecuentes en los hospitales psiquiátricos» declaró en el año 2007 el entonces Director de Salud Mental y Abuso de Sustancias de la OMS, Dr. Benedetto Saraceno. También es importante destacar que los centros comunitarios normalmente necesitan de un menor presupuesto para su funcionamiento en comparación con los hospitales psiquiátricos y se ha demostrado que favorecen una reinserción social mucho más fluida, en contacto directo con las familias y las redes de apoyo de los pacientes.

Iniciativas a nivel internacional: el Plan de Acción sobre Salud mental 2013-2020 

En la Asamblea Mundial de la Salud N°65 realizada en mayo de 2012 en la ciudad de Ginebra, se adoptó la resolución WHA65.4 sobre la “Carga mundial de trastornos mentales y necesidad de que el sector de la salud y el sector social respondan de modo integral y coordinado a escala de país”. En este documento, se insta a los Estados Miembros a elaborar y reforzar políticas integrales en pos de prevenir los trastornos mentales, y otras políticas que ayuden en su tratamiento, rehabilitación, atención y recuperación. También se propone la creación de un plan de acción con objetivos claros para los Estados Miembros, haciendo uso de indicadores concretos, trabajo multisectorial (sectores sanitario y social) y cooperación internacional.

El Plan de Acción sobre Salud mental 2013-2020 alude a una serie de trastornos mentales y conductuales que figuran en la última revisión de la Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y Problemas Relacionados con la Salud como la depresión, el trastorno afectivo bipolar, la esquizofrenia, los trastornos de ansiedad, la demencia, los trastornos por abuso de sustancias, las discapacidades intelectuales y los trastornos conductuales y del desarrollo. Su finalidad última es “fomentar el bienestar mental, prevenir los trastornos mentales, proporcionar atención, mejorar la recuperación, promover los derechos humanos y reducir la mortalidad, morbilidad y discapacidad de las personas con trastornos mentales” y para ello se identifican 4 objetivos principales:

-Lograr un liderazgo y gobernanza eficaz en materia de salud mental.

-Proporcionar servicios integrales e integrados de salud mental y asistencia social con base en la comunidad y con una alta capacidad de respuesta.

-Poner en práctica estrategias de promoción y prevención.

-Fortalecer los sistemas de información, la generación de datos duros y la investigación científica sobre la salud mental. 

Gobernanza en el ámbito de salud mental en las Américas

Para alcanzar las metas establecidas en el Plan de Acción, la OMS elabora actualizaciones del Atlas de Salud Mental, proporcionando así  información actualizada sobre la disponibilidad de recursos y servicios de salud mental existentes en todo el mundo. La información de este Atlas se obtienen mediante un cuestionario recopilado por puntos focales designados en cada Estado Miembro de la OMS y los resultados pueden ser desagregados por país y por zona geográfica.

Según el Atlas Regional de Salud Mental de las Américas (2015), respondido por 32 países y territorios de la región (96% de la población regional total), el 50% de los países y territorios tiene una política independiente sobre salud mental, que se ha actualizado en los 10 últimos años, que se aplica parcial o plenamente y que tiene un cumplimiento satisfactorio de los estándares de derechos humanos. En este contexto, una política de salud mental se puede materializar de diferentes formas, como por ejemplo, una declaración oficial de los gobiernos, que define principios, objetivos y ámbitos de acción, y usualmente también incluye cronogramas y los recursos necesarios para su implementación.

La legislación en materia de salud mental, entendida como todas las disposiciones jurídicas relacionadas con la protección de los derechos humanos y civiles de las personas con trastornos mentales, discapacidad, condiciones de tratamiento, capacitación profesional y estructura de los servicios, solo por mencionar algunos temas, tampoco se encuentra plenamente desarrollada en nuestra región. El 52% de los países que respondieron la encuesta contaban con una ley independiente en materia de salud mental, solo el 35% tenía una ley integrada en la legislación sobre salud general o discapacidad, y generalmente las leyes que sí existían no habían sufrido actualizaciones sustanciales en los últimos 10 años. 

Contar con políticas y legislación que preste atención explícita al respeto de los derechos humanos de las personas con trastornos mentales, promueva su inclusión en la comunidad y que efectivamente sean aplicadas y actualizadas, es fundamental si lo que se quiere es mejorar la calidad de vida de las personas que padecen estas dolencias, la de sus familias, y avanzar hacia una sociedad más sana e inclusiva.

 

 

 

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