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Homenaje
HOMENAJE A LAS IGLESIAS EVANGÉLICAS DE CHILE.

Autores

El señor SALAS (de pie).-

Señor Presidente , en la persona de los obispos señores Bernardo Cartes , Emilio Soto , Francisco Anabalón, David Mena y Hermes Canales quiero saludar a todos los pastores de Chile. Para nosotros, hoy es el día del pastor a nivel nacional.

Es lamentable que este homenaje, que debió realizarse en septiembre, no se hubiese podido concretar la semana pasada, cuando correspondía. Pero no puedo dejar de decir, para que se tenga clara conciencia, de que Dios está por encima de cualquier interés político o humano.

(Aplausos).

Reitero, lamento sinceramente que este homenaje no se haya podido rendir cuando correspondía.

Agradezco a la bancada de mi partido, la Democracia Cristiana, el gran honor que me ha conferido de rendir este homenaje y reconocimiento, en el mes de la Biblia, al mundo evangélico del país.

Quiero comenzar haciendo una breve reseña de los hombres que hicieron posible la traducción y difusión de la Biblia en nuestro idioma, en Chile y en América Latina, versión que más tarde sirvió de base a la de Cipriano de Valera.

Casiodoro de Reina fue un gran siervo de Dios que llevó una vida rodeada de acción, de aventura y de peligro. Sin embargo, lo más importante no es lo emocionante de su vida, sino su dedicación al sueño de traducir la Biblia al español, obra que permitió a millones de personas llegar al conocimiento de Dios y de su hijo Jesucristo. Fue un convencido de la absoluta e imperiosa necesidad de que las personas pudiesen leer y comprender la eterna palabra en su propia lengua. Cuando los enemigos de Dios aludieron al abuso que se podía cometer por el uso de la Biblia en lengua vernácula -idioma propio de cada nación-, Casiodoro respondió sin vacilar: “Esto es tal como si el rey o el príncipe hicieran mal uso del pan, del agua o del vino; del fuego, de la luz y de las otras cosas necesarias de la vida humana; las prohibiera del todo o las escondiera, para que fueran caras y provocar escasez.”

Los líderes cristianos y el Concejo Municipal de Basilea habían apoyado su obra con todas sus fuerzas, y, como muestra de gratitud, Casiodoro dedicó un ejemplar a la biblioteca de la ciudad de Basilea. En esa primera edición se publicaron 2 mil 600 ejemplares, pero, a pesar de los obstáculos que había para su venta, en 1596 ya se habían agotado totalmente.

Él estaba cierto que en la medida que esta traducción fuese más necesaria a la iglesia del Señor, se despertaría toda suerte de enemigos extraños para impedir toda versión de la santa escritura, a título de que los sagrados misterios no debían ser conocidos por el pueblo, pero prohibir la traducción de la divina escritura, sería una injuria a Dios y un daño a la salud de los hombres.

El 18 de septiembre de 1821, once años después de nuestra independencia nacional, el pastor y educador Diego Thomson abre la primera escuela lancasteriana en el país. Esta enseñanza consistía en que los estudiantes leían la Biblia y la utilizaban como libro de texto.

Decir que la vida de Diego Thomson fue sorprendente no es una exageración. En él se encarnaron los anhelos de difundir la Biblia y sus verdades, junto con la educación popular y sus beneficios que se iban extendiendo por Europa, y que, por su intermedio, llegaron a nuestro continente.

El 25 de diciembre de 1845, el pastor David Trumbull arribó a Valparaíso. Su culto fue al protestantismo en toda la costa del pacífico. Los comienzos de la labor misionera en aquel tiempo fueron difíciles. Su auditorio lo constituían mayoritariamente los marineros; su parroquia fue una flota de barcos mercantes y su púlpito, la cubierta de algún navío. Pero la presencia de David Trumbull en Valparaíso significó un gran impulso para la consolidación y desarrollo del evangelio. Fue así como el 1 de septiembre de 1847 se realizó el primer servicio religioso de la iglesia evangélica en la imprenta del diario “El Mercurio”, en Valparaíso. Poco después sus miembros arrendaron una bodega en la que permanecieron hasta 1854, fecha en que adquirieron un sitio cerca de la plaza Victoria donde levantaron su propio templo.

En septiembre de 1861, con la ayuda del misionero Richard Garfield y del destacado comerciante inglés Balfour , se constituyó la primera Sociedad Bíblica en Valparaíso para vender biblias y otros libros religiosos en diversos idiomas.

En 1862, la Sociedad abrió una librería en el centro de Valparaíso a cargo del alemán Frank Müller .

Un hito importante expresado por el culto evangélico lo constituyó la consagración del primer pastor chileno en noviembre de 1871, que significó la primera investidura de este tipo en América Latina. El consagrado fue el joven sanfelipeño, José Manuel Ibáñez Guzmán , quien, después de estudiar algunos ramos de teología, en la ciudad de Sacramento, Estados Unidos, terminó su vida religiosa bajo la guía de David Trumbull , además de participar, en 1870, en la construcción del primer templo evangélico en la calle Nataniel .

Lo expresado anteriormente es una breve cronología e historia de la Biblia en nuestro país, y ¡para qué decir del mundo! De ello se podrían escribir muchas páginas, porque si todo el mar fuera tinta y todo el cielo un gran papel, creo que aún no alcanzaríamos a escribir lo infinito de ella. Las enseñanzas que se desprenden de su lectura son las que llevan al ser humano al hombre, a la mujer, al joven y a los niños a enfrentar o mirar la vida con los ojos del alma. Eso nos permite que exista amor en nuestros corazones, amor verdadero que no conoce razón particular alguna para su manifestación y que es de la misma naturaleza del amor de Dios, dulce en los tiempos malos y en los buenos.

Eso es lo que Chile y el mundo necesitan: una orientación hacia el amor, hacia la verdadera libertad espiritual que nos lleve a conocer y profundizar en nuestra alma, espíritu y corazón la verdadera caridad, aquella que no es material, que no es una dádiva, sino que es una caridad basada en el perdón, perdonando a los que nos ofenden, al que nos daña, y cuán más grande es la ofensa y el daño, entonces, el perdón y la misericordia de Dios también serán infinitamente más grandes para nosotros. ¿Qué importancia tiene que a ti no te perdonen si tú perdonas? ¿Qué importancia tiene para tu vida espiritual y para sobrellevar los males de éste mundo si tú amas aunque a ti no te amen? Si logramos vencer el egoísmo, la arrogancia y la falta de caridad, viviremos en paz con Dios, aunque nada le pidamos. Él nos otorga todo lo que necesitamos, anticipándose a cada necesidad y proporcionándonos su guía y su bendición.

El mundo evangélico de hoy realiza esta gran labor de enseñarle a la mujer, al joven y, más aún, a los niños a conocer las bondades infinitas de Dios, quien en un momento sublime permitió que su hijo Jesús diera su vida para dar una señal al mundo que ya no existiría más la ley de talión: “Ojo por ojo, diente por diente”, sino la ley del amor y del perdón.

Sin estos principios y valores nuestro país no podría terminar con el dolor de la pobreza, la cesantía, la violencia y el desencuentro entre hermanos que hoy existe. Podremos dictar cientos de leyes en el Congreso Nacional, pero si el ser humano no se convierte a Dios y conoce en profundidad lo que él significa, jamás podrá atesorar en su corazón sentimientos de bondad, de moral, de tolerancia, de fe, de paz, de amor y de servicio al prójimo.

(Aplausos).

Por eso, hoy vemos con dolor cómo nacen los Caínes que clavan el cuchillo a sus hermanos, a sus padres, aún a sus propios hijos. Pero eso no lo remediaremos discutiendo por los medios de comunicación con palabras duras, ofensivas, ya que ello conlleva solamente al desamor, a impedir que se desarrollen valores sociales y familiares que permitan cambiar la vida del ser humano.

Tengo muy claro que en la actualidad existe una confusión entre el ideal de un alto nivel de vida en lugar de una vida de alta calidad. Esto ha causado estragos en la sociedad humana. Una vida de alta calidad consiste en la moralidad, la humildad, el desapego, la compasión. Ahora bien, el hombre es esclavo de sus deseos, se encuentra desamparado debido a su sed de placer y de lujos. Es demasiado débil para mantener a su naturaleza bajo control. No sabe cómo elevarse a Dios. Pero ahí están ustedes, queridos pastores, hermanos, con sus prédicas en las calles o sus enseñanzas en los colegios, o en sus visitas a las cárceles, que pueden transmitir el mensaje a todos los que quieren alcanzar una vida de alta calidad.

Bendito sea Dios que iluminó a hombres evangélicos, como los que he descrito, quienes, luchando contra todo, lograron introducir la palabra de Dios escrita en nuestra lengua para que los que tuvieran acceso a ella pudieran comprender no solamente el gran misterio que rodea la vida espiritual, sino también qué somos y cómo somos; entender que hay un Dios que dio a su hijo Jesucristo para poder cambiar nuestras vidas y vivir en una comunidad de hermanos que pueda dar una justa mirada hacia la verdadera necesidad del ser humano, hacia la pobreza de la que tanto hablamos, que se transforma en falta de una vida digna, sin un trabajo estable, sin un hogar donde vivir y aún así permitirnos soñar con tener una vida mejor. Pero esa vida mejor no es la que muchos viven actualmente, que es tenerlo todo sin dar nada, sino es sentir el dolor ajeno, sentir como suyo el hambre que otros sienten y sentir el dolor de tantas familias.

Podremos buscar muchos caminos para solucionar esas necesidades, pero si no conocemos a Dios y el Evangelio, jamás lo lograremos, porque sólo cuando se conoce al Todopoderoso y se camina por la senda del Evangelio, sin los vicios del alcohol, de la droga y de la vida licenciosa, se logra una vida más digna y próspera. Cuando se conoce a Dios, todo cambia para mejor. Incluso más, puedo asegurar que las economías del mundo funcionan mejor cuando el hombre conoce a Dios, porque los vicios llevan no sólo a la perdición espiritual, sino también a la material, y la familia sufre como consecuencia de ello.

Al rendir este homenaje al día de la Biblia y del mundo evangélico, lo hago también en reconocimiento de los obispos y pastores que dirigen los cientos de iglesias evangélicas en el país y, en general, de todos los hombres que, de una u otra manera, buscan la conversión del ser humano desde una vida mundana a una cristiana mediante el expediente de mostrar un camino distinto: el de la vida eterna.

Para que las iglesias continúen avanzando en su evangelización es menester que el Gobierno escuche sus peticiones, que tienen un solo objetivo: cumplir mejor el ministerio que Dios les ha entregado. De ellas, quiero destacar sólo algunas: buscar un sistema que permita la entrega de terrenos fiscales para la construcción de iglesias evangélicas; reunir los centros de formación teológica evangélica en centros académicos, tanto técnicos como universitarios, y generar becas para el estudio de la teología.

Honorable Presidente: en nuestro país, los cuatro hitos más importantes de difusión de la Biblia ocurrieron en el mes de septiembre.

Por tanto, solicito a la Mesa de la Honorable Cámara y, en general, al honorable Congreso Nacional, tramitar un proyecto de ley, del cual soy autor, que ojalá sea suscrito por todas las bancadas parlamentarias, a fin de establecer el 30 de septiembre como el Día nacional de la Biblia , con el objeto de que los chilenos se interesen en leer ese Libro Santo, de manera que puedan interiorizarse de la palabra de Dios, que nos muestra el verdadero camino y el propósito de nuestras vidas.

(Aplausos).

Como autor de dicho proyecto de ley, espero que todas las buenas palabras que se han expresado en el sentido de ayudar a que el mundo evangélico cumpla su misión, se concreten. Como evangélico, no quiero que me suceda lo mismo que le ocurrió al pueblo de Israel cuando Moisés volvió de la montaña con las Tablas de la Ley. Mis hermanos entienden.

(Aplausos).

No es mi ánimo politizar este homenaje, pero sí es menester que se lleve a la realidad un anhelo del mundo evangélico: la declaración del Día nacional de la Biblia.

Por lo tanto, reitero mi invitación a las diferentes bancadas a suscribir la iniciativa, que aún no presento en la Oficina de Partes, porque la idea no es vanagloriarme, sino lograr que el proyecto sea ley de la República, a la brevedad. Su texto es del siguiente tenor:

“Considerando:

“Que nuestra cultura occidental tiene sus fundamentos en la tradición judeo-cristiana, así como en el desarrollo cultural greco-latino, los cuales han sido los pilares para el desarrollo de una civilización en la que el ser humano pueda desarrollarse plenamente.

“Que dentro de esta tradición cultural, la Biblia es reconocida como la Palabra de Dios, revelación del plan de Dios para el hombre y el mundo, así como para una inmensa cantidad de pueblos que ven en ella el fundamento inspirador de sus anhelos y esperanzas.

“Que la Biblia es el punto de unión entre las iglesias que, más allá de sus diferencias históricas, ven en ella la fuente inspiradora de su acción evangelizadora, siendo la tradición cristiana la fe mayoritaria de nuestra nación.

“Que en atención a lo señalado, las sociedades bíblicas que agrupan a católicos y evangélicos han designado el mes de septiembre como el mes de la Biblia.

“Que muchos países de nuestra América Latina dedican el último domingo de septiembre a honrar y promover la Biblia como el sólido fundamento de la vida social, moral y cultural de nuestros pueblos.

“Vengo en presentar el siguiente

“Proyecto de ley:

“Artículo único: Declárase como Día Nacional de la Biblia el último domingo de septiembre”.

Entregaré el documento a la Mesa de la Cámara de Diputados para que los colegas que lo deseen puedan firmar la moción.

He dicho.

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