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  • Senado
  • Sesión Ordinaria N° 46
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  • Legislatura Ordinaria número 353
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Homenaje
HOMENAJE EN MEMORIA DE TENIENTE DE CARABINEROS SEÑOR HERNÁN MERINO CORREA

Autores

El señor HORVATH.-

Señor Presidente , Honorables colegas:

Saludo a los familiares de Hernán Merino Correa que nos acompañan en las tribunas: sus sobrinos, el Mayor de Carabineros señor Hernán Merino Briceño y el abogado señor Guillermo Felipe Merino. También, a los hermanos del ex oficial, quienes no pudieron asistir por encontrarse delicados de salud. Estamos seguros de que hubiesen querido estar con nosotros y sabemos muy bien que nos acompañan de corazón.

Asimismo, saludo a las delegaciones de la Corporación de Defensa de la Soberanía, del Centro de Estudios Históricos Lircay, del Salón Teniente Hernán Merino Correa , del Grupo Guardia de Carabineros del Congreso Nacional, del Círculo de Carabineros y de Fuerzas Armadas en retiro; al ex Almirante y ex Senador señor Ronald Mc-Intyre , y al General en retiro señor Yerko Raffo.

Rendir homenaje al Teniente Hernán Merino Correa con motivo de cumplirse 40 años de su trágica muerte, cuando se sacrificó por los colonos de la Patagonia chilena, cumpliendo su juramento de honor como Carabinero, no sólo nos sobrecoge y nos llena de emoción, sino que también nos hace reflexionar acerca del significado de su vida, de sus acciones, del ejemplo que nos ha legado, y también, de cómo debemos prevenir y resolver los conflictos de límites y estructurar una patria digna que nos permita relacionarnos bien entre nosotros y con los países vecinos.

Las causas y hechos que llevan a su sacrificio el 6 de noviembre de 1965 se inician en la manera como se nos enseñan las configuraciones territoriales. Hasta hace no muchos años, en Argentina se enseñó que Chile llegaba sólo hasta Puerto Montt y que el resto del territorio lo habríamos quitado a ese país.

Las diferencias de límites entre Chile y Argentina al sur de Valdivia, por no coincidir la línea divisoria de aguas (hidrográfica) con la de altas cumbres (orográfica) -que en algunas partes tiene más de 200 kilómetros de separación por motivos geomorfológicos, fueron llevadas de común acuerdo al arbitraje británico en 1898.

El tribunal revisó todos los antecedentes de ese vasto e intrincado territorio, explorado y reconocido bajo la responsabilidad del geógrafo Juan Steffen Hoffmann , por Chile, y de don Francisco Pascasio Moreno, por Argentina.

En 1902 se produjo un fallo de carácter transaccional que respetó las ocupaciones del área, más bien montadas para esos efectos por el vecino país. En 1903, a petición de las partes, el mismo tribunal hizo la demarcación. Entre el sur del lago O´ Higgins-San Martín y el Monte Fitz Roy , tal tarea estuvo a cargo del capitán británico Crostwaith.

La Laguna del Desierto fue colonizada por chilenos recién a partir de 1921 y sólo en la década de 1930 se dio a conocer mediante las exploraciones realizadas por el sacerdote salesiano José María de Agostini.

Ese verdadero lago quedaba en la porción demarcada para Chile, aunque sus aguas vertieran en la cuenca atlántica. Conocimientos posteriores de la geografía no invalidan los acuerdos de límites, según las normas y prácticas del Derecho Internacional.

Los colonos chilenos -entre ellos las familias Sepúlveda , Ovando y Cárdenas , que vivían en igual o mayor extremo aislamiento que muchas otras familias patagónicas en la extensa zona fronteriza- tenían que recurrir al uso de porciones del vecino país para resolver sus problemas legales, educacionales, de salud, de abastecimiento, de movimiento de ganado, lo cual en alguna medida todavía ocurre.

En 1965, el Gobierno de Arturo Illia vivía momentos difíciles en Argentina, amenazado por el riesgo de una intervención militar, que de hecho después ocurrió.

Estas presiones se manifiestan en puntos sensibles, como las áreas fronterizas -muchas en la Patagonia, y específicamente, en Laguna del Desierto-, cuyos pobladores eran objeto de crecientes hostilidades. Ellos denunciaron que enfrentaban una presión creciente y que no podían mover sus animales a la venta como lo hacían tradicionalmente.

Se envió a Carabineros para estudiar la situación. Entre otros participó el joven Teniente Hernán Merino Correa , quien se caracterizaba por un alto espíritu de servicio, vehemencia y amor patrio.

Llegar a ese hermoso enclave situado al sur del lago O´ Higgins-San Martín y en el borde nororiental del Campo de Hielo Patagónico Sur resultaba extremadamente difícil, pues sólo se podía acceder a él a pie y a caballo, debiendo cumplirse, para estos efectos, muchas jornadas.

Este especial lugar se halla a más de 2 mil kilómetros al sur del Congreso Nacional y sigue siendo aún uno de los sectores más aislados del país.

Los Mandatarios de la época, Eduardo Frei Montalva y Arturo Illia, en conocimiento de las hostilidades y de la existencia de una patrulla de reconocimiento de Carabineros en el lugar para asistir a los colonos, acordaron en Mendoza, para evitar problemas, retirar a todos los uniformados del sector sur de Laguna del Desierto.

Pese a las dificultades, se alcanzó a avisar a los carabineros. Sin embargo, cuando éstos se aprestaban a regresar de su precario puesto, fueron emboscados por un numeroso grupo de efectivos de Gendarmería, asistido por el Ejército y por la Aviación Naval del vecino país.

Efectuado un primer disparo en contra de ellos, el Teniente Hernán Merino, sin titubear, protegió al mayor Miguel Torres y fue acribillado alevosamente en el lugar.

Lo grave es que en pleno duelo nacional se dio orden de retirar del sector a todos los carabineros y a los pobladores chilenos, permitiéndose a los gendarmes ocupar ilegalmente el área.

La zona austral continuó siendo centro de tensiones, como ocurrió con el diferendo del canal Beagle, que casi nos llevó a un enfrentamiento bélico al desconocerse unilateralmente el fallo arbitral acordado por las partes.

Después de la toma de las islas Malvinas, o Falkland, y Georgias del Sur, las autoridades militares del vecino país declararon que a continuación se iban a tomar el sur de Chile.

Con el advenimiento y reconstrucción de la democracia en nuestro país, se pretendió en forma acelerada resolver todos los problemas de límites pendientes con Argentina: veintidós de fácil solución técnica; el del Campo de Hielo Patagónico Sur a una línea intermedia, entre la línea acordada por ambas partes -que no fue necesario llevarla al arbitraje británico en 1898- y una nueva línea de interpretación posterior por parte del vecino país, que finalmente no prosperó, por lo que fue preciso someterla a un nuevo acuerdo, en que dos tercios del área en disputa se encuentran aún pendientes en una Comisión Mixta de Límites, y el territorio de Laguna del Desierto , a un arbitraje.

El arbitraje por el territorio de Laguna del Desierto resulta mal desde la partida, al igual que la situación que llevó al sacrificio al Teniente Hernán Merino Correa.

Las características del tribunal acordado, las reglas del juego aplicadas y el apego de Chile a un legalismo excesivo de statu quo con fecha crítica, mientras Argentina terminó de ocupar el lugar y construyó caminos y un pueblo en el área en pleno proceso, son parte de los vicios producidos. Su resultado es de todos conocido y no entraré en mayores detalles.

Con un grupo de personas de Aisén visitamos hace tres años el lugar donde ofrendó su vida Hernán Merino Correa. Le rendimos homenaje e instalamos allí una gran cruz de acero. Contamos con el apoyo del actual propietario del campo, quien autorizó a levantar un monumento y una capilla aledaña al sector.

La enorme superficie del valle de Laguna del Desierto alberga hoy prósperos campos, caminos y una ciudad que recibe 40 mil turistas extranjeros por año, cuyo número se acrecienta en el tiempo. Los colonos chilenos perdieron sus campos, viven o sobreviven en condiciones precarias y no han recibido ni siquiera una compensación del Estado chileno.

Hernán Merino Correa dio su vida por ellos y sembró con su sangre el territorio que habían colonizado. Antes tuvo muchos actos de heroísmo. En 1959 rescató de las aguas del Biobío, en Santa Bárbara , a una madre embarazada, y más tarde, en 1963, participó en el rescate del único sobreviviente del accidente de un avión FACH con 20 personas en su interior, entre ellas el Obispo de Aisén, César Gerardo Vielmo , quienes perdieron la vida.

Un héroe de la talla de Hernán Merino Correa no es producto de un momento: se da por su formación familiar, por la que recibió en su Institución de Carabineros, por encarnar el amor a Chile de todos nosotros en la forma más pura y sublime.

Hoy, en la investigación histórica, el país vecino ha reconocido sus fallas, que han sido fuente de estos conflictos.

Sin embargo, en el Congreso Nacional podemos manifestar que el sacrificio y la muerte de Hernán Merino Correa no fueron en vano. Al contrario, están llenos de significado, pues muestran cómo un pueblo ama sanamente su patria, su naturaleza, sus pobladores y su identidad cultural. Y así, en ese sano amor, respeta y se hace respetar por los otros Estados del mundo.

He dicho.

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