¿Qué tan sostenible es la agricultura en Chile?

Si bien se tiende a pensar en nuestro país como una potencia agricultural a nivel mundial, lo cierto es que varias de las prácticas que componen la cadena de producción son rechazadas por legislaciones más modernas. Incluso, se ha llamado a un boicot de la palta chilena por la forma poco sostenible en que esta es producida en algunos sectores. Ante esto, cabe preguntarse ¿qué es lo que falta para que Chile aplique estándares más estrictos en la producción de frutas y vegetales, en un contexto de reciente adopción de la Declaración de derechos de los campesinos de la ONU?

Por Equipo Bioética

||Autor Fotografía: Boris Lopicich

El problema de la agricultura como la conocemos hoy

La agricultura ha tenido históricamente un lugar de relevancia dentro de las políticas públicas para el desarrollo rural. Diversos problemas de la actualidad tienen un componente importante proveniente de lo agrícola: la crisis alimentaria, las cadenas de producción insostenibles, el cambio climático, problemas de salud pública en la ruralidad, entre otros, dan cuenta de la relevancia de establecer mejores políticas de fomento a la agricultura.

El regreso hacia una agricultura "más local" proviene de las más diversas vocerías: la sociedad civil, la academia, la misma comunidad internacional que ve con preocupación cómo los suelos fértiles dejan de serlo producto de la deforestación a nivel mundial y cómo el aumento de temperatura en la atmósfera ha incidido en la producción de  alimentos frescos, saludables y a precios accesibles para las distintas realidades y comunidades locales. Asimismo, la visión actual de lo agrícola, industrializado a ultranza y carente de componentes inclusivos ha llevado a un desperdicio indiscriminado de alimentos, aún aquellos en buen estado, y a que la ganadería y otras aristas de la vida rural se vean seriamente afectadas.

En este sentido, cobra importancia lo señalado por la FAO respecto a la sostenibilidad en la agricultura, cuando han afirmado que "una agricultura que no logra proteger y mejorar los medios de vida rurales, la equidad y el bienestar social es insostenible". Por lo mismo, la acción e implementación de políticas y planes que mejoren la insostenibilidad actual, es imprescindible.

Esto debe ser comprendido en un contexto que urge a la acción para políticas que establezcan una acción por el clima, basadas en la aceptación y reconocimiento internacional de que la humanidad se encuentra frente a un problema global, como lo es el cambio climático, que debe ser abordado de manera conjunta y colectiva, y no de manera individual por cada país, con lo cual se obtendrán medidas más eficientes para  atenuar la degradación ambiental, la escasez de recursos básicos, los desastres naturales y la explotación indiscriminada de recursos naturales, entre varios otros conflictos socio-ambientales y éticos que se encuentran presentes en las regiones más diversas. Sumado a los conflictos por bienes básicos que se ven en distintas regiones y al desplazamiento forzoso de varias comunidades que han perdido sus acuíferos y sus fuentes de alimento por el impacto de la producción en sus tierras, el panorama no es para nada alentador y aboga por un urgente cambio de paradigma.

La comunidad internacional frente al tema

¿Cómo se ve el conflicto de lo agrícola en los diversos foros internacionales que buscan consenso en esta materia? En particular los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de Naciones Unidas enfocan el ODS N°2 en "poner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria y la mejora de la nutrición y promover la agricultura sostenible". Debe siempre recordarse que los ODS plantean objetivos difícilmente divisibles y por lo mismo, muy integrados el uno con el otro. El "hambre cero" a la que alude el ODS n°2 se vincula de cerca con los procesos productivos de la "Producción y Consumo responsables" del ODS n°12 y con la "Reducción de las desigualdades" planteado por el ODS n°10. En particular, el ODS n°2 señala, respecto a la agricultura sostenible, que:

  • Para 2030, se debe duplicar la productividad agrícola y los ingresos de los productores de alimentos en pequeña escala, en particular las mujeres, los pueblos indígenas, los agricultores familiares, los pastores y los pescadores, entre otras cosas mediante un acceso seguro y equitativo a las tierras, a otros recursos de producción e insumos, conocimientos, servicios financieros, mercados y oportunidades para la generación de valor añadido y empleos no agrícolas (meta 2.3).
  • Para 2030, asegurar la sostenibilidad de los sistemas de producción de alimentos y aplicar prácticas agrícolas resilientes que aumenten la productividad y la producción, contribuyan al mantenimiento de los ecosistemas, fortalezcan la capacidad de adaptación al cambio climático, los fenómenos meteorológicos extremos, las sequías, las inundaciones y otros desastres, y mejoren progresivamente la calidad del suelo y la tierra (meta 2.4).

Estas metas, más allá de ser una declaración de buenas intenciones, intentan influir a las legislaciones nacionales y cambiar prácticas comunes que, en pleno 2019, siguen siendo completamente insostenibles y degradan los suelos.

El manejo del agua en la agricultura: política en revisión

Chile es un país cuya agricultura se encuentra altamente industrializada y que, por lo mismo, no genera los espacios necesarios en sus planes de agricultura para que se fomente una producción a menor escala y más local. En este sentido, el país ha estado mayormente enfocado a una producción con énfasis exportador producto de los sobre 30 Tratados de Libre Comercio que, en la actualidad, regulan esta área.

Tristemente célebre es el caso de la palta chilena y las consecuencias socio-ambientales que su sobreexplotación ha tenido en la comuna de Petorca. El vocero del Movimiento por la Defensa del Agua, Protección de la Tierra y Respeto al Medio Ambiente, Rodrigo Mundaca, ha señalado en este sentido que "el modelo de producción de paltas de exportación que se desarrolla en la provincia de Petorca se hace a expensas de la privación de agua de bastas comunidades. El modelo de producción agrícola que existe en el territorio es un reflejo inequívoco de la forma de producción y el extractivismo que existe en todo el territorio", ya que ha pasado de 2 mil hectáreas productivas en la década de 1990, a más de 16.000 en la actualidad, lo que ha provocado el rechazo de, por ejemplo,  cadenas de supermercados en países como Dinamarca, las que han declarado públicamente que no importarán paltas provenientes de este territorio.

La regulación de los plaguicidas

Tanto se puede avanzar en regulación del agua como en legislación sobre el uso de plaguicidas, uno de los asesinos silenciosos en el campo chileno. De acuerdo a su uso, los pesticidas o plaguicidas pueden ser definidos como "cualquier sustancia, mezcla de ellas o agente destinado a ser aplicado en el medio ambiente, animales o plantas, con el objeto de prevenir, controlar o combatir organismos capaces de producir daños a personas, animales, plantas, semillas u objetos inanimados" (Decreto N° 157/2007 del MINSAL, Art. 2°). Por su parte, el código internacional de conducta para la gestión de plaguicidas de la FAO, junto a la Organización Mundial de la Salud (OMS) definen plaguicida como "cualquier sustancia o mezcla de sustancias con ingredientes químicos o biológicos destinados a repeler, destruir o controlar cualquier plaga o a regular el crecimiento de las plantas".

En este ítem, corresponde al Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) la regulación y restricción en la aplicación de plaguicidas de uso agrícola según lo establecen distintos cuerpos legales:

Desafortunadamente, estas son bastante distintas a las exigencias requeridas por legislaciones como la estadounidense y la de la Unión Europea, pues de un total de 579 ingredientes activos permitidos para su uso en Chile, 83 de éstos no están permitidos en EEUU y 92 del mismo listado contemplan prohibición en la UE.

Dentro de estos principios activos, están compuestos como el carbofurano, endosulfan, metomilo, azinfos metil, metamidofos y el acefato. Esto ha llegado a causar, incluso, daño cognitivo en menores de edad residentes en zonas rurales que se han visto expuestos a estos principios durante toda su vida, en sus aspectos más íntimos: consumo de agua, alimentación, exposición al aire. Como señala un reportaje reciente al respecto, "en la orina de los alumnos de la escuela de San Clemente se encontró la presencia de dos peligrosos compuestos químicos. El p-nitrofenol, un metabolito organofosforado asociado al plaguicida metil paratión, y el nitrobenceno", lo cual debe encender las alertas de las autoridades sanitarias y fiscalizadoras, pero también de los legisladores y tomadores de decisiones.

La vulnerabilidad de Chile y América Latina frente a una agricultura poco sostenible es tal, que como principal desafío asoma el fortalecimiento inmediato de la institucionalidad y gobernanza medioambiental en la región. Es de esperar que se tienda prontamente a una mejor regulación del uso del agua para la industria agrícola, y de los plaguicidas para que, como señala el lema de los ODS, "nadie se quede atrás".

Temas relacionados

Ventajas y complicaciones del sistema de educación no presencial en Corea del Sur

Especial de CORONAVIRUS

Ventajas y complicaciones del sistema de educación no presencial en Corea del Sur

En el contexto de coronavirus, el país asiático tuvo que cerrar y dar inicio a un nuevo semestre en modalidad en línea para darle continuidad al aprendizaje de millones de estudiantes. Aunque la alta conectividad y la preparación de distintas plataformas digitales han facilitado la migración, aún persisten problemas a resolver como la alfabetización digital de profesores y mejorar las capacidades de conectividad.

Ver más

Ver más videos