Labor Parlamentaria
Participaciones
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Antecedentes
- Cámara de Diputados
- Sesión Ordinaria N° 21
- Celebrada el 16 de julio de 1997
- Legislatura Ordinaria número 335
Índice
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El señor ROCHA ( Vicepresidente ).-
En el tiempo del Comité del Partido Demócrata Cristiano, tiene la palabra el Diputado señor Sergio Ojeda.
El señor OJEDA .-
Señor Presidente, quiero alzar mi voz como un gesto de solidaridad con el pueblo español que hoy vive un difícil momento, como también expresar mi homenaje a Miguel Ángel Blanco, concejal asesinado por el grupo terrorista y separatista vasco ETA.
Quizá no sea relevante para el mundo ni para España el que hable en esta Cámara, pero considero de importancia suprema hacer mención de este hecho doloroso para que una vez más repudiemos el terrorismo, dondequiera que éste se desarrolle, para decir que la vida no debe estar en juego en las contiendas políticas ni en las reivindicaciones territoriales modernas y para que sigamos creando conciencia, día a día, de que el terrorismo es una práctica impropia del ser humano y de las naciones más civilizadas.
Millones de españoles en todas las ciudades, de distintas corrientes políticas y credos religiosos, sin diferencias, realizaron una de las manifestaciones más grandes que país en el mundo haya hecho para repudiar el terrorismo. Todos se pusieron de pie para protestar contra los terroristas que secuestraron a este concejal y que, a cambio de su liberación, exponían un chantaje de muerte.
El concejal fue secuestrado por la ETA y a cambio de su liberación exigía la reagrupación de los aproximadamente 500 prisioneros encerrados en las cárceles españolas. Cuarenta y ocho horas de plazo dieron a las autoridades españolas para su cumplimiento; de lo contrario, el concejal sería ajusticiado. Ante la imposibilidad física de poder acceder al pedido, pasaron las cuarenta y ocho horas y la ETA cumplió su amenaza matando de dos tiros en la nuca al concejal Miguel Ángel Blanco .
Poco menos de hora y media después del fin del ultimátum dado por la banda cuando secuestró al concejal del Partido Popular en Ermua , el cuerpo de Miguel Ángel Blanco se encontró maniatado -repito-, con dos tiros en la cabeza en Lasarte, en las cercanías de San Sebastián.
Su fallecimiento sobrevino después de once horas de agonía. Una de las balas le había atravesado el cerebro y provocado lesiones irreparables. Desde ese momento se inició la seguidilla de manifestaciones y de gritos en contra de los autores de tan salvaje hecho: “Asesinos y ETA”. “No perdonaremos”. “Se mataron ustedes mismos”, fueron los epítetos más fuertes.
No podemos entender por qué se recurre a la muerte cuando hay vías, puentes, fórmulas e instrumentos a través de los cuales los hombres se pueden entender. Más aún, cuando España constituye una de las democracias ejemplares que otorga garantías de diálogo.
Miguel Ángel Blanco tenía 29 años, era economista de profesión y concejal del Partido Popular en la localidad vasca de Ermua, donde nació el 13 de mayo de 1968. Vivía y residía con su familia en su hogar paternal. Provenía de una familia humilde. Su padre es albañil y su madre, dueña de casa.
Ese joven, de complexión fuerte y mirada tranquila, se ganaba de vez en cuando un sobresueldo con su principal afición: era miembro de un grupo de rock que amenizaba banquetes en la comarca de Eibar. Era un joven normal que incluso pololeaba y tenía los gustos y sensaciones propios de una persona de su edad. Políticamente era moderado; no hacía aspavientos de su militancia, porque no era sectario ni soberbio en la lucha política, pero sí tolerante y amistoso con todo el mundo.
Tenía anhelos, ambiciones y, es posible, un deseo natural de ascender en su carrera política.
Los más importantes personajes políticos del mundo han repudiado el hecho.
El Ministro del Interior de España , señor Jaime Mayor Oreja, dijo que la acción de la ETA es “la escenificación de un asesinato.”
El embajador de España en Chile señaló que “ésta es la mejor muestra del tipo de gente con que tenemos que convivir en España, gente cobarde y sin escrúpulos que quieren demostrar que tienen la sartén por el mango y lo desordenan todo.”
“Era muy importante que se hayan roto los silencios y que hayamos comenzado a reaccionar. No hemos de olvidar nada. Ni odio ni venganza; pero nunca debe olvidarse lo sucedido”, expresó el Jefe del Gobierno español, José María Aznar .
De paso, el Presidente francés, Jacques Chirac , se declaró impresionado por la unanimidad y la intensidad de la reacción del pueblo español ante este alevoso asesinato, calificando el crimen como horrible y que va más allá de lo imaginable.
Helmut Kohl , jefe del Estado alemán, dijo que este asesinato, dirigido contra el Estado español, pero también contra todo estado de derecho, lo fortalece en su convicción de que la cooperación en la lucha internacional contra el terrorismo tiene un significado fundamental.
Representantes de los países vascos, los mismos a quienes dicen representar los violentistas, dijeron que esto era impactante y demuestra que la ETA es un grupo terrorista que lo único que hace es perjudicar a la causa vasca. “La independencia entendida como un cogobierno y el derecho a la autodeterminación es una meta encarnecida de nuestro pueblo, pero ella no tiene que ver con bandas terroristas. Lo que ha pasado no beneficia a nadie. Estamos dolidos y consternados”. “Han traicionado nuestra causa”, dijeron. “Ésas no son nuestras formas de lucha. Las repudiamos, como lo ha hecho todo el mundo”, terminaron señalando los vascos.
Lo sucedido y lo que ocurre periódicamente, en cuanto a hechos de violencia, parece ser el triste sino de la humanidad -el contraste entre la vida y la muerte, el odio y el amor- que, en la búsqueda de la paz, de la materialización de valores y virtudes, debe sufrir la experiencia dramática de tener a la muerte como realidad brutal, lo que deberá constituir siempre un estado de alerta, pero que, por el contrario, debe implicar motivos de unidad y rectificación de nuestras erróneas conductas.
Tuvo que ocurrir esto para que todo un país reaccione como lo hizo, con miles de manos alzadas y unidas en torno a un nombre y a una causa. Jamás la nación española se unió y se movilizó contra el terrorismo para demostrar su repulsión total por este acto, como lo ha hecho ahora. “Nunca se ha sabido de un entendimiento de tanta unidad como el que se está viviendo estos días en la calle”, dijo un manifestante en España.
De nada sirvió que la sociedad española, encabezada por el jefe del Gobierno español, José María Aznar , elevara su voz en un clamor unánime por la liberación de Miguel Ángel Blanco en una multitudinaria manifestación en Bilbao que finalizó poco antes de que concluyera el ultimátum de la ETA, y que debió enfrentar impotente como la banda vasca ETA cumplía su amenaza y mataba al concejal del gobernante Partido Popular de Ermua .
En todo caso, la humanidad ha sabido obtener experiencias y materializar sentimientos nobles que se han proyectado y plasmado en el tiempo y que le han servido de luz y guía. De lo ocurrido, indudablemente, deberán obtenerse algunas lecciones muy valiosas.
Señor Presidente , expreso al gobierno y al pueblo español y vasco mi más profunda solidaridad por el difícil momento y les hago llegar la más anhelada esperanza de que la violencia y el terrorismo sean erradicados de ese país, de todas formas y para siempre, lo que pido que sea transmitido al Embajador de España en Chile.
He dicho.
El señor ROCHA ( Vicepresidente ).-