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Antecedentes
  • Senado
  • Sesión Especial N° 22
  • Celebrada el
  • Legislatura Ordinaria número 340
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Intervención
PROBLEMAS DERIVADOS DE PRODUCCIÓN DE COBRE

Autores

El señor HORVATH.-

Señor Presidente, la ventaja de hablar a estas alturas de la sesión es que muchos argumentos y planteamientos ya se han dado.

De partida, agradezco la instancia del vehemente Senador señor Lavandero de realizar esta sesión y poner en debate importantes materias, a lo cual -por fortuna- deberemos empezar a acostumbrarnos en el Congreso. Éste, además, está lleno de símbolos. La testera de la Cámara de Diputados está hecha de cobre primario: verde. La del Senado es de cobre refinado, y pienso que aquí debemos avanzar en este sentido.

Con respecto a algunas carencias en la política del cobre, se han mencionado temas ambientales; el Tratado Minero firmado entre Chile y Argentina, que creo conveniente definir en sus pros y contras; la necesidad de investigación, muy bien tratada, y finalmente, se ha analizado con bastante vehemencia y razón la participación cada vez más exigua de la pequeña y la mediana minerías.

En relación con el Tratado Minero, en verdad Chile debería saber aprovechar sus ventajas comparativas, lo cual no se refleja en aquél. La infraestructura caminera y portuaria; la proximidad del océano Pacífico versus el Atlántico, el cual obviamente está muchísimo más cerca de la cordillera y, por lo tanto, hace viable gran cantidad de proyectos a uno y otro lado de ella; la experiencia histórica, la capacidad profesional, los trabajadores, los enormes avances en la baja de costo de producción, constituyen temas que deben ser muy bien considerados. Pero tal como ha sido presentado el Tratado, claramente beneficia sólo a Argentina y a algunos intereses económicos transnacionales, pero no a nuestro país.

Respecto de la participación de la pequeña y mediana minerías, la verdad es que se debe definir, como en otras áreas de la economía y en aspectos de orientación social, una política especial sobre el particular. Ya existen políticas especiales en las áreas pesquera, en relación a los pescadores artesanales; forestal, tocante a los pequeños propietarios forestales; agrícola, respecto a los pequeños agricultores, destinadas a fomentar programas sociales, de transferencia, que generan una movilidad, capacidad de búsqueda y de ocupación sana de nuestro territorio, lo que, por cierto, es deseable.

El efecto social de dichas políticas, versus alternativas no productivas o de servicios sobresaturados ¿tal como aquí se mencionó-, medidas desde el punto de vista de las externalidades, le significan al país un claro beneficio.

Tocante al medio ambiente, es efectivo que las grandes empresas han experimentado avances notables. Los hemos podido apreciar en las evaluaciones de impacto ambiental, en la implementación de tecnologías de punta. Sin embargo, hay casos que todavía deben seguir investigándose, como el de la presencia de xantato en el río Loa, y también el relativo a la minería ¿el cual planteamos al señor Ministro -, que en busca de nuevos horizontes y prospecciones ha empezado a desarrollarse en las zonas sur y austral, pero que se ha encontrado con que nuestra legislación, especialmente el Código de Minería, están históricamente enfocados hacia la zona norte, más bien para salvar en algunos casos viñedos y árboles frutales, que para proteger bellezas escénicas y posibilitar el desarrollo turístico. En este caso, la normativa vigente y el Código minero entregan una clara independencia en cuanto a la propiedad del suelo, lo que puede incompatibilizar algunas vocaciones alternativas, situación que, a mi juicio, debe ser revisada en profundidad.

Respecto de la investigación, creemos que también compete destinar un porcentaje a esta actividad. En otros países, se está planteando establecer un porcentaje de impuesto sobre recursos no renovables, aunque tengan una fracción reciclable. Si lo están haciendo nuestros principales competidores, ¿por qué nosotros no lo podemos implementar?

Ello permite no sólo hacer investigación y lograr desarrollo, sino también prever lo que ocurrirá después del término de la actividad minera. Nuestro país se ha mal acostumbrado a que la minería genere determinado desarrollo, pero recordemos que una vez que ella se agota se produce un vacío, y aparecen los pueblos fantasmas.

En el fondo, esa área no ha experimentado un desarrollo completo. Por eso, estimamos que cierto porcentaje de los recursos debe ser utilizado en esa dirección.

Señor Presidente , el resto de los puntos ya han sido bastante debatidos, así es que sólo me atrevería a hacer míos muchos de los planteamientos señalados en la discusión tendientes a generar un acuerdo en el Senado, el que, sin duda, será compartido por el Ministerio de Minería, para poder abordar esas proposiciones, además de las señaladas por el Senador señor Lavandero .

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