Labor Parlamentaria
Participaciones
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Antecedentes
- Cámara de Diputados
- Sesión Ordinaria N° 5
- Celebrada el 19 de marzo de 2009
- Legislatura Ordinaria número 357
Índice
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El señor CHAHUÁN (de pie).- Señor Presidente , honorable sala, quiero rendir un reconocimiento a dos jóvenes chilenos que fueron víctimas de un lamentable asesinato en Estados Unidos de Norteamérica el pasado 26 de febrero, y a otros tres compatriotas que resultaron gravemente lesionados en el mismo atentado.
Me refiero a Racine Balbontín Argandoña y a Nicolás Pablo Corp Torres, de 23 y 22 años respectivamente, ambos oriundos de Valparaíso, que fueron atacados a balazos en la ciudad de Pensacola por un sujeto que actuó impulsado por inequívocos sentimientos de xenofobia, causándoles la muerte.
Racine era ex alumna del colegio Juana Ross de Edwards , de la Congregación de Hermanas de Santa Marta, y cursaba estudios en la Escuela de Administración Hotelera y Gastronomía de la Universidad de Valparaíso.
Nicolás era ex alumno del recordado Colegio de los Sagrados Corazones de Valparaíso y tenía calidad de alumno de ingeniería de la Universidad Técnica Federico Santa María de nuestra ciudad.
Ambos eran muy queridos en sus respectivos establecimientos educacionales en los que cursaron su enseñanza básica.
A sus exequias concurrió gran cantidad de habitantes de Valparaíso, quienes en las calles se sumaron en un grito de dolor.
Como dije, Racine estudió en la Universidad de Valparaíso y era reconocida entre sus compañeros y profesores por su gran espíritu de trabajo, entusiasmo y cooperación hacia su unidad académica, a la que representaba incluso en toda su folletería. Su carrera se sumará a este homenaje y le rendirá uno merecido en la inauguración del año académico en abril próximo.
También concurrieron a las exequias innumerables vecinos de Viña del Mar, el rector de la universidad y otras autoridades académicas.
Su padre le tiene un entrañable cariño, y ha golpeado todas las puertas para que esta muerte inexplicable no quede en la impunidad.
Por su parte, los padres de Nicolás, Jani y Jaime, expresaron que jamás se imaginaron que tanta gente quisiera a un hijo de ellos, y agradecieron el amor, el cariño y las cadenas de oraciones que se apreciaron en las calles de Valparaíso, al igual que en el caso de Racine.
El deporte fue parte importante de su vida. Fue un gran baloncestista; jugó por su colegio y por el Club Sportivo Italiano, destacando por ser un joven enérgico, un hombre que reflejaba fielmente los principios y valores de la gran familia de los Sagrados Corazones, colegio en el cual labora su madre y en cuyos patios tuvo los lugares de distracción más frecuentes.
La última navidad fue la primera que pasó sin su familia, y la carta que envió a los suyos fue un mensaje de despedida y de esperanza, donde demostró su profunda sensibilidad y unión con cada uno de ellos.
Un joven solidario, cercano y que motivó que decenas de personas hicieran velatones frente a su domicilio y se consternaran ante una situación que para todos resulta inexplicable.
Ambos jóvenes participaban de un programa de intercambio que permite trabajar en la nación estadounidense por un breve período y viajar por su territorio, con el objeto de conocer la cultura norteamericana.
Los otros tres jóvenes heridos de gravedad son Sebastián Arízaga , David Bilbao y Francisco Cofré , de edades similares. Ellos, al igual que los fallecidos, viajaron esperanzados de conocer en mayor profundidad una experiencia que pudiera marcar sus días.
Lamentablemente, se encontraron frente a un fenómeno que resulta casi imposible de comprender al ser víctimas de una violencia irracional, que les truncó, inexplicablemente, la posibilidad de ser parte de ese sueño que los había convocado y que tanta atracción ejerce en nuestra juventud.
Entonces, no nos cabe sino preguntarnos ¿por qué en un país donde se supone que la dignidad y los derechos y garantías de las personas tienen un debido resguardo en su ordenamiento jurídico-institucional, donde se supone que existe un pleno respeto por el estado de derecho, existe tanta facilidad para portar armas por parte de ciudadanos que las emplean con absoluta liviandad, lo que provoca que cada cierto tiempo seamos impactados por las noticias de asesinatos colectivos como éste? ¿Por qué en países más desarrollados que el nuestro en todos los aspectos se desata esa violencia absurda e incomprensible, con consecuencia de víctimas inocentes que se encuentran ilusionadas en llevar a cabo un proyecto de vida?
Lamentablemente, hasta ahora son preguntas sin respuesta, lo que debe hacernos reflexionar profundamente en la necesidad imperiosa de desarrollar una cultura de la no violencia en toda nuestra comunidad, sobre todo entre la niñez y la juventud que se está formando.
En ese sentido, las comunicaciones masivas que hoy en día forman parte de nuestra vida diaria, la televisión, el cine e, incluso, internet, juegan un rol fundamental, ya que no debemos considerar la no violencia sólo como una forma de evitar los conflictos bélicos o de resistir el colonialismo, con una filosofía y actitud especial de vida, como la que desarrolló Mahatma Gandhi en la India, sino que en cada una de las comunidades de las que formamos parte, debe ser erradicada toda forma de conducta violenta. Es la única forma de desterrar esas actitudes nefastas que influyen perniciosamente en nuestra sociedad. Todos debemos asumir un compromiso en tal sentido, de manera que no tengamos que lamentar más estas trágicas escenas que nos conmueven y dejan a muchas familias sumidas en un profundo dolor, sin causa legítima que lo justifique.
Debemos internalizar en nuestras conciencias que la violencia engendra más violencia y desemboca en una espiral de odio incontrolable. Sólo de ese modo el sacrificio de Racine y Nicolás adquirirá una verdadera dimensión y valor ante las diversas sociedades del mundo, ya que su muerte impactó profundamente en todos los países, en especial en aquellos que se dicen pertenecer a la civilización cristiano-occidental, pero que en su seno anidan el germen de la violencia del cual aún no se logran desprender, por lo que es necesario que también expresen su rechazo a estas conductas inexplicables.
Por las razones expuestas, pido que se oficie al ministro de Relaciones Exteriores, solicitándole que informe acerca de las acciones que el Estado de Chile ha ejercido en Estados Unidos de América respecto de este lamentable episodio.
Hago llegar a las familias de Racine y Nicolás, muertos en este atentado, mis más sentidas condolencias, esperando que el Altísimo los ayude a sobrellevar esta tragedia, que sé positivamente que los marcará por el resto de sus vidas, y a las familias de Sebastián, David y Francisco, hago llegar mis fervientes deseos de una pronta recuperación física y espiritual para ellos.
Señor Presidente , solicito que esto sea tomado como un mensaje referido a dos jóvenes que tenían todo por delante, con características personales extraordinarias, que perdieron sus vidas en una inexplicable situación sin sentido, lo que debe hacernos reflexionar y servicios para dar sentido a su partida.
He dicho.