Labor Parlamentaria
Participaciones
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Antecedentes
- Senado
- Sesión Ordinaria N° 19
- Celebrada el 01 de julio de 1970
- Legislatura Ordinaria año 1970
Índice
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La señora
Los Senadores comunistas queremos dar nuestra palabra ante el clima político que está viviendo el país.
Pero como hemos sido enfrentados por el Honorable señor
El Honorable señor
Además, la situación producida en ese país es responsabilidad del pueblo checoslovaco y de las naciones que participan en el Pacto de Varsovia.
Ahora continúo mis observaciones.
Los reaccionarios tratan de presentar la situación como confusa y caótica para sacar ganancias de ella. Pero que no se equivoquen. Los trabajadores organizados tienen perfectamente claro a qué obedece todo. Tanto el Partido Comunista como la Unidad Popular y los partidos y movimientos que la integran, han venido denunciando últimamente con insistencia una serie de elementos y factores extraños que hoy, en su conjunto, se integran a nuestra realidad.
Las fuerzas de Derecha los reaccionarios y los que sirven sus intereses, por diversas que sean las etiquetas con que aparezcan están poniendo en práctica un plan destinado a impedir el desarrollo de las fuerzas populares, cuyo nivel hace inminente una victoria del pueblo.
"En la imposibilidad de detener, por medios "normales", este avance popular, se ha desatado una ola de provocaciones y represión con el objeto de crear un clima de caos que permita golpear a las organizaciones de izquierda y al pueblo".
Los hechos ocurridos demuestran que el país vive una situación grave.
Los latifundistas bloquean los caminos; se alzan, con las armas en la mano, contra la reforma agraria; asesinan a un funcionario de la CORA y amenazan con nuevos derramamientos de sangre en los campos.
Los grupos plutocráticos sacan fuera de nuestras fronteras millones y millones de dólares.
La casta patronal hace tabla rasa de los derechos de los trabajadores.
La mano siniestra del imperialismo yanqui, a través de la CIA y sus agentes, coludidos con los elementos más reaccionarios del Partido Nacional y de la candidatura del señor Alessandri, dirigen y financian una campaña de propaganda destinada a aterrorizar a la población, tratando de impedir el triunfo de la candidatura popular.
El señor
¡Es una injuria muy grave lo dicho por Su Señoría, en el sentido de que el Partido Nacional tenga que ver con una central de inteligencia extranjera!
La señora
Entretanto, el Gobierno lanza a las fuerzas policiales en una "escalada" represiva que ha cobrado dos víctimas en Puente Alto.
Grupos de delincuentes, pagados por la candidatura alessandrista y dirigidos por Jaime Egaña Baraona, individuo de trayectoria turbia, agreden con armas cortantes y de fuego a los militantes del movimiento popular, bajo la mirada complaciente de Carabineros.
El señor
Estaban defendiéndose de un ataque.
La señora
Los golpistas de ayer y de hoy se mueven activamente en las sombras.
La Derecha, en busca de aliados para impedir el triunfo del pueblo, los ha encontrado en los grupos de ultraizquierda que, con sus irresponsables actuaciones, contribuyen a crear el clima propicio para que se incremente la "escalada" represiva y se cumplan los designios de los reaccionarios de dentro del Gobierno y de fuera de él. Estos quieren presentar a la Unidad Popular como sinónimo de desorden y violencia.
Con tal de conseguir sus propósitos, consciente y deliberadamente, eluden el hecho de que el movimiento popular ha dado pruebas sobradas de madurez y responsabilidad, que se reflejan en el Programa de la Unidad Popular, que es un planteamiento realista y efectivo, y en una conducta invariablemente ajena a la aventura y la provocación, que no corresponden a las formas de lucha del pueblo y representan, cuando no la obra de la policía, la manifestación de tendencias extrañas a la ideología revolucionaria. Los comunistas hemos sido tajantes a ese propósito. No están en nuestros métodos ni el asalto ni el saqueo.
A nuestro juicio, la acción de los grupos de ultraizquierda favorece objetivamente a los reaccionarios.
Y esto lo comprenden muy bien los imperialistas y sus aliados nacionales, que amplifican la importancia de los grupúsculos ultras, dándoles amplia cabida en sus órganos de publicidad. "El Mercurio" y los diarios del clan Edwards curiosamente preocupados de la ortodoxia revolucionaria levantan como líderes consecuentes a algunos de estos elementos y los identifican implícitamente con la Unidad Popular.
Los acontecimientos de estos días comprueban lo que decimos. El Gobierno, responsable del asesinato de dos muchachos, que ha provocado el repudio de los sectores más vastos de trabajadores y estudiantes hoy mismo en la mañana se ha realizado una impresionante marcha silenciosa de toda la comunidad de la Universidad de Chile, en protesta por la violencia policial, el Gobierno, decimos, ha podido tender una cortina de humo sobre los hechos sangrientos de Puente Alto, valiéndose de actos de algunos irresponsables, producidos en sospechosa sincronización, y ha podido montar un "show" en el que ha participado el propio Presidente de la República, quien en vez de trasladarse a Puente Alto a comprobar en el terreno cómo actuó Carabineros y a dar explicaciones a los familiares de las víctimas asesinadas, se dio el trabajo de concurrir hasta la 14º Comisaría para dar relieve trascendental a un episodio que hasta pudiera ser prefabricado.
El continuismo entre las Administraciones Alessandri y Frei no sólo se refleja en que ambos han gobernado para los monopolios y el imperialismo. También existe una similitud marcada en las represiones que han desencadenado sobre el pueblo.
En noviembre de 1962, el pueblo fue al paro nacional, combativamente, en forma organizada, protestando por la carestía de la vida provocada por el Gobierno de los gerentes, y se le respondió con balas. Manchado con la sangre obrera derramada en la población José María Caro, Alessandri fue repudiado por la ciudadanía. Entonces el señor Frei era Senador por Santiago y pronunció en esta Sala un acongojado discurso que, por desgracia, ha sido necesario recordarle varias veces durante su mandato.
Entre otras frases, seguramente sinceras, decía:
"A la primera actuación siempre hay balas para los pobres...Digo todos, porque no soy fariseo, pero la mayor responsabilidad sin duda alguna, es de quienes han tenido siempre el Gobierno y el poder en sus manos. ¡Eso es lo que me duele!" "Por eso" agregaba "siempre he protestado contra tales hechos. Y hoy en nombre de mi partido, de los cuatro Senadores democratacristianos, deseo decir que no podemos callarnos ante el sufrimiento de la gente y ante la responsabilidad de quienes no los carabineros o el soldado que acaso perdió el control y por ello apretó el gatillo, ¿quién sabe cómo fue el comienzo de los sucesos? aplican un sistema que periódicamente nos produce estos grandes dramas, estos horrores que nos conmueven y depositan odio en el corazón del pueblo".
Entonces, Frei decía la verdad. "Nada puede justificar que se dispare contra el pueblo", eran sus palabras.
Su Gobierno, lamentablemente, ha desmentido con hechos sus dolidas palabras. No porque ellas fueran falsas, porque nada, en realidad, puede justificar que se dispare contra el pueblo, sino porque sus compromisos con el imperialismo y su entrega a los brazos de la oligarquía lo han arrastrado también a la represión antipopular. Durante su mandato se han producido, demasiadas veces, esos "horrores... que depositan odio en el corazón del pueblo", que denunciaba con pasión. Los ametrallados en El Salvador, los baleados en noviembre de 1967 en las calles de Santiago, los masacrados en Puerto Montt, el estudiante ultimado en Copiapó y ahora los dos muchachos asesinados en Puente Alto son manchas sobre su conciencia de gobernante, que alcanzan también a quienes respaldan sus actuaciones.
El señor
¡Son manchas que recaen en los provocadores, que los movilizaron!
La señora
Pero trascienden, además, el plano personal o simplemente partidario, ya que evidencian que es consustancial al sistema vigente la represión periódica, el ataque brutal y en ocasiones sanguinario a la protesta popular.
¿Cuáles fueron los hechos que culminaron con la muerte de los estudiantes de Puente Alto? ¡Quién pudiera creer que la movilización solidaria de los estudiantes secundarios, de apoyo a los funcionarios de Servicios Auxiliares del Ministerio de Educación, tendría como respuesta balas asesinas!
Los siete mil funcionarios de ANESE soportaron largas tramitaciones, que los llevó a declarar la huelga el día 22, prolongándola por una semana, sin que el Gobierno diera muestras de interesarse por dar solución.
El señor
¡Eso es falso!
La señora
Los funcionarios de ANESE reclamaban el compromiso del Gobierno contraído a través del Ministro de Hacienda, Andrés Zaldívar, para que se les repusiera el sistema trienal que fue suprimido durante la permanencia en el cargo de Ministro de Educación del señor Patricio Rojas Saavedra, hoy Ministro del Interior.
Por el desprecio con que se trataba a este personal, el organismo máximo de los estudiantes secundarios decidió realizar un paro indefinido, que rápidamente se extendió a todo el país. El apoyo se concretó combativamente en las calles, en Santiago y provincias, lo que trajo como respuesta del Ejecutivo una brutal represión policial por medio del Grupo Móvil de Carabineros.
En los incidentes ocurridos en estos días, en que la solidaridad estudiantil desempeñó un papel principal, queda de manifiesto la prepotencia criminal y la falta de criterio de los que dirigen el Grupo Móvil.
El día 25 fueron detenidos en Concepción 85 estudiantes por miembros de este grupo policial, cuando aquéllos realizaban una manifestación callejera en apoyo de ANESE. En esa ciudad también, efectivos de Carabineros habrían entrado al teatro universitario durante una reunión estudiantil. Una bomba lacrimógena encontrada en su interior así lo comprueba.
En los métodos del Grupo Móvil de Carabineros no se puede hacer distingo entre oficialidad y tropa. Obedecen a un mismo patrón. Frente al Liceo 7, donde los estudiantes, solidarizando con ANESE, se negaban a entrar al establecimiento, el oficial a cargo del Grupo Móvil les dijo: "O se van todos pa dentro, o los rajo a balas". Tras estas palabras, que cito textualmente, se inició el más salvaje apaleo, sin consideración ni a los maestros.
Cuando alumnos de varios liceos de Santiago se reunieron en el Parque Bustamante, para oír la cuenta de sus dirigentes, que explicaron el apoyo a ANESE y decidieron marchar al Congreso Nacional, cientos de carabineros del Grupo Móvil los apalearon y dispersaron con bombas lacrimógenas. En estos incidentes se registraron varios detenidos, y una muchacha quedó herida.
Durante todo el transcurso del conflicto de los funcionarios de la Asociación Nacional de Servicios Menores del Ministerio de Educación, se produjeron incidentes entre esos trabajadores y el Grupo Móvil.
En Puente Alto, los funcionarios del Hospital paralizaron sus actividades, como protesta por la invasión de este lugar por carabineros, que dejó un saldo de numerosos contusos.
El presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile, Alejandro Rojas, fue brutalmente golpeado por carabineros, cuando procuraba hablar con ellos, a fin de evitar consecuencias más graves, al llegar el Grupo Móvil para dispersar un desfile estudiantil. También fue detenido el estudiante Alfonso Castillo, presidente del Centro de Alumnos de la Escuela Industrial de Puente Alto, a quien se le encontró la vainilla de una bala, que éste recogió precisamente cuando asesinaron a su compañero Pavez.
Es decir, por el delito de solidarizar con los trabajadores de servicio del Ministerio de Educación, en actitud que los honra, reciben del Gobierno la represión más brutal.
Ese era el clima reinante el día 26, a las 9.40 de la mañana, cuando el Grupo Móvil asesinó, en Puente Alto, a Claudio Pavez Hidalgo, de 18 años, estudiante del tercer año de la Escuela Industrial de esa localidad.
Los escolares de ese establecimeinto habían iniciado, a las 8 de la mañana, manifestaciones de apoyo al movimiento que sosteníamos trabajadores de servicios menores del Ministerio de Educación.
Cuando los estudiante se encontraban en la plaza, junto al supermercado "Listo", de propiedad del alessandrista Mario Lahsen, que también es concesionario de la pulpería de la Papelera, este individuo disparó contra los menores, y avisó en seguida a Carabineros. Minutos más tarde llegó al lugar el Grupo Móvil, y cayó asesinado Claudio Pavez, con una bala en el tórax.
La noticia de este asesinato se expandió con celeridad a lo largo de todo el país, y a mediodía del 26 sólo permanecían en clases los estudiantes de la enseñanza básica. Los de la capital improvisaron desfiles de protesta por la muerte del estudiante puentealtino, lo que dio lugar a nuevos y violentísimos incidentes con el Grupo Móvil, en los cuales se detuvo a muchos estudiantes. Las bombas lacrimógenas y las lumas se dejaron sentir con particular saña, provocando un segundo asesinato. Esta vez la víctima del
Grupo Móvil fue el estudiante de 16 años Patricio Núñez Palma, que falleció el día 27, como consecuencia de un traumatismo encéfalo craneano cuando era conducido a un hospital para ser atendido.
Los liceos 7 y 10, y el Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile, además, sufrieron con particular fuerza los desmanes del Grupo Móvil.
Los estudiantes de la Enseñanza Básica decretaron un paro de protesta y una concentración para el día 27.
Todos estos acontecimientos demuestran una vez más, sin dejar lugar a dudas de ninguna especie, que la violencia no proviene de los trabajadores ni de los estudiantes, sino de sus tradicionales enemigos de clase, de los derechistas que tratan de evitar el triunfo popular valiéndose de los peores métodos.
Así también lo comprueban los dolorosos acontecimientos de Puente Alto, donde los primeros disparos fueron hechos por un alessandrista confeso, el comerciante Norberto Lahsen. Y los jóvenes asesinados fueron víctimas de carabineros.
Las balas fueron de carabineros. De ello no hay dudas, pues los testigos sobran. Un compañero del caído dice: "Yo vi al cabo Alegría, de Carabineros, sacar un arma y disparar con ella contra nosotros, que corríamos cuando empezó el apaleo. Apuntó con su mano izquierda. Vi caer al compañero Pavez. Pensé que había tropezado. Pero nos detuvimos y vimos que sangraba copiosamente."
Responsable de todos estos últimos acontecimientos, en los cuales se ha destacado tristemente el Grupo Móvil de Carabineros, no puede ser otro que el Ministro del Interior, que es el jefe directo de la policía. El debía, por lo tanto, haber dado una explicación satisfactoria ante lo ocurrido. Sin embargo, a pesar de la claridad de los hechos, existente desde el primer momento, el Ministro del Interior, Patricio Rojas que forma parte del equipo ultraderechista de La Moneda, trató de responsabilizar al movimiento popular de lo sucedido.
Tal como puntualizó oportunamente el Comando de la Unidad Popular, el Ministro del Interior falseó reiteradamente los hechos que provocaron la muerte de los jóvenes estudiantes, a consecuencia de las balas y apaleos del Grupo Móvil.
El Ministro, olvidando su pasado de dirigente universitario, intentó entregar a la opinión pública la imagen de que la violencia provenía de los estudiantes, cuando es bien sabido que el provocador fue el concesionario alessandrista Mario Lahsen. Manifestó, muy alterado, que los carabineros del Grupo Móvil no tenían la responsabilidad, por cuanto sus instrucciones son de disolver cualquier manifestación.
Tanto en sus declaraciones a la prensa como las hechas en cadena nacional de emisoras y televisión, el Ministro no mencionó las declaraciones de testigos que señalaron como culpable del disparo que cortó la vida de Claudio Pavez a un sargento del Grupo Móvil.
Por otra parte, el Ministro del Interior manifestó que los sucesos de Puente Alto se produjeron cuando los estudiantes solidarizaban con un conflicto que estaba prácticamente resuelto por el 'Gobierno.
El señor
- El Grupo Móvil no intervino en Puente Alto, señora Senadora.
La señora
Sin embargo, según declaraciones del presidente del gremio en huelga, Francisco Gómez, solamente a las 14 horas de ese día se les llamó para estudiar una posible solución, la que se logró pasadas las 18 horas.
El señor
¡Eso es completamente falso!
La señora
El asesinato ocurrió antes de las 10 de la mañana.
El señor
El problema ya estaba resuelto.
El señor
Se solucionó minutos después del asesinato.
La señora
¿Qué significado tiene el hecho de responsabilizar de la agitación estudiantil y del clima existente a los partidos y movimientos de Izquierda como lo hizo el Ministro y no a la incapacidad de solucionar los conflictos y a la prepotencia de los "momios"? Significa sólo trabajar en beneficio de la Derecha. Ha sido ella la que generó todo este clima. Ella busca un camino para liquidar las libertades públicas, aplastar los derechos de los trabajadores y las garantías democráticas que el pueblo ha conquistado a lo largo de años de gloriosas luchas, y trata de impedir el triunfo de Salvador Allende.
¿Cuáles son las razones de esta maniobra?
La oligarquía, constituida en respaldo del candidato Jorge Alessandri y que también controla los círculos dirigentes del Partido Demócrata Cristiano y el Gobierno, tomó repentina conciencia del peligro que la amenaza. Obviamente, el imperialismo presiona para llevar el proceso electoral por la dirección que más le conviene.
La fuerza creciente de la candidatura de la Unidad Popular hace que el imperialismo y los monopolios extremen sus recursos para impedir el triunfo del pueblo, cuyo movimiento, en la práctica, se demuestra como el más profundo y extenso que haya vertebrado nunca antes la Izquierda, en nuestra patria. La seriedad de las posiciones sustentadas por la Unidad Popular, su factibilidad, movilizan enormes contingentes de obreros, campesinos, mujeres, jóvenes, sectores medios, empresarios pequeños y medianos; aglutinan, en suma, a todos los que sufren las consecuencias del sistema imperante, que sólo beneficia a un grupo ínfimo de magnates que lucra a costa de la explotación, el empobrecimiento y la penuria de millones de mujeres y hombres de nuestra patria.
En un comienzo, la oligarquía y el imperialismo creyeron, sinceramente, que no se materializaría la unidad de las fuerzas del pueblo. Una hábil campaña sostenida por años les permitía esperar que las dificultades, creadas y apoyadas por ellos en su mayoría, serían más fuertes que las tendencias unitarias.
Pero ante el fortalecimiento de la Unidad Popular y su candidatura, que rebasa todas las expectativas y pasa por encima de la explotación de todas y cada una de las naturales divergencias de enfoque que surgen entre fuerzas de orientación doctrinaria diversa, aunque no antagónicas, se evidencia que de poco sirve levantar y dar tribuna a quienes parecieran disparar desde dentro, contra las posiciones de unidad que sustentan los partidos y movimientos que apoyan la candidatura presidencial de Salvador Allende.
Comprenden los reaccionarios que estas maquinaciones han fracasado y que lo único que logran es un fortalecimiento de las filas populares por medio del esclarecimiento y formulación de los problemas que surgen en la marcha del movimiento. En su desesperación, los mismos que acostumbran proclamarse defensores de la democracia representativa, deciden volcar su orientación hacia el enfrentamiento total, jugarse el todo por el todo, sin perder de vista siquiera la alternativa golpista.
He recorrido gran parte del país. Lo he hecho en campañas anteriores y puedo calibrar la simpatía popular. Nadie puede negar que llegan a la Unidad Popular sectores cristianos y sacerdotes. Anoche en Valparaíso, en la tribuna de la más grande concentración de mujeres efectuada en los últimos años, se encontraba un sacerdote obrero.
El señor
La más numerosa concentración de mujeres efectuada fue la de Tomic.
La señora
No me haga reír, Honorable colega.
El señor
Ríe con mucha facilidad, señora Senadora. Seguramente lo hace para no llorar.
El señor
¡Ha sido muy alegre esta sesión!
La señora
Hay un proceso indudable de ascenso de la candidatura de Salvador Allende. Se han constituido miles de comités de base; enormes multitudes dan respaldo a la Unidad Popular. Las encuestas aunque casi siempre distorsionadas a favor de Alessandri o de Tomic indican que la única candidatura que crece aceleradamente es la de Salvador Allende. Y esto es lo que angustia a los reaccionarios y a los imperialistas.
Todavía existe una pugna entre los grupos oligárquicos que buscan el mejor medio para oponerse a la Izquierda. El imperialismo desarrolla su propia línea de acción, reflejada en una campaña del terror anticomunista, que financia y orienta en forma directa, como lo demostró la semana pasada el DiputadoInsunza. Por una parte, el señor Frei y el sector más reaccionario de la Democracia Cristiana sueñan con repetir el esquema de 1964, en el cual, mediante la falsa alternativa de marxismo o democracia, lograron polarizar fuerzas, nutriéndose con el apoyo de la Derecha y engañaron a grandes sectores del pueblo, aterrorizado por una gigantesca campaña del miedo. Olvidan que no en vano han transcurrido seis años y que el pueblo se ha desengañado de las promesas de la llamada "revolución en libertad". Dolorosamente, millones de mujeres y hombres han tomado conciencia de que en esa campaña del terror se ocultan los propósitos de quienes han vivido esquilmando al pueblo y desean, a toda costa, mantener sus privilegios.
Por otra parte, los sectores de la oligarquía que apoyan al señor Alessandri quieren también sacar partido de esta maquinación siniestra. Aspiran a obtener el retiro de la postulación democratacristiana y un apoyo irrestricto para su candidato.
El señor
Eso es falso.
La señora
Se ríen, pero lo están sintiendo.
En vano intento, hay sectores que coinciden en tratar de identificar a la Izquierda con el caos, el terrorismo y la violencia.
No les alcanza el cuero de cordero para tapar sus cuerpos de hiena. Son ellos quienes han mantenido una estructura social de violencia institucionalizada, que ha merecido la condenación de los obispos por medio de las palabras de Monseñor Santos, Obispo de Valdivia.
Como si el pueblo no los conociera, han desencadenado invariablemente la violencia reaccionaria y han jalonado la historia de Chile con los cuerpos de los trabajadores y estudiantes masacrados, en los campos y ciudades de nuestro país.
Difícilmente lograrán sus fines. Emerge, cada vez con mayor nitidez, la alternativa verdadera que enfrenta el pueblo de Chile: la mantención de un sistema agotado, caduco, que beneficia solamente a los consorcios imperialistas, a la burguesía monopolista y a los terratenientes; que frustra las esperanzas dé la juventud; que acelera el proceso inflacionario, con su secuela de hambre y desnutrición; que mantiene una relación de violencia y opresión sobre las grandes mayorías, o la conquista de un Gobierno que abra reales perspectivas de progreso y cambio de las estructuras capitalistas.
El pueblo ve hoy, con claridad, en la Unidad Popular, el camino de avance la única senda que responde con efectividad a los intereses nacionales hacia la solución de la "crisis integral" que lo aflige. Y, mayoritariamente, se orienta a transitarlo.
La Unidad Popular hará un Gobierno pluripartidista, en el cual participarán todos los partidos y fuerzas sociales que han contribuido a gestarlo, vale decir, la mayoría abrumadora del país.
El Gobierno de la Unidad Popular realizará una política antimperialista y antioligárquica, que permitirá el despliegue de las fuerzas productivas, que serán puestas al servicio del pueblo, en un proceso ininterrumpido hacia la sociedad socialista en nuestra patria.
Será el Gobierno del pueblo, y gobernará para el pueblo. Es una forma nueva de hacerlo, a tono con la época y las necesidades populares. Su eventual triunfo saca de quicio a los reaccionarios, y explica los acontecimientos siniestros que hemos vivido en estos días.
Denunciamos hoy que la política extremista izquierdizante es a la que recurren siempre en última instancia el imperialismo y la Derecha cuando ya no pueden contener la avalancha del pueblo por cambios sociales: es una acción contrarrevolucionaria opuesta a lo que conviene al pueblo.
La historia del movimiento obrero muestra la dura lucha librada por los trabajadores contra el extremismo; y ya hace muchos años que han comprendido que tras esa política se expresa la mano de la provocación que lanza la Derecha para atacar a la Izquierda.
La clase obrera no olvida que fueron agentes provocadores los que el 1º de mayo de 1889, en Chicago, lanzaron una bomba contra la policía, hecho que dio el pretexto para desencadenar la represión y llevar a la horca a un grupo de esclarecidos luchadores proletarios.
Marx y Engels libraron combates contra los bakuninistas y blanquistas. En el movimiento revolucionario no existen dudas acerca del papel negativo de los grupos extremistas que, llevados por su desesperación pequeña burguesa, desvinculados de las masas, pretenden arrastrar al pueblo a aventuras que sólo benefician a la Reacción y acarrean desgracias a las familias proletarias.
Ya Engels enfatizaba la importancia de la lucha de masas cuando decía lo siguiente en uno de sus trabajos sobre problemas militares: "La época de los ataques por sorpresa, de las revoluciones hechas por pequeñas minorías conscientes a la cabeza de las masas inconscientes ha pasado. Allí donde se trate de una transformación completa de la organización social, tienen que intervenir directamente las masas, tienen que haber comprendido por sí mismas de qué se trata, por qué dan su sangre y su vida,.. y para que las masas comprendan lo que hay que hacer, hace falta una labor larga y permanente."
La conciencia de la necesidad de la política de masas se ha transformado en una de las constantes del movimiento revolucionario.
Este camino seguro, aprendido hace más de cien años por el proletariado, es el que hoy lleva a nuestro heroico y glorioso pueblo de Chile a la victoria.