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Antecedentes
  • Cámara de Diputados
  • Sesión Ordinaria N° 36
  • Celebrada el
  • Legislatura Ordinaria número 347
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Intervención
DECLARACIÓN DE FERIADO LEGAL EL 20 DE SEPTIEMBRE DE 2002. Primer trámite constitucional.

Autores

El señor SALAS (Vicepresidente).-

Tiene la palabra el señor diputado informante.

El señor LETELIER (don Juan Pablo) .-

Señor Presidente , en nuestro país, en materia de feriados, resulta pertinente recordar que la ley Nº 2.977, de 1915, estableció los siguientes: los domingos de todo el año; los festivos correspondientes al 1 de enero, 15 de agosto, 1 de noviembre, 8 y 25 de diciembre; los días viernes y sábado de Semana Santa, el 18 y 19 de septiembre y el 21 de mayo.

Posteriormente, la ley N° 19.668 trasladó los feriados -establecidos previamente en distintos cuerpos legales- correspondientes al 29 de junio, día de San Pedro y San Pablo ; 12 de octubre, día del Descubrimiento de Dos Mundos, y el día de la fiesta de Corpus Christi, a los lunes de la semana en que ocurren, en caso de corresponder a martes, miércoles o jueves, o a los lunes de la semana siguiente, en el evento de que coincidan con un viernes.

Hace poco se sustituyó el feriado del 11 de septiembre, instaurado por la ley N° 18.026, y se estableció, en cambio, el Día de la Unidad Nacional, el 2 de septiembre, fecha que recientemente fue eliminada, no obstante aparecer en los calendarios como feriado.

Además, la ley general de bancos declara feriado bancario los sábados y el 31 de diciembre de cada año.

Finalmente, el Estatuto Administrativo dispone que los funcionarios públicos no estarán obligados a trabajar las tardes de los días 17 de septiembre, como tampoco las del 24 y del 31 de diciembre, sin perjuicio de la facultad que confiere a los jefes superiores.

En este contexto, un grupo de parlamentarios hemos planteado la necesidad de hacernos cargo de lo siguiente:

El 20 de septiembre próximo, no porque alguien lo haya querido así, sino porque el calendario lo dispone, corresponde a lo que popularmente se denomina día sandwich, que este año suman cuatro.

Se ha planteado sobre el particular que en un día sandwich normal, o en un interferiado -como algunos lo han llamado-, el país pierde recursos económicos porque deja de producir. En ese sentido, se ha entregado información desde modestas hasta estratosféricas cifras. Lo que no cambia es el hecho de que en los interferiados se produce un fenómeno que, desde que tengo uso de razón, se repite todos los años: la producción baja en forma significativa -en promedio, 50 por ciento-, y cuando éstos caen después del 18 y 19 de septiembre, dicha baja de producción, según todas las estadísticas, bordea el 70 por ciento.

Pero hay otra circunstancia, que para algunos es de la causa, cual es que mucha gente, en otros interferiados, se “toma el día” -así se dice popularmente-, puesto que tienen la posibilidad de hacer uso de permiso administrativo o utilizan argucias como presentar permisos de otro tipo, fundados en problemas médicos.

Sobre la base de estos hechos, hemos presentado esta iniciativa con el objeto de declarar feriado, por una sola vez, el 20 de septiembre del año en curso. Asimismo, nuestro planteamiento implica la voluntad de tener un debate más a fondo respecto del ordenamiento del calendario de feriados. Hace algún tiempo, la Cámara propuso modificarlo en el sentido de suprimir los interferiados o días sandwich, pero la iniciativa fue rechazada en el Senado. Por desgracia, esa iniciativa prosperó en forma parcial, por cuanto hay fechas que generan interferiados y continúan vigentes. Por ejemplo, este año, se propuso correr el feriado correspondiente al 15 de agosto, pero no fue posible.

En esta ocasión, hemos planteado declarar feriado el 20 de septiembre por las siguientes razones:

En primer lugar -ya lo mencioné-, muchas personas no trabajarán ese día precisamente por el hecho de que es interferiado. De acuerdo con las estadísticas entregadas por las agencias de turismo que hemos consultado, es impresionante la cantidad de pasajes que han comprado en las capitales regionales a fin de dirigirse fuera del país o a lugares de Chile que constituyen una atracción turística permanente. Eso indica -a todas luces es evidente- que aquellas personas afortunadas que poseen un nivel de ingreso mayor tendrán la posibilidad de tomarse libre ese día de la semana.

Hay un segundo antecedente. El sistema escolar del país, público y privado, reconoce que en esa semana hay un hecho especial, el 20, precisamente, y lo ha declarado feriado escolar en todo el territorio nacional. Ningún niño, universitario y profesor irá al colegio ese día, precisamente porque se asume esa circunstancia especial.

En consecuencia, queda en evidencia que el 20 de septiembre no es un día cualquiera en el calendario del país. Los días 18 y 19 caen miércoles y jueves, respectivamente, y el 20 es un día anormal, porque después viene el fin de semana, a lo que se agrega el hecho de que el sistema escolar, en su conjunto, lo ha declarado feriado escolar.

A partir de esos dos hechos, a un grupo de parlamentarios nos ha parecido absolutamente razonable plantear esta situación y discutirla en la Sala, en el entendido de que lo óptimo sería revisar todo el calendario del año. De todas maneras, no podemos negar la importancia de un debate, que hubiésemos deseado que fuera más consensual, respecto de cómo abordar el 20 de septiembre.

Reconocemos que, en cualquier interferiado, la productividad del país baja en más del 50 por ciento, y que en días posteriores al 18 y 19 de septiembre en los interferiados, baja aún más. Además, es un dato significativo que un gran porcentaje de chilenos se toman el día, en particular quienes tienen mayores posibilidades económicas. Eso, a los autores de la iniciativa, no nos parece criticable sino correcto, más aún con todas las ventajas que representa para las familias.

Frente a estas circunstancias y al hecho -y aquí queremos despejar un primer mito- de que algunos han dicho que hay que trabajar más, este mismo Congreso ha señalado que el exceso de trabajo en el país ha sido la causa de múltiples enfermedades mentales, del aumento del estrés y de variados problemas médicos. Por nuestra parte, con el ánimo de generar un espacio para establecer una mejor relación entre el trabajo y la familia, hemos querido potenciar el día 20 de septiembre como de la familia. Entendemos que hay también otras externalidades muy positivas para declararlo feriado. Por ejemplo, permitiría estimular el turismo interno el transporte interprovincial, así como las actividades gastronómicas y las propias de dicho mes.

Con ese fin, la Comisión de Gobierno Interior aprobó, por unanimidad, la iniciativa de declarar feriado el 20 de septiembre.

Quiero agregar dos elementos adicionales que han estado en la palestra del debate nacional: uno respecto al comercio y otro, a la necesidad de sincerarnos.

Es curioso, pero al comercio nacional le va mejor durante los días festivos y feriados. En los malls, donde está concentrada gran parte de la actividad comercial, las mayores ventas se realizan los fines de semana y en días festivos y feriados.

Según el presidente de la Confederación Nacional de Trabajadores del Comercio y Servicios, las ventas aumentan en cerca del 25 al 30 por ciento durante los feriados y festivos. Ésa fue la razón por la cual la Cámara de Diputados, cuando se discutió la reforma al Código del Trabajo, accedió a establecer un criterio especial para los trabajadores del comercio. Los empresarios del comercio siempre plantearon que era importante que se trabajara en esos días, y nosotros accedimos a establecer solamente dos feriados obligatorios para los trabajadores, en el entendido de que, posteriormente, los empresarios les devolverían sus días de descanso.

En el país está demostrado que el comercio no pierde en esos días; que la suma de la actividad económica es positiva, y quienes saben más de esto son precisamente los trabajadores, quienes, en abrumadora mayoría, trabajan a comisión y son los primeros en reconocer que sus ventas aumentan significativamente.

Por último, con ley o sin ley, con feriado o sin feriado, está a la vista que el 20 de septiembre será un día anormal para nuestra economía. Con ley o sin ley es un hecho que ningún empresario contratará a un cesante en un día interferiado. Con ley o sin ley es un hecho que los calendarios son conocidos previamente por los sectores y los agentes económicos, y lo que no hagamos ese día no incidirá en la toma de decisiones económicas del país ni en las políticas de inversión de un proyecto rentable para la economía nacional.

Indico esto porque lo que hemos hecho un grupo de parlamentarios, de todos los sectores, es formular un llamado a sincerarnos, a reconocer que el 20 de septiembre es un día anormal. Entonces, si lo justo sería que los sectores de mayores ingresos podrán tomarse ese día, también lo puedan hacer los de menores ingresos. Ese día se pedirán muchos permisos administrativos. Uno puede preguntar en las reparticiones públicas, por ejemplo, aquí, en el Congreso Nacional, ¿qué pasará el 20 de septiembre? Al igual que en la mayoría de la Administración Pública, la actividad disminuirá ostensiblemente.

En ese espíritu, un grupo de parlamentarios hemos formulado una propuesta para sincerarnos en relación con ese día. No nos oponemos a buscar mecanismos de compensación o de traslado, sino que, en vez de hacer como el avestruz y no darnos cuenta de que existe un tema real al respecto, hemos considerado más justo, más parejo, declarar feriado legal ese día, para que los trabajadores y la gente de esfuerzo, pueda descansar con sus familias, tal como lo harán otros chilenos.

En ese sentido, la Comisión de Gobierno Interior aprobó el artículo único del proyecto, que declara feriado legal el 20 de septiembre de 2002, y recomienda su aprobación a la Sala.

He dicho.

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