Labor Parlamentaria
Participaciones
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Antecedentes
- Cámara de Diputados
- Sesión Ordinaria N° 76
- Celebrada el 08 de septiembre de 2009
- Legislatura Ordinaria número 357
Índice
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El señor ÁLVAREZ (Presidente).- En el tiempo del Partido por la Democracia, tiene la palabra el diputado don Rodrigo González.
El señor GONZÁLEZ (de pie).- Señor Presidente , estimados representantes de las iglesias evangélicas pentecostales y evangélicas de Chile presentes en las tribunas: Tengo el honor de rendir este homenaje a la Iglesia Metodista Pentecostal de Chile, en representación de la bancada de los diputados y diputadas del Partido por la Democracia.
El 12 de septiembre de 1909 las iglesias evangélicas festejan, con regocijo, el centenario del avivamiento pentecostal, acaecido en 1909, evento que marca un hito sin precedentes en la historia eclesiástica de Chile.
En aquellos días, los templos se estremecieron profetizando que “Chile sería para Cristo” y que “América también debe ser para Cristo”.
Ocurrió algo similar al extraordinario episodio en Jerusalén, en Pentecostés, cuando de acuerdo al texto bíblico de los Hechos de los Apóstoles, Hechos 2.4: “Fueron todos llenos del Espíritu Santo y comenzaron a charlar en otras leguas según el Espíritu les daba que hablasen”.
Este gran movimiento pentecostal está íntimamente ligado al ministerio del Pastor Willis Collins Hoover Kurt , quien, junto a su joven esposa, arribó desde Estados Unidos a la ciudad de Iquique en 1889, enviado por la Sociedad Misionera Metodista Episcopal.
En 1902, fue trasladado a la ciudad de Valparaíso para asumir en la Iglesia Metodista Episcopal en reemplazo del pastor titular.
Durante 1909, el pastor Hoover , asumió un protagonismo relevante en Valparaíso, en el territorio nacional y en el extranjero.
En el seno de la Iglesia Metodista Episcopal se había producido un acontecimiento extraordinario, un despertar del espíritu, que comenzó a conmover los corazones avivados por un persistente espíritu de oración, que tiene su punto neurálgico el 12 de septiembre. Ello se sumaba a lo que sucedía en Corea, Inglaterra, Estados Unidos y, especialmente, en la India.
A partir del Avivamiento Pentecostal, se comienza a pregonar el Evangelio a viva voz por las calles de las ciudades y pueblos de Chile.
Esta experiencia, que subraya la idea de “ir al punto de predicación”, se extendió, además, a Argentina a través del Pastor Enrique Mourgues Bernard y del Pastor Elías López Acevedo , enviados en enero de 1930 a predicar las buenas nuevas de salvación al país trasandino.
Este gran movimiento se proyectó mayoritariamente a estratos sociales y culturales bastante modestos y humildes, con personas que trabajaban como zapateros, carpinteros, pintores, vendedores de parafina y asesoras del hogar.
En este contexto, la Iglesia Metodista Episcopal criolla tuvo cambios significativos en el desarrollo de sus cultos, generándose en su interior una crisis que se resuelve con la renuncia del pastor Hoover el 15 de abril 1910, quien declaró que él no se separaba de la doctrina de Juan Wesley ni del metodismo, sino sólo del gobierno de la Iglesia por “causas de conciencia”.
En efecto, el obispo de la Iglesia Metodista Episcopal le dio a Hoover tres opciones: retractarse de los errores, regresar a su tierra de origen o abandonar la Iglesia Metodista Episcopal.
El pastor Hoover optó por esta última y se separó de la Iglesia Metodista Episcopal acompañado de dos tercios de la membresía, equivalentes, en esa época, aproximadamente, a cuatrocientos hermanos.
De esta forma, se gesta la Iglesia Metodista Pentecostal de Chile, congregándose en su primer templo de la calle Retamo Nº 721, de Valparaíso. Posteriormente, en 1927, se inauguró un segundo templo en la Calle Santa Inés, del Cerro Larraín.
El pastor Willis Hoover fue su primer miembro, su primer pastor y el primer superintendente de la Iglesia Pentecostal.
Su obra fue notable. La iglesia crece rápida y explosivamente, extendiéndose por todo nuestro país, posicionándose desde Arica a Punta Arenas, incluyendo los territorios insulares.
La llama del fuego pentecostal encendió el corazón de la iglesia y traspasó las fronteras criollas. A la fecha, se han establecido iglesias pentecostales, a través de misiones enviadas desde Chile, en diferentes partes del mundo, como Argentina, Bolivia, Perú , Estados Unidos de Norteamérica, México , Paraguay, Ecuador , Australia, Venezuela , Brasil , Suecia, Uruguay , España , Italia , Costa Rica, El Salvador , Canadá y Francia.
Como siervo de Dios, el pastor Hoover salió de su país natal en dirección a Chile y nunca más volvió a su tierra, pasando por alto su ciudadanía terrenal, pues para él lo importante y trascendente era ser considerado como ciudadano del reino de los cielos. Se entregó sin reservas a pastorear la iglesia chilena, considerando que la obra no era de propiedad humana. Al evaluar estos cien años recorridos nos permite afirmar que la obra pentecostal fue fecunda y sigue creciendo, movilizando y cantando sus himnos por todo Chile.
Un 27 de mayo de 1936, a la edad de 78 años, estando en su casa del cerro Merced, en Valparaíso, Hoover falleció después de 47 años de ejercicio ministerial, de los cuales 27 años fue pastor de la Iglesia Pentecostal.
Como recuerdo imperecedero a su memoria y, a la vez, como ejemplo a las generaciones que se levantan, la nobleza de su obra, descansaba en tres sublimes palabras: amor, fidelidad y abnegación.
Hoy, homenajeamos el centenario del Avivamiento Pentecostal en Chile. Esta fiesta es una auténtica “fiesta de la cosecha”. Fueron hombres de Dios y valerosas mujeres cristianas que sembraron la simiente preciosa con sudor y lágrimas. Muchos de ellos fueron perseguidos y humillados por su fe.
Siguiendo la huella del pastor Hoover , pastores, obispos y superintendentes, junto a sus numerosas congregaciones de hermanos y hermanas, han sabido traspasar y mantener la antorcha viva y encendida del fuego pentecostal. Entre ellos, es preciso recordar las figuras de Manuel Umaña , Javier Vásquez , Mamerto Mancilla , Enrique Chávez , Carlos San Martín , y también figuras de otras iglesias pentecostales que no son metodistas, como Francisco Anabalón , Álvaro Yáñez y tantos otros; todos ellos genuinos representantes del espíritu que surgió en 1909. También recordar a superintendentes como Willis Hoover , Guillermo Castillo , Enrique Mourgues , Manuel González, José Silva y Eduardo Valencia .
Hoy este espíritu está presente y en las iglesias pentecostales se observa un crecimiento y un resurgimiento notable, encabezado por pastores y obispos que legítimamente podemos denominar como hijos del centenario. Ellos encaminarán los rumbos de las iglesias en el Chile del Bicentenario.
Quiero señalar sólo algunos nombres entre los obispos y pastores conductores que han ido forjando este camino. Entre ellos, algunos están presentes en las tribunas, como Emiliano Soto, Roberto López , Bernardo Cartes , Ulises Muñoz , Sergio Veloso y Juan Ormeño , Hédito Espinoza , Eduardo Durán , todos ellos de las iglesias de distintas denominaciones.
(Aplausos).
En nuestra Región, cuna de este movimiento, lo que nos llena de orgullo, en los días recientes hemos constatado la fuerza y vitalidad de la semilla sembrada hace cien años, expresada en los Te Deum oficiados en Viña del Mar, en la Iglesia conducida por el pastor Raúl Alvarado y, en Concón, por el pastor René Arévalo Acosta . Destacan también la Coordinadora Evangélica de Pastores de la Quinta Región , que aglutina a todas las iglesias evangélicas de toda nuestra zona de Valparaíso, con sus consejos en Valparaíso y Viña del Mar, además del importante rol de comunicación del mensaje que cumple Espiritual Televisión.
Los logros están a la vista. Durante el Gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet se han dado pasos fundamentales en el reconocimiento del rol histórico, social, educacional y cultural que han cumplido las iglesias evangélicas pentecostales. Hoy debemos destacar el fruto del trabajo de la Mesa Ampliada Nacional, dirigida por el obispo Emiliano Soto y el trabajo mancomunado de tantos líderes y pastores que han obtenido logros que no se dan en ningún otro país de América Latina, como son las Capellanías en las Fuerzas Armadas y de Orden; la Oficina de Pastores, con la presencia de una capellana en la Casa de Gobierno; la ley que consagra las clases de educación religiosa en las escuelas y liceos y la ley Nº 20.299, del 11 de octubre 2008, sin precedentes en América Latina, que aprobó el Congreso Nacional: el feriado nacional evangélico, un reconocimiento muy merecido al aporte a la nación de las Iglesias Evangélicas de Chile.
(Aplausos).
Este último logro, que declara el 31 de octubre como día de fiesta en todo el país, tuvo como precedente el homenaje que la Cámara de Diputados, por primera vez en sede legislativa, rindió a las Iglesias Evangélicas el 12 de octubre 2005. Probablemente muchos pastores y pastoras presentes hoy, también estuvieron en aquella oportunidad. Este primer gran homenaje a las iglesias evangélicas fue coronado por la consagración del día 31 de octubre como Día Nacional de las Iglesias Evangélicas por el Presidente Ricardo Lagos y, finalmente, por la ley Nº 20.299, que aprobamos hace tan poco tiempo en el Congreso Nacional.
A todo ello se suma que en los municipios se están constituyendo en forma creciente oficinas de asuntos religiosos, acción en la que ha sido pionero el municipio porteño y se expresa en la compañía del pastor Manuel Vargas , capellán de Valparaíso.
(Aplausos).
Este homenaje que le estamos rindiendo en sus cien años a la Iglesia Metodista Pentecostal se hace extensivo a todas las iglesias pentecostales y, más aún, al patrimonio y aporte de todas las iglesias evangélicas a la historia y al desarrollo cultural, espiritual y social de nuestra nación y al inmenso aporte y obra de solidaridad, de amor, de progreso y esperanza que realizan los miles y miles de fieles de nuestro pueblo que profesan esta fe, que ayudan a los necesitados, que educan y aportan su disciplina, su responsabilidad, su trabajo y sacrificio a la construcción de una patria unida, acogedora, fraterna y solidaria.
Muchas gracias.