Labor Parlamentaria
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Antecedentes
- Cámara de Diputados
- Sesión Ordinaria N° 22
- Celebrada el 18 de diciembre de 1990
- Legislatura Extraordinaria número 321
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Homenaje
HOMENAJE EN MEMORIA DE DON JULIO DURAN NEUMANN, EX PRESIDENTE DE LA CAMARA DE DIPUTADOS Y EX SENADOR DE LA REPÚBLICA.
Autores
El señor OJEDA (de pie).-
Señor Presidente, Honorables Diputados, la bancada democratacristiana rinde en esta Sala un sincero y merecido homenaje en memoria del ex Senador y ex Diputado de la República, don Julio Antonio Durán Neumann. Las fuertes diferencias mantenidas en ideas, programas, políticas o posiciones contingentes, no son impedimento para considerar las virtudes y valores de este hombre de Estado.
La tolerancia y la práctica pluralista de nuestro partido permiten reconocer su calidad humana, su espíritu de servicio público y su capacidad intelectual en beneficio del país. Reconocemos su rectitud y recordamos hoy su sonrisa, siempre a flor de labios.
Hay señor Presidente, cincuenta años de vida política que tuvieron como protagonista y actor en instancias relevantes de la patria, entre otros personajes, a este legislador.
No llegó a La Moneda; pero La Moneda estuvo siempre ligada a él.
Fue candidato a Presidente de la República en 1964 apoyado por el Frente Democrático. Declinó su candidatura por motivos que él supo evaluar, derivando la historia política y constitucional por otros caminos descollantes de la vida nacional.
Comenzó desde muy joven y la muerte lo encontró aún en plena actividad política, pues falleció siendo presidente de la actual Democracia Nacional de Centro.
En sus inicios, desde muy joven, desarrolló una variada e interesante actividad pública y privada. Se recibió de abogado el 4 de agosto de 1944, aunque no fue la abogacía su vocación verdadera. Estudió en el Instituto Nacional y la Universidad de Chile. Se inclinó definitivamente por la actividad política. Entre los años 1942 y 1944 fue presidente de la Juventud Radical de Chile. A los 22 años, fue vicepresidente de la Federación de Estudiantes de Chile. Cuando tenía 26 años fue diputado por Temuco, Lautaro Nueva Imperial , Villarrica , Pitrufquén , entre 1945 y 1957 por tres períodos consecutivos. Fue Senador, a los 39 años, por Bío- Bío, Malleco y Cautín , desde 1957 a 1973 por dos períodos. A partir de 1952 fue el dirigente máximo del radicalismo. Asumió desde entonces, presidencias nacionales de convenciones y cargos máximos en comunas y provincias, y paso a engrosar la galería de los grandes personajes políticos de nuestra historia.
Expulsado del Partido Radical, fundó la Democracia Radical, manteniendo una posición de Derecha, presentándose como candidato a Senador por la Cuarta Región en diciembre de 1989, con apoyo de su Partido y de Avanzada Nacional, con negativo resultado.
Julio Durán fue un personaje especial, como otros que ya se han ido. Quienes lo conocieron, supieron de él; quienes no lo conocieron, están comenzando a saber de él. Nadie discute la iN°uencia que ejerció para lograr grandes decisiones o generar nuevos criterios o expectativas. Siempre estuvo en la escena política, en una vida que transcurrió durante 72 años, pues había nacido en Santiago el 20 de marzo de 1918, aunque sus padres, don Domingo Durán Morales y doña Julia Neumann Aravena vivieron en el Sur, en Collipulli, en la Novena Región.
Don Julio Durán representó al sur, vivió para el sur, y actuó como un hombre de esas tierras. Sus modos y su lenguaje eran característicos del hombre de campo. El protagonismo y la vehemencia demostrada en la expresión de sus ideas políticas y en la fijación perentoria de sus posiciones fueron sus tónicas habituales. Esto le significó el respeto de muchos y el temor y la animadversión de otros. Y como en política, señor Presidente, el juego de la ideas implica confrontación vehemente y discusión, como resultado le significó el surgimiento de fieles partidarios y tenaces detractores, más aun cuando Julio Durán fue corajudo y soberbio polemista, que punzaba con su estilo, al argumentar en defensa de sus planteamientos. Fue designado uno de los mejores polemistas y oradores por muchos años.
Nuestro partido no siempre coincidió con él en los enfoques y posiciones políticas, menos en las doctrinarias, donde hubo profundas e irreconciliables diferencias; sólo a veces, cuando se trató de conjugar los intereses superiores de la patria, hubo tregua. Las continuas discrepancias con los dirigentes de nuestro partido en momentos culminantes de la historia política chilena, no mellaron, sin embargo, las relaciones y comunicaciones normales que deben existir entre los partidos y sus representantes, aunque, a veces, se haya llegado a extremos de graves desencuentros políticos nacionales.
En realidad, señor Presidente, Honorables Diputados, las distintas verdades, cuando se discuten y acuerdan, como corresponda a una nación civilizada, dan como fruto una verdad, la Verdad de Chile. Y Chile ha llegado a tener hoy Su Verdad. La virtud del hombre de Estado es saber comprender que las discrepancias no son sino la natural existencia de factores propios que configuran el coN°icto social, al estar integrada la sociedad por hombres, y el hombre es coN°ictivo, es un ser libre que elige y busca. Y el coN°icto no es otra cosa que esta búsqueda y las definiciones diversas del camino que ha de conducir al hombre a sus propias metas y a su propio destino. Y en el camino de asentamiento, de consolidación o encauzamiento político o institucional, las discusiones y fricciones son fuertes y verdaderamente trascendentes.
Y Julio Durán vivió esos momentos estelares de nuestra historia patria. Junto a grandes hombres, como Pedro Aguirre Cerda , Eduardo Freí , Arturo y Jorge Alessandri , Salvador Allende, y tantos más, furibundos adversarios, incluso, en ideas políticas.
En la Cámara de Diputados y el Senado ejerció la representación soberana con legitimidad y eficiencia. En 1955, fue Presidente de la Cámara de Diputados. En su hoja parlamentaria en el índice de discursos, intervenciones, mociones e informes de Comisiones del ejercicio legislativo registra 681 anotaciones como Diputado y 511 como Senador de la República. Valioso récor que testimonia un gran trabajo legislativo. Son 77 páginas que registran su actuación parlamentaria, a través de sus años en el Congreso. Aparte de ello, la prensa, la radio, la televisión, recogieron sus variadas opiniones políticas. Y no solamente sobre estas materias, sino también sobre otras: de deportes, de temas empresariales, de materias benéficas, como el Cuerpo de Bomberos al que también perteneció.
Una palabra parece haberlo acompañado en su ideario, durante su vida política, aunque esa palabra pudiera haber tenido diversos matices en los últimos tiempos de la contingencia: radical. Y quien sabe, si como los grandes hombres de la humanidad, que inmortalizan frases y palabras, antes de expirar, no la haya pronunciado o la haya recordado.
Nuestro partido rinde hoy un postrer homenaje en su recuerdo. Y a sus familiares, a sus hijos, María Angélica y Julio Antonio Durán Salazar , a su viuda, doña María Salazar Navarro y a su hermano Domingo, nuestra expresiones más sentidas de condolencias, y a quienes fueron sus correligionarios, nuestro pesar por esta irreparable pérdida.
Los hombres, como el águila que vuelan alto, que es azotada por los vientos, que desciende de las alturas, que se estremece con los fríos y las lluvias, que es hábil que tiene garra y fuerza y parece invulnerable, también sucumben, también muere.
En nuestra historia, aquellos hombres que la han tejido con coraje y sacrificio aunque con ellos se haya disentido, deben merecer el tributo del pueblo de Chile con un reconocimiento y con un homenaje, como el que hoy rinde la Honorable Cámara de Diputados a don Julio Durán Neumann.
Las diferencias de ideas políticas y de partidos no pueden impedir la libre expresión de la palabra, ni que sea la exposición real y emotiva de las obras y acciones de estos hombres. La verdadera obra reconciliadora consiste en aceptar al prójimo, respetar sus ideas, valorarlo como uno quisiera que valoraran sus propias ideas.
No nos sentimos incómodos al hablar en favor de quien fuimos antagonistas, y no debe serlo en esta hora presente. La democracia exige el pluralismo, aceptación recíproca y tolerancia; valorar y respetar las posturas contrarias. Y en ellas, a los hombres que las defienden o defendieron. ¡Una nueva forma de vivir la democracia! Una nueva forma de apreciar la vida de los hombres. Una nueva forma de transitar por el pedregoso camino hacia la reconciliación y la libertad. Una forma de defenderla.
Aunque ya cabalgada por las páginas de nuestra historia, don Julio Durán Neumann ha quedado incorporado definitivamente, con su muerte, en los capítulos que él mismo escribió.
He dicho.