Labor Parlamentaria
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Antecedentes
- Senado
- Sesión Ordinaria N° 56
- Celebrada el 07 de mayo de 1996
- Legislatura Extraordinaria número 332
Índice
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El señor
Señor Presidente, estimados colegas:
Hay temas de la sociedad que, por circunstancias de contexto, y también históricas, adquieren relevancia en momentos determinados. Uno de ellos, y de naturaleza preocupante, se relaciona con el universo religioso existente en el país.
Se trata del fenómenos sociológico de las sectas religiosas que, en los últimos años, ha sido de permanente presencia en las informaciones de los medios de comunicación. Incluso, sectas negativas o destructivas están penetrando las pandillas de jóvenes de 10 a 12 años, lo que ha preocupado a algunas autoridades nacionales, como se ha hecho referencia en este Senado.
Generalmente, cuando un hecho grave releva actividades de grupos de perfil sectario, la opinión pública se preocupa, pero asume lo que podemos llamar la "tentación" de generalizar, afectándose entonces otras entidades que no realizan prácticas de escándalo, generalización que no es mi intención --y quiero subrayarlo-- realizar en esta intervención.
Medir objetivamente las actividades de grupos religiosos de consistencia sectaria, exige aproximarlos desde la perspectiva de cómo y cuánto respetan la dignidad humana.
Informaciones nacionales e internacionales recientes nos estremecen al referirse a suicidios colectivos; envenenamientos con gas sarín; sacrificios rituales de personas y animales; profanaciones de Iglesias, y de cementerios, como está ocurriendo en Chile; práctica de necrofilia (relaciones sexuales con cadáveres); práctica de antropofagia (comer carne humana o la propia sangre mezclada con la de animales); etcétera. Son hechos cometidos por sectas religiosas fanáticas en las que, evidentemente, los derechos de las personas, de los fieles, son vulnerados de manera atroz.
Si he decidido abordar tales situaciones en esta intervención, lo hago con perfecta conciencia de que hay valores fundamentales que están siendo violentados.
Aún más, los derechos a la libertad religiosa y a la de conciencia están siendo cuestionados por quienes dirigen estas sectas destructivas y pretenden legitimar sus prácticas inicuas bajo el espacio de las dichas libertades.
Jamás las libertades deben dirigirse en beneficio de aquellos que buscan destruirlas. Y aquí estamos frente a un ejemplo claro y grave de lo último en varias sectas de esta naturaleza existentes en el país.
Una secta religiosa, en términos sociológicos, se define como un grupo minoritario, exclusivo y excluyente que afirma tener la propiedad única de la verdad y la salvación, dirigido por un líder que sostiene ser "la divinidad", o que la representa de la mejor manera. Al interior del grupo sectario religioso, los fieles son victimados por prácticas que los inducen sólo a la obediencia acrítica y a la incondicionalidad. Allí, la duda y la crítica son "pecados" que conducen a castigos que pueden llegar a la muerte del "fiel traidor", la que puede ser simbólica, cuando se expresa en la expulsión de la pertenencia; o real y física, si se trata de una secta fanática, como es el caso de las satánicas o los llamados "Niños de Dios", en que los líderes instruyen acerca de la eliminación de los "traidores". Ejemplo de estos últimos es David Berg .
Diversos son los grupos de perfil sectario existentes en Chile, lo cual, en mi concepto, nos debe preocupar. Varios de ellos actúan desde hace años con libertad y prepotencia. En esta situación de existencia de hecho, he constatado, en una investigación que he estado realizando desde hace algunas semanas, que hay sectas destructivas que no sólo violentan la ley, el orden público y las buenas costumbres (es decir, el orden constitucional), sino que abiertamente promueven prácticas indignas, en perjuicio de niños, jóvenes, mujeres y adultos.
El ejemplo de las agrupaciones satánicas es estremecedor. En Punta Arenas, hace pocos años, se constató la existencia de suicidios de estudiantes de la enseñanza media ligados a adoradores del demonio, quienes fueron inducidos a la autodestrucción por esa terrible influencia. En Salamanca, se ha informado de por lo menos dos suicidios de jóvenes estudiantes ligados, al parecer, y de acuerdo con información confiable, a una secta también relacionada con actividad demoníaca. Y tenemos antecedentes de que en Valparaíso y Antofagasta se ubican los centros satánicos más activos del país.
Al referirme a estos complejos e impactantes hechos sociales, no estoy planteando el tema de orden teológico-filosófico de la existencia o no del diablo, sino abordando un fenómeno social objetivo que se construye en la organización de pequeños grupos de personas que adoran a Satanás, y que actúan antivalórica y antinormativamente, porque tales son las exigencias que les formula la ideología a la que adhieren fanáticamente.
Las razones para la proliferación de sectas en el país son diversas, pero creo necesario destacar una que considero fundamental: el fin del milenio, que ha inducido catastróficas lecturas fundamentalistas sobre el fin de los tiempos; en otras palabras, la concreción del Apocalipsis. Este mensaje introduce factores de inestabilidad emocional, de crisis, de personalidades desestabilizadas, porque el argumento manejado por los manipuladores sectarios se relaciona con la oposición vida-muerte.
Las personas "capturadas" por este tipo de organizaciones provienen de múltiples sectores y, generalmente, se trata de jóvenes con acuciantes problemas de personalización. Hay quienes buscan respuestas simbólicas al tema de la trascendencia; otros llegan a las sectas atraídos por las propuestas de "soluciones instantáneas" a sus problemas personales, los que pueden ser provocados por frustraciones familiares, económicas, educacionales, etcétera.
En todo caso, aquello que los especialistas llaman "mercado de almas" ofrece variadas propuestas a todo tipo de personas, a través de sectas religiosas que se especializan en sectores de población, las que utilizan técnicas pedagógicas diseñadas para producir una dependencia esclava de los fieles, quienes deben actuar sólo en función de lo que los líderes sectarios les permiten y exigen.
La técnica del "lavado de cerebro" es el método más usado por estas organizaciones destructivas que, lamentablemente, existen en Chile. Una definición clara de cómo funcionan la da el sacerdote satánico Charles Manson , asesino de la actriz Sharon Tate y de otras personas en diversos rituales demoníacos, quien afirma lo siguiente: "Puedo convencer a no importa quién de no importa qué, si le repito continuamente las ideas y el sujeto no tiene ninguna otra fuente de información".
Las sectas destructivas separan a los candidatos a fieles de su medio social normal (familia, escuela, amigos, etcétera) y los aíslan para someterlos a estos procesos de "lavado de cerebro".
Luego, según la clase de grupos, sigue la "prostitución santa", la sexualidad pervertida, el trabajo esclavo, etcétera, conductas todas que implican la aniquilación de la personalidad individual para inducir otra, de corte colectivo, que sirve a la reproducción ideológica de estas organizaciones destructivas y violenta la dignidad humana. De ellas, la mujer y los niños son sus principales víctimas.
No pretendo ser alarmista, sino objetivamente realista frente a un problema social que debe preocupar a la comunidad en su conjunto y que es necesario denunciar. No se trata de llevar a cabo una caza de brujas o de transformarse en inquisidor, sino de ponderar con urgencia y mucha responsabilidad las actividades nocivas de grupos religiosos que lesionan pública y privadamente la dignidad de las personas.
En esta dirección, es necesario recordar que los seguidores de estas organizaciones destructivas son víctimas de tal situación y a ellos deben dirigir acciones liberadoras la sociedad y el Estado.
Según palabras de un distinguido sociólogo de nuestro país, "Para que haya libertad de conciencia debe haber conciencia de la libertad". De ser esto así, resulta obvio que los adeptos de sectas religiosas destructivas no tienen conciencia de la libertad y se los debe proteger mediante acciones que los recuperen para la normalidad de una convivencia libre.
¿Debemos esperar más suicidios en Salamanca o en Punta Arenas? ¿Debemos esperar que sigan proliferando pandillas que mezclan rituales de corte satánico, como es fácil verificar en las calles de Santiago, Valparaíso , Temuco o Valdivia , cuyos mensajes aparecen escritos en las paredes de sus principales arterias? ¿Debemos esperar más comercio sexual y prostitución disimulada en argumentos religiosos espurios? ¿Debemos permitir, a través de estos caminos equivocados, más trata de blancas para actuar?
Planteo responsablemente esta situación y clamo por una conciencia informada de los chilenos y de las diversas organizaciones sociales, incluidas las autoridades del Estado y del Gobierno.
En consecuencia, solicito que se oficie, en mi nombre, a la señora Ministra de Justicia , en el sentido de si las sectas y agrupaciones religiosas que nombraré a continuación cuentan con personalidad jurídica; y al Servicio de Impuestos Internos, respecto de si las mismas tienen declaración de corporaciones jurídicas y cuál es su aspecto tributario.
Sólo mencionaré unas pocas de las cerca de ciento existentes en el país: Federación de Instituciones Espíritas de Chile; Círculo de Estudios " Juan Evangelista" ; Centro Escuela Espírita "Julio Verne"; Círculo de Estudios Espiritistas "Piedad del Gran Corazón"; Cruzada Espiritual Cristiana; Escuela Científica "Basilio"; Centro Espiritual "San Martín de Porres"; Centro "Rosa Mística de Santiago"; Centro Espiritual "El Rosal", de Quillota; Movimiento de Tendencia Umbandista; Círculo de Ciencias Psíquicas "Luz y Armonía" ; Hermandad Espiritual "Jerarquía de Jesús"; Instituto de Cultura Espírita "Luz y Redención"; Sociedad Cultural y Filosofía "Crismaydi"; Círculo "Divina Espiritualidad de Estudios Filosóficos, Cristianos y Culturales"; Escuela de Jesús de Nazareth "Culto a Dios"; Gran Fraternidad Universal; Los Gnósticos; Comunidad para el Equilibrio y el Desarrollo del Ser Humano; Asociación "Hastinapura"; "Gota de Miel"; Instituto "Arica"; "Meditación Trascendental"; Corporación "Agnihotra"; Misión de la "Luz Divina"; "Sannyasins del Bhagwan"; " Ananda Marga ; Corporación "Nichiren Schoshu"; Iglesias Cabañistas ; "Hijos de Dios", o "Familia del Amor", o "Amor en Acción"; Iglesia de la Unificación o Secta "Moon"; Movimiento "Revolución de Jesucristo" o "Revolución Cristiana"; Iglesia de la "Cientología", etcétera.
Repito: solamente he mencionado algunas de las sectas del total pesquisado, que en nuestro país supera el centenar.
Agradezco al Comité Institucionales el tiempo que me concedió para el tratamiento de este tema, el cual debe interesar al país, por sus consecuencias de extrema gravedad en grandes sectores de nuestra sociedad, especialmente en los infantiles y juveniles.
--Se anuncia el envío de los oficios solicitados, en nombre del señor Senador, en conformidad al Reglamento.