Cargando...
  • Alto contraste

Bioética | Observatorio Parlamentario

Cómo educar a los consumidores del futuro (y de paso, salvar el planeta)

28 Abril 2016

"La educación es el arma más poderosa que podemos usar para cambiar el mundo" - Nelson Mandela.

Cómo educar a los consumidores del futuro (y de paso, salvar el planeta)

La educación ambiental promete ser la disciplina que cambie nuestra visión del mundo y nos enseñe a ser “medioambientalmente amigables”. Como bien señaló el profesor Chris Rapley en la última versión del Congreso del Futuro, “la mayoría de las personas admite que no ha tenido ni una sola conversación sobre el cambio climático, qué es y qué impacto tiene en nuestras vidas”. Esto parece preocupante, considerando que incluso personas de países que requieren urgentes medidas de adaptación ante el calentamiento global no parecen estar enteradas de lo relevante que podría ser adoptar ciertas prácticas como reciclar, poseer huertos comunitarios, utilizar la bicicleta para ir a sus lugares de trabajo o construir sus viviendas con materiales sustentables que requieran de un menor gasto en calefacción.

La emergencia de la incorporación de contenidos relevantes sobre el medio ambiente y la reducción de emisiones, en el currículo de varios colegios y universidades, revela cómo el cambio climático es un problema fundamentalmente ético. No son pocos los autores que coinciden en que este tema debe ser abordado desde un profundo cambio de paradigma, en el cual la energía descentralizada, la administración de bosques y recursos marinos por las comunidades, y los proyectos a pequeña escala jueguen un rol central, y en el que el financiamiento de éstos venga dado principalmente por mecanismos de slow money, como las plataformas de crowdfunding, préstamos de instituciones micro-financieras o donaciones foráneas que cuenten con una regulación legal lo suficientemente flexible para estos fines.

Cuatro aspectos relevantes a través de los cuales se puede crear una conciencia ambiental son presentados a continuación. La orientación de los mismos es diversa: mientras algunos tienen que ver con educar a las nuevas generaciones mediante técnicas como la interpretación ambiental, otros sugieren una mayor participación ciudadana en la toma de decisiones vinculadas a la explotación de recursos naturales o un financiamiento diversificado para proyectos a pequeña escala. Enfoques todos que apuntan a mejorar la calidad de vida de miles de personas vulnerables ante el cambio climático.

La participación ciudadana a través de la gestión comunitaria

La gestión comunitaria de los recursos naturales es la fórmula propuesta por la Nobel de Economía Elinor Ostrom (única mujer que ha ostentado dicho galardón, a la fecha) para administrar de manera eficiente estos recursos. De esta forma, la “tragedia” de los bienes comunes que por pertenecer a todos no son realmente bien cuidados por nadie, se evitaría pues la misma comunidad rodeada de recursos naturales los trabajaría y aprovecharía en su beneficio. Ejemplos de pesca comunitaria y sustentable hay muchos, así como de manejo de bosques y aprovechamiento de los diversos usos del bosque nativo.

Sin llegar a promover la participación ciudadana aún a ese extremo, en Chile sí se ha reformado  el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental a tal punto que la ciudadanía informada pueda hacer valer sus derechos. Tanto los Estudios como las Evaluaciones de proyectos tendrán que pasar ahora, necesariamente, por el visto bueno ciudadano antes de ser aprobados, y se ha incluido la posibilidad de que personas presenten sus observaciones en los idiomas aymara y mapudungún, además del español.

Desclasificación de información para consumidores informados

Una manera efectiva para educar ambientalmente a los consumidores es informando acerca de las cadenas de producción de sus productos a través de su etiquetado y certificaciones asociadas. La desclasificación de información acerca de los procesos de las empresas es, a todas luces, algo necesario que garantizará la transparencia y empoderará a los consumidores con cierto nivel adquisitivo en bienes cuya demanda sea más elástica y por ende, que puedan optar entre un pool de productos.

Así, la nueva Ley sobre Etiquetado de Alimentos, que entrará en vigor en junio de este año, es una muy buena noticia en este sentido. Sin embargo, mayores esfuerzos legislativos podrían ser requeridos para imitar proyectos que etiqueten a las industrias más contaminantes e informen de esto a sus consumidores. En este sentido, el proyecto PROPER en Indonesia logró exitosamente un cambio en la mentalidad no sólo de los consumidores, sino también de las empresas con mayores externalidades negativas y bien vale la pena replicarlo. La agencia ambiental indonesia BADEPAL clasifica a las empresas según su desempeño ambiental (más en concreto, se califica el cumplimiento de las empresas con la normativa de aguas residuales). Esta clasificación se difunde públicamente, de manera tal que afecte la reputación de las empresas con sus consumidores, en una escala de cinco colores - desde oro para los líderes en prevención de contaminación que van más allá de la normativa, hasta negro para los que causan serios daños ambientales -. Éste método, simple y efectivo, logró comunicar información ambiental sobre las empresas al público, medios y mercado financiero en Indonesia y así provocar cambios en la demanda.

PROPER se inició en junio de 1995 y en su primera etapa calificó el desempeño de las 182 plantas más importantes, e hizo un reconocimiento público a las cinco plantas cuyos esfuerzos “iban más allá” de la norma. Un total de 65% de las plantas estaba al debe con la normativa, por lo que se les contactó en privado ese mismo año, dándoles un período de seis meses de gracia para mejorar su clasificación antes de hacer pública la información sobre su desempeño. En su segunda etapa, 15 meses posterior a su inicio, los incentivos y regulaciones propuestas lograron reducir las empresas “sin rendimiento satisfactorio” a tan sólo un 47% del total.

Así, vemos entonces cómo consumidores más informados podrán hacer mejores decisiones y, a largo plazo, podrían lograr el cambio de las malas prácticas en algunas industrias. Es por esto que la incidencia del comportamiento de los consumidores es tan relevante para la lucha contra el cambio climático: tal vez no reduzca drástica ni significativamente las emisiones de CO2 en la atmósfera, pero al menos compensará de alguna manera el aumento que ocurre por otras razones, como el consumo desmedido de bienes suntuarios.

Descentralizar los mecanismos de financiamiento: slow money

El financiamiento para el cambio climático debe diversificar urgentemente sus fuentes, ya que cada año más dinero es necesitado para lograr mejoras en el acceso a la energía y a servicios sanitarios de millones de personas. Esto, sumado a los costos producidos luego de desastres naturales, cada vez más frecuentes producto de las temperaturas que generan inundaciones y devastadoras consecuencias.

Una mayor (y mejor) educación ambiental y el conocimiento de los efectos del cambio climático podría generar empresarios y ejecutivos comerciales más vinculados con su entorno y por ende, un auge en la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) como mecanismo de financiamiento para proyectos sustentables.

En este sentido, se ha propuesto que la irrupción de slow money (“dinero lento”) podría tener un impacto significativo en el financiamiento de proyectos socialmente responsables a pequeña escala, locales, en los que se produzca comida o energía que será consumida por la misma comunidad que produce estos bienes.

El concepto de slow money se opone al financiamiento tradicional vía grandes instituciones financieras con créditos de varias décadas de duración; descentralizar las fuentes de financiamiento parece ser la consigna actual. Así, nuevos actores y métodos emergen: la comunidad entera, a través del financiamiento vía crowdfunding para implementar pequeñas centrales solares y huertos comunitarios (crowdfarming); donaciones, deudas convertibles, ventas por adelantado, micro financiamiento a través de bancos rurales y co-operativas, y programas de RSE han dejado de manifiesto los beneficios que ofrece el dinero lento, como el empoderamiento social y hábitos más conscientes y amigables con el medio ambiente.

Educación ambiental para las nuevas generaciones

En un país como Chile, con una geografía tan diversa compuesta por 36 parques nacionales, 49 reservas nacionales y 16 monumentos naturales ubicados en una superficie aproximada de 14,6 millones de hectáreas (que corresponde a un 20% del total del territorio nacional), la educación ambiental en niños es clave para el futuro. Como nos muestran las fotos que ilustran esta nota, captadas por el lente experto de la fotógrafa y eco-turista Clara Murillo, los distintos paisajes en diversas regiones – en este caso la laguna Arcoiris en el Parque Nacional Conguillío y la localidad de Icalma - presentan una belleza casi indescriptible.

Una de las técnicas que suele utilizarse para lograr sensibilizar y alinear intereses de personas con el cuidado del medio ambiente es la interpretación ambiental. A través de ésta, las personas y especialmente los niños pueden comprender cómo la conservación y preservación del medio ambiente son tareas que competen a todos. Ampliamente utilizada en países como Costa Rica y México – países pioneros en turismo sustentable en América Latina -, esta herramienta permite comunicar un recurso natural o cultural a una audiencia que los desconoce previamente, de manera amena, pertinente y generalmente guiada.

Mediante la interpretación, los niños pueden conocer guiada y presencialmente un sitio de relevancia natural, adquiriendo en esa experiencia la conciencia sobre la importancia de los recursos naturales en la vida humana, aunque comunicada de manera no literal.

null

Implementar ésta y otras herramientas para educar ambientalmente a las nuevas generaciones parece ser clave, por distintos motivos:

  1. Las nuevas generaciones, sin importar su edad, están actualmente generando una importante huella de carbono; su impacto en la generación de emisiones es tan inmediato como el de cualquier otro consumidor. Por tanto, una educación que cambie hábitos y transforme sus conductas en más amigables con el medio ambiente tendrá un impacto positivo e inmediato en las tasas actuales de emisiones.
  2. Relacionado con emisiones futuras y una exitosa adaptación social y resiliencia ante el cambio climático y sus riesgos, es importante educar a la población en general para que como ciudadanos, consumidores y futuros líderes éstos puedan realizar decisiones informadas y generen políticas de alto impacto contra el calentamiento global. Educar a las personas en estos temas – que dependen en gran medida de sus hábitos – es una manera efectiva de dar forma a sus decisiones como adultos y a sus comportamientos a lo largo de sus vidas.
  3. Por último, los niños y niñas influyen en el comportamiento socio-económico de sus padres y en el consecuente impacto en el medio ambiente.

Algunos estudios sugieren que se aumenten las horas de enseñanza sobre ciencias ambientales en los colegios, ya que actualmente en países como Estados Unidos se enseña menos de una hora al año sobre estas materias. En este sentido, iniciativas como el sitio web de la NASA sobre cambio climático para niños son ciertamente muy importantes y debieran replicarse y masificarse prontamente. La certificación de colegios y jardines infantiles como “eco-escuelas” es una tendencia que también debiese masificarse, para que de esta forma los padres estén al tanto de que sus hijos aprenden temáticas relevantes para la sustentabilidad.

Necesaria, pero no suficiente

La educación ambiental se presenta como una valiosa herramienta para educar a los consumidores del futuro, cambiar hábitos y mejorar nuestra calidad de vida. Sin embargo, hay consenso en que incluso si se actúa de una forma extremadamente responsable, por el sólo hecho de ser individuos tendremos huellas de carbono significativas.

Por lo mismo, un cambio sistémico o de paradigma es necesario para reducir significativamente las temperaturas y evitar los devastadores efectos del cambio climático en los países con menor capacidad adaptativa. La producción de bienes, provisión de servicios públicos, los mecanismos legales y normativos y los servicios de salud, defensa y transporte, entre otros, deben ser realizados de maneras fundamentalmente diferentes a las que plantea el status quo.

Así, las políticas y esfuerzos que promuevan cambio individual de comportamiento hacia uno más sustentable, son necesarias pero insuficientes sin una acción política, económica y social correctamente organizada. Mientras, la población debe ser educada en estos temas, ya que las decisiones individuales ayudarán a empujar el mercado hacia los cambios sistémicos que sean necesarios de manera más inmediata.

Relacionados

  • "It´s time to teach climate change in the school", The Guardian, 19 de septiembre de 2014

  • Sitio web de la NASA sobre educación ambiental.

Especial de CORONAVIRUS
Las medidas adoptadas por Corea del Sur para llevar adelante sus elecciones legislativas

Las medidas adoptadas por Corea del Sur para llevar adelante sus elecciones legislativas

Con más de 40 millones de electores, el país asiático fue la primera gran democracia en realizar comicios electorales legislativos en tiempos de pandemia, durante la primera quincena de abril de 2020. La decisión de no postergar y de impulsar una serie de acciones para asegurar una votación segura, consiguieron una alta participación por parte de la ciudadanía.


Ver más especiales

Programas

Seleccione el programa que desea visitar

Américas

Américas


Sistematiza información relevante sobre la región de América Latina, Estados Unidos y Canadá, analizando y haciendo seguimiento a procesos y tendencias en el campo de las políticas públicas y en el ámbito legislativo, cuyo estudio sea significativo para el debate prospectivo nacional.

Asia Pacífico

Asia Pacífico


Plataforma de análisis sobre el Asia Pacífico y Chile, con énfasis en materia legislativa y políticas públicas, en la que interactúan y se articulan las diversas redes y actores existentes en el país y Latinoamérica sobre esta materia.

Bioética

Bioética


Permite fomentar el conocimiento de la Bioética en la actividad parlamentaria, generando espacios para una reflexión pluralista e interdisciplinaria acerca de los desafíos éticos y jurídicos que plantean los avances tecnológicos, científicos, sociales y/o ambientales, particularmente en lo que respecta a la función legislativa