El nuevo Libro Blanco de Política Exterior de Australia que se construye mediante consulta ciudadana

A pesar de que para algunos expertos esta modalidad participativa de política exterior tiene sus puntos a favor y en contra, valoran la capacidad de actualizar visiones sobre la realidad internacional y establecer principios que guíen las relaciones con otras regiones del mundo.

RED ASIA PACIFICO OPINA

El nuevo Libro Blanco de Política Exterior de Australia que se construye mediante consulta ciudadana

En agosto de 2016, la canciller australiana, Julie Bishop, anunció el desarrollo de un Libro Blanco de Política Exterior que servirá de guía al Departamento de Relaciones Exteriores y Comercio. Este documento -dirigido por la diplomática Frances Adamson primera mujer en dirigir un proceso similar en dicho ministerio- reunirá la opinión de 113 embajadores australianos, expertos y la ciudadanía para conformar sus directrices. Una revisión de sus principales componentes, en la siguiente nota.

Construcción de una nueva visión del mundo

La elaboración de un documento que contenga principios rectores para la interacción con otros países es un proceso complejo, sin embargo, no es primera vez que Australia elabora un libro blanco, pues cuenta con una serie de estos documentos desde el año 2003, cuando el gobierno de aquel entonces decidió construir una serie de principios que actuaran como guías de las relaciones internacionales del país oceánico en el siglo XXI. No obstante, no fue sino hasta el 2012 que el economista Ken Henry, por mandato del Primer Ministro de la época, elaboró en conjunto con un grupo de académicos y funcionarios de la cancillería, el libro blanco “Australia en el Siglo de Asia”, que contenía principios tanto políticos como económicos.

Según Michael Wesley, director de la Escuela de Estudios sobre Asia Pacífico de la Universidad Coral Bell de Australia, en una publicación de noviembre de 2016 el entorno internacional ha cambiado considerablemente en la última década y todo el mundo se ha convertido en un lugar impredecible. “Uno de los desafortunados resultados de esta inestabilidad es que la política exterior se ha convertido inherentemente reactiva. Hay una sensación que estamos manejando el mundo, pero no avanzamos hacia delante sino a cualquier dirección. Por eso creo que nuestro país, por su ubicación y tamaño debe tener un sentido claro de dónde quiere ir”, explicó.

De esta manera, Wesley espera que en este nuevo libro blanco, Australia se reafirme una visión amplia de lo que está pasando en el mundo, pero que a la vez establezca una forma bien organizada y gestionada sobre como afrontará los desafíos globales de Australia.

Proceso consultivo para la formación de principios

Una de las características que definen este nuevo documento oficial es su formación participativa, esto es, que a diferencia de los libros blancos de 2003 –y 2012 orientado al Asia- en vez de ser encargado a uno o pocos expertos en la materia, se realizaron procesos consultivos a diplomáticos de carrera, expertos en relaciones internacionales, comercio y áreas geográficas determinadas.

Pablo Ampuero es académico de la Universidad del Desarrollo y máster en Relaciones Internacionales de la Universidad de Pekín, pero también forma parte de un think Tank llamado China Cooperate, cuya sede en Australia fue invitada a participar dos veces de este proceso consultivo, tanto por su especialización internacionalista, como por su conocimiento sobre el gigante asiático.

“Creo que como cualquier evento dentro de los sistemas políticos tiene una parte positiva y otra negativa, por eso tenemos que evaluarlo en su contexto. Es bueno que se expanda la participación hacia la ciudadanía en cuanto a la participación de política pública. La diferencia con América Latina es que los procesos allá comienzan al interior de los think tanks, por lo tanto, Australia se encuentra recopilando opiniones, tratando de desarrollar una estrategia a seguir y asegurar la estabilidad de la región Asia Pacífico. Lo negativo, es que por un lado participa gente informada, pero por otro lado también gente que opina desde la pasión y la falta de conocimiento, y sabemos las consecuencias que esto puede tener”, explicó.

En este contexto de consulta, durante de marzo de 2017 la canciller Bishop llamará temporalmente a sus 113 embajadores activos con el fin de que participen en este proceso consultivo. Para Philippe Werner-Wildner, candidato a doctor en Relaciones Internacionales de la Universidad Central de China, la reunión de diplomáticos en Canberra es un hito importante porque entregará una definición actualizada y universal de la política exterior. “Resaltará su posición geopolítica en relación a sus intereses en la región del Asia Pacífico para que sigan teniendo relevancia. Los australianos son conscientes que más de 40% del PIB mundial se mueve en esa región. Por lo tanto, la jugada política del gobierno será forjar las líneas con los mismos embajadores que están en el terreno de juego”, señaló.

Reflexiones y principios que podrían constituir una nueva relación con el Asia

Entre las razones principales para la construcción de este documento está entregar una respuesta unificada a un contexto internacional con mayor incertidumbre. Según Werner-Wildner, el sistema internacional se encuentra en un período particular. “La llegada de Trump ha dejado muchas interrogantes, por lo que es necesario que la diplomacia se organice y pueda evaluar nuevas estrategias”.

Un análisis similar realizó Pablo Ampuero , pues Australia ve un nuevo desafío planteado por las circunstancias que genera Donald Trump. “Con una política más inestable y difícil de prever, pero también frente a una política china que con el proyecto de One Belt one road parece ser más predecible, pero el Mar de China del Sur parece ser una zona explosiva. Entonces, en consideración de todo este contexto geográfico y geoestratégico, en donde las relaciones son cada vez más difíciles. Lo que se está viendo ahora es que claramente se va a producir un cambio de 180 grados en la política exterior de Australia al Asia”, opinó.

De esta manera, el nuevo panorama refleja un distanciamiento con Estados Unidos como socio estratégico, y podría significar una nueva vinculación con el Asia. “China es uno de los actores más relevantes del sistema internacional, su capacidad e influencia tanto regional como global hace que sea un estado atractivo en diversas materias. Por lo pronto, del desarrollo pacífico chino implica que el objetivo de China no es reemplazar el orden existente, sino jugar un papel más proactivo en guiar y reformar el sistema internacional, vale decir, China continuará en su proceso de desarrollo, pero evitando conflictos y enfocándose en un mundo más armonioso”, sostuvo Werner-Wildner.

Ahora bien, para Ampuero estos cambios en el escenario global, particularmente en la Cuenca del Pacífico, no solo repercuten en las relaciones internacionales, sino también en la política interna de Australia y su ciudadanía. “Lo que se está viendo en estos momentos es que hay un cambio radical donde la sociedad australiana, como los políticos, no sienten que puedan confiar en el liderazgo norteamericano. Todo esto se desata a partir de la llamada de Trump a la presidenta de Taiwán. Eso demostró el desconocimiento que tiene el nuevo presidente de Estados Unidos sobre la región, y lo que está haciendo es jugar con fuego y los australianos no quieren eso. No les conviene una guerra económica con China, menos aún en un conflicto bélico”, comentó.

En esta línea, el académico de la Universidad del Desarrollo coincidió en que se produciría un mayor acercamiento con China. “Australia va a tratar de eliminar la contención y pasar a la cooperación estratégica. Esto va a ser un cambio fundamental porque va a alejar a Estados Unidos de la región, algo que no hubiese querido Obama, quien planteó en su momento el vuelco asiático. Entonces va a ser un cambio bastante radical”, agregó.

Posibles consecuencias en nuestro país

Si bien estos cambios en la Política Exterior de Australia se enfocarían en una orientación distinta al Asia y Estados Unidos, la relación con nuestro país tiene una connotación especial, pese a ser un país pequeño en vías de desarrollo, ya que además de compartir el vecindario de la Cuenca del Pacífico, ambos países tienen un Tratado de Libre Comercio (TLC) firmado el año 2008.

“El libro blanco en sí no va a traer consecuencias y su enfoque variará solo según las interpretaciones de cada gobierno. Si observamos que Estados Unidos y su presidente eliminaron la posibilidad de impulsar el TPP y Australia era una de las partes interesadas en establecer una línea de cooperación en el Pacífico, por ahí podría haber un interés de realinearse. Chile ya ha declarado que quiere mantener la idea de seguir trabajando en este proyecto. Por lo tanto, podría ser que Australia, a través del libro blanco, plantee la importancia de la cooperación económica como un factor de acercamiento estratégico. Ahí sí que nos toca a nosotros, porque no somos un socio principal, pero somos uno de los puntos triangulares de la relación entre América Latina, China y Australia, entonces por podría haber un nexo. Sería fundamentalmente desde el punto de vista económico, no en lo militar, diplomático o político”, comentó.

En cuanto a la posibilidad de que nuestro país implemente un proceso similar de consulta distintos actores para la elaboración de un documento similar, explicó que el sentido del libro blanco no es una ley. “Es más bien una declaración de principios de lo que se pretende hacer. Lo fundamental no es lo que dice sino lo que está entre líneas, y para eso se necesita especialistas que no solamente conozcan las relaciones internacionales, sino que conozcan el lenguaje político de diversos países, para que se entienda en todas partes. Entonces, no sé si importa mucho si va a tener continuidad, sino qué interpretación se le va a ir dando en el tiempo. Si el principio que se quiere establecer es una relación estratégica con China, probablemente ese punto de vista se va a mantener en el largo plazo, pero la interpretación que se le pueda dar siempre va a ser de más cercanía o menor cercanía, entonces es bastante relativo y va a depender de qué tipo de liderazgos se implementen”, concluyó.



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