Labor Parlamentaria
Participaciones
Disponemos de documentos desde el año 1965 a la fecha
Antecedentes
- Cámara de Diputados
- Sesión Ordinaria N° 38
- Celebrada el 17 de enero de 1995
- Legislatura Extraordinaria número 330
Índice
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El señor BARTOLUCCI (Presidente accidental).-
Tiene la palabra el Diputado señor Cardemil.
El señor CARDEMIL (de pie).-
Señor Presidente, honorables colegas, distinguida familia de don Guillermo Medina.
A propósito de la tensa discusión que esta Honorable Corporación sostuvo el jueves de la semana pasada, reflexionaba sobre las extraordinarias dificultades que surgen cuan do uno intenta hacer historia objetiva, certera, que comprenda todas las causas y efectos, lo principal y lo accesorio de un período; la plenitud del obrar de un grupo de protagonistas en el trasfondo agitado de las ideas, los principios, los temores y los intereses en el trasfondo de la angustia tensionada entre el deber ser y el ser de una sociedad. Si ello es dificultoso en sí, ¿cuánto más Jo es escribir la historia de un período cercano, sin la frialdad y serena perspectiva del tiempo, cuando aún los actores están vigentes y anhelantes por imponer su verdad, cuando uno, de buena fe, ha puesto lo mejor de sí mismo para construir la nación que creía correcta, afectando de alguna manera el rigor y la poesía con que toda indagación del pasado debe abordarse?
Aun así, es preciso abordar esa tarea. Johan Huizinga, el gran historiador holandés, nos regala un consuelo. Expresa este clásico de la historia que nunca debemos perder de vista que quien escribe la historia, o sea, el sujeto de la historia, es siempre un producto cultural específico, y que aquello que se historia, es decir, el objeto de ella, también es un ente cultural propio, individual, distintivo y distinguible.
Con el apoyo de este concepto, con la generosidad y benevolencia de quienes escuchan la historia. y esta historia, ¿qué tema puede ser posible de abordar mejor que la historia de la vida, la pasión y muerte del enorme protagonista que fue Guille1mo Medina, en el escenario trágico, turbulento y angustiado de los conflictos espirituales y materiales que se encarnaron en nuestro Chile en los 25 años que van entre 1964 y 1989?
Toda la trayectoria de Guillermo Medina refleja una vida en que el esfuerzo y las dificultades estuvieron siempre presentes, y a las que supo sobreponerse con sacrificio y tenacidad. Su infancia y juventud las vive en el seno de una familia humilde, siendo el deporte la escuela central de la vida.
En 1951, se incorpora como jornalero en la mina El Teniente, desempeñando en años posteriores diferentes funciones: calderero, fogonero y maquinista de grúas, cargo en el que se mantuvo hasta el final de sus días.
En 1960, nos alumbra con una importante decisión y enseñanza, ya que, según él mismo Jo indica, se percata de la falta de preparación de los dirigentes sindicales y se dedica señalándonos una ruta al estudio profundo de las materias gremiales y sindicales y al inicio de una vigorosa lucha por los intereses de los trabajadores.
Desde 1961, hasta la misma fecha de su muerte, ocupa un sitio importante y es una voz relevante de la actividad sindical.
Entre 1974 y 1989 fue miembro, como aquí se ha recordado, de la delegación que representó a nuestro país en la Conferencia de la Organización Internacional del Trabajo. ¡Cómo no recordar, asimismo, su relevan te actividad en el Consejo de Estado y en la Cuarta Comisión Legislativa!
Su muerte lo sorprende en su misma actividad de siempre: luchando.
La historia de Guillermo Medina tiene, como toda historia, una enseñanza. Podemos haber estado de acuerdo con lo que Guillermo Medina hizo, dejó de hacer o cómo lo hizo. Hay algo, sin embargo, que nadie que haya conocido o reflexionado sobre los trabajos de Guillermo Medina, puede dudar: su grande, definitiva y admirable consecuencia, apoyada en una voluntad inconmensurable para perseverar en su camino.
Toda su obra está atravesada, a veces dolorosamente, por esa señal, por ese signo: lealtad a una causa; lealtad a una idea sobre la que construyó su vida: el bienestar, el ideal de los trabajadores.
Este carisma, esta señal es lo que despierta admiración general en la trayectoria de hombres como Guillenno Medina; y ese signo, indica la ruta para recuperar, entre todos, la posibilidad de escribir una historia de Chile que sea de todos y para todos.
Ese es, a juicio de nuestra bancada, que represento, el sentido de este homenaje a Guillermo Medina.
¡Que Dios lo tenga en su Santo Reino y que a nosotros nos dé rectitud y claridad para admirar su obra!
He dicho.
Aplausos.