Inmunización y salud pública: la importancia de una buena información

La inmunización es uno de los mayores logros en favor de la salud pública. No obstante, el éxito de esta herramienta que ha ayudado a erradicar enfermedades y prevenir otras de alto impacto para la salud, el desarrollo y la economía de los países, podría verse afectado por la acción de grupos de presión que se oponen a este tipo de procedimientos. Frente a ellos, información de mejor calidad, basada en la evidencia científica y proveniente de fuentes confiables, adquiere importancia a la hora de tomar posición frente al tema.

Por Equipo Bioética

||Autor Fotografía: wiki commons

La inmunización como tema central de la Agenda 2030

La trascendencia y positivo impacto que ha tenido la inmunización sobre la salud pública mundial, explica por qué se dedican a ella varias de las metas que integran el ODS N° 3 de la Agenda 2030, enfocado en la salud y el bienestar. 

  • Reducir la muerte en niños recién nacidos y menores de 5 años (3.2),
  • Poner fin a epidemias tales como la tuberculosis, enfermedades tropicales desatendidas hepatitis y otras enfermedades transmisibles (3.3),
  • Permitir el acceso a vacunas seguras, eficaces, asequibles y de calidad para todos (http://www.un.org/sustainabledevelopment/es/health/) (3.8), y
  • Apoyar las actividades de investigación y de desarrollo de vacunas (3.9.b).

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), las campañas de vacunación evitan entre 2 a 3 millones de muertes al año en el mundo, y son reconocidas internacionalmente como una de las intervenciones de salud con mayor eficacia y mejores resultados. No obstante esto, estimaciones señalan que el año 2017 aún existían en el mundo 19,4 millones de niños sin vacunar o insuficientemente vacunados.

Para esta organización, un plan efectivo de inmunización es aquel que alcanza un 95% o más de cobertura de la población objetivo dentro de un país. En este contexto, los niveles de cobertura han logrado mejorar gracias a la mayor asequibilidad de las vacunas por parte de países con menores recursos, así como por las importantes campañas de inmunización que se realizan en el marco internacional y local. Sin embargo, en los últimos años estos avances han encontrado un obstáculo en los denominados grupos anti-vacunas, que como tal, llaman a la población a no inmunizarse.

Los movimientos anti vacuna y el problema de la desinformación

En 1998 Andrew Wakefield, junto a otros colegas, publicaron lo que se convertiría en un referente para este tipo de grupos en la actualidad: un estudio realizado a doce pacientes jóvenes con enfermedad inflamatoria intestinal y autismo, quienes compartían en común haber sido vacunados contra el sarampión, la parotiditis y la rubeola (vacuna MMR). Este hecho llevó a los investigadores a especular sobre la asociación directa de dicha vacuna con ambas enfermedades.

El impacto mediático que la publicación provocó fue de tal magnitud en la sociedad internacional que incitó a una disminución sustancial en los porcentajes de vacunación en algunos países. Así por ejemplo, en el Reino Unido disminuyó entre los años 1996 y 2004 su porcentaje de vacunación de MMR de un 92% a un 80%.

Ello, a pesar que un tiempo después se comprobó que la investigación adolecía de importantes sesgos, así como de significativas fallas éticas y metodológicas. No obstante ello, y que The Lancet, la revista que publicó originalmente el artículo debió retirarlo, este estudio se transformó en un verdadero reconocimiento para los grupos antivacunas.

Si bien está la creencia común de que este tipo de movimientos tienen presencia en países desarrollados, pues ha sido en ellos donde se han manifestado con mayor fuerza (por ejemplo en Italia, Francia e Inglaterra durante la última década), lo cierto es que en América Latina igual también se pueden encontrar grupos defensores de esta causa. De hecho el tema ha reflotado últimamente a raíz de los brotes de influenza en Estados Unidos y de fiebre amarilla en Brasil.

Sin lugar a dudas, el surgimiento de Internet y el desarrollo de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones se han transformado en poderosas herramientas que han permitido a estos grupos difundir y masificar sus ideas. Una de las tribunas en que este tipo de movimientos se ha fortalecido de mayor forma, en el último tiempo, ha sido a través el de las redes sociales en que plataformas como Twitter, Facebook, Youtube y Blogs resultan de fácil acceso, a la vez que permiten el contacto con otros grupos con de ideas similares por medio de vínculos o la sugerencia de contenido relacionado.

En el mundo, muchos grupos antivacunas poseen sus propias páginas web -con información actualizada y sistemas de donación para su financiamiento- en las que generan folletos y documentos que pueden ser descargados o comprados por sus miembros. Así, por ejemplo, podemos consignar “La liga para la Libertad de Vacunación” en España, o el grupo de Facebook “Libertad de vacunación para un Chile democrático”. Incluso, es posible encontrar algunos que salen de los cánones tradicionales de difusión como “The Refusers”, quienes se presentan como un grupo de música con canciones de protesta anti vacuna.

Un problema no menor, que ha tomado particular importancia durante este último tiempo y que puede llegar a afectar los altos índices de cobertura de inmunización, dice relación con la difusión a través de la Red de noticias falsas (bulos) que se divulgan con algún fin, en este caso campañas de desinformación que se extienden en redes sociales como informes virales falsos y que aportan a crear una sensación general de incertidumbre y desconfianza.

En este último aspecto, cabe recordar lo acontecido en 2009 con el medicamento Tamiflú, altamente comercializado por considerarse una defensa contra la pandemia de H1N1 (Gripe A o porcina) y respecto del cual en 2014, Cochrane Collaboration, organización que reúne grupos de científicos e investigadores independientes alrededor del mundo, comprobó que sus efectos eran considerablemente menores a lo estimado, lo que llevó incluso en 2017 a la propia OMS a bajar su prioridad.

También colaboran con la desinformación en la Red la difusión de videos a través de los cuales figuras influyentes en política, el espectáculo o incluso el ámbito científico aparecen apoyando causas que desde la evidencia científica actual carecen de sustento. Así por ejemplo, el actual presidente de Estados Unidos, Donald Trump, durante su campaña por la oficina oval se reunió con Andrew Wakefield, autor del controvertido estudio antes mencionado, e hizo alusión a sus ideas en un discurso previo a su elección durante el debate presidencial republicano. 

El impacto de estos movimientos

Si bien las bajas en las tasas de inmunización no pueden achacarse adjudicarse de manera exclusiva al lobby ejercido por los movimientos antivacuna, no debe infravalorarse el impacto que estos grupos tienen o podrían llegar a tener.

En Italia, por ejemplo, los detractores de las vacunas lograron que el debate estuviera presente en las últimas elecciones parlamentarias, algo que, en conjunto con fuentes de Naciones Unidas, hablan de una caída de un 90% en 2013 y a un 85% en 2015 en el porcentaje de la población de niños de dos años vacunados. Otro caso similar es el visto ocurrió en España, país que durante el año 2015 tuvo un caso de difteria, enfermedad que se creía erradicada desde finales de los ochenta, debido a que la persona afectada no se encontraba vacunada contra dicha enfermedad, y para la cual no estaban preparados.

Chile no se encuentra ajeno a este debate. De hecho, una de las fundadoras del colectivo Libertad de vacunación para un Chile democrático, fue de los primeros casos en ser judicializados, cuando se negó a vacunar a su hija. El Servicio de Salud de Talcahuano interpuso un recurso de protección a favor de la niña, ante el cual la Corte Suprema confirmó que la menor debía ser vacunada.

Asimismo, la inclusión en el Programa Nacional de Inmunizaciones de la vacuna para combatir el virus del papiloma humano y prevenir el cáncer cérvico-uterino -enfermedad que según el Ministerio de Salud causa la muerte de alrededor de 600 mujeres al año - tampoco ha estado exenta de conflictos, pues varios han sido los recursos de protección que en diferentes ciudades del país se han interpuesto para evitar la vacunación de las menores, los que sin embargo, han terminado siendo rechazados por los tribunales.

Vacunación: ¿voluntaria u obligatoria?

Frente a estos movimientos y dada la positiva incidencia que la inmunización ha demostrado tener sobre la salud pública, hay quienes se preguntan cuáles serán las mejores medidas a adoptar para lograr que el mayor número de habitantes sean vacunados.

Si bien las recomendaciones de organismos como la OMS/OPS apuntan principalmente a concientizar a la población sobre la importancia de una vacunación oportuna, algunos países han optado por distintos mecanismos para disuadir las prácticas antivacuna y promover la mayor inmunización.

Un caso que cabe destacar es el de Francia, país que según un estudio de la London School of Hygiene & Tropical Medicine, es donde las vacunas mayor desconfianza producen (en un 41% de la población). El primer ministro Édouard Philippe, ante la crisis de sarampión que afecta a Europa, manifestó que no era aceptable que ocurriesen este tipo de situaciones, lo que llevó al país a pasar de tener solo tres vacunas obligatorias (difteria, tétanos y polio), a once.

Otro país con este tipo de medidas es Italia, donde el Primer Ministro Paolo Gentiloni en el año 2017 decretó la vacunación obligatoria de todos los niños y niñas, quienes de no ser vacunados no pueden ingresar al sistema público de educación, y cuyos padres incluso pueden ser objeto de multas. La medida ha tenido varios detractores quienes prefieren no enviar a sus hijos a este tipo de instituciones con tal de que estos no sean vacunados.

Alemania también ha hecho lo suyo en la materia, con multas de hasta 2500 euros a padres que no se informen del calendario de vacunación antes de que sus hijos ingresen a guarderías. Por otro lado, en un contexto no tan solo europeo, Australia durante el año 2015 retiró los beneficios sociales de los padres que no vacunasen a sus hijos.

En el caso de Chile, nuestro país cuenta desde 1978 con un exitoso Programa Nacional de Inmunizaciones (PNI), con su consiguiente calendario de vacunación.
En términos normativos, y en virtud del Código Sanitario es el Ministerio de Salud quien se encuentra a cargo en nuestro país de la vacunación y quien cuenta entre sus facultades con la competencia para establecer la obligatoriedad de las mismas. Excepcionalmente, pueden eximirse temporalmente de ser vacunados quienes cuenten con un certificado médico que lo justifique. Sin embargo, quienes no pueden ser vacunados por contraindicación médica, igualmente se ven protegidos por la inmunidad de grupo o comúnmente llamada de rebaño, la cual consiste en proteger a una determinada población por medio de la presencia de un elevado porcentaje de individuos inmunes en la sociedad.

Si bien, conforme la Ley N° 20.584 sobre derechos y deberes de los pacientes, el legislador nacional reconoce la autonomía personal en el ámbito de las acciones vinculadas a la atención de salud, la misma se ve limitada en aquellos casos en que se ponga en riesgo la salud pública. El rechazo a la vacunación supone un riesgo para la población, especialmente, para los grupos de mayor riesgo a la exposición de la enfermedad cuya propagación se pretende evitar a través de la inmunización.

¿Que depara el futuro en torno a la inmunización?

Si bien, América Latina en el ámbito de la inmunización, muestra altos niveles de cobertura y ha sido pionera en la erradicación de enfermedades como la poliomielitis, el sarampión, o la rubéola tiene entre sus principales desafíos hacer frente a la crisis sanitaria que se vive en Venezuela donde se ha producido una importante disminución en la cobertura de vacunación infantil. Lo cual, unido al incremento de la migración de sus ciudadanos, especialmente a países vecinos como Colombia, ha determinado la aparición de enfermedades ya controladas en ellos, como el sarampión, asunto al que se debe estar atento para evitar una eventual emergencia sanitaria.

De otro lado, y para hacer frente a los movimientos que se oponen a la vacunación, es preciso combatir la desinformación con conocimiento y educar a la población de manera adecuada y exhaustiva sobre los beneficios de una vacunación oportuna.Tal como aboga la OMS es preciso generar conciencia en torno a que éste no es un tema de interés sólo personal, sino que atañe a la sociedad en su conjunto, puesto que el inocularse contra enfermedades contagiosas y cuya propagación es prevenible a través de la vacunación, es un asunto de salud pública.

Como afirma David Geelan, Vicedecano de la Escuela de Educación y Estudios Profesionales de la Universidad de Griffith, Australia, en entrevista con la Universidad de Chile, “los movimientos anti-vacunas son un fracaso de la educación científica” y el Estado debería involucrarse activamente en hacer que dicha falta de educación disminuya lo más posible.

El llamado es a estar bien informados y a entender que hay asuntos que competen a toda la comunidad, que como tal nos hacen responsables de nuestros actos.

Recursos de información

Preguntas y Respuestas sobre las vacunas de la Organización Mundial de la Salud

Red de Seguridad Vacunal de la Organización Mundial de la Salud

Departamento de Inmunizaciones del Ministerio de Salud de Chile

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