Labor Parlamentaria
Participaciones
Disponemos de documentos desde el año 1965 a la fecha
Antecedentes
- Cámara de Diputados
- Sesión Ordinaria N° 8
- Celebrada el 18 de junio de 2003
- Legislatura Ordinaria número 349
Índice
Cargando mapa del documento
El señor JARPA (Vicepresidente).-
En el tiempo de la Unión Demócrata Independiente, tiene la palabra, por diez minutos, el honorable diputado Julio Dittborn.
El señor DITTBORN .-
Señor Presidente , todos los años el Gobierno nos impone una tarea ingrata: discutir y aprobar el aumento del salario mínimo. Este año, dicha tarea no es una excepción y sigue siendo ingrata. Hoy, estamos aprobando un aumento de 111.200 pesos a 115.648 pesos; es decir, la miserable suma de 4.448 pesos.
No sé si alguien habrá hecho el cálculo respecto de la disminución que experimentará esta cifra por el aumento de impuestos aprobado ayer en la Comisión de Hacienda: el aumento del IVA en el 1 por ciento, que afectará a todos los consumidores, en particular a los más pobres, que destinan el ciento por ciento de sus ingresos al consumo. La única forma de evadir legalmente el pago del IVA es sacrificando el consumo; pero ¿cuánto puede ahorrar una persona que gana el salario mínimo? Evidentemente, nada. De manera que la totalidad del IVA será pagado por los 500 mil chilenos que hoy perciben el salario mínimo.
Es un aumento miserable, pero la verdad es que se inserta en una economía que ha tenido un desarrollo miserable en los últimos cinco años; desde 1997 que nuestra economía viene dando tumbos y creciendo miserablemente.
El Gobierno tenía planes, y recuerdo el primer discurso del 21 de mayo del Presidente Lagos , cuando señaló que nuestra economía podía crecer a tasas del 6 y del 7 por ciento anual. Todos los años los presupuestos públicos se han elaborado sobre la base de que la economía crecería en 6 ó 7 por ciento anual, en circunstancias de que, en la práctica, ha terminado creciendo en porcentajes que fluctúan entre 2 y 3 por ciento anual.
En esta economía que crece en forma miserable, es evidente que no resulta posible aumentar el salario mínimo en más de 4.448 pesos. Además, como se ha gastado más que lo que se ha recaudado, es necesario aumentar los impuestos, disminuyendo con ello el poder adquisitivo de esta miserable cifra.
Pero ¿cómo no iba a ser miserable este aumento si nuestra economía no exhibe buenas cifras? En general, los sueldos de los trabajadores empleados tampoco se reajustan; hace varios años ya que los salarios reales aumentan mucho menos que el salario mínimo. En esto hay que reconocerle algún mérito al Gobierno: en los últimos años, el salario mínimo ha aumentado más que los salarios reales de los trabajadores empleados.
Por otra parte, el desempleo tampoco cede, puesto que en invierno alcanza cifras que bordean el 10 por ciento de la fuerza de trabajo, para bajar a porcentajes que fluctúan entre 8 y 9 por ciento el resto del año. Esto, según el INE, porque de acuerdo con el censo, el desempleo es sustancialmente superior. El INE calcula que existen alrededor de 550.000 personas desempleadas; en cambio, según el censo, esa cifra es un 50 por ciento superior. Se trata de una divergencia que es necesario aclarar.
En fin, en los últimos años nada ha caminado bien en nuestra economía. En consecuencia, en una economía que no crece, con sueldos que aumentan muy poco, con altas tasas de desempleo, en especial durante los meses de invierno, y con una inversión nacional y extranjera que se encuentra a niveles mucho más bajos que a fines de la década pasada, resulta imposible entregar un aumento del salario mínimo superior a esos 4.448 pesos.
Por eso inicié mi discurso señalando, año a año, el Gobierno nos somete a la ingrata tarea -lo digo porque no somos demagogos- de aprobar un aumento del salario mínimo que resulta miserable. La manera correcta de que los trabajadores aumenten su poder adquisitivo no es a través de leyes, pues éstas son prisioneras de lo que pasa en la economía real; si ésta no camina ni crece, jamás podremos aprobar proyectos sobre salario mínimo como quisiéramos. Debemos esperar tiempos futuros, con mejor manejo económico, más inversión, más confianza e impuestos más incentivadores de la producción y del empleo. Sólo en ese contexto podremos aprobar aumentos del salario mínimo dignos para los trabajadores chilenos.
He dicho.