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Homenaje
HOMENAJE EN MEMORIA DEL PERIODISTA DON JAIME VALDES VALDES.

Autores

El señor BOMBAL (de pie).-

Señor Presidente, Honorable Cámara, la Unión Demócrata Independiente recuerda hoy a un distinguido hombre del periodismo nacional, recientemente fallecido.

Los pasillos de esta Cámara de Diputados, estas tribunas, el Parlamento todo, cada uno de nosotros, siente con pesar la ausencia de Jaime Valdés, un hombre que sabía marcar rumbos en el delicado ejercicio de la información y el análisis del quehacer político.

Desde el mismo instante en que se reinstaló el Congreso Nacional, Jaime Valdés se hizo parte activa en el fascinante proceso de consolidación de nuestra renaciente democracia. Agudo observador del acontecer, Jaime Valdés sabía ser un acucioso intérprete de las complejas realidades del quehacer político. Se formaba su juicio de los acontecimientos después de ponderar con certidumbre y veracidad el juicio que sobre ellos tenían los protagonistas de la información. Era tenaz en la búsqueda de fuentes noticiosas llenas de contenido y de interés periodístico. No desechaba nada que mereciera ser comunicado; vivía intensamente el periodismo; gozaba la información; más aún, disfrutaba con intensidad el análisis que de ella sabía hacer con singular talento.

Jaime Valdés, desde sus tiempos de estudiante en el Liceo de Temuco, primero, y más tarde en los Liceos de Viña del Mar y de Quilpué, destaca como un joven inquieto, original, amistoso, entretenido y comunicativo.

En su paso por las aulas escolares, ya se advierte esa recia personalidad del humanista del futuro periodista. Antes de egresar de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Chile, allá en la década del sesenta, ya ejercía en plenitud el periodismo. Corría por sus venas podríamos decirlo así anticipadamente el talento, el instinto periodístico, ese don que los grandes periodistas tienen y que no se adquiere en la universidad, aun cuando se completen todos los estudios de tan noble profesión. Soy de aquellos que piensan que un buen periodista nace, no se hace.

Jaime Valdés es de los primeros periodistas que se aventuran en el incipiente mundo de la televisión, allá por la década de los sesenta. Forma parte, como aquí se ha recordado, del primer equipo de prensa del naciente canal 13. A la par, en radios Balmaceda y Minería confirmaba sus créditos como un hombre que destacaría por su creatividad y carácter.

Creador y primer director de la revista "En Viaje", que editaba Ferrocarriles del Estado de Chile, demostró en ella su talento organizativo y su capacidad de realizador editorial. Recorre todos los ámbitos de la comunicación social. En cada uno de los medios en que se desempeña sabe dejar impreso su talentoso carácter, su lenguaje directo, su agudeza, la polémica, la punzante pluma en horas de convulsionado acontecer político o la nota cargada de humanismo que lo haría vibrar y que haría vibrar a quienes le escuchaban o le leían.

Sus escritos alcanzan difusión más allá de nuestras fronteras. Valiosas descripciones de este Chile, tan querido para Jaime Valdés, recorren el mundo en ediciones cargadas de ilustraciones que recogieron la belleza y la magia de todo lo mejor de lo nuestro. Editada en París, su obra "Chile, un país, un pueblo" es divulgada ampliamente en Europa y en América.

Habiendo incursionado en la diplomacia, Jaime Valdés cumple misiones en Buenos Aires, en Brasil y en la Madre Patria, desempeñándose como agregado de prensa de nuestras embajadas. El nombre de Chile, su fisonomía, su pujanza, el valor de su pueblo, su coraje, era la noticia en importantes medios de comunicación de otras latitudes. Ahí estaba la mano, el talento, la pluma, el lenguaje singular de Jaime Valdés.

La cátedra universitaria forma también parte de su acervo cultural. No pocas generaciones de alumnos son introducidos al periodismo audiovisual y al periodismo informativo guiados por el profesor amigo de sus alumnos, que sabía ser, como lo era Jaime en la Universidad de Chile.

En otro ámbito de su vasta labor, se aplica con vehemencia a la dirección del diario El Cronista, tarea que también cumple con el sello de un periodista imbuido de las premisas valóricas que orientan sin dobleces una fecunda labor.

La muerte sorprende a Jaime Valdés en la plenitud de su vida. Tenía 54 años de edad. Tocado por una dura enfermedad, sin una sola lamentación, hasta pocos días antes de morir le veíamos recorrer estos pasillos, o sentado en esta tribuna, recabando todo el quehacer legislativo. Jamás un lamento, jamás una abdicación.

Sus chispeantes comentarios no acusaron jamás el abatimiento de sus fuerzas que, irremediablemente, iban consumiéndose. Era un señor del periodismo, un profesional a carta cabal. Dificulto que algún colega de esta Cámara o del Senado no haya completado diariamente sus informaciones escuchando a Jaime Valdés junto a los distinguidos periodistas Enrique Gandásegui y Ciro Quintana en su programa "La Copucha en Portales", donde en forma amena, informal y entretenida reproducían, día a día, éste nuestro diario acontecer legislativo y político.

Al rendir este homenaje, sólo nos resta agradecer de manera póstuma al amigo que ahora ha sido llamado a la gloria de la eternidad. Gratitud y afecto para un hombre que nos brindó su generosidad, su amistad, su creatividad y todo su talento. Gratitud y afecto para el comunicador que nos permitió prolongar nuestro quehacer, difundiendo nuestros planteamientos y nuestras ideas, cualquiera que éstos fueran, a una opinión pública que supo de su credibilidad y apreció su valor.

Extendemos este homenaje a su distinguida esposa, Máxima Garoto, y a su hijo Gonzalo, presentes en las tribunas, quienes, mejor que nadie, sabrán aquilatar para siempre la reciedumbre de su infatigable labor, la templanza de su irreductible vocación y el amor que siempre supo prodigarles.

Del mismo modo, extendemos este homenaje a los amigos de Jaime Valdés, que fueron muchos; a sus colegas periodistas en esta Cámara; a todos quienes conocieron del ejemplo y del valor de este singular personaje que jamás olvidaremos y que no ha muerto para siempre.

He dicho.

Aplausos.

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