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Homenaje
HOMENAJE EN MEMORIA DE ARTURO MOYA GRAU. Oficio.

Autores

El señor VILLOUTA.-

Señor Presidente, normalmente en esta Sala nos toca escuchar homenajes a distinguidas personalidades de nuestra Patria, pero es poco frecuente rendir homenaje a los artistas.

Es esta oportunidad, haciendo una excepción, quiero rendir un homenaje a la vida artística y teatral de Arturo Moya Grau, un hombre que durante muchísimos años dio vida a diversos programas de radioteatro y televisión y que lamentablemente falleció el martes pasado.

Arturo Moya Grau era casado con la actriz Ester Mayo, en segundo matrimonio. Este conocido hombre de teatro, tuvo una fructífera producción artística. Fue autor de más de cien radioteatros, teleseries y obras de teatro.

Entre sus trabajos más conocidos, tanto en Chile como en el extranjero -especialmente en México, figuran "La Madrastra", primera telenovela en color producida en Chile; "La Colorína", que tuvo doblaje hasta en alemán; "La noche del Cobarde", "La Trampa", "J.J. Juez", "Pedro Gallo", y así podríamos seguir nombrando muchas de sus obras.

Nacido en Valparaíso, Moya Grau comenzó a los 15 años como actor. Se creía galán y le gustaban los papeles dramáticos, pero le resultaron tan cómicos que tuvo que seguir en la ruta de la comicidad. Hombre de gran producción artística, tanto para hacer radioteatro como para escribir telenovelas tenía una receta muy sencilla que constaba de cuatro etapas: primero, la historia general; luego, de a poco, creaba las escenas, que iba anotando en cualquier hoja de papel con un par de palabras como guía; después, hacía los diálogos y, finalmente, la obra general.

Su talento estaba en que siempre equilibró las distintas facetas: drama, humor, tensión y tristeza. En ese aspecto fue insuperable. De ahí su gran éxito.

Su última teleserie en Chile, "La última cruz", realizada en 1987, fue transmitida por el Canal de la Universidad Católica. En ella tuvo un problema con los productores, porque éstos le cambiaron algunas escenas. Enojado, decidió no escribir más telenovelas para nuestro país, y sólo lo haría para México si éste aceptaba que las siguiera escribiendo en Chile, a lo que se accedió dada su alta calidad como escritor.

El ambiente artístico nacional se impacto con su sensible fallecimiento, pues Moya Grau merecía y había conseguido un significativo sitial por el aporte que significó para muchos trabajar con él, y sobre todo para los que gozaron con sus obras tan amenas y agradables. .

Hoy, su genio de escritor reposa para siempre. Y para los que tenemos en nuestro espíritu algo de artista que no hemos podido desarrollar, es bueno recordar una opinión de alguien que lo conoció mucho: "Amaba su trabajo y no se avergonzaba de él. Sé que lo que está haciendo lo hace de verdad. Lo siente." Moya Grau decía: "Las escenas que describo, las vibro. Lloro, río, me emociono con ellas. Entonces, si a mí me pasa eso, tiene que llegarle a la gente. Mientras hable de paz y amor, creo que es positivo, aunque sea en un lenguaje no poético, aunque vaya muy directo a la masa, lleva algo de verdad."

Señor Presidente, solicito que, en mi nombre y en el de los señores Diputados que quieran adherirse, se envíe copia de mi intervención a su familia encabezada por su viuda, señora Ester Mayo, y a su hija María Ester, y a la Corporación Teatral de Chile, de la cual era miembro y hombre muy apreciado por los artistas.

He dicho.

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